Disclaimer: Resident Evil ni sus personajes me perteneces son propiedad de Capcom.

Aclaraciones: Este fic está situado, finalizando los hechos de Resident Evil Vendeta, tomando hechos de Resident Evil 6 y su saga, podría contener ¡Spoiler! sin más espero disfrutes la lectura.

ADVERTENCIA : Este capitulo contiene escenas Aeon y quizá un poco de smut.


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~Podemos Empezar de Nuevo ~

Capítulo Cuatro:

Santo o Pecador

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2014, Nueva York.

Hotel Four Season, habitación 324.

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Leon observaba a la mujer parada bajo el marco de puerta a medias abrir, vestida apenas con una casi transparente bata de satín blanco y una copa de vino balanceándose en su mano izquierda le recibieron, lucía exactamente igual a la última vez que le había visto, el tiempo no parecía pasar por ella, sus finos cabellos azabaches quizá eran un poco más largos, quizá, le era difícil recordarlo en este momento.

De pronto sintió su boca secar, necesitado urgente de un trago.

— Leon… adelante— pronunció su nombre con aquella sensual voz, el rubio estaba seguro que su nombre jamás había sonado también en los labios de una mujer, aquello de nuevo hizo su piel erizarse.

Antes de llegar a aquel gran hotel, no estaba muy seguro de la idea que había tenido hacia ya veinte minutos atrás, no se sentía orgulloso de haberse escabullido como un ladrón. Incluso estuvo a punto de dar media vuelta y regresar, arrepentido por lo que sea que planeaba esta noche para él.

Sin embargo, fue al ver la manera seductora en la que las caderas de la pelinegra se movían, adentrándose en la habían, dejándole entrar, fue que todo pensamiento desapareció, ahora solo eran ellos en el mundo. Se adentro, cerrando la puerta tras de sí, como si con ello se asegurase conservar el secreto, se adentro siguiendo al mujer, que recorría la habitación, sus descalzos pies, bailaban sobre la fina alfombra, camino al pequeño mini bar.

El lugar era sumamente ostentoso, una habitación lujosa, la cama tamaño Queen size era lo primero llamar a la atención, dentro la suite, que apenas era alumbrada por un par de lámparas de noche, Ada, con una seductora sonrisa de por medio, tomó un breve sorbo a su copa antes encarar hombre que podía sentir le miraba sin cesar.

Leon aclaro su garganta, intentando pronunciar palabra alguna parecía se había quedo mudo ante los encantos del delgado cuerpo bailando para él, esto comenzaba a salirse de su control, se estaba comportando como aquel policía novato en Raccon city, cautivado por los encantos de la espía.

—Para ser honesta, comenzaba a pensar que quizá no vendrías— pronunció de nueva cuenta la mujer mientras tomaba asiento al borde uno de los bancos, cruzando las piernas, colocando una manos sobre su ahora más expuestos muslos a vista del agente.

— Casi, no lo hago…— se sincero el Kennedy, intentando concentrarse en mantener la conversación, tratando de ignorar el hecho de que los pequeños y erectos pezones sobresaltaban sobre la tela de su fina bata, indicándole el grado de desnudez de la mujer. Se movió en su lugar balanceando su peso, de un pie otro, un poco más que incómodo con una erección creciendo en sus pantalones.

— Supongo que al fin de cuentas, ella nos es tan importante, nada más que cualquier otra de tus conquistas, ¿no es así Leon? — interrogó Ada, sintiéndose victoriosa, ganadora nuevamente de las atenciones del hombre frente a ella, no importaba el tiempo que los separarse, los cosas que ambos hiciesen, desde aquel día en que sus labios se había tocado por vez primera, algo los había unido para siempre, no importaba las demás amantes que inevitablemente el tendría, se llamase Ángela, Ashley o Redfield, siempre que ella llamaba, el corría de vuelta a sus brazos para ser nuevo aquellos amantes, de aquella ciudad perdida. Era un círculo vicioso del que ninguno de ellos podía escapar. Tampoco querían.

— Te equivocas Ada, ella no es cualquiera, es por eso mismo que estoy aquí— espetó el rubio, esta vez un tanto molesto con la morocha, no sabiendo muy bien él porque, si era por la verdad en sus palabras llegando a donde él no quería aceptar o era la cada vez más punzante erección entre sus piernas. Ambas.

— ¿ Es molestia lo que escucho en tu voz Leon?, tranquilízate, no digo nada de esto para enfadarte, es solo una innegable verdad, que los años y tus acciones respaldan…— consciente del efecto que su cuerpo provocaba al agente, dejando de lado la hora vacía copa, abandonado su lugar en aquel banquillo, caminando con elegancia como si de un felino en caza se tratase bajo la atenta mirada marina del hombre, se deslizó entre los brazos del rubio que de manera automática le habían recibido, como si sus cuerpos se recordasen, deposito un pequeño y húmedo beso sobre la comisura de los labios del rubio, que sintió tensarse el tacto antes de continuar con su punto —…niégalo si es que así lo prefieres, pero lo cierto es que tú no puedes escapar de esto, quizá tus pensamientos digan algo diferente pero esto… — Ada deslizó sus manos sobre su propio cuerpo, hasta lugar donde las firmes manos del agente le sujetaban con deseo. — Es algo que no puedes negar, la forma en que me miras, la manera en que tu cuerpo se aferra al mío, tu cariño ya estas más que enganchado a mí y si eso hubiese cambiado, seguirías en cama con ella y no aquí duro y listo para mí — susurro mientras rosaba delicadamente con el dorso de su mano la erección bajo el grises pantalones, cortando espacio entre sus labios, uniéndose de una vez por todas, tras un par de segundos de resistencia del Kennedy había terminado cediendo , hundiéndose en un deseoso y feroz beso, sus lenguas luchaban en una batalla campal por el control, agotando hasta la última pizca de oxígeno en sus pulmones, se separaron lentamente, juntando sus frentes sin mover un centímetro de sus cuerpos.

