Hola!
Bueno aqui les dejo el ultimo capitulo :3
Nos leemos abajo! ;D
Capítulo 4
No sabía en qué momento se había desmayado pero al despertar se dio cuenta que no estaba en la misma habitación que había ocupado las últimas horas con los Varia.
Las paredes eran blancas y ya no se encontraba acostada en el suelo o sobre Besta. Sino en una cama.
Se incorporó lentamente sentándose sobre las sabanas mientras con su vista recorría la habitación.
Estaba en un hospital.
Al no ver a nadie en la habitación se arrancó rápidamente los tubos transparentes que conectaban a sus brazos, y en bata salió corriendo hacia los pasillos.
Varias enfermeras con pacientes se le quedaron viendo sorprendidas por un momento. Se sentía desorientada y muy confundida.
Recordaba como todo había acabado pero ¿dónde estaba su padre? ¿Que habían hecho con él?
-¡Papá!
Corrió por los pasillos gritando su nombre al mismo tiempo que dos enfermeras salían tras ella para calmarla.
-¡Papá! ¿¡Donde estas!? ¡Papá!
-¿Alessia? – la rubia se paró en seco al escuchar una débil voz dentro de una de las habitaciones.
-Señorita por favor cálmese. – las enfermeras detrás de ella la alcanzaron tomándola por los hombros. – Aún tenemos que revisar sus signos vitales.
Pero no les hizo caso.
-¿Alessia?
La voz se escuchó más alto y la rubia salió corriendo hacia la habitación de dónde provenía la voz.
Entró de un portazo y sus ojos se inundaron de lágrimas al ver al portador de esa voz.
-¡PAPA! – su grito salió lleno de sentimiento mientras corría a los brazos de su progenitor.
Dino Cavallone se encontraba sentado sobre una cama cuando recibió a su hija en sus brazos. La niña se hundió en su pecho llorando incontrolablemente.
-Papá…papá…papá
Su abrazo se aferraba a su pecho como un salvavidas, temía que si lo soltaba su padre desaparecería otra vez. Pero entonces la cálida mano sobre su cabeza alisando su cabello la tranquilizó un poco.
-Ya cariño, ya pasó.
Su llanto se fue apagando y sólo algunos gemidos salían de su boca. Entonces se separó de él para verlo a la cara. Su padre se veía sano, estaba vivo.
Sin dejar de acariciar su rostro, Dino habló:
-¿Alessia como estas? Has dormido por tres días, comenzabas a preocuparme. – la niña se sorprendió por lo que escuchó pero lo descartó rápidamente.
-No importa papá, ¿cómo estás tú? ¿Cuándo despertaste? ¿¡Donde…donde esta mamá!?
Las preguntas salieron de su boca atropelladamente mientras veía preocupadamente a su padre aun con lágrimas en los ojos.
-Tranquila Alessia, ella está bien. – una voz diferente le habló gentilmente y la aludida se volvió hacia ella.
-¡Tío Tsuna!
Sin haberse dado cuenta, ahora se percataba que su padre no se encontraba sólo en esa habitación, el tío Tsuna junto con el tío Reborn se encontraban ahí.
-¡Alessia!
Desde la puerta otra figura emergió.
Una hermosa mujer de larga cabellera y una con bata de hospital se acercaba a la rubia con lágrimas en sus verdes ojos.
-¡MAMA!
Deshizo su abrazo sólo para lanzarse a los brazos de su madre que al sostenerla las dos cayeron deliberadamente al suelo sin dejar de abrazarse.
La pequeña rubia volvió a llorar y hundiéndose en el pecho seguro de su madre no se apartó de él hasta que las lágrimas dejaron de salir mientras las caricias de su madre la tranquilizaban lentamente.
-Señora Cavallone no he terminado su chequeo. – una enfermara había entrando a la habitación tras la mujer quien al verla sonrió contenta.
-Está bien, ahora ya estoy mucho mejor. – habló calmadamente mientras abrazaba a su hija. – Como podría quedarme en el chequeo cuando sabía que la ruidosa voz que escuche en el pasillo era de mi hija.
