Capitulo 4: Siguiendo adelante

Ya había pasado casi dos semanas desde que su trabajo como enfermera de Ryoma había comenzado y no podía decir que fue… fácil… pues aunque el temperamento del joven se había enfriado un poco, no dejaba de quejarse de cualquier cosa como un viejito cascarrabias en el cuerpo de un tenista como lo era Ryoma, pero a pesar de todo, no se quejaba… estaba segura de que todo estaría mejor en menos de lo que pensaba. Pero mientras, su mente había estado en lo que días atrás Momoshiro le había contado… sobre Tomoka… ¿acaso había regresado?

Con esto en mente, comenzó una lucha consigo misma para levantarse de su cama aun bastante dormida, pero su obligación como enfermera la obligaba (se lo tomaba muy en serio) a levantarse y bueno, no logro dormir bien ya que había estado pensando mucho en Tomoka y… bueno… recordando cosas no muy felices que casi lograron que se rindiera al llanto, pero logro retener las lagrimas, aunque… desafortunadamente, eso no la hizo sentir mejor. Con el cuerpo pesado y sus parpados pesados (los cuales se negaba a abrir) comenzó a buscar la puerta, la que consiguió esta vez sin tener que tropezarse con algo, pues si hubiese sido hace días atrás, seguramente se habría tropezado con algo… rió a lo bajito al recordar su primera noche allí.

Abriendo la puerta dejo que sus parpados se abrieron, ya lo suficientemente descansados y comenzó a mirar a su alrededor. Dejo escapar un bostezo, estirándose al mismo tiempo, con un pensamiento en mente¿Qué haría de comer?

Por un momento se quedo parada ahí, mirando hacia la puerta que daba a la habitación de Ryoma, había esperado que estuviese despierto, pero al parecer no lo estaba. Con inseguridad fue caminando hasta la puerta, vacilando al principio de siquiera tocar la manija, pero después con la mano tambaleante, aunque una mente decidida abrió la puerta.

- Ryoma¿q-que deseas de comer?- pregunto nerviosa, hablando lo suficiente alto como para que este respondiera y esperaba un regaño con los ojos cerrados, el cual nunca llego. – Um¿Ryoma?- pregunto acercándose al bulto en la cama, el que suponía que era Ryoma, pero se encontró con una sorpresa cuando retiro con suavidad la sabana que cubría el "cuerpo" y resultaba ser nada mas y nada menos que un montón de almohadas.

En ese momento retrocedió varios pasos, su corazón latiendo de inmediato¿Dónde estaba? Pero… ¡ella lo había visto antes de salir a comprar comida! Y cuando llego estaba durmiendo placidamente en su cama como en todas las noches… pero… ella nunca se acerco, solo le susurro buenas noches, una costumbre que opto desde su primera noche allí. Cuando se estaba entregando al pánico, sonó el teléfono inesperadamente, al cual corrió, esquivando quien sabe como todos los obstáculos, o más bien objetos, que se cruzaron en su camino y lo pego a su oído, respirando agitada.

- ¿Si?- pregunto nerviosa, esperando por Dios que fuera noticias sobre Ryoma, tal vez se estaba poniendo nerviosa por nada, pero aquella había sido su reacción inmediata.

- Sakuno, soy yo.- dijo una voz masculina que Sakuno reconoció inmediato. Momoshiro.

- Ah… hola.- saludo calmándose ella misma, alegrándose de oírlo tras un par de días sin saber de el.

- ¿Sucede algo?- pregunto refiriéndose a como había respondido y Sakuno se quedo por un par de momentos callada¿le diría o no?

- No… no me sucede nada.- sonrió lo mejor que pudo, pensando en cosas felices, para darle a su mentira mas naturalidad, pues Momo la conocía muy bien.

- De acuerdo.- contestó creyendo su mentira y no pudo evitar sonreír, solo por escucharla después de un par de días.

- ¿Para que llamaste?- consulto sonriendo.

- Ah, nada en especial…- dijo. – Solo quería hablar contigo.-

- Ah.- luego de un momento de silencio, cuando Momo abrió la boca para decir algo, Sakuno finalmente agrego: - Momoshiro… lo siento, pero tengo un problema que resolver, te llamo después¿ok?-

No pudo evitar desilusionarse al oírla y sin darse cuenta se quedo callado por unos momentos, en lo que Sakuno se puso nerviosa¿acaso hizo bien?

- De acuerdo.- fingió una sonrisa.

