Disclaimer: Kuroshitsuji no es mío, por que si así lo fuera sería absolutamente todo Yaoi... XD
.

.
Título:El aula maldita
Parejas: Sebastián X Ciel, Claude X Alois.
Género: Romance.
Clasificación: M

.

.

Advertencias: OoC, lemmon, Mpreg.


Importante Leer: Este capítulo es confuso, pero era necesario escribirlo así, mis disculpas.


Capítulo Cuatro:
- Deseo de sangre -

Los gemelos Middleford miraron ceñudos a el rubio y el pelinegro, lo cuales se encontraban sentados en una mesa tranquilos y ambos con una leve sonrisa en los labios. Fruncieron las cejas y giraron levemente sus caras, observando los rostros sorprendidos y decepcionados de sus compañeros. Mierda. Ellos esperaban encontrarse con una masacre de ambos cuerpos. Encontrarlos muertos, desgarrados o desangrados por lo menos. Pero no, allí estaban mirándolos fijamente, casi con burla, eso enfureció a los dos diablillos. Maldito Phantomhive, maldito Trancy.

- Bueno, nuestros no queridos Middleford, tienen una palabra que cumplir. - habló con orgullo y con burla Ciel. - ¿Nos dejarán tranquilos el resto del año?

Los gemelos maléficos se miraron entre ellos, afilando la mirada y sus rostros aparentemente angelicales se tornaron diabólicos. Volvieron la vista a donde se encontraban Ciel y Alois y sonrieron malignamente.

- Prometimos que dejaríamos de hacer su vida un infierno. - empezó Edward, con una sonrisa siniestra.

- Pero, solo fuimos nosotros. - río Elizabeth con su risa angelical. - Así que.. - miró a los compañeros que se encontraban a sus espaldas. - Ustedes pueden hacer lo que quieran...

Entonces, con un grito de júbilo la multitud de alumnos corrió hasta ellos y allí Alois y Ciel supieron una cosa... Si antes su vida era un infierno... Ahora el infierno sería un paraíso en comparación a lo que se les avecinaba.

Sus manos se apretaron mutuamente, en signo de apoyo mutuo, y miedo...

.

.

.

.

El demonio bebió un trago de vino en su copa de cristal y luego la dejó en la mesa. Fue hasta el espejo que se encontraba en la parte sur de su gran habitación. Se miró de arriba a abajo. Estaba tan perfecto como siempre. Su piel blanca a lo porcelana, sus ojos rojos brillando, su cuerpo cubierto con solo una toalla azul oscura anudada en su cintura y con varias gotas de agua cristalina resbalando por su fuerte pecho y por su cabello azabache. Se veía como siempre. Perfecto para tanto el ojo humano, como para los ojos de los demás demonios. Pero entonces, ¿porqué sus cuernos amenazaban con salir? ¿Porqué sus alas le estaban rasgando la parte interna de los omóplatos? ¿Porqué demonios sus colmillos sobresalían de su boca? ¿Y porqué el sentimiento de destruir, desgarrar y desangrar inundaba su pecho?

Podía sentir como Claude, en la otra habitación, no estaba en mejores condiciones. Podía oír claramente como este descargaba sus ansias de sangre con sus sirvientes. Almas humanas que una vez fueron corruptas y que pidieron la ayuda del demonio para su beneficio. Podía escuchar los gritos de dolor que propinaban, y la carne desgarrada, al igual que el olor de sangre muerta que inundaba el aire llegando a sus fosas nasales.

Se tumbó en su cama, aún húmedo y con la toalla resbalandole por la cadera. Se dispuso a pensar. Esas ansias de sangre las había sentido desde hacía unas dos semanas. Desde que había estado con Ciel Phantomhive más concretamente. Recordó los ojos grandes y tan azules del adolescente, su frágil cuerpo moviéndose debajo suyo, esa sonrisa arrogante que le dedicaba cada vez que de su boca se escapaba un autentico gemido de placer. Sus ronroneos de gato. Era perfecto.

