Soul Eater no me pertenece!
Este es mi primer fanfic ^^ espero que sea de su agrado
Los capítulos serán cortos, para así poder subirlos con mayor frecuencia n.n
''Todo tiene solución, pero no todas son correctas''
Cuarto Capítulo
La Familia Evans
La Familia Evans, un prestigioso y reconocido clan de músicos, por generaciones, sus familiares han dedicado su vida a la música preferencialmente clásica, según dicen, cada descendiente es más talentoso que sus progenitores, hace unos años recibieron varias cartas de amenaza, por lo que se vieron obligados a mudar su residencia a Londres, actualmente son una de las familias con mayor poder y territorio en esta gigantesca ciudad junto con la familia real.
Contenido [ocultar]
-Prodigiosos músicos
-Biografía
-Historia
-generación
-otros datos de interés
-Véase también
-Enlaces externos
Prodigiosos Músicos
Actualmente existen dos grandes músicos que están disputando el puesto de la familia, Wes Evans y Soul Evans.
El mayor de los dos de diecinueve años, Wes Evans, ha debutado en grandes conciertos debido a su talento como violinista, se cree que podría ser el que suceda al puesto del líder de la familia, pero otros creen que su hermano menor Soul Evans de trece años, podría quitarle su puesto, se dice que su música es una protesta que generará una nueva era en la música clásica, que…
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Apague la Laptop al ver aquellas estupideces acerca de mi familia, era increíble que hasta Wikipedia estuviera al tanto de lo que sucedía en mi familia, ya estaba cansado de escuchar a mi padre me tengo que asistir a no sé que ''Concierto acá'' ''Concierto haya'' ¿porque tenía que nacer en una familia tan…. Incomprensible?(por así decirlo) en el último concierto que di comencé a tocar cualquier tecla al azar para que se dejaran de molestar y que mis espectadores aprendieran a que ''Soul anti-evans'' (si ya sé, tengo que buscarme un mejor nombre) no está para entretener a la gente, ¿Por qué no puedo ser como un chico normal, que practica básquet, juega con consolas y protesta por no querer hacer los quehaceres de la casa?, ¿Por qué tengo que tocar para gente que no sabe apreciar la verdadera música? ¿Por qué razón me comparan con alguien tan talentoso como mi hermano, siendo que yo soy una miseria?
Todas aquellas preguntas indagaban en mi cabeza, quitándome lo poco que me quedaba de paz en mi pequeño mundo, pero algún día volvería a lo de antes, algún día me iría de esta porquería de casa, me cambiaría el apellido (mi nombre no, porque suena cool) conseguiría un trabajo, compraría una casa (pero primero debo empezar con algo más pequeño como un departamento) y contrataré un servicio para que nos atiendan.
-Esperen… Nos?... porque… siento que esto… ya lo he escuchado…-Musité para mi mismo dirigiendo mi mirada al techo de mi habitación
-M..a…Ma…K…a…-Susurré mientras una palabra borrosa se formaban en mi cabeza, unos ojos verdes, centellantes y alegres aparecían en mi mente acompañado con una dulce sonrisa y un cabello rubio cenizo- ¡Maka!- Mierda, como la pude haber olvidado, mis padres me han estado lavando tanto el cerebro con la música que me había olvidado de mis prioridades… mis promesas.
Mi Maka, mi dulce y linda maka!, por ella había dejado todo de lado, solo para cumplir nuestra promesa, algún día la volvería a ver pero… la última vez que traté de contactarla dijeron que se había mudado, la he buscado por todas partes! Es como si se hubiera borrado del mapa!
No, no, no, maka no puede haberse borrado del mapa, ella aún sigue viva, debía seguir viva porque yo… aún no he cumplido mi promesa…
-Espérame un poco más maka…-dije hundiendo mi cara en mi almohada, agradecí mentalmente que mis padres no estuvieran, mi madre se encontraba en… no sé, hace una semana que no la veo, mi padre… creo que acompaño a wes a un concierto en Alemania así que por ahora los únicos que se encontraban en la casa eran algunos mayordomos y sirvientas, pero les he ordenado que ni siquiera piensen en cruzarse por este pasillo, deseaba estar solo con mis pensamientos además de que perdería toda mi reputación por culpa de las cursilerías que pasan por mi cabeza.
