4.- De reprimidos y celosos

El tiempo no cambió en Hogwarts al mes siguiente. Es más, el frío se hacía más presente en el castillo y los alumnos se las ingeniaban para no tener que ir con dos camisetas, tres pantalones, una chaqueta, un abrigo de lana, dos bufandas y un par de guantes todo a la vez para asistir a clase. Se puso muy de moda llevar un pequeño fuego azul que se podía meter en un tarro, hasta que alguien lo hizo mal y casi quema medio colegio. A partir de entonces los jóvenes se resignaron a pasar frío y llevar encima más capas que una cebolla.

Roxanne y Miles se evitaban deliberadamente. Miles seguía detrás de Amelie intentado "conquistarla" mientras Roxy y James bufaban (cada uno por sus motivos, claro). La castaña decía que se debía a que la francesa había alterado la tranquilidad del colegio y que desde luego ella NO estaba celosa (ya, claro claro…). James sin embargo, cada día estaba más colado por la rubia y siempre que podía intentaba estar con ella sin tener a Miles recitándole poemas absurdos al lado. Evan se resignaba a ir con ellos y a calmar los ánimos. Si no hubiese sido por él, más de una vez Miles hubiese acabado en la enfermería con alguna parte de su cuerpo rota y/o partida y/o sangrando.

Lily había empezado a salir con John Bott, ya de perdidos al río. Evan no le hacía caso y la pelirroja se planteó que igual debería pasar de ese ser tan perfectamente perfecto e inalcanzable (es como cuando ves unos zapatos en un escaparate que te encantan pero te resignas a no comprarlos porque endeudarías a tus hijos y a los hijos de tus hijos, sin embargo te duele dejarlos ahí). La única relación de todas que había cambiado era la de Albus con Kris, que había vuelto de las vacaciones con el pelo rosa. Como Lily estaba siempre con Bott, la chica solía ir con Hugo y como Hugo normalmente iba con su hermana y su primo pues uno más uno son siete. Albus por supuesto estaba encantado y opinaba que ese color de pelo le favorecía muchísimo.

-Si llevara coliflores en el pelo seguirías diciendo que le favorecen –decía Rose cada vez que Albus mencionaba el peinado de Kris. Sin embargo, la relación amorosa propiamente dicha no avanzaba, es decir, no existía. Pero bueno, algo es algo.

***

Lily caminaba tranquilamente por un pasillo. Acababa de estar con Bott. El chico no era Evan, pero besaba que te morías. De momento chocó contra alguien al que se le cayó lo que llevaba encima, que tenía pinta de pesar mucho. Cuando se fijó en la cabellera rubia y los ojos azules adivinó quién era.

-Vaya, lo siento Evan –se disculpó la pelirroja mientras le ayudaba a recoger los libros.

-Tranquila Lily, ha sido culpa mía, que iba pensando en otra cosa –terminaron de apilar la gran cantidad de libros.

-Como lleves esto solo llegarás a la sala convertido en un 4, espera que te ayudo –y cogió unos cuantos.

-No hace falta de verdad… -pero desde luego no pareció muy convencido. Casi se había roto la espalda para llevarlos hasta ahí y todavía quedaba para la sala común.

-Que sí, además no tengo otra cosa que hacer –mentira, tenía un magnífico tocho de apuntes esperándola para estudiar.

-¿Qué tal te va con Bott? –preguntó Evan intentando sonar casual.

-Bien, es muy majo y atento –lo que Evan quería escuchar era "fatal, es un gilipollas inútil, y quiero…" ¡Pero qué estás haciendo! Es la hermana de tu mejor amigo.

-Me alegro –el tono parecía de persona que le da el pésame a otra porque se le ha muerto su madre. Lily levantó una ceja y le miró divertida.

-No pareces muy convencido –dijo medio riendo.

-¿No? –pues no, imbécil –es que esto pesa mucho y… -vale, por lo menos se había salido por la tangente.

-Pues paramos para descansar un rato –Lily dejó los libros en el suelo y se sentó a su lado. – ¿Y tú qué tal con Higgins?

-¿Charlotte? No pasó nada, la chica tenía poca conversación –en realidad había sido ella la que le había mandado a freír espárragos porque no le hacía nada de caso.

-Ah –dijo simplemente la pelirroja.

Ambos se quedaron en silencio, mirando el suelo de roca. Evan se repetía una y otra vez las razones por las que no podía acercarse a la pelirroja y darle un beso.

"Es la hermana de tu mejor amigo"

"Pero ella ya es mayorcita"

"Sigue siendo la misma niña que conociste en la estación"

"Pues de niña le queda poco..."

"¡Qué no!"

De momento escuchó una risa al lado, algo así como el tintineo de una campanilla. Lily se reía.

-¿Qué pasa? –preguntó extrañado.

-No sé en lo que estarás pensado, pero estás poniendo una cara… -contestó mientras seguía riéndose. Estaba tan guapa, con el pelo recogido en una simple coleta y con algunos mechones rebeldes sueltos.

De momento, y sin saber por qué, Evan se encontró besando a la pelirroja.

