LA TRAICION
CAPITULO 4
NOTA: Esté capítulo contiene lenguaje hot, así que están advertidas, si te gustan este tipo de escenas adelante, eres muy bienvenida/o .
Disfrútenlo =)
Durante el trayecto, Candy no dijo ni una sola palabra, si bien Albert la beso en dos ocasiones más, ella no le había rechazado, pero tampoco le había correspondido, así que él decidió no insistir más, finalmente habían llegado a Miami, Albert vio que Candy dormía profundamente recargada en su hombro, ni siquiera se daba cuenta de que los demás pasajeros ya comenzaban a bajar del avión, así que Albert se vio obligado a despertarla.
- Candy, hemos llegado a Miami
- Ajum, ¿tan pronto?
- Sí, anda vamos que se nos hará tarde
- ¿Tarde para qué?
- Te explico luego
- Está bien.
Ya estando fuera del aeropuerto, fueron a desayunar, Candy seguía estando sería, vio a Albert hablar desde su teléfono celular, y decir que en un par de horas estarían ahí, la rubia un tanto sorprendida le pregunto –
- ¿Puedo saber en donde se supone que estaremos en un par de horas?
- Es una sorpresa, te garantizo que te encantara el lugar al que vamos a ir
- Albert… yo no voy a ir a ningún lado contigo
- Claro que lo harás
- ¿Por qué estas tan seguro que lo haré?
- Porque al igual que yo, necesitas aclarar tus ideas
- Ya no necesito aclarar nada, no quiero ir a ningún lado contigo, entiende por favor
- Candy, ¿si te das cuenta que desde que nos volvimos a encontrar hemos estado discutiendo?
- Tal vez sea porque desde que llegaste no me has dejado en paz
- Y no lo voy a hacer, hasta que aclaremos muchas
- Está bien, me doy cuenta que eres un necio, ahora ¿puedo saber a dónde vamos a ir?
- No, ya te dije que es una sorpresa, pero necesitaremos ropa adecuada para este viaje, ya que es un lugar bastante apartado, así que vamos de compras.
Sin decir más, Albert pago la cuenta y ambos se dirigieron a una tienda para comprar ropa de verano y algunos trajes de baño, cuando terminaron, tomaron un taxi que los llevo a un enorme hangar, Candy bastante sorprendida le pregunto a Albert –
- ¿Qué estamos haciendo aquí?
- Vamos a viajar en mi Jet privado, no quiero que nadie sepa dónde estamos
- ¿Y tú vas a pilotear?
- No, ni te imaginas quien es nuestro piloto estrella – respondió Albert divertido
- Pero…
Candy se sorprendió mucho al ver a George vestido impecablemente de piloto, el moreno se acerco a saludarla muy sonriente, Candy se sentía cada vez más confundida, no podía articular palabra alguna, George tomo su mano y la beso caballeroso, mientras le decía –
- ¡Qué gusto verla señorita Candy, está usted bellísima
- ¡George! ¿pero cómo es posible que usted sea cómplice de Albert?
- Señorita Candy, no sé de lo que me está hablando
- ¿En verdad no sabe nada?
- Pues no, hace apenas unas semanas que regrese de Escocia, y hace rato que William me llamo para decirme que necesitaba que lo llevara a las…
- Ella todavía no sabe a dónde vamos George, es una sorpresa
- William pero…
- Nada de peros, mejor vayámonos, que el viaje es algo largo, así que sube al Jet Candy
- No voy a subir hasta saber a dónde vamos, esto parece un secuestro
- Por favor, no seas ridícula y terca, anda sube al Jet
- He dicho que no
- Y yo he dicho que sí – menciono Albert cargándola y metiéndola al Jet.
George, apenas y podía creer lo que sus ojos estaban viendo, nunca había visto a Albert comportarse de esa manera, los siguió para tratar de intervenir al ver como Candy forcejeaba con Albert, pero el rubio rápidamente dijo –
- Ni se te ocurra George, Candy y yo tenemos algunos asuntos que arreglar, solo que se ha vuelto un tanto malcriada, pero te aseguro que los vamos a resolver, ahora por favor ve a la cabina y vayámonos
- Está bien William, pero sé más delicado con la señorita Candy, así no se trata a una dama
- Tratare, pero si sigue así de malcriada no tendré mas remedio que darle unas buenas nalgadas – menciono Albert mirando a Candy divertido.
