Hola! Nuevo capi, espero que lo disfrutéis. A mí me ha dado mucha pena escribirlo :_(


La voz de Raye me hizo volver a la realidad. Suspiré estirándome en la cama mientras la perfecta música que salía de mi ordenador danzaba entorno a mí. El dolor de cabeza comenzaba a hacer su aparición estelar, pero no podía tomar nada. Me levanté y fui a sentarme frente mi tocador para ver mis pintas. ¡Oh vaya! Realmente parecía una yonki: tenía los ojos hinchadísimos de haber llorado. No pude evitar cabrearme conmigo misma. ¡Me había prometido no llorar nunca más! pero, ¿Qué son las promesas? Palabras. Palabras que se las lleva el viento, o eso decían, con gran acierto además.
Cogí mi cepillo y comencé a peinarme mi desordenado cabello. Rojo... ¿Sería por eso por lo que se había fijado en mí? Quizás debería de teñirme...
Menos mal que el sonido del móvil al vibrar me hizo desconectar de los pensamientos que nuevamente se me acumulaban. Rebusqué en mi bolso y no tardé en dar con él.

- 23 llamadas perdidas - observé. Claro, se me había olvidado que había dejado plantadas a mi madre y a mi hermana en el salón de moda y belleza para novias... A ver que razón le daría a mi madre... - ¿Tú querida hija mayor es una toca-ovarios que le encanta meterme el dedo en la yaga? - dije hablando al espejo. - No, porque entonces le tendría que explicar lo de la "yaga"- susurré. Ouf Naomi, muchas gracias por este favor.

Miré de nuevo mi móvil y vi que también tenía un mensaje. Era de Hina:

- ¿Como ha ido todo? ¿Tenéis ya lo vestidos? ¿Os habéis hecho fotos con ellos? ¡No te hagas de rogar y cuéntame! Por cierto, creo que vuelvo a tener novio... :S

Si por algo adoraba a Hina era por su habilidad de sacarme una sonrisa en los momentos que menos me apetecía sonreír. Sé que no podría dar con una amiga como ella en todo el mundo. ¿Volver a tener novio? Esta mujer era de lo que no había. Ella tenía una ¿relación?, ¿rollo?, ¿cosa? no sé, algo, con uno de los camareros de la cafetería de la Escuela de Danza. El problema es que solo se llevaban en la cama porque en el resto, prefiero no comentar... Cada vez que discutían -es decir, siempre- ella le daba celos con otros bailarines y él, a su vez, con las bailarinas, pero siempre terminaban volviendo. Yo tenía claro que aquello acababa en tragedia o... en boda.

- No nos hicimos fotos, pero ya te contaré :D - comencé a escribir sin querer parar a contarle lo que realmente había pasado - ¿Otra vez con novio? Voy a tener que considerar seriamente lo de llamar a los del Récord Guinness...

Envié el mensaje y me dirigí a apagar a la música que ya me comenzaba a atormentar, pero al oir las voces de Naomi y Raye deseché la idea. ¿Había oído decir a mi cuñado que habían secuestrado el autobús en el que iba? Me acerqué sigilosamente al biombo de decoración japonesa que hacía de pared de mi cuarto, pero me quedé alejada lo suficiente para que no reflejara mi silueta. Mi departamento no tenía paredes que separan las diferentes estancias, salvo las del baño y la terraza cerrada, por lo que mi cuarto, aunque estuviera en el segunda planta, daba directamente al salón. Sé que espíar estaba fatal, pero me quería enterar sobre lo que había ocurrido porque lo más seguro era que si preguntaba, me contasen alguna mentira.

