Muchísimas gracias nuevamente por sus geniales comentarios, la verdad quienes me comentan sobre mi escritura, me gustaría mucho más que sólo escribir bien, quiero que mi historia les esté dejando un buen sabor de boca. Y sobre todo, espero divertirlos con este fanfic (además no soy perfecta, sé que se me escapa a veces uno que otro error, pero siempre trato de corregirlo en cuanto me doy cuenta de ello). Por favor disfruten del cuarto capítulo. Saludos a todos.

Kiba y Shino

Desde hacía varios años, el día 28 de diciembre tenía un significado especial para los jóvenes ninjas Kiba y Shino, pertenecientes a los clanes Inuzuka y Aburame respectivamente. Ninguno de los dos hacía planes sin pensar para esa fecha y se apuraban para quedar libres de las misiones que tuviesen pendientes para la última semana de ese mes invernal. La razón era muy simple, ese día acostumbraban tener una pequeña cena de cumpleaños para la tercera integrante del equipo 8, antiguamente también conocido como equipo Kurenai cuando eran unos pequeños genin.

El lugar elegido en esta ocasión fue el Yakiniku Q por ser lo suficientemente grande para recibir a todos sus amigos de generación, lo cierto es que la celebración iba a ser la usual: Kiba, Hinata y Shino hasta hace unas cuantas semanas. Sus planes cambiaron ante la nueva situación sentimental de su compañera, ya que Naruto también los acompañaría para alegría de la joven y molestia de Kiba, pues sentía que arruinaba los planes que Shino y él tenían en mente. Bueno, realmente no es que fuesen geniales planeando cumpleaños, únicamente cenarían, charlarían y compartirías algo de pastel, ellos creían que eso era suficiente para hacer feliz a Hinata.

¿Cómo fue que de repente terminaron en un restaurante de carne a la parrilla con todos acompañándolos? Naruto no es de los que guardan secretos y menos a sus compañeros de equipo que fueron testigos de que ese bobo abriera los ojos de una vez por todas en su última misión, al menos es lo que creía Kiba. Así fue como Sakura y Sai decidieron unirse a la celebración, Sakura consideró que entre más chicas estuviesen presentes en la cena de cumpleaños, Hinata se la pasaría aún mejor, así fue que decidió añadir a la lista de invitados a Ino y Tenten, aunque con lo que no contaba la joven médico era que los respectivos compañeros de equipo de las kunoichis se entusiasmarían al grado de ir con ellas. Lee siempre estaba demasiado animado y Chouji fue quien insistió en que el único lugar en el que habría lugar para el grupo tan grande que se había formado, sería sin duda alguna el Yakiniku Q, así fue como todo quedó pactado, aunque en el caso de Shikamaru, Ino tuvo que pedírselo a gritos debido a que este los cumpleaños siempre le parecían bastante problemáticos. Al final accedió porque tanto Chouji como Ino insistieron en que fuese con ellos. Después de todo, eran pocas las ocasiones en que su generación podía reunirse para celebrar algo en especial, tomando en cuenta que siempre se encontraban sumidos en sus respectivas obligaciones.

La gran mayoría estaban ahí presentes, a excepción de tres personas: Hinata, Sakura y Naruto. Sakura había advertido a los demás que era probable que se uniera a ellos después de la hora señalada, puesto que se encontraba sumamente ocupada en su proyecto del hospital infantil para huérfanos de guerra. Ella en verdad hacía una labor admirable, sin embargo sus amigos se preguntaban si Sakura podía soportar tanto trabajo ella sola, la misma Ino creía que se estaba exigiendo demasiado, pero la kunoichi parecía sorda ante las preocupaciones de sus compañeros.

En el caso de Naruto y Hinata, Kiba comprendía que Naruto pudiese llegar tarde a las reuniones, pero no Hinata. De los tres, ella era la más puntual y la primera en llegar a cada uno de sus encuentros, el llegar tarde era impropio de alguien tan educada como Hinata. El motivo de su retraso debía ser el mismo Naruto por razones obvias.

- "¡Ya muero de hambre y esos dos no llegan! ¡Todo debe ser culpa de Naruto!"- dijo Kiba con exasperación, ante esos gestos tan dramáticos, su fiel perro Akamaru siempre tenía una certera respuesta que bastaba con un sonoro ladrido, pero esta vez no fue así. Akamaru tuvo que quedarse afuera el tiempo que Kiba estuviese en ese restaurante, el prohibir mascotas en lugares de comida era comprensible para Kiba, sin embargo Akamaru no era una mascota, era su mejor amigo y el único que podía comprender su enojo.