***

Rose y Albus estaban sentados en una mesa de la biblioteca terminando una redacción sobre ingredientes extremadamente peligrosos y que pueden producirte una muerte lenta y dolorosa si no los usas bien (deducimos la importancia del trabajo) cuando llegó Kris. La chica se sentó con ellos y empezó a estudiar para sus TIMOS con cara de dragón con hambre.

-Kris, ¿va todo bien? –preguntó Albus.

-Es que había quedado con tu hermana para estudiar, pero no ha aparecido.

Los tres siguieron con sus deberes ajenos a lo que le acababa de pasar a la pelirroja.

***

-Tío, creo que deberíamos estudiar. Los EXTASIS están a la vuelta de la esquina y…

-Espera. ¿Quién eres tú y qué has hecho con James? –Miles señalaba al moreno que le miraba con el entrecejo fruncido.

-Si queremos llegar a ser algo cuando salgamos de aquí tendríamos que estudiar y de verdad –Miles seguía mirando mal a James, eso de estudiar con tanta antelación no le gustaba, le hacía perder un tiempo precioso para conocer chicas, jugar al quidditch o simplemente tirarse en un sofá de la sala común a ver el vuelo de las moscas.

El retrato de la Dama Gorda se abrió, dejando paso a una rubia despampanante que se acercó donde estaban los chicos.

-Esos fantasmas vuestros me van a matar de un susto. Acaba de pasar uno por encima de mí y me ha rizado las puntas –dijo mientras se sentaba en un sillón cercano y se miraba el pelo.

-Amelie, tú estás guapa hasta con el pelo rapado –la chica sonrió ante el comentario de Miles.

-James, necesito tu ayuda –dijo mirando seriamente al moreno.

-¿Y por qué la suya y no la mía? -preguntó Miles picado.

-¿Sobre qué? –James pasó de Miles ante la posibilidad de estar con la chica a solas.

-Defensa contra las Artes Oscuras, un aspecto que no entiendo bien.

-A mí se me da bien Defensa Contra las Artes Oscuras –Miles seguía a los suyo.

-¿Y cuál es ese aspecto?

-Acompáñame a la biblioteca, es que aquí no te lo sé explicar –la rubia se levantó –Miles, por favor, espéranos aquí –y le dedicó una enorme sonrisa de dentista. James hizo lo mismo y los dos salieron por el retrato dejando a un estupefacto y cabreado Miles sentado en el sillón.

-Vaya vaya, Dingle, parece que la francesa ha elegido a su chico.

-Vete a pastar al campo, Weasley.

-Si es que era mucha mujer para ti, no sé cómo no te habías dado cuenta antes –Roxanne seguía a lo suyo, picando al moreno.

-¿Y quién es la mujer para mí? ¿Tú? –la castaña no sabía bien qué decir, ese comentario le había pillado por sorpresa. Miles, sin embargo, acababa de darse cuenta de lo guapa que estaba la chica con el pelo peinado de esa manera. Tenía las mejillas rojas y respiraba de forma algo entrecortada. –Cásate conmigo.

Roxanne no hizo otra cosa que pegarle una bofetada y subir corriendo a su habitación. "¡Será imbécil!". Miles, sin embargo, sonreía como un tonto.

***

Evan caminaba lentamente por las afueras del castillo. El beso con Lily había sido maravilloso, perfecto, increíble. Pero en su cabeza no paraba de aparecer la imagen de James. Él mismo había estado presente en el momento en que el moreno se enteró de que su hermana salía con John Bott y desde luego no hubiera querido ponerse en su pellejo por nada del mundo. Al final y milagrosamente, Lily consiguió apaciguar a sus hermanos cuya furia superaba a la de un dragón hambriento, diciéndoles que el chico solo la cogía de la mano y la llevaba a pasear. Ninguno se lo había creído, pero de ilusiones también vive la gente. Sin embargo, no sabía si con su caso las cosas serían tan fáciles. James se sentiría traicionado y ya no sería tan bien acogido en la casa de los Potter, pero… Lily le gustaba mucho, muchísimo. Su cabeza estaba haciendo una huelga a la japonesa y no paraba de pensar en todas las posibilidades posibles, desde que Albus y James lo aprobaran felices y contentos (0,00001% de probabilidad) hasta que le asesinaran lenta y dolorosamente (190% de probabilidad). Igual lo que sentía era una obsesión repentina y a los dos días se le pasaría, pero después de ese beso sentía más y más ganas de estar con la pelirroja que le quitaba el sueño.

En una de las habitaciones femeninas de la torre de Gryffindor, Lily le contaba a Kris lo que había pasado.

-¿Qué Evan Ryan, ese macizorro de séptimo con ojos azul-fondo de piscina y con un culo perfecto por el que llevas colada años, te ha besado? –Kris tenía los ojos tan abiertos que parecía que se le iban a salir de las cuencas.

-Sí –contestó simplemente la pelirroja.

-Dime qué te has fumado y compártelo.

-Ja ja, muy graciosa pelo-chicle, pero juro solemnemente que no he tomado nada.

Kris seguía sin creérselo del todo, aunque sabía que Lily no le gastaría una broma así.

