Nightmare.

By S. Hisaki Raiden

(26 de Noviembre de 2011)

Los personajes de Metal Fight Beyblade pertenecen a Takafumi Adachi, yo sólo los tomo prestados para realizar este fanfic.

Resumen:

Últimamente Ginga ha tenido una pesadilla que no le deja dormir, al principio trata de sobre llevar ese hecho solo, sin embrago no podrá ocultarlo por mucho tiempo cuando eso comienza a causarle problemas con sus amigos… por otro lado… ¿Y eso fuese más que una simple pesadilla?

Rating: T (12+)

Genero: Aventura, Frienship, Suspense.

Advertencias: Ninguna.

Notas de la Autora: Hola, esta es la cuarta entrega de "Nightmare", agradezco a Winter 3, a LaRoussSeidy y a Hikuraiken por haber dejado un review la vez pasada. Espero volver a leer sus opiniones. Y a Yumeiko-chan y a I love Kyouya, espero leerlas de nuevo alguna vez, a la mejor no les gustó el fic, en fin, gracias de todas maneras. He aquí la continuación. Salu2!

Aclaraciones:

–Diálogos; "..." Resaltar palabras o frases; -Cursiva- Recuerdos; /…../ Pensamientos; (…) aclaraciones; MAYUSCULA Gritos.

Episodio 04: Practicando para ser anfitrión.

–¡Gingi, debo de ir por algo a casa! Te tocará invitar a los chicos, a Tsubasa lo podrás encontrar en la WBBA, te veré en una hora, aquí. ¿Si?

–He…, pero…– lo cierto es que le daba algo de vergüenza ir a invitarlos.

–Cítalos a las cinco, yo volveré lo más pronto posible, nos vemos en un rato –salió corriendo de la habitación y después de la casa de los Hagane.

De golpe el niño de ojos esmeralda lo había dejado sólo, Ginga reaccionó en que todo el tiempo que estuvo con Yuu se había sentido muy bien, tanto así que había olvidado la razón por la que habían empezado todo eso, se supone que todo eso era porque él llevaba en vigilia desde hace más de doce días, la euforia se le pasó y ahora que estaba solo reflexionó de nuevo su situación, estaba apostándolo todo a eso a pesar de que al inicio creyó que era completamente absurdo, y aun lo pensaba, pero, decidió tomar la idea de Yuu a pesar de todo, por que no tenia otra solución.

Suspiró y se sentó sobre la "cama" que Yuu y él acababan de hacer y cerró sus ojos, la pregunta ahora era si eso funcionaría, porque si no funcionaba ¿Qué haría entonces?

El timbre sonó y suspiró de nuevo con cansancio, tenía mucha pereza de ir a ver quien era. Continuaron tocando el timbre de manera tan insistente, por lo que aún con toda la flojera del mundo se puso de pie y bajó de la habitación.

–¡Un momento por favor! –gritó para calmar a la persona que no dejaba de tocar de manera continua– ¿Qué es tan urgente? –murmuró para si al escuchar que seguían pegados al botón del timbre, pero a cinco pasos de abrir la puerta… la puerta se sacudió como si algo pesado y grande hubiera chocado contra ella, Ginga entró en estado de alerta al escuchar eso… el timbre había cesado y no se escuchó ningún ruido más.

–¿Quién es…? –preguntó en voz alta…, no se escuchó nada, pero su cuerpo se paralizó, no sabía por qué, pero, no se podía mover– … ¿Estoy dormido… verdad? –se dijo en un susurró sin poder evitar que su voz temblara– es el sueño… no tengas miedo… sólo… sólo tienes que despertar… Ginga… despierta… –esa última palabra se ahogó en su boca al escuchar como lo que golpeara contra la puerta ahora se iba deslizando por ella, Ginga tembló, su cuerpo se sentía más inmóvil que antes, su corazón comenzó a golpear su pecho y su mirada color miel, ahora asustada, se detuvo en la rendija de la parte de debajo de la puerta, lo que estaba resbalándose se vería allí, en cualquier momento, casi podía ver la sombra… ¡La puerta se abría!

Ginga reaccionó de pronto y respirando agitado se levantó del "suelo", estaba solo, y en la habitación… sin darse cuenta se había recostado sobre la cama y el sueño lo había vencido… El timbre sonó y casi gritó al oírlo, pero sólo alzó la vista a la ventana y corrió hacia ella para mirar hacia la calle y hacia el pequeño patio, el alero del primer piso le impedía ver quien estaba en la puerta, pero gracias a que la persona que tocaba se movió pudo distinguirla.

