EL ENIGMA DEL ERROR
SUMARIO: El agente Black ha sobrevivido a un atentado que casi le cuesta la vida, su papel en las vidas de los agentes Swan y Cullen les lleva a cuestionarse si el error es una jugada del destino, un desacierto de la voluntad o el resultado de la manipulación de los hilos del poder.
ALERTA: Posible OoC de los personajes.
DISCLAIMER: La historia es enteramente mía, los personajes son propiedad de Stephenie Meyer y asociados, yo los retomo completamente sin ánimo de lucro.
Clasificación: M. Lenguaje y situaciones de adultos.
EL ENIGMA DEL ERROR
Última escena del capítulo anterior:
—Ya tenemos un plan para el asunto Agente, el caso en Boston es solo un señuelo, esté atento porque nuestros planes son ahora definitivos y no nos permitiremos fallar.
—¿Cuáles son sus planes?
—No me está dado revelárselos, Señor Black, sólo esté atento.
Una vez Jacob abandonó la oficina Aro reflexionó, las cosas con Jacob no estaban saliendo como pensaba, los resultados no se estaban viendo. Tomó una decisión y marcó con rapidez en su teléfono celular.
—Félix, puedes proceder, es hora de actuar con nuestro recurso extremo pactado.
CAPÍTULO IV
"Los hombres juntan todos los errores de su vida y crean un monstruo al que llaman destino."
John O. Hobbes
1
Estaban felices de poder compartir por fin un viaje juntos y nuevamente solos, en esta nueva etapa de sus vidas. La compañía de Jacob se había vuelto una carga difícil, pues les había privado de compartir de una manera diferente esos momentos que compartían antes cuando eran sólo amigos, con la nueva visión y perspectiva de dos nuevos amantes.
Separar los roles era difícil, verse en la oficina y sacar de la mente los momentos de pasión compartidos era casi un imposible. Lo cotidiano ahora era anhelar tocarse en medio de una reunión de Agentes, en la oficina de McCarty o en la soledad acompañada de la oficina y contenerse, para luego saciarse en los encuentros nocturnos casi furtivos. Las sonrisas encubiertas mientras recordaban como el fin de semana pasado habían caminado de la mano por el parque, esa visita entre sonrisas a Renée, quien intuyó la razón de tanta alegría, ese complacerse en los detalles más minúsculos de su nueva existencia, les tenía extasiados; pero al mismo tiempo temerosos.
Ella durante su vida, siempre que tenía etapas de felicidad muy grandes comenzaba temer que ocurriera alguna desgracia y dañara todo, intuía que todo tiene un ciclo que tiende a volver al punto de partida, y ese renovarse constante de las experiencias hacía que la felicidad fuera solo una ilusión, una etapa tan efímera dentro del ciclo de la vida tan vulnerable como la vida misma.
Él por su parte no podía sacarse de la cabeza el destino incierto y doloroso de todos los seres que había amado y temía por Bella. Ahora entendía por qué se había resistido tanto a reconocer que la amaba, sus prioridades habían cambiado, su trabajo perdía significado frente a lo que era Bella para él. Es sabido que los guerreros no deben tener alguna debilidad reconocible por el enemigo, él la tenía y lo más grave, se complacía en tenerla, pero era consciente de que le hacía vulnerable.
Pidieron tres habitaciones contiguas situadas alrededor de un pequeño parqueadero, en un modesto pero bonito hotel.
—Ni por asomo ahorraré costos para el FBI compartiendo habitación con Jacob —dijo Edward.
—Pues yo tampoco lo haría —anotó ella con un dejo irónico.
—Espero que tus razones sean más importantes que las mías, Bella. ¿O es sólo por no ahorrarle gastos al Gobierno? —los celos de Edward se exacerbaban por momentos con la cercanía de Jacob, era una situación difícil de manejar para ambos.
—Claro que no es sólo eso Edward, sabes perfectamente con quien sí me gustaría compartir habitación.
