Naruto no me pertenece. Es totalmente hecho por el gran Kishimoto Masashi (si fuera mío ya habría habido NaruSaku desde hace muuucho tiempo). Sólo uso sus personajes con fines creativos sin ánimo de lucro.
SUMMARY: Puedes verte como hombre; puedes oler como uno, puedes hablar como uno… pero nunca podrás enamorarte como uno.
La virgen jurada
Basada en la cultura de las vírgenes juradas de Albania
Capitulo 4:
Blood
Esquivo rápidamente la daga. Pero fue tarde pues al caer al suelo una trampa atrapó su pierna. Los dientes afilados del instrumento se clavaron a su tobillo con facilidad sacándole un grito ahogado.
-¡Haruno-san!-gritó un chunnin al ver al médico herido.- ¡Ayuda!
Sakura agarró el objeto de dientes metálicos y lo abrió con su fuerza descomunal. La lluvia arreciaba y el agua lavó la sangre que por un momento parecía brotar de su pierna.
-Silencio-ordenó al subordinado.-Nuestro deber es mantener la línea y quedarnos atrás. No hay necesidad de molestar al escuadrón.
El chico pasó saliva asustado.-Ahora vamos.
Sin dudar, Sakura alzó a un jounin herido que necesitaba atención. Se lo echó a los hombros y corrió con el joven de cabellos platinados a su lado.
-Rápido-ordenó furiosa.
-Sí-contestó el joven de inexperiencia en el campo de batalla. Su aplomo era deficiente y cada paso que daba hacía que su cuerpo enclenque tambaleara de más.
Sakura sudaba frío y si no fuese por la increíble fuerza física que estaba haciendo podría estar cayendo en una grave hipotermia. El clima no tenía perdón con el pobre bastardo que cruzará su campo de acción. Un ruido pesado atrajo su atención.
-¡Arriba hombre!-ordenó al chunnin que había colapsado a pleno trote.
-No puedo… estoy cansado- articuló tartamudeando por el frío que le calaba hasta la médula.
Sakura llevó su mano derecha a su botiquín portátil, el cual colgaba del canguro por la parte derecha. Le aventó una botellita de color caramelo.-Bébela, rápido.
El joven la bebió cómo si no hubiera mañana y un color rosa cubrió sus mejillas. El calor volvió lento pero seguro.-Gracias Haruno-san.
Sakura volvió a lo suyo siendo seguida- Recuérdame cuando lleguemos a la aldea… bajarte de rango a gennin.-Espetó furiosa cuando llegaron al refugio destinado para la misión. Varios ninjas se acercaron ayudando a Sakura con el herido. Sin pensar mucho se agachó rasgando su pantalón para ver la herida.
-Haruno-Taishou- se reportó un hombre de lentes oscuros y bata blanca extendiéndole una toalla seca color marrón.
Sakura la tomó casi rapándosela para secarse la cara. La refregó fuertemente – ¿Estado?
El hombre pasó las hojas de una planilla- Con este, ya van cinco heridos de gravedad. Hay dos en estado controlado y el resto ha sido llevado con éxito a la villa. Somos los últimos en partir. Se ha informado que la brigada ANBU número 2 ya se está encargando de la situación y nos piden despachar el puesto de control.
Sakura pasó la toalla por su nuca cerrando los ojos exhausta. Su cuerpo pareció aflojarse de repente. Cómo cuando el titiritero suelta la cruceta. Limpió sus ojos fijándolos en ese chunnin endeble. Estaba sentado atrayendo la atención de varios enfermeros cómo si estuviese en estado crítico.
-Ustedes- llamó la atención Sakura con esa mirada de aquel que sujeta las riendas.
-Taishou- contestaron los dos al unísono.
-¿Cuántos heridos se registran?-preguntó seria mirando al chunnin jadeando.
-Unos 10-contestó uno de los enfermeros.
-¿Unos…?-respondió inquisidora frunciendo sus cejas.
-Exactamente 10- respondió esta vez.
-Entonces tenemos que dejar de perder el tiempo con estupideces como esta.- ordenó furiosa pero sin levantar el tono de voz.
-Tú ¿cuál es tu nombre chunnin?
El chico se levantó temblando más por el temor que por el frío- Yakushi Kabuto.
-Cómo te lo dije hace un rato, te lo vuelvo a repetir. En cuanto lleguemos a Konoha, te reporto con el Hokage. Cambias de rango.
