La Confesión

Entonces su curiosidad se esfumó, lo entendió todo.

Cuando Granger avanzó al lavabo y derrochó allí toda la poción para el desenamoramiento, se sintió contrariado e impotente. Granger estaba echando todo su tiempo y sus energías a las cañerías. ¿Para qué trabajar tantas semanas en su bendito proyecto si acabaría tirándolo como si nada? ¿Era tonta? ¿Qué se traía entre manos? ¿Por qué lo había hecho?

"¿Está loca?" le alcanzó a reclamar, ella se volvió a acercar a él, parecía tensa, insegura pero dispuesta a enfrentarlo, miraba hacia abajo y se removía en su lugar como si fuese una víbora a punto de saltar. Él la reprendió de todas las maneras posibles aun anonadado con lo que acababa de hacer, ella dijo algo murmurante que él escuchó pasmado. No podía procesar lo que escuchaba... como si fuese en otro idioma. Entonces él supo o al menos sospechó lo que se avecinaba y la envió a su torre... a lo que ella arremetió con una mirada firme que le anticipaba su ataque.

Entonces su curiosidad se esfumó, lo entendió todo.

"Estoy enamorada de usted". La simple frase provocó que el tiempo se detuviese, Snape quedó congelado y se tomó de una mesa a su derecha para conservar el equilibrio.

Se miraron unos segundos bastante largos, Granger destinaba hacia él una mirada envalentonada pero su rostro estaba completamente enrojecido. La niña y la mujer se mezclaban en su faz, Snape retrocedió, tomó aire, procesó las palabras y se río.

Estaba nervioso a causa de la sorpresiva confesión (por cierto, una que él jamás había escuchado) pero por inercia sabía qué debía hacer.

"Vuelva a su torre."

La vio volver a defender sus argumentos, él negaba lo que había acabado de oír y ella lo reafirmaba con el nerviosismo de la adolescente y la claridad de siempre. Él no podía escuchar, no quería escuchar. La acusó de niña y de insensata, se burló de ella por humillarse y le volvió a ordenar retirarse.

Inercia.

Ella lo miraba expectante y en ruego, esperaba de él ¿qué? ¿Qué podía hacer él? ¿Felicitarla por sus emociones caprichosas de niña? La echó una última vez y vio partir de los ojos húmedos de Granger una lágrima. El profesor bajó los ojos al suelo y le abrió la puerta para que pasara. Quería que se fuera, no soportaba más, le urgía que saliera para dejarlo pensar en la locura que estaba aconteciendo.

Pero como si ella ya no lo hubiese perturbado suficiente, como si no le hubiera dicho palabras tan resonantes que le provocaban un intenso dolor de cabeza que lo acompañaría por días enteros, como si todo eso no bastara ahora le lanzaba una pregunta. Sí, ella, la sabeloto.

"Yo no le he sido indiferente ¿verdad?" Snape se crispó, la volvió a echar y la señorita Granger desapareció deprisa por el pasillo.

El profesor cerró la puerta y se dejó caer en el primer asiento que encontró, se frotó las sienes sintiendo un dolor profundo que pocas veces había experimentado.

"Estoy enamorada de usted" el eco de la voz de la muchacha resonó nuevamente en su mente taladrando cualquier atisbo de cordura al cual quisiera asirse. ¿Granger? ¿De él?

Le pareció increíble y al mismo tiempo inaceptable. Ella no podía enamorarse de él... Snape llegó a pensar alguna vez que a ella le agradaba, que no sólo no le molestaba su presencia sino que la disfrutaba... pero no a ese punto, pensó que era una admiración o algo similar, pero nunca-nunca podría ser...

-La poción... -masculló Snape viendo claramente en su mente el momento en el que Hagrid le preguntó si existía algo contra los síntomas del enamoramiento, porque la señorita Granger lo necesitaba. Ella necesitaba esa fórmula porque ya... Snape cerró los ojos y contempló en su recuerdo la postura nerviosa y rígida de su alumna en la cabaña de Hagrid aquella vez, ocultándole la mirada.- Ya estaba... así.

Frunció el ceño intentado negárselo.

"Estoy enamorada de usted"

Era un veneno que no podía terminar de tragar. Atrapó una carcajada en su garganta y miró con ironía el techo del despacho. Jamás pensó que esto pudiera pasarle nunca... Y ella, tan lista, tan inteligente... ¿Cómo podía sentir aquellos caprichos tan adolescentes? La juzgó más madura que los demás... Estaba profundamente equivocado.

¿Qué sentido tenía pedirle a él, del que supuestamente estaba enomorada, que la guiará para desenamorarse con una pócima?

Y Snape volvió a contradecirse con este pensamiento, porque vio confluir en aquel acto los deseos de Granger y su recta razón. Ella sabía que estaba mal... ella pretendía resolver el problema arrancándolo de raíz.

-Pero no lo hizo... -meditó dubitativo. Otra vez los ojos desafiantes de la muchacha lo enfrentaron en un recuerdo reciente.

"No quiero olvidar esto que siento... cuando estoy con usted"

-¿Qué puede sentir una niña? -exclamó molesto poniéndose de pie para ordenar las cosas, sólo por hacer algo... pero Granger no dejaba de pasearse por su mente.

Granger mirándolo de costado, Granger tensa, Granger bajándole la mirada, o mirándolo fijamente, caminando sonriente y silenciosa a su lado en el bosque, espiándolo por sobre el caldero...

Snape, que siempre se había sentido culpable por pensar que la veía de más, o que ella lo descubría a él en su pechoría... ahora resultaba ser víctima absoluta. Ahora ella dejaba de ser una débil presa para ser la leona que acorrala.

Todo lo que estuvo en una nebulosa ahora se despejaba, como la neblina matinal de febrero es arrastrada por los fuertes vientos de la próxima primavera. Snape volvió a sonreirse y a negar con la cabeza.

¿La alumna más lista de Hogwarts?

¿La insoportable sabelotodo?

No lo hubiese esperado de nadie, pero en último lugar de ella... porque siendo tan inteligente no le sería difícil percibir que él... era viejo ya, no agraciado, malhumorado, intratable...

¿Qué podría haber ocultado todos esos defectos en los ojos idealizadores de una inocente muchacha?

¿Que era héroe?

Al final salió una carcajada y su sonrisa sincera hizo centellar vitalidad en su rostro. No quería sonreirse, en serio... Y no es que se burlarla de Granger ni nada por el estilo pero... ¿así que esta era la vida? Se sintió alegre por haber sobrevivido, por haber vivido aquello que lo había llenado de tanta tensión momentos atrás, porque se sentía confundido cuando siempre estuvo seguro y aplomado, siempre debía ocultarse y fingir tras las sombras, siempre pensó que todo sería sombras para él...

Y no.

-No... -resumió con un suspiro cansado volviendo a imponer un gesto serio. Su vida seguiría en sombras... y no iba a arrastrar a Granger hasta ellas, porque ella despertaría de su infantil capricho algún día, era lista... Quizá lo hiciera aquella misma noche.- Valiente... y tonta - masculló siéndole imposible no esbozar una breve sonrisa mientras guardaba algunos frascos en la estantería. Sacó algunos, necesitaría prepararse algo para poder conciliar el sueño.

Una última pregunta asomó en la mente de Snape.

"Yo no le he sido indiferente ¿verdad?"

Bufó sabiendo que no iba a contestar aquello. No era... correcto.


N/A: Hola...! Contenta de traer este capi, el próximo será el final para igualar a su contraparte. Gracias por seguir esta sucesión de pensamientos severianus.