Candy sintió como su rostro ardía de vergüenza, y dejo de forcejear con Albert, entonces el rubio la deposito en un elegante sofá cama, ella apenas y podía articular palabra ante semejante visión, todo era tan hermoso, aquello ni siquiera parecía un avión, Albert le dijo –
- Ahora vuelvo, voy a ponerme de acuerdo con George, si gustas tomar algo, ahí esta la barra, no tardo.
- Albert…
- ¿Sí?
- ¿A dónde vamos? Dímelo por favor, necesito saber a qué lugar nos dirigimos
- Está bien, nos dirigimos a las Islas Maldivas, tengo poco que acabo de comprarlas, es un lugar bellísimo, ya verás que te encantara
- ¿Cuánto haremos de camino?
- Aproximadamente unas catorce horas, pero te aseguro que ni siquiera sentirás el tiempo
- Gracias por decirme
- Enseguida vuelvo, estate tranquila Candy, que yo no haré nada que tú no quieras.
Candy no respondió, solo atino a sonreír un poco, cuando vio que Albert cerraba la puerta que los separaba de la cabina, se levanto y comenzó a recorrer el interior del Jet, se quedo maravillada ante tanta elegancia, hubo una puerta que llamo su atención y entro, era una hermosa habitación decorada con exquisito gusto, y además contaba con una enorme cama, no pudo evitar imaginarse haciendo el amor ahí con Albert, había escuchado que algunas parejas hacían el amor en el baño de un avión, pero ese no era cualquier avión, era un Jet con todo lo necesario para pasar momentos inolvidables, se sentó sobre la cama, cerro los ojos y comenzó a acariciarla, aquello la estaba excitando, de pronto escucho a Albert decir –
- ¿Te gusta?
Candy abrió los ojos de golpe y sonriendo con nerviosismo dijo –
- Es muy bonito tu Jet, no sabía que contabas con uno
- Lo acabo de adquirir hace poco, es la tercera vez que lo voy a usar
- ¿Ah sí? ¿Y puedo saber cuándo fue la primera?
- La primera cuando fui por él a Japón, la segunda cuando cerré el trato para comprar las Islas Maldivas, y bueno esta será la tercera vez que lo use, y que mejor que acompañado por ti
- Me gustaría tomar una copa – menciono Candy cambiando abruptamente el tema
- Pues vamos.
Cuando estuvieron en la pequeña cantina Albert pregunto –
- ¿Qué deseas tomar?
- Un Martini por favor
- Muy bien.
Albert se sirvió como siempre un whisky en las rocas, y cuando las bebidas estuvieron listas, Albert le indico a Candy que tomara asiento en una pequeña, pero no menos elegante salita, Candy sentía como esté la miraba de una manera que la hacía estremecer, de pronto ella se sintió algo acalorada y dijo –
- Me gustaría ducharme
- Adelante, en la habitación encontraras todo lo necesario
- Enseguida vuelvo
- Tomate tu tiempo.
Candy se encamino a la habitación y de inmediato entro a la ducha, dejo que las gotas de agua acariciaran su cuerpo, luego de terminar, se comenzó a secar, al darse cuenta que había olvidado meter su ropa, se puso un mullido albornoz que estaba colgado dentro del cuarto de baño, se enrollo una toalla en la cabeza, apenas iba a salir por sus cosas cuando tropezó nuevamente con Albert, quien sujetándola de inmediato le dijo –
- Parece que se te está haciendo costumbre hacer como que tropiezas conmigo para que te sujete – menciono Albert mientras acercaba su rostro al de ella
- Si lo dices por lo que sucedió el día de la fiesta, no creas que lo hice a propósito para que me abrazaras
- ¿Y ahora si?
- No, así que suéltame por favor
- ¿Puedo saber a dónde ibas?
- ¿Sabes? de pronto me dieron ganas de escapar, pero recordé que estoy en un Jet .- respondió Candy sarcástica, para luego decir - pero despreocúpate que no voy a escapar, solo iba por mi ropa, ahora ¿me podrías decir que haces aquí?