—Sabes que a mí también, pero en un caso... con Jacob a bordo además...
—Lo sé, ni modo. Quizá puedas colarte en medio de la noche... —dijo Bella sonriendo.
—Quizá... —respondió Edward con una sonrisa.
Se dirigieron a sus respectivas habitaciones, Bella escogió la habitación del centro, entraron y acomodaron sus cosas.
Más tarde, en la Estación Central de Policía de Boston se encontraron con Jacob y emprendieron un trabajo arduo, visitaron escenas de los crímenes, vieron los cadáveres en la morgue, examinaron comparativos entre todos los casos, listas de posibles sospechosos, etcétera.. Lo único raro que había encontrado Bella era que los occisos pertenecían a familias ligadas con diferentes mafias de las drogas, definitivamente, parecía una vendetta; pero no encontraban un nexo más certero entre ellos. Esperarían los análisis de antecedentes para formular alguna teoría concluyente.
Cuando llegaron al hotel como a las once de la noche, estaban todos exhaustos. Bella prefirió que no cenaran ante la incomodidad de compartir mesa con los dos últimos hombres con que se había acostado en su vida y prefirió irse directamente a dormir. Esperaba que Edward pudiera colarse en su habitación, por lo menos para darle las buenas noches como era debido; pues frente a Jacob solo pudo darle un "hasta mañana" con sonrisas leves.
2
Bella se desnudó despacio añorando que fueran otras manos —no las propias —las que la despojaran de su ropa. Se sentía agotada anhelando descansar en brazos de Edward. Sabía que sola le costaría conciliar el sueño, de todos modos, por si acaso Edward llegaba a saltarse todas las reglas y llegaba a su habitación, había traído un camisón de encaje muy provocativo, casi transparente, tan corto que dejaba completamente a la vista sus piernas, era una sorpresa por si él, como siempre, decidía romper las reglas autoimpuestas que habían acordado al comenzar su relación: nada de afecto o pasión en medio del trabajo, menos ahora estaban en medio de un caso y con Jacob además, en la habitación de al lado.
El corazón de Bella dio un vuelco cuando escuchó pequeños golpes en la puerta. Emocionada corrió abrir pero la sorpresa no la dejó reaccionar a tiempo, no era Edward, sino Jacob quien entraba en su cuarto apenas abrió la puerta.
Jacob la miró de arriba abajo sin ocultar lo que le generaba ver a Bella vestida —o quizá desvestida —de esa forma. Una ola de deseo le atravesó y no pudo pronunciar palabra.
—Jacob, sal de aquí, no te di permiso de que entraras. ¡Vete ahora! —Bella estaba muy enfadada. Rápidamente entró al baño y se puso una bata de toalla sobre los hombros que le tapó completamente.
Jacob le contestó torpemente, ofuscado.
—Lo siento... pero necesito hablar contigo... Edward se ha convertido casi en tu guardaespaldas y nunca tenemos un momento solos para hablar, ya no sales conmigo... dijiste que seguirías siendo mi amiga.
—Lo sé, pero ahora, trabajando juntos, con lo ocurrido entre nosotros no quiero más equívocos... a lo mejor sea preferible que nuestra relación sea estrictamente profesional.
—Claro, como al principio, cuando no me observabas sino que me veías como un objeto más del laboratorio, como las ratas, los simios o las cobayas que se utilizan para los experimentos.
—Nunca te vi de esa forma Jacob, puede que no me haya enamorado de ti pero te valoro, eres un chico excelente, un genio en lo que haces, tienes mucho potencial, no te desperdicies conmigo que no puedo ofrecerte nada.
—Si puedes ofrecerme mucho Bella, ya me lo has dado, y vengo a exigirte una nueva oportunidad...
Jacob se acercó peligrosamente, Bella estaba en alerta pero también sorprendida, veía su mirada, era de deseo, de deseo profundo pero mezclado con amargura, con odio. No pudo evitar sentir miedo, mentalmente repasó donde había dejado su arma... en el primer cajón de la mesa de noche, debía ir hacia allá, estaba al otro lado de la habitación y él parecía dispuesto a un ataque...
