EY AMIGOS. Vine de nuevo con un nuevo capitulo (Si, redundante) pero ustedes no se han pasado a dejar comentarios, me deprimire si ustedes no dejan al menos veinte (?) es que vale... últimamente estoy activa asi que aprovechen pronto empezaran las pruebas de la uni y no estaré mucho por estos lados, tengo que subir y escribir todo lo que pueda mientras tanto.
La prensa
Los artistas son la presa de la prensa
Ella no se podía callar, iba contra su naturaleza.
Naruto trataba de no quitar la mirada del camino.
- Es un carro grande –comentó nuevamente –Debe también tener un motor grande ¿No? – Hinata esperó contestación, sin embargo Naruto solo apretó las manos en el volante –Debes también tener mucho dinero, mi abuela tenía también mucho dinero, era tan famosa como tú…
El carro se freno de enseguida, quedando varados en medio de la calle con el sonido de los otros carros frenando sorprendidos y las cornetas e insultos de los pilotos. Hinata tuvo que aguantar el golpe con sus manos, ya que por no cargar el cinturón estuvo a punto de plantar su cabeza en el vidrio.
- ¡Nadie es más famoso que yo! –le increpó él de mal humor. Hinata le miró sorprendida – No conozco a tu abuela, ni pienso conocerla… así que no es famosa para mi, y mucho menos será tan famosa como yo –arqueó una ceja para darle a entender la seriedad del asunto.
Hinata se acomodo en el puesto, algo malhumorada. Su abuela había sido un clásico del cine Japones y una exitosa cantante de opera. ¡Su abuela no se comparaba con él! ¡Claro que no! ¡Su abuela era mucho mejor!
Se puso el cinturón en silencio, mientras el arrancaba el carro de nuevo. Y en medio del silencio incomodo, Hinata soltó con tono serio y amargo, la realidad en la cara de ese niñito "bonito".
- No la piensas conocer… - susurró ella mirando las tiendas que pasaban a su lado – Porque ella esta muerta.
El silencio lleno el carro, solo se escuchaban sus respiraciones, una agresiva y constante de Hinata y otra calmada y contada de Naruto.
Él sintió un nudo en la garganta, él sabia que significaba perder a un pariente, su padre por ejemplo. Era el hombre que lo había llevado a la cima de la fortuna y lo había abandona el mismo día en que el triunfo, a veces pensaba, que no podía ser una persona tan afortunada como lo era, debían quitarle algo para que no fuese tan suertudo, ese día en que se presento en el canal "Muho Kiott", Minato sufrió un accidente de transito, él quedo a cargo de Iruka con quince años, lejos de su madre y sus buenas intenciones.
- Lo siento –dijo sinceramente.
Hinata le miró, su voz fue callada, calmada. Parecía que de verdad había logrado lo que quería, hacerle sentir mal. Pero Naruto tenía un rostro que parecía sonreír todo el tiempo, ahora que le veía con los ojos apagados y los labios tristes, sintió que su estomago le dolió, que su pecho se oprimía, y la culpabilidad se le devolvió.
¡Hinata! ¡Porque tenias que tener este corazón de pollo! se preguntó tragando saliva.
- No es para tanto, ella murió hace mucho tiempo –le sonrió – Cuando yo era muy pequeña, por eso no recuerdo mucho de ella, creo que así es mejor, dicen que me parecía mucho a ella y que estábamos muy encariñadas, si recordase su rostro o su voz, me dolería mucho.
Tuvo que callar, estaba diciendo muchas estupideces. ¿Dolerle mucho? ¿Recordarla? ¡Esas idioteces ni se las decía a Ino!
De nuevo el silencio se hizo incomodo y sofocante.
- ¿Te gusta el helado? –preguntó rápidamente Hinata sonriendo. Tal vez se estaba aprovechando un poquito de él, bueno si era realista se había aprovechado de él, solo porque tenía dinero.
Hinata mala, Hinata mala Se repitió mentalmente.
No respondió, que antipático que era.
- ¿Y usted siendo un artista, tiene muchos amigos, no? –le sonrió mirándolo interesada.
Hubo un suspiró de cansancio por su parte, estaban progresando.
