¡Hola a todos! Aquí estoy una semana más. En este capítulo vamos a conocer un poco más la relación entre Leon y Claire. No digo nada más. Espero que os guste.

Leon y el Presidente siguen a Hunnigan a la sala de recepciones de la Casa Blanca.

-Le he ofrecido a la Consejera una taza de té y unas galletas mientras espera –informa la chica deteniéndome junto a una puerta de madera, donde dos guardaespaldas están a la espera. Uno de ellos la abre -. Estaré por aquí esperando. Cualquier cosa que necesiten no tienen más que pedirlo.

-Gracias Hunnigan –la despide el Presidente con una sonrisa y levantando la mano para indicarle que puede retirarse.

Leon deja que el Presidente entre en primer lugar. Cierra la puerta tras entrar. Nunca ha estado en la Casa Blanca, salvo el día en el que Ashley Graham desapareció. Estuvieron casi todo el día buscando informando sobre su paradero y elaborando un posible perfil de los sospechosos.

Su visita a España aún está muy fresca a pesar de que han pasado casi ocho años. Esos Ganados aislados completamente por su voluntad, movidos por el empeño de Lord Saddler y su misión de conquistar el mundo derrocando a Estados Unidos en primer lugar.

Leon fue testigo en primera persona de los efectos de las Plagas: el parásito se inyecta en el sujeto, y pasadas unas horas empieza a tomar el control del cuerpo del huésped. Mareos, vómitos, pérdidas de sangre… Son sólo algunos de sus efectos. Una vez que los huevos eclosionan, es casi imposible de retirar. Afortunadamente, y gracias a los consejos de Ada, consiguieron eliminar a tiempo.

Leon se fija por primera vez en la estancia. Hay una enorme ventana al fondo que deja pasar los últimos rayos de sol del día; en el exterior ya se pueden apreciar grandes tramos de sombra. Hay también dos sofás verdes sobre una enorme alfombra tapizada, una alfombra que Adam puso precisamente.

Y al fondo hay un cuadro donde aparece el rostro de todos y cada uno de los presidentes que ha tenido el país. Leon ha podido trabajar con tres de ellos, y cada día se da más cuenta de lo difícil e importante que es su trabajo.

Se fija por primera vez en la persona que está sentada justo en el sofá de enfrente. Está de espaldas a ellos. Es una mujer rubia, con el pelo corto. Lleva una camisa blanca de manga larga y un pañuelo gris atado al cuello. No sabe por qué, pero a Leon le es sumamente familiar.

-Señora Consejera, es un placer recibirla –la saluda el Presidente con un tono cordial.

La aludida se da la vuelta dejando la taza de té en la mesa. Leon se queda boquiabierto al darse cuenta de quién es. ¿Cuándo ha sido nombrada?

-Gracias, señor Presidente. Agradezco que haya decidido hacerme un hueco en su apretada agenda… -responde estrechándole la mano al Presidente, y entonces ve a la persona que la salvó de Raccoon City, el que, junto con Claire, ha estado apoyándola todos los años -. ¡Leon! ¡No me lo puedo creer!

Olvidándose por completo de los modelos, se echa a los brazos de Leon para darle un fuerte abrazo. El agente se siente un poco incómodo, pero responde dándole unas palmaditas en la espalda a la chica.

-Vaya, veo que no hacen falta presentaciones –dice el Presidente entre risueño y divertido. La joven, un tanto avergonzada, se separa. Leon respira un poco más aliviado.

-Disculpe, señor… Soy Sherry Birkin, la nueva Consejera de Seguridad Nacional. Antes trabajaba para Derek Simmons… y tras los… incidentes… la Junta decidió que yo era la candidata adecuada para el puesto.

-Sherry Birkin… Sherry Birkin… -murmura el Presidente con el ceño fruncido y pensativo -. ¿La superviviente de Raccoon City? –Sherry asiente lentamente, avergonzada nuevamente -. ¡Claro, ya decía yo! –suelta una carcajada -. Seguro que coincidió con nuestro querido agente Kennedy allí…

-Él me salvó la vida –afirma Sherry sonriendo. Leon permanece en silencio, tentado de poner los ojos en blanco. ¿Por qué lo de Raccoon City va a estar persiguiéndole siempre?