—Jacob, detente, qué es lo que haces...
—He venido a tomar lo que quiero Bella, te quiero a ti, vengo a tomar de tu cuerpo lo que me plazca, como en aquella otra noche, pero de una forma mejor... lo verás Bella, puedo ser mucho mejor, mejor que en esa noche y mejor que cualquier otro hombre...
Jacob con un movimiento brusco y fuerte la despojó de su bata...
—¿Así es como te vistes para dormir cuando viajas en misión del FBI, Bella? O quizá lo hiciste por mí, tenías la esperanza de que viniera, pues he cumplido tu expectativa, aquí estoy y no te lo puedo negar, te ves tan hermosa, más hermosa que en aquella noche en que descubrí tu cuerpo, en que me alojaste dentro de ti, desde ese momento más que amarte te convertiste en mi obsesión, Bella, y creo que tengo ciertos derechos, no soy un hombre al que usas y botas, haberme aceptado esa noche tiene consecuencias para ti...
Él se acercaba más y ella temerosa se alejaba, sabía que debía tomar su arma, con simple fuerza física no lograría derrotarlo, aunque tenía miedo trataba de mantenerse fuerte, Jacob era inseguro no física sino mentalmente y debía debilitarlo por ese lado, pero también con cuidado pues no sabía si él traía su arma.
—Jamás he sido tuya Jacob, tuviste mi cuerpo un momento, pero esa noche no significó nada para mí...
Jacob la tomó por los hombros y la atrajo hacia sí, la obligó a acercase a sus labios mientras Bella le daba una bofetada en la cara y con gran habilidad le golpeaba la ingle con la rodilla. Él se retorció de dolor pero así mismo la sujetó por las muñecas y no la dejó alejarse.
—¿Así es como eres de verdad en el sexo, Bella? ¡Una fierecilla no domada¡ —Rompió a reír a carcajadas —. Así me gustas más Bella, tus golpes y tus insultos me provocan... no me hacen ni me harán desistir —Jacob se sentía perdido, enajenado por el deseo absoluto de lograr tenerla y por ello ya no razonaba... ni la misión encomendada por ese poderoso viejo le importaba, sólo quería tomarla, hacerle el amor de una forma tan salvaje como ella misma se comportaba —¿Así eres cuando te entregas a Edward? —Bella le miró sorprendida —. Oh, sí, lo vi con mis propios ojos, alguien me lo mostró en un video... eres... salvaje... y ahora lo serás así conmigo...
Nuevamente se acercó pero sin saberlo la había dejado avanzar hacia donde ella necesitaba; ya muy cerca de la mesa de noche, de una forma brusca Jacob la besó e introdujo salvajemente su lengua en la boca de Bella, quien para darse tiempo y espacio decidió responderle.
—Está bien... —le dijo besándole —pero deja que yo te guíe... la vez anterior tú lo hiciste todo... no muy bien la verdad... pero si yo te guío... será mejor...
Jacob bajó la defensa, se entregó al beso con desesperación y mientras saboreaba la lengua de Bella y la recorría con las manos por encima de las transparencias de la pijama, la arrinconó con su pelvis contra la pared de manera que ella sintió su abultada excitación contra ella, entonces en un respiro que se tomó, habiéndolo logrado distraerlo con caricias adicionales sobre su pecho, Bella logró tomar su arma, hábilmente lo separó de sí y le apuntó directamente en el mentón.
Él la miraba sorprendido mientras Bella le hablaba escupiendo el sabor que le había dejado en la boca.
—Haz logrado no sólo que no te ame... también... que te desprecie... y que me des asco... dame un nuevo motivo para disparar, Jacob, dámelo que gustosa te mataría en este momento.
Jacob no se movió, sólo volteó los ojos para mirar a alguien que presuroso entraba por la puerta que había quedado entreabierta y que les miraba con sorpresa.
