Gritos de amor

-Te llevas a una grande..¿eh Potter?-inquirió Oliver Wood con un codazo en las costillas. Harry le miró extrañado y luego vio hacia donde Oliver miraba. Un grupo de chicas sonrientes en una mesa cercana. Hablaban, reían escandalosamente y admiraban un trofeo enorme de color oro en medio de la taberna. Eran las Arpías de Hollyhead y estaban festejando su reciente campeonato en las ligas locales de Inglaterra. Harry había cancelado una misión a último momento para ir a la final y festejar junto a su novia.

-¿Lo dices en qué sentido?-increpó mitad divertido Harry bebiendo whiskey de fuego-¿Por lo linda, lo buena jugadora o todo junto?

-Lo buena jugadora, Harry-apresuró a decir Wood, el cual era el asistente técnico del entrenador de las chicas tras una corta pero exitosa carrera como jugador-Es una de las mejores..y me parece genial que la apoyes. No todas tienen alguien como tú…mira nada más a Gene Inners-indicó de soslayo con la mirada. Harry vio una chica con cara de incomodidad mirando el celular muggle repetidas ocasiones- No puede festejar por completo por su celoso novio, el cual además de estar celoso de los fanáticos, no deja que ningún chico se le a más de medio metro. Un maniático.

-Vaya-susurró Harry y vio la mirada marrón de Ginny sobre la de él. Le sonrió levemente y ella le tiró un besito en el aire.-Soy muy afortunado, como dices.

-Especialmente la parte de los gritos..esa es la mejor-canturreó Oliver levanto su copa-Tu novia sí que sabe imponerse. Es chiquita y menuda..pero cuando grita, Merlín.

Harry rió levemente y asintió de lado.

-Aún recuerdo cuando era capitán…y ella ponía orden. Nunca fui un líder muy mandón que digamos. Organizador si, pero con el don de imponerme nunca.

-Y eso que aún no se casan ni tienen hijos. Imagínate, Potter-bromeó Oliver con un golpe leve en el hombro. El moreno rió junto a su antiguo capitán de Quidditch y una imagen descolgada de Ginny con más años y cabello largo gritándole a dos niños de cabello azabache, apareció en su mente.
Nombres como James, Sirius o Albus aparecieron en sus oídos por arte de magia. Sonrió de lado, bobamente.

-Me parece que necesito poner orden yo con aquellas bailarinas-dijo Wood sacándolo de sus pensamientos a futuro y un perfume floral le inundó los pulmones. El grupo de chicas se había dirigido a la pista de baile y su novia estaba colgada en su cuello, sonriéndole.

-¿Qué sucede? Estás callado-musitó la chica haciéndole mimitos en el rostro. Harry sonrió y le dio un beso corto en los labios-Si estás aburrido nos vamos..las chicas y yo ya festejamos todo.

-No, no estoy cansado. Además es tu noche, hermosa-terció acariciándole el cabello-¿Estás contenta?-Ella asintió-Me encanta poder estar contigo en este momento. Mereces esa copa, las tapas de periódicos y tu apellido en lo alto.

-Gracias, cielo. No sabes lo que significa para mí que me digas esto-dijo ella emocionada y lo besó con ahínco.

En ese beso Harry denotó que la voz potente y gritona de su novia llamando por nombres como James, Sirius o Albus, era algo a no tan largo plazo.