El chico incrédulo se despabiló de su fingida actuación viendo a la rosa con un odio tal que parecía empañar sus gafas.- Eso no está permitido y menos por una orden de una… asquerosa mujer.-espetó desidioso.
-Pero ¿cómo te atreves?- dijo uno de los enfermos ofendidos ante tal agravio yéndose contra él. Sakura lo paró con su mano.
-Te aviso como conducto regular para que no te lleves sorpresas al momento de la dimisión. Soporto la idea de tener novatos en misiones A, pero lo que no soporto es la insolente actuación. Para mí la medicina es el arte de la muerte y de la vida. No puedo aguantar a farsantes que no sólo ponen en riesgo la vida de otros sino la suya propia. Eso está más allá de mis límites. Si no sabes valorarte, no creo que merezcas ser llamado ni siquiera ninja.
El silencio se esfumó cuando Sakura terminó de hablar. Ni siquiera los heridos se quejaban.- Ebisu, levantamiento, ahora.
El de anteojos afirmó con la cabeza mandando con gritos a los encargados. Como hormigas dispuestas volvieron a su labor, dejando a un joven de cabellos platas con un objetivo tan claro como el agua en las hojas. La venganza es un plato que se servia frío.
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-Mírate no más. El jefe del equipo médico en convalecencia.-se burló Naruto llegando a la habitación de Sakura. Acostada y con una pierna vendada recibió a sus amigos con el cejo fruncido.
-Realmente fue la combinación de dos cosas-explicó rápidamente limpiándose su nariz por enésima vez en cinco minutos.
-Sí, una peste de los mil demonios junto con una pierna fracturada. Vaya que eres torpe Sakura-comentó el rubio con un mirar serio pero con cara despreocupada. En verdad lo importante siempre se transmite por los ojos.
-Sasuke, pláceme verte por acá. Soy digno de una visita. Me considero suertudo.
El joven de brunos cabellos como crin de caballo fino siguió derecho hasta la ventana donde se quedó quieto, encontrando más entretención en la calle que en su visita.
-Esa es la forma de Sasuke de ser amable-dijo Naruto apoyándose en el barandal a los pies de la cama.
-Y… ¿cómo les va? Escuche que hay retrasos en la entrega de medicamentos en las misiones C. Realmente estuve al pendiente de eso esta semana per…
-Ya ya ya-le paro Naruto con un ademán de su mano- Tranquilo hombre que ya se están encargando de eso por ti. Tú sólo relájate y procura recuperarte. Disfruta de nuestra gran compañía…-rió viendo a Sasuke.
El aludido tan sólo cerró los ojos con molestia viendo de nuevo a la ventana.- Estás toda un hilo de conversación hoy ¿no? Hasta a Itachi-san se le saca más sonrisas con una cuchara que a ti una mísera palabra. En verdad que eres más agrio que limón biche.
Sakura tan sólo soltó la risa por el comentario de Naruto. Pero se obligó a callar con sus manos cuando el menor de los Uchiha se acercó a ellos con esa aura de muerte y pesadez que siempre parecía acompañarle- Adiós- fue lo único que dijo antes de salir de la habitación.
-¡HABLÓ! Por el Dios Rikudou… ¡habló! Mira que eres todo un cotilla Sakura. De seguro lo enamoraste con tu carilla de niño bonito-molestó Naruto a su amiga, a lo que ella le respondió mandándole su pañuelo lleno de mocos a la cara.
-Que delicia…-musitó el rubio limpiándose con la manga de su sudadera.-Ahora seremos dos los enfermos… y mira que yo acabo de salir de convalecencia- canturreó melodramático colocándose la mano derecha sobre el pecho y mirando hacia arriba abogando por una luz divina.
-Serás imbécil hombre- rió cómplice mientras se sonaba de nuevo, esta vez con un pañuelo desechable.
Los dos rieron como los mejores amigos que eran. Bajo la fachada masculina reverberaba el deseo de los inversos. La puerta sonó callándolos paulatinamente.
-Adelante- dijo Sakura con su voz apestada.
-Tsunade Ojii-san-saludó Naruto despreocupado. Una maña que Sakura le reprochaba bastante al dirigirse a él. Al líder de la aldea y máxima autoridad en ella.
-Hokage-sama para ti cretino-respondió el ninja rubio de porte corpulento y anchas vestiduras blancas. Parecía un bloque de hielo andante con tanta prenda suelta.
-Tsunade-Shishou
-Vaya Sakura, no estás tan grave como me lo habían contado.