–Kenta… –exclamó y abrió la ventana– ¡Kenta!

El niño alzó la vista mirándolo.

–¡Ginga! Pensé que no había nadie en casa.

–No te vayas, ya voy –cerró la ventana y corrió para abrir la puerta, pero, se agitó levemente cuando aun metro de la puerta recordó lo que había visto en su pesadilla, respiró y se calmó, ya sabía que quien estaba detrás de la puerta era Kenta, así que no pasaría nada. Finalmente abrió.

–¡Ginga! –sonrió su pequeño amigo– toqué varias veces, y no me abría nadie, estaba por irme, pero toqué una vez más.

Ginga reaccionó, había sido Kenta quien lo había despertado al tocar el timbre, y justo a tiempo, ya que no quería ver lo que había tras de la puerta.

–Perdón, es que estaba dormido –después de mentirle tantas veces a Kenta, reconoció que eso era verdad después de varios días– ¿Y qué pasa?

–Es que ya es algo tarde… y como no te ví en Bey Park… –Bajó la vista, y luego dijo un poco más serio– perdóname por haberte despertado.

–No te preocupes Kenta, de todos modos es muy temprano para estar durmiendo –lo detuvo, ya que claramente se veía que Kenta estaba por irse.

–… –El peliverde se quedó agachado y en silencio después de escucharlo decirle eso.

–… –A Ginga le desconcertó un poco su silencio– ¿Qué pasa, Kenta? –preguntó de nuevo.

Repentinamente el niño peliverde se dejó ir hacia él y lo abrazó, pero como era todavía un poco más bajo que Ginga sólo alcanzó a rodear su cintura y ocultar su cara en el estómago del pelirrojo. Esa reacción preocupó aun más a Ginga.

–¿Kenta…?

–No estas bien, ¿Verdad, Ginga?

–¡…!

–Lo que dijiste ayer fue mentira, ¿verdad? –dijo alzando la vista con ganas de llorar– ¡No me gusta que te guardes tus problemas para ti solo!

–…Kenta… –El pelirrojo de nuevo estaba sorprendido.

–Perdóname por no ser una persona a la que tú puedas confiar tus problemas… ¡Pero..!

Ginga sonrió y acarició los cabellos de su pequeño amigo.

–No te disculpes Kenta, perdóname tú a mi por preocuparte, la verdad es que estaba buscando una manera y el mejor momento para contarte algunas cosas, así que…, –hizo una pausa– quiero invitarte esta noche a mi casa, Kenta. Yuu y yo estamos organizando algo… ¿Vendrás?

El gesto de preocupación de Yumiya desapareció y miró a Ginga un poco incrédulo.

–¿En serio puedo venir esta noche a tu casa?

–Si, y te prometo que te lo contaré todo –afirmó Ginga con una mirada afable– Nos quedaremos toda la noche… este… creo que a eso se le llama pijamada.

Los ojos del niño peliverde se iluminaron.

–¡Gracias, Ginga! –Lo volvió a abrazar. El aludido le devolvió el abrazo. Ahora que le había dicho a Kenta que se lo contaría todo, un alivio parcial a su ansiedad se había generado, era probable que, una vez que se lo contara a alguien, fuera más fácil de sobre llevar.

–¿A que hora tengo que regresar?

–Umn… a las cinco.

El niño más pequeño alzó su mano para mirar su reloj.

–Todavía faltan tres horas.

Ginga se cruzó de brazos.

–Umn… es cierto…

–Entonces… creo que regresaré después…–dijo Yumiya.

–¡Se me ocurre una idea! –Dijo Ginga bajando sus manos– haremos algo de tiempo invitando a los demás. ¿Vienes conmigo, Kenta? –Se inclinó hacia el otro niño.

–¡Claro!

–Entonces vamos, –cerró la puerta– Iremos a buscar a Benkei –se echaron a andar.

–¡Si! –Respondió el niño más pequeño– No creí que organizarías una pijamada –le comentó caminando a su lado y alzando la cara para mirarlo.

–Fue idea de Yuu– dijo Ginga– a mí ni por la cabeza se me abría pasado.

El más pequeño se rió.

–Tienes razón de echo no parecía idea tuya, tu hubieras elegido algo más sobre el beyblade, o algo así.