- Oye Raye - oí decir a Naomi - Dime, ¿De verdad crees que solo ha sido una coincidencia?
- ¿Qué quieres decir? -preguntó él.
- Pues... que has subido a ese autobús porque estabas siguiendo a alguien, ¿no? - ¡Un momento!, ¿Qué Raye estaba siguiendo a alguién? ¿¡Pero qué...! - Luego aparece ese criminal que seguramente ha muerto - ¿¡Cómo! - ¿No te parece que es...?
- Oye - le interrumpió mi cuñado - Sé que has sido agente del FBI durante mucho tiempo y que eras muy buena, pero ahora ya no estás trabajando. Eres mi novia. - hizo una pausa - ¡Deja de actuar como una detective! ¿¡Quieres! - Detesté en esos momentos a Raye. ¡No tenía ningún derecho de hablar así a mi hermana! - Me prometiste no hablar del caso Kira, ni hacer ningún tipo de locura. - El caso Kira... ¿Raye tenía algo que ver? - Si accedí a venir aquí los dos, fue para que me presentaras a tus padres, sino, tú te habrias quedado en casa - Así que, ¿todo era una excusa?.
- Ya lo sé Raye. Es... deformación profesional. Lo siento mucho - dijo Naomi derrotada.
- No, no, perdóname tú. No le demos más vuelta - dijo tras una leve risa - Cuando tengamos hijos, estarás tan ocupada que acabarás olvidándote de que fuiste agente del FBI. No habrá tiempo para deformaciones profesionales - ¿¡Pero se podía decir cosa más machista! Además, estaba segura que Raye no tenía ni la más mínima idea del por qué Naomi se retiró. Solo ella y yo lo sabíamos y él no era nadie para decir esas cosas. ¡Puf! esto ya era el colmo y no quería oir más, así que apagué la música de mi cuarto y bajé las escaleras. En cuanto Raye me vió, supo disimular muy bien - En lugar de eso, ve pensando que puedo decirles a tus padres para caerles bien. Yo ahora mismo estoy perdido - cuñado, esa excusa comenzabas a utilizarla mucho - ¡Hombre Danielle! - me saludó - ¿Se sabe algo de tu prueba de baile?
- No. - le dije secamente para luego ir directa a la cocina. Estaba de los nervios y no quería que ellos me lo notasen. Siempre me decían que era como un libro abierto, así que, sirviéndome una taza del café sobrante que supongo que hizo Naomi, era muy buena excusa para no mirarles a la cara - Supongo que hasta después de Nochebuena no dirán nada.
- No te sulfures, cuñada - dijo en un tono amable - Estoy seguro de que te seleccionarán - se levantó del sillón - Y mil gracias de nuevo por lo de la gaita - ¡Agh, basta Raye! Agradéceme una vez más lo de la gaita y juro que te mato - Ahora disculpadme, he tenido un día agotador...
- ¿Quedar con los amigos de la infancia es muy agotador, cuñado? - dije girándome con la taza de café en las manos para mirarle.
- ¿Hm? - primero me miró interrogante y luego a mi hermana. Con el gesto de ella pronto comprendió que era la explicación que me había dado para excusar sus ausencias - ¡Uf, ya ves! No hemos parado de rememorar viejas historias del pasado - dibujó una sonrisa muy dulce - Ha sido muy emocionante.
- Seguro - dije irónicamente. No sé si me indignaba más el hecho de que me mintiesen tan descaradamente o que me tomasen por gilipollas.
- Bueno, lo dicho. Voy a echarme un rato - y desapareció tras la terraza.

Me encontraba totalmente enfadada. ¿Les había abierto con total confianza las puertas de mi casa para que me mintiesen? Estaba contando hasta diez, hasta diez mil, no, hasta mil millones para tranquilizarme y no montar un númerito ahí mismo y tirarles las maletas por la ventana. ¿Pero de qué iban? ¡Mierda! ¡Es que no me lo podía creer! Me tenía que relajar, seguro que todo tenía una explicación, pero ¿Naomi esta mañana haciéndome todo el daño posible y luego ocultándome algo? ¿Desde cuándo? Había días que era mejor no levantarse de la cama...

