Y eso bastó para que el saiyayin, siguiendo sus instintos, se avalanzara abruptamente sobre ella. Las asperas manos del sayajin apretaron fuertemente las generosas caderas de la mujer. Sediento de placer posó sus dientes sobre los pezones de la muchacha para luego morder con fuerza.

Los brazos de Trunks enlazaron salvajemente la cintura de la joven, mientras la lengua del saijayin lamía y succionaba los pezones de la muchacha. Mai echó su cabeza hacia atrás mientras arqueaba su espalda. Ella podía sentir que la verga de Trunks rozaba salvajemente el estomago de la joven.

Trunks comenzó a bordear la intimidad de la muchacha con una mano. Cuando parecía, que por fin, entraría, posó sus manos sobre sus muslos,delineando suavemente sus caderas hasta llegar a sus pechos . Mai sintió un cosquilleo en su interior que se transformó en un calor intenso entre sus piernas.

Trunks la miró fijamente con esos profundos ojos azules que intimidan a cualquiera. Era como si le estuviera advirtiendo lo que iba ocurrir, que ya no había marcha atrá gemido escapó de los sedientos labios de la joven.

Ella levantó su rostro como si fuera a besarlo pero el la esquivó y procedió a morder la delicada piel del cuello de la joven, lamiendo su clavícula para luego meter sus dos dedos dentro de la muchacha. Había estado húmeda pero no como en este momento. Al momento de introducir sus dedos, la virilidad del saiyajin empujaba el vientre de la joven. Estaba a pocos centímetros del placer de la muchacha. Trunks recorrió cada fibra del cuerpo de Mai, cada curva, cada prominencia, como si la reclamará como suya.

Mai trató de hacer lo mismo con Trunks pero el saijayin no la dejaba. Si lo hacía, estaría perdido.

EL saiyajin introdujó otro dedo, una y otra vez, dentro de la joven en forma circulante pero desesperada. Sus necesidades de mono salvaje no podían esperar. Estaba haciendo lo posible por controlarse.

"Trunks...Ahh..Yo", fueron gemidos que salieron de los húmedos y carnosos labios de la joven

Y ese gemido nubló la consciencia del saiyajin. Ya no existía vuelta atrás. Esos dos cuerpos aceitados de deseo estaban rindiendose a sus instintos. Al fuego que emanaba de cada respiración de sus cuerpos.

Así, un dolor profundo explotó dentro de ella, un dolor palpitante y punzante. No estaba preparada para sentir la longitud de Trunks de esa forma. Mai sentía cada pulgada de el dentro de ella, cada empuje era una agoní como si estuviera siendo destrozada por él,embistiendo sin piedad dentro de ella, Pero cuando el posó sus labios sobre el oído tibio de la joven para luego morderlo suavemente, la sensación de tener su verga palpitante dentro de ella se convirtió en puramente rafaga electrizante llegó hacia la columna de la mujer avivando el fuego que carcomía su sexo. Las caderas de la muchacha se movian circulantamente por los embistes del saiyajin. El masajeó su clitoris estemeciendo cada parte del cuerpo de Mai, para luego entrar con más fuerza dentro de ella. Esta vez sin contemplaciones.

Mai no podía entender como un dolor tan profundo podía volverse placentero. Trunks parecía estar perdido, concentrado en sus pensamientos y en darse placer. Mai ya no podía ver claramente la expresión del rostro de Trunks. Sus cabellos azules cubrían sus profundos ojos.

Pero Trunks estaba consciente y trataba de controlarse. Hace mucho tiempo que no estaba con una mujer pero sabía que sí dejaba fluir su fuerza podía dañarla. Disminuyó su kí al mínimo. Evitaba mirar los ojos de la joven. En ellos podía perderse y descontrolarse. En cierta forma, este ejercicio le servía como entrenamiento.

Era imposible resistirse al cuerpo de la joven. Sudoroso, carnoso y suave.

Trunks sintió que el interior de Mai apretaba fuertemente su virilidad, una y otra vez. La sensación era agobiante y placentera. Debía mantener el autocontrol y no dejarse llevar por el extasis, por el lenguaje de sus cuerpos que reclamaban pasión y entrega absoluta. Deseo insaciable. Instintos primitivos que lo cegaban.

Las expertas manos del hombre hicieron que el interior de la muchacha pueda acostumbrarse a la longitud del saiyajin y, así el interior de la joven lo atrapaba, sujetandolo con cada embiste. Ella creía que Trunks estaba fuera de sí, que el fuego de los instintos del saiyajin lo cegaban sin embargo desconocía que este guerrero luchaba para no descontrolarse y destrozarla.

