Era una tarde bella en el parque principal de la ciudad de Meridian - Mississippi. Niños por ahí y por allí, padres y abuelos sentados unos viendo el hermoso atardecer, otros leyendo periódicos. Todo parecía ser normal ahí excepto por un joven universitario sentado leyendo un libro.
Desde la decadencia de la industria ferroviaria, Meridian cada vez tenía menos población joven, y los pocos que habían, generalmente se iban a estudiar a ciudades vecinas para regresar solo en su edad adulta.
Josh, por otro lado, quería escapar de su pasado.
Tras la caída de los Originales, había permanecido 2 años al lado de Marcel, ayudándole a reconstruir su ejército de vampiros. Veía con gusto como Nueva Orleans se pacificaba. Estuvo presente en la firma de todos los tratados de paz, entre vampiros y brujas, brujas y licántropos, vampiros y licántropos. Además, el fué el que organizo la segunda Guardia de los NightWalkers, cuya principal misión era la de evitar la entrada de otros vampiros a la ciudad de Nueva Orleans, a menos que tuviesen la aprobación de Marcel.
En conclusión, era el hombre de mayor confianza de Marcel, al igual que Jean, con quien tenía una buena amistad.
Tras todo esto, había hecho algunas cosas de las que no estaba orgulloso. Había asesinado, había chantajeado y extorsionado, cosas de las que el nunca se creyó capaz.
Y es por todo eso, que hace un año, le había pedido a Marcel que le permitiese irse por un tiempo. Le explicó su situación, su rápida decadencia moral, y su deseo de evitar convertirse en un monstruo. Y Marcel aceptó.
Decidió que debía ir a una ciudad libre de vampiros, donde él fuese el único. Debía ser pequeña y poco concurrida... y entonces pensó en Meridian.
Se propuso alimentarse solo de animales, y hasta el momento lo había logrado. Aunque la decadencia de sus poderes era bastante notable. Lo primero que comenzó a fallarle fue su oído. Lo supo cuando las noches comenzaron a parecerle muy silenciosas. Luego la fuerza comenzó a disminuir, hasta tal punto que le costaba bastante saltar al techo de las casas. Finalmente su regeneración se hizo mucho mas lenta, tardando el triple de lo que el tardaba usualmente en regenerarse.
Lo que a un vampiro promedio le disgustaría, a él le fascinó. Ahora era más normal, menos raro... más... humano.
Es por ello, que esa tarde, tal y como en la anterior, y la anterior, y la anterior a esa, se sentó en el parque a leer algunos libros de filosofía que había adquirido recientemente.
Si voy a vivir por la eternidad, al menos debo hacer algo productivo, pensó para sí.
Derrepente, sintió ese típico ruido que hacen los vampiros al usar la súper velocidad. Sintió como sus bellos se erizaban. Vió desesperado al alrededor y no distinguió a nadie.
Derrepente, una mano se posó en su hombro. Josh no lo dudó ni un segundo, y saltó volteando rápidamente y a la defensiva.
- !Vaya muchacho! !Si que te he dado un susto! - dijo un anciano con una sonrisa en el rostro.
- Oh! señor Biderman, perdone mi reacción - se disculpó el vampiro.
El señor Biderman era vecino de Josh. Un hombre a la antigua, el y su esposa le llevaron una tarta de manzana como bienvenida al vecindario. Eran muy amables con Josh, tanto así que la señora Biderman se había ofrecido a enseñarle las cosas más básicas como lavar, planchar y cocinar.
En tan solo un año, esa adorable pareja de anciano se habían ganado todo el cariño y la lealtad de Josh.
- !Si que sí muchacho! Si hasta te has puesto pálido !Jajajajajaja! - rió fuertemente el anciano, usual en él - En fin, te vi muy solo, y vine a hacerte compañía - le dijo mientras se sentaba a su costado.
- Gracias señor Biderman - respondió Josh mientras guardaba su libro en su bolso estilo mensajero.
- Que bello es el atardecer ¿Verdad? - preguntó el anciano
- Si, un ciclo infinito de abandono y retorno. El Sol se va, pareciera que muere, pero regresa brillante al siguiente día - respondió Josh.
- Ojalá la vida fuese así... - susurró el anciano.
- ¿Por qué lo dice? - cuestionó el vampiro
- Aún eres joven hijo, pero a medida que envejeces, todo te resulta mas lento, hasta el tiempo, y con ello, los sentimientos - respondió el de cabellera blanca.
- Lo noto triste señor Biderman, ¿Hay algo en lo que pueda ayudarle? - preguntó Josh.
- Es algo natural hijo, Mary cada vez se agota mas rápido. Veo como se queja en silencio al hacer las cosas, y ahora hasta caminar le duele. Con sus bella sonrisa trata de ocultarlo, cree que yo no lo noto, pero yo sé, que esa artrosis la está consumiendo - dijo desganado.
