4.- Draco Malfoy.

- Antes que nada deberá estar preparada. Mi hijo se encargara de su entrenamiento y tendrá que acatar nuestras normas. No será fácil, así que no espere obtener mucho a cambio de sus esfuerzos, pero finalmente cuando esté preparada obtendrá su venganza.- bebió el resto del contenido de su vaso - ¿Alguna pregunta?

- ¿Cuando comenzaré con dicho entrenamiento?.

-Mañana mismo si es posible. Comunicaré su decisión a nuestro Señor, estará orgulloso de saber que se ha unido a nuestras tropas.- abrió uno de los cajones de su escritorio y extrajo de él un objeto que ella conocía perfectamente, su varita.- Esto le pertenece, espero que recuerde como utilizarla - dijo extendiéndosela.

Hermione al cogerla una serie de borrosas imágenes invadieron su mente. Se llevó una mano a la cabeza mientras que con la otra sostenía fuertemente su varita

- ¿Se encuentra bien?- pregunto con indiferencia, la chica asintió.- Bien, en ese caso Bellatrix se encargará de enseñarle como orientarse por nuestras mansión.

La mujer la cogió fuertemente del brazo y antes de darse cuenta se encontraban de nuevo en el oscuro pasillo. Comenzaron a andar mientras iban dejando atrás los cuadros que comenzaban a susurrar entre ellos. Cuando llegaron al inicio de la escalera se detuvieron.

- Si sabes lo que te conviene, no cometerás ni un error. ¿sabes a lo que me refiero verdad?- dijo con voz melosa dirigiendo sus oscuros ojos hacia ella. - oh cielo, no llores - la agarró fuertemente de la barbilla y con uno de sus dedos limpió una de las lagrimas que surcaban su cara.- No queremos débiles entre nosotros y mucho menos a alguien como tu.- dijo llevándose el dedo a la boca mientras cerraba los ojos como disfrutando se su sabor.

- Bella...-

Soltó a Hermione bruscamente y se volvió hacia la persona que la había llamado.

- ¡Cissy! cuanto tiempo sin vernos hermanita.- canturreo - ¿Querías algo? estoy ocupada, en este mismo momento iba a..

-Jugson te está buscando.- la interrumpió - Es sobre el ataque de esta noche, al parecer hay problemas con los vampiros.

- ¡¿Qué clase de problemas?!

- No están de acuerdo con el trato y ahora exigen una mayor recompensa.-

- ¡¿Una mayor recompensa?!- Gritó - Asquerosos chupa sangre, ya sabía yo que nos darían problemas. ¡Inútiles! ya verán...-

Y antes a cavar la frase se desapareció.

Hermione fijo su vista en ella dando gracias por su aparición, sabía que no era del gusto de Narcissa Malfoy se notaba a simple vista, pero por lo menos había tenido el detalle de librarla de esa mujer.

Su hermana pensó. Eran como el agua y el aceite, Narcissa al contrario que su hermana Bellatrix era una mujer hermosa con un gran porte aristocrático, fina y lo más importante, cuerda.

- Sígueme- dijo sacándola de su ensimismamiento.

Antes de darse cuenta se encontraban en un gran salón, en el que justo en frente de la puerta el fuego de una gran chimenea brillaba con fuerza.

-No te quedes ahí parada, ven y siéntate.- le dijo señalándole uno de los sillones que tenía enfrente.

- Señ..

- Deberíamos poner ciertas normas- la interrumpió.- Esta casa es muy grande y puedes andar a tus anchas por ella, siempre y cuando tengas permiso para hacerlo. -hizo una pausa- El sótano y el pasillo izquierdo del segundo piso tienen el paso totalmente restringido. Si tiene alguna duda o algo llame a nuestra elfina Tiny, mientras estés en esta casa ella la servirá exclusivamente a usted.

Dando por concluida esa conversación, Narcissa se levantó de su asiento y se fue por la puerta por donde habían venido, sin darle tiempo a poder reaccionar o pronunciar palabra alguna.

Suspiró, ¿Qué podía hacer ahora? ¿llorar? estaba demasiado cansada como para seguir llorando, habían sido demasiadas emociones al mismo tiempo.

Se levantó de su asiento y empezó a dar vueltas por la habitación. Los cuadros de esta no se movían ni susurraban . Fue hacia una de las ventanas las cuales tenía corridas unas grandes y pesadas cortinas de terciopelo y la descorrió. Ante ella apareció un hermoso e inmenso jardín que terminaba perdiéndose a lo lejos en un frondoso bosque, era simplemente hermoso. El cielo que encontraba gris anunciando que pronto la lluvia haría su aparición.

Lluvia, le gustaba la lluvia, echaba de menos el olor a tierra mojada.

Estaba tan abstraída que no oyó la puerta cerrarse de nuevo.

- Al fin tengo el placer de volver a verte.

Esa voz...

Notó como el vello se le erizaba y el ambiente se volvía pesado y frío provocándole un ligero escalofrío. Había oído esa voz antes.