Tsunade Godaime Hokage-sama era un hombre como Sakura. Una virgen jurada de blondos cabellos. Tan claros que a veces se le veía el cuero cabelludo. Sus proporciones de fémina coqueta se revelaban bajo su túnica ceremonial, pero era lo más ancho que tenía para vestir. Así que Tsunade a la vista, parecía un hombre obeso y dejado. De cortos cabellos y mejillas rellenas que se tornaban como tomates cuando tenía mucho calor o se le iba la mano con el sake.
-Espero haya recibido el informe. Se lo entregué a Ebisu antes de entrar al hospital.
Tsunade se acercó colocando su mano derecha sobre la pierna maltrecha de la rosa emitiendo ese chakra tan de ella. Tan cálido y de color verde habichuela.-Sí, me lo entregaron. Precisamente de eso venía a hablarte. Bueno, además de venir a echar uno que otro chismecillo que hace tan bien al alma.
Naruto se desperezó con un sonoro ronquido que llamó la atención a Tsunade- Un chisme privado… ¡claro! Si nos permites ¿no?
-Está bien. De igual manera el chisme es chisme al saberse en boca de algunos.
El rubio miró a su amiga rosa y esbozo esa sonrisa que hacía que sus colmillos salieran un poco de su boca. Tsunade bajo su mano al terminar la momentánea terapia y se remango las estorbosas mangas. Estaba haciendo un calor brutal y se sentía huevo sobre sartén.
-Me llegó la notificación que bajaste a un chunnin de rango.
Naruto se enderezó por primera vez interesado en lo que Sakura tenía para decir. Esas decisiones no eran nada bien vistas y no podía concebir que ella hubiese hecho algo así sin buenas razones. Porque a pesar de su filosofía de vida tan estricta frente a la mayoría de las cosas de importancia… esta no parecía una de ellas.
- Tsunade-Shishou el caso de
-Sólo vengo a notificarte que apoyé la petición… y fue bajado de rango. Hice una investigación previa con algunos testigos que estuvieron ahí y mire el registro de desempeño. Así mismo hablé con Orochimaru y aunque su habilidad es tenaz para la medicina… no sólo de habilidades se crea el ninja.
-Mi intención nunca ha sido crear discordia entre el grupo. Sé que fue algo cortante y tal vez me malinterpreten como un abuso de poder. Pero créame que esa nunca ha sido mi intención… y menos estando en mi posición. Espero lo entienda.
Naruto pasó saliva viendo como Sakura apretaba su pañuelo maloliente. Enarcó las cejas con ese talante de querer ser serio, pensó que así le daría un poco de fuerzas. Porque esos eran los ademanes que le decían que en efecto, ella tenía miedo y no era tan fuerte con ella quería.
Tsunade rió limpiando su frente con la manga derecha dejando un rastro de piel muerta y sucia en la inmaculada bata.-Está haciendo mucho calor ¿no les parece? Iré por una buena bebida. El papeleo apremia y Shizune no demora en pillar que me escape. Parece un perro el condenado. Sakura, te espero en una semana.
Y tan rápido como llegó, el Hokage de Konoha salió de la habitación. Una buena estrategia de su parte, tomando en cuenta que esa "semana" no era justificada y ella alegaría. Pero ¿a quién? Si su jefe inmediato le había dado unos días libres.
-Toda una semana ¿eh? Que suertudo-comentó Naruto viendo a Sakura sonarse por largo tiempo. Ella y sus modales frente a otros. Pero frente a él, todo era permitido. Eso le gustaba, pues le otorgaba cierta privacidad ganada.
-Naruto…
El rubio la miró esperando a que terminará la frase- Do me diento muy bient- admitió por fin cuando ni un pizca de viento pasaba por sus fosas nasales.
-¿En serio? Ni me había dado cuenta-rió botando los pañuelos usados para brindarle el de él.
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Bueno, realmente eso no vio lo venir. Ni si quiera sentir. Ella nunca pudo entender cuando la gente decía "siento que me va a dar gripa". Eso en su cuerpo era imposible de predecir. Así como el clima. De un momento a otro era un torrente de adrenalina laboriosa y al otro estaba medio muerta en una cama. No era de enfermarse mucho pero las pocas veces que lo hacía… era un asqueroso pedazo de carne y que despedía un aura enrarecida que alejaba a cualquier humano sano.
-He sacado una solución salina gracias a los cuernos de los siervos de los Nara. Dios los bendiga. Se hacen maravillas con eso-musitó Tsunade dejando un frasquito de un polvo nacarado en la mesa de noche de Sakura.