— Ahora lo vez, ¿acaso me equivoco? ¿Acaso has venido a termínarlo Leon? Es que acaso tu cuerpo se siente de la misma manera cuando estas con ella, ¿cuántas veces hemos hecho esto?…— interrogó intentado convérselo, susurrando seductoramente sobre su mejilla.

Cierto, todo era cierto, cada una de las palabras que acababa de escuchar, no podía negarlas y eso le enfurecía consigo mismo, quizá hubiesen pasado los años desde el día en que se conocieron, él podía aparentar cuanto quisiera, pero ahora, justo aquí de nuevo junto a ella, volvía a ser el policía novato y él seguía buscándole.

Justo el mismo tiempo que tenía de conocer a cierta pelirroja, por supuesto tenía sentimientos por ella, cuando le conoció ella solo era un par de años más joven que él, quizá aquello había marcado la diferencia, claro, le apreciaba ahora como una gran mujer, bella alegre y encantadora, por supuesto se sentía atraído por ella, sus cálidas caricias, eran como ninguna otra, devota y entregada completamente para él. Mas parecía no ser suficiente, deseaba que lo fuera, sería otra mentira mas, le faltaba algo, aquella sensación embriagadora que la morocha le proporcionaba, no estaba.

Sentir y pensamiento luchaba incesantes, en busca de una respuesta jamás en todos estos años, la decisión de estar a hurtadillas con Ada había sido tan complicada, cuando tuvo que dejar a sus demás citas, no había dudado ni un ápice, con ella era diferente, ella no era cualquiera.

Deseaba poder corresponder con la misma lealtad la pelirroja, deseaba no hacerla sufrir, después de todo para eso estaba aquí aunque no fuese la mejor manera. Nadie jamás había muerto a causa de un corazón roto, ella se repondría, mas continuar con aquello, sin ser completamente sus deseos, estaba seguro terminaría por arruinar completamente todo, como comenzaba a ser estos meses, sabia se había vuelto distante lo sabía, de seguir el robaría su tiempo y mil posibilidades de felicidad para ella, solo por su indecisión, jamás se perdonaría por ello, ella jamás le perdonaría.

Leon cerró sus ojos, intentando serenar toda aquella marea de sentimientos en sí, sintió las finas manos de la espía colarse alrededor de cuello, masajeando lentamente, como si supiera cuán difícil esta vez era para él estar aquí.

No habría notado la diferencia, no hasta esa vez en que sus caminos se juntaron, bajo la crisis global en Asia, de nueva cuenta le sostuvo entre sus brazos, protegiéndole justo como la primera vez, sintiendo la cercanía de sus cuerpos, fue cuando aquella abrumadora necesidad volvió a él. Necesitaba a Ada tanto como el aire.

En aquella ocasión incluso su ahora compañera Helena, había notado como aquella, arrasaba con él, afectando cada una de sus decisiones, ¡maldición! incluso había pelado con el Mayor de los Hermanos Redfield solo por salvaguardar la.

Un pesado, suspiro salió de los labios del agente, esta vez mucho menos agobiado, con una línea más clara de pensamientos, tomó palabra, en el que ahora parecía mucho tiempo.

—Supongo que no te equivocas, no del todo— aclaro su garganta un poco antes de hacer saber su decisión — llegue aquí en busca de una respuesta, se de antemano que tu no vas a dejar lo que sea que hagas, no lo hiciste hace años, no lo comenzaras ahora, Ada, seguir con esto será más de estas llamadas secretas, visitas fortuitas, ninguna atadura, puedo con eso pero no voy a arrastrarla a ella, pero tampoco hay un nosotros.

— Lo hay— interrumpió haciéndole saber que pese la veracidad de sus palabras, ella sentía algo por él. — ¿y si no hubiese nada más, si todo acabo?

— Entonces pídemelo Ada, pídeme dejarlo todo… — Exigió Leon, observado esperanzadoramente, a la mujer entre sus brazos.

— hazlo.

Aquella palabra fue todo que Leon necesito para, sin reparo alguno, con prisa y necesidad, le sujeto lo suficientemente fuerte como para acércale y unir sus labios, besándole en un acto desesperado, necesitandola, deslizó sus manos sobre sus caderas, con la habilidad únicamente conseguida al paso de los años, desanudo aquella bata de satín, la deslizó lentamente sobre sus hombros, hasta despojarla completamente dejando expuesta la perfecta silueta de aquella mujer, esperando por él.

ACTUALIDAD

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Virginia, Interestatal Winchester 81.

Media noche.

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El limpia parabrisas, de aquel camaro negro, mate con placas pertenecientes a la BSAA, danzaban de un lado a otro cumpliendo su deber, eliminando las gotas de lluvia, que empañaban el vidrio obstruyendo la visión del aquel conductor con un gesto.

Un letrero que tenía escrito:

BIENVENIDOS A LEESBURG

POBLACION 942.3 hab/km.

Le hizo notar, cuantas millas de distancia había puesto ya entre el pueblo de Woodstock, había estado tan ensimismado en sus pensamientos que no había reparado mucho ello, se encontraba a poco menos de unos veinticinco minutos para llegar a la Casa Blanca, donde el ahora presidente Truman había solicitado su presencia, necesitaban su reporte en persona en calidad de inmediato, según le había informado Hunnigan, como fuese prefería volver al trabajo y mantenerse ocupado antes que volver en su pensamientos, negó mentalmente rehusandose a recordar el final lo que había sido de aquella noche.

Disminuyendo la velocidad, encendió la radio buscando eliminar con ello el vacío entre él y sus memorias, no reparo en cambiar de estación, simplemente eligió la primera que sintonizo el aparato, a estas horas no había mucho que pudiese escuchar. Las notas al piano de aquella melancólica canción, inundaron el auto, fue entonces cuando la letra llamo su atención.