Alessia rio contenta por su comentario y ayudando a su madre se incorporaron, sentándose en la cama junto al rubio más grande.
La enfermera se fue al verlos diciendo que les daría tan sólo 15 minutos pues también tenían que revisar a la niña y tras eso se marchó.
Y entre lágrimas y risas siguieron hablando de lo acontecido.
-Alessia estoy tan orgulloso de ti- el rubio le acaricio cariñosamente las mejillas pasando su mano sobre la cicatriz que el fuego le había dejado. - Fuiste muy valiente.- los ojos de su padre se llenaron de ternura y le plantó un beso sobre la cicatriz para después dedicarle una amplia sonrisa. - ¡Hasta pudiste sacar a Scuderia de su caja de armas! Eres increíble.
Habló emocionado haciendo que la pequeña rubia se sonrojara recordando que no lo había hecho sola.
-¡Xanxus me ayudo papa! Él… - pero no pudo terminar de hablar pues se había dado cuenta de algo.
Xanxus no estaba aquí. Los Varia no estaban aquí. Estaba tan emocionada de ver a sus padres que se había olvidado de preguntar por Xanxus y los demás. Ellos habían sido los héroes. En realidad habían sido ellos los que habían hecho todo, la habían salvado, habían acabo con Giacometti, y habían ayudado a su papá.
En realidad ella no había hecho mucho, o mejor dicho nada.
-Papá, Mamá, Xanxus y los demás, ellos… - había tomado a sus padres de las manos y los miraba con ojos deseosos. Quería que la comprendieran, que supieran todo lo que hicieron por ellos. Pero no sabía cómo expresárselos.
Y antes de poder decir si quiera algo un grito desde el fondo del pasillo se hizo presente. Y se acercaba peligrosamente hacia su habitación.
-¡ANIKI!
-¿Hayato?
-Anibwaa… - antes de que el recién llegado pudiera decir más, al entrar y ver a la mujer cayó al suelo con un fuerte dolor de estómago.
-¡Tío Hayato estas bien! – la rubia se sorprendió al ver a su tío, pues la última vez que lo había visto estaba amordazado en la casa de los Varia.
-A…Aless..ia…
El hombre de pelo plateado se incorporó difícilmente mientras veía como estaba su sobrina y su vista se topaba con los otros dos invitados.
-Yuudaime…Reborn…
-¿Gokudera-san estas bien?
Entre gemidos de dolor el peli plateado asintió maldiciendo.
-¡Demonios… tres días!- le lanzó unas gafas a su hermana para que se las pusiera. Y con eso dejó de sentir dolor. - ¿Por qué demonios me despiertan después de tres jodidos días?
-Hayato lenguaje – le riñó la mujer, el chico gruño.
-Malditos Varia, me despertaba y me volvían a noquear. – soltaba furioso. – Pero que mierd… ¿¡Pero qué demonios paso!?
-Yo les dije que no te dejaran consiente aun Gokudera. – habló Reborn divertido. – Eres demasiado problemático y sólo hubieras dado más obstáculos a la misión.
El aludido gruño furioso.
-¡Como te atreves Reborn! Yo podría haber derrotado a ese bastardo sin problemas, y Alessia… - soltó casi dramáticamente. – Dejaste a mi pequeña Alessia con esos mal nacidos.
-Eran mis órdenes. – se jactó burlón el maestro.
-Tío, los Varia no son tan malos.
-¡No Alessia! ¡Te lavaron el cerebro!
-¡Señores por favor, es un hospital! Dejen de estar gritando. – la enferma que entró a la habitación reprendió a los presentes mientras fruncía levemente le ceño.
-Ves, Gokudera: problemas, problemas, problemas.
-¡Reborn!
-¡Señores por favor!
Las risas de los Cavallone se dejaron escuchar mientras las riñas de Gokudera con la enfermara y Reborn seguían. Pero Alessia tenía razón en algo, los Varia la habían ayudado y sólo quería agradecerles. Quería ver como se encontraba Xanxus, si también se había lastimado o si estaba bien. Solamente quería saber más de él.