La rosa no se atrevió ni a contestar. Ni siquiera la voz le llegaba a las muelas-Tómate una infusión con una cucharadita tres veces al día y en dos a tres días volverás a…-dijo Tsunade viendo a su alumna. Iba a decir que volvería a la normalidad pero francamente…- volverás a la vida.
Porque era tan sencillo como eso. La pobre andaba medio muerta.
-Gracias… Shishou-musitó ronca y con alguno que otro gallo en la entonación.
-No hables más que me deprimes.-Respondió Tsunade con cara de mártir.-Y tú, deja de estar perdiendo el tiempo ¿qué no debías estar ayudando a al gato de la señorita Okita? Iruka mandó la notificación desde esta mañana. Ese animal del demonio deberían ponerlo como ninja asiduo.
Naruto bajó el embalaje con cara de frustración secándose unas gotas de sudor debajo de su nariz- Esas misiones clase D son para los genins… y yo soy un ANBU. Que otros se encarguen-refunfuño parándose frente a Tsunade viéndole desde arriba.
Tsunade lo agarró por la oreja -¿Disculpa?
Naruto ahogó un grito quedando de rodillas- Está bien, ya voy ya voy.
La rubia de cabellos rubios y cortos se acercó a su oído- Y después de eso te notificas con Sai que hay una nueva misión. Luego pasas por mi oficina y firmas de una vez por todas los pagares de sueldo con Shizune.
-Vale vale
-Ya sabes cómo funciona eso de la burocracia. Y si no firmas no te giran el siguiente pago… y no queremos eso ¿verdad?-apretó con más fuerza.
-No no no
-Bien-soltó por fin alegre.- Te veo marchar.
Naruto pareció tartamudear algo viendo a Sakura con ojos cerrados respirar con dificultad en su cama.- Pero…
Sintió de repente una chakra descomunal nacer del cuerpo del Hokage. Lo suficiente para salir huyendo. Tsunade exhaló calmando su posible ira yendo a la cama al lado de Sakura. Puso su mano sobre la enorme frente de su aprendiz frunciendo el seño- Sakura tu eres un hombre, no lo olvides.
La rosa entreabrió los ojos sin responder ante el comentario.-En la vida las decisiones por más duras que parezcan, se tomaron por una razón poderosa… y es nuestro deber mantenerlas.
Esta vez Sakura abrió los ojos. Tsunade esbozó una sonrisa enarcando la boca mostrando esas arrugas profusas que nacen con la edad- Sólo divago. Ya sabes se sufre de demencia senil con la edad.
Sin más, el Hokage tomó su cofia colocándosela en la cabeza con ajuste. Se le tendía a resbalar bastante- Intentaré pasar por la noche para revisarte. Kushina Uzumaki es buena amiga de esta casa ¿no?
-Jumm-graznó la enferma como gesto afirmativo.
-De seguro el revoltoso de Naruto le comentó que andas indispuesto. Seguro recibirás visitas agradables. Ya sabes… es bueno que alguien se encargue de uno de vez en cuando.
La puerta se cerró sumergiendo a Sakura en esos estados meditabundos del alma que le fastidiaban bastante.
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Cuando Naruto supo de la muerte de su padre, Sakura no dijo nada. No musitó palabra alguna y se mantuvo distante de él haciendo de sombra atrás. Ella de 15 y él con unos inmaduros 19.
Namikaze Minato, muerto en misión. Cuarto Hokage de Konoha dejando viuda a su esposa y sin padre a su único hijo. Naruto realmente parecía no asimilarlo del todo. Es como cuando te llega una noticia tan absurda que sólo la escuchas, pero no la terminas de creer. Sólo vas por la vida de paso en paso con la firme convicción que algún día te calce para entenderlo del todo.
Sakura lo sabía y no quería presionar. Así que se la pasaba ahora, todos los días en la casa de los Namikaze. Había perdido la costumbre de llamar a la puerta a través de los años, así que pasaba derecho sin ni siquiera golpear. Muy maleducada.
Iba con una pantaloneta gris con una asquerosa franja naranja. Su camisa verde biche no era tampoco una joya y no complementaba el atuendo. Pero bueno, era ropa gratis que Naruto le pasaba cuando a él ya le quedaba chica. Una vez en la sala pudo ver a su amigo sentado en el suelo con la espalda recostada en el sofá. Iba a saludar pero él la interrumpió.
