Capitulo III

New York

Casi la totalidad de las naciones habían llegado al hotel donde se efectuaría la conferencia, faltaba Inglaterra, Noruega, Dinamarca y extrañamente Japón, lo que era un precedente por lo metódico y estricto que era el muchacho.

Alfred estaba tan nervioso que había atrasado el inicio de la reunión esperando a la rubia y se había tomado ya 10 tazas de café por los nervios. Ni siquiera tenía ganas de comer hamburguesas por los nervios.

-America, creo que es momento de iniciar la reunión, llevamos 40 minutos de retraso y hay representantes que tienen agendadas reuniones posterior ha esta para establecer acuerdo bilaterales, por lo cual es imperioso iniciar nuestra sesión...si Inglaterra llega se puede unir sin problemas al debate, pero el tiempo apremia y el secretario designado de esta reunión a llegado, al fin-Sentencio el estoico de Alemania

Japón tan solo había llegado unos minutos antes mas callado de lo normal mirando intensamente a América y escribiendo sin parar en su teléfono de ultima generación.

El joven rubio sabía que no podía atrasar la reunión esperando a la chica y mas aun sin saber a ciencia cierta si iba a asistir, si las ultimas palabras que habían intercambiado, ella había asegurado que no volvería a pisar suelo americano. Realmente tenia serios problemas para relacionarse con Inglaterra, por mas que lo intentaba, las palabras ácidas y odiosas salían de su boca incluso antes que se diera cuenta, quizás su jefe tuviera razón y le faltaba madurar, pero en esos momentos necesitaba algo eficaz y rápido, pues al parecer madurar era algo que demoraba.

La reunión se había extendido casi por una hora cuando sintieron extraños ruidos en los ventanales de la sala de reunión, era extraño pues no veían nada, pero estos vibraban intensamente casi al punto de quiebre, incluso percibieron temblar el piso, ¿acaso estaba temblando? o ¿seria un terremoto?, pero la confusión no pudo ser mayor cuando una de las ventanas se abrió de afuera. Se suponía que en el piso 25 no se abrían los ventanales por las corrientes de aire y menos aun desde el exterior del edificio, algo muy extraño estaba sucediendo, sin olvidar el desastre que estaba formando la corriente de aire en el salón de conferencias y los valiosos documentos de los posibles acuerdos.

-Yo te invocare cuanto termine aquí, así que esperame en alguna de las azoteas de los rascacielos y ten cuidado con los helicópteros, pues los puedes hacer caer...-Frente a ellos había aparecido un niño de no mas de 10 años que se encontraba al parecer hablando con algo, pero que no era visible para nadie- No tengo tiempo para estar modificando memorias o reconstruyendo naves, eso toma demasiado tiempo y no lo tengo pues...-Su supuesto monologo fue interrumpido por un alucinado América.

-¡Hey kid! ¿Quien demonios eres tu y como entraste a este edificio?- Era obvio a quien iba dirigida la pregunta, pues Alfred indicaba persistentemente al muchacho en cuestión , que estaba vestido de manera formal y con gafas oscuras.

-En primer lugar no me indiques con el dedo que es una falta de educación por tu parte, en segundo lugar no soy un niño aunque lo parezca y respecto a como entre, fue fácil, tan solo vine en Gondor que me dejo a la altura de este ventanal, que por lo que veo no cumple con los estándares de seguridad de los rascacielos, pero eso no es problema mio, si al final tu eres el país en cuestión.-Finalizo con desdén, cerrando el ventanal

Lo primero no fue de preocupación para el resto de los presentes,siquiera lo segundo que era muy extraño, si no el hecho que aquel pequeño había indicado a Alfred como una nación, nadie entendía nada dentro de esa habitación, el estupor e incredulidad era palpable. Se suponía que el secreto era fuertemente guardado, como era posible que un niño que había aparecido de la nada supiera aquello.

-Disculpa niño, creo que te has confundido, aunque no hemos entendido aún como apareciste desde el exterior a esta altura, acabas de llamar a mi compañera como America y todos sabemos que eso es mentira, no existen paises como personas, mejor busquemos a tu madre y arreglamos este mal entendido-Expuso Rusia con su sonrisa que no presagiaba nada bueno.

-Tu debes ser Ivan, o mejor dicho Rusia, el tipo con trastornos homicidas y psicópatas...pero solo quiero aconsejarle que se aleje de mi. Si no les molesta me gustaría saber donde esta el asiento de Reino Unido.-Comento de lo mas tranquilo.

-¡Basta ya!, nadie dira nada hasta que nos digas quien eres, si sabes nuestras identidades no te podemos dejar asi, como si nada.-Exclamo molesto Alemania.

-Mi nombre es Alexander Jones Kirkland, hijo de Inglaterra-Solto como si nada.

