Capítulo 4

Sofia The First no me pertenece.


Por fin era domingo, desde temprano el rey Roland II, estaba con Baileywick, inspeccionado todo lo que se haría para la exposición de arte en el museo de Enchancia, esa tarde.

Mientras que en el castillo, Sofia estaba en el jardín junto con sus amigos animales buscando unos arándanos, le iba a preparar un pastel de queso con dichas frutas a su novio, se sonrojó con una dulce sonrisa, su novio, que lindo se escuchaba.

Por otro lado esperaba que Axel y él regresaran a tratarse como antes, lo conoce perfectamente y sabe que aunque diga que lo odia o que ya no existe para él, en el fondo aún lo quiere y se preocupa por su bienestar.

"¡Sofia…princesa...Sofia!" - la voz de Clover la trajo de vuelta a la realidad y lo encontró mirándole con preocupación - "Sofia, ¿estás bien?, te hablaba pero parecías en la luna" - bromeo un poco el conejo.

"Oh, lo siento Clover, es que me quede pensando" - le dijo un poco apenada.

"Y ¿para quienes son todos arándanos?" - preguntó Robin, viendo la canasta llena de aquella fruta asida.

"He,..yo..¿Recuerdan que les dije que tenía algo muy importante que contarles?" – todos asintieron y ella continuó - "Bueno, estos arándonos son para hacerle un pastel a Hugo"

"¿Hugo?, ¿el tonto príncipe ese?" - preguntó altanero el conejo, a lo cual las aves y la ardilla rodaron los ojos.

"¡Clover!, no le llames así, se llama Hugo" - le regañó, sabía que a este no le agradaba mucho el chico por cómo la trato en un principio, aunque ella le había dicho que él cambió, todavía tenía un ojo vigilante sobre él, sin embargo, en una visita por un proyecto que les había tocado junto con Vivian fue testigo de las miradas enamoradas que se mandaban y por eso le había dicho a Praline que sentía que si hubiera alguien a quien confiarle la vida de su princesa sería a Hugo.

"¿Y?, ¿cuál es la gran noticia?" - Preguntó Mia.

"Bueno, ayer hablamos sobre nosotros y ahora, ¡somos novios!" - les contó muy emocionada.

"¡Oh, es magnífico Sofia!" - contestó feliz la pequeña ave azul.

"¡Si, muchas felicidades!" - dijo Robin de la misma forma

Whatnaught también la felicito en su idioma de ardilla, mientras que Clover estaba callado y tenía las orejas gachas y una expresión de tristeza.

"Gracias chicos" - respondió agradecida para luego observar a su conejo amigo - "Clover, ¿sucede algo malo?"

"¿Qué?, oh, sí, si princesa, me...alegra mucho" - respondió algo dubitativo, si se sentía feliz por su amiga humana pero la verdad un miedo se instaló en su mente, temía que Sofia se olvidara de él por estar con Hugo, así que pensó que debía acabar con esta relación por el bien de todos.

"No sabes cuánto me alegra oírte decir eso Clover" - le dio un abrazo y tomo la cesta con arándanos hasta el tope, al tiempo que se levantaba y se sacudía el polvo del vestido - "Bueno, voy a la cocina para empezar apretarse el pastel, hasta luego chicos"

Acarició la cabeza de Clover y entro por la puerta trasera del castillo, la cual llevaba a la cocina.

"Oh, buenos días princesa Sofia" - le saludo el chef Andre con cariño y una reverencia - "Y ¿esos arándanos?"

"Buenos días chef Andre" - le respondió ella igual - "Voy a preparar un pastel de queso con arándanos, son para el príncipe Hugo"

"Oooohhhhh" - comentó jocoso, hasta el personal de ambos castillos se fijaba en lo muy enamorados que estaban el uno del otro - "un pastel para el príncipe Hugo" - le guiñó el ojo con una sonrisa.

"Papá, ya déjala" - era la voz de Gwen, que salía de su cuarto secreto de inventos, aunque ya no era tan secreto.

"¡Gwen!" - corrió a darle un abrazo, tenía tiempo que no la veía y está la recibió con alegría.

"Hola, princesa Sofia, ¿cómo has estado?" - Desde que Sofia le enseñó a no desistir de sus sueños y el rey la nombro inventora real de Enchancia, su mente no ha dejado de maquinar ideas para nuevos inventos - "con que le vas a hacer un pastel al príncipe Hugo, ¿he?"