- ¿Danielle? - oí a mis espaldas.
- ¿Qué? - le dije mientras buscaba una cucharilla para servirme el azúcar.
- Tenemos que hablar - noté que se acercaba a mis espaldas.
- ¿No me digas? - ironicé.
- Lo de esta mañana... - se quedó pensativa.
- Ya, ya. Soy mala malísima. No tenía que haberme ido así y bla bla. Luego llamaré a mamá para pedirla perdón - Una, dos, tres, cuatro y cinco cucharadas de azúcar. Observé por el rabillo del ojo como Naomi ponía sus ojos en blanco ante mi gusto extremadamente dulce por el café.
- No, no es eso... - dijo entonces - Sólo te quería pedir perdón. No te tenía que haber dicho eso. - bebí un poco de café sorprendida - Al fin y al cabo, yo también soy cómplice de lo que ocurrió y en verdad no pensaba realmente lo que te he dicho en el Salón... - sus ojos se pusieron vidriosos - Si Raye muriera yo no podría salir adelante como has hecho tú. Quiero que sepas que te admiro por ello.
- ¡Oh Naomi! - dejé el café en la encimera para abrazarla - Vale que me has cabreado muchísimo, pero no digas esas cosas... Sabes que nunca me podría enfadar en serio contigo.
- Yo solo quiero que no me odies - me dijo sollozando.
- Y no lo hago - le aseguré - Yo tampoco tenía que haber hablado así sobre el caso Kira. Sé como admiras a ese L y no me tendría que haber mostrado tan indiferente.
- Por favor - dijo mirándome a los ojos - No nos enfademos más. Estamos juntas para todo y no podría soportar...
- Juntas para todo - le corté para luego sonreirla - ¿Me vas a contar lo que está ocurriendo?
- Nos has escuchado - afirmó y yo asentí - Vamos a tu cuarto y te explico.

Naomi comenzó a subir las escaleras y yo antes aproveché para coger un trozo de pastel de fresa. Mi cuerpo lo estaba pidiendo a gritos y quería llevarme bien con él. También alcancé la taza de café a medio beber y Cherry, al ver que subía con comida, pronto se nos unió en la "reunión" clandestina en mi habitación.

- ¿Recuerdas cuanto te pregunté en el Salón de Novias que harías si te afectase directamente el caso Kira? - me preguntó.
- Ahá - dije sentándome en la cama para luego llevarme un trozo de pastel a la boca.
- Pues te lo decía porque... - suspiró - Raye está metido en el caso Kira.
- Bueno, lo he podido deducir cuando os he oído antes - tragué - ¿Y cuál es su misión?
- L sospecha que Kira puede ser uno de los de la Jefatura Nacional de la Policía o estar relacionado con algún miembro de la investigación... - derepente se me quitaron las ganas de comer... Tuve que agarrar a Cherry para que no se lanzara a por el plato que había dejado en la cama.
- ¿¡Qué! - estaba asombrada - ¿Y por qué cree eso?
- Pues porque cada vez que comparte alguna hipótesis o teoría, ésta termina cayendo por alguna contradicción, desajustando todo el trabajo de L - me explicó. - Por eso Raye está aquí y otros agentes del FBI, para investigar a los policías japoneses y a sus entornos.
- Es obvio que la policía japonesa no sabe nada, ¿no?
- No - dijo.
- ¿Sabes que si todo esto se descubre se va a crear un conflicto internacional entre Estados Unidos y Japón? - la cosa pintaba fatal.
- L seguro que lo habrá sopesado - observé que mi hermana tenía un brillo especial en los ojos - Sé que eres bastante escéptica con este tema porque piensas que Kira y L son tal para cual, pero creéme Dani, conozco a ese detective y es una persona extraordinaria.
- Bueno, si al "conocerle" te refieres con que has escuchado su voz manipulada por el ordenador... Bien - dije dejando a Cherry en el suelo para volver con la tarea de comerme el pastel.
- Por favor Dani - dijo más que enfadada, decepcionada - Entiendo que sea difícil de comprender, y de hecho, ni yo misma sé como explicarlo - se quedó pensativa - Pero cuando me hablaba por el ordenador, a pesar de la voz retocada, transmitía una humanidad y respeto por el prójimo fuera de lo común ¡Incluso se preocupaba por mí!. Y la seguridad que daba...-añadió - Cada vez que me ponía en contacto con él veía de otra manera las cosas: más fácil y sencillo y me hacía sentirme bien conmigo misma. - sonrió nostálgica - El Caso BB de los Ángeles ha sido el más díficil que ha existido en EEUU y él confió en mí para ser sus ojos y sus oídos. Gracias a él fuí quien fui en el FBI... Oajalá hubiera una forma de hacértelo entender.
- Si bueno... - bebí un poco de café - Eso habrá que agradecérselo. - sonreí - ¿Crees que algún día dará la cara? Así le podríamos invitar a cenar y darle las gracias por haber confíado en tí. - Naomi no pude evitar reírse.
- Creo que es más probable que un meteórito nos caiga encima o que los dinosarios vuelvan - bromeó.
- Vamos, que con este caso tampoco se está "mojando".
- No - contestó - Además, desde que dedujo que a Kira para asesinar le hace falta el nombre y el rostro de la persona, menos aún.
- ¿En serio? - ¿Quién diablos sería Kira? - Parece que tenga poderes...
- Es todo muy raro... - chascó los labios.
- ¿Y Raye te ha contado a quien está siguiendo? - pregunté curiosa.
- No. - dijo triste mientras acariciaba a Cherry - Bastante con que me ha dicho que está en el caso Kira. No quiere mezclarme con todo esto...
- La verdad que la excusa de conocer a nuestros padres es muy buena, hermanita - me terminé de comer el trozo de pastel que quedaba - Yo me lo había tragado por completo.
- En realidad eso es porque insistí en acompañarle. Él quería que me quedase en Los Ángeles.
- Un poco machista eso... - comenté.
- Solo quiere protegerme y no implicar a la familia.