- Adiós.- se despidió y espero a que el joven se despidiera para colgar, pero aun así… tuvo el presentimiento de que hizo mal… sin embargo, tenia que encontrar a Ryoma. - ¿Dónde estas?- se pregunto en un susurro.

Sin perder mas tiempo, tomo las llaves del apartamento y salio en su búsqueda.

El doctor revisaba muy concentrado unos papeles que le dejo la recepcionista para que revisara, en eso oyó los pasos lentos y suaves de unos tacos que resonaban en el suelo del hospital, al principio los ignoro, pero la figura elegante de una mujer se detuvo a su lado, por lo que la miro curioso por el rabillo del ojo, encontrándose con el bello rostro de una mujer desconocida la que lo miraba a él¿acaso finalmente se le haría su deseo de atraer hermosas mujeres?

- Em… ¿en que puedo ayudarle?- preguntó tomando un aire serio¡este no era tiempo de coquetear! El era un doctor… y uno muy serio.

- ¿Se encuentra el joven Ryoma Echizen en este hospital?- pregunto la muchacha.

- Ah si, pero… me dijo que nadie sabia que el estaría aquí.- contesto sorprendido, soltando la lengua fácilmente, y entonces recordó a un enfurecido Ryoma… seguramente su paciente lo mataría por andar de chismoso.

- Fue un presentimiento, además quiero hablar de algo muy serio con el.

- Hmm¿puede esperar?- pregunto ahora si, bastante serio, como un verdadero doctor y la joven lo miro levantando una ceja como diciéndole "¿Por qué?" – El paciente aun sigue dormido debido a la operación.- agregó como si le hubiera leído la mente y entonces la muchacha entendió.

- De acuerdo, esperare…- dijo finalmente caminando hacia la sala de espera.

- Este… ¿su nombre es…?- pregunto antes de que ella se sentara.

- Tomoka. Tomoka Osakada, pero le pediré un favor, no le diga a Ryoma, no hasta que lo vea.- respondió sin mirarlo, sentándose finalmente con las piernas cruzadas a lo que el doctor asintió a su petición, seguramente Ryoma estaría feliz de verla y sonrió para si mismo mientras volvía a su tarea.

La noche estrellaba y despejada reinaba en toda la ciudad y aun sin saber nada sobre Ryoma¿A dónde se había metido? Y a decir verdad, estaba preocupada y bastante, ni siquiera podía pensar en algo más. Sus pensamientos fueron irrumpidos por los suaves toques a la puerta del apartamento y salio corriendo con las esperanzas de que fuera una persona: Ryoma. Tan pronto abrió la puerta, la sonrisa llena de esperanzas dibujaba en su rostro se enfrió al encontrarse con un Momoshiro sonriente y ajeno a todo lo que sucedía.

- Hola, lamento haber venido sin avisar… ¿y Ryoma?- pregunto tomando un tono serio tan pronto el nombre de su rival lo formo sus labios.

- Ah… eh…- ¿Qué decirle? "Momoshiro te mentí y no se donde se ha metido el tonto de Ryoma" Nah… mejor de otra forma. – Um… Momo… yo…- balbuceaba cosas sin sentido, pero algo le decía que no le dijera. -…Ryoma… n-no… no se donde esta.- finalmente dijo con los ojos cerrados, como si aquello hubiese sido algo duro y difícil de decir, a lo que Momoshiro sonrió levemente.

- Sabia que algo extraño te sucedía… algo dentro de mí me lo decía.- su sonrisa se permaneció mientras apoyaba su mano derecha sobre la cabeza de la muchacha, la que lo miraba a los ojos, sintiéndose triste por alguna extraña razón, con ganas de llorar… el era su mejor amigo¿Cómo iba a lograr engañarlo? – Vamos a buscarlo.- se giro hacia el pasillo, pero ella no se movió.

- M-Mo…Momo…- susurro con su voz quebrada, estaba a punto de llorar¡y no sabia porque! – Y-Yo…- el la miro con intriga, las cejas levantadas y ella al percatarse de la posibilidad de estarlo preocupado, sacudió levemente la cabeza, levantándola y sonrió levemente. – Gracias…- el muchacho se limitó a sonreír y juntos comenzaron su búsqueda.

Ya su visita con Ryoma había terminado y caminaba con una sonrisa de oreja a oreja dibujada en su rostro, su felicidad ya no podía ser mayor, todo estaba saliendo de lo mejor… afuera del hospital, se coloco un abrigo que la protegiera del frío de la noche, mientras pegaba a su oído un teléfono publico y comenzó a marcar un numero…

- Ya veras, Sakunito… ya veras…- susurró con un aire de malicia por la pequeña "travesura" próxima a hacer.