"Bien y sí, yo misma se lo voy a hacer" - respondió con orgullo de sus habilidades en la cocina mientras que cocinero e hija se reían felices de verla tan contenta.

"Oye, Sofia, ¿te gustaría ver el nuevo invento en el que trabajó?" - le preguntó sacando un gran pergamino y su lápiz que siempre llevaba por detrás de su oreja.

"Por supuesto" - le encantaba oír sobre los inventos de su amiga inventora, para ella y todos en el castillo era la mejor de todas.

"Mira, estoy inventando un aparato para donar sangre, una amiga en el hospital me contó que el padre de una conocida tuvo un accidente y necesitaba que le donaran sangre y la había pero lamentablemente no había el instrumento para ello, intentaron hacerlo manual pero no fue suficiente, tenían que recolectar mucha sangre" - contó un poco triste.

"Oh y ¿qué pasó?" - preguntó la oji azul igual de triste, nunca le había pasado algo así y esperaba que nunca tuviera que vivirlo pero se podía imaginar la impotencia de una familia al no poder salvar a un ser querido.

"El señor falleció" - respondió con pesar - " así que disidí inventar un aparato que les ayude y si todo sale bien podré hacer muchos más para otros hospitales en otros reinos"

"Es fabuloso Gwen, estoy segura que lo lograras" - de nuevo la abrazo, sabía que si alguien podría hacerlo esa sería ella.

"Gracias princesa, ahora regresare a mi taller, debo seguir trabajando, suerte con el pastel para tu príncipe" - le dijo con vos cantarina, era divertido ver la cara sonrojada de la chica.

"Nos vemos Gwen" - y así empezó a preparar aquel delicioso postre, su mamá alguna vez le dijo que al corazón de un hombre se le llega por el estomago, pues ella le haría un rico pastel a su novio, sabía que le encantaba lo dulce y aprovecharía que aún era temprano, la exhibición de arte en el museo no era sino hasta las tres de la tarde, seguro estaría listo para después del almuerzo.

Mientras que Amber estaba en el zoológico de castillo, dándole de comer a Praline.

"Mira Praline, te traje tu favorito, rodajas de manzana" - colocó la bandeja de plata con el plato que tenía varías pedazos de manzana y enseguida el pavo real salió disparado muy contento a comer su desayuno - "Sabes Praline, ayer sucedieron tantas cosas"

El pájaro solo grazno y siguió comiendo.

"Oh, ayer casi nos besamos por tres veces pero siempre tenía que llegar alguien a interrumpirnos, me defendió de Thomas, en la noche comimos helado juntos y…bueno,..solo digamos que tuvimos un poco de calentura" - le contó totalmente sonrojada, al recordar aquellas caricias que le había hecho su príncipe amado, se le subía la temperatura - "Oh, Axel" - pronunció en un suspiro de ensueño.

"¿Qué?" - había dicho el pavo real sin poder creerlo pero claro que sabía que Amber no podía entenderle como Sofia, aunque en estos momentos desearía que sí.

"Pero aún así no sé si volver a creer en él" - comentó con pesar.

"Y haces bien" - respondió el ave enojado.

"Pero es que lo amo tanto que no puedo odiarlo" - comentó de forma frustrada.

"Pues deberías, ese no se merece nada de ti" - y dé nuevo se quejó, estaba molesto, ayer andaba llorando, incluso la notaba asustada por la llegada de este junto con su hermano menor y ahora suspiraba de amor, ¿quién entendía a la mujeres humanas?

"Bueno, debo irme, te veré mañana Praline" - le acarició la cabeza y salió del habitad elegante, diseñado especialmente para su pavo real.

Tan pronto la chica se fue, alguien le llamó, al mirar se dio cuenta que era Clover, montado sobre ¿Crackel?

"¿Clover, Crackel?" - preguntó confuso, no sabía que la mascota dragona de la princesa de Zumaria se escapaba de vez en cuando para ver a su amor platónico, el conejo Clover.

"¡Hola Praline!" - saludo enérgicamente la dragoncita azul y como era de esperarse salió un poco de fuego de su boca, por lo que el pavo real tuvo que apartarse y agacharse o sino podría rostizarlo - "Perdón"

"No importa y díganme, ¿qué hacen aquí?" - cuestiono, por lo general ellos no iban a buscarlo.

"Escuchamos lo que te dijo Amber y me imagino que no te gusta que siga enamorada de Axel" - comentó confiado de que daría justo en los celos y enojo del pavo real.