- ¿Y por qué dejo a Sakura? –concluyó incomoda, Ino siempre se había preguntado eso, podía después responderle a su amiga, además le daba un poco de curiosidad. Sakura era considerada la "idola" de Japón, la contraparte femenina de Naruto, fue algo dramático su separación para la prensa.
Casi de luto afinó apunto riéndose.
- ¿No fue que la deje por usted? –apuntó molesto. Hinata carcajeó, por lo menos tenía buen humor.
- Había olvidado eso –siguió riéndose por un buen rato, hasta que ella se topo con la mirada de él. Naruto no se estaba riendo, tampoco estaba de buen humor. La carcajada se le cuajo en el rostro, tosió por unos segundos y luego siguió mirando por la ventana – Creo que me pase un poco.
- ¿Un poco? –de nuevo el carro freno, aunque esta vez acertó con un semáforo en rojo. Tal vez no era bueno hacerlo enojar, ella estaba en el carro con él, y Naruto manejaba como un loco.
Hinata tomó aire para verle la cara, él la observaba como si estuviese demente. Bueno si, la verdad tenía razón para acusarle, eso no había sido nada agradable, la verdad en ese instante estaba algo avergonzada, "algo", se había divertido un montón riéndose de ese estúpido.
- Ya esta en verde –comentó Hinata antes de que los autos tras Naruto comenzase a sonar sus cornetas. Arrancó el auto en mutismo, pronto las calles se decoloraron. Hinata decidió no preguntar más, prefería morder su lengua y pensar.
Los edificios se combinaban con el paisaje de un invierno, con cielo gris y sin nubes, parecía no tener final, las tiendas de la calle que comenzaban a prender sus luces entre una claridad oscura, apoyo su rostro en el vidrio, los novios que caminaban con las manos juntas y riendo, el niño que indicaba a su madre una tienda de juguetes, la mujer que mira los árboles deshojados, el joven con sombrero que espera el cambio de luz con las manos en los bolsillos.
El invierno era su estación favorita, sobre todo cuando nevaba.
Naruto prendió la radio, un piano de cola lleno el ambiente, Hinata fijo la mirada en el aparato de música, había escuchado esa canción muchas veces junto a Ino, desde la primera vez que la había oído le había gustado, eso sí, nunca se lo había confesado a su amiga porque era de "Doushite", el grupo musical del que pertenecía Naruto.
Debía aceptar que la canción era linda, que los miembros de la banda la interpretaban muy bien y que la voz de Naruto era hermosa, suave y armoniosa, sorpresivamente no desafinaba en baladas, y hasta podía llegar a unos tonos altos.
Sin aviso él cambio la estación de radio, dejándola en una canción pop estadounidense, no dijo nada, solo siguió manejando.
- ¿No te gusta escucharte? –preguntó ella algo sorprendida. Espera que el fuese ese tipo de personas "guapas y apoyadas" como solía llamarlas, que siempre piensan que hacen todo muy bien y que les gusta alabarse solos. Él la miró algo desencajado, tal vez se le había olvidado que ella estaba a su lado, aun así su expresión cambio a la indiferencia ante la mirada aun más sorpresiva de ella.
- Soy algo perfeccionista –comentó poco de sentimiento. Aceleró sin decir nada más, Hinata volvió a observar el cielo ya negro, los semáforos de colores que pasaban como líneas en el cielo, los locales nocturnos que abrían las puertas y los restaurantes elegantes que esperaban a sus comensales.
Las solas respiraciones en el auto se les hacían incomodas, cada quien se adentro a sus propios pensamientos, deseando no preguntarse nada más.
Hinata le había dado últimamente muchas vueltas al tema que más le dolía, el teatro y sus padres, no podía seguir luchando, tenía que madurar un día de esos; y ese llegaría pronto.
La universidad estaba a la vuelta de la esquina y se acercaba a ella trotando, mientras que el salón del geriátrico, en donde se presentaba todos los domingos, se alejaba a paso olímpico de su vida.
Tenía que madurar, pero no sabía que dolía tanto.
- Lo siento –comentó ella queda de voz. Tratando de cambiar el rumbo de sus pensamientos se había elogiado a si misma por su actuación de hacía unas horas, aun así, se sentía un poco mal por Naruto- No fue nada gracioso lo que te hice.
Él la miró con ceja enarcada.
- ¿Ahora te das cuenta? –inquirió mal talante, aun así los ojos de él eran tan claros y transparentes que no lo sintió como un dardo envenenado, si no como un regaño.