-Los virus… ¡Nos arruinan la vida a todos! Dígame… ¿Y es verdad lo que dicen… los informes sobre el virus G y los experimentos de su padre? –vuelve a preguntar el Presidente con un tono más misterioso. Hay algo que no le gusta ni un pelo a Leon, e interviene antes de que Sherry responda.

-¿No cree que deberíamos tratar los asuntos más importantes, señor Presidente?

-Oh, claro, por supuesto, agente Kennedy –responde riéndose, como si hubiera contado un chiste -. Siéntense, tenemos mucho de lo que hablar.

Sherry vuelve a sentarse en el mismo sofá, y Leon y el Presidente en el que está enfrente. La Consejera busca algo en su bolso, y saca de él una pequeña Tablet que maneja hasta pasársela a Leon. Éste la cojo con decisión y observa una imagen un tanto inquietante.

-Hace unas horas recibí esto a mi correo privado… -informa la chica poniéndose más seria -. Mi servicio está trabajando para intentar localizar la ubicación del remitente. Hasta ahora no han tenido éxito, pero todo parece indicar que alguien quería que viera esto…

Leon mira asombrado la foto de una calle completamente destrozada, con varios cadáveres por el suelo. Dios… ¿qué demonio ha pasado? El Presidente también echa un vistazo boquiabierto.

-¿Qué ha pasado? ¿Un ataque terrorista? –pregunta Leon sin poder apartar de la mirada de los cuerpos sin vida.

-Pasa la imagen. Hay más… -el tono de Sherry no parece prever nada bueno. Leon hace lo que le ordena, y ahora es aún peor. Es una playa llena de más cadáveres, pero lo más sorprendente es que algunas están vivas.

León las observa más detenidamente. Hay algo extraño en sus facciones, en su forma de comportarse. Amplia un poco la imagen, y el corazón le da un vuelco. ¡Ganados! ¿O es el virus C? ¿O una nueva cepa? Niega en silencio varias veces intentando quitarse de la cabeza esa idea.

-¿Qué les ha pasado a todas esas personas? –inquiere el Presidente con el gesto bastante preocupado, como si empezara a entender que la situación es bastante grave -. ¿Han sido víctimas, como sugiere el agente Kennedy, de un ataque terrorista?

-No –se apresura a responder -. Bioterrorismo… pero no parece que sea en Estados Unidos… ¿Se sabe dónde ha sido?

-Mis hombres están trabajando en ello… Debemos avisar a la B.S.A.A. Tal vez no sepan nada… -contesta la joven cruzándose de brazos y con el ceño fruncido. Desde luego que no ha sido la mejor forma de empezar su cargo: sus primeros días y ya tiene que enfrentarse a una crisis problemática.

-¿Se ha atribuido algún grupo la autoridad? –pregunta el Presidente pasando su mirada de la foto a sus acompañantes.

-Aún no, pero es posible que en la próxima media hora tenga más información… -Sherry se detiene unos segundos recuperando su Tablet -. No podemos hacer la vista a gorda ante la magnitud del problema… ¿Qué sugiere hacer, señor Presidente?

-Quizá sea buena idea poner al tanto a los chicos de la B.S.A.A. –se encoge de hombros -. Ellos sabrán lo que hacer.

-Tenemos contactos importantes en la B.S.A.A. –informa Leon dirigiéndose al Presidente -. Puedo ponerme en contacto con uno de ellos ahora mismo.

-Hágalo, por favor.

-Bien.

Leon saca de su chaqueta su teléfono y abandona la estancia dirigiéndoles una última mirada a Sherry y al Presidente. Una vez en el pasillo, busca en agenda de contactos a Chris Redfield. Aunque no terminan de gustarle del todo sus métodos, sabe que es el mejor en esto de enfrentarse a ataques biológicos.

Marca su número y se lleva el móvil a la oreja. Pasan tres, cuatro, cinco tonos, y no hay respuesta. Cuando Leon va a darse por vencido e intentar probar con Jill Valentine oye ruido al otro lado.

-¿Leon?

-Hola, Chris –responde suspirando aliviado. Bien, es hora de obtener respuestas si es que la B.S.A.A. puede ofrecérselas -. ¿Te has enterado del ataque?

-Sí… Estoy leyendo el informe preliminar… La cosa no tiene buena pinta…

-¿Qué es lo que ocurre exactamente? El Presidente y la Consejera de Seguridad Nacional quieren algunas respuestas… ¿Y por qué no? Yo también.