"Ni me lo recuerdes" - le pidió enojado y el conejo sonrío, había dado en el blanco

"Bueno, qué dirías si te podemos sacar de aquí y ayudarnos" - el pavo real le cuestionó a que se refería y él procedió a explicar – "Sofia y Hugo son novios"

La dragona y el pavo real lo miraron sin comprender.

"¿No entienden?, eso significa que ya no tendrá tiempo para mí, así que pensé que ya que Hugo y Axel son hermanos y que nuestras princesas están malgastando su tiempo en ellos, podríamos trabajar juntos para separarlos, ¿qué me dices?" - Praline pareció pensarlo

"Pero Clover, Sofia no te olvidara por estar con Hugo, deberías de estar feliz por ella" – le cuestionó Crackel

"Crackel, ¿te gustaría que Vivían te dijera que no puede jugar contigo porque saldrá con algún chico?" - le cuestionó.

"Bueno...no pero..."- contento la dragona dudosa.

"Me imagino que no te importaría que después no te llegue a notar, ni se acuerde de ti" – le dijo sabiendo que llegaría a convencerla.

"Supongo que... no" - respondió con la mirada gacha y las orejas hacia abajo.

"Entonces, ¿me ayudaran a separar a nuestras princesas de esos tontos príncipes?" – preguntó a lo cual ambos animales asintieron y con un poco del fuego de Crackel rompieron la cerradura del habitad del pavo real para que este saliera y luego los tres se fueron a preparar todo para cumplir su cometido.

El primer objetivo fue el pastel que Sofia le preparaba a Hugo, entraron a la cocina sin ser vistos y le subieron al fuego del horno y se retiraron muy fácilmente al escuchar que alguien se aproximaba.

Mientras que en su habitación Axel no dejaba de recordar lo que había sucedido anoche, estuvo a unos pocos centímetros de los labios de su preciosa Amber, todavía podía sentir el sabor de su piel y el aroma de su cuerpo en su nariz, un dulce olor a lavanda y flores.

No podía negar que deseaba más pero la amaba y la respetaba y si se casaban, podría hacerla suya sin problemas. Se rió un poco de sí mismo mientras se miraba en el espejo, jamás se imaginó enamorado y menos de Amber pero allí estaba, muriendo por ella, rogando por poder robarle un beso y que le perdonará.

Y hablando de perdonar, esperaba que su plan para que su hermanito lo perdonase funcionara, ya estaba cansado, obstinado de tener que ver cómo lo despreciaba, no podría vivir nunca con la culpa.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando se escucho un grito de mujer por todo el castillo, salió rápidamente de la habitación que ocupaba y corrió en busca de la fuente y al llegar al fondo de la escalera se encontró con ella, al parecer también lo había escuchado, al igual que el resto del castillo, se dieron cuenta que los guardias iban en camino hasta la cocina, así que los siguieron.

"¡Suset!" - gritó la reina Miranda al ver que había sido la chica quién gritó.

"¡Fuego majestad, algo se está quemando!" - gritó la muchacha desesperada y es que a causa de la operación que habían hecho Crackel, Praline y Clover, el horno expulsaba ráfagas de fuego que si no hubiera sido por la acción rápida de los guardias la cocina y media parte del castillo habría terminado bajo las llamas.

"¡No!" - habían escuchado por parte de Sofia, quien acaba de llegar y rápidamente entro a la escena del crimen, ante la mirada confusa de todos, especialmente de su novio – "¡No, el pastel!"

La pobrecita se lamentaba mientras con la ayuda de unos guantes cocina sacaba el recipiente con el postre ahora quemado.

"Hija, ¿a qué te refieres?" - le preguntó Miranda, entrando junto con Amber, quien le dio un abrazo a su hermana para reconfortarla.

"Es que..." - lloraba la oji azul – "Estaba haciendo un pastel de queso con arándanos para Hugo y no entiendo cómo pasó pero ahora está así, ¡quemado!"

Hugo sonrío dulcemente y se acerco a su novia para abrazarla.

"Descuida Sofia, se puede hacer otro" - le animó.

"¡Pero yo quería sorprenderte!" - se quejó todavía gimoteando con la cabeza en su pecho mientras él le acariciaba el cabello.

"No te preocupes, para la próxima yo te ayudo, ¿sí?, no llores, no me gusta verte así" - a pesar de que aún estaba triste le dedico una pequeña sonrisa y estuvieron a punto de besarse de no ser porque James se aclaró la garganta para llamar la atención.