- Bien pues déjame ver… ah sí ya recuerdo, vine a traer tú ropa, solo que tropezaste conmigo, y no quise perder la oportunidad de tenerte nuevamente entre mis brazos
- Que gracioso, ahora suéltame por favor
- ¿En verdad deseas que te suelte?
- Albert deja de jugar conmigo
- No Candy, tú deja de jugar conmigo
- Yo no estoy jugando contigo
- Candy, dejémonos llevar… te deseo tanto…
De pronto Candy no pudo soportar más, y se aferro a él con fuerzas mientras le decía –
- Bésame Albert, acaríciame… hazme olvidar.
Albert se tenso al escucharla decir que le hiciera olvidar, ¿acaso se estaba refiriendo a Terry? Ya no quiso pensar y la tumbo sobre la cama, la deseaba como nunca antes había deseado a ninguna mujer, durante las últimas horas lo único que deseaba era que ella le pidiera que la acariciara, que la besara, cuando la vio tan frágil recostada sobre la cama le pregunto -
- ¿Estás segura?
- Si Albert, quiero olvidarme de todo, ya quiero dejar de pensar, ayúdame.
Albert deslizo sus manos por dentro del albornoz que Candy llevaba, y comenzó a acariciar su piel desnuda, la escucho suspirar, y con impaciencia se saco la playera, mientras con la otra mano seguía acariciando a la rubia, ella se quedo asombrada al ver los fuertes pectorales de Albert, su deseo por él se iba incrementando a cada caricia que el rubio le brindaba, Candy le acariciaba con dedos temblorosos, sentía que ardía entre los brazos de Albert, era más que obvio que ya era presa de un deseo incontenible por él, quería que él le acariciara más íntimamente, pero Albert iba despacio, era como si le estuviera castigando, daba pequeños lengüetazos a sus pezones, mientras Candy se aferraba desesperada a él, y le pedía más, Albert al escuchar su respiración agitada, y acompañada de algunos gemidos comenzó a acariciarle el trasero, pero Candy parecía querer mucho más, así que Albert introdujo sus dedos en la intimidad de Candy, miraba más que excitado como ella se revolvía ante aquellas atrevidas caricias, entonces Albert con voz grave le pregunto -
- ¿Qué quieres Candy?
- Quiero que me ames, te deseo Albert, ámame por favor, quiero que seamos uno solo ahhhhh, quiero que me lleves al cielo ahhhh
- Estamos en el cielo cariño ohhh
- Tú sabes a lo que me refiero Albert ahhhh
- Entonces tócame Candy, ohhh vuélveme loco ohhh.
Candy contra su voluntad abrió los ojos y comenzó a bajar la bragueta de los jeans de Albert, se dio cuenta de lo excitado que él estaba al ver la grande y potente erección de este, a pesar de que ella nunca había estado con ningún hombre, su instinto la hizo comenzar a masajear el miembro de Albert, él la besaba apasionado, y ella correspondía gustosa hasta que Candy de pronto se detuvo y dijo –
- Detente Albert, ¿Qué es lo que estamos haciendo?
- Nos estamos amando, eso es lo que estamos haciendo, sigue acariciándome mi amor - decía Albert mientras nuevamente se apoderaba de uno de sus pezones.
Pero Candy parecía estar muy confundida, porque sin quererlo comenzó a sollozar, Albert al verla en ese estado se detuvo y se abrocho nuevamente los jeans, se paso los dedos por el cabello y soltando un fuerte suspiro pregunto –
- ¿Qué sucede Candy?
- Me siento culpable… Terry no merece que le estemos haciendo esto, soy una persona horrible…
- No Candy, no tienes porque sentirte así, Terry no es lo que tú crees
- Albert… ¿Por qué sigues diciendo eso?
- Espera unos momentos, no tardo, creo que necesito ducharme, tú y yo nos debemos una buena charla
- Pero…
- Ahí está tu ropa, por si quieres cambiarte.