Colgó su celular algo frustrado por la llamada inesperada y para colmo, era anónima, Sakuno lo miro desde su asiento preocupada, esperando que el le dijera quien había sido, ya que por su cara se notaba que la llamada no le había agradado en lo mas mínimo.

- Era una persona anónima.- comenzó por decir, colocando el móvil dentro del bolsillo del pantalón de tela negra sin dejar de mirar hacia al frente. – Me dijo que Ryoma esta en el hospital.- la miro fugazmente, alcanzando a ver como ella se ponía pálida de oír la noticia.

¿Acaso le había sucedido algo a Ryoma? Eso fue lo primero que le vino a la mente y muchas ideas le llegaron, ninguna llena de algo positivo… todas negativas y solamente relacionadas al accidente, pues aunque sobrevivas hay posibilidades de que la persona contrajera un cáncer o una embolia.

"Por dios, que lo pase nada a Ryoma… por favor"

Levanto una súplica que repitió varias veces en susurros, mirando casi hipnotizada la calle que recorrían, la que los llevaba directo al hospital.

El doctor acababa de terminar su pequeño recorrido por sus pacientes y bueno, Ryoma se estaba recuperando de la operación, pero… su estado estaba peor que antes¡ya ni siquiera le gritaba! Esto estaba raro, muy raro. En ese momento vio entrando a una silueta familiar, que caminaba casi desperada… pero si era Ryuzaki, sonrió cuando esta se giro a verlo con los ojos abiertos, pero ella simplemente lo agarro a los lados de los brazos, mirándolo angustiada, sorprendiéndolo¿Qué le sucedía?

- Ryoma¿Dónde esta?- pregunto angustiada tomándole un poco de tiempo al doctor para analizar las palabras de la muchacha en medio de su sorpresa.

- Ah… rayos, se suponía que fuera un secreto.- comento antes de responderle, lo que le causo algo de sorpresa a la muchacha haciéndola retroceder algo confundida¿Qué dijo? – Bueno, el muchacho decidió antes de que llegaras a recogerlo, para bueno… operarse y lograr caminar de nuevo.- continuo seriamente reteniendo la atención de una Sakuno media sorprendida. – Ah, y la operación fue exitosa, solo tendremos que esperar como responde.- concluyo de brazos cruzados.

- Ah… yo… ¿puedo…verlo?- pregunto aun algo perdida por la noticia, pero bastante tranquila ahora que sabia que Ryoma se había operado y que seguramente, sus posibilidades de caminar serian mayores.

- Claro.- sonrió con otras de sus simpáticas expresiones. – Por aquí.- se hizo a un lado del camino, señalándolo con las manos y Sakuno no pudo evitar sonreír, pero antes de perderse le lanzo una mirada a Momoshiro por encima del hombro como diciéndole "Espera aquí" y el comprendió.

Estaba acostado boca abajo en la cama luego de que le operaran la vértebra y sentía que podría caminar en unos cuantos meses, tal vez no podría competir este año, pero para el próximo confiaba que estaría como nuevo. Frunció el ceño justo cuando la imagen de Tomoka llego a su mente, recordando cuando vino a visitarlo con una sonrisa maliciosa… el había esperado que fuera Sakuno, quien seguramente por milagro dio con el, aquello lo enfurecía aun, pero volviendo a Tomoka… no podía evitar apretar la mandíbula con el deseo de quebrarse los dientes en ese momento de solo recordar la intención de su "agradable" visita. Aja, muy agradable. Esa maldita hija de perra había venido a—

En buen momento la puerta se abrió interrumpiendo sus pensamientos y tenia un presentimiento muy malo, cerro los ojos, frunciendo el ceño… que no fuera ella, que no fuera ella…

- Ryoma.- se escucho la voz de la muchacha que sonreía esperanzada. Rayos, era ella.

Se quedo callado sin contestar, su cabeza mirando el lado contrario de donde estaba la puerta, por lo que no lograba verla.

- Uh… bueno, yo tengo cosas que hacer, vengo luego.- dijo el doctor rápidamente y se fue cerrando la puerta tras Sakuno.

El silencio reino por breves instantes, cada uno con sus propios pensamientos.