"¿Podrían decirnos qué pasa aquí?" - preguntó con una ceja alzada y los brazos cruzados.

"Bueno...es que...nosotros..."- Trataba de explicar Hugo pero no sabía por dónde empezar.

"Hugo y yo somos novios" - respondió Sofia firme ante su familia, mientras tomaba la mano de su novio. No le importaba si James se opusiera, nada cambiaría sus sentimientos por su adorado príncipe.

"¡Oh, Sofia, Hugo, estoy tan feliz por ustedes!" - les abrazo una Amber muy emocionada y Axel hubiera hecho lo mismo de no saberse en la situación en la que se encontraba en estos momentos, por lo que solo sonrió feliz por qué su hermano al fin se le había declarado a la princesa Sofia y es que ya era hora.

Lo que a él como a todos los presentes en la cocina les preocupaba era lo que les dirían James y el rey Roland II, por su padre no habría problema, muchas veces le había contado lo deseoso que estaba por ver a ese par de tortolitos juntos, hasta le hacían bromas a Hugo imitándole cuando hablaba sobre sus momentos con la princesa de ojos azules.

Ojalá él pudiera hacer lo mismo con Amber quien discretamente le dio una mirada con una sonrisa comprensiva como si supiera lo mucho que quería abrazar a su hermano y en susurro le dio las gracias.

"Y entonces, ¿qué dices James?" - le preguntó Sofia esperando que por fin dijera una respuesta ya que no hacía nada más que observarlos seriamente.

El rubio suspiro profundo y luego se acerco a ellos aún con los brazos cruzados – "Bueno, solo puedo decir…felicidades, se lo merecen" - cabe destacar que tanto Hugo como Sofia sintieron un gran alivio al ver que James no mostraba desagrado a su noviazgo.

Miranda también los felicito pero les dijo que tenían que decirle a Roland y a Garrick cuando puedan y ellos le dijeron que si.

"Pero ¿estás segura Suset?" - preguntó Myles, el comisario del reino.

"Si, comisario, vi una sombra muy extraña, como la de un monstruo y luego el horno empezó a volverse loco, fue por eso que grite" - le explicaba la mucama.

"¿Un monstruo?" - preguntaron todos juntos sin comprender.

"Si, solo le vi la parte de arriba, tenía orejas de conejo y cuerpo de dragón y atrás le sobresalía una cola de pavo real" - relato y todos quedaron más confundidos que antes, no se conocía ningún monstruo parecido a lo que la chica describía.

"Princesa Sofia, cuando usted colocó el recipiente con el pastel en el horno, ¿no había nada fuera de lo común?" - le preguntó el comisario a la princesa para ver si había notado algo.

"No, nada, solo lo deje cocinando y me fui" - le respondió Sofia.

"Ya veo, si algo más sucede no duden en avisarme, guardias, quiero que estén atentos ante cualquier movimiento extraño, ¿entendido?" - les ordenó y con un saludo militar regresaron a sus puestos.

Al rato llego el rey Roland II y Hugo y Sofia le dieron la noticia junto con Miranda, al principio se mostró muy sorprendido pero al ver lo feliz que era su hija junto al joven príncipe supo que no podía negarse, eso sí, le advirtió que tenía que respetarla y que nunca la hiciera llorar o lo lamentaría, a lo cual Hugo le respondió con toda certeza que su mayor deseo en la vida era hacer feliz a su princesa.

Dieron las tres de la tarde y llego la hora de ir a la exposición de arte en el nuevo museo.

"¿Por qué Sofia y Amber tardan tanto?, ya deberíamos de estar allá" - se quejaba James mientras esperaban a que sus hermanas terminar de arreglarse.

"Oh, deja de quejarte james" - escucharon arriba de la escalera y levantar la vista quedaron maravillados, especialmente Axel y Hugo.

Sofia tenía un hermoso traje con una blusa con escote redondo, decoradas con flores rosa oscuro y lavanda brillantes y una falda tipo acordeón de tela de ceda con algunas flores rosadas que le llegaban hasta los pies, su cabello estaba suelto, estilo natural, con zapatillas rosa de tacón bajo y en su rostro un maquillaje ligero que combinaba con su vestuario lo cual hacía que su amuleto brillara acorde con sus ojos.

