Un año antes
Edward regresaba este día después de seis meses fuera. Ya habían pasado por eso una vez, pero su amor se incrementó más aun en un año. La dependencia del uno por el otro era palpable cuando estaban juntos. Bella esperaba pacientemente esperando a que llegara su avión, sus padres no habían ido esta vez. Solo ella.
El avión aterrizó y el estómago de Bella dio un salto por la emoción. Vio a varios soldados que eran bienvenidos por su familia. Entonces vio su cabellera rojiza y a un hombre muy grande a su lado. Era él. Su emoción le ganó y corrió a él. Edward ya la había localizado también. Se detuvo y abrió los brazos, atrapándola en el aire y golpeándose contra una pared.
Bella lo abrazó por el cuello con fuerza y besó sus labios. Edward hizo lo mismo. Emmett solo rodó los ojos y se fue junto con Jasper. Ellos se irían aparte.
-No lo soporto más, cásate conmigo Bella, -murmuraba Edward entre beso y beso. Bella solo asentía.
-Sí, lo que quieras, te amo. Te extrañé tanto, -dejó de besarlo y lo abrazó. Él la tomó por la cintura y la pegó más a su pecho.
-Nos iremos a Las Vegas esta noche.
-De acuerdo.
Y así lo hicieron, se casaron en una capilla en Las Vegas, ellos solos y algún desconocido como testigo. No les importaba, se tenían el uno al otro y al fin estaba escrito en papel. Edward rentó una habitación de hotel. Bella se puso nerviosa, nunca había estado con otro hombre y no se lo había dicho a Edward. Sabía que él había estado con muchas mujeres antes de ella, él mismo lo dijo, era un playboy.
Entraron a la habitación y Edward tomó a Bella en brazos. Ella respondió pero nerviosa. Él lo notó pero creyó que sería normal. La recostó en la cama y comenzó a acariciarla por debajo de la ropa mientras besaba su cuello. Bella miraba al suelo y sentía que se asfixiaba.
-¿Edward? –susurró.
-¿Mmm? –contestó besando su escote.
-¿Has estado con muchas mujeres? –dijo sin poder evitarlo. Edward se levantó y notó que tenía el ceño fruncido.
-Bueno, más o menos. Te lo dije, era un chico malo en la preparatoria.
-Pero eres hombre, seguro que seguiste teniendo relaciones con mujeres en la universidad.
-Es cierto pero, ¿Qué tiene que ver?
-Es solo que yo… -bajó la mirada y Edward lo comprendió.
-Es tu primera vez, -no era una pregunta. Bella asintió. -¿En serio? ¿Por qué no me lo dijiste?
-Sé que no estás acostumbrado a tratar mujeres que esperan hasta el matrimonio. Sé que es anticuado pero es mi creencia, -seguía mirando a otro lado. Edward tomó su barbilla y ella vio que sonreía.
-¿Por qué te escondes? No es como si te fuera a querer menos por esto, al contrario, me halaga ser el primero en tu vida, -besó sus labios –A menos que quieras que te consiga a alguien menos experimentado. –él rió y ella por alguna razón se sintió ofendida.
-Deja de burlarte, me abrí a ti porque creí que… no sé lo que creí, -empujó a Edward y se giró dándole la espalda.
-No me estaba burlando, solo que si no quieres estar conmigo porque tu sí esperaste, entonces consíguete a otro, -dijo ahora él molesto.
-Eso te gustaría ¿no? Así tú te puedes ir con alguien más experimentado. Anda vete, me han dicho que hay muy buenas prostitutas por aquí.
-Esto es una tontería, Bella es nuestra noche de bodas. Deja de pelear.
-¡Yo no estoy peleando! Tú eres el que se burla de mí, -se giró y Edward vio las lágrimas. –Siempre pensé que esta noche sería inolvidable y más cuando te conocí, nunca creí que me arrepentiría de casarme, -Bella se tapó la boca y Edward se veía lastimado.
-Muy bien, pues entonces creo que nos separaremos mañana, duramos menos que el matrimonio de un día de Britney Spears, -con eso tomó su saco y salió de la habitación.