-Ahhhh odio esta casa-bufé aburrido contra mi almohada
Me levanté de mi cama y me dirigí al baño del cuarto de al lado, pronto vendría un técnico de no-se-donde a ver si hacía resonancia con su alma o algo así, realmente no entendía mucho sobre ''técnicos'' y ''armas'', solo sabía que yo era un arma que podía transformarse en guadaña, tara~ eso es todo lo que sabía, pero mi duda era… de dónde diablos pude obtener sangre de arma? Yo que supiera, nadie en mi familia había sido un arma o algo así. Todos mis familiares son iguales, Superficiales, sin expresión alguna en el rostro, de traje elegante y critican todo sin saber lo que es bueno y malo.
Me peiné un poco el cabello, ordené mi indumentaria y mi corbata (que chico de mi edad usa corbata durante todo el día!) bajaría al salón de música para despejar un poco mi mente, necesitaba mucho en que pensar y no quería ser molestado si me hermano aparecía como siempre de la nada riéndose de mí.
Inicio del Flash Back
-Diablos… que calor! Mataría por un helado- dije reposando en una de las bancas de mi jardín.
Usualmente no salía solo de mi casa, siempre me acompañaba aunque fuera alguien del servicio. Miré a mi alrededor para corroborar que no hubiera moros en la costa, me fui caminando tranquilamente hasta el portón de entrada y para mi mala suerte, estaba cerrado. Suspiré resignado dispuesto a buscar otra salida, quizás por el patio trasero… pero quedaba muy lejos…. Necesitaba un helado ahora! Y no esas asquerosidades de ''Helado artesanal de coco con canela y menta'' o porquerías así, quería una refrescante paleta de hielo con saborizante a piña! Porque diablos no podía comer algo tan simple como una paleta de hielo! Ah esperen… creo que ya conozco la respuesta, ''Mis dientes empeorarán'' Yuju! Por culpa de mi odontóloga, me privatizaron todo lo que sería chicles, paletas, calugones de manjar e incluso algodón de azúcar ''porque manchaban mis dientes y podían salirme caries'' por dios no tengo cinco años! Tengo derechos!
Para mi ahora-no-tan-mala-suerte un carro de helados paso frente a mi casa, tuve ganas de saltar y bailar la macarena pero eso no es cool! Así que no puedo hacerlo o mi reputación se iría a no-se-donde!
Trepé un árbol cercano a la entrada, odiaba ese maldito portón, era gigante y además tenía el estúpido apellido Evans colocado en gigantescas letras. Di un brinco y caí fuera del jardín de mi vivienda, una sensación de libertad abundó en mí corrí al carrito de helados y saqué mi billetera (ya que no me sirven las tarjetas de créditos y cheques para comprar helados) y me dirigí al heladero que me miro curioso debido al traje que llevaba puesto, al menos me había quitado la corbata y la chaqueta debido al inmenso calor en mi cuerpo.
-Me da…una caja de paletas de piña- dije con simplesa, después de todo una no sería suficiente para todo el día
-eh.. si claro, son 2 libras- contestó mirándome nuevamente[Nota: realmente no tengo idea de cuánto cuestan en Inglaterra xDDD si alguien sabe, que por favor me diga! xDDD]
Le entregué las dos libras a cambio de una caja de varias paletas de piña, abrí la caja de paletas para luego tomar una y echarla a mi boca, estaba helada y dura, con un toque a piña, perfectamente cool para un día así, todo iba bien hasta que sentí como alguien gritaba desde la puerta de mi casa… error… mansión?... bueno, fuera lo que fuera esa cosa.
-Señorito Evans!-chilló una de las empleadas desde dentro el jardín
Tragué sonoramente saliva, ahora que hacía?... no atiné más a que correr, que más podía hacer en esos momentos? Pero unos brazos ''casi paternales'' me detuvieron, miré arriba encontrándome con la mirada de Wes, bufé molesto al verlo deteniéndome como un niño pequeño, mi di la vuelta volviendo a la residencia.