–… –Ginga recordó de pronto que no tenía intensiones de beybatallar hasta que resolviera su problema de sus sueños, se había dado cuenta de que beybatallar en esas condiciones sólo le traería humillaciones y discusiones con sus amigos, como con Kyouya.

–¿Y dónde está Yuu?

–Dijo que iría por algo a su casa, y que nos veríamos a las cuatro.

Iban caminando por Bey Park, supusieron que Benkei podría estar allí. Mientras caminaba Ginga volvía a sentir sueño, incluso tuvo que cubrir su boca con su mano algunas veces por los bostezos, y le costaba cada vez más trabajo mantenerse despierto, afortunadamente Kenta lo estaba manteniendo despierto con su plática, sin embrago, después de que los sueños se comenzaran a repetir con más frecuencia; dormir se había vuelto para él una experiencia nada grata, incluso sentía miedo de lo próximo que vería. Ojala Yuu tuviera razón y que al dormir junto con todos sus amigos no tuviera otra vez esas pesadillas.

–¡Mira Ginga, allí está Benkei!

Reaccionó y volteó hacia donde su pequeño amigo le indicaba, y efectivamente allí estaba, el enorme chico de cabellos morados ocultos la mayoría del tiempo bajo ese gorro color gris.

–¡Benkei! –le llamó Kenta para llamar su atención. Y este regresó la mirada hacía donde escuchó su nombre. Y ambos chicos llegaron con él.

–¡Kenta, Ginga! –sonrió al verlos.

–Hola, ¿Cómo haz estado? Creo que no nos habíamos visto.

–Bien, Es cierto, Kenta. ¿Y como estas tú?

Kenta alzó sus manos apretando sus puños.

–¡Emocionado! –dijo con la misma reacción– Ginga viene a decirte algo genial.

Hanawa miró al pelirrojo recordando que él día de ayer estaba algo raro. Y después de que Kyouya hablara con él todo fue incluso más raro, por lo que Kyouya le había pedido que si le veía prestara mucha atención en él.

–Ho-hola…–sonrió y se apenó, no podía creer que estaba por hacerle a Benkei una invitación así, con Kenta había sido mucho más fácil, pero con Hanawa…

–…¿Qué pasa, Ginga? –Inquirió al verlo dudar tanto.

–Es que… quiero invitarte a mi casa… hoy, en la noche… ¿Vendrás? –dijo y se ruborizó.

–¿A tu casa? –se desconcertó Benkei, el pelirrojo no actuaba acorde con lo que decía.

–Es que…– vaciló de nuevo, quedándose callado mucho tiempo mientras que Kenta y Benkei lo miraban fijamente.

Kenta sonrió y volteo a ver al chico más alto.

–Ginga va a hacer una pijamada en su casa –aclaró para "ayudar" a Ginga con la información.

–…

–…

–… ¿Una… Pi… ja…ma…da? –deletreó y casi se va de espaldas… ¡El que creía que se trataba de algo más serio!

–Sino quieres ir no importa –Dijo Ginga desviando la vista con un poco de molestia, pero no con Benkei sino consigo mismo por hacer el ridículo con algo tan tonto.

Una vez que se recuperó del shock se quedó pensando.

–Umn… /Tal vez allí Kyouya y yo podamos averiguar algo/ –bajó la vista para ver a Hagane– Cuenta conmigo Ginga.

El pelirrojo alzó la vista un poco sorprendido.

–¿De verdad irás?

–Je, esto puede que no vaya con mi estilo, pero, nunca me habían invitado a una pijamada.

–Bueno, yo tampoco había echo una antes –dijo llevando una mano tras su nuca– gracias, Benkei.

–¡Las pijamadas son geniales! –casi gritó Kenta, llamando la atención de los otros dos ya que lucía bastante emocionado con la idea– ¡Que mal que no hallas podido ir antes a una! –enfatizó– ¡Se cuentan historias de miedo, se ven peliculas, se hacen apuestas, retos, juegos de mesa, y se comen muchas cosas ricas.!

–¡Oh, estupendo! –Se emocionó Benkei también, sobre todo con la parte de "se comen cosas ricas".

Una gotita bajó por la sien de Ginga, preguntándose si es que habría todo eso en su pijamada, ahora temía decepcionar a Kenta y a Benkei.

–¿A qué hora va a comenzar, Ginga? –preguntó el más alto.