Deje la llave de repuesto sobre la mesa

Nunca pensé que sería capaz

Perdí toda mi vida y una querida amiga. *

Negó para sí, era como si el universo quisiera hacerle sentir más culpable de lo se sentía, como no tuviese más que suficiente arrepentimiento por montones esta noche, subió un poco el volumen antes de mover la palanca, cambiar de velocidad y continuar con su camino.

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Woodstock, Virginia

Residencia Redfield,

00: 30 hrs.

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— Claire, estás segura de que no quieres, hablarlo, te veo llorando y después, vi a Leon marcharse muy abatido. — intentaba hablar la joven Sherry, preocupada por su familia. — Llamare a Leon mañana a primera hora le convenceré de hablar, puedes confiar en mí.

Bajo el pórtico, una angustiada pelirroja limpiaba con el dorso de su mano, las rebeldes lágrimas que se rehusaban a abandonar sus mejillas, intentando formar una sonrisa tranquilizadora para las perlas azules que le observan.

Se sentía, avergonzada, culpable, dolida y preocupada, una marea de sentimientos de embargaban, lidiaría con ellos en la soledad de su habitación, ahora no quería preocupar aún más a la joven que le tomaba de la mano de manera insistente.

Tenía casi una hora desde que Leon se había marchado, después de haber discutido con Chris había permanecido en la en la cocina, lo suficientemente lejos de lo invitados como para que le viesen llorar, pero lo suficientemente cercas de la puerta de entrada como para asegurarse de verles entrar, tenía la esperanza, no había sucedido. Cuando un solitario Chris atravesó la puerta de entrada, sus miradas se habían cruzado, como si leyese sus pensamientos, el Mayor negó levemente haciéndole saber que el Kennedy no volvería, ella no dijo nada, simplemente agradeció con una amarga sonrisa a su hermano por intentarlo.

Había limpiado lo mejor que pudo su rostro tratando de eliminar cualquier rastro de llanto, antes de adentrarse de nueva cuenta al comedor junto a los invitados, que seguramente ya se habían enterado después de medio escándalo, había bastado la imagen de ambos Redfield abatidos para que la pequeña Sherry saliese corriendo de la mano de su prometido rumbo al pórtico, no necesitaba de muchas explicaciones para suponer lo que había sucedido. Los demás presentes no preguntaron al respecto, se limitaron responder con una sonrisa a medias, después de una despedida cordial, seguramente incómodos, Barry y Moira agradecieron la cena, entré abrazos y promesas de volver pronto, excusándose sobre cuán tarde se había hecho, se marcharon, la joven Burton por supuesto se había ofrecido a quedarse un tiempo más, si la necesitaban, como apoyo moral para su compañera de Terrasave, Claire había negado sutilmente.

Dejando a la joven Chambers, a petición del Matrimonio Redfield, fuera la única que pasaría la noche en casa, a Claire no le importaba, eran muy cercana, casi como hermana para Chris a por lo que era libre de invitar a quien desease en su hogar y sobre el tema de Leon, ella simplemente no se involucraba, no mucho realmente.

Y ahí estaba, ahora despidiéndose en el pórtico de su joven amiga, que insistente preguntaba.

—No, está bien Sherry no te preocupes, ha sido algo que teníamos que hablar tarde o temprano, solo lamento que haya sido antes de que tu pudieses hablar con él. — se disculpo, intentando restar importancia aquella charla.

— Esta bien, el se ha alegrado y ha tomado la noticia bien, pero sabes que eso no es lo que preocupa. — respondió la joven Birkin, apretando ligeramente la mano de la mayor, en un gesto de apoyo.

—Sherry… — le nombró, percibiendo a lo que se refería, ella también lo había notado.

— Por si lo habías olvidado, también viví un tiempo con él y lo conozco, algo le ha sucedido, está un poco mas delegado, aquella insipiente barba sin afeitar sobre su rostro, su cabello moderadamente más largo, el está siendo descuidado en pequeños detalles que son inusuales en el, contrario a lo que tu crees desde que ustedes se alejaron el también rompió contacto le vi quizá dos o tres veces estos años, cada vez una más corta que la otra, me pregunto si ha sido esa mujer, tal vez el trabajo o ambas, ¿es por eso que le has invitado?, se incluso que ahora estás mucho más preocupada por el, que por el mismo hecho de la discusión y lo que te ha hecho sentir. — terminó por expresar la pequeña rubia, tan seria como pudo, haciéndole saber que comprendía la perfección lo que sucedía.

— Supongo que es inútil ocultarlo ¿no? — cedió finalmente al verse descubierta en sus pensamientos. — El me preocupa y lo he encarado por ello Sherry dijo que no debía hacerlo, pero ambas sabemos que es mentira, sin embargo no lo hago como amante, supongo que perdí ese derecho hace mucho, aprendí que él no me ve de esa forma…— Hizo una pequeña pausa, tratando de disolver el nudo que amenazaba con formar en su garganta.

—… No le buscare mas, le he dejado la puerta abierta, si desea hablarlo, como lo que solíamos ser, solo amigos, le he dado una opción, depende del tomarla, no es algo es lo que pueda influir, lo quiera o no es la única forma en que puedo ayudar.

Sherry entendía a lo que se refería, no había mucho de donde poder tomar la iniciativa, si bien parecía que estaban metiéndose en asuntos que no eran de su incumbencia, no era como si el necesitarse un intervención al estilo Nievans, era solo que ambas solo querían ayudarle, con Chris al menos había sido "fácil" pues cuando algo dolía, Chris es el tipo que no puede callarlo y luego estaba Leon el tipo que se guardaba absolutamente todo y eso les preocupaba más que nada, solo recuperar lo que parecía se había perdido. Ayudarle con cual fuese la carga que sostenía sobre sus hombros.

— Supongo que tienes razón, solo espero no tener que ir a buscarle a un recóndito bar, como Piers. — bromeó tratando de aligerar el ambiente.

— ¡Hey! Super chica, es hora de irnos — llamó el joven Muller quien esperaba, a lo lejos a un costado de la calle, sosteniendo la puerta del taxi amarillo. Abierta esperando por ella.