-No, Edward espera, -Bella corrió pero tropezó con algo. Al salir al pasillo él ya no estaba. –No te vayas, lo siento, -dijo antes de cerrar la puerta. Recargó su espalda en la puerta y comenzó a llorar. Ella no había querido decir eso. Solo estaba molesta porque él se estaba burlando.
Edward salió del hotel muy molesto y triste también. Si hubiera dicho algo lindo y la hubiera tranquilizado en vez de ser sarcástico, nada de esto hubiera pasado. Repasó la discusión en su cabeza y se enojó con él mismo por ser tan insensible. Si Bella había esperado era porque para ella era importante. Para él el sexo antes no significaba nada, solo diversión. Pero con Bella era diferente, ella era ahora su esposa y quien había esperado por él. Sería solo suya y de nadie más.
Recordó la imagen de Bella con los ojos llenos de lágrimas y se sintió peor, la había lastimado y hecho llorar. Nunca habían peleado de esta forma, siempre era algo simple que pasaba con un beso y un lo siento. Pero esto era más grande. Tenía que hacer algo para repararlo. Dejarla sola en la habitación del hotel en la noche de bodas no era la mejor forma. Suspiró y dio media vuelta.
Bella se quedó dormida en el suelo cerca de donde había caído. Edward abrió la puerta con cuidado y se topó con ella. Cuando entró reparó en los ojos de ella, hinchados y rojos, había llorado más. La tomó en brazos con cuidado y la dejó en la cama. Ella se movió y después abrió los ojos. Cuando lo vio se llenaron de lágrimas.
-Lo siento mucho Edward, yo no quise decir eso. Puedes hacer conmigo lo que quieras, yo aprenderé rápido. No me quiero… -Edward puso un dedo en sus labios para acallarla.
-Yo lo siento Bella, tú no tienes nada qué disculpar. Siento haber sido insensible. Sé que es importante para ti la consumación del matrimonio. Y sí, aprenderás conmigo porque no te voy a dejar, eres mi esposa en las buenas y en las malas, -le sonrió ligeramente. –Te amo Bella.
-Yo también te amo, -sonrió y jaló su rostro para besarlo. –Vamos Edward, estoy ansiosa por aprender a tu lado, -le susurró al oído quitando su camisa.
Edward la besó y continuaron donde se habían quedado.
Cuatro meses antes
Faltaba solamente una semana para que Edward se fuera. Ya era el último periodo. Bella se había intoxicado con mariscos el día anterior y ahora estaba postrada en cama, débil y vomitando. Edward no se separaba de su lado. Habían ido al mar para pasar las dos últimas semanas de vacaciones, pero Bella enfermó.
-Edward, -murmuró Bella, Edward la tenía pegada a su pecho. Acababa de vomitar.
-¿Sí? –dijo él besando su cabello.
-No te vayas.
-No voy a ninguna parte
-No, me refiero a que no te enlistes este semestre. Tengo un extraño presentimiento, por favor no te vayas.
-Pero es el último, ya no falta nada para terminar. ¿Qué tanto son seis meses más? Puedes esperar ¿no?
-No es eso, sabes que puedo. Pero siento como si algo fuera a pasar, -dijo temiendo que la juzgara loca.
-Nada te va a pasar en seis meses Bella, será rápido, después podremos comenzar a llenar la casa de niños. Es lo que más deseo.
-Preferiría si pasamos unos dos años solo para ti y para mí, hemos estado juntos año y medio y solo te he visto 6 meses. Tomémonos tiempo para nosotros.
-Eso sueña a gloria, después comenzaremos…
-Sí, lo sé. A llenar la casa de niños, -ambos rieron.
-¿Te sientes mejor? –preguntó él.
-Sí, -pero la verdad es que ese presentimiento seguía en su pecho y no se iba a ir.
Presente
Edward estaba nervioso, esperaba por la llamada de Bella. Se encontraba en la estación de policía, todos esperaban su orden. Tenían conectado el teléfono a un GPS para localizar a Bella.
El teléfono sonó y fue como si el tiempo se detuviera.
-¿Hola?
-Edward, me soltaron, pero no sé donde estoy, -Bella estaba llorando.
-No te preocupes mi vida, no me cuelgues.
-El tiempo se acaba Edward, no me dejaron mucho dinero.