–A las cinco de la tarde –respondió Kenta–, ¿Verdad, Ginga?

–Ya no debe de faltar mucho para esa hora, será mejor que vayamos por Kyouya-san y…

–¡No hay tiempo! –Interrumpió de manera instintiva al escuchar el nombre del peliverde– Ya quede con Yuu de vernos en mi casa, antes de las cinco, ¡Y ya es tardísimo! –Y sin más echó a correr.

La reacción de Ginga fue tan repentina que ni Yumiya o Hanawa reaccionaron a tiempo, hasta que ya lo vieron a los lejos corriendo.

–¡Ginga, espera! –El primero en seguirlo fue Kenta, pero Benkei todavía se quedó allí parado.

–Ah, p-pero… ¿Y Kyouya-san?

–¡Date prisa Benkei! –le gritó llamándolo, no quería que fuera por Kyouya.

–¡E-Espérenme! –Dijo resignado yendo tras los más pequeños.

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Más tarde…

Pasaba de las cuatro de la tarde cuando llegaron corriendo a la casa de Ginga, Ginga se sentía aliviado de no haber tenido que invitar a nadie más que a Benkei, no pensó que eso le llevaría tanto tiempo, pero si, ya que Kenta llegó a la puerta de su casa le había facilitado las cosas. Y al llegar, se percató de que el niño de cabellos anaranjados ya estaba allí sentado en uno de los escalones de la entrada, el cual se puso de pie de inmediato al ver que ya llegaban.

–¡Kenchi, Benben! –Sonrió completamente feliz, como siempre.

–Yuu, hola –saludó Kenta.

–¿Yuu, tiene mucho que llegaste? –preguntó Ginga.

–No –negó con la cabeza también, cerrando los ojos de manera jovial– acabo de llegar, incluso creo que se me hizo un poco tarde –rió llevando una mano tras su nuca.

–Creo que a mi también, pero ya los traje de una vez –se refirió a los chicos.

–Esta bien, yo también traje a alguien –explicó Tendou.

–… –Ginga se quedó mudo.

–¿Ah, si? –Preguntaron Kenta y Benkei– ¿A quien? –y buscaron con la vista ya que no parecía haber nadie más.

–¡Tsubasa! –le llamó el niño a todo pulmón.

Ginga hasta sintió un escalofrió recorrerlo al oír el nombre, y éste se convirtió en vergüenza en cuanto observó a Ootori salir de detrás de su casa para ir al encuentro de todos.

–Hola, chicos.

–Es bueno verte de nuevo Tsubasa –sonrió Kenta.

–No sabía que estabas en beycity –dijo Benkei, ya que llevaba tiempo de no verlo.

–Llegué hace un par de días –fue todo lo que dijo el peliplata y enfocó sus topacios en el anfitrión– Ginga, Yuu me comentó de tu pijamada y me dijo que contabas con mi presencia –sonrió de manera misteriosa como siempre– Muchas gracias, por invitarme, acepté en seguida –dijo de manera amable.

–G-gracias… por venir –Dijo el aludido, reaccionando al fin, algo apenado–. Creí que no podrías venir… he… por tus ocupaciones.

–De ninguna manera me lo perdería –contestó– eso es lo que hacen los amigos, ¿No? –dijo y agregó– además creí decirte ayer que tenían algunos días libres, así que no te preocupes por el trabajo.

–… –Ginga lo observó, y luego a los demás… nadie parecía incómodo con la invitación, parecía que era sólo él el que se sentía así…

–Bueno, ¿Y ahora qué? –preguntó Benkei.

–Pues…

–¡A comer! –gritó Yuu interrumpiendo a Ginga y ganando la atención completa de todos– ¡Es que muero de hambre! –Se explicó algo apenado.

–¡Es verdad! No hemos comido nada desde el desayuno –le dijo Ginga–…, pero…

–¡Yo también muero de hambre! –gritó Hanawa uniéndose a Yuu– ¿Y qué hay de comer?

–Pues… –intentó hablar de nuevo, pero fue interrumpido de nuevamente…

–¡Salchicas! –Dijo alto Yuu– ¡También hay helado, Galletas, Dulces…! –Enumeró.

Kenta y Benkei sonrieron emocionados; Tsubasa por su parte se cruzó de brazos y aunque también sonreía, no era con la misma emoción, después de todo, sus amigos eran más pequeños que él, no podía exigir otra reacción.

