Capítulo IV

Kakariko, 14 de septiembre de 2011 21:07h

Pueblo Kakariko era un auténtico remanso de paz, el último bastión en el que se podía respirar una atmósfera tranquila, el aire era diáfano y puro, la gente afable y siempre dispuesta a brindar una ayuda desinteresada. Se encontraba al norte de Ciudad Taura, a unos 70 km de la que era la capital del reino de Hyrule y aunque era una zona turística en aquella época no se encontraba demasiado transitada. Link y Midna se hallaban vigilando una modesta casa de las afueras del pueblo, situada casi junto a una carretera comarcal, descuidada y prácticamente inaccesible. Dado que estaban ya a las puertas del otoño era noche cerrada y aunque los días solían seguir siendo calurosos al caer la noche la temperatura descendía bruscamente obligándoles a cobijarse, máxime al hallarse en una zona tan al norte y en mitad de la nada.

Sentados en el interior de Epona guardaban silencio atentos a cualquier movimiento sospechoso en la casa. Epona no era otra cosa que el nombre en clave que se le había otorgado a un vehículo especialmente diseñado para los espías y agentes de la agencia Hyliana de inteligencia. Se trataba de un deportivo versátil, sumamente veloz y con numerosas y diversas funciones bastante útiles. Aún no había empezado a ser fabricado en serie y estaba en fase experimental de modo que eran los propios agentes quienes lo empleaban alternativamente por períodos de un mes, cada sujeto de pruebas pertenecía a un ámbito determinado para ver cómo se comportaba el vehículo en cada situación concreta, el cual había sido diseñado como un sistema inteligente de navegación y conducción.

Durante todo el día Link y Midna habían merodeado por el pueblo en busca de pistas e indicios relevantes intentando mimetizarse con el entorno, habían dejado el uniforme, las identificaciones y las armas reglamentarias a un lado por unas horas y se hicieron pasar por una pareja que buscaba asentarse en el pueblo. Link disfrutó enormemente tomando por la cintura a Minda y tratándola en un tono sumamente meloso con el que pretendía que la farsa fuese realista y creíble. La chica no podía evitar sentirse cohibida pero trataba de disimularlo para evitar que todo se viniese abajo.

-Esto es ridículo...-protestó Midna en el asiento del copiloto, haciéndose un ovillo en el interior de su propio jersey de lana celeste para protegerse del frío exterior que se colaba por las rendijas del cristal de la ventana.

-Ten paciencia, Mid. No todo es tan sencillo como parece.-rebuscó en una bolsa de papel tendiéndole un bocadillo aún caliente-Ten. Que aproveche. Sé que no es el estereotipo de cena romántica, pero...-añadió con expresión risueña y burlona.

Midna sacó las manos de las mangas y tomó el bocadillo con una muda mirada de agradecimiento antes de darle un mordisco. Link por su parte comenzó a dar buena cuenta del suyo, con los ojos fijos en el ventanal de la planta baja de la casa en el que aún había luz.

-No esperarás que celebren una reunión esta noche para hablar de sus planes malvados y que podremos entrar en plan héroes para desarticularla ¿no?-inquirió en tono ácido mientras enrollaba el envoltorio del bocadillo y lo lanzaba a la bolsa de papel.

-Por supuesto que no.-negó riendo y la miró de reojo antes de proseguir con la vigilancia-Este no es su cuartel general, es sólo una tapadera.

-¿Y si nuestro sujeto ya se ha rehabilitado?-apuntó Midna con su habitual escepticismo, alzando los brazos para desperezarse.

-Es cierto que sus antecedentes individuales son lejanos, pero su pertenencia al grupo Gerudo está atestiguada.-asintió, el entusiasmo le había llevado a hablar con la boca llena de modo que se tomó unos segundos para seguir tras terminar de engullir la frugal cena-No han podido cogerle por eso porque no hay pruebas lo bastante sólidas y no podemos poner un micrófono en su casa o un localizador en su coche sin indicios concluyentes o nos la cargaríamos por invasión de la intimidad. Lo único que tenemos ahora es posible pertenencia a banda armada y asociación ilícita y ni siquiera de eso tenemos pruebas incriminatorias que pudiesen suponer la apertura de una investigación.-estiró el brazo para buscar en la guantera los documentos e informes que había traído consigo para organizar la investigación.

-O sea, que estamos perdiendo el tiempo-rezongó Midna cerrando los ojos dispuesta a rendirse al cansancio.