— ¡Ya voy! — grito antes de volver de nuevo su mirada a la mujer frente a ella. — Tengo que irme, pero no dudes en llamar si necesitas algo. — advirtió antes de envolver en un cálido abrazos de despedida.

— Que tengas buen un vuelo, gracias por venir hasta aquí Sherry y no olviden llamar cuando lleguen a Colorado.

Con una sonrisa en respuesta, ambas chicas, se apartaron, Sherry subió junto a su prometido al auto, esperando que sus palabras fuesen de apoyo para su figura materna, para su mala fortuna era todo lo que podía hacer, el trabajo llamaba de nuevo.

Claire observó el auto alejarse hasta donde su vista alcanzaba, sintiendo la fresca brisa calar hasta sus huesos, se abrazo a sí misma, frotando su brazos, en busca de algo calor, en busca de consuelo quizás. Dio media vuelta camino a la puerta, un crujido, al pisar llevo su vista sobre su zapatos, investigado de que había venido aquello, se trataba de los restos de lo que alguna vez había una taza, le pareció extraño pero entonces recordó.

"Te traje café caliente, dos cucharadas de azúcar, una de leche…"

El había ofrecido una taza de café, antes de que ella lo arruinase todo, recordaba haber soltado la suya en algún punto de la conversación, sin embargo, sobre el suelo se hallaba restos dos hechas añicos.

Trato de no imaginar lo que había sucedido, la imagen de Leon arrojando fuertemente la taza al suelo, en ataque de desesperación, hizo a su corazón encogerse. Recordaba claramente la expresión de su rostro cuando, ella había despotricado aquellas palabras,

"¿Te arrepientes?, "Cada día, desde esa noche"

Su rostro desencajado, había sido como si no esperase, como si fuese algo posible para él, como si le hubiese arrebato algo.

Aquello no había sido del todo cierto, era verdad que había maldito cada uno de los días que pasaron después de esa noche, maldiciendo al rubio por haberla hecho amarlo tanto, para después marcharse, pero si era honesta consigo misma, no cambiaría nada de eso, pese aquel trágico final, los días junto a él podrían describirse como los más felices de su vida y no se arrepentía de ello.

Quiso preguntarse del porqué, de aquella reacción, el porqué de su pregunta, pero negó para sí, no ganaba nada con supociones, tontas que solo le ilusionarían, que no pasarían.

Antes de volver adentro, recogió los trozos de cerámica y tiro dentro el bote metálico de basura, ahora le debía su hermano una vajilla nueva. Una vez dentro, pensó que se toparía con su cuñada, la que seguramente le interrogaría sobre lo sucedido con el rubio, no sucedió, ni siquiera se encantaba esperándola, como lo había imaginado, la casa se encontraba en un inusual y completo silencio exceptuando la voz lejana de Chris que parecía hablaba al teléfono, sonaba serio.

—… dremos que espe-rar hasta mañana…—

Conforme se iba acercando a la fuente del sonido, la conversación se hacía más clara y audible, al centro de living, Chris respondía al teléfono, con un rostro, turbado y la mano su derecha masajeando su cien, lucía preocupado, ahí mismo se encontraba Rebecca, quien tomaba una taza de café, sentada en uno de los sillones, Jill quien dé pie a un lado su marido, escuchaba atentamente la conversación, la rubia dirigió su mirada al notar su presencia.

Claire le miró interrogante, Jill negó levemente antes de volver a poner su atención sobre las palabras del Morocho.

— Esta bien DC, no podemos hacer nada hasta que la junta se dé por terminada, aún no hay comunicado del presidente pero seguro lo hará pronto, tengo el presentimiento de que espera a su asesor…— hizo una pausa esperando seguramente la respuesta al otro lado de la línea.

—… Lo sabremos mañana a primera hora, Truman es mucho menos eficiente que Benford y sin un nuevo acuerdo de autorización, no podemos intervenir, dejemos que la DSO se encargue esta noche y veremos que tanto cambia el terreno en estas horas… será mejor que descansen, parece que esto aun no termina— Chris daba indicaciones antes de asentir en un pequeño monosílabo, para después dar por terminada la llamada.

Las mujeres en la sala observaban expectantes al Capitán Redfield, esperando una explicación sobre la inquietante llamada.

— ¿Te irás ahora? — interrogaba Jill a su esposo, preocupada, Chris negó levemente, tomando delicadamente la mano de su mujer, tratando de tranquilizarle, nada de eso era bueno para el embarazo.

Desconcertada y ahora aun más preocupada Claire hablo, no entendía que acababa de suceder.

— Chris ¿Qué sucedió? ¿A dónde irás?... — interrogo presurosa, en señal de aquella ansiedad que le embargaba.

Chris depositando su atención en su hermana quien le miraba, preocupada, le invito a tomar asiento junto a Rebecca y procedió a explicar.

— Al parecer las cosas, no mejoraran pronto para Nueva York, esta tarde cuando abandonamos el área dejamos a las unidades de apoyo para la limpieza de la zona…

Un gesto sombrío se plantó sobre el rostro de todos en la sala, aquello era triste, siempre que se hablaba de limpieza, significaba la muerte de víctimas inocentes que habían sido infectadas con algún Virus, para la redundancia salvar al resto de la población, era inevitable, pero ya era un protocolo cuando se trataba de armas biólogas.

—… lamentablemente, pese el alcance de la vacuna no todos fueron curados, la unidades siguen trabajando pero están siendo desplazados, la DSO bajo orden del el presidente ha comenzado a cerrar el aeropuerto, las carreteras y puentes principales… están cerrando Nueva York en cuarentena. —Hablo, exponiendo la gravedad del asunto.

— ¡Dios!, pero…Chris ¡en qué demonios está pensando el presidente!, No puede cerrar una ciudad con 8.5 millones de habitantes. Será un desastre.