-No te preocupes, -Ella no dijo nada y todo mundo estaba intentando localizarla. -¿Bella?
-¿Sí?
-Te amo, -oyó como suspiraba.
-Yo también te amo.
Entonces todo comenzó. La encontraron a 35 kilómetros de ahí. Todo mundo comenzó a moverse, Charlie gritaba órdenes a todos y Edward solo podía ver, sus oídos estaban tapados. Escuchaba la respiración de Bella. Alguien lo movió y como autómata se subió a una de las camionetas. Todo el camino fue en silencio. En cuanto llegaron al lugar indicado la llamada se cortó.
Bajó de la camioneta y miró alrededor. Estaban en el desierto. Solo había una carretera, un teléfono público. Y por fin la vio. Ahí estaba con sus pantalones de mezclilla rasgados, su blusa sucia y su rostro rojo e hinchado por llorar.
La vio que comenzó a correr y él corrió también. Todo parecía en cámara lenta y el camino hacia ella se le hacía eterno. En ese tiempo se prometió a él mismo que Bella no volvería a derramar una lágrima a menos que fuera de felicidad y no volvería a lastimarla. Los únicos cardenales que podría tener en su cuerpo serían los que se provocara ella por su torpeza.
Por fin la tuvo en sus brazos y todo volvió a la normalidad. Escuchó todo, las sirenas, la gente gritando, el llanto de Bella.
-Ya, ya mi vida ya estás conmigo, nada te volverá a lastimar.
-Oh Edward, estaba tan asustada.
-Yo también, pero ya verás, ellos pagarán por cada cardenal que tengas en tu cuerpo.
La puso de vuelta en el suelo y la miró. Tenía su mejilla roja por un golpe que seguro le habían dado, marcas en las muñecas, cardenales en los brazos. Quiso llorar, pero solo atinó a besarla.
Por fin estaba ahí, en sus brazos, segura. Bella lo abrazó por el cuello y contestó su beso.
El tiempo se detuvo para ellos más no para los demás. Alice bajó de la camioneta donde estaba y caminó hacia ellos con Jasper detrás. Emmett también se encaminó hacia ellos y Charlie. Este último carraspeó y se separaron. Bella miró a su padre y comenzó a llorar de nuevo.
-Papá, gracias, eres el mejor. Te amo papá.
-Yo también Bells, tenía miedo. Pero ya estás sana y salva, nada te volverá a ocurrir.
Después abrazó a Alice. -¿Estás bien? No le pasó nada a Lizzie ¿cierto? –dijo sonriendo a pesar de las lágrimas y acariciando el vientre de Alice.
-No, ella está bien. Muerta de la preocupación como todos, pero ya estás aquí.
Emmett no dijo nada, solo la abrazó. Edward pudo notar que su cara se relajaba, de verdad la apreciaba. Jasper también la abrazó.
Después él volvió a acunarla en sus brazos. La llevaron a la camioneta y le dieron comida, agua. Llegaron a la comisaría y se pudo bañar y cambiar. Se sentía mucho mejor, ya estaba a salvo.
Lograron atrapar a sus raptores, Bella los identificó aunque no los había visto al cien por ciento dijo sobre el tatuaje de uno de los hombres, el cabello pelirrojo de la mujer.
Después de todo eso la dejaron ir a su casa. Habían pasado 12 horas en el interrogatorio y en la identificación de los agresores. Edward la llevó y pidió a su familia que los dejaran solos, que la dejaran descansar. Todos se despidieron y se fueron.
Edward la llevó hasta la habitación en silencio. No sabía qué decir. Por suerte ella no dijo nada tampoco, apagaron las luces y lo que pasó entre ellos los hizo olvidar el estrés vivido en esos últimos dos días.
Yaay! Juntos de nuevo, ella a salvo y todo feliz. Estaba un poco cansada del drama, ¿ustedes no? Es solo que he leído y vivido demasiado drama.
Pero ya es el final, ¿Qué les pareció? Les dije que era un mini fic, jaja.
Estaba pensando en hacer un epílogo, pero ustedes dirán. Dejen su opinión de la historia y si quieren o no un epílogo. Recuerden que Edward quería niños jeje.
GRACIAS A TODOS POR SUS LINDOS REVIEWS, SON UN AMOR :D