Edward contempló como una Bella hermosamente salvaje y medio desnuda apuntaba con su arma el mentón de Jacob, su mirada pedía una explicación. Ella se sentía exhausta para darla.
—Jacob, sal de aquí y jamás, jamás en tu vida te atrevas a verme como algo tuyo, ni tu amante, ni tu amiga, ni tu compañera de trabajo, nada... has perdido todo mi respeto, lárgate antes de que no pueda contenerme y te dispare..
—Bella,... ¿te lastimó? —preguntó Edward.
—Intentó hacerlo, pero estoy bien... ¡lárgate Jacob! ¡Fuera!
Edward pudo intuir todo lo que había pasado. No había traído su arma pero vio que la furia de Bella era más que suficiente para defenderse a sí misma.
Orgulloso de la fuerza de su amiga y amante miró retadoramente a Jacob mientras éste salía aplastado por la frustración. Una vez solos Bella sintió sus fuerzas flaquear y se soltó a llorar sobre el piso. Él la recogió amablemente, con delicadeza la abrazó y no dijo una palabra... qué decir, ella estuvo en peligro y él estaba lejos estado tan cerca, en la habitación contigua, luchando contra una estúpida regla que se habían impuesto, ¡mientras ella corría peligro!
—Quiero bañarme Edward, me siento sucia, él me besó, me vi obligada a dejarlo para poder alcanzar mi arma, me ensució con sus manos cuando las únicas manos que quiero que me recorran son las tuyas.
—Vamos, yo te ayudaré...
Edward entró al baño y abrió el grifo de la bañera, un agua tibia y humeante comenzó a llenarla, cariñosamente la desnudó y la colocó dentro del agua. Con sus manos, lentamente la recorrió con la espuma de baño mientras ella se dejaba hacer, todavía sollozante. Bella se cepilló los dientes con ahínco durante varios minutos.
Edward le quitó el cepillo de las manos con delicadeza cuando se dio cuenta de que se estaba lastimando la boca con él.
Ella no soportó la tensión y explotó.
—Edward, él lo sabe... —dijo entre sollozos —sabe que somos más que amigos... dijo que lo vio en un video, que alguien se lo había mostrado, pero no sé de quien hablaba, no lo sé... esto es una conspiración Edward... él ya lo sabía todo, por Dios... ¿Qué será lo que buscan...?
—Calla, todo tiene solución... lo verás...
Él estaba muy preocupado, si Jacob lo sabía probablemente fueran ya muchos los que lo supieran, lo importante es que esto no fuera a poner en peligro a Bella. Ocultando su propia angustia se dedicó a tranquilizarla.
—Aunque el agua está tibia, siento frío sin ti... —dijo ella, ya un poco más tranquila.
Edward sonrió, se quitó su propia ropa completamente, levantó a Bella un poco y se ubicó debajo de ella en la bañera, allí le abarcó con su cuerpo, con sus caricias, con sus besos, hasta que la hizo olvidar momentáneamente todo lo demás.
3
Edward se aseguró de dejar a Bella bien dormida en su cama. La besó en la frente y la miró con intensidad, no soportaría que les separaran, si ello ocurría no valdría la pena el FBI, ni su lucha contra el crimen, nada...
Sigilosamente salió de la habitación y se dirigió a la suya en busca de su arma. La tomó en sus manos, respiró profundo tratando de darse serenidad en medio de la ira que le enceguecía. "Maldito, maldito bastardo", se repetía en su mente, "...no debo matarlo, sería exponernos demasiado, pero Dios, como deseo matarlo". Nuevamente respiró hondo, debía contenerse, ahora lo importante era obtener información, saber para qué juego sucio se había prestado Jacob.
Se dirigió presuroso a la habitación de éste. "¿Será tan estúpido como para haber permanecido allí?" Se preguntaba Edward, si era así debía tener planeado como enfrentar su furia, imposible que pensara que se iba a quedar de brazos cruzados, si fuera inteligente mínimo debía haber huido hasta la Patagonia.