— Es por eso que se está manejando con cautela, aun no sabemos con exactitud el panorama después del ataque. No quieren que se repita lo de China, Se ha convocado una junta la Alianza, la DSO y el presidente Truman. Están discutiendo cómo proceder ante.

— Entonces Terrasave…— irrumpió Claire

— Sí, supongo que también estará involucrada de alguna manera, ustedes no son gubernamentales pero apostaría que ya están presionado.

Jill quien había permanecido callada hasta ahora, irrumpió, preocupada.

— Tendremos que estar a los pendientes sobre el comunicado del presidente, tácticamente hablando, esperara a mañana a primera hora, en tanto la madrugada dejaran a los agentes trabajar. Nos están usando, a la B.S.A.A. como cortina de humo.

— Tomaran a la población tomarán con la guardia baja. — completo Rebecca.

Todo aquello sonaba sumamente serio, seguramente abría un gran alboroto, en el país cuando la noticia comenzase a correr, Claire soltó un pesado suspiro, eso sonaba como un menudo desastre y mucho trabajo por delante, por un momento se había olvidado del incidente en New York, todo las últimas horas en sus pensamientos se habían concentrado en Leon, fue entonces que un nombre cruzó por su pensamientos, seguramente le habían llamado a él y se encontraría trabajando ahora.

—...

Quiso comentar algo al respecto, pero no quería sacar a colación el hecho de la partida de Leon y de nuevo toda aquella "escena" tras la cena. Simplemente permaneció en silencio.

Tras un buena lectura del ambiente sobre la sala, ahora más sombrío que antes un intercambio de miradas surgió entre el matrimonio ambos parecían pensar lo mismo, Chris quiso cambiar el tema rápidamente, sabía no ganaba absolutamente nada con tronarse los dedos, nada de lo que sucediese las próximas horas, estaba bajo su control, sólo les restaba esperar, además que aún había un par de cosas personales con las que debía lidiar primero antes de volver a la "normalidad "de sus vidas.

— Bueno señoritas, ya es tarde casi serán la dos de la mañana, será mejor que hagamos lo mismo que dije a los muchachos y descansemos, que ha sido un día duro. — animo sacando el trance en que las presentes parecían absortas.

De acuerdo con su hermano Claire, se puso en pie, dispuesta a hablar sobre cualquier otro tema.

—Y bien Rebecca, Chris ¿ya te mostró dónde dormirás? —

— No, no si siquiera traigo un cambio de ropa, yo podría ir al hotel, pero Chris insistió…— comentó exponiendo un notable sonrojo en sus mejillas, poniéndose de pie, apenada por las molestias.

— E insisto, siente como en casa Rebecca. — reafirmó el Chris.

— ¡No te preocupes por ello, te daré un cambio de ropa, — intervino Jill liberando el contactó con el hombre, para tomar esta vez la mano de la pequeña castaña —Te mostrare tu habitación y daré un par de toallas, seguro que quieres darte un baño!

—Muchas Gracias, eso sería maravilloso, se los agradezco mucho, solo será esta noche mañana buscare un hotel para hospedarme seguramente la Alianza me mantendrá en la ciudad para pápelo antes de poder volver a la universidad. — hablo agradecida por la atenciones, mas queriendo ser invasiva.

—Lo discutiremos mañana — respondió la rubia, arrastrándola por el pasillo dejando a los hermanos Redfield solos bajo un incomodo silencio no sin antes dirigir una breve cómplice mirada a su esposo. Ambos sabían lo que significaba, Chris soltó un bufido en resignación en respuesta, vaya que las mujeres a su alrededor eran necias, cuando decían algo, no había poder humano para detenerlas.

Por otro lado si Claire era honesta, aún no tenía la mínima pizca de sueño pese al agotador día que había tenido, claro que se sentía agotada físicamente después del vuelo de emergencia, la estancia en el hospital , la preparación de la cena, más aun con todo eso su cabeza se negaba a darle un descanso, incluso parecía más activa que antes, pensando sobre lo sucedido en el día, el trabajo que esperaba, un millón de cosas más, intentando mitigar aquello quiso distraerse haciendo lo que fuese, esperaba cansarse lo suficiente hasta que su cerebro dejase de darle más ideas y pudiese descansar, quiso ofrecerse a recoger el resto de la casa, por los desórdenes ocasionados tras la cena, después de todo había sido idea suya, más tras un vistazo rápido se dio cuenta que las habitaciones de nuevo se encontraban pulcras, como si nada hubiese sucedido ahí, suponía había sido durante su ausencia al despedir a los invitados que Jill y su hermano habían limpiado, obsesionados por la limpieza, militares al fin y al cabo. Resignada, sin nada más que hacer simplemente, deseando estar a solas lo que restaba de la noche, hablo.

— Bueno, supongo que entonces, me iré a dormir, hasta mañana.

Se despidió y sin esperar respuesta, dio media vuelta y se marchó tuvo la impresión de que Chris quería decir algo, mas no había sucedido, agradeció por ello, tan pronto se dentro a la habitación, cerrando la puertas tras de sí, no pudo evitar soltar un pesado suspiro, parecía, el peso mundo se desalojaba sobre sus hombros, apreciaba la privacidad que esas cuatro paredes le proporcionaban.

Llevó su mano derecha, en busca de masajear su adolorido cuello, en busca de relajar sus cansados músculos, observó de nuevo aquella habitación en la que se había instalado hacía apenas unas horas o eso era un decir solo había colocado las maletas a un lado de closet de pared, sin siquiera haber desempacado, su claros orbes se posaron sobre la gran cama frente era ella, de pronto recordó la figura de aquel hombre rubio sentado al borde con el torso descubierto, vulnerable y herido, un vivo recuerdo aun podía sentir sus orbes marinos posarse sobre ella, la calidez de su manos al acariciar su rostro cuando recogió el mechón de cabello suelto sobre su rostro, también recordaba haber huido.