- "Tranquilízate Kiba, Hinata tiene que llegar. Ella sabe que esta cena es en su honor."- Shino trató de calmarlo, aunque siendo sinceros él también estaba ansioso porque Hinata llegase. pues había entrenado bastante a sus insectos para tenerle una sorpresa especial ese año.

- "Si se tardan más ¿podemos comenzar a comer nosotros?"- ese era Chouji, incapaz de contener su apetito por otro rato, un signo de su madurez era que ese fue el primer comentario que hacía en torno a comer desde que habían llegado, era consciente que después de todo esa no era una cena ordinaria. Su robusto rostro también había cambiado, ya se dejaba ver una pequeña barba de chivo de la cual parecía sentirse muy orgulloso ya que le daba un aspecto de mayor edad. Ante sus compañeros, parecía que Chouji había crecido de la noche a la mañana al perder su aspecto infantil y desaliñado, tan característico de él en tiempos pasados.

Chouji ya estaba a punto de lanzar un buen trozo de carne a la parrilla, pero Ino logró detenerlo al instante no sin antes darle un regaño.

- "Ya te dije que debemos esperar a la Hinata, sigues comportándote como un niño aunque tu apariencia diga otra cosa de ti ¡crece Chouji!"- el ninja se detuvo mientras todos soltaban leves risitas.

- "Chouji sigue siendo Chouji después de todo."- dijo Tenten.

- "Aunque su cuerpo cambie, él seguirá con la llama de su juventud encendida ¡eso es maravilloso Chouji!"- Lee estaba feliz por su compañero que nunca dejaba su forma de ser de lado.

- "Gracias chicos."- comentó Chouji con una sonrisa en los labios.

- "¡No lo alienten de esa manera chicos!"- Ino no veía nada positivo en que reafirmaran la glotonería de su compañero, pero todos platicaban sin prestar atención a sus protestas.

Kiba veía todo con gesto molesto aunque si le preguntaban el porqué, era muy probable que no pudiese contestar debido a que ni él mismo conocía a ciencia cierta la razón de su incomodidad. Todos se divertían mientras esperaban la llegada de Hinata y Naruto, mientras tanto Kiba decidió ir a echar un vistazo a Akamaru. Era inevitable que su compañero tuviese que quedarse afuera del restaurante para su mala suerte.

Al ver a Kiba, Akamaru se acercó para ladrarle muy feliz. El ninja pudo notar que la nieve seguía cayendo lentamente sobre la aldea, todo lo blanco hacía que resplandeciera el camino y los techos de las casas: debía admitir que era un espectáculo hermoso. A lo lejos, unas cuantas lámparas encendidas ayudaron a Kiba a vislumbrar a dos personas que se acercaban tomadas de la mano, sus voces y sus risas eran inconfundibles. Esos dos por fin habían llegado después un buen rato de retraso.

"¡Vaya desvergonzado!"- pensó Kiba con rostro molesto- "Después de hacernos esperar tanto aún así viene sonriendo como nada pasara. Me dan ganas de patearle el…"- sus pensamientos se vieron interrumpidos por Hinata quien apresuró el paso al reconocerlo en la entrada del lugar.

- "Kiba-kun perdón, se nos hizo un poco tarde. En verdad me siento apenada."

- "Disculpa la demora."- dijo Naruto una vez que alcanzó a Hinata.

En ese momento quiso gritarle mil y un cosas a ese idiota, sólo se contuvo porque Hinata estaba presente y no quería causarle un momento bochornoso ¡Dejarlo esperar así! Él era Kiba Inuzuka y desde hacía tiempo estaba determinado a convertirse en el próximo Hokage sin importar que toda la aldea ya diera por hecho que a Naruto le iba a corresponder ese puesto en el futuro. Daba igual, Kiba no se iba a dar por vencido tan fácilmente. En lugar de desquitar su ira con Naruto, prefirió dirigirle la palabra a Hinata, con ella era imposible enojarse. Hinata siempre hacía que cualquier persona por más energúmena que fuese, calmara su temperamento.