Pero no, por debajo de la puerta Edward vio luz en la habitación, allí estaba. De un empujón abrió fácilmente y entró, Jacob se encontraba tirado en la cama boca abajo, se giró y mostró su rostro descompuesto por las lágrimas.
—¡Maldito desgraciado! —le gritó Edward al tiempo que lo levantaba y lo apretaba contra la pared presionando su cuello.
Jacob a duras penas respiraba, trataba de quitarse a Edward de encima pero las fuerzas no le alcanzaban. Éste se controló, aflojó la presión en su cuello pero sacó el arma y se la apuntó directamente a la cabeza. Jacob se sintió algo liberado pero al sentir el arma decidió guardar silencio, sólo miraba fijamente a Edward, sin emoción, como deseando que descargara su arma sobre él de una vez por todas para obtener alivio.
—Maldito desgraciado, dime, ¿para quién estás trabajando? Espía de mierda, ya lo olía, no era normal tu asignación a nuestra unidad. ¡¿Qué buscabas con todo esto?¡
—Nada... sólo la amo, la amo hasta lo insoportable, tú sabes lo que es eso porque sientes lo mismo, sólo que yo ya no la tengo y tú si, por eso tu no te vuelves loco, pero yo enloquezco con cada minuto que paso sin ella... y hoy... perdí la razón... completamente.
—No la metas en esto, es solamente una excusa, trabajas para alguien y necesito saber, ¿para quién, con qué fines, qué buscan? ¡Dilo ahora¡
—Pues ella si tiene que ver, todo esto, es por ella... Edward, me corroen los celos... no soporté esta noche saber que ella estaría tan cerca, en la habitación de al lado y revolcándose contigo, el maldito eres tú que me traicionaste, sabías como la amaba, sabías que ella me había aceptado y ya tenías algo con ella... yo la amo, la deseo para mí... solamente... y ahora, por tu culpa, no significo nada para ella.
—No es por mi culpa, tú lo lograste solo, ahora ella te desprecia como al más vil de los seres humanos, porque la agrediste, la violentaste, trataste de abusar de ella y eso, ni te lo perdonará ella, ni te lo perdonaré yo...
—Lo sé, la perdí... definitivamente, es para ti Edward, has ganado, baja esa arma y vete con la satisfacción de que has sido vengado, no puede haber más infierno para mí que saber que ella me odia...
—Deja tu sensiblerismo barato Jacob, ya ni yo te lo creo, vamos por partes y contesta a cada una de mis preguntas literalmente, o sino te descargo esta arma completa en tu cabeza, y ten en cuenta que tengo muchas ganas de ello... ¿Para quién estás trabajando?
—No... no lo sé... no conozco su nombre, nunca se identificó... sólo sé que es un hombre viejo, poderoso, con muchas influencias, que además tiene acceso a oficinas en el edificio del FBI como si fuera su casa...
—El maldito Aro Vulturi... ¿Cómo supiste de la relación que hay entre Bella y yo?
Jacob calló, le era muy doloroso y sentía vergüenza de ese episodio.
—Vamos, maldito, ¡habla¡
—Él... Aro Vulturi, me lo mostró todo, les tenía grabados en un video teniendo relaciones sexuales... debes imaginar como me sentí Edward, tu y ella, ustedes eran mis amigos... Vulturi dijo que esto ocurría desde hacía varios meses, es decir que ella hizo el amor conmigo estando ya contigo, es asqueroso... ¿Qué buscaban? ¿Qué querían obtener de mí?
—Eres tan despreciable que la sigues insultando Jacob, ella no había estado nunca conmigo cuando te aceptó, pero tu... sigues juzgándola sólo para justificar la perversidad de tus acciones, no la amas Jacob, solamente deseas culparla para absolverte a ti mismo, eres una rata asquerosa... ¿Cómo no me di cuenta antes? Me equivoqué porque estaba agradecido que hubieras salvado la vida a Bella... parecías ser una persona diferente... dime, ¿qué planes tenían con Aro? ¿Cuál era la misión para la que fuiste asignado?