-Un grupo terrorista brasileño tiene en poder un virus que ha soltado por Río de Janeiro. Se hacen llamar Deus Bem-aventurado… Estoy a la espera de recibir información más precisa para intervenir mañana mismo. No podemos dejar que esos malnacidos se salgan con la suya.

-Bien… Mantenme informado de las novedades que se produzcan… ¿Cómo te va todo? ¿Qué tal Claire?

-Por aquí todo ahora bastante tranquilo… Claire ha llegado hace unas de la India. Ha estado en una misión humanitaria dos meses, arreglando los destrozos provocados por un grupo terrorista… Lo de siempre, vamos.

-Dale saludos de mi parte. Estamos en contacto.

Leon finaliza la llamada observando durante unos instantes la pantalla. La verdad es que hace mucho tiempo que no habla con Claire; ni siquiera sabía que había estado dos meses en la India… Tal vez la llame más tarde, cuando termine su interminable reunión con el Presidente.

Sherry como Consejera de Seguridad Nacional… La idea aún ronda en su cabeza como si no quisiera asimilarlo. Leon sabe de sobra que es una luchadora nata: sobrevivió a Raccoon City cuando tenía apenas doce años, y fue capaz de sacar con vida a Jake Muller de Edonia y China.

Por cierto… ¿Qué será de él? Tal vez Sherry sepa algo, aunque la verdad es que había algo en el hijo de Albert Wesker que no le termina de convencer. ¿Su arrogancia? ¿Su chulería? Los mercenarios no son personas normales y corrientes, pero ese chaval, sin saberlo, ha tenido que soportar una carga muy pesada que hasta hace poco no supo: ser el hijo del mayor terrorista de la historia.

Afortunadamente, la vacuna consiguió sintetizarse a tiempo con su sangre, y no se han vuelto a producir más ataques de Virus C a pesar de algunos patéticos intentos de varios grupos que sólo querían llamar la atención.

Leon decide que es hora de poner punto y final a su escapada y vuelve a la habitación pasando junto a los guardas. Cierra la puerta con cuidado mientras oye a Sherry y al Presidente charlar. A decir verdad… parece que no pinta nada allí. Lo mismo si se escabulle unos minutos ni notan su presencia… pero no es demasiado diplomático que digamos.

-La B.S.A.A. está al corriente del incidente –anuncia dando unos pasos hacia los sofás para hacerse notar -. Están realizando las investigaciones oportunas. En cuanto tengan más datos nos pondrán al tanto.

-Excelente, agente Kennedy –le felicita el Presidente levantándose del asiento y dándole una amistosa palmada en el hombro -. ¿Por qué no acompaña a la señorita Birkin a su vehículo? Nuestra reunión ha finalizado. Además, tengo que realizar unas llamadas importantes.

-Por supuesto –Leon asiente en silencio y abre la puerta que lleva al pasillo -. Por aquí, señorita Birkin…

Leon sonríe burlonamente mientras su amiga pasa junto a él devolviéndole la sonrisa.

-Menos guasa… Que soy tu superiora –bromea cuando la puerta se cierra.

-¿Desde cuándo llevas en este puesto? ¡Ha sido toda una sorpresa!

-Hace dos semanas… Necesitábamos un sustituto para… -se detiene unos segundos. Leon sabe perfectamente cómo debe sentirse. Lo mismo que él vivió cuando Krauser se alió con Wesker y se inyectó las Plagas -. No había nadie que quisiera hacerse cargo… Así que me propusieron… y todos aceptaron.

-No es para menos… -comenta Leon caminando por el pasillo que lleva hacia la zona de aparcamientos -. Haber sobrevivido a Raccoon City impone bastante… Lo sé por experiencia.

Sherry ríe al oír el comentario. La zona de aparcamientos está ocupada por unos cuantos coches oficiales y una limusina blanca donde hay un guardaespaldas esperando apoyado contra la puerta del asiento del conductor.

-Bueno… Fin del trayecto –dice Leon con tono amistoso. Mira a Sherry atentamente -. Oye… pase lo que pase, sé fuerte. Sé que ahora mismo no debes estar en una posición muy cómoda –se acerca un poco más a ella hasta quedar a la altura de su oído -. Te voy a contar algo de forma confidencial. Te van a vigilar todo el tiempo por haber estado trabajando para Simmons, y cuando descubran que en tu cuerpo aún quedan fragmentos del virus G querrán aniquilarte… Pero mantén la calma, ¿de acuerdo?

