CAPÍTULO 3

Ira.

Con la sangre y la ira del rojo carmesí,

Arrancado de un cadáver aún fresco,

Juntos con nuestro odio infernal,

Vamos a quemarlo todo…

¡Ese es tu destino!

–Tu mirada me provoca curiosidad… ¿algo te preocupa? –dijo la guardiana mirándome atentamente.

Me he metido en muchos problemas por ser tan cambiante, pero esto era diferente; mi instinto me decía que no debía bajar la guardia. Por un momento me sentí impulsada a empezar con las preguntas que quería, ¿quién me envió este anillo?, ¿por qué llegó a mí?, ¿qué pretenden hacerme?, ¿qué hace un guardián en la tierra?, pero tan rápido como me vino ese impulso, igual de rápido se fue al analizar lo bizarro de la situación. ¿Una guardiana en la tierra, así nada más? Se me hacía demasiado sospechoso; y así, pensé en Bravelabs. El puño que llevaba mi anillo se alzó en su contra, pero ella ni siquiera se inmutó:

–¿A qué se debe esta reacción, Linterna? –me preguntó tranquilamente.

Según el número dieciocho de la nueva serie de Linterna Verde, escrito por el genio Geoff Johns, cuando Kyle Rayner quería aprender a usar la luz naranja de la codicia, fueron asaltados por el tercer ejército de los guardianes, matando aparentemente a la guardiana Sayd; pero ya al final de la batalla con Volthoom, el primer linterna, se descubre que fue rescatada por Larfleeze, el agente naranja, para reunirse con Ganthet con la promesa de que vivirían juntos, alejados del universo. Pero me viene valiendo madres, porque como ya había dicho, no puedo confiar en lo que dicen los cómics, ¿qué tal si era un holograma?, ¿o un robot?, ¿y si los locos de ese manicomio me implantaron algo en mi cabeza mientras estaba inconsciente, y ahora me hacen ver cosas? Eso significaría que me tuvieron detectada desde el principio, al igual que a mi madre, lo que igual significaba que ella estaba en peligro mortal. El resplandor verde del anillo se intensificó:

–Lo siento, "guardiana", pero no puedo darme el lujo de confiar a ciegas –dije con seriedad. Ella ni se inmutó, sólo me miró fijamente.

–Comprendo tu sentir, Linterna Sofía… –dijo después de un momento–. Pero te aseguro que soy una auténtica guardiana.

Sus palabras sonaban suaves, congruentes…pero no me podía fiar simplemente de su palabra. ¡Chingen a su madre! Tenía que estar totalmente segura, cueste lo que cueste. Lo que estaba a punto de hacer podía costarme la vida, si era verdadera; reí mentalmente. Pero si era falsa, podría aliviarme al pensar en un obstáculo menos en mi camino para proteger a mi madre de esos malditos locos. La guardiana y yo seguimos mirándonos fijamente, sin emitir sonido alguno, y tras cada segundo que pasaba, yo bajaba un poco mi mano simulando que le creía. Ella no hizo ni el más mínimo gesto. Antes de bajar mi brazo, lo alcé rápidamente, y el estremecer de mi cuerpo se hizo presente mientras canalizaba un tremendo rayo contra la guardiana; ella bloqueó el ataque sin el más mínimo esfuerzo con un escudo de energía esmeralda. Rápidamente me lancé hacia ella creando un par de espadas verdes; tenía miedo, pero mucha excitación a la vez de encontrarme luchando, ¡y miren con quien…! En cuanto estaba segura de que darían en el objetivo, mis armas chocaron con un durísimo campo de fuerza rompiéndose al instante; el temblor del impacto me hizo retroceder cerrando los ojos ante cualquier posible ataque, pero al ver que no llegaba, decidí volver a la pelea dando un salto en el aire materializando otras dos espadas para asestar otros cuantos golpes; espada que hacía aparecer, ésta se rompía ante la defensa impenetrable de la guardiana; se sentía como estar golpeando un enorme muro de piedra con dos espadas de plástico, pero con más sonido y más luces. Olvidé las espadas envolviendo mis manos con dos grandes garras de energía que empezaron a golpear la barrera, pero viendo que eso tampoco funcionaba, materialicé un cañón de mano golpeando con una descarga enorme a la guardiana; gemí mientras hacía que la onda energética golpeara con más fuerza, pero conforme la estela de luz se hacía más voluminosa, dejaba más notoria la deficiencia de mi ataque al llegar a ver la esfera de energía aún intacta. Puse todavía más carne al asador, e hice que el disparo se potencializara, lo que me hizo retroceder varios metros, pero no tuvo ni el más mínimo resultado; dejé el cañón y expulsé con rabia una motosierra del tamaño de un tráiler, la cual golpeó duramente con el refugio de la guardiana, provocando que saltaran relámpagos verdes por todo el campo. Esto no estaba resultando, es decir, ¡vaya que su defensa era chidísima! Pero aún sin puta idea si realmente era guardiana o no. Lo que más me cagaba era que la guardiana parecía estar muy tranquila. Ella intentó decirme que no había necesidad de complicar más las cosas… ¡y una mierda!