Las piernas de la joven sujetaron la cintura de Trunks como si no quisiera dejarlo ir y así aumentar el placer que se daban sus pudo ver como gotas de sudor brotaban de la frente del siguió embistiendo dentro de Mai. Ella se percató de las cicatrices del musculoso y duro cuerpo del guerrero. La estremeció.

Los senos de la muchacha rebotaBan con cada embiste del guerrero. La respiración del saiyajin fue hacíendose cada vez mas rápida. Con una mano, Trunks levantó la carnosa pierna de la joven llevándolo al hombro del verga entró en lo más profundamente posible dentro de Mai,embistiendola desesperandamente. Ella no podía creer que aún hubiera más del guerrero. Para Mai, Trunks estaba actuando como una bestia pero en realidad el estaba siendo gentil y suave. Controlandose para no dañarla

-¡Ahh! ..Trunks..Para.. ¡Ahhh¡...-gemía

-...

-Eres muy...Ahh!... - Gimió la mujer mientras envolvía sus brazos sobre el cuello del saiyayin. Con cada embiste del guerrero, la mujer rasgaba la espalda del saiyayin. Las uñas de la mujer delineaban, en un principio, el cuerpo del guerrero para luego arañar con dureza, dejando huellas de color rojo en la espalda de Trunks.

- Dices ¡para! , pero te aferras a mí- jadeó el guerrero, con satisfacción

-!Ahh!...no...Ahh- gimió Mai aferrando su otra pierna, lo más que pudó, a la cintura del saiyajin.

-Ahh...¡Trunks!

Cada gemido de la muchacha aumentaba el deseo del saiyajin. Los instintos animales de Trunks iban controlando su cuerpo y así fue aumentando sus energías. A medida que aumentaba su kí también lo hacían sus musculos;los brazos del guerrero crecieron. Sus manos asperas sujetaban con fuerza las caderas de la joven. Y su verga creció salvajemente dentro de la joven. La fricción era casi insoportable. Trunks pudo sentir que las paredes internas de la muchacha se hacían cada vez más y más estrechas, se tensaban para luego apretar su virilidad. El se alejó antes que pudiera caer al vacío al que parecía tenerlo envuelto la muchacha. Mai lo miró sorprendida, como si le preguntará y al mismo tiempo le advirtiera a Trunks que no se detenga.

- ¡Sigue!- demandó la joven- tratando de acercar, desesperadamente, su cintura a la verga del saiyajin.

Trunks había llegado a la Corporación Cápsula mal herido, casi desfalleciendo, sin embargo cuando vió a Mai despertó los más salvajes instintos del saiyajin. Era inimaginable pensar que este guerrero podía sacar fuerzas de donde no tenía para coger con la humana. Y lo estaba haciendo, la estaba follando con toda su verga, y, aun; así estaba disminuyendo su kí para no cogerla como el hubiese querido. El saiyajin estaba memorizando cada curva del cuerpo de la joven, cada carnosidad de la mujer que nublaban su pensamiento.

Trunks la observó y se dio cuenta de que Mai estaba sedienta con sus humedos labios abiertos y esperando su próximo movimiento . Trunks casi sonrió ante el poder que tenía sobre ella en ese momento.

- ¡Trunks!...¡Por favor!- gimió

- ¿Qué?

- ...

-..Dilo- dijo Trunks, en voz baja pero firme y acercandose a su cuello para luego morderlo.

-¡Ahh¡...Trunks..No...- gimió con desesperación empujando su cintura como si quisiera meterlo ella misma

Trunks no necesitaba que Mai se lo pidiera. El estaba tan o más desesperado que Mai. La embistió de nuevo con tanta fuerza que la sacudió, sus senos rebotaron tan abruptamente que Trunks ya no podía ver el rostro de la muchacha.

El grito de Mai fue tan agudo que podía resonar en todo el segundo piso de la Corporación.

Las caderas de la muchacha seguían el ritmo de las embestidas de Trunks, ella arqueaba su espalda con cada violento empuje del saiyajin, levantando sus pechos, dejando caer su cabeza hacia atrás para disfrutar más del momento. Mai podía sentir que Trunks estaba cerca ya que sus embestidas se hicieron más y más liberación se aproximaba. El guerrero explosionó dentro de ella. Mai pudó sentir que un caliente líquido la llenaba por completo llegando y bordeando su clitoris.

- ¡Ahh!...¡Trunks!- gimió la muchacha mientras jalaba fuertemente, en forma de caricia, los cabellos de la nuca del saiyajin para luego arañar salvajemente los hombros del guerrero.

Estremecimientos de placer volaron por la columna vertebral de la mujer para luego concentrarse en el calor del sexo de la muchacha.

Ambos cuerpos liberaron su extasis, bombearon de placer dentro del otro.

Finalmente Trunks colapsó, -y jadeando-, encima de la muchacha.

Mai aún tenía su mano enredada en el cabello del saiyajin.