Después de esto, Albert se metió a la ducha dejando a Candy más que confundida, esta tomo la pequeña maleta y saco un vestido blanco de tirantes para cambiarse, luego comenzó a cepillar su cabello, termino antes de que Albert saliera de la ducha y se dirigió al sofá cama donde Albert la había acomodado cuando la subió a fuerzas al Jet, decidió prepararse un café en lo que esperaba a Albert, ¿Qué era lo que él tenía que decirle de Terry? Mientras lo esperaba se asomo por la ventana, apenas y podía creer que estuvieran por cruzar el océano índico, Terry jamás la localizaría ahí, tenía que reconocer que desde la llegada de Albert su mundo se había vuelto un completo caos, y lo peor de todo es que ella se lo había permitido, tanto así que tan solo unos momentos antes le había pedido que la acariciara, y que la hiciera suya.
Albert por su parte, había terminado de ducharse, la actitud de Candy lo confundía mucho, de hecho eso había estado haciendo ella desde su primer encuentro, confundirlo, primero en la fiesta que dieron una noche antes de su boda en casa de los Grandchester, desde que el llegó, Candy lo miro de una manera que no le había dejado lugar a dudas que de inmediato se había sentido atraída por el, que inclusive estuvieron a nada de besarse en la bendita reunión, y luego al día siguiente en el encuentro que tuvieron en el jardín ella le invito a besarle, aunque no con palabras, pero si con sus labios que descaradamente se entreabrieron para que el los besara, y cuando ambos ceden para disfrutar tan exquisito beso, ella se arrepiente y lo culpa por hacerle flaquear, después huye de su propia boda, pero al mismo tiempo se siente culpable por haber plantado a Terry, y luego minutos antes estuvieron a nada de hacer el amor, pero de pronto ella le pide que se detenga, ¿Qué se suponía que él debía de hacer? ¿Callarse la infidelidad de Terry para no lastimarla? ¿O decirle la verdad? tampoco quería que Candy pensara que su plan era aprovecharse de ella, además él quería que ella se le entregara por amor y deseo, no por vengarse de Terry, minutos después salió, y la vio sentada en el sofá terminándose su café, entonces el se sentó frente a ella y le dijo –
- Es hora de hablar
- Sí, creo que ha llegado el momento de hablar sin mentiras, así que te escucho, ¿Por qué dices que Terry no es tan inocente como yo creo?
Antes de responder, Albert tomo una fuerte bocanada de aire para enseguida decir –
- Antes que nada, quiero que me escuches sin juzgarme ¿ok?
- Tratare
- Bien Candy… Terry durante su noviazgo contigo fue amante de Karen Klays
- ¿Qué? ¿Cómo puedes inventar semejante cosa?
- No estoy inventando nada, el mismo me lo confesó el día que se iban a casar, estuvo relacionado con ella por dos años, inclusive me dijo que ella había amenazado con ir y armar un escándalo en la boda
- Eso no puede ser cierto…
- Tan lo es, que Terry me pidió ayuda
- ¿Ah sí? ¿y de qué forma se supone le ibas a ayudar?
- Me dijo que si la veía la sacara de ahí, inclusive me pidió que la sedujera si era necesario
- Eso no puede ser cierto
- ¿Acaso me crees capaz de mentir en algo tan delicado?
- Es que el siempre me respeto, durante nuestro noviazgo, jamás intento propasarse conmigo
- ¿Y tú por qué crees? Mira Candy, no quisiera hablar mal de Terry, pero él no es mejor que yo, así que ya deja de sentirte culpable por lo que estamos sintiendo
- ¿Entonces si sabias eso porque me pediste que regresara con él?
- Por imbécil, tal vez porque la maldita culpa me estaba matando
- Albert… ¿Qué sientes por mí?
- ¿En verdad todavía no te has dado cuenta?
- ¿Qué sientes por mí? – volvió a preguntar la rubia
- Ven acá, ahora mismo te voy a demostrar que es lo que siento por ti.