-No es 28 de diciembre, así que no es una broma –llegó a la conclusión la "pelo-chicle".

-Joder, llevo diciéndote eso hace media hora –la pelirroja ya estaba un poco cansada de que su amiga estuviese haciendo tantas tonterías.

-Vale vale, es que… puff… es algo que cuesta de asimilar. Lo tuyo con Ryan es como lo mío con Orlando Bloom, básicamente imposible. Y después del beso ¿qué ha pasado?

-Pues… ha sido algo confuso, nos hemos levantado, hemos llevado los libros a la sala y cada uno se ha subido a su habitación.

-Vaya, romanticismo 100%.

-Creo que para él ha sido un impulso, nada más. Además, ¿te imaginas cómo se pondrían mis hermanos si lo descubriesen? Ya me imagino el discurso "mi pobre e indefensa Lily con un depravado que quiere quitarle su inocencia y bla bla bla" dijo imitando la voz grave de James.

-Por lo menos tienes las cosas claras y no estás eligiendo vestido de novia –Lily asintió. Lo de esa tarde había sido un desliz, ya está, no se volvería a repetir. Sin embargo, en la página 132 de la revista "Novia Bruja" había un vestido color crema precioso.

***

-Bueno, dime cuál es tu problema –preguntó James a Amelie, que le estaba conduciendo a uno de los lugares más recónditos de la biblioteca.

-Es por aquí –y siguió andando, pero antes de seguir por la fila de estanterías, James la cogió de la muñeca e hizo que se detuviera. Un escalofrío recorrió a los jóvenes ante el contacto.

-Al grano –dijo entre serio y divertido.

-Pues… -la rubia ya no parecía tan segura como siempre pretendía demostrar –yo…

Pero no pudo terminar la frase. James la había interrumpido juntando sus labios a los de ella. Amelie flipaba en colores pero siguió el beso encantada. Los jóvenes se juntaron en un estrecho abrazo que hacía inexistente el aire entre sus cuerpos. Se separaron para coger aire y James comenzó a besar suavemente el cuello de la francesa.

-Creo que no hace falta que continúe con lo que estaba diciendo… -dijo con voz entrecortada.

El moreno no se creía lo que estaba haciendo. Había soñado muchas veces con ese momento, que se repetía en el pasillo, el aula de transformaciones, el comedor, las afueras del castillo… pero en vivo y en directo la cosa cambiaba muchísimo. La testosterona le había dominado desde que la francesa apareció en el Hogwarts Express y las duchas frías se habían hecho cada vez más frecuentes en su vida cotidiana. Pero ahora todo eso le parecía tan lejano. Amelie olía realmente bien y su pelo rubio era tan suave y sedoso que se deslizaba suavemente entre sus dedos. Sus mejillas estaban totalmente sonrojadas y sus labios levemente hinchados por los besos que se repetían una y otra vez.

***

Lily y Kris bajaron a cenar. La peli-rosa saludó a Albus al pasar por su lado y este le respondió con una sonrisa despampanante.

-Que mal disimula mi hermano que le gustas –dijo Lily cuando se sentaban.

-Es más mono. Ayer me ayudó con unos ejercicios de Defensa Contra las Artes Oscuras –Kris comenzó a servirse puré de patatas.

-¿Pero a ti te gusta?

-¿El puré de patatas? Me encanta.

-Que llamen al circo, han perdido un payaso –dijo Lily sarcástica.

-Es mono y simpático. Listo y atento. Alegre y divertido.

-Pero… -la apremió Lily, que sabía que algo fallaba.

-No sé, es que… es complicado –la pelirroja le miraba enarcando una ceja. –Es tu prima, que me pone nerviosa. Parece su sombra y así no hay quién se concentre.

Lily casi se atragantó con una patata asada de la risa. Quién diría que lo que separaba a su hermano Albus de Kris era Rose.

-A mi no me hace gracia. La chica es la mar de maja, pero ya podría irse a pasear solita y dejar al chico un rato solo para que le eche mis encantos.

La verdad es que Rose no solía ir con nadie a parte de Albus. Tenía amigas, sí, pero con el moreno tenía una relación especial. Muchos les tachaban de pareja, pero ellos se consideraban prácticamente hermanos. Habían crecido juntos y habían estudiado juntos. Habían aprendido a ser animagos juntos y habían descubierto los más recónditos lugares de Hogwarts juntos. Todo eso unía más que el Super Glue.

-Intentaré alejarla un poco –dijo Lily. Kris la miró con cara de agradecimiento.

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Hola a todas y todos aquellos que hayan llegado hasta aquí. Este capítulo es un poco corto (u.u') porque últimamente digamos que no he estado con demasiados ánimos para escribir. Además he estado algo ocupada y entre unas cosas y otras... En fin, no os cuento mi vida que bastante tiene cada uno con la suya.

Si os gusta, un review por favor. Si no, un review por favor :)

Un ordenador vale una pasta. Los libros de Harry Potter apilados en mi estantería también. La felicidad de una escritora al ver un review nuevo no tiene precio :)

Besos :)