-Nunca me gustaron los guisantes… Son redondos, dudosos, verdes y raros. Es como masticar plástico hervido.-
Sakura se rio internamente al preguntarse de dónde podría haber Naruto haber comido plástico hervido.-Siempre que él me los acercaba mandaba la mano contra la cuchara y se los hacía regar. Entonces él me enviaba al rincón por una hora y media.
Sakura se sentó a su lado sintiendo como poco a poco esa voz perdía su tono varonil para salir casi como un hilo aguado por la congoja.-Hoy cuando fui a comer al Ichiraku, el ramen tenía guisantes flotando…y los comí… y supe que mi papá había muerto.-Se ahogó en su llanto perdiendo la capacidad de hablar. Se tomó la cabeza con las manos- Lo supe en el sabor, lo supe cuando los tragaba, porque fue como pasar mi infancia de un bocado con caldo de pollo. Y lo supe, supe que él no volvería para recordarme las cosas. Porque a pesar de tener 19 me siento como un crio porque quiero que me sigan corrigiendo ciertas cosas. Y cuando mastiqué supe que eso ya no sería así… y fue como caer en un abismo de realidad que me golpeó como el más fuerte de los golpes.
No pudo seguir hablando. Con una infinita tristeza se ahogo en su saliva emitiendo sonidos de burro arremetido. Sakura pasó su brazo por encima de los hombros de él para intentar calmarlo pero no era nada útil. Naruto bajó sus manos para abrazarla tumbándola al suelo de paso. Sakura muy incómoda comenzó a tartamudear diciéndole algo como "calma" y "quítate" todo mezclado.
El rubio posó su mejilla húmeda encima de la de ella y se limpió con un movimiento ascendente de su cabeza. Quedó mirándola fijamente. Sakura estaba muy perturbada y bastante nerviosa. La situación en sí era una demencia y ella sólo podía ver los mocos aguados de Naruto salir goteando de su nariz.
-Te amo- dijo de repente.
Sakura abrió los ojos con afán y su respiración comenzó a precipitarse al ritmo de una batería.-Hombre, yo también ¿te amo? Somos amigos… ¿no?-contestó con una risa burlona rezando por dentro que esa fuese la respuesta de lo que sea que estuviera implicando Naruto.
Naruto negó la cabeza enérgicamente como si la sola idea de la mala interpretación por parte de ella le destrozara la razón.-Yo te amo como mujer. Yo quiero besarte, quiero abrazarte con deseo… yo te amo.
Y fue mucha información para tan corto tiempo, para tan corta respiración y para tan corta razón. Sakura lo empujó de una patada poderosa y gateó un poco hasta coger el impulso necesario para ponerse de pie y salir corriendo. Mientras tanto una mujer de largos y rojos cabellos cerró los ojos con tristeza escondida tras la puerta principal.
Sakura abrió los ojos perezosa y enfocó la vista cuando vio un habanero sangriento mirarle desde arriba. Ella sonrió contenta- Kushina-san…
Kushina Uzumaki con ese tono de su cabello, ahora con una que otra hebra teñida por la edad, cambiaba el paño mojado para empaparlo de nuevo con agua fría.- ¿Cómo te sientes? Has dormido todo el día.-respondió con esa manera de ser con ella tan sutil y maternal. Dios… cómo la adoraba.
-Mareada
La rosa volvió a cerrar los ojos no estando segura si estaba de hecho despierta o el sueño era muy real.-Me soñé… con Naruto.
Kushina rió quedadamente volviendo a ponerle el paño esta vez más frío-Espero no haya sido una pesadilla.
-Creo que exactamente eso fue.
-Pues no me extraña-dijo riendo esta vez más estrepitosamente.-De hecho ha estado mandando a Sai-kun a mirar cómo sigues. Es muy divertido ver ratones de tinta cada cinco minutos… cómo ahora.
En el alfeizar de la ventana se poso un ratón de tinta que se paró en sus dos patas esperando un aplauso del público. Emitió un sonidillo chirriante y sus bigotes falsos se movieron.-Ya despertó y le voy a preparar algo de comer. Que no se preocupe que hoy me quedo a dormir con él.
No siendo más, el animalito salió por donde vino dejándolos solos.-Kushina-san… no es necesario.
-Creo que cuando casi no puedes decir eso, sí se hace necesario.