- Um… Ryoma, me alegro de que te hayas operado.- comenzó siendo completamente sincera, sintiéndose feliz y su sonrisa lo reflejaba, seguramente el muchacho ya no estaría en el temperamento de siempre ahora que tenia esperanzas. – Y… yo…-

- Si, si, deja de hablar y dime a que viniste.- interrumpió hablando con una rudeza que confundió a la muchacha.

- Um… quería verte, solo eso…- respondió sonriendo sin moverse de la puerta, un leve color rosado apoderándose de sus mejillas.

- Pues yo NO.- lo dijo con rudeza y aquello congelo la sonrisa de la muchacha. - ¿Sabes una de las razones por la que me opere?- pregunto sin quitar su tono. – Para librarme de ti, porque NO te soporto, tu y tu estúpida voz de niñita llorona, sin mencionar de que eres entrometida y tonta.- prácticamente le grito desde su posición y se alegro de estar en su dirección contraria.

La sonrisa de la muchacha desapareció, como si nunca hubiera estado allí en primer lugar, sus esperanzas de que Ryoma tendría un mejor trato con ella, también se fueron y se quedo paralizada allí, recordando una y otra vez con el mínimo detalle las palabras del muchacho, que le dolían… muchísimo, pero no… no lloraría, ya no mas.

- Ya… veo…- susurro tan débil que apenas Ryoma escucho.

Sin voltearse hacia la puerta, se pego a esta, buscando desesperadamente la manija la cual tanteo varias veces hasta finalmente lograr abrir la puerta, saliendo rápidamente con las lagrimas llenándole los ojos, pero ¡NO! No iba a llorar, logro llegar a la sala de espera junto a Momoshiro con los ojos secos.

- Vamos…- susurro muy bajito el cual casi la hace rendirse al llanto, pero logro contenerse… no quería ver a Momoshiro, aunque este ya comenzaba a sospechar que algo sucedía.

Se acercaron al doctor que pasaba en un apuro, deteniéndolo antes de que se perdiera por el pasillo y este los miro con las cejas levantada.

- ¿Ya lo vio?- pregunto sonriendo y la muchacha sonrió débilmente.

- Si.- su sonrisa se hizo más pequeña cuando contesto en esa débil palabra y busco algo en su bolsillo.

- Hmm…- saco un pequeño papel con unos números escritos en este y comenzó a leerlo para asegurarse de que este fuera. – Hace unos días…- comenzó a decir mostrándole al papelito a la muchacha que lo observo curiosa. -…me dio este numero telefónico diciendo que era suyo¿no es así?- ella asintió algo confundida y el sonrió. – Solo quería saber esto.- entonces se volteó colocando el papel muy seguro dentro de su bolsillo.

- ¿Por qué?- pregunto curiosa y el la miro sonriendo por encima del hombro.

- Por nada.- y con eso volvió a su trabajo, caminando apurado por el pasillo.

Seguramente ya habían pasado varias horas después de que le dijo su ficha de insultos a Sakuno y ya nadie había venido a visitarlo. Diablos, le irritaba el silencio de la habitación, sin nada que ver, no que le hayan ofrecido ver la televisión, pero no le gustaba ver televisión, excepto ver partidos de tenis y estaba seguro de que si veía alguno, le entraría las ganas de jugar y en su condición, no era bueno.

Apretó los puños justo cuando comenzaba a sentirse culpable por lo que le dijo a la muchacha. Su maldita conciencia ya estaba haciendo su trabajo de torturarlo y ahora que estaba sin nada que hacer más que pensar el remordimiento era horrible.

- ¡Con un demonio, no puedo hacer nada!- grito en un susurro para si mismo con los puños bien apretados, cuando sintió la puerta abrirse suavemente y un pequeño alivio le llego. - ¿Quién es?- pregunto antes de hacerse cualquier esperanza¿a que persona agradable esperaría? No tenía amigos en su maldita vida………diablos, ya comenzaba a deprimirse.

- Soy yo…- mencionó el doctor entrando sonriente a la habitación con intenciones de hacer un último chequeo, listo para irse a su casa y descansar. - ¿Cómo te… digo, como se siente?- tendría que trabajar en su relación doctor con paciente.

- Estoy bien… pero… ¿Cuándo me puedo ir?- pregunto recordando su inquietud en esa habitación.

- Uh… podría irse… em… en unos cuantos días.- contesto y Ryoma sonrió levemente, al fin… -Peero… tendría que tener una enfermera.- agrego borrando la sonrisa del muchacho que deseo poder levantarse y agarrarlo del cuello.