Y con su cara sonrosada, decidida miró a su progenitor.
-Papá- el aludido se volvió hacia ella expectante. - Quiero pedirte algo…
o-o-o-o-o
Una semana había pasado desde que todo lo del incidente había ocurrido y Xanxus no podía estar más despreocupado.
Se había terminado toda la ración de carne que le habían llevado para la cena y ahora se estaba terminando un botella de vino sentado en su sillón y con un Besta echado sobre sus patas a un lado de él.
No había habido ninguna otra misión desde la última y ahora su escuadrón también se encontraba despreocupado y de ocioso haciéndose bromas o jugando entre ellos. La habitación estaba algo bulliciosa pero sorprendentemente no le importaba.
Últimamente su mente lo llevaba a ese día.
Desde ese día no había vuelto a ver a la niña Cavallone. Desde esa vez en el castillo de Giacometti cuando la niña se echó a llorar sobre su pecho rogando por su ayuda. Su voz lo había tomado desprevenido, y aunque nunca lo admitiría, había sentido una maligna satisfacción al escucharla, al rogarle solamente a él por su ayuda. Lo necesitaba y eso le provocó cierta perversidad al saber lo que él había influenciado en ella.
Tomó un gran trago de su copa.
Algún día esa niña rebasaría en poder a su padre. Y podría ser que fuera más fuerte aun que uno de los Varia de su escuadrón. Se pudo dar cuenta de eso con sólo ver como ardía la llama de su anillo y como había conseguido que uno de los animales más fuertes del cielo saliera de su caja a su corta edad y sin entrenamiento.
Dio otro gran trago.
Le fascinaba el sólo pensarlo.
Se terminó la copa de vino y la depositó sobre la mesa al mismo tiempo que la puerta doble de la habitación se abría estrepitosamente hacia los lados.
Con el ceño fruncido se volvió hacia el recién llegado. Y sin mostrar reacción alguna clavó su escarlata mirada sobre la pequeña rubia que se acercaba peligrosamente a él.
La niña Cavallone había entrado por la puerta ignorando los comentarios que su escuadrón hacia a su alrededor. Se veía decidida a llegar hasta él, su pequeño rostro estaba serio y sus cejas levemente fruncidas mientras le sostenían la mirada. Ahora se veía más sana que hace una semana, su cabello ya no era un desastre y se encontraba peinado en largos mechones lisos y rubios. Su vestido estaba limpio y su cicatriz se veía ahora más que nunca sin todo ese cabello sobre su rostro.
Con curiosidad pero sin darle demasiada importancia a lo que haría, Xanxus dejo que se acercara a él mientras ladeaba levemente su cabeza hacia un lado recargándola sobre una de sus manos cerradas en puño, su codo en el reposabrazos.
La niña llegó a él y lo miró hacia arriba. Por la expresión de su cara, Xanxus pudo intuir que algo no le agradaba y estaba seguro de lo que esta niña estaba a punto de hacer.
Aferrándose de los brazos del sillón, tomó impulso y Xanxus sintió el liviano peso de la niña sobre sus piernas una vez más. Quedando cara a cara como la última vez, y dejando por un momento desconcertados a los integrantes de su escuadrón.
La niña sonrió orgullosa y Xanxus rio en sus adentros. Había acertado.
Y sin inmutarse a las reacciones de los demás, el moreno habló sin darle mucha importancia:
-Dime una razón por la que te deje sentarte sobre mí.
La rubia tomó aire y su mirada volvió a ser seria.
-Espera, sé que estás enojado, o que lo estarás en unos momentos, pero sólo quería agradecerte por ayudar a mi familia y sobre todo por ayudarme a mí.
El moreno alzó una engreída ceja
-¿Es todo?
El semblante de la niña cambio, ahora un brillo especial había aparecido en sus ojos.
-No, también vine a decirte lo que no pude la otra vez.