Albert la cargo y la llevo nuevamente a la habitación, la recostó sobre la cama, y antes de que Candy dijera nada, este se quito el short que llevaba puesto, quedando únicamente en calzoncillos y camiseta, Candy lo miraba asombrada, pues todavía no se tocaban, y el ya hacía gala de su evidente excitación, Albert se acerco a ella y comenzó a besarla, al mismo tiempo que bajaba lentamente los tirantes de su vestido hasta dejarla únicamente con unas pequeñas y sexys braguitas, Candy trato de aferrarse a él para tratar de cubrirse un poco, pero Albert no se lo permitió, porque de inmediato se coloco detrás de ella y se apodero de sus pechos para comenzar a masajearlos eróticamente, al mismo tiempo que succionaba su delicado cuello, las manos de Albert la recorrían con maestría, Candy trato de ahogar un gemido al sentir como los dedos de Albert comenzaban a explorar su intimidad, esto hizo que ella comenzará a acariciarlo también, al mismo tiempo que se revolvía de placer, Albert se le replegaba todavía más, haciéndola sentir su enorme y dura excitación, al mismo tiempo que la besaba, sus besos estaban cargados de pasión y deseo, ya que mordisqueaba a placer sus labios, para enseguida introducir su lengua y juguetear dentro de su boca, Candy le correspondía con fervor a cada caricia y a cada beso que el rubio le brindaba, finalmente Candy no pudiendo contenerse más, gimió un poco, y él con voz ronca le dijo –
- ¿Me sientes cariño? ¿puedes sentir como mi cuerpo te añora? ¿puedes sentir el deseo que despiertas en mí?
- Ohhh si Albert, sígueme tocando ahhhh.
Entonces Albert hundió sus dedos en la intimidad de Candy, ella al sentir como Albert la tocaba, se comenzó a mover al ritmo de los dedos de Albert, minutos después de estarla estimulando, el se dio cuenta de que Candy estaba lista, la tibia humedad de su vulva se lo estaba diciendo, fue entonces que Albert le susurro al oído –
- Quiero hacerte el amor
- Ohhhh si Albert, hazme el amor, no sabes cómo te deseo.
Entonces Albert se coloco frente a ella, para comenzar a penetrarla lentamente, hasta que finalmente sus cuerpos se amoldaron y ambos comenzaron a moverse, los primeros movimientos fueron lentos y suaves, casi como un vals, para luego pasar a movimientos más, frenéticos, Candy sintió la dureza de Albert dentro de ella, y eso la hizo sentir más que excitada, Albert por su parte disfrutaba enormemente con cada espasmo de Candy sobre su erección, hasta que finalmente ambos llegaron al orgasmo, a un muy intenso y placentero orgasmo.
Albert dejo que sus cuerpos se calmaran, hasta que finalmente el ritmo de sus corazones volvió a la normalidad, miro a Candy que estaba más que ruborizada, y con la frente perlada por el sudor del placer que hacia tan solo unos instantes habían vivido juntos, Albert le sonrió coqueto mientras le decía –
- Eres maravillosa, no sabes cuánto deseaba hacerte mía
- Albert… dime que esto no ha sido un sueño por favor
- No mi amor, no ha sido un sueño, ha sido una hermosa realidad
- ¿Qué vamos a hacer ahora?
- Bueno, la verdad es que me encantaría volver a hacerte mía
- Albert… ¿Que sientes por mi?
- Te lo acabo de demostrar cariño
- Bueno si, me demostraste cuanto me deseas, pero me gustaría saber si tienes otro tipo de sentimiento hacia mí
- Claro que sí Candy, te amo, te quiero, te deseo con todas la fibras de mi ser, y de una vez te digo que no estoy dispuesto a perderte, voy a luchar por nuestro amor
- ¿Y Terry?
- ¿Terry qué?
- ¿Qué vamos a decirle?
- Bueno que estamos profundamente enamorados, y que sus sentimientos se pueden ir al infierno
- ¡Albert!
- Mira Candy, en estos momentos no quiero hablar ni pensar en Terry, ahora solo somos tu y yo, y vamos a disfrutar de unos deliciosos días en las Islas Maldivas, así que por favor, deja de pensar en Terry, no arruinemos estos bellos momentos Candy… por favor
- Tienes razón
- Bueno yo ya te he dicho y te he demostrado lo que siento por ti, ahora me gustaría saber qué es lo que tú sientes por mí - menciono Albert tomando a Candy por la cintura y sentándola a horcajadas sobre él.
CONTINUARA…
Mil gracias chicas por cada uno de sus comentarios, ustedes han contribuido en gran parte a cada pedacito de este fic, ya que de cada comentario me robo una idea jejejeje así que esta historia es más de ustedes que mía, así que sigan dándome ideas, que les aseguro que aquí las plasmare.
Todos sus comentarios son más que bienvenidos.
Gracias y saludos a todas.