El silencio se podía sentir en la habitación. Quizas habían escuchado mal, pues conectando los apellidos, ese niño estaba diciendo que era hijo de América e Inglaterra y por los antecedentes que tenían, eran las naciones que peor se llevaban.

-Niño, mentir no es bueno, si tu madre no te ha enseñado ese tipo de cosas creo...-Alfred no pudo terminar con su monologo, ya que Alexander se encontraba a escasos centímetros del rostro de Alfred con una pistola idéntica a la que había invocado la antigua nación, y esos ojos verdes que ahora podía ver, era como verla a ella.

-Te juro que si terminas esa frase, vacio todos los tiros de mi arma en tu cuerpo y como se que no morimos de esta manera, al menos sabre que te causare un gran dolor que me encantara ver...-Ok, su voz enfadada sonaba igual de escalofriante que la de Inglaterra.

-Baja esa arma muchacho...-Hablo Alemania, al parecer nunca tendrían una reunión normal teniendo a America con ellos.

-¿Que arma?-pregunto alejandose de Alfred y mostrando sus manos

-Si la escondiste sacala.-Exclamo molesto ell alemán.

-No la escondi, solo desapareció...-exclamo sentandose en el puesto de Inglaterra que para su frustración estaba al lado de su padre.

Todos seguían observando al muchacho que se encontraba a un lado de America, el cual lo veía como si lo fuera a asesinar en cualquier momento, aunque la manera en como lo miraba el niño no distaba mucho de aquellas intenciones. Se parecía mucho a Estados Unidos, pero sus ojos y modales eran los de Inglaterra.

-No vengo a dar justificaciones o dar a conocer mi identidad por cuestiones banales, he salido de mi lugar de nacimiento para encarar la maldita actitud de mi parte paterna, hecho que me costara una larga conversación con mi madre, pero la situación lo amerita, debido a los recientes acontecimientos ocurridos en la ultima conferencia. Tengo documentos acreditados por mi madre que confirmaran mi ascendencia y por lo cual mis facultades para poder establecer ciertas relaciones para establecer conexiones con otros países.- Sus palabras no eran cien por ciento verdad, pero debía mostrar seguridad para poder encarar a su padre.

-Mon Petit Alex, si eres hijo de Ingleterre, ¿Cuandos años tienes?-Todos quedaron mirando al niño, pues solo aparentaba 10 años, asi que lo mas probable es que fuera alguna broma y todo podría volver a la normalidad

-Tengo 40 años y fui concebido al final de la guerra fria, cuando Estados Unidos de Norteamerica perdio contra el poderío comunista de Corea del Norte y Russia.-Respondio sin pelos en la boca, mirando con odio a su progenitor.

-¡Este niño esta mintiendo!, jamas en la vida me acostaría con ella, esta tan necesitada y...-La bala le roso la mejilla tan rápido a Alfred que no supo que había pasado hasta que sintió el ardor en su mejilla. Alexander estaba sentado a su lado, asi que había fallado adrede.

-Vuelve a insultar a mi madre y no temere en meterte una bala, el hecho que nos encontramos al borde de la guerra no me amedrentará en lo mas mínimo, ya que el daño que le has hecho a mi madre es incalculable, sin contar que ha aguantado por su pueblo, pero eso ya termino.

-No podemos estar con un arma y con el temor que vallas a disparar a alguien, mon die, ademas ¿como es posible que ocultara un embarazo y la existencia de un niño por mas de 40 años?- pregunto intrigado el Frances, mirando el arma que mantenía Al en su mano.

-Lamento mis modales, han ofendido las enseñanzas de mi madre, en cuanto al arma, las puedo hacer aparecer, pero para que estén mas seguros, le entregaré a Francia esta arma, que seguro podría reconocer.

Alexander no se equivocaba, ya que era una vieja arma que Francia le había regalado a la muchacho como 300 años atrás, era una reliquia, ¿Como era que seguía funcionando?

-Si se pregunta, como funciona es a través de la magia, aunque muchos de ustedes no lo creen. Solo vengo a buscar acuerdos colaterales para el bienestar de Reino Unido, no vengo a establecer relaciones amistosas con nadie, pues no me corresponden y están fuera de mi jurisdicción. Los documentos necesarios para ellos, están aquí,presentes, si no hay ningún otro inconveniente podemos proseguir con esta reunión, pues no vine a perder el tiempo como mayoritariamente suele suceder en este lugar.- Aquel niño era brutal, era la conclusión a la que habían llegado el resto de las naciones.

-Lo mas conveniente es levantar la sesión por 30 minutos -Comento Japón, después de largos minutos que nadie hablaba.

cafetería

Alexander se encontraba sentado tomando una gran taza de cafe doble moca, era una de las pocas cosas que había sacado de su padre, pues nunca había podido agradarle el te, podía tomarlo con su madre, pero a el le gustaba la moca, ningún mejor elixir. sentía muchas miradas sobre el, pero necesitaba comunicarse con las hadas en la mansión para conocer la condición de su madre, pues no sabia si su madre ya había despertado y lo estaba buscando, daba por sentado que se llevaría el castigo de su vida, lo presentía, tan solo esperaba que su madre no tomara mal lo que estaba haciendo y dar a la luz su identidad, pero desde la distancia a la cual se encontraba no podía asegurar nada.