- "No se preocupen por eso, de Naruto es normal que llegue tarde a todas partes pero eso no es propio de ti Hinata. Se debió interponer algo importante en tu camino ¿verdad?"- Kiba le lanzó una sonrisa relajada, mostrando uno de sus colmillos, típico rasgo físico de su clan.

- "¿Qué quieres decir con que "llegar tarde" es normal en mí, Kiba?"- Naruto hizo un gesto de incredulidad ante lo dicho por su compañero.

- "¡A ti no te pregunté nada, le pregunté a Hinata si había tenido algo importante…!"- Kiba se detuvo en su comentario al ver que Hinata tenía el rostro totalmente rojo y comenzó a tartamudear.

- "¿Algo importante…?... Kiba-kun… bueno… es que… yo… bueno…"- de repente, Hinata volteó para ver a Naruto y mientras sus miradas se cruzaron, el rostro del rubio se puso del mismo color que el de la kunoichi.

Kiba se sintió ajeno a toda esa escena, los dos se sonreían mutuamente ignorándolo por completo. Algo había ocurrido y era obvio que ninguno de los dos iba a contárselo. Kiba se puso más molesto de lo que estaba antes, pues después de todo esos dos ya eran pareja, no tenían porqué contarle nada y debieron hacer ciertas cosas que sólo hacen los novios. Sin embargo, el joven ninja no iba a perder la oportunidad que tenía enfrente para molestarlos.

- "Si se te ocurre hacerle cosas raras a Hinata, te las verás conmigo Naruto."- dijo Kiba en tono desafiante.

Naruto pudo haberse comportado de forma madura y ser gentil con Kiba, pero eso era algo que estaba fuera de sus opciones.

- "¡¿Cosas raras?! ¡¿Qué demonios quieres decir con eso?! ¡Tú maldito…!- eso había encendido los ánimos entre esos dos.

- "¡¿Acaso quieres pelea?! ¡Sólo tienes que pedirla!"- gritó Kiba poniéndose su rostro desencajado muy cerca del de Naruto.

Hinata suspiró, por alguna extraña razón parecía esperar un momento así a lo largo de la noche. Tal vez no al inicio, pero sin duda lo esperaba.

- "Naruto-kun, Kiba-kun, no peleen por favor…"- ella intentó calmar a ambos al ver que se estaban comportando como dos niños pequeños, incluido Akamaru quien no paraba de ladrar por el alboroto. Por fortuna, llegó Shino para arreglar la situación.

- "Hinata, por fin llegas. Todos estábamos esperándote."- al escuchar la voz de Shino, esos dos por fin se detuvieron.

- "Gracias, Shino-kun, en verdad lamentamos el retraso."

- "No te preocupes por ello."

Hinata siguió a Shino hacia el Yakiniku Q, bastante emocionada saludó a todos sus compañeros y agradeció a cada uno por estar con ella esa noche, mientras tanto Naruto y Kiba tuvieron que dejar su pleito para otro momento y así no arruinar la ocasión. Repentinamente, Shino hizo unos cuantos sellos con la intención de hacer un jutsu y para gran sorpresa de todos, cientos de insectos luminosos emergieron de entre las ropas del shinobi alineándose hasta formar la siguiente frase: "¡Feliz cumpleaños, Hinata!"

Ella se quedó impresionada por lo que Shino acababa de hacer y no fue la única, todos quedaron impactados por el maravilloso jutsu que contemplaban. Incluso Naruto, quien no era fan de los insectos, tuvo que reconocer la proeza de su amigo.

- "¡Eso fue increíble Shino! ¡Debió costarte mucho trabajo entrenarlos de esa manera dattebayo! ¿Podrías hacerlo nuevamente para mi cumpleaños? Sé que falta bastante pero en serio eres genial con los insectos."- dijo Naruto de forma honesta.

- "¡Me encantó Shino-kun! ¡En verdad, muchas gracias!"- Hinata y los demás soltaron unos cuantos aplausos alabando la proeza de Shino, sin embargo lo que realmente le llegó a él, era la opinión de Naruto.

- "Por fin reconoces algo bueno en mí Naruto, eso me hace muy feliz. Espero que lo que acabas de ver lo recuerdes por siempre."

- "Así será Shino."