Sus pequeñas manos envolvieron las mejillas del moreno y unió su frente a la de ella como aquella noche. Por un momento Xanxus sintió recorrer un extraño escalofrió por su cuerpo y su espalda se puso tensa al recordar aquella noche.
Y como esa misma vez, su ira se había apaciguado.
-Sé que la ira es parte de ti. – con los ojos cerrados la rubia le susurraba contra su rostro, como si ellos dos fueran los únicos en la habitación. Sólo ellos dos escuchando. – Sé que es importante para ti pues te ha hecho ser quien eres, no hubieras llegado tan lejos si no fuera por ella. Tú mismo me dijiste que acumulara mi ira y la hiciera mi fuerza, pero aunque en un principio fue gracias a ella que descubrí mi llama del cielo, no es en realidad mi verdadera fuerza. – su rostro se acercó más al de él. – La ira me ayudó a ser valiente, pero no a proteger a los que amo.
El silencio se hizo presente entre los dos. Un silencio en el que Xanxus se dejó guiar por la pequeña niña, sus frentes seguían unidas y podía sentir como sus manos acariciaban tiernamente sus mejillas. Su tacto lo hacía arder por dentro pero al mismo tiempo le agradaba.
Y ahí estaba de nuevo, la niña había apaciguado su llama de la ira y lo había hecho entrar en su atmosfera de tranquilidad. ¿Qué demonios pasaba con esta mocosa? ¿Qué era lo que tenía que le causaba ese efecto sólo a él?
Entonces esa atmosfera se deshizo tan sólo un poco al sentir como la rubia se alejaba un centímetro de su rostro para poderlo ver a los ojos.
Y antes de que pudiera reaccionar de su embelesamiento, los pequeños labios de la rubia tomaron los suyos. Era un simple roce de labios. Era un beso sin malas intenciones, era tan inocente que sintió miedo. Miedo de mancharla.
¿Pero no era divertido que con él sólo se comportara así? Era perversamente satisfactorio.
La rubia se separó de él y sin apartar su vista habló:
-Así que quiero que te cases conmigo.
-¿¡QUE!? – y esas palabras fueron suficientes para que sus subordinados salieran de su estupor por el beso y gritaran coléricos.
Mientras unos empezaron a reír otros comenzaron a echar maldiciones.
Y sin embargo la Cavallone no se inmutaba, sus mejillas se encontraban sonrosadas pero sus ojos sólo estaban en él. Esos enormes ojos esmeralda que lo consumían.
Y su oferta hizo que de pronto una sesgada sonrisa apareciera en su rostro. Volvió a recargar la cabeza en su mano sin quitar esa imperceptible sonrisa al preguntarle a la niña:
-¿En serio te quieres casar conmigo?
La pequeña rubia abrió los ojos enormemente, brillando de alegría pura al ver aquella sonrisa que sólo le dedicaba a ella. Eso le dio ánimos para continuar.
-Sé que ahora no es el momento – se apresuró en hablar. – Tengo que crecer y entrenar más duro. Entrenare mucho para ser una mujer que este a tu altura y cuando cumpla la mayoría de edad entonces me convertiré en tu esposa.
-Parece que ya lo tenías todo planeado. – se jactó el moreno.
La niña hizo un mohín.
-Sólo tienes que esperar cinco años, tal vez seis. Cumpliré trece el próximo año. Oh, tengo una gran idea, también podrías entrenarme tu Xanxus. – los ojos de la niña brillaban emocionados ante sus ideas mientras seguía divagando en más opciones.
-Definitivamente no. – habló sereno el mayor.
-¿Por qué no? Sería perfecto, luego podríamos…
-¡ALESSIA! ¿¡Qué demonios haces aquí!?
-Oh no, tío Hayato.
Un escalofrió recorrió el cuerpo de la menor al escuchar el grito de la persona que se aproximaba.
-Tío Hayato estaba totalmente en contra de esto. – la rubia se encogió y abrazando al morenos se escondió en su pecho.
Las puertas se volvieron abrir de un portazo y un colérico guardián entró a la habitación.