–Pasen por favor, vayamos a la cocina –dijo Ginga abriendo e invitándoles a pasar. El reloj revelaba justo las cuatro y treinta de la tarde cuando finalmente entraron para ir a la cocina, y ya allí descubrieron algo no muy grato.

–¿Y la comida? –preguntó Benkei.

–Bueno…– ahora si pudo hablar Ginga sin interrupciones, sobre todo porque ahora todos lo veían fijamente– Hay que prepararla.

Kenta y Benkei inclinaron el rostro con decepción. Reacción que Ginga se temía…

–Lo siento, es mi primera pijamada… –bajó una gotita por su cabeza.

–Vamos chicos, no es para tanto –intervino Tsubasa– también hacernos nuestra propia comida en la pijamada puede ser divertido –aseguró llegando al pie de Ginga, siendo observado fijamente por este. – …y si le temen al aceite, yo puedo hacerme cargo de la parrilla.

El peliverde y el pelimorado miraron extrañados a Tsubasa, con lo serio y misterioso que era, esa actitud era una gran sorpresa.

–¡Tsubasa! –sonrió Ginga.

–¡A cocinar! –dijo Yuu alzando sus manos. Kenta y Benkei sonrieron y apoyaron la decisión.

Tsubasa se acercó a la estufa.

–¿Dónde están tus utensilios, Ginga?

–Umn…–corrió a una alacena y de allí sacó dos sartenes– ¿Te sirve alguno de estos?

Tsubasa los observó y escogió al más grande.

–Este está perfecto –miró a Benkei y a Kenta–, chicos saquen la comida de las bolsas. Ginga… ¿las salchichas? Yuu, ¿me ayudas con las servilletas?

–¡Si! –dijeron los cuatro chicos al unísono.

Después de colocar el aceite y encender las parrillas, Tsubasa comenzó a freír, Ginga y Yuu miraban emocionados, mientras que Benkei y Kenta sacaron el resto de las cosas para preparar la comida. Conforme Tsubasa sacaba las salchichas, Yuu la recibía eliminando el exceso de grasa con las servilletas. Tsubasa se percató de que Ginga estaba muy atento a lo que hacía.

–¿Lo quieres intentar Ginga? –le preguntó cediéndole la espátula.

–¿He? ¿Puedo? –dijo un poco torpe.

Tsubasa se rió.

–Es curioso que me lo preguntes, el invitado aquí soy yo.

Ginga se sintió un poco tonto.

–Es verdad, je, es que mi papá siempre me dice que me mantenga lejos de las parrillas con aceite.

–Es un buen consejo –dijo volteando otra salchicha– tu padre te cuida, pero, si se tiene cuidado no tiene por que ser peligroso.

–¿A ti quien te enseñó, Tsubasa?

–Aprendí al intentarlo, no puedes saber que pasara hasta no intentarlo.

–¡Ya esta el pan! –Dijeron Kenta y Benkei.

–Bien, –dijo Ootori– ¿Me ayudas con el aderezo, Yu? –le pidió Tsubasa de nuevo– Ginga y yo nos ocuparemos de esto.

–Esta bien –dijo el niño dando un salto y yendo con los otros dos.

Yuu se encargó del aderezo, Kenta y Benkei del pan, colocando las salchichas dentro de él, mientras que Tsubasa y Ginga siguieron friendo las salchichas y los camarones empanizados. Tsubasa le enseñó a Ginga a como freír sin quemarse. Las salchichas tenían muy buen aspecto, pero algo le faltaba al pan. Yuu recordó que Ginga y él habían comprado queso para derretir, pero como estaba muy espeso, lo colocaron en un recipiente al fuego para derretirlo y fuera más fácil de verter. El aderezo de Yuu estaba bien, salvo porque le faltaba un poco de sal, cosa a la que Tsubasa puso remedio de inmediato. Las salchichas ya estaba fritas, al igual que los camarones, con ayuda de Kenta, Tsubasa llevó todo a la mesa para comer…

–Comamos antes de que se enfríe –sugirió Benkei, quien ya tenía más hambre que antes.

–¡Ya casi está el queso! –lo frenó Yuu sonriendo.

–Te arrepentirás de no probar este queso, Benkei– dijo Ginga– mi papá y yo lo compramos para comerlo con papas, es muy bueno. Te gustará.

–Mas vale que sea pronto, ya no aguanto el hambre.

Tsubasa se llevó sus manos a la cintura.