- "Al parecer tus palabras hacen muy feliz a Shino-kun."- le dijo Hinata a Naruto con una sonrisa. Al voltearse a ver, tanto Kiba como su compañero pudieron notar que el sonrojo que tenían hace un momento volvía a teñir sus mejillas. Kiba sabía que Naruto debió hacerle algo a Hinata en ese lapso en que se retrasaron, pero era inevitable el sentirse así pues Kiba se dio cuenta de qué fue lo que le molestaba desde hacía rato pero decidió guardarse el secreto para sí mismo.

La noche transcurrió entre bromas y charlas sobre su infancia, los recuerdos de todos inundaban los relatos que cada quien tenía que contar, las vivencias eran tanto felices como amargas. Tiempo después llegó Sakura y todos estuvieron completos, aunque al parecer ella no tenía tantos deseos de hablar como el resto pues cada ocasión en que Naruto sacaba a relucir el nombre de Sasuke, el semblante de su compañera kunoichi cambiaba totalmente: estaba triste. Kiba notó que Naruto al parecer no se daba cuenta de ello, eso lo hacía preguntarse ciertas cosas que punzaban aún más sobre la constante molestia que lo había estado abrumando ese día.

Tomó un pedazo de carne ya cocinado y se levantó de la mesa, Akamaru debía tener hambre y no lo iba a dejar sin una buena cena. Naruto al estar distraído por la plática de los demás, se dio cuenta muy tarde de que era su trozo de carne el que Kiba había tomado.

- "¡¿Qué demonios te pasa, Kiba? ¡Eso era mío dattebayo! ¡Regrésamelo!"- Naruto se paró de su lugar para lograr alcanzar a Kiba quien se dirigía a la salida del lugar.

Para mala suerte de Naruto, llegó demasiado tarde pues Akamaru ya saboreaba entre sus fauces el bocado que Kiba le había llevado.

- "¡Te dije que esperarás Kiba, eso era mío ¿sabes?"

- "No seas tan ruidoso Naruto, Hinata puede venir, no le gusta vernos pelear."

Naruto veía con rostro confuso la respuesta de Kiba.

- "¿Eso qué tiene que ver?"

- "¡Maldición! ¡En serio que algunas veces me desquicias!"

- "¿Por qué dices eso?"- al parecer Kiba estaba actuando un poco raro ese día.

Él parecía ignorar la confusión de Naruto y siguió hablando.

- "¿Recuerdas cuando fueron los exámenes chunnin y tuvimos que enfrentarnos en las preliminares?"

Naruto no sabía hacia dónde iba Kiba con esa clase de conversación, así sólo asintió a la pregunta con un movimiento leve de cabeza.

- "Hinata estaba muy preocupada esa vez, no sólo por ti, sino por ambos. Ella nos apreciaba a los dos, y lo que menos deseaba era que saliéramos lastimados. En un inicio no me importó ¿sabes? Creía que Hinata debía cambiar esa forma de ser suya, el ser tan amable con todo el mundo no siempre es bueno, especialmente para una shinobi de un clan tan importante."

- "Yo no creo que eso sea…"- Naruto quiso hablar pero Kiba lo interrumpió.

- "Pero me equivoqué, ella era el equilibrio del equipo. De mí logró sacar un lado más tranquilo y de Shino su parte más gentil, lo que acabas de ver con esos insectos luminosos hubiese sido impensable para el Shino sombrío que conocimos cuando formamos el equipo 8. Yo estaba mal, simplemente no había conocido a una chica como ella, mi madre es bastante aguerrida y mi hermana mayor es una chica muy ruda por decirlo de alguna manera, era difícil convivir con dos mujeres así. Hinata fue como una especie de respiro, después me puse a pensar que si hubiese tenido una hermana menor, me hubiese gustado que fuese como Hinata, ella es de las que en toda ocasión encuentra las palabras precisas para hacerte sentir bien, te levanta los ánimos aunque no se lo pidas o siempre en cada misión preparaba almuerzos para el grupo, es de las que se preocupan por todos de manera genuina sin pedir nada a cambio. Siempre lo sentí así sin darme cuenta que al final tengo una hermana menor después de todo, ahora logro comprender a Neji, el porqué él siempre deseaba protegerla. No es algo sobre lo que tengas elección, simplemente te nacen las ganas de que nada malo le ocurra. Y por supuesto de golpear a todo aquel que se acerque a ella y le pueda hacer daño."- en la última frase, la voz de Kiba cambió a un tono más serio y sus miradas se cruzaron amenazantes.

Naruto sonrió ante lo dicho por Kiba, tal parecía que lograba comprenderlo.