El día de Nochebuena llegó sin ningún altercado más. He de admitir que cada vez que veía salir a Raye de casa se me formaba un nudo en la garganta. ¿Poder matar sin estar en la escena del crimen y solo necesitando el rostro y el nombre de la víctima? ¿Estábamos hablando de un ser humano? La verdad que no podía estar cabreada con mi cuñado por querer mantener alejada a Naomi. Se estaba jugando mucho, incluso su propia vida y siendo egoísta... si algo le pasaba a mi hermana, yo me moría detrás. Ojalá que ese L diera pronto con Kira. Si mi hermana confíaba en él, bueno, pues yo también, aunque tenía bastante dudas acerca de sus métodos...

Mis padres fueron bastantes buenos con Raye, aunque hubo momentos que se lo pusieron algo díficil con preguntas tipo "¿por qué te fíjaste en mi hija?", "¿le has respetado siempre?", "¿queréis tener pronto hijos?", "¿cuándo conocéremos a tus padres?"..., pero Raye supo salir muy bien del paso y más aún cuando le entregó a mi padre la gaita que le compré. ¡Tan tierno se puso! Se le saltaron las lágrimas y todo. Y en aquel momento Raye se convirtió en su yerno del alma. Creo que tanto mi padre como mi madre, estaban felices de tener por fin a sus dos hijas bajo el mismo techo, como siempre había sido en el pasado, siendo niñas. Ése había sido su auténtico regalo de Navidad. Habían sucedido tantas cosas... que parecía imposible que una feliz reunión familiar se volviése a dar. Así que todo fue perfecto...

- Kyoko - dije - Rélaja esos hombros.
- Sí, señorita - se sonrojó.

Era 27 de Diciembre y estaba en la Escuela de Danza dando mis clases a las niñas. Sí, así era como pagaba la hipóteca de mi querido apartamento. Yo estaba en último curso y pendiente de que me seleccionaran para protagonizar la más esperada obra de ballet de los últimos tiempos en Japón. Mi expediente era el mejor y a pesar de la mancha que tenía por lo sucedido en Los Ángeles, me permitían ser profesora de las más pequeñas.

