Capítulo 4: Revistas

No era un día cálido ni soleado pero eso no le impidió a Sakura realizar los trámites necesarios para pedir un traslado a Tokio. Esa sería la segunda vez que intentaba ingresar al Jikei University Hospital y espera no fallar nuevamente la prueba de admisión.

Se encontró a Naruto en la salida. A pesar del tiempo transcurrido no se acostumbraba al hecho de que Naruto estudiare leyes. Su rubio amigo era demasiado hiperactivo, a parte del Equipo Siete eran pocas las cosas que tomaba con seriedad, sin embargo no lo hacía tan mal.

Lo saludó y él le devolvió el saludo. Seguían siendo amigos, incluso habían salido algunas veces al karaoke y cantado, cuando tenían tiempo libre, algo que pocas veces sucedía. El joven Namikaze le había dicho que si no continuaba entrenando su voz su sueño de debutar no se volvería más cercano y ella de verdad quería hacerlo pero una voz en su interior le decía que de hacerlo estaría traicionando a Sasuke. El Uchiha había sido parte importante del Equipo Siete, uno de sus fundadores por lo que se le dificultaba pensar en este sin él.

—Papá me dijo que cuando me graduara podría trabajar con él en el Bufete Namikaze pero lo rechace, quiero alcanzar mis metas por mi propio talento.

—¿Y qué te dijo? —preguntó Sakura tratando de ocultar el hecho de que no había estado prestando atención a las palabras del rubio.

—Dijo que si era mi decisión él me apoyaría y que las puertas del bufete familiar siempre estarían abiertas para mí si es que seguía por el camino de las leyes. Sakura, ¿no has pensado que el Equipo Siete debería regresar?

—Muchas veces —respondió Sakura con expresión triste —, pero no estamos completos.

—Podemos improvisar y tal vez incluso dedicarnos profesionalmente a la música.

—¿Por qué estudiar leyes? —preguntó Sakura —. No te veo con traje y corbata, menos como abogado.

Naruto sonrió provocando que la de cabellos rosados se molestara, quiso pegarle pero la respuesta que le dio la dejó sin palabras.

—No eres la única que piensa eso, quiero demostrarles a todos de lo que soy capaz ¿Por qué leyes? Tal vez parezca un capricho pero no lo es, quiero cambiar el mundo.

Faltaban pocos meses para que el semestre finalizara y Sakura debía elegir la carrera que estudiaría en la universidad. Escogió medicina, desde que Sasuke se había marchado no había vuelto a cantar y esa profesión contaba con la aprobación de sus padres.

Estaba cursando su segundo año en la universidad. Mientras estudiaba medicina su guitarra se cubría de polvo en un lugar olvidado de su casa y su cuenta de ahorros crecía aunque todavía no contaba con los fondos para viajar a Tokio.

Ese día estaba en la cafetería cerca de la universidad, allí trabajaba durante los fines de semana y era el lugar favorito de reunión. Se encontraba con sus amigas Temari, Tenten, Karui, e inclusive Ino, su rival. La rubia había llevado varias revistas y ellas las leían mientras les llevaban sus órdenes.

—Cuando termine el semestre me iré al centro comercial y me compraré estos zapatos tan hermosos —comentó Ino feliz mientras señalaba el objeto de sus deseos —. Y luego viajaré, tanto estudio me está consumiendo.

—¿Segura? Pero si solo te pasas estudiando revistas, de seguir así no me extrañaría que reprobaras todas las materias —comentó Sakura acusadora.

—Tengo mi vida planeada, no es algo que deba preocuparme, pero el vestido de graduación y donde trabajaré sí, mira este vestido, es hermoso pero se vería mejor en ti, no me lo tomes a mal pero no me gusta el rosado, no va conmigo, te queda mejor a ti.

—Es hermoso, me gustaría usarlo cuando cante junto a Sasuke.

—Creí que la música era un pasatiempo —comentó Tenten pensativa —. No te he vuelto a escuchar cantar si no es en un karaoke.