-Hola- fue su automática respuesta al sentir la presencia de alguien, al levantar su mirada, por un segundo creyó haber visto a su padre, pero se había equivocado, era Canadá, que según su madre tenia tan poca presencia que siempre desaparecía en las reuniones. No se parecía en nada a su padre.

-Hola-Cuando escucho el saludo del niño se asusto y pensó que le hablaba a alguien mas, pero lo había saludado a el, era increíble.-¿Me puedo sentar?-Pregunto afablemente

-Claro-

-Asi que eres hijo de Inglaterra...-

-Arthur Kirkland, así se llama-

-¿Disculpa?- Pregunto extrañado

-El nombre de mi madre es Arthur, a pesar que tiene un cuerpo de mujer-

-Nunca había escuchado su nombre, quizás por eso no le gusta...-Comento el canadiense sentándose.

-Estas equivocado, no es su nombre lo que no le gusta, si no su cuerpo, el odia su cuerpo.

-Ella es hermosa, siempre lo he pensando-exclamo confundido de las palabras del niño.

-Es demasiado complicado, pero no creo que estes aquí para conocer extraños secretos de mi madre.-Respondió con una hermosa sonrisa...idéntica a la de America.

-Hablas como si fueras un adulto y Peter tiene un par de años mas que tu y es un completo niño-Exclamo divertido.

-Las circunstancias han ameritado una perspectiva diferente de mi parte, mis primeros 10 años fueron los de un niño casi normal, sin obviar el hecho que con 10 años aparentaba solo 5 años de edad, pero no me quejo, pues según los estándares tengo una apariencia de un niño entre 10 a 12 años y una estatura mayor a la promedio, por lo cual estoy conforme, pero mis avances académicos son los que mas conforme me tienen y son los que me tienen aqui en este momento.

-Estudios...nosotros los países no estudiamos, nosotros somos la nación en si.-Exclamo Francia sentándose a un lado del muchacho.

-cuando eres una nación legitimo tienes el conocimiento, pero cuando eres la combinación de dos, eres como un niño mas, tengo facilidades para los temas relacionados a mis dos padres, pero mas allá de eso he tenido maestros particulares en la mansión, dándome alrededor de 30 años de estudios. pero mi conocimiento en estos momentos no es algo que me inquiete, si no la situación de mi madre mas que nada.

-¿Como se encuentra?-Pregunto preocupado Mathew

-Totalmente destrozada, a una semana de la ultima conferencia solo pasaba llorando y mirándome taciturna, ya que mi parecido con mi padre es mayor al que esperaba, por lo cual es evidente que la afecta en enormidad.

-Mom Petit, hablas demasiado bien para ser un niño tan pequeño-

-Señor Francia le vuelo a insistir que no soy un niño, para los estándares humanos lo soy, pero soy hijo de dos naciones, por lo cual aquella expresión carece de sentido y respecto a mi modo de hablar no le encuentro ninguna irregularidad respecto a los modos adecuados de habla inglesa.-Era aun mas irritante que Inglaterra cuando quería tener razón, pues este niño al parecer había sacado lo mejor de ambos, aunque América podía sacar lo peor de aquel chico.

-No me digas así, dime oni-chan...ademas no hablemos de cosas tan aburridas, si no la manera tan interesante en que dejaste estupefacto a Alfred, es un gran trabajo lograr hacer callar a ese, es como si no tuviera manera de callarse.

-Por los videos que pude obtener de alta inteligencia, es un estúpido sin cerebro, sin modales que podría estar a la altura de un bruto y que solo se encuentra dentro de esta sala, ya que sus jefes han logrado convertirlo en una potencia mundial.-

-Es tan extraño verte sabiendo que eres hijo de Alfred y hablando tan mal de el...tienes la sangre venenosa de los Kirkland.

-Gracias...pero preferiría no hablar de mi ascendencia paterna, pues no me hes agradable digerir el tipo de persona que es. Quisiera hablar de nuevas perspectivas de tratado-

Alexander no estaba para hacer amigos, el no los necesitaba, menos aun naciones. No distaban mucho de los humanos, no era que les desagradara, pero definitivamente no era algo que los sorprendiera. Ante todo su objetivo primordial era otorgarle cierta estabilidad a su madre, para que no tuviera la necesidad de volver a ver a su padre, si era posible nunca mas.

-Niño tenemos que hablar...-Y a dos metros de el se encontraba el peor de sus dolores de cabeza, su propio padre.