-Todo controlado, Leon. Cuídate –y se dan un abrazo, ésta vez algo más corto.

-¿Sabes algo de Jake?

-Andará metido en algunos de sus asuntos humanitarios… Está empeñado en hacer todo lo contrario que su padre… -se encoge de hombros como si no entendiera muy bien por qué -. Hace bastante que no le veo. Le echo de menos, la verdad.

Leon asiente lentamente. Así que la pequeña Sherry parece sentir algo por el señor Muller… Bueno, sobrevivir juntos a dos desastres biológicos no es algo que hagas todos los días. A él le ha pasado lo mismo con Claire. Siente que entre los dos hay un vínculo muy fuerte que se abrió desde Raccoon City.

Leon observa marcharse el vehículo de la Consejera de Seguridad Nacional y se apoya en una columna hasta que lo pierde de vista. Suspira resignado. Vuelta al tajo.

Ya ha caído la noche. Leon llega a su apartamento con dolor de cabeza. Las reuniones con el Presidente nunca son demasiado agradables que digamos, y sobre todo después de tener que revivir el infierno por el que ha estado pasando estos años: Raccoon City, el virus T y G, Las Plagas, el virus C…

Leon entiende que es un mero formalismo, pero le parece extraño que el Presidente esté tan interesado en ello si no es por una causa concreta. Adams, por ejemplo, quería hacerlo todo público, y él lo apoyó desde el primer a pesar de que eso podría volver a traer otra guerra.

La verdad es que no fue necesario: Neo-Umbrella ya se encargó de ello. Simmons… maldito bastardo. Coge un vaso de agua y lo llena de agua. Da un pequeño sorbo y se acerca al estante donde guarda todos los medicamentos. Se hace con un paracetamol y se lo traga junto con un poco de agua.

Muestra una mueca de asco. ¿Por qué siempre estas cosas están tan malas? Deja el vaso en el fregadero y va hacia el salón para sentarse en el salón. Aunque lo piensa mejor. Se acerca a la ventana que comunica su piso con el exterior, donde ya cae la noche. Las luces de Washington D.C. inundan cada rincón.

Leon coge su teléfono y se queda observándolo. A decir verdad, está bastante nervioso. Tiene dos días libres salvo que el Presidente lo requiera para algo verdaderamente importante, así que tal vez podría haber un viaje corto a Nueva York, para estar un poco más cerca de toda la movida.

O querrás decir cerca de Claire…

Leon intenta quitarse la idea de la cabeza negando varias veces en silencio. No, sólo será una visita rápida y nada más. Busca el teléfono de Claire y pulsa el botón de llamada. Su corazón empieza a latir con más fuerza. ¿Por qué le pasa eso? Pocos tonos después, la pelirroja responda.

-¡Hola, Leon! ¡No esperaba tu llamada! ¿Qué tal?

-Hola, Claire… Bien, te llamaba porque pienso pasar mañana por Nueva York… Ya sabes, para ver cómo va la B.S.A.A. con el tema del atentado y eso.

-Oh, sí… Es terrible. Mi hermano está al cargo de todo, aunque parece que necesita la autorización para poder intervenir… Esos terroristas no descansan nunca.

-Desde luego… -Leon se detiene unos segundos y coge aire -. Oye… estaba pensando… ¿te apetece ir mañana a cenar algo? Me conozco Nueva York como la palma de mi mano, pero estoy seguro de que tú tienes mejor gusto para elegir…

Claire ríe al oír el comentario. Leon no sabe cómo interpretarlo, pero parece que no rechaza la idea del todo. Bueno, podría ser peor a fin de cuentas.

-Claro, con mucho gusto… ¿Sobre qué hora llegarás? Yo he quedado con Jill para ir de compras a eso de las cinco, pero no creo que la cosa se alargue más allá de las siete y media… Podríamos vernos sobre las ocho si te parece bien.

-Genial. Vamos hablando y concretamos el lugar.

-Chao, Leon. Nos vemos mañana.

-Hasta mañana, Claire.

Leon deja su teléfono sobre la mesa de la cocina y se acerca a la nevera para sacar una cerveza. Da un buen trago y cierra los ojos. ¿Está haciendo lo correcto?