Chasqueó la lengua, mirando su entrepierna abultada. El sexo con ese niño había sido, por mucho, el mejor de su existencia como demonio. Se había adentrado en muchos cuerpos, pero nadie lo había apresado tanto en su interior, hasta hacerlo gruñir de placentero dolor. Y menos un humano.

Como demonio había experimentado muchos tipos de placer, e incluso había querido probar ser el 'sumiso' entre dos hombres. El resultado fue... divertido. Pero era algo que quería olvidar. En definitiva Claude y él no estaban hechos para estar juntos, y menos para tener sexo. Era algo antinatural. Ambos querían dominar.

Volviendo al tema anterior, desde que había vuelto al infierno ese día, había buscado tanto entre sus sirvientes, como en demonios hembra y machos (adultos o con cuerpo menudo) alguien que le hiciera sentir lo mismo que ese humano le había hecho sentir. Había matado a muchos y muchas en esas dos semanas, rompiéndolos por dentro, o simplemente por furia e impotencia de no poder ir y tomar nuevamente a el niño de su propiedad, porque sí. Ya ese niño estaba marcado como suyo. De muchas formas.

Sonrió con maldad al recordar lo que él y su hermano habían hecho. Era cuestión de tiempo para que esos chicos estuviesen con ellos en el infierno... Mientras tanto, su mano vagó por su sexo, envolviéndolo y estrechándolo, recordando aquel apretado interior... Esperando la tan esperada vuelta a escena... Y su venganza definitiva.

.

.

.

Alois y Ciel se encontraban en el baño de la escuela, encerrados, con moretones, rasguños, e incluso con apuñaladas recientes. Tenían temor. Los gemelos del demonio les habían hecho creer que los dejarían en paz, y eso solo era para planear un nuevo ataque contra ellos. Malditos. Los habían marginado durante un año, y, como ilusos habían caído en la trampa de ser aceptados o al menos no maltratados, pero bien, la culpa recaía en su persona, porqué, ¿como confiar en la palabra de alguien que te ha hecho mucho daño durante tanto tiempo? Era completamente estúpido.

Dos semanas. Habían pasado dos interminables e infernales semanas soportando piedras en sus cabezas, insectos en sus comidas, golpes, apuñaladas y demás cosas dolorosas a la cual se le sumaba una terrible enfermedad desconocida que había afectado a ambos, de maneras distintas pero a la vez de igual forma.

Ciel había quedado ciego del ojo derecho, unos días después de haberse acostado con el demonio de ojos rojos, por lo cual ahora tenía que llevar un parche en el mismo y soportar su nuevo apodo 'Tuerto-Phantom'. Y Alois no sentía sabor alguno en la lengua, y la tenía un poco hinchada y algo violeta, como si una araña lo hubiese mordido allí. Eso era lo que les había afectado diferente.

Mas sin embargo, ambos sufrían de unos terribles dolores de cabeza y vientre, mareos constantes y a veces, incluso, las venas ardiendo y sus manos clamando sangre y venganza. Y eso, aunque no lo supiesen, tenía que ver con los demonios.

Ahora se encontraban escondidos en el último cubículo del baño, intentaban abrir la ventana de cristal que estaba atornillada más arriba de la pared del mismo.

- Esto no funciona. - dijo Ciel, tratando por enésima vez de arrancarla con una regla de metal, haciendo de una palanca. A lo lejos se escucharon a los chicos de la escuela, planeando entrar al baño para buscarlos y darle 'el último castigo'. La muerte.

Alois miró a Ciel y este último miró a Alois. El rubio lo miró con terror y Ciel se agitó, tratando abrir sin éxito la puerta de cristal.

TOM. BADUM.

Se escuchó cundo los estudiantes enloquecidos echaron abajo las puertas del baño. Alois soltó un quejido de miedo y Ciel intentó con más fuerza el arrancar la ventana. Chasqueó la lengua malhumorado cuando la regla se rompió. Podían escuchar como a cada paso se acercaban al cubículo donde se encontraban.

