When wrong is right
Aviso: Esto es slash, chicoxchico. Si no te gusta no leas, y si lo haces, es bajo tu propio riesgo.
Disclaimer: Ni Harry Potter ni sus chicos/as me pertenecen, son de J.. No gano nada con esto, yada yada, ni siquiera entretenimiento o la escasa mejoría de mis escritos.
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La noble y ancestral casa de los Black no era lo que Draco esperaba.
El exterior de la casa estaba en mal estado; la puerta maltratada, las paredes sucias y las ventanas mugrientas fueron en lo primero que se fijó.
El vecindario era muggle, las calles estaban en mal estado y todas las casas de los alrededores parecían estar viejas o descuidadas.
-¿Londres muggle? ¿En serio? Creo que te has equivocado Severus, la casa de los Black no puede ser esta- murmuraba el heredero Malfoy por lo bajo, mirando con incredulidad hacia la casa y sus alrededores.
Severus (quien estaba asegurándose de que no había nadie en la casa antes de entrar) no pudo evitar suspirar hastiado, su poca paciencia amenazando con terminarse rápidamente.
Después de verificar con más hechizos que no había nadie y de eliminar ciertas trampas que seguramente habían puesto los de la Orden del Fénix para evitar que él pudiese entrar, finalmente le hizo señas a Draco para que sacara su varita y se acercase.
El pelinegro le dio un golpe seco a la puerta con su varita, se escucharon unos fuertes sonidos metálicos y la puerta se abrió lentamente.
Severus entró primero, caminando con sigilo y aún estando alerta para enfrentar lo que podrían encontrar dentro de la casa.
Al ver que no había mayor peligro, Draco se apresuró a entrar y cerrar la puerta de manera silenciosa.
Inmediatamente, las viejas lámparas de gas se prendieron. La luz que emanaba de las paredes era débil y tintineante, dándole un toque tétrico al oscuro lugar.
Telarañas por todos lados, retratos mágicos oscurecidos por el descuido, el tapiz despintado, la alfombra raída y la pesada sensación de estar en un lugar aparentemente abandonado fue lo primero que captó la atención del heredero Malfoy.
El lugar era lúgubre y parecía que nadie lo había limpiado en un largo tiempo.
Draco iba a empezar a caminar para salir del umbral, pero antes de que pudiera siquiera dar el primer paso, Snape lo agarró del codo, deteniéndolo con efectividad.
-No seas tan descuidado, deberíamos de deshacernos de todas las trampas que seguramente me han puesto por todo el lugar- murmuró Snape, intentando controlarse para no gritarle al chico.
Draco le sonrío con falsa valentía y se soltó del agarre.
Se aclaró la garganta y empezó a decir destilando ironía. -Pero Severus, haciendo misiones casi suicidas y traicionando al Lord Oscuro, ¿no deberíamos empezar esta aventura de un modo más Gryffindor? Digo, aparentemente ellos tienen más conocimientos de cómo sobrevivir a situaciones estúpidamente peligrosas.
Diciendo esto, Draco dio un paso al frente.
"¿Severus Snape?" susurró una voz desde la oscuridad.
Malfoy levantó una ceja. ¿Esto era lo que la Orden del Fénix usaba para mantener a salvo su antiguo cuartel general? Ese era un hechizo que cualquiera con una buena educación mágica podía romper, ridículo.
Antes de que pudiera decir el contra hechizo, Severus dijo alto y fuerte, aunque con el ceño fruncido y fulminándolo con la mirada:
-No Alastor, soy un vampiro, y mi acompañante es un pastel de habas.
Para sorpresa del rubio, aquella parecía ser la contraseña escogida para evitar los efectos del hechizo, pues así como si nada, la magia desapareció de inmediato.
El heredero Malfoy frunció el ceño, un hechizo como ese era fácil de romper, pero si Snape había preferido decir la contraseña antes de que Draco lo rompiese, probablemente aquel hechizo solamente era una pantalla para hechizos peores.