-Yo no diría eso, al contrario.-chasqueó la lengua, simulando hastío-Estando aquí hemos podido saber mejor cómo se organizan. Estoy seguro de que esta urbanización a las afueras es el centro neurálgico donde se asientan la mayoría de miembros de Gerudo. Lo cual me lleva a pensar que el resto quizá se hallen fuera de aquí recabando información o armamento. Ganondorf es el líder pero apenas lo hemos podido ver hoy, sólo a su subordinados, de los cuales la mayoría son mujeres. Si haces memoria-rebuscó en sus papeles dejando que el sonido de estos rasgase el aire-hoy hemos podido ver a más mujeres que hombres, pero no hemos visto a ninguna sola en ningún momento, todas estaban acompañadas por hombres. Cuando tú has tratado de establecer contacto con ellas o te has dirigido a ellas de manera cómplice buscando información siempre se han comunicado no verbalmente con el hombre que las acompañaba, ergo, están aleccionadas.

-¿Desde cuándo estudias psicología?-Midna se incorporó, girándose hacia él interesada por primera vez en sus palabras, al apreciar el brillo de triunfo en los ojos de Link decidió dejar su admiración a un lado-¿Te refieres a que son un matriarcado?

-De serlo las mujeres tendrían mucho más peso...-tras encontrar el documento que buscaba le pasó el folio a Midna y lo puso sobre sus rodillas-esto es una lista de miembros potenciales, si te fijas todos son hombres, incluso los cargos más altos. Eso echa por tierra tu observación. Lo que puedo deducir es que las mujeres son empleadas en labores de intendencia y de logística.

-¿Y a dónde quieres llegar con esto?-Midna lanzó el folio con desgana dejando que este resbalase por el salpicadero.

-¿Has visto a todas las mujeres con las que hemos tratado hoy? Sus nombres eran Hylianos pero... su acento, sus maneras... estaban desubicadas. Lo cual me lleva a inferir que las explotan o las traen desde el extranjero y las emplean forzosamente aquí con vete tú a saber qué propósito. Y si no me equivoco todas tendrán un tutor, una especie de guardián que las acompañará en todo momento velando por ellas y asegurándose de que cumplen el cometido que de ellas se espera para con la organización. Gerudo se dedica a tráfico ilegal de personas.

-Esto es una locura, Link, nadie va a abrir una investigación por esto.-se cruzó de brazos removiéndose en el asiento como si el cambio de postura fuese a darle calor.

-Pero un grupo criminal no sólo se especializa en un delito concreto y esto es un buen comienzo. Si presento un informe bien fundamentado puedo sembrar dudas suficientes como para que me tomen en cuenta.-recogió los documentos clasificándolos con cuidado en el dossier y volvió a guardar la carpeta con cuidado.

-Buena suerte, entonces. Avísame si empiezan con sus planes de dominación mundial.-Midna cerró los ojos de nuevo acurrucándose sobre sí misma.

Link suspiró ante aquello. Midna lo dejaba a su suerte para que vigilase el terreno de modo que al verla así se volvió hacia los asientos traseros y cogió una pequeña manta oscura que había preparado sabiendo que era más que probable que hiciesen noche allí. La desplegó y arropó a Midna con ella, lo cual provocó que la chica temblase ligeramente. Link se quedó petrificado y en tensión para no despertarla, cerca de sus finos labios notando cómo el suave aliento que manaba de ellos acariciaba los suyos propios. Tragó saliva, no podía robarle un beso aunque lo desease fervientemente de modo que se retiró. Aunque era cierto que le había lanzado numerosas indirectas y que ella no lo había rechazado abiertamente tampoco deseaba declararse o pasar a la acción en un entorno así, prefería separar lo más posible el trabajo de sus sentimientos, aunque tampoco sabía cómo interpretar la ignorancia que la chica prestaba a sus atenciones.

La noche transcurrió totalmente tranquila pronto las únicas luces que quedaban encendidas en la casa se apagaron. Link salió a patrullar discretamente por la zona pero no halló nada sospechoso con lo que regresó rápidamente al vehículo frotándose las manos y soltando vaho acusando el gélido rocío nocturno. Midna seguía profundamente dormida y no quiso importunarla, se dejó caer con suavidad sobre el volante contemplando su calmado rostro de reojo.

Al día siguiente y pese a la insistencia de Midna decidió abandonar Kakariko y regresar a área Initia, debía poner en orden sus ideas y decidir cómo orientar su informe de situación. En cualquier momento podría regresar al lugar y volver a inspeccionar la zona con más cuidado y meditando sus movimientos para no actuar tan impulsiva y precipitadamente.

Debía andar con pies de plomo si quería asegurarse una victoria, eso sería su salvación.