El vampiro se quedó un segundo en silencio. Si bebía sangre humana, su sangre sería lo suficientemente útil como para curar la enfermedad de la señora Mary. Por otro lado, su sed de sangre humana, que tanto le había costado acallar, despertaría de nuevo, y tendría que abandonar el lugar, porque lo mas probable era que su sed regresase de una manera explosiva.
- Creo que si puedo hacer algo por usted - le respondio Josh mientras se ponía de pie rápidamente - Hasta luego señor Biderman - se despidió mientras le daba la mano.
- Adiós Josh - le respondió el anciano con su típica sonrisa.
Ya sabía lo que tenía que hacer, solo sería una probada y bastaría. Iría a la periferia de la ciudad, y encontraría a alguien seguramente caminando despreocupado. Bebería solo un poco, y le borraría la memoria.
Caminaba muy seguro por la avenida principal cuando notó como las casas se hacían un poco más pequeñas. Poco a poco llegaba a la periferia, hasta que finalmente llegó a la última calle. Recorrió el borde de la ciudad con la esperanza de encontrar a alguien, pues ya anochecía y probablemente todos comenzasen a ir a sus casas.
Anduvo vagando por ahí durante un cuarto de hora, hasta que finalmente vio a alguien. Un hombre robusto con una bolsa de basura en la mano, iba a depositarla en un tacho.
Bien, no lo dudes Josh, solo debes hacerlo; se dió animo interno mientras se acercaba sigilosamente.
Ya se encontraba a espaldas del sujeto cuando este volteó abruptamente.
Lo miró, y al ver la cara de miedo de Josh, el sujeto frunció el ceño.
- ¿Qué miras estúpido? - preguntó el individuo.
El vampiro estaba atónito, debía pensar rápidamente que hacer, pues sabía que le quedaba poco tiempo.
- ¿Te vas a quedar ahí parado? - le dijo el hombre mientras lo empujaba.
Como si fuese una reacción involuntaria, sus manos le rompieron el cuello al hombre. Este solo alcanzó a expirar un leve quejido mientras su enorme cuerpo caída al suelo.
Maldición, maldición, !MALDICIÓN!; pensaba Josh mientras veía el cuerpo inerte de el hombre. Lo había hecho de nuevo, lo había hecho... de nuevo... había matado.
Derrepente todo oscureció, signo de que el Sol ya se había ocultado. Tomó el cuerpo sin vida del hombre, y moviendo su dislocado cuello, mostró su yugular. Sacó sus colmillos y los clavó.
Sintió como el fluido vital que había mantenido vivo al hombre hace unos segundos, ahora era absorbido por el, !Qué manjar por Dios!, mucho mejor que la sangre de animales.
Al terminar, sintió su cuerpo diferente, más renovado, mas poderoso, más vivo. Sin embargo, debía darse prisa.
Haciendo uso de sus recuperadas habilidades, corrió y saltó a través de los tejados de las casas para llegar a la casa de los Biderman, ubicada al frente de la suya.
Ahora venía la parte más difícil.
Abrió la puerta de la casa abruptamente, pasó sin problemas porque ya había sido invitado con anterioridad. Supo que alertó a la pareja de ancianos porque escuchó como el señor Biderman bajaba con una escopeta en la mano.
- ¿Josh? - preguntó el anciano
El vampiro rápidamente se acercó y uso la hipnosis para lograr su acometido.
- Quédese quieto, no parpadeé ni haga ninguna clase de ruido - le ordenó mientras rápidamente subía las escaleras.
Pudo oler la sangre de la señora Biderman, que circulaba más rápido de lo normal por el miedo.
- ¿Oliver? ¿Eres tu? - preguntó la señora.
Derrepente Josh hizo su aparición en la escena.
- Josh, gracias al cielo - exclamó la señora mas tranquila - por un momento pensé que alguna clase de malhechor había entrado a nuestra casa, dime, ¿Mi marido está abajo? - preguntó
El joven no le respondió, si no que se mordió la muñeca. La sangre emanaba de su herida, y antes de que esta se cerrase, la acercó a los labios de la anciana para que esta bebiese.
Por la sorpresa, ella quiso aspirar aire para gritar, pero Josh fué más rápido y por ello bebió la sangre.
Una vez injerida la sangre, la señora hizo un intento de gritar de pánico, pero el vampiro le tapó la boca con su mano izquierda, mientras que con la otra la obligó a mirarlo a los ojos.
- Vas a olvidar esto, te recuperaste por un milagro, y estás agradecida con Dios, por otro lado, yo me fui ayer a Nueva Orlenas para visitar a mi familia, con la que probablemente me quede un largo periodo de tiempo, tu esposo bajó a subirte un baso de agua tibia, ahora, duerme - la hipnotizó.
La señora rápidamente cayó dormina, y Josh bajó hacia el primer piso, donde se encontraba aún parado el señor Biderman.