Mi anillo sacó lazos de energía verde envolviendo mi cuerpo en una estela de luz giratoria hasta que se volvió una gruesa armadura de batalla, muy parecida a la de los caballeros del zodiaco, mezclado con transformers. Me lancé al ataque sin la menor duda a gran velocidad, pero en el momento del choque colosal, mi armadura se vio destruida aún por la defensa de Sayd. ¡Me lleva la chingada! Sin pensarlo, invoqué la luz índigo, tele-transportándome; la luz me envolvió, lo que me hizo cerrar los ojos un momento, pero cuando los abrí me encontraba en medio del aire, muy arriba de donde estaba ella; de mi anillo creé un enorme crucero de batalla naval que una vez vi de niña en fotografías, y lo lancé contra la guardiana. La sonrisa no me duró mucho cuando el crucero es destruido como si fuera cristal, y veo una luz verde dirigiéndose a mí; me alejo rápidamente agitando los brazos con miedo, y los ojos de la guardiana se clavan en mí al llegar conmigo, con esa tranquilidad que me estaba volviendo loca:

–Tengo que admitir que tus construcciones me impresionan –dijo simplemente–. Pero aún te falta tener la voluntad para mantener una solidez estable.

Retomé la compostura; sus palabras me permitieron tomar aliento de la situación; hice nota mental de hacer más ejercicio físico. Medité sus palabras, y aunque me sentía muy molesta, sabía que tenía razón; al no saber si era la guardiana o no, me sentía insegura, y la inseguridad definitivamente no se lleva con la voluntad. Una parte de mí quería destruir el campo de fuerza y saber la verdad, y otra parte de mí no quería lastimar a la guardiana porque quería creer que lo era; carajo, ¡si fuera la guardiana estaría de puta madre! Pero igual, tenía que intentarlo. Materialicé una espada, y respiré hondo; había llegado a mi segundo aire.

Me lancé nuevamente contra ella sintiendo una ráfaga de aire golpear contra mi rostro, pero igual pude mantener los ojos lo suficientemente abiertos para no dejar de ver a mi objetivo; golpeé con mi arma su barrera de luz, a lo que siguió un sonido relampagueante con un choque tremendo de energía; al menos la espada no se había destruido. Mientras seguía atacando, empecé a formular un plan nuevo; era obvio que si seguía así, no iba a lograr ni una mierda: tenía que sacarla de ese lugar. Cuando di un último golpe con mi espada para alejarme, se me ocurrió el plan perfecto para matar dos pájaros de un tiro.

Con mi anillo seguí disparando hasta el punto de no dejarla ver nada; aproveché, rezando que funcionara, e hice aparecer la misma armadura de hace rato pero sin conductor, mientras yo usé camuflaje para que no me viera. Cuando la guardiana pudo ver la armadura, inmediatamente la hice atacar con rayos hacia ella, y como esperaba, no pude traspasar sus defensas. Sé que iba a gastar mucha energía por lo que iba a hacer, pero no tenía otra opción. Volé hasta tocar tierra y estar preparada para el ataque; lancé la armadura vacía contra ella, pero al momento de impactarla, desvanecí la construcción, desorientando a Sayd; hice mi construcción, un robot gigante tipo animé Evangelion que atrapó con sus brazos la esfera de la guardiana, y de su boca liberó un potente rayo que causó una explosión de energía haciendo que su defensa impenetrable, para mi sorpresa, se deshiciera. Me hice visible, ¡ahora estúpida! Me lancé hacia arriba con los brazos extendidos, creando mi espada con la esperanza de dar en el blanco, pero en ese momento… ¡su pinche madre! Frente a mí se presentó una luz que me cegó, mientras una ráfaga de no sé qué chocó contra mi cuerpo, golpeándome hasta hacerme gritar de la impresión; en mi cabeza sólo presentía un zumbido, nótese que quedé aturdida, y lo siguiente que supe es que estaba cayendo mientras mis construcciones se desvanecían. Carajo…

Mientras caía derribada por el golpe, sentí un cintillo de energía rodearme. Me ató con su luz esmeralda y me acercó a ella para verme. El zumbido se desvaneció, y los sonidos a mí alrededor se hicieron presentes:

–Eso fue…interesante. Reconozco que tienes creatividad –dijo tranquilamente–. Pero tu voluntad no me supera…

Medité su comentario, ¡ese era el momento! Ahora o nunca:

–Tengo más voluntad que Ganthet para defender lo que amo…

Fue cuando lo vi, una reacción, algo muy parecido a fruncir el ceño. Siguió mirándome con esa expresión agridulce mientras bajábamos hasta tocar tierra:

–Mide tus palabras con precaución, Sofía… –dijo con voz tranquila mientras me soltaba de su agarre.

–Lo haré…pero…tenía que estar segura –dije sonriendo.