—La banda está incompleta pero no se extrañen, pronto me verán en un dúo junto a Sasuke o en la portada de una revista como su novia.

—Eres tan ingenua —le dijo Karui —. Ambas carreras son demandantes y requieren más que desearlo. Si decidieras ir por el camino de la música existe un largo camino para ser famosa y cuando lo logres el trabajo no se detiene, giras, conciertos, grabaciones. La medicina tampoco es un juego, la vida de personas estará en tus manos. Dime, si tuvieras que elegir ¿Cuál elegirías?

—A Sasuke, obviamente.

—Karui tiene razón —le dijo Temari con expresión seria —. No te juzgo pero no comparto tu opinión, todavía te falta mucho por madurar.

—Amo a Sasuke.

—No tienes remedio —comentó Karui molesta —. Él eligió su camino y tú no estás en él.

Sakura y Karui se levantaron de sus asientos, ambas lucían molestas, esperando a la más mínima provocación para pasar a los golpes.

Sin embargo la llegada de la mesera los interrumpió. Matsuri les entregó las órdenes y se retiró. Olvidado el incidente anterior, Ino volvió a sacar el tema de las revistas. Encontré un tema interesante, siempre compro la revista por este artículo. No me extraña que Sasuke esté entre la lista de los solteros más deseados, es tan atractivo y talentoso —comentó Ino notablemente emocionada al ver la fotografía del Uchiha en la revista.

—A mí no me molestaría cambiar eso —comentó Sakura con picardía —. Seríamos la pareja del momento.

—Ni lo sueñes, frentona, yo seré la flamante esposa de Sasuke Uchiha.

—Podrían dejar de discutir por eso —les regañó Temari quien no estaba de humor para presenciar una de las acostumbradas discusiones entre Ino y Sakura —. Hay más hombres atractivos, como Toneri Ootsutsuki, él es quien en varias ocasiones ha rivalizado con Sasuke Uchiha por el puesto del soltero más codiciado, la única vez que no estuvo en la lista fue durante su compromiso con la heredera del clan Hyuuga.

—También está Shikamaru —agregó Sakura con cierta picardía —.Los casos que ha resuelto le han dado mucha popularidad entre las chicas.

—No creo que a él le guste la forma en que hablas del heredero del clan Ootsutsuki —agregó Ino quien parecía haber encontrado algo mejor que discutir con la de cabellos rosados.

—No sé de qué hablan —se apresuró a responder Temari —. ¿Por qué habría de interesarme alguien tan vago como Shikamaru?

—Si tú lo dices —comentó Ino incrédula —, pero sería una lástima, Shikamaru podrá ser un vago pero se nota que te quiere.

Cuando Sakura se quedó dormida estuvo cerca de dejar caer su rostro sobre su té, el día anterior había tenido que trabajar horas extra y luego desvelarse para terminar una tarea debía presentar ese mismo día.

Ino golpeó suavemente la cabeza de la de cabellos rosados logrando despertarla y provocando que esta rompiera el vaso que había estado usando. Pagó la cuenta y se fue corriendo, murmurando algo que sonaba como "Se me hace tarde para el trabajo".

Encontrar un trabajo que le permitiera seguir estudiando no fue sencillo pero pudo hacerlo. Trabajaba en una cafetería cercana a la Universidad y ganaba bien aunque no lo suficiente para poder pagar su viaje a Tokio. Mantenerlo fue un desafío pero perderlo demasiado sencillo, tan sencillo como inesperado. Ino había sido la responsable y ella no estaba dispuesta a perdonarla.

La primera vez que discutieron fue por Sasuke y la última también. Él no estaba presente pero los sentimientos que ambas mujeres guardaban por ese hombre no habían desaparecido. Si bien el Uchiha nunca les dio alguna señal de llegar a sentir algo por ellas no pudieron evitar hacerse ilusiones y como el primer amor era difícil de olvidar.

Ese día Ino había ido acompañado de Chouji y Shikamaru. Los padres de ellos eran buenos amigos por lo que se conocían desde muy pequeños y tuvieron que aprender a tolerarse, algo que agradecían porque se convirtieron en buenos amigos.