Sakura se volvió a arropar cayendo de nuevo en el sueño. La fiebre hacía estragos en ella y el olor a okayu la envolvía más en la ensoñación. Podía escuchar entre ligeros cabeceos los sonidos de alguien ocupado en la cocina. Las ollas moverse, el agua salir, el sonar de la fricción del trapo sobre la superficie. De seguro ella estaba haciendo lo que hace las amas de casa.
Esbozó una sonrisita muy particular y cayó dormida por completo.
Había pasado una semana completa desde esa confesión caótica. Evitarlo se le antojo la opción más acertada, pero con ella, las ansías locas le perforaban el estomago por tanto exceso de bilis. Estar en el mismo equipo y evitarlo cada vez que podía… no era nada agradable. Entonces fue cuando saliendo de las duchas destinadas para las vírgenes él la tomó de la muñeca con una fuerza exagerada y la entró al recinto cerrando tras de sí la puerta para que nadie los viera.
-¿Por qué?-fue lo único que dijo con la mirada abajo y sus mechones cubriéndolo para evitar la vergüenza.
-¿Por qué qué? No te entiendo- respondió desentendida soltándose del agarre de un manotón. Naruto se quedó parado quieto y la enfrentó con la mirada. Sakura nunca se le olvidaría ese mirar. Era de confusión, de duelo, de mucha pena y tristeza. Parecía un niño perdido del agarre de su madre. Tan solo y con una desesperación tal que no se le hizo justo seguir fingiendo indiferencia.
-Naruto mira… las cosas entre los dos no deben ser como tu las quieres.
-¡Y como tu las quieres también!-respondió cerrando los ojos frustrado.
-Yo no quiero que las cosas sean así. Espero eso te quede claro.
Naruto hizo lo impensable. Hizo lo que por años oculto con capas y capas de conformidad. Tomó su cuello y la acercó a él con un poder tal que Sakura se sintió indefensa como hoja. La amasaba como un panadero hábil entre sus roces hambrientos. Ella asustada opuso la resistencia más fehaciente jamás hecha. Lo golpeo con dureza con los puños cerrados. Emitió su terrible chakra de destrucción masiva en cada movimiento. Podía sentirlo, el daño que le hacía era fatal. Y sin embargo el seguía pegado a sus labios como una lapa. Sakura estaba exhausta ya, mantenía fruncida la boca para no darle paso a la lengua que él, con tanto empeño deseaba introducir. La había lamido toda. Qué horror.
La rosa comenzó a quejarse desesperada ante tal violación y entonces vio dos lágrimas traslucidas caer de los ojos cerrados de su amigo. Fue bajando su agresividad y respiro profundamente entrecerrando los ojos como una derrota placentera. Bajo los brazos tal muñeca de trapo y su expresión dejo el entrecejo tieso para pasar a uno calmado. Sintiendo la aceptación por parte de ella, él la soltó poco a poco hasta dejarla. Sólo se unían por sus labios sellados.
-No me queda del todo claro-dijo el rubio cuando se separó de ella con tono cansado y algo melancólico. Sakura alzó su mano para posarla en una de las mejillas húmedas de él dándole a entender un pacto silencio de mutuo acuerdo.
Kushina Uzumaki volvió a cambiar el paño. Mientras su rostro lleno de congoja derramaba lágrimas silenciosas al escuchar a Sakura llamar a Naruto en sueños con hermosas frases de compromiso y ese tan fatídico "te quiero". La roja llevó sus manos al rostro llorando por el infortunio de ella, de su hijo y de lo que sería de ellos a futuro.
Continuará
SANDECES RANDOM:
-No sé si ya se abran enterado, pero gane el TORNEO de shots del foro :3. Ohhh yo nunca había ganado nada así (por web…. xD). Siempre quedo en segundo lugar… es como una maldición que se ha roto ESTA VEZ. Wiii. Gane con el shot "C.S Ageha". Por si alguien no ha leído. También paso a felicitar a Dany quien fue un duro competidor y uno de los mejores escritores del foro.
-Este capítulo me sacó muchas canas verdes. Pero al final mi musa volvió a besuquearse conmigo y salió tan chévere. Me ha gustado mucho el resultado.
-Blood o "sangre" es la cuarta canción del OST Tsuikohen (Rurouni Kenshin, a.k.a mi anime/manga favorito).
Reviews:
Gracias a Klan-Destino, nig7wols, Sakura sannin, Xquic, ahsayuni15f, Azkaban, mnkdracoin. Contestaciones con mensajito privado.
Miyuki Uchiha
Escuchando: Higurashi no Naku Koro ni (opening de la serie del mismo nombre)