–Esperemos un poco, todo está muy caliente todavía.

–Por mi no hay problema –dijo Yumiya, mientras daba a Benkei unas palmaditas en la espalda a su enorme amigo para "consolarlo", pues este derramaba abundantes lágrimas por la tortura que era para él tener la comida lista y no comerla ya.

Todos rieron ante el exagerado drama del dueño de Bull, pero el pequeño niño de ojos esmeralda prestó más atención a la risa de Ginga y sonriendo le dijo:

–¿Ya no tienes sueño, Gingi?

–… –el pelirrojo se quedó callado ante la pregunta y se dio cuenta de que desde hacia rato no pensaba en sus pesadillas ni en su ansiedad por volver a soñarlo. Y sonriendo negó con la cabeza.

Yuu cerró los lindos ojos y le sonrió.

–Se te ve mejor Gingi.

Un pequeño rubor coloreó las mejillas de Ginga, su pequeño amigo de verdad estaba preocupado por él, y el que pensó que todo eso era una tontería.

–Gracias, Yuu.

–¿He? ¿Por qué? –dijo sonriendo tiernamente.

Ginga se sintió muy feliz de estar esa tarde con sus amigos, quizás como nunca desde que los conocía… aunque repentinamente recordó que no estaban todos sus amigos allí, con respecto a Hyouma y Masamune no podía hacer nada, pero… recordó que Kyouya no estaba allí…y al fin se sintió algo mal de no haberlo invitado, ni de haberle comentado absolutamente nada, se había dedicado a evitarlo…, si miraba a Tsubasa, éste estaba muy a gusto allí con ellos ¿Por qué supuso que Kyouya no podría estar ahí también? Ayer se había sentido muy feliz de saber que Kyouya estaba preocupado por él, y hoy esa misma felicidad sintió en cuanto se encontró casualmente con él…

–¡Gingi, mira el queso! –Gritó Yuu interrumpiendo sus pensamientos, reaccionó y apagó la lumbre, después tomó una manopla de cocina para agarrar cosas calientes y tomó el frasco.

–No lo sueltes Gingi, viértelo sobre las salchichas.

–Buena idea –Ginga derramó queso sobre cada salchicha completando así la comida.

Tsubasa sonrió.

–Buen trabajo, –los miró– ¿No fue divertido?

–Si, lo fue –dijo Kenta– Jamás me lo imaginé.

–Yo hasta aprendí a freír –dijo Ginga– ¡Se lo presumiré a mi papá la próxima vez! –Dijo dirigiéndose al dueño de Aquila, el cual le regresó una sonrisa afable que casi lo hace ruborizar.

–¿Ahora si ya podremos comer? –preguntó Benkei suplicante a Ginga y a Ootori, los cuales voltearon.

–¡Adelante! –dijo el pelirrojo.

–¡Aquí hay jugos! –Llegó Yuu corriendo del refrigerador con varias cajitas en las manos de varios sabores.

–¡Gracias Yuu!

Después de eso, todos se sentaron y se dispusieron a comer… aunque Ginga estaba contento no dejaría de pensar en Kyouya por el resto de la noche…

TSU ZU KU… (Continuará…)

ЖЖЖЖЖЖЖЖЖOWARIIЖЖЖЖЖЖЖЖЖЖ

Notas Finales:

Este capítulo se me hace hizo tan divertido, a pesar de ser tan general, hay de todo en el. Sin dejar de lado las pesadillas, hay mucha frescura por la intervención de Yuu, y también hay humor por parte de Benkei y desde luego un poquito de seriedad y madurez de parte de Tsubasa. Espero les halla gustado el capítulo tanto como a mi y veremos un poco de Kyouya en el próximo, no crean que lo he dejado de lado, Ginga lo intentó pero ya se está sintiendo culpable… ha que niño u.úUu.

Hace tanto que no escribía nada en fechas festivas, no recuerdo la última vez, como sea:

¡Feliz Navidad y Feliz año nuevo! Espero que el próximo año nos sigamos leyendo y creo que esto es lo último que publicaré por 2011. A todos un saludo y un abrazo.

Comentarios, preguntas, sugerencias, amenazas de muerte, jitomatazos y de más frutas y legumbres serán bien recibidos en los Reviews.

ATTE: S. Hisaki Raiden.

Заботьсиа много всем і до свидaния!

(Se cuidan mucho y hasta luego)