Mientras que Amber tenía un vestido con escote de corazón, sin mangas y hombros descubiertos, con los colores del atardecer, azul del pecho hasta la mitad de la falda y un naranja rojizo en la otra mitad, estilo línea A, adornado con unas flores y ojos de tela de ceda de color negro y unas perlas en cada punto de cada una de las flores, zapatos de tacón alto azul oscuro, al igual que su hermana optó por el estilo de peinado natural y unos aretes de perlas y un collar de perlas circular, doble línea para completar con el conjunto.

"Wow" - fue lo único que Hugo pudo pronunciar al ver a Sofia bajar hasta donde estaba él – "Te ves...preciosa"

"Tú, también te ves...muy guapo" - se tomaron de las manos y casi se besan hasta que recordaron que estaban los padres de ella mirándoles, no es que les pareciera mal es solo que el que tu padre vea como te besa tu novio es un poco incómodo, aunque no quería decir que no lo harían más tarde.

Amber bajo las escaleras hasta pararse frente a Axel y este al igual que su hermano con Sofia, no encontraba palabras para describir lo hermosa que se veía su princesa dorada, porque para él ella brillaba como el oro.

"Princesa Amber...estas...bellísima" - la chica le sonrió y él sintió que la vida se le iluminó.

"Gracias, tú estás muy...lindo" - le dijo feliz, se sentía muy bien que tú príncipe encantado té dijera que te veías excelente.

"¿Dejarías que te lleve del brazo?" - le preguntó con una galante sonrisa y ofreciéndole su brazo izquierdo para que lo tomará.

"Si, gracias" - acepto toda sonrojada.

Se adelantaron y caminaron hasta la salida para subir al carruaje, mientras James y Roland se preguntaban si habría otro noviazgo que tendrían que vigilar, Miranda y Sofía los veían con una sonrisa y Hugo solo mantuvo al margen.

"Creo que tenía razón cuando pensaba que tú...digo, Axel, siente algo por Amber" – comentó Sofia a un Hugo que veía el rostro feliz de su hermano, este solo asintió, si quería felicitar a su hermano por su hazaña pero su enfado con él no se lo permitía.

Se preguntaba si sería siempre así, la verdad era que extrañaba poder charlar con él, contarle sobre sus sentimientos con Sofia, que compartiera su felicidad de que ya la tuviera como novia pero el recuerdo de lo que hizo aún le dolía, sin embargo le prometió a su novia que trataría de hacer las paces con su hermano y lo iba a cumplir.

Subieron a dos carruajes y llegaron a tiempo para ser anunciados por Baileywick, todo el mundo estaba pasándola muy bien, las obras muy diversas y excepcionales como sus artistas.

En medio del recorrido por la exposición de arte, Sofia recayó en obra de dos niños que se les hacían familiares y al verla más de cerca pudo darse cuenta de que uno de ellos era Baileywick, asombrada le dijo a su novio y sus hermanos y también se dieron cuenta al instante.

La pintura era una imagen de Baileywick con su hermano Niguel en día de pesca, dentro del agua lanzándose agua el uno al otro y por lo que se veía estaban disfrutándolo.

"¿Quien habrá hecho esta pintura?" - preguntó curioso James mientras inspeccionaba la obra de arte en busca de alguna firma del autor.

"Creo que ese fui yo" - pronunció alegremente una voz conocida, al voltear vieron a nada más y nada menos que al mismo Niguel, los tres hijos de los reyes de Enchancia inmediatamente fueron a abrazarle pero Hugo y Axel no lo conocían por lo que solo observaron y Sofía procedió a presentarlos.

Niguel era un pintor por lo que el rey Roland II le pidió que mostrase sus obras en aquella exposición.

"Axel, Hugo, él es Niguel, el hermano de Baileywick, Niguel, ellos son Axel y Hugo, los príncipes de Albuquerque, hijos del rey Garrick" - los señaló a cada uno y ambos le dieron la mano, con un saludo respetuoso al hombre, quien los saludo igual.

"Disculpa Niguel pero ¿qué te inspiró a hacer un retrato de tu hermano y de ti de niños?" – le preguntó príncipe rubio.

"Oh, bueno, por mucho tiempo buscaba inspiración para una nueva pintura hasta que llegó a mi memoria aquellos días de cuando mi hermano y yo disfrutábamos de un día completo solo para nosotros, la verdad es que me llegó la nostalgia, lo extrañaba mucho, así que me decidí a crear una pintura de uno de los momentos que más me ha llenado de felicidad junto a él" - las palabras de Niguel estaban cargadas de sentimiento, mismas que hicieron que Hugo y Axel se identificarán un poco con ellos, claro, antes de que el problema iniciará.