—Es evidente Edward, buscan acabarlos por dentro, esto que haces ahora, la relación entre ustedes, tu debilidad y preocupación extrema por ella, son los primeros pasos para que te destruyas a ti mismo... pareces fuerte, casi invencible Edward, pero eres un ingenuo, el sensiblero eres tú que dejas que en tu posición una mujer se convierta en tu talón de Aquiles, eso está bien para mí, que he sido un perdedor toda la vida, pero no para ti, con el camino arriesgado que has emprendido, no tienes derecho, no tienes derecho a arrastrarla en tu abismo, deberías caer solo, pero te has empeñado en que ella caiga contigo... eres un patético egoísta... un maldito egocentrista que sabes que la llevarás a la infelicidad o a la muerte, y te empeñas en seguir con ella... Edward, renuncia a ella, déjala libre, deja que emprenda una vida normal con alguna otra persona, quisiera ser yo pero quizá ya es tarde, tú tampoco tienes esperanza, pero ella sí... déjala libre y sálvala de tu maldición...
Edward le soltó ante estas palabras. No quería mostrar su debilidad ante Jacob pero fue inevitable que algunas lágrimas asomaran a sus ojos, quiso ocultarle su dolor y su rabia, pero era cierto, lo que él le decía, era cierto, le hacía daño a ella estando a su lado, amándola y envolviéndola en su interés obsesivo por el trabajo, en los enemigos que había ganado con el paso de los años, era una locura, ella merecía un destino mejor, todo tenía un límite y el límite era ahora. No le quiso dar la razón a Jacob con palabras, lo empujó a un lado, y le preguntó:
—Este caso, para el que estamos aquí... ¿Tiene que ver contigo y tus asquerosos superiores?
—Aro Vulturi también es ingenuo Edward, me desprecia, le parezco lo que me has dicho, una rata insignificante, pero yo leo sus intenciones aunque no me las diga... han tratado de minar la relación entre ustedes imponiéndoles mi presencia, sabiendo de mis sentimientos y de los tuyos hacia Bella, yo les pasaba información de tus planes y movimientos pero esto para ellos era secundario, pueden enterarse de todo por otros medios Edward, tienen cámaras en tu oficina, en tu habitación y tu ni siquiera te habías dado cuenta, has estado haciéndole espectáculo X en vivo y en directo al vouyerista de Aro Vulturi, yo le vi la cara de satisfacción que tenía ante la exhibición que ustedes le hacían..., y ahora, estoy seguro de que con este caso buscan minar su credibilidad, es una trampa para dejarlos muertos en vida Edward, sin reputación, sin recursos que movilizar en caso de que sean expulsados del FBI, por eso no les interesa por ahora llevar su caso ante la Oficina de Conducta profesional...
—Malditos, mil veces malditos, y tú te prestaste para este juego sucio...
—Sí, por buscar venganza en principio, pero finalmente, por tener la oportunidad de recuperar a Bella...
—Perdiste en tus dos juegos... no obtuviste ni lo uno ni lo otro...
—Lo sé, sin ella ya no me interesa vengarme, por eso te cuento todo... ni creas que es por temor a esa arma con la que no has dejado de apuntarme... ya no le tengo miedo a la muerte, no después de haber estado tan cerca de ella.
—Pues no voy a hacerte el favor de matarte, suficiente castigo para ti será el tener que cargar con tu asquerosa existencia el resto de tu vida. Lárgate, pide reasignación a otra ciudad de manera que no tengas que cruzarte conmigo, si no quieres que formule una queja formal para que te expulsen del FBI por haber agredido a una compañera de trabajo, no me importaría que yo también saliera expulsado, pero piensa en Bella, si algo te importa ella, es mejor que te ocultes de nuestra vista, para siempre.