- Muy bien niñas - sonreí - Dejad la barra y vamos al centro a estirar los músculos para que no tengáis agujetas y luego podéis iros a casa.
- ¿Hoy no nos va a dar chuches, profe? - me preguntó una de ellas mientras imitaba mis movimientos.
- ¿Créeis que os las meréceis? - dije poniendo morros.
- ¡Sí! - gritaron todas.
- El pueblo ha hablado - reí - Seguid estirando mientras voy a por a ellas - me dirigí a mi bolsa - Habéis hecho un buen trabajo hoy niñas.

Todas corrieron hacia a mí para recoger su "trofeo". La verdad que eran super graciosas y monas. Siempre las llevaba algún dulce o gominola para dárselas al final de la clase. Daba igual como lo hicieran, porque siempre las premiaba, era algo que no podía evitar. El ballet tiene que ser divertido porque sino, se puede convertir en una auténtica tortura y yo no iba a consentir que esas pequeñas quedasen marcadas a tan temprana edad. Ver sus caritas, su inocencia... era algo que realmente me emocionaba y por lo que quería a todas. Y creo que el sentimiento era mútuo.

- ¿Sabes que el padre de Kyoko me ha preguntado por tí? - apareció Hina cuando se fueron todos.
- ¿Ah sí? - dije sin darle importancia.
- Me ha dicho que si dabas clases particulares porque si era así, podrías ir a su pedazo de mansión a ayudar a Kyoko. - arqueó las cejas insinuante.
- Sí, y de paso si le doy a él clases en su habitación, mejor ¿no? - me reí.
- Es un pervertido - me acompañó en las risas Hina - Pobre niña... tener un padre así...
- ¡Qué asco de hombres! - exclamé mientras salíamos del aula.

Ocurrió que por los pasillos todo el mundo con el que nos cruzábamos me iba felicitando por... ¿por qué? pero todo el mundo parecía muy feliz por mí...

- ¿Crees que ya habrán publicado los resultados del cásting? - dije extrañada.
- ¡Vamos! - exclamó Hina tirando de mi mano para salir corriendo. - A ver... paso... por favor... - dijo haciendo hueco entre la multitud que había delante del corcho con los nombres seleccionados. - A ver...
- ¿Ves algo? - ¡oh Dios! o me decía algo ya o me moría allí mismo de los nervios.
- ¡Danielle! - gritó - ¡El papel principal es tuyo!

Estaba completamente en una nube. No sé como pasó, pero entonces se formó una fiesta en la cafetería de la Escuela donde todo el mundo me seguía felicitando y deseándome suerte. ¡Incluso la directora! Me comentó que los de la compañía habian quedado impresionados con mi número y lo tenían claro desde el minuto cero, pero por la política de la Escuela, no había podido decírmelo antes. ¡Casi ella estaba más contenta que yo! Aún no tenía ni idea de cuando empezaría, pero era tan feliz... Al parecer el mundo y yo al fin nos reconciliábamos y por primera vez estaba feliz en Japón desde que llegué, despidiendo al pasado y diciendo hola al futuro.
Se podría decir que casi volé para volver a casa y contárselo a Naomi y a Raye. Les podría haber llamado por el teléfono, pero consideré que era mejor decirlo en persona y ver sus caras de alegría, sobre todo la de mi hermana. Cuando abrí la puerta de casa no pude evitar gritar el nombre de Naomi, - si es que no había oído ya mis gritos cuando se lo conté al portero-, pero me sorprendió ver la casa a oscuras y a ella sentada en un rincón mirando a la nada. Quizás Raye estaba acostado...

- ¿Naomi? - dije más bajito y acercándome a ella - ¿A qué no sabes qué? - Me detuve. ¡Ella estaba llorando! - ¿Qué ocurre? - me agaché frente a ella. Me estaba preocupando...
- Raye... ha muerto... No ha muerto, lo ha asesinado Kira...


Jóooooooooo! Qué triste! :_( Me ha gustado mucho escribir este capi, pero leches, yo no sé como pueden matar a personajes tan a la ligera, a mí me da depresión...

En fins...

DEP Raye Penber.