Advertencia: Posiblemente necesitarán de algo que apretar. Procedan con cuidado.


Todo había pasado tan rápido, de un momento a otro, toda la mansión se lleno de disparos y Georgi se lo había llevado hasta el segundo piso donde lo hizo meterse en un armario para resguardarlo de lo que fuera que atacaba la casona.

—¡Georgi!—llamo al chico pelinegro cuando lo vio alejarse con el arma en manos, visiblemente serio y preocupado. Este se colocó en la puerta, revisando cuidadosamente al pasillo que conectaba con la habitación.

A pesar de que el director no estaba, los centinelas dieron hasta su último suspiro por evitarles el paso a los invasores y aún así fue en vano.

Yurachka se ocultó entro los abrigos al fondo, lo más lejos que pudo de la puerta corrediza y tomo el revolver que ocultaba para emergencias.

Escuchó como su amigo abandonaba la habitación y de un momento a otro, todo se sumió en un silencio sepulcral. Cargo el arma con manos temblorosas.

No podía creer que hubieran venido directamente a atacar la mansión.

Ni un solo ruido se emitía en toda la casa y por su joven mente, paso el peor de los escenarios, no queriendo pensar en ello, sacudió la cabeza apartando aquellos pensamientos.

El joven ruso se pregunto entonces que estaría ocurriendo fuera de la habitación.

Escucho las fuertes pisadas de un hombre, en el pasillo que conectaba con la alcoba, pronto los pasos ingresaron en la habitación con lentitud, siendo secundados por el arrastre de algunas cosas y más pasos fuertes.

Su corazón golpeteo con fuerza su pecho.

—Yurachka, si no sales ahora, tus amigos la pasaran muy mal—hablo una voz masculina muy profunda y al instante la reconoció.

—Evan, mal nacido—murmuro tapándose la boca con su mano derecha, para evitar producir cualquier sonido.

Evan Demir, conocido por ser un asesino por encargo o un transportador. Siempre era muy sádico a la hora de cumplir con sus objetivos, y no tenía piedad fueran niños o ancianos.

Si había una persona en cuyas manos nunca debías de caer ese era Chris, pero, había alguien mucho peor y ese era Evan, quien había sido entrenado por Eros, el mejor asesino del mundo, que hacia varios años había desaparecido sin dejar rastro.

—Tienes cinco segundos hada—hablo alto mientras caminaba lentamente en la habitación en que se encontraba. Yurachka comenzó a temblar de miedo e ira—. De lo contrario, por cada segundo que pase, mataré a uno de tus amigos—amenazó con voz divertida.

Miro a través de la puerta entreabierta y noto de inmediato a Georgi de rodillas entre los que tenían sometidos.

Cinco de ellos en total, todos golpeados, llorando e indefensos.

¡No!

—¡Cinco!—disparo contra la cabeza de una de las mucamas, haciendo volar parte de su cráneo—. ¡Cuatro! —disparo en la nuca al chofer. La sangre boto por todos lados, arrancándole un grito a la chica aún costado—. ¡Tres! —disparo dos veces contra la cocinera, primero en la espalda, luego en la cabeza, acallando sus gritos desesperados.

¡MALDITO HIJO DE PUTA!

Una enorme sonrisa se extendió por el rostro de Evan tras posicionarse atrás de Georgi, cuya mirada era seria pese a la situación en la que se encontraban.

—¡Cuatro...!—y cuando iba a tirar del gatillo, Yurachka salió de su escondite, deslizando la puerta con fuerza.

La mirada atónita de Georgi fue indescriptible, su semblante de sereno, paso a pánico total.

—¡¿Por qué salió!?—su rostro era una mezcla de emociones que a juzgar por su mirada de horror, lo había dejado petrificado.

—Yo, conté cuatro segundos—el ruso miro al Turco de ojos grises—. Una persona por cada segundo había dicho, hada.

Los labios del chico comenzaron a temblar y sus ojos viajaron a los de Georgi.

—Perdóneme—se movieron los labios del ruso pelinegro sin emitir palabra. La bala perforó su cabeza y su cuerpo se desplomo inerte contra el piso, con un charco de sangre comenzando a crecer rápidamente. La quinta persona de rodillas, comenzó a gritar antes de ser tomada por el cabello y le rompieran el cuello.

Yuri sintió un grito en la garganta pero no pudo emitirlo.

—¡Maldito!—bramó después del shock, levantando el revolver y disparando sin titubear.

La bala impacto contra el hombro izquierdo de Evan, este retrocedió un paso antes de correr contra el rubio, tacleandolo. Le saco el aire debido al impacto y se aseguro de inmovilizarlo contra el suelo.

—Buena esa pequeño, pero soy inmune al dolor—dijo sobre él quitándole el arma, la arrojo a uno de sus hombres, que la atrapo al vuelo—. Es una pena que tenga que dañar esta linda carita—le dio un puñetazo rompiéndole la nariz pero Yurachka no lloro, permaneció inmutable—. Sorprendente, tienes la misma actitud que tu abuelo—le dio otro en la mandíbula rompiéndole el labio inferior, un hilo de sangre comenzó a bajar por la mejilla derecha del rubio.

—Señor, lo pidieron ileso—intervino uno de los hombres que le acompañaban al ver que le golpearía una tercera vez.

Yurachka sólo le vio inmutable, sin decir ni emitir sonido alguno.

Chasqueo la lengua entes de ponerse de pie y limpiarse la sangre de su mano derecha con un pañuelo que había sacado de su chaqueta.

Miró al rubio desde su posición y sus ojos se afilaron.

Por su parte el rubio, observaba el cuerpo inerte de su amigo, sintiendo su sangre arder en furia e impotencia.

—Siempre podemos decir que se cayo—rió al decirlo—. ¿Tienes idea de cuanto vales en una puja?—bromeo el sujeto con una mórbida sonrisa en su rostro.

Yurachka lo perforo con sus ojos.

—Esa es la actitud—exploto en carcajadas. Chasqueo los dedos y le pasaron un bate metálico—. Decide, caminas por tu pie o te golpeo con este bebe y te arrastro. Aunque debo decir que me atrae más la segunda idea—reconoció acariciando el bate.

La sonrisa macabra que le dedico, le heló la sangre, pero ni por eso se dejo intimidar.

—Púdrete—escupió incorporándose y quedando de rodillas frente a sus captores. Su nariz aún goteaba pero eso no le impidió verlo con odio.

—Siempre puedo decir que te caíste—le vio levantar el bate y luego la imagen se oscureció.

Ni siquiera el dolor pudo atravesar esa densa capa de inconsciencia.

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Debo decir, que me dolió un poco este capitulo, pero que les conste, que ya se los había advertido.

-Le pegan-

Sin más que decir, nos leemos en el siguiente capitulo -le vuelven a pegar-

PD: Así es, invente un personaje para esta historia :v era necesario XD

PD2: ¿Qué tal va la historia XD?