—Es bueno verte, Shikamaru —le había dicho Chouji a modo de saludo. Últimamente has estado muy ocupado.

—Problemático —respondió Shikamaru mientras jugaba con los palillos.

—No olvides que somos un equipo —comentó Ino mientras golpeaba juguetonamente el hombro de su amigo.

—Eres demasiado problemática como para hacerlo ¿Esa no es Sakura? Invitémosla a que nos acompañe.

—Se nota que has estado lejos mucho tiempo, Sakura y yo ya no somos amigos.

Chouji y Shikamaru fueron testigos de las veces en que Ino protegió a Sakura, de las veces en que la defendía de los que su burlaban de su frente pero en aquel entonces no eran amigos, su convivencia se limitaba únicamente a las reuniones que organizaban sus familiares.

Sakura admiraba a Ino, quería ser como ella pero eso cambio cuando desarrolló sentimientos por Sasuke. Cuando se enteró de que Ino también sentía algo por Sasuke no pudo evitar sentirse traicionada, cuando perdió su trabajo incluso llegó a sentir que la odiaba.

A pesar de que tenía a muchos clientes por atender, discutió con Ino. Sasuke fue el motivo, ninguna de las dos había podido hablar con él ni siquiera era seguro que lo volvieran a ver pero estaba el orgullo de por medio.

Discutieron, se insultaron, era una de sus típicas peleas pero al dueño del restaurante no le agradó en lo más mínimo, en especial porque asustaron a varios clientes, en especial a bebés que comenzaron a llorar.

Ambas eran obstinadas, testarudas y principalmente orgullosas. Olvidaron el lugar en el que se encontraron y se dijeron lo que callaron. No era solo la rivalidad por un hombre que ignoraba a ambas, era el sentimiento de traición que quedó después de que Sakura se declarara su rival por el amor de Sasuke.

La mitad de las palabras que usaron no deberían ser escuchadas por menores. Las madres estaban escandalizadas y los más pequeños repetían lo que se escuchaba, en su inocencia no entendían el hecho de que esas palabras no eran adecuadas.

Shikamaru y Chouji intentaron detener a la rubia pero desistieron rápidamente. Ninguno de los deseaba involucrarse en peleas de mujeres menos cuando se trataba de esas dos. Al final fue Temari quien lo hizo.

—Eres una mujer problemática —le dijo Shikamaru con una sonrisa a Temari poco después de que Ino y Sakura se retiraran y es que la rubia podía ser de temer cuando se lo proponía.

—Alguien tenía que hacerlo, llorón —respondió Temari con una expresión similar.

Decir que Sakura estaba molesta era poco. No era solo perder el trabajo lo que le hacía enfurecer, era el perder esa fuente de ingresos que tanto necesitaba. Mas no tuvo tiempo de lamentar su suerte, ese mismo día recibió la carta que tanto había esperado.

Oficialmente era una estudiante becada del Jikei University Hospital. Giró sobre sus talones en repetidas ocasiones, después de todo lo que había pasado finalmente recibía una buena noticia.

Corrió hasta donde estaban sus padres y les dio la noticia, no podía esperar para contarles la buena noticia. Ser admitida en esa universidad había sido su sueño desde que conoció a Tsunade y era real, la prueba era la carta que tenía en sus manos.

—Sabía que lo lograrías —le dijo su padre mientras le daba un abrazo.

—Es toda una sorpresa, Sakura. No te has ido pero ya te extraño.

—Mamá, ya no soy una niña —reclamó Sakura.

—Soy tu madre —le dijo Mebuki en voz alta para luego reducir el volumen de su voz —, y tú eres mi hija, siempre me preocupare por ti.

—Has caso a tu madre, ella solo se preocupa por ti —le dijo Kizashi preocupado para luego agregar alegre —. Salgamos, es momento de celebrar. Vamos por Anko*.


Notas autora:

Anko: comida japonesa, bolas de masa hervida y comida favorita de Sakura.