-Cuando me dijo Bianchi que vendrías a este lugar, no creí que fuera a… - pero su regaño se cortó al ver como su amada sobrina se encontraba abrazada al jefe de los Varia. – ¡Estas jodido Xanxus de mierda! ¡Sistem C.A.I!
-¡Hayato te dije que no vinieras! – Bianchi venía detrás de él junto con Dino y otros miembros de la familia Vongola.
-Gokudera-san cálmate.
-¡Idiotadera!
-Shishishi esto se pondrá divertido.
-¡VOI idiotas! ¿¡Que hacen aquí!?
Los ataques del guardián de la tormenta comenzaron a volar por toda la habitación y los miembros del Varia no dudaron en atacar. La habitación se convirtió en un campo de batalla y los gritos, risas y amenazas no dejaron de cesar.
-¿¡Que le has hecho a mi sobrina cabrón, te voy a matar!?
-¡Hayato lenguaje!
-Shishishi la mocosa le pidió matrimonio al jefe.
Otra explosión se dejó escuchar, el techo se caía lentamente de la habitación.
-¿¡Que hiciste que!?
-¿¡La obligaste!?
-¡Tsuna has algo!
-¿¡Q-Que, yo!? P-Pero…
Una gran nube de polvo se había levantado al comienzo de la pelea mientras los presentes seguían luchando sin arreglar nada en realidad.
Xanxus se había levantado de su sillón y con la rubia aun entre sus brazos se escondieron en un rincón de la habitación sin que nadie se percatara mientras la lucha seguía en el centro de la sala.
Tsk. Esto se había vuelto demasiado problemático. Pero que importaba ya. La niña seguía aferrada alrededor de su cuello y parecía que a ella tampoco le importara. La depósito de pie sobre el piso y se inclinó hacia ella.
Su intensa mirada esmeralda lo había dejado una vez más sin fuerza para la ira.
¿Quería saber que tenía esta niña para que le causara ese efecto? Entonces tendría toda una vida para averiguarlo.
-Está bien Alessia, acepto.
Y ante esas palabras el rostro de la rubia se trasformó en felicidad pura y tomándolo por los hombros le planto un beso en la mejilla. Xanxus le dedicó esa misma sesgada sonrisa y se incorporó al mismo tiempo que sacaba sus X-Guns y apuntaba hacia el campo de batalla.
Besta llegó junto a Alessia para hacerle compañía y se sentó recargándose sobre su estómago, mientras veía como la habitación se convertía en un desastre.
Xanxus disparó una vez y disipó la nube de polvo y escombros.
Aun sentía esa maligna satisfacción dentro de él y era endemoniadamente adictiva. Pues ahora también tendría toda una vida para manchar esa inocencia y pervertir ese corazón.
El guardián de la tormenta lo ubicó ahora ya sin la nube y se abalanzó furioso contra él, seguido de unos molestos Varia y Vongola.
El moreno la miró una última vez antes de entrar a la batalla y ella le sonrió abiertamente. Esa sonrisa que le dedicaba a él, y sólo a él.
Y sin darse cuenta también aprendería a deshacerse de esa ira, pues ahora tenía algo que proteger.
FIN
Primero que nada quiero darles un gran agradecimiento a ladykal y Guest por dejarme sus reviews y saber que les gustó esta historia ¡Muchas gracias! :33
y por supuesto gracias a quienes pasaron a leer esta pequeña historia, espero haya sido de su agrado y espero leernos pronto! x3
Y por ultimo quiero decirles que me encantó escribir algo asi, sobretodo porque adoro a este personaje (xanxus) y tengo una cierta debilidad por ver a chicos rudos como él volverse en cierta forma un poco mas blandos con ayuda de personitas inocentes como lo fue alessia. jajaja me habia tocado ver un par de animes con este tipo de relacion, como con sesshomaru y rin, ban y elaine, accelerator y last order,, y pues me inspire en ellos porque la verdad pienso que siempre habrá una linda loli para cada chico badass jajaj xD
¡Gracias por todo! y espero leerlos pronto! adiuu~
Se despide:
Miss Grimm ;*