— Leon… — de sus labios salió por nueva cuenta aquel nombre, le parecía extraño como después de tanto tiempo, de negarle de pretender que no le conocía, la facilidad con la que lo llamaba y el cosquilleo que provocaba en sus labios hacerlo le parecía incorrecto.

Negó para sí misma, era inútil hacerse de pensamientos sobre el de nuevo, no sabía si acaso volvería a verle, el día hoy solo había sido una casualidad, todo aquel "plan" improvisado no había salido como lo planeaba en lo absoluto, lo había terminado arruinando vagando en sus memorias, por recordar cuánto le amaba y eso había dolido mucho. Adentrándose en la habitación, melancólica tomó asiento al borde la cama justo donde el había estado, tomó asiento acostumbrándose al lugar vacío que hacía unas horas había compartido con el rubio, sintió su corazón encogerse y un par de lágrimas deslizarse sobre sus mejillas, de pronto aquel vacío ese que devoraba su alma, se plantó dolorosamente en su pecho, justo como el de aquella noche.

[Flashback]

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2014, Nueva York

Apartamento de Claire Redfield

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Lagrimas amargas, recorría sus mejillas, el hipar de su llanto hacía eco en aquel departamento vacío, de pronto ella sentía que aquel cálido lugar ya no lo era más. Bajo la penumbra de la habitación, alumbrada apenas por la poca luz amarilla proveniente de las pequeñas lámparas sobre la mesa de noche una a cada uno los costados de la cama, ella tomaban asiento al borde, justo en medio del enorme colchón con las sábanas hechas girones, gacha, con manos temblorosas sostenido aquel pequeño aparato, totalmente abatida lloraba una perdida, estaba segura; Su teléfono celular marcaba las cinco de la mañana, el había abandonado el departamento, hacía casi ya cuatro horas, las primeras dos pensó que volvería, quizá había salido a despejar la mente, había dado el beneficio de duda, después de eso cualquier esperanza había muerto sabía de sobra no se trataba de trabajo, placa y arma aún descansaban en la cajonera.

Lo sabía, se trataba de ella.

Nada había vuelto a la normalidad después de China, Leon había vuelto diferente, sus caricias antes cálidas y atentas, ahora parecían frías y distantes, solo dios sabía cuánto se había esforzado por recuperarlo, demostrando en cuan ocasión podía lo mucho que ella podía hacerle feliz. En cuanto había vuelto de aquella locura, la distancia que se plantó después, quiso adjuntárselo a estragos del trabajo, siempre es difícil seguir adelante después de eso, pensó que se trataba de la pérdida de un gran camarada, el Presidente Benford y pronto todo mejoraría, ingenua, solo se había mentido.

Dudo semanas después, Chris había llamado para contarle preocupado por la relación que estaba al tanto ambos mantenían, le había narrado a detalles, la manera en que el rubio había defendido a aquella mujer en aquel lejano continente. El había dicho "no te preocupes ella está muerta, solo pensé que debías saberlo".

Le preocupaba que el Leon que le amaba no hubiera vuelto con el hombre que se presentaba cada mañana en el departamento. Lo supo esta madrugada cuando se marchó. Hacia frio quizá se debía que solo vestía un suéter negro, algo desgastado lo suficiente largo para cubrir solo un poco arriba de sus rodillas, y su cuerpo desnudo, quizá era su corazón roto.

Escasos rayos del sol se colaban entre las persianas de la habitación, anunciaban el amanecer, cuando el sonido de la puerta principal del departamento, abriéndose indicando su llegada alerto a la joven, Claire contuvo su respiración, mordió su labio inferior conteniendo el llanto, él había vuelto, no movió ni un ápice de su cuerpo, se mantuvo ahí, estática, podía escuchar el eco de sus pasos acercarse cada vez hasta la habitación, donde pudo verlo de pie al marco de la puerta, el dudaba en entrar, congelado en estupor, quizá esperaba verla dormida aún.

— Vas a marcharte ¿cierto? … — susurro, sin rodeos lo que por su mente vagaba, no necesito respuesta alguna, su estado físico confirmó la respuesta, su cabello húmedo y el olor que desprendía, su colonia una mezcla de alcohol y perfume de gardenias y sexo lo delataban.

— Claire… Déjame explicar-te— hablo presurosamente adentrándose en la habitación, sabía desde que se había marchado, todo terminaría en una escena como esta, no le quedaba nadas que afrontar las cosas.

La pelirroja, escuchó pronunciar su nombre, de aquella grave voz, al verle en cama, temblaba, no sabía si se debía al llanto que por su puesto corría por sus mejillas o enojo, quizá una mezcla de ambas, ninguna era buena, miro por última vez el piso sobre sus pies descalzos antes de tener el valor de mirar al hombre, a unos pasos de distancia, sabiendo sus ojos aun lagrimeaban.

— Esta bien, no tienes que decir nada más, no necesito escuchar las razones de por qué no soy suficiente para ti, o el porqué aun la buscas a ella, no necesito esto Le-on. — hablo antes de que su voz se quebrara, ahogada en el nudo de sus garganta.

Aquellas palabras, se clavaron como agujas sobre el pecho de ambos, le hizo saber al hombre que lo sabía y sería mejor que se marchase sin rodeos, si pensaba hacerlo, al menos le debía eso, con un semblante de angustia, a paso lento Leon se colocó de frente tratando de tomar la mano temblorosa de joven que seguía sin dirigirle vista. Pese a sus creencias ella se lo permitió.

— Nunca estuvo en mis planes lastimarte de la manera en que lo hago ahora, — susurro, mientras se inclinaba frente a ella.

Sentía el calor de su mano contra la suya, él intentaba darle consuelo, frotando el dorso de su mano, con su pulgar solo una leve caricia, intentaba llamar su atención necesitando mirarle a los ojos, queriendo saber la magnitud de los daños, Claire quiso apartarlo, pero tuvo la fuerza para ello. No quería.