–Jugaste peligrosamente, no tuviste temor de enfrentarte a mí sólo por obtener una respuesta, pero…

Su tono de voz era siempre tranquilo, y ese toque pensativo que le daba las cosas era muy propio de un guardián; cuando yo leía cómics, yo me imaginaba que así debía ser su voz. Odié la película de Linterna Verde como muchos. Ella se quedó pensando un momento, y yo no dije nada por miedo a interrumpir sus cavilaciones, pero al final, las palabras salieron de mí, tratando de saber qué pensaba. Realmente no me respondió, y eso me consumía lentamente, pero debía entenderlo; me acabo de enfrentar a un guardián, y quiero suponer que ella tampoco se ha enfrentado a ninguno de sus linternas. Se me quedó mirando fijamente después de un rato, ¿por qué me mira así? Digo, estaba acostumbrada a que me miraran raro, pero viniendo de un ser que contribuyó a la creación de los anillos, pues…no sucede a menudo:

–Eres distinta a los otros Linternas humanos… –dijo pensativa–. Y sin duda más joven.

–Si, si…admito que aún soy muy novata en esto.

Me empecé a sentir incómoda, sin embargo, no perdí mi sonrisa. Lo había comprobado, ¡Era Sayd! Era una guardiana verdadera, y el anillo también era real, la esperanza, la compasión, todo… ¡realmente era una Linterna Verde! Respiré hondo para mis adentros, y la emoción empezó a recorrer todo mi cuerpo; esto era lo que había buscado en tantos momentos de sexo sin sentido y deportes que me dejaban una pierna rota, finalmente algo que le ponía un sabor picante a mi vida, y quién diría que la salsa tuviera que ser verde. Nos quedamos en silencio un momento, pero mientras más la veía, mientras más repasaba lo que sucedió, fui asaltada por sensaciones tan delirantes, tan no sé qué… ¡había luchado contra una guardiana! Y las construcciones que hice, las armaduras, las espadas, las armas, ¡el robot! ¡De puta madre! ¡Hice un puto robot gigante! Perdí por mucho, pero me sentía que podía enfrentarme a toda la chingada corporación Siniestro yo solita. Mi sonrisa se extendió, soltando algunas risitas tontas, ¡carajo! Tenía ganas de llorar de la pinche alegría. Si seré una fácil y una extrovertida de mierda, ¡pero chingen a su madre! ¡También soy una freaky de los cómics! Con esto soñaba en mis ratos libres, y ahora… está pasando.

Bajé la vista empezando a echar mocos por la nariz sin poder contenerme. Me sentía la niña más afortunada del puto universo, el poder tener un anillo, pertenecer a la corporación…me parece mentira. Sayd lo notó, me preguntó que si estaba bien, a lo que respondí que si secando mis lágrimas; me dijo que me tranquilizara del todo, y así lo hice empezando a sorber mis fluidos nasales para enfocarme en lo que debía; era momento de escuchar algunas respuestas. Pero antes de que pudiera siquiera hablar, ella echó al vuelo sin emitir palabra alguna; instantáneamente yo la seguí llamándola para que se detuviera, y fue en ese momento que empecé a escuchar las patrullas, ¡exacto! Nuestra pelea; ni siquiera me puse a pensar si alguien nos vio mientras hacía aparecer todo tipo de armas. Volé atrás de ella y así nos mantuvimos durante mucho rato, dios…cómo quería preguntarle acerca del anillo, porqué lo recibí, qué estaba sucediendo en su dimensión, si habían derrotado al primer linterna o no, de que si ella y Ganthet estaban juntos, de que si ya tenían familia, qué había pasado con Siniestro, o con Atrocitus, como estaba Gardner, o Kyle, o Jordan, que si podría tener su autógrafo de ella, o de los demás linternas…pero respiré tranquilamente y me contuve, no quería que pensara que era una empalagosa cuando había ganado cierto respeto después de nuestra lucha. Me preguntó si había tenido algún problema con el anillo, ya que sabía que no estaba totalmente cargado cuando se lanzó a esta dimensión; recordé lo de la fábrica, y el madrazo que me di, viéndome tentada a mentirle de que no tuve ningún problema, pero si algo feo se avecinaba, era mejor ser toda confianza con Sayd. Le conté todo lo que me sucedió, muy a mi forma de ser, desde lo del alienígena hasta que nos encontramos. Ella no hizo más expresión que entrecerrar los ojos un poco, en especial la parte en que le conté sobre el manicomio de BraveLabs. Aproveché el que le estuviera contando todo para preguntarle si había sido ella quien me había mandado el anillo de poder…pero se mantuvo en silencio. Como vi que no respondía, le pregunté si la situación con los demás Linternas Verdes era mala; ella seguía sin responder. Le pregunté sobre el tercer ejército, BlackHand, Volthoom y Siniestro, pero nunca cruzó palabra conmigo. Al parecer no quería decirme, ¿se habría enfadado?, quien sabe. Decidí sólo quedarme callada y seguirla a través del cielo. Volamos durante horas, y empecé a sentir como la temperatura de mi cuerpo empezaba a elevarse al llegar a las afueras de una zona desértica de quien sabe dónde. Ella desaceleró y empezó a descender conmigo atrás; aproveché para volver a preguntarle que qué hacíamos aquí, pero siguió estando callada. Ok, me estaba cagando tanto silencio. Le pregunté