Edward salió de la habitación de Jacob y se dirigió presuroso a la suya, tomó sus cosas rápidamente y entró a la habitación de Bella, había que salir de allí, no sabía que les tendrían preparado y debían evitar caer en la trampa a toda costa.
—Bella, despierta —dijo con suavidad tocando sus mejillas, no quería que se asustara pero era indispensable —Bella, debemos irnos...
Ella despertó, se asustó al ver a Edward empacar sus cosas...
—Vístete, tomaremos un vuelo a Washington inmediatamente...
4
Félix desde su auto había observado a Edward salir de la habitación de Jacob, al poco tiempo vio a Edward y Bella salir con el equipaje y tomar el auto de alquiler, Jacob había empacado sus cosas y salía presuroso a tomar un taxi pero fue interceptado por Félix.
—Hola, soy un enviado de tu amigo... Aro Vulturi.
Jacob resopló de la ira que le producía este sujeto.
—Déjeme en paz, terminó mi trato con Vulturi, no soy más su juguete...
—Te equivocas si piensas que estos pactos se pueden romper unilateralmenten una vez eres juguete, lo serás para siempre —dijo Félix con expresión cínica.
—Pues terminó porque le conté todo a Edward, ya no les soy útil, todo ha sido revelado y ni el estúpido de Aro ni tú me harán regresar a este infierno, jamás me prestaré nuevamente para los juegos sucios de ustedes y su grupo.
—Tarde lo dices, amigo... eres tan estúpido como me lo pareciste siempre, se lo dije a Vulturi, que eras un inepto, pero él quiso darte la oportunidad, yo tenía razón... dañaste nuestros planes. ¿Qué le dijiste a Edward? ¿Acaso que estabas loco por correrte encima de su compañera? —rió con gesto burlón y despectivo —no, te hubiera pegado un tiro por eso.
—Maldito, déjame ir, no tengo nada que decirte.
—Tranquilo Jacob, todos los que la conocemos hemos sentido lo mismo, no te culpo, ¿y cómo es hacerlo con ella? ¿Vale tanto la pena como para que dos hombres como Edward y tú se la peleen? Claro que por lo visto tú eres el perdedor... —su risa ahora era estruendosa —la revolcada entre ellos estuvo de película, como para comercializarla por la red, lo malo es que el maldito del Vulturi entrevió mis planes y destruyó las copias digitales, qué torpe, era un arma a su favor.
Jacob le miró con desprecio, le dio un empujón y buscó rápidamente un taxi para dirigirse al aeropuerto. Entretanto Félix se puso en contacto con su jefe y recibía ordenes por teléfono.
—Debemos replantear nuestros planes, hemos sido traicionados por Jacob, ellos lo saben todo...
—Estúpido, pudiste haberlo evitado...
—No, me fue imposible preverlo, Jacob es muy estúpido, te lo dije antes pero ahora no hay nada que hacer, mejor me retiro, todo está estropeado, ya no caerán en la trampa, aunque Jacob la ignoraba están alertados...
—Me cansé de esto... —dijo Aro Vulturi exasperado —mátala Félix, mátala a ella, no esperaré más ni aplicaré soluciones paliativas, la muerte de ella es indispensable...
—Pero para ordenar esto, ¿no necesitará autorización de la cúpula de la organización? Es un paso muy grande.
—No me importa, estoy cansado de dar tantas vueltas al asunto, mátala Félix, mátala y con ello, de un sólo paso, destruimos a Edward Cullen y nos vengamos de Jacob, a éste no vale la pena ni matarlo.
—Los he visto salir con el equipaje, creo que se dirigen al aeropuerto, requiero que me ubiquen un arma allí, con las medidas de seguridad me sería imposible ingresar el arma que tengo ahora...
—Inmediatamente dispones de una. Esta vez no falles Félix, no lo toleraré.
Esta historia continuará...
PRÓXIMO CAPÍTULO: EL FINAL.
Gracias a quienes ha leído, en la sombra y en la luz.
Un beso.
Saranya.x