— S-supongo que nunca estuve en tus planes Leon, fuimos solo el accidente que sucedido, tu nueva distracción, no diferente a tus otras conquistas, no tienes de que preocuparte, — hablo de nueva cuenta esta vez, levantado la vista, dejando que él observarse, que viese el montón de escombros en que había convertido su corazón —La culpable he sido, lamento si te sentiste obligado a corresponder desde ese día, pero está bien — sonrió amargamente, resignada a sus palabras, sé que no soy a la persona a la que amaras, siempre lo supe aunque conservaba la esperanza, tu nunca lo dijiste.

—No… Mírame — la interrumpió de inmediato, dejando el tacto de sus manos para colocar esta vez ambas manos, sobre las húmedas mejillas de la pelirroja, sujetándole suavemente, necesitando que escuchase lo que estaba por decir, sabiendo el rumbo de lo que ella estaba intuyendo — no digas que ha sido culpa tuya, para esto comenzase a sido cosa de ambos y que soy el que te ha fallado, no puedo seguir hurtando mas de tu tiempo, con mi indecisión, no lo merezco, no puedo robarte la felicidad que conseguirías con alguien que pueda quererte en plenitud, desearía poder ser yo corresponder en plenitud a ti, pero… no es así. — Soltó sus palabras, intentando explicar el porqué de su cobarde acto.

Claire dejó sentir por última vez el tacto de su piel rosando la suya, tras juntar la fuerza de voluntad suficiente, se alejó, obligando al Kennedy retirar el tacto, alejándose del rubio, esta vez con distancia interpuesta entre ellos, se puso en pie y le dio la espalada, analizando sus palabras mirando a la nada, salvo el ventanal con vista al nada más rascacielos. No permitiendo que le viese, si continuaba con aquello solo era una tortura más.

—Pese a lo que tú crees, no has robado nada que no haya deseado compartir, no hables como si vieras por mí, porque es solo una excusa, si eso es todo lo que pretendes, decir entonces, no necesito escuchar el resto, porque solo lo hace aún difícil.

—Claire, — reclamo — Si no vas a permitir que hable, entonces reprocharme, culpame, dime algo no solo me dejes marchar como si fuese libre de hacerlo, como si con ello no supiera que estoy lastimándome. — sabía que se merecía más que la calma y la frialdad que le demostraba, incluso esperaba un par de bofetadas.

— ¿Para qué hacerlo Leon?, ya pensaste en ello y no tuviste reparó en marcharte antes, ¿por que hacerlo ahora?, ¿es porque esta vez estoy despierta?, ¿Porque puedo verte?… Está bien Leon, te amo lo suficiente como para dejarte ir, esto termino, hazlo, vete eres libre de hacerlo, — soltó, esta vez en un tono pasible, estaba perdiéndolo todo y no había nada que pudiese hacer para remediarlo.

— Hice tu maleta, sabes…es extraño después de un año juntos, tu nunca dejaste más que un par de camisas. Tu placa y arma siguen en la cajonera... — giro lentamente afrontándole una última vez, señaló la maleta de viaje del agente, postrada sobre la cama, le estaba pidiendo que se marchase. Claire, no estuvo segura sobre la reacción que había tenido el Kennedy, sus rubios mechones cubrían su rostro, le pareció ver un par de lágrimas correr por sus mejillas, no estaba segura, simplemente le vio rebuscar en cajón, colocar su arma detrás del cinturón, guardar su placa y acercarse con pesar a la maleta, le vio tomarla en mano, antes de dar medio vuelta, dispuesto a marcharse, si reprochar, ni objetar, si así era como ella lo pedía.

— En verdad debes amarle ¿no Leon?, solo así puedo imaginar que después de tantos años, después de todo lo que ha hecho, sin siquiera conocerle bien, sigas protegiéndola…Está bien ve sin cuidado, Chris ni la alianza, sabrá de mí que ella sigue con vida. — habló una última vez, deteniéndole sólo unos segundos.

Una sonrisa amarga se coló dentro de los labios del hombre, incluso después de sus actos, después de romperle el corazón, ella aun quería evitarle problemas, después de todo ella le amaba y el era un maldito desgraciado por abandonarle.

— Gracias por todo… —

Habían sido sus últimas palabras, antes de verlo marcharse, dejando la llave del departamento sobre la mesa antes de salir.

[Fin Del Flashback]

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El sonido de la puerta llamando, hizo salir del ensimismamiento en tan amargo recuerdo a la pelirroja, por un momento había retrocedido en el tiempo, se dio cuenta que se encontraba en una habitación diferente, este no era el apartamento en Nueva York, de nueva cuenta el insistente golpe resonando en la madera, llamo su atención, presurosa se aseguro de limpiar las lágrimas que se resbalaban por sus mejillas antes, de responder.

— ¡Adelante! —

Vio la puerta abrirse y enseguida se adentrarse un corpulento hombre, de cabellos negros.

—Pensé que ya habías dorm… — habló interrumpiéndose en el proceso al notar que su hermana lloraba o al menos lo había hecho, su nariz roja y ojos cristalinos le delataban, sin poder evitarlo, preocupado, pregunto. — ¿Esta todo en orden?, sabes que puedes contarme lo que sea, verdad, Claire.

La joven respondió con una cálida sonrisa, palpo con su mano derecha el colchón, invitándole a tomar asiento a su lado en cama, Chris no dudo un segundo en acudir, no sin antes cerrar la puerta tras de sí. Tan pronto tomó asiento le miró expectante esperando que ella respondiese a su pregunta anterior, sin respuesta le animó a continuar la conversación,

— Claire, se trata de Leon, ¿es por lo de esta noche?, ¿Es por eso que estuviste llorando de nuevo? — interrogó.