- "Nunca la lastimaría, no te preocupes por ello Kiba. Y si ves que estoy haciendo algo que no debo, tienes el permiso de golpearme cuantas veces quieras, te juro que no opondré resistencia."- Naruto extendió su puño, era la forma en que Killer Bee le había enseñado para sellar una promesa. Kiba lo chocó sin necesidad de pronunciar nada más entre los dos.

Una voz detrás de ellos los hizo voltear sorprendidos.

- "Kiba, tú no eres el único hermano mayor que tiene Hinata. También me tiene a mí."- ese era Shino quien ya tenía uno de sus brazos extendiendo su puño para chocarlo de igual manera. Naruto no podía negarse ante la petición de dos hermanos mayores.

- "Así que es por Hinata que no quiero estar peleando a cada momento contigo Naruto. Es hora de crecer ¿no te parece?"

- "Por supuesto. Entiendo lo que dices, supongo que yo también tengo una hermana menor en Sakura-chan."

- "Ella más bien es tu hermana mayor y tú eres como un molesto hermanito que no sabe cuando quedarse callado."- dijo Kiba echando por tierra la afirmación de Naruto.

"¡¿Qué dijiste?- "- eso hizo que Naruto se enfadara de nueva cuenta.

- "Deberías hablar con ella sobre Sasuke, es obvio que algo la tiene preocupada y tiene que ver con él."- dijo Kiba.

- "¿Cómo puedes saber eso?"- preguntó Naruto extrañado.

- "Necesitas aprender a leer los gestos de una chica. Sakura también lo es."- hablo Shino al ver que esos dos se habían calmado un poco.

- "Al parecer aún me quedan cosas que conocer sobre las mujeres ¿eh? No me queda más que ir aprendiendo, supongo. Además de hablar con Sakura-chan, no me había dado cuenta de que se sentía mal."- dijo Naruto un poco apenado.

- "Por cierto, si vas a aprender cosas más te vale que no sea nada raras, pues si me entero de que le haces algo extraño a Hinata, te juro que te daré una paliza. Ella no es como una de tus tantas fans que sólo al verte gritan como locas."- comentó Kiba.

- "No creo que Naruto se refiera a "ese" tipo de cosas Kiba."- dijo Shino ya que al parecer,su amigo malinterpretó las palabras de Naruto.

- "Con un alumno de Jiraiya-sama nunca se sabe Shino."

- "No metas al Ero-sennin en esto. Y que quede claro que no soy un pervertido, no le haría cosas extrañas a Hinata."- Naruto estaba desesperándose con la actitud de hermano mayor que había adoptado Kiba.

- "¿En serio? ¿entonces dime qué demonios estaban haciendo que llegaron tarde hoy?"

Ese comentario hizo que Naruto volviera a los mismos colores que tenía su rostro cuando intercambiaba miradas con Hinata.

- "Eso no te incumbe dattebayo."- metió sus manos en sus bolsillos y bajó su mirada al suelo, al parecer Kiba había ganado por esa ocasión.

"¡¿Entonces le hizo cosas raras a Hinata?!" Ese fue el pensamiento que cruzó por el pensamiento tanto de Kiba como de Shino que parecía haberlos dejado congelados de asombro. Una voz suave comenzó a llamarlos.

- "Chicos, están aquí ¿qué pasó? ¿Todo está bien?"- preguntó una curiosa Hinata.

- "Todo está bien, sólo vinimos a traerle unos cuantos trozos de carne a Akamaru."- contestó Naruto calmándola.

- "Ya veo, deberían entrar, aquí afuera hace mucho frío. Todos preguntan por ustedes."

Dicho esto, Naruto se adelantó a sus dos compañeros. Kiba finalmente reaccionó.

- "¡Maldito Naruto! Debemos estar atentos Shino, recuerda que hemos prometido proteger a Hinata."

- "No creo que Naruto le haya hecho nada malo, Kiba."

- "Como sea, será mejor no bajar la guardia. Después de todo, desde ahora somos sus hermanos mayores."

No tenía caso seguir discutiendo con Kiba, a pesar de querer aparentar un carácter maduro frente a Naruto, para Shino seguía siendo en el fondo ese Kiba impetuoso que había conocido al entrar en el equipo 8. Eso no era tan malo después de todo, pues juntos aún después de los años encontraban que entre los tres seguían complementándose los unos a otros.