También era una probabilidad de que funcionase sólo como una clave en la que Severus tuviese que decir la contraseña para evitar los efectos de otras trampas seguramente repartidas por la casa, y ya que era importante que Draco pudiese entrar y salir con facilidad a "La noble y ancestral casa de los Black" para completar sus planes, al decir lo del acompañante, Severus lo había incluido en la protección de la contraseña.
Probablemente, el heredero Malfoy ahora sería capaz de investigar toda la casa sin preocuparse por las trampas que habría dejado la Orden del Fénix.
Aunque si conocía tan bien este tipo de casas como pensaba que lo hacía, bajar la guardia sería una estupidez. Aun si los chicos emplumados se habían desecho de los artefactos oscuros y de las reliquias peligrosas, lo más probable era que aún hubiesen miles de cosas oscuras que podrían hacerle algo de daño.
Aún pensando en todo esto, Draco no pudo evitar sonreír burlonamente. -¿Eres un vampiro vegetariano Sev? No lo sabía.
Severus apenas lo miró de reojo. -Si sigues hablando, no tendrás que preocuparte por el Dark Lord, Malfoy. Yo mismo te torturaré hasta la locura y quizás hasta después de eso, te torture un poco más… Y no vuelvas a actuar de manera imprudente, el hecho de que Alastor sepa que sigo siendo fiel a sus ideales no significa que el resto de la Orden lo sepa, alguien más pudo haber puesto sus propias trampas o sus propios hechizos.
Snape suspiró pesadamente y se agarró el puente de la nariz con el pulgar y el dedo índice. Lucía muy cansado. -Prudencia, Draco.
Draco tensó la mandíbula intentando contener la sensación de volver a ser un niño pequeño siendo regañado por Severus. Finalmente asintió con la cabeza y dejó que su acompañante se adelantara y se hiciera cargo de un hechizo que le recordaba de manera escalofriante a Albus Dumbledore.
Después de aquel susto y de que Snape se asegurara de que no había nada que no pudiese controlar, le fue permitido que merodeara solo por la casa, en busca de algo que le pudiese resultar útil en su misión de salvar niños de magia oscura.
Fue curioso encontrarse con algunos cuartos que no habían sido utilizados, o incluso abierto, en muchos años.
Aparentemente, la casa de los Black había determinado que sus pasados habitantes plumíferos no eran merecedores de ciertos cuartos.
No era tan sorprendente el hecho de que la mayoría de aquellas habitaciones escondidas pudiesen ser abiertas tan repentinamente; el último habitante de la casa que tenía sangre Black no parecía ser muy apreciado por la casa, pero Draco –quien aceptaba la magia oscura como si fuera parte de su alma- era todo lo que podría representar un Black que se apreciase.
Era seguro que la casa lo adoraba.
Había habitaciones que habían permanecido décadas cerrados o con las entradas ocultas. Era curioso que la Orden no hubiese realizado verdaderos intentos de ingresar a las habitaciones más importantes en la casa de una familia oscura con poder antiguo. Idiotas.
En el corto tiempo que Draco llevaba explorando, había encontrado al menos unos veinte objetos que podrían ser peligrosos.
Vagabundeó un rato por la casa, intentando toparse lo menos posible con un malhumorado Severus, quien iba destruyendo habitaciones en su búsqueda de algo que parecía ser importante.
Después de un rato de evitar al hombre, Snape lo obligó a reunirse con él en la cocina, refunfuñando algo sobre como Narcisa lo ahorcaría si dejaba que su precioso Draco que quedara sin una de las tres comidas del día
Terminando un incómodo receso, Severus volvió a rumiar por diferentes partes de la casa en busca de algo que sólo él sabía que era.
Aburrido y ya sin ganas de explorar, Draco decidió entrar a una habitación dentro de la biblioteca, la cual parecía no haber sido abierta en años.
Fue en ese cuarto en el que parecía que nadie había entrado en décadas, que Draco encontró la solución a sus problemas.
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¿Alguien ahí?
¿No?
Bueno, si no hay nadie, supongo que no les molestó la tardanza extrema^^.
Gracias a los que dejaron reviews o al menos leyeron hasta ahora;D
Saludos,
Lesra