Despacio se dio la vuelta encontrando sus marrones ojos con los grises de..

- Draco Malfoy...- su nombre escapó entre sus labios en apenas un susurro

Justo en frente a ella, apoyado contra la pared y con los brazos cruzados se encontraba un hombre aproximadamente de su edad, alto, de fracciones finas pero duras, su masculino mentón se encontraba fuertemente apretado como si le molestase y su pelo rubio caía sobre sus ojos.

Rubio, pálido, atractivo y con esa mirada de "soy el dueño del mundo" pensó, sin duda era el hijo de los Malfoys.

- Muy lista, como siempre.- dijo comenzando a andar hacia ella.

- ¿Como siempre? ¿ Es qué me conoces?- preguntó aturdida.

- Fuimos compañeros de colegio Carrow y no precisamente muy amigos diría yo.- susurró comenzando a dar vueltas al rededor de ella como si estuviera examinándola.

Recordaba todo lo que le hizo cuando estaban en el colegio, todas las humillaciones, todas las veces que brincaba en su asiento con la mano levantada, cuando se atrevió a golpearlo, cuando apareció de la mano de Krum en el baile del Torneo de lo tres magos,...

Asquerosa. Toda ella le provocaba asco, repulsión y el más infinito odio. La odiaba tanto, que con tan solo mirarla notaba como la ira crecía en el.

Se paró justo en frente de ella a escasos centímetros y la miró directamente a los ojos. Esos ojos que siempre lo miraban con desafío y superioridad ahora lo miraban con extrañeza.

Hermione vio arder el mercurio líquido en sus ojos e instintivamente intentó retroceder hacia atrás, pero una mano la cogió fuertemente del brazo.

- ¿A dónde vas?¿ Acaso me tienes miedo?- su voz sonó ronca, oscura.

Bajó la cabeza hasta que sus labios rozaron su oído, logrando un estremecimiento por parte de ella. Podía ver desde esa posición, como los vellos se le erizaban, podía ver el leve temblor de su cuerpo, podía sentir como su respiración se agitaba,... podía sentir su miedo, y eso le gustaba. Sonrió.

- Suéltame.

Hermione pudo sentir como se le acentuaba la sonrisa.

- Nunca muerdas la mano que te da de comer Carrow, recuerda que a partir de ahora estarás a mis órdenes y créeme, no será nada agradable.- susurro contra su oído.

- No te tengo miedo- intentó sonar convincente.

Una leve carcajada se escapó de los labios de su captor.

- Deberías.

Dicho esto, la soltó y sin echarle una última mirada desapareció por la puerta.

Hermione al verlo desaparecer, sintió como si su corazón hubiera estado todo ese tiempo sin latir y ahora todos esos latidos se acumularan, le faltaba el aliento.

Tomó una bocanada de aire, aun sentía sus dedos al rededor de su muñeca y observó las marcas aparecían en esta.

Algo no andaba bien, todo era demasiado extraño. No entendía por qué había reaccionado así y mucho menos como sabía su nombre.

- Draco Malfoy...- repitió inconscientemente.


Caminaba rápidamente por los oscuros pasillos de la mansión. Recordaba la escena de hacía unos minutos. Como le hubiera gustado retorcerle el cuello y no la muñeca.

Cuando la vio allí de espaldas a él, tuvo que contener sus ganas de lanzarle una maldición.

No podía negar que al verla con ese vaporoso vestido escarlata, se había sorprendido de el cambio de esta. Tampoco podía negar que cuando la tuvo a escasos centímetros de distancia lo que vio, no le di justó; sus ojos vagaron por su escote, su fino y blanco cuello, sus hombros, sus labios, hasta llegar a sus desafiantes ojos.

Le hubiera encantado agarrarla de su inmaculado cuello hasta que la última gota de aire se escapara de sus pulmones y ver como sus ojos se quedaban vacíos poco a poco.

Una imagen de ella riendo le invadió la mente.

- ¡Maldita sea! - golpeó una de las paredes del pasillo. ¡¿Qué diablos le pasaba?! , no podía controlarse, el homigueo de sus manos se hacia insoportale.

-No te tengo miedo.

Sonrió al recordar sus palabras.

Él le enseñaría lo que verdaderamente es tener miedo.


¡Hola!

Siento muchísimo haber tardado tanto tiempo en actualizar y que haya sido poco, pero últimamente mi vida esta dando un giro un tanto brusco, estoy liada con papeles de admisión en distintos lugares dado que este verano me mudo a estudiar al extranjero, y si a eso le sumamos estudios, trabajos y exámenes... pues la verdad que no doy a más D:

¡Muchas gracias por los reviews y a las personas que han estado a la espera (aunque la historia no este tan avanzada..)!

Prometo actualizar lo antes posible y que el capítulo sea más largo. :D

PD: NinaaMalfoy: Me alegra de que te guste que Bellatrix forme parte de la trama, sinceramente es uno de mis personajes favoritos y no debería faltar. :)

Yulme.