Pese que había pasado la noche entera pregonando que se encontraría bien, la verdad era que no lo estaba no del todo y su hermano lo sabía, sintiéndose segura bajo las cuatro paredes, se permitió lanzarse en búsqueda del consuelo de los brazos de su hermano, que pese a la sorpresa inicial le había recibido, envolviendola fuertemente deseando, brindarle la fuerza que su hermana necesitaba. No hubo llanto esta vez, solo un cómodo silencio que ambos apreciaban, el esperaría hasta que ella desease hablar al respecto, después de todo a eso había venido, no había podido quedarse como sin nada sin saber los estragos del largo día que había tenido y quizá, como la cosas pintasen podría hacer algo más.

Mucho más tranquila, con peso menos sobre sus hombros, deshizo el tacto lista para hablar con su hermano, necesitaba saber un par de cosas que su hermano quizás sabría.

— Chris… yo estoy bien, es solo que me entristece el hecho de ver a un extraño cuando lo veo, me recuerda a ti cuando Piers fue a buscarte, eso duele mucho más que cualquier cosa — se sincero.

— Shh, está bien, se lo mucho que te dolió cuando hice esa estupidez, supongo que también te duele verlo, porque aun sientes algo por el ¿verdad?

— El nunca fue mío, pero perderlo rompió mi corazón, no voy a mentirte, aun siento algo por él, quizá sea algo que sentiré por siempre, pero esta vez estoy plantada firmemente, se que él no siente nada por mí no dé esa manera, solo quiero recuperar lo una vez fue nuestra amistad, evitándonos no lograré superar nada, este tiempo no sucedió, no lo volverá a hacer escondiéndome… — hizo una pausa, sintió la seguridad de sus palabras, era verdad no deseaba más.

—…Chris, cuando llego su ropa olían a alcohol, seguramente ha estado bebiendo demasiado. Signos de cansancio, está más delgado que antes, su cabello y vello facial son señales de un descuido evidente, el trabajo es desgastante pero no a ese grado.

Chris se sorprendió al escuchar todo aquello que su hermana había notado, con simplemente verle, incluso había adivinado el hecho del alcohol.

— ¿Que quieres saber? , — declaro rendido — no sé mucho de él, solo la Alianza dijo que se encontraba en Colorado, tomando días de vacaciones, no dieron más detalles pero si soy honesto, no lucia como si lo fuesen… — calló un segundo dudoso sobre si debía informarle sobre aquello, supuso que debía, de cualquier modo ella ya lo intuía —…cuando Rebecca y yo fuimos a buscarle lo hayamos a muy temprana hora, bebiendo, el dijo que perdió a su unidad.

Claire cayó antes la sorpresa de aquella información, ya lo suponía tarde o temprano esta vida te cobraba factura o terminabas quebrándote en algún punto y Leon había llegado a su límite, después de todos estos años, esta vida había logrado acabar con su optimismo. Aun se preguntaba qué había pasado con él y aquella mujer, ¿dónde estaba ella para apoyarle? pero eso sería algo que se guardaría para ella y sus pensamientos mas tarde.

— Lo suponía…pobre, siempre cargando con todo. — respondió abatida, lamentaba no poder hacer nada.

—…Claire, yo estaba dudoso sobre si debería darte esto pero, supongo que no es decisión mía…— Hablo el mayor mientras se ponía en pie, rebuscando entre la bolsas de sus pantaloncillos, en alguna la había puesto, la pelirroja le observaba confundida, fue hasta la tercera ocasión que encontró aquella tarjeta. — Leon me pidió darte esto antes de marcharse rápido, le llamaba el trabajo — explicó, antes de entregarle en mano una pequeña tarjeta, un poco mas arrugada, pero seguía legible.

— Espero que sea lo que necesitas... —se despidió colocando un fugaz beso sobre la frente de la menor, que parecía incrédula ante la sorpresa. — Descansa. — Sin más, salió de la habitación, dejando a la joven lidiar con lo que sea que significase lo que tenia escrito por detrás.

Claire, parpadeó un par de veces, corroborando que de verdad observa aquel trozo de papel en entre sus manos, por la parte delantera no era nada más que un tarjeta de D.S.O, con el nombre y rango, se preguntó qué significaba, Un gesto de sorpresa se plantó sobre su rostro, no esperando aquello, fue hasta que dio dar vuelta que encontró escrito de lo que estaba segura se trataba de puño y letra del agente.

¿Podremos empezar de nuevo?

La cena fue maravillosa, gracias por todo.

- 202 547 695

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CONTINUARÁ


*Aclaraciones:

* La canción que suena en el radio mientras Leon está en la carretera es: Call me by Shinedown


N/A:

Ahora sí , después de la nueva sección de aclaraciones, Buenas Fickers, eh pues si aquí termina otro capítulo más, por fin se ha terminado la cena en la Residencia Redfield, ha tomado cuatro capítulos, anqué si les confieso algo, originalmente serian solo dos largos, pero decidí cortarlos, pensé sería demasiado tedioso capítulos gigantes.

Este capítulo nos dejo un par de tragos amargos. Por fin ha sido revelada la trágica noche en que Claire y Leon se alejaron, Leon simplemente enganchado a los encantos de Ada terminaron arruinándolo todo, por otro lado no imagino a Claire como alguien roge por amor así que simplemente, pensé que de enterarse de algo solo le dejaría ir, no iba a obligarlo a nada y no es como si pudiese.

Tenemos una situación complicada en Nueva York, no todo se soluciona rociando, el antivirus ¿o sí? Y por último la tarjeta de Leon, pidiendo comenzar de nuevo, será esta la respuesta de la Claire decía a Sherry. No lo sabremos.

Ahora sí, con las bases sentadas para la historia, avanzaremos, espero hayan disfrutado tanto el capitulo como yo al escribirlo, quejas, lágrimas, depositarlas en la caja de Reviews.

Lamento tanto la tardanza entre capítulos pero, tengo 3 historias simultáneas así que me es difícil elegir par cual va dirigida las olas de inspiración y tiempo que llegan, pero ya tengo un par de capítulos avanzados a este así que la próxima no tardara tanto. Sin mas. Muchas Gracias por leer, hasta pronto.

Cambio y fuera..