- No queda tiempo, tenemos que irnos, o nos matarán. - dijo Alois con desespero, poniéndose su chaqueta en el pie y puso sus manos en un tubo que había arriba de ellos e impulsándose dio una patada que rompió la ventana en mil pedazos, justo antes de que abrieran la puerta del cubículo. - ¡Vamos, Ciel! - lo tomó del brazo antes de que lo alcanzaran y se tiró por la ventana, apaciguando el golpe de Ciel con su cuerpo. - ... Au... - se quejó y luego miró a Ciel que, a pesar de haber él caído primero, se había dado en la cabeza con una roca. - ¿C-Ciel, e-estás bien? - preguntó con algo de miedo, al ver un poco de sangre en su frente.

- N-No te preocupes, he pasado por cosas peores. - contestó Ciel algo aturdido, levantándose de encima de Alois y ayudando a este último a ponerse de pié nuevamente.

- ¡Allí están! ¡Síganlos! - escucharon la vos de Edward a sus espaldas, junto con el grito furioso de los estudiantes y el resto de empleados de la escuela que los seguían, como poseídos.

Como muchas otras veces, Alois tomó la mano de Ciel y corrieron lo que sus pies daban hacia el edificio más viejo de la escuela, rumbo al aula maldita. El único lugar donde, sin explicación alguna se sentían protegidos... Lo que no sabían era que los estaban pastoreando hacia ese lugar como ovejas huyendo de un hambriento lobo...

Suerte que ya el sol se estaba poniendo.

.

.

.

Claude tomó por el pelo a la chica rubia que mimaba su miembro con la boca y la tiró al otro lado de su cuarto. Asqueado.

- Lárgate, sino quieres que te mate. - ordenó en tono frío. - la chica obedeció sin chistar, tomando su ropa y yéndose de allí en una bola de humo rojo.

No era lo mismo, aquel jodido niño lo había dejado con ganas sexuales indomables, pero solamente hacia el. Ya ni los grandes pechos de su amante Hannah lo satisfacían. Tampoco el estrecho interior de sus sirvientes trillizos, ni la combinación de ambos juntos. Gruñó y, así desnudo como estaba se fue hasta la habitación de su hermano, la cual estaba al lado de la suya, y entró sin tocar siquiera. Arqueó las cejas al ver a su hermano masturbándose en la cama con una mano y con la otra enterrando sus uñas afiladas en el colchón. Se corrió luego con un fuerte bramido y, Claude pudo jurar, que el bramido era un nombre... Y ese nombre era 'Ciel'.

- ¿Que haces aquí? - preguntó Sebastián limpiándose con la toalla los rastros de su semen.

Claude se sentó a su lado.

- Necesito poseer el cuerpo de aquel rubio nuevamente. Ya no soportó más. Y juro que cuando lo vea, se lo voy a hacer sin compasión... Aquella noche me contuve. Pero esta vez, no lo aré. - dijo sombrío y frío el mayor de ojos dorados.

Sebastián sonrió de medio lado.

- No te preocupes, ya casi es hora de que los veamos, mis espías Finny, Bard y Meirin me lo dijeron... Ya esos quieren verlos muertos. Y sabes lo que significa. - dijo Sebastián, con sus ojos rojos brillando, sedientos de sangre.

Claude asintió.

- Es hora de nuestra venganza...

.

.

.

Ciel y Alois habían podido entrar al aula.. Pero ahora se arrepentían de ello.

- ¿Porqué nos quieren matar? ¿Porqué nos odian tanto? - preguntó Alois llorando, sosteniendo a el herido Ciel entre sus brazos, siendo acorralados en una esquina.

- ... ¿Saben cual es la historia de lo que pasó aquí? - preguntó Edward, refiriéndose al aula.

Alois negó con la cabeza temeroso, y Ciel no articuló palabra alguna, aún aturdido por el reciente golpe en su cabeza. El Middleford sonrió.

- ¿Por qué no le dices tú hermanita? - miró a Elizabeth quien miraba con una aura sombría todo.