-Puedo volver solo, sabes? Ya no tengo cinco años- dije revolviéndome el cabello frustrado, dejando la caja de paletas tirada en medio de la calle
-Soul- dijo mi hermano tajante… Wes era como mi padre, me regañaba cuando debía y me aconsejaba en lo que podía, aunque… siempre me molestaba con estupideces- Se te quedo tu caja de paletitas.
-No es mía!-dije entrando en la residencia gracias a que una de las empleadas abrió el portón.
Fin del Flash Back
Bajé a algunos pisos en dirección al salón de música, en el camino pude toparme con una de las sirvientas.
-Puedes decirle a Sebastián que estaré en el cuarto de música- le ordené a la sirvienta, esta solo asintió para luego retirarse.
Seguí mi camino hasta el cuarto de música divisando la puerta ébano, entré en la habitación hasta llegar a divisar mi piano de cola negro, un poco más atrás mi sillón y mi tocadiscos, mi habitación preferida para relajarme, me senté sobre el banquillo junto al piano.
La puerta se abrió, no miré atrás solo susurré unas palabras, esperando que la persona que entraba, entendiera que clase de persona era yo.
-Tan solo soy un humano como este- comencé a tocar las notas de mi piano, una improvisación que salía de mi mente fue interpretada por las notas de este, dejé que mis manos se movieran libremente esperando liberar lo que estaba encerrado en mí, no sé porque razón, quería que aquella persona me conociera como era realmente.
Sentí como aquella persona se acercaba, detuve mis manos para darme la vuelta y encontrarme con aquellos orbes verde jade que ame desde que puedo ser consiente. Quise abrazarla, quise gritarle lo feliz que estaba, pero… ella me reconocería?
El miedo me inundó, me retracte ante mi pensamiento, prefería quedarme en silencio a arriesgarme.
-¿quieres ser mi compañero?- la chica me extendió su mano, al parecer… no me recordaba…
Me entristecí ante aquel pensamiento, no quise demostrarlo por lo que sonreí, tome con un poco de miedo la mano de maka, no quería que me rechazara, no quería volver a separarme de ella, esta vez… no sucedería, comenzaría desde cero, enterrando en mi memoria el pasado y comenzando un nuevo futuro para ambos, esta es mi promesa.
Con este pacto, una promesa se inicia.
~Dos meses después~
-Soul!-gritó una peli-ceniza indicándole a su arma que iniciaran su ataque especial al tiempo que acorralaba a ''El Carnicero de Milwaukee''
-¡Resonancia de almas!-gritaron técnico y arma al unísono para así cortar al asesino en serie estadounidense dejando solo detrás una alma carmín conocida como huevo de kishin
-Con esta serían 27 almas!- Dijo la chica animada a continuar cazando huevos de kishin para cumplir su cometido a pesar que le faltaban 72 almas más.
El chico dejó su transformación para volver a aparentar un aspecto humano, tomo en una de sus manos en huevo de kishin y lo introdujo en su boca para pasarlo lentamente a través de su garganta dando finalmente un suspiro de satisfacción.
-me siento raro al tragarme el alma de un homosexual- dijo el chico poniendo una cara de asco al terminar dicho pensamiento
-solo cométela y vámonos- dijo la chica sacando un pequeño espejo- pero antes…- dijp la chica mientras marcaba el numero de 42-42-564 en el espejo para luego reflejarse la imagen de un hombre con una cómica calavera
-Hola, holas, Holitas~-dijo el hombre de la máscara a través del pequeño espejo
-Buenas noches shinigami-sama, le debo informar que el asesino en serie Jeffrey dahmer más conocido como el carnicero de Milwaukee ha sido detenido- contestó la chica a la figura que aparecía en el espejo.
-bien, espero que no les diera tanto problema, por ahora pueden regresar, pronto recibirán su paga~-dijo la figura para luego desaparecer del espejo
La chica miró atrás para ver a su compañero acercarse en motocicleta, corrió donde estaba él y se aferró fuertemente a él.
-Vámonos a casa- sugirió la chica dándole inicio a la marcha del motor de la motocicleta, el chico solo sonrió para luego acelerar con su mano derecha pensando en una sola cosa.
''No me arrepiento de lo que vivo contigo''