- Si, fue un poco desconsiderado –Hinata bajo la mirada- No se que me paso, creo que entre en pánico y rabia.
- Pues deberías controlarte –apuntó Naruto molesto.
- Es que cuando actúo a veces siento que… -hubo un momento de silencio donde ella sonrió- pierdo las riendas de mi personaje y me convierto en él, sentía hasta el dolor de una chica despechada, de esas que lloran solas esperando a que vuelva, pero nunca lo hace.
- Pues bien por ti… -no le interesaba nada de lo que ella dijera, aunque se viese muy linda sonriendo.
Hinata suspiró y miró a la gente que en invierno parecían más intimas, caminando juntos compartía secretos en las calles solitarias, en los parques quienes se miraban recordaban besos y los que hablaban parecían profesarse poemas. Todo era perfecto en los ojos de alguien que no escuchaba, ni veía la realidad de esas personas. Si la vida fuese así, solo imágenes sin sentido, con una memoria o lógica agregada, la vida tuviese siempre un final feliz.
Por eso le gustaba la fotografía, porque las caras más tristes se veían perfectamente felices, porque una pareja tomada de las manos siempre era amor, aunque fuese primos o hermanos, porque una niña sonriente siempre tenía una vida feliz, aunque solo sonriese para la foto.
Miró a Naruto, este aun se fijaba en la carretera que entre la humedad de la noche se empapaba por la vida de los transeúntes, que pasaban con sus mejores abrigos sonrientes ante el frío.
Los ojos de él parpadeaban consecutivamente, como si pensase en algo ajeno a la vía, a las personas y a su molestia con ella.
- No entiendo porque debes depender tanto de los comentarios de los demás –concluyó ella en voz alta, suponía que bajo esa actitud fría y distante, se encontraba una persona que entendía su grandeza y veía a todos tan minúsculos como hormigas – Tu nunca conocerás a fondo a algún fan, hay tantos en la calle, llenarían una ciudad con sus ideas y nunca conocerás que piensan de ti, así que… ¿Qué importa lo que digan de ti?
Naruto alzó la ceja, no entendía esa argumentación, había sido sacada luego de ese largo pensamiento de ella, viendo a la gente y suspirando millones de veces.
- ¿Te crees entrevistadora? –inquirió él divertido, mirar los ojos de ella, curiosos por nacimiento, le daban interés de conocerla, parecía un enigma tan transparente que se perdía pensando en las posibilidades de quien fuese ella. Hinata era una extraña fascinante, así como una total idiota. Luego suspiró fijando aun más atención en la calle y dijo en tono monocorde – La verdad me importa poco lo que piensen los demás, al que le importa es a mi representante.
- Es una tontería –apuntó ella limpiando sus uñas –Ustedes tiene complejo de dioses… no es muy tonto cuidar la imagen si saben que moviendo los dedos pueden cambiar la historia y la forma en que sus fans los ven.
El carcajeó. Ojala fuese tan fácil. Hubiese hecho muchos cambios en su vida.
- Solo somos personas, Hinata –le sonrió con sinceridad en los ojos.
- ¡Te acuerdas de mi nombre! –apuntó ella exagerando la sorpresa - ¿Debo gritar?
- Además de sarcástica –Esa mujer tenía todo lo que el odiaba y aun así se le hacía atractiva.
- Un poco… -Hinata se mordió los labios –creo que peco por ser un poco odiosa e irónica.
- Además de mentirosa y creída –acotó.
- ¡Vaya que ya me conoce! –le sonrió. Podía tener una conversación normal con él, era extraño, cualquier chica en su situación estaría muerta de los nervios, tal vez la forma distorsionada que ella tenía de él (de una cucaracha) le hacía fácil desenvolver su actitud autoritaria – Aun así… -volvió a llevar el hilo de la conversación –Debe haber algunos comentarios importantes para ti.
- Por supuesto, ya te he dicho que soy una persona –aceleró para pasar un carro que iba muy "lento" –Tengo amigos y familia, mi madre.
- ¿Tienes amigos? ¿Eso es lógicamente posible? –una sonrisa sardónica se asomo por su dentadura perfecta, él ni siquiera quiso voltear a verle porque se reiría de sus preguntas mal intencionadas.