- Le vas a subir un vaso de agua a tu esposa, yo me fuí ayer a Nueva Orleans a visitar a mi familia, con quienes me quedaré un largo tiempo, olvida nuestra conversación de hoy - lo hipnotizó y rápidamente salió de la casa.
Afuera de la casa, con una media sonrisa, lo esperaba Marcel, y atrás de este, su inseparable pupilo Jean.
- Vaya Josh, si que te has puesto sentimental - le dijo el moreno
- Pensé que mis vacaciones durarían un poco más - le dijo Josh mientras le daba la mano.
- No pareces sorprendido por nuestra llegada - le dijo Jean mientras también le estrechaba la mano.
- Fueron muy evidentes en el parque, sabía que estaban siguiéndome, aunque no puedo negar que nunca supe donde estaban hasta que bebí sangre humana, supongo que la sangre animal no satisface todas mis necesidades - respondió
- Antes de decirte el motivo de nuestra visita Josh, debo decirte que es un motivo de fuerza mayor el que me hace recurrir a ti, y que te daré total libertad para decidir si ayudarme, o no - le aclaró el vampiro mas viejo.
- Dime que sucede - pidió Josh
- Seré directo, Klaus escapó, !Y antes que me digas algo! No fui yo quien lo liberó - dijo Marcel
- No comprendo, si no fuiste tú, ¿Quién podría haber sido? - se cuestionó Josh
- No tengo la menor idea, pero no ha podido ser Haley, pues le hice una breve visita, en la que me di cuenta que ella no sabía que Klaus había escapado -
- ¿Breve visita?, no la habrás lastimado, ¿Verdad Marcel? - preguntó Josh
- Obviamente que no - respondió el moreno.
- ¿Y como crees que escapó? - quiso saber Josh.
- Yo tengo dos teorías - intervino Jean - La primera, es que la original Rebekah Mikaelson fué liberada, y lo primero que hizo fue liberar a su hermano -
- Esa teoría no puede ser - explicó Marcel - Rebekah estaba resentida con Klaus, lo sé porque ella misma sugirió que su castigo fuese la de tener la daga de Papatunde clavada en el corazón -
- Como dije, era era mi primera teoría, sin embargo, tras haber tenido esa conversación en el sótano del Rosseau's, ideé otra teoría - dijo el castaño.
- Espera, espera, espera - interrumpió Josh - Si Rebekah no fué, ¿Quién podría haber liberado a Klaus? - dijo
- Uno de sus otros hermanos - respondió Jean - Marcel, tu solo mordiste a Kol y a Elijah, pero no viste su muerte, y como bien sabes, Freya, aunque también envenenada, es una bruja, y las brujas se caracterizan por tener siempre un haz bajo la manga - dedujo el menor.
- Quieres decir que... - dijo Marcel
- Lo que quiero decir - alzó la voz - es que probablemente Elijah y Kol hayan sido curados por su hermana, y esta a su vez se curó sola. Juntos han estado planeando como liberar a Klaus durante 3 años, y probablemente lo han liberado porque han hallado una manera de derrotarte - se explayó el menor.
- Si es eso cierto, no dudes de mi Marcel, te ayudaré - exclamó rápidamente Josh.
- Sabía que podía contar contigo Josh - le respondió - Mi auto está estacionado frente a el ayuntamiento, vayamos rápido, no hay tiempo qué perder - le dijo mientras usaba la super velocidad, y era seguido por los otros dos vampiros.
Mucho mas al norte, en Mystic Falls, un cansado Klaus llegaba a lo que alguna vez fué la residencia Mikaelson. Por fin vería a su muy querida niña, Hope.
Se escabulló sigilosamente del portero, y entró a la casa por la ventana.
Vió con gusto, como esta se encontraba limpia. Comenzó a recorrer los pasillos, cuando sintió que una mano le atravesaba el torax.
- Ha... haley... soy yo... Klaus - atinó a tartamudear el original.
- !Oh por Dios! !Klaus - exclamó Haley mientras retiraba su mano de su pecho - Pensé que eras un enviado de Marcel - le explicó.
- Qué, ¿Acaso Marcel ha estado enviado subordinados a eliminar a mi hija? - preguntó Klaus mientras terminaba de regenerarse.
- No, pero ayer el estuvo aquí, y me dijo que habías escapado - le respondió.
- Ya veo por qué no te sorprendió mucho mi llegada - le dijo el híbrido
- Para serte honesta, pensé que vendrías al menos una semana después - le esputó la ojiverde.
- En eso no te equivocas mucho, pero me he apresurado porque tengo una proposición a la familia, ¿Están contigo no? - preguntó
- Así es - respondió Haley - ¿Que clase de proposición? - le preguntó con curiosidad
- Haley, creo que tengo la solución a nuestros problemas - le dijo Klaus mientras se dirigía a la sala.