- ¿Por qué?- mascullo entre dientes.

- Pues se encuentra viviendo solo, sin nadie que lo cuide y sin nadie que le ayude en algunas cosas que aun no puede hacer…- dijo con seriedad. – Además necesita terapias para poder ayudarlo en su recuperación, si es que puede caminar, pero eso lo veremos luego y… si desea irse de aquí, necesita una enfermera que le de las terapias, al menos la mayoría, de lo contrario, le recomiendo que se quede en el hospital durante el tiempo necesario.- agrego hablando lo mas breve posible a lo que Ryoma maldijo miles de veces en sus pensamientos.

- ¡Pero no tengo di…!- no tenia dinero, le iba a decir, pero el doctor interrumpió.

- Lo se, pero le recomiendo que llame a su… em… ¿Ryuzaki?- dijo con las manos en el bolsillo. – Ella no cobro dinero y…-

- Ella se fue.- interrumpió, hablaba como si realmente la hubiera alejado de su vida de una vez, pero después de lo que le dijo… estaba seguro de que así seria. – Ni siquiera se donde vive.- agrego decaído.

- Ahh, pero si tuvieras el numero telefónico¿la aceptarías como enfermera?- pregunto conteniendo una sonrisa.

- Yo si, pero no creo que ella acepte.- respondió sin darse cuenta del que doctor daba la otra vuelta a la cama para quedar frente a el.

- De eso me encargo yo.- sonrió mientras mostraba el papel que antes estaba en su bolsillo.

Ryoma miro el papel confundido logrando ver solo números separados por líneas hasta que logro entender que era un numero telefónico, levanto un poco la vista encontrándose con un nombre.

"Sakuno Ryuzaki"

Entonces con una mirada de disgusto, pero en el fondo agradecido, miro al doctor que sonreía de oreja a oreja, orgulloso de si mismo. Maldito doctor entrometido¿Qué acaso no se cansa de meterse en la vida de los pacientes?

Continuara…


xD ¡Dios! Adoro ese doctor. Rayos, cuando apareció nunca creí que llegara a ser tan importante en el fic, pero cambiando de tema¿vieron? Ryoma finalmente se decidió a la operación oxo

Ah, quiero decirles que Ryoma insiste en que no tiene dinero, pero si tiene, solo que lo va a usar para cubrir los gastos del hospital y si se queda, tiene que pagar y si elige una enfermera tiene que pagar… ¿y quien queda? Sakuno. xDD Nyajajajaja, no dejare que se libere de ella tan fácilmente o0ó

slamina: -x- Pues si, te perdono, no soy rencorosa y además T0T No quiero que me sigas recordando que tarde.

-figer-mazu-zuriku-: Momo y Sakuno son simplemente amigos xD y bueno, no se odian, simplemente ya no se soportan (¿Acaso dije que se odian? .x.v :no recuerda :)

Si se, Sakuno es una llorona, pero déjenla ser a la pobrecita xDU Aquí se prohibió ella misma llorar, veamos que sucede –x- (no prometo nada xD)

Ah y que Ryoma se haya ido a la cama sin ayuda, puesss… -x- es un misterio q nunca se resolverá o ó.. xDu Bueno, no se… tal vez encontró una manera de lograrlo . .UUUUUU

xD Ah, me han dicho sus hipótesis y me agrada oírlas, pero… . . ninguna es acertada, aunque se acercanxD y a… piri-chan.anti-kikio le quiero decir que su comentario me hizo reír xDDUU (sobre q la aplaste un camion xDDDD), ya veo q hay personas q no le agradan Tomoka (lo cual me hace mefacilita mucho las cosas oxo)

xD Y… ahhhhh, quería hablarles sobre el problemita del baño… pues… -x- em… xD me salte esa parte, creo que Ryoma se metía en la tina, se bañaba por si solo y con ayuda de Sakuno (la que tendría los ojos cerrados para no ver nada xDU) lo vestía. Espero que no se molesten conmigo porque no lo puse, pero intente ponerlo y… . . me salio horrible X xUu (es una de esas cosas que si lo intento mucho, me desconcentra por completo en lo que realmente intento . .)

Gracias por sus comentarios ;o; y porque me perdonaron, les traje este rápido y con algo mas de felicidad (xD ni tanto, pero les aseguro que ahora todo comenzara a ponerse mejor oxo)

P.D: ;x; Se q esperaban lo del bañito, pero sorry... TTxTT

Lucid K. Nightmare