- Pues para tu información, si tengo muchos amigos –aclaró puntualizando. Tal vez mentía, sus antiguos amigos eran Sasuke, Kiba y Gaara pero la fama los había vuelto unos desconocidos, ahora solo le quedaba el consuelo de Shion y Sakura, de la cual la última también se alejaba a paso avanzado. Suspiró – también tengo a la abuela Naka y a mi madre, no necesito saber que piensan de mí los demás, sobre todo lo que tú piensas de mí.
Hinata suspiró apoyando su mejilla en la mano. Cuando se fijaba en las parejas de la calle, se sentía sola. Nunca había compartido ese sentimiento, y a veces, se diagnosticaba con una enfermedad mental severa, otras tantas, se excusaba con que aun no llegaba el momento, aun así, tenía algunas dudas, tal vez el amor de su vida se le había olvidado nacer.
A la única persona que había admirado realmente era a Kakashi-sensei, era su ejemplo del hombre perfecto, él era el único que le había quedado como apoyo luego de que todos abandonasen sus sueños, él había logrado entenderla sin juzgarla. Pero era un amor tan imposible, que de vez en cuando se sentía como una tonta viendo a su maestro como un hombre.
El parpadeó incesante de ella, hizo que Naruto se fijara algunos segundos en su rostro, la larga nariz blanca bajaba formando al final de su curvatura sus labios rojos. y sus largas pestañas. Pensaba, ella pensaba mucho.
Esa antipática chica, era hermosa. Se preguntaba como podía ser tan "sangrona" y bella a la vez, sonreía con sarcasmo pero llenaba agujeros de tristeza, sus ojos eran transparentes y burlones y sus cejas estilizadas pero malévolas.
- Seguramente debe ser genial tener a alguien que te apoye –comentó finalmente ella mientras mordía sus uñas, pensaba de vez en cuando en su abuela, también, que fue su otro apoyo cuando ella no tenía memoria. Hinata confiaba en su talento, pero no confiaba en sus padres, a la final ellos no cambiarían de parecer.
Claro, debía madurar.
Pero no se había dado cuenta, que madurar dolía.
- ¿Ah? –Naruto le miró – Pues, todos tenemos alguien que nos apoye.
Ella le miró y luego bajo la mirada.
- Algunos tantos, no –carraspeó. La música triste repto por sus cuerpos, él carro se lleno de silencio de palabras, la voz femenina lloraba de amor, los instrumentos consolaban con tonos.
Divisó la cabeza gacha de ella, los ojos cerrados, los labios abiertos. Naruto le dio un golpecito al volante y luego le observó.
- Lo siento, siento lo que hice en la calle –volvió a repetir mordazmente – Fui una tonta y una desconsiderada. No necesito que seas amable conmigo, olvida lo de la cámara –se le corto la voz – Solo déjame cerca del metro, por favor.
Mañana iría al geriátrico en donde hacía de Julieta y Fedra de vez en cuando, y les diría a sus queridos espectadores que se retiraba de las tablas hasta nuevo aviso. Le dolería también alejarse de ellos, que siempre sonreían cuando ella actuaba o cantaba.
- Claro… -él trago saliva. Después de todo el no pensaba comprarle nada, aunque… desecho el pensamiento. No, no quería que ella se quedase hablando con él. Ella era solo una interesada más - ¿Dónde vives?
No hubo respuesta, solo escuchó un llanto ahogado. Hinata sentía vergüenza de si misma, y la pena le daba tristeza.
El lloriqueo se mezclo con el piano, el cuerpo de ella se movía espasmódicamente, se escuchaba el sonido de sus pulmones, las lágrimas de sus penas, el fuerte crujir de sus labios cuando trataban de tragar su dolor.
- ¡Ey! –Dijo bajito - ¿Qué te pasa? –hubo un largo gemido –Mira, se que estas mintiendo. No tienes que seguir con esa farsa, eres una buena actriz pero realmente no es gracioso.
Aun así, las manos de ella limpiaban sus lágrimas y sus dientes mordían su boca, y seguía llenándose de más tristeza.
- No es gracioso –volvió a repetir, acelerando el auto. Aun así el cuerpo de ella se movió siendo retenido por el cinturón, pero no hizo más que seguir llorando - ¿Qué te ocurre?