- Hace algunos siglos atrás, hubieron dos chicos iguales a ustedes. Hermosos, queridos, adorados por su familias... - Elizabeth sonrió. - Eran sumamente felices y adinerados. - Rió. - Hasta que se mudaron a esta parte Inglaterra. - sus ojos destilaron maldad pura y empezó a hablar de forma extraña. - Llegaron con su porte elegante, sus sonrisas educadas, su caballerosidad... Debido a esto; a una linda chica le agradó uno de ellos, al cual intentó seducir, pero este la rechazó, alegando que no era su tipo. La chica lo dejó pasar, dolida. Pero... - Elizabeth apretó los puños. - Esa linda chica un día vio como los labios del hombre que la había rechazado se besaba con ese otro hombre, el que su hermano decía ser. Esa linda chica lloró y le contó a su hermano mayor lo que había pasado. - Elizabeth miró a Edward, diciéndole con la mirada que continuara con la historia.

Edward asintió, miró a los chicos que estaban atentos a la historia y con los ojos bien abiertos.

- Ese hermano vio a su hermana llorar horriblemente, y, mientras la consolaba, le prometió entre susurros que se vengarían. - se apartó un mechón de pelo de la cara. - Los hermanos escribieron en papeles diferentes. Imitaron las letras de ellos, citándolos al aula 666 a las 12:00 de la media noche. Por curiosos llegaron, se miraron, se preguntaron a la vez que para qué el otro lo había llamado. Y en medio de la confusión que causó esa pregunta... El aula se cerró con llave y, desde una pequeña ventana un cerillo prendido hizo arder el aula llena de gasolina hasta el alba...

- Y con ella los bastardos que hirieron a la chica. - río por ultimo Elizabeth, como niña pequeña, como si fuera inocente.

- ¿Y eso que tiene que ver con nosotros? - rugió Alois con furia, ahora parándose y sosteniendo de la cintura a Ciel para que no se cayera.

Elizabeth achicó los ojos y se acercó a donde se encontraban ellos.

- Ustedes nos recuerdan a ellos... ¡Los ama su familia! ¡Los quiere la sociedad! ¡Dicen todos que son lo mejor! ¡Pero no! - gritó furiosa dando una patada en el suelo. - ¡Nosotros somos los que mandamos aquí! ¡Y ustedes imbéciles, van a morir! - dictó.

Ya la orden estaba dada, los poseídos lo supieron y, con cuchillos de carnicero, lápices y demás, se acercaron hasta donde ellos con sonrisas siniestras en sus caras. El Trancy y el Phantomhive cerraron los ojos, justo cuando el último rayo de sol se escondió...

.

.

.

- Hermano, la hora de los demonios ha comenzado. -risa maléfica.


N/A: ¡Uff! Tanto tiempo sin actualizar. Lo siento. Me han pasado muchas cosas desde la última vez que actualicé. Y mi depresión ha aumentado debido a un horrible acontecimiento en mi vida. ... ... Ok, estoy hablando demasiado fino! D: XD Bueno ya, hablando enserio, perdón por la tardanza, desde hace tiempo que tenía el capitulo empezado y no lo había terminado, por falta de tiempo y de ideas. Pero bueeno, el capítulo iba a ser más largo, peeero si lo ponía todo junto no me quedaba nada para el último capítulo que es el próximo . Milagro... O.O Creo que va ha ser la primera vez que termine un fic X3. ... No, ¡Va ha ser la primera vez que termine un fic! ... Ni yo me lo creo. Pero bah, no las aburro más. Me voy, pero no sin avisarles que tampoco se cuando voy a volver a actualizar, por que voy a estar de viaje y no tendré tiempo para escribir... ': Bueno, ahora casi sí, ¡chao!


¡VoletaBlak va a volver a hablar en otra nota!


N/A vol. 2(?): ¡Arigatou por sus Reviews! ¡Son geniales y me llenan de alegría en mis momentos tristes! Espero que este capítulo no los decepcionara porqué, como dije antes de empezar... Era necesario escribirlo así. De esa forma que a veces ni yo misma entendía. Pero bueno, los y las amo a todos los que me leen :D. ¡Si quieren añadirme a facebok el mío está en mi perfil! Allí aviso cualquier cosa que me pase y eso... o.O... Bueno...Besos y abrazos para todos! ¡Chao-chao! ~