"Los verdaderos hermanos siempre estarán juntos, no importa que ni donde, ¿verdad Niguel?" - era Baileywick, quien había sido convencido por el rey Roland II de tomarse unos minutos para saludar a su hermano.

Como era la costumbre, cada vez a que se veían, Niguel saludo muy contento a su hermanito, llamándole por su apodo Wicky y le dio un coscorrón fraternal que le saco una risa a los chicos y de nuevo Hugo y Axel se sintieron extraños, era como verse a ellos mismos en su infancia.

Los hermanos comenzaron a charlar de su vida diaria, a los príncipes de Albuquerque les pareció increíble el pequeño parecido que tenían con ellos, Niguel era divertido y le encantaba hacerle bromas a su hermano, mientras que Baileywick era más recto y serio pero no inmune a la diversión, uno era más liberal y el otro era más regio, las caras opuestas de una moneda pero a la vez iguales en varios aspectos.

Hubieran estado toda la velada hablando de no ser porque el mayordomo de Enchancia fue necesitado por los que se encargaban de repartir los aperitivos a los invitados.

Sofia y Hugo se encontraron con las princesas Cleo y Zooey, el chico tenía miedo de que se burlaran de él, a raíz de lo sucedido pero su bella princesa le animó asegurándole que los verdaderos amigos jamás lo harían y ella confiaba en ambas. Impulsado por el amor y apoyo de Sofia, la tomo de la mano y se acercaron a saludarles y como la princesa menor de Enchancia esperaba las chicas mostraron su amistad sincera hacia su novio, que por cierto, los felicitaron por su relación, aunque no pudieron evitar la curiosidad por saber cómo estaban las cosas con su hermano y él les respondió lo mismo que le dijo a James y al igual que el príncipe rubio se sorprendieron e intercambiaron miradas de preocupación con la oji azul.

A lo lejos, Axel los observaba ya que Amber estaba conversando con la princesa Jun, se sentía muy feliz de ver que su hermanito había vuelto mostrar aquella sonrisa que siempre comparaba con la de su madre y que era feliz al lado de la persona que amaba y al mismo tiempo sentía tristeza por no poder ser parte de aquella felicidad, abrazarlo y decirle lo muy orgulloso que estaba de él pero tenía miedo de que lo rechazara, despreciara y no quería ser el culpable de que nuevo sufriera por su culpa.

"Príncipe Axel" - le llamo Niguel, después de comentarles a algunos críticos sobre sus pinturas. No era tonto, había notado el distanciamiento entre Hugo y él, no los conocía tanto como a Sofia, Amber y James pero hasta un ciego se habría dado cuenta de ello – "¿es idea mía o parece que algo malo ha pasado entre su hermano y usted?"

"¿Como lo...?"- iba a preguntar como lo había adivinado y el hombre solo le sonrió divertido.

"Llamémosle intuición de hermano" - le respondió jocoso – "Sé que tal vez no es de mi incumbencia pero de todos modos preguntaré, ¿qué pasó?"

"Todo fue mi culpa" - le respondió con pesar, mientras volvía a ver a su hermano que ahora conversaba con James, Jin y Khalid – "Hice algo…que antes pensé era divertido pero que ahora me arrepiento de ello, traicione la confianza de mi hermanito al revelar la mayoría de sus secretos frente a todos y ahora me odia y me tarta como si estuviera muerto pero sé que me lo merezco"

"Bueno, no sé si le ayude pero yo pasé por algo parecido, cuando Baileywick tenía 14 años, estaba enamorado de una chica muy bonita de la escuela y pensé que podría ayudarlo al decirle pero ella se burlo de él y se molestó muchísimo conmigo, pasó un tiempo sin hablarme" - comentó recordando con seriedad el hecho y el príncipe mayor de Albuquerque no podía sentirse más identificado – "Pero después pudimos hacer las paces y volver a ser tan unidos como siempre"

"Ojalá él y yo podamos hacer lo mismo" - respondió con un suspiro y una mirada pesar – "No sé en qué estaba pensando, ¿cómo pude lastimar a mi hermano de esa forma?" – se reprochó, estaba molesto consigo mismo por no pensar más que él y lo único que gano fue el odio de Hugo.

"Descuide, como bien dijo mi hermano, los verdaderos hermanos siempre estarán juntos, no importa que ni donde" - le dijo de forma amigable mientras le ponía una mano en el hombro en señal de apoyo – "Por lo que supe de su reino, su madre murió tres años después del nacimiento de su hermano"

"Si, desde entonces mantuve mi promesa que le hice a mamá de ser un buen hermano mayor para él pero algún punto me desvié, no merezco ser su hermano, lo lastime y no sólo a él, también a la mujer que amo" - lo que Axel no sabía era que Amber había terminado de hablar con Jun y al regresar pudo oír lo que le decía a Niguel, haciendo que su corazón sufriera una punzada de dolor, pues se imaginaba que él hablaba de Astrid.

"Oh, bueno pero no te rindas si de verdad quiere arreglar las cosas verán que sus sentimientos son sinceros y le perdonarán, tenga fe" - le aseguro con una sonrisa afectuosa.

"Gracias" - agradeció con sinceridad, Niguel solo le sonrió y le guiñó el ojo y después se fue, ya que algunas personas querían que les contará sobre sus obras. De repente escucho que alguien lo llamaba y al voltear se dio cuenta de que era su amiga la princesa Astrid.

La sonrisa de alegría del chico fue tal que Amber que se encontraba observando, no resistió y tratando de que nadie se diera cuenta salió casi corriendo y tratando de aguantar las lágrimas hasta encontrarse fuera del lugar, sin embargo no contó con que Sofia la buscara y al verla en ese estado le dijo a Hugo que tenía que hablar con su hermana y luego volvía.

Mientras que Axel hablaba con Astrid.

"Entonces ya te diste cuenta, no quisiera decir te lo dije pero te lo dije" - le bromeó un poco su joven amiga.

"Si, tenías razón, me pase, herí los sentimientos de mi hermano y perdí a la única mujer que me ha querido de verdad" - le comentó.

La chica lo miro, lo conocía desde que comenzaron la academia real, si, no podía negar que a esa edad se sintió atraída por él pero nunca le correspondió así que decidió olvidarse de eso y concentrarse en ser una de sus mejores amigas. Por años vio a muchas chicas fascinadas con él por lo que cuando supo que la princesa mayor de Enchancia estaba enamorada de su amigo, creyó que sería otra de esas chicas pero con el tiempo se fue fijando en los sinceros sentimientos de la joven y supo que era amor de verdad, lo que le preocupaba era que pensara Axel de ello pero ahora que lo escuchaba parecía que por fin sentaba cabeza y correspondía los sentimientos de la rubia.

"Vaya, no pensé que sucedería tan rápido" - el chico la miro confuso y ella se río levemente divertida – "Si, también sé que le gustas a Amber" - al notar la mirada de completa incredulidad del joven se rió con más ganas – "Fue mi hermana, Hildegard debe tener cuidado con esa lengua larga que tiene y lo que estoy viendo tú te sientes igual"

El oji gris verdoso se sonrojó y mostró una tímida sonrisa – "Bueno…si, Amber es la mujer que amo, la escuche hablando con su hermana sin querer y lo supe y poco después me di cuenta de que siempre le correspondía, sin que lo supiera ya la quería pero fui un bruto con ella"

Astrid sintió tristeza y compasión al ver a su gran amigo así, sufriendo por la frialdad de su hermano y que su amada haya tenido que sufrir por su ataque de inmadurez.

Mientras en las afueras del lugar, la oji pardo había aprovechado para ocultarse en el jardín a llorar, el atardecer se acercaba, lo que daría lugar a la noche.

"¿Amber?" - se volteó y vio a Sofia dándole una cara de preocupación, se sentó frente a ella y le dio un abrazo muy fuerte y ella se derrumbó dejando librar sus lágrimas.

"¡Sofia….la ama a ella...esta enamorado...de Astrid!" - sollozaba la pobre y así se quedaron un rato, siendo el paño de lágrimas de su hermana, consolándola y cuando llegó la noche, regresaron adentro pues ya era hora de regresar a casa.

Sofia le contó a Hugo que Amber no se sentía bien por lo que regresarían juntas en un carruaje con sus padres y Hugo lo comprendió, cabe destacar que Axel se extraño por él su princesa se desaparecerá en medio de la exposición y al verla llegar con esa cara de enorme angustia se preocupó, intentó preguntarle pero la chica lo esquivaba y no entendía por qué.

Cuando entraron al castillo se dieron cuenta de que algo raro pasaba, se preguntaron si se trataba de lo que pasó en la cocina en la mañana.