Pronto Hinata sintió que el carro dio una vuelta brusca y se detuvo. No tenía la valentía para levantar la cara mojada, pero si hablo, con voz sofocada sintió que no tenía poder de si misma, que debía decir algo que no quería aclarar.
- Ella se fue, ya no tengo valor de seguirle la contraria –se sonó la nariz – No tengo el control de nada en mi vida, es mejor que deje que se vaya todo.
- ¿Qué se vaya qué? –preguntó Naruto sin entender.
- Todo, el teatro, la fotografía, el canto, los sueños… ¿Hinata? Todo… quiero que se vaya todo, ya que si sigo siendo yo, no les voy a agr…-estalló en llanto nuevo- no-no les voy a-a ag-rad-ar.
- ¿Y por eso piensas cambiar?
- Si, porque ya no tengo esperanzas –se seco la cara, aun así su respiración agitada y entrecortada le daban la sensación de que en cualquier momento lloraría de nuevo – tu deberías entenderme, o tal vez no… tu lo tienes todo, haz logrado conseguir hacer lo que más te gusta y conseguir el éxito con ello. –suspiró mientras una lágrima corría por su cara –Mientras que yo soy una tonta, no puedo ni luchar contra las decisiones.
Hubo otro largo llanto y Naruto trato de no decir nada. Aun así ella le mortificaba con sus lagrimas…
- No te detengas… - explicó - ¿Qué importa si los demás no creen en ti? Debes seguir luchando, no lo tengo todo, he perdido cosas importantes para mí, mis amigos por ejemplo o…-suspiró- a mi padre, aun así sigo luchando. ¿Por qué? Porque la única manera de conseguirlo es luchar, sigue luchando Hinata.
La mirada sorprendida de ella le llamo la atención, tenía los labios abiertos y mojados del llanto, la nariz dilata y los ojos llenos de lágrimas que se había quedado atascadas allí.
- ¿Tu padre…? –no siguió la pregunta.
- Murió –aclaró Naruto sin mucho pon ni son, aun así sentía que el pecho le dolía.
- Lo siento…
- Fue hace mucho.
El silencio se hizo incomodo. Naruto prendió el auto y se acoplo en la vía con los otros vehículos.
- ¿Vas a seguir luchando? –le preguntó mascando un chicle que había sacado del envoltorio, luego de que ella se limpiase el maquillaje y recobrase la dignidad.
- ¿Uhm? –miró su perfil y sonrió – Trataré.
Pronto el auto se detuvo en la estación de metro. Hinata la vio y recogió su bolso, miró en el interior en donde faltaba la cámara y suspiró.
- Podré vivir sin ella –dijo en voz alta para mentalizarse. Miró a Naruto que le observaba con ceja enarcada y dio una leve reverencia con su cabeza- Gracias por todo y disculpa mis molestias.
Él siguió mascando el chicle sin contestarle.
A veces podía ser tan grosero.
Y tanto que le molestaba que la gente comiese chicle delante de ella.
Se acercó y le detuvo la mandíbula.
- Mascar chicle daña los dientes –especifico. Aun así el siguió mascando sin importarle la presión de su mano –No te ha enseñado tu madre a comportarte, niñito.
- Pues no –hizo una gran bomba que exploto en la nariz de Hinata. Esta parpadeó desorientada y apenas tuvo momento ya tenía el puño muy cerca de la cara de él, pero también tenía la cara muy cerca de él, y el cuerpo de Naruto estaba muy cerca del de Hinata, casi rozándose.
Sintió la respiración de Naruto muy cerca, tocando con calidez sus labios, él absorbía el olor de su cuello. Poco a poco sus labios se unieron, se sentía suaves e íntimos, Naruto enredo sus manos en el cabello de ella, Hinata se quedo inmóvil, nunca había hecho algo así, nunca había besado a alguien.
Aun así se sentía tan calido.
Aunque fuese con un completo extraño era…
Se separó de inmediato viéndolo a los ojos. ¿Qué cosa fue eso? Se preguntaron los dos contrariados.
Hinata se sentía como en una película mala de Disney, Naruto sentía que era una pesadilla.
¿Qué hacía besando a esa loca?
¿Qué hacía besando a Naruto Namikase?
Negaron asustados.
- Fue una equivocación –dijo rápidamente él.
- Sin duda –respondió ella.
- No se lo puedes decir a nadie –le indicó – Aunque te ofrezcan lo que sea.
- Te has vuelto demente –Hinata tomo su cuello –Si comento algo así, Ino me mata.
- ¿Ah? –Naruto se perdió.
Hinata le miró y tomo su bolso rápidamente.
- Me voy –abrió la puerta del auto y cerrándola rápidamente, caminó a paso apresurado, perdiéndose entre la multitud.
Eso había sido una locura.
Naruto se echo antibacterial en las manos y luego de pensarlo mejor, se echo en la boca. Se arregló el cabello y luego cuando fijo la mirada en el espejo retrovisor, pudo ver una furgoneta que prendía sus luces y luego se incorporaba entre los vehículos.
Que raro, no había visto antes esa furgoneta estacionada detrás de él.
Hinata se sentó cerca de una mujer y su bebe.
De verdad… ¿Qué estaba pensando cuando le beso? ¿Qué estaba pensando en montarse en el carro de un desconocido? ¿Y más aun que había pensado al formar tremendo alboroto en medio de la calle?
Se lo había encontrado dos veces en un día y sentía que daba vueltas en su cabeza.
Lo que faltaba es que se obsesionara al punto de Ino con él. No, ni en sueños, él era un antagónico de Kakashi, nunca lograrían verse como algo más nunca.
El bebe hizo un sonido cómico y se río. Hinata le sonrió a su vez, pero ante ese gesto sintió que algo se le pegaba entre la encía y el labio.
Disimuladamente metió el dedo en su boca y cuando logro despegar el objeto no identificado, le vio curiosa, era rosado y pegajoso.
¡Chicle! ¡Maldito chicle!
Suspiró molesta.
¡Todo era culpa de Naruto Namikase! ¡La cámara! ¡Sus lágrimas! ¡Y tener chicle en su boca! ¡Todo era su culpa!
Se estiró en el asiento cansada, escuchó las risas y las voces del celular de la persona de al lado, le miró un minuto interesada, varias personas delante de la cámara, un mustang que sobresalía a un lado, dos personas de espalda, parecía discutir algo, la chica era exagerada con sus movimientos.
Se dedicó a mirar sus uñas mientras estaba pendiente de las estaciones, de repente sintió una mirada intensa, observo de soslayo a su acompañante, que no daba crédito a lo que veía.
- ¿Tú eres no? –preguntó animado.
Hinata vio a todos lados, tal vez si estaba hablando con ella.
- Ehm… ¿a que se refiere? –Hinata se sintió incomoda.
- Eres tu la chica del video –explicó muy emocionado.
- No, creo que me has confundido –Hinata se arregló el cabello y sonrió a otro lado. El hombre se paró de repente indicándola.
- ¡Vean es ella! Es la chica que aparece en la televisión.
La gente empezó a asomarse curiosa.
- ¡Oh si es ella! –gritó una mujer.
- Verdad que si –dijo la señora del bebe.
- Por supuesto que es… -aclaró un señor.
- No, no. Creo que me confunden con alguien, yo no nunca he salido en televisión –se excusó Hinata sonrojada.
- Claro que si, salió en la tarde –dijo una colegiala – Tú eres la novia de Naruto Namikase.
¿La novia de… Naruto Namikase? ¡Naruto Namikase!
Suena la voz de Hinata cantando: Shalala (8) (bis)
-Aparece Naruto- ¿Vez lo que haces?
- Hinata se lanza y le da un beso - Wujujuju novio mio
Naruto: Deja el fastidio :$
Hinata: =B Bueno lectores hoy solo pasamos para presentar la canción o el OST de No soy tu fan.
Naruto: Lo pueden escuchar en la primera pagina.
Hinata: fue "interpretado por Naruto" en la novela, aunque originalmente es la canción Now i Know del cantante coreano Son Hyeon Woo.
Naruto: espero que lo disfruten.
Hinata: =,D Y que disfruten de la novela, dejen comentarios largos o si no torturare a Naruto.
Naruto -miedo- Y pasense por los otros fics o... ¿O qué?
Hinata: O te enamoras de cualquiera menos de mi.
Naruto: eso mismo...
-dan una reverencia-
Naruto: No vuelvas a darme un beso en público.
Hinata: -asiente- Esta bien -Naruto se va- ¡Ja! Crédulo.