"Comisario Myles ¿sucedió algo?" - le preguntó el rey Roland II al hombre encargado de la guardia del castillo.

"Lamentablemente sí, mi rey, me temo que se trata del pavo real Praline" - Amber al escuchar el nombre de su mascota se alarmó, se puso frente al hombre y le pidió que se explicará – "Siento darle está mal noticia princesa pero mientras los guardias buscaban rastros de la criatura descrita por violeta encontraron el habitad vacía y el pavo real no estaba por ningún lado"

Mientras escuchaba todo esto Amber comenzó a sentir que todo le daba vueltas y de un momento a otro comenzó a desvanecerse y se desmayo, se hubiera dado contra el piso de no ser porque Axel actuó rápido y alcanzó a atraparla en su brazos antes de que perdiera el conocimiento.

"¡Amber!" - gritó el rey, muerto del miedo al ver a su hija mayor en ese estado.

Ni que decir del resto de la familia, incluidos Hugo y Axel, más que todo este último, sentía que la vida se le escapaba al ver lo pálida que estaba la chica, derrumbada en sus brazos, la llamaba desesperado pero no respondía.

Miranda sugirió que la llevaran a su habitación y ordenó que buscasen al doctor de inmediato, mientras que Roland le exigió al comisario Myles que encontrara Praline lo antes posible.

Axel subió las escaleras aún con la oji pardo en sus brazos y al llegar a la habitación de esta, la recostó sobre la cama y en ningún momento se despegó de ella.

"Amber, mi amor, despierta por favor" - le decía con la angustia en su mirada, mientras le tenía su mano derecha entre las suyas y la besaba con amor, al tiempo que le acariciaba el rostro.

Dentro de la misma habitación Sofia estaba abrazada a su novio, llorando, ya que estaba muy preocupada por su hermana y James observaba a todo lo que Axel hacia, aunque le molestaba podía ver el amor que este sentía por su melliza.

Al rato llego el doctor, la reviso y dedujo que todo había sido causa del estrés acumulado, le pasó un algodón con alcohol por la nariz y despertó, todos se alegraron, incluso, sin importarle la presencia de los demás, Axel la abrazo, feliz de ver que estaba bien y a pesar de todo ella no pudo evitar aferrarse a él, aún pensando que su corazón le pertenecía a Astrid la necesidad de sentirse amada por él era más grande.

Solo la llegada de su padre y el que corriera a abrazarla emocionado hizo que se separaran.

"¿Papá, donde está Praline?" - su mascota estaba era muy importante para ella, su padre se lo había regalado en su primer cumpleaños.

"Hija, los guardias lo están buscando, lo encontrarán, te lo prometo" - le aseguro para de nuevo abrazarla mientras por segunda vez en el día los ojos de la rubia se llenaban de lagrimas.

Mientras en el reino de Borrea, en un sótano del castillo se encontraba el príncipe Thomas hablando con un hombre encapuchado.

"¿Lo hiciste?" - le preguntó al siniestro personaje.

"Si, mi príncipe, el ave dio trabajo pero ya está en sus manos" - le dijo al mostrar una jaula con una manta detrás de él, libero la manta que lo cubría y en esta estaba… ¿Praline?

"Magnífico, muchas gracias, hiciste un buen trabajo casando a la mascota de mi Amber" - el hombre se quitó la capa, para revelar un hombre con un aspecto decrépito, obviamente era un hombre con el que no querrías parte en un callejón oscuro, todo el aspecto a un cazador de animales.

"Me alegro que se sienta satisfecho majestad" - hizo una reverencia el viejo.

"Nadie más te vio, ¿verdad?" - le preguntó severamente el nefasto príncipe.

"No, solo habían con él un conejo y una dragona azul pero me los pude sacar fácilmente, en estos momentos deben de estar muertos" - explicó con una sonrisa vil y ruin.

"Excelente" - sonrío con malicia Thomas, mientras Praline se aferraba con sus alas de los barrotes de la jaula, mirándolo con odio.

"Perdone mi intromisión majestad pero ¿para qué quiere el pavo real de la princesa mayor de Enchancia?" - preguntó con curiosidad.

"Esta será mi arma si ella se niega a amarme, con su preciada mascota en mis manos, no tendrá de otra más que ser mía para siempre" - río muy divertido el malvado príncipe

Praline estaba asustado, ahora estaba en manos de un loco que quería obligar a su dueña solo para él, solo esperaba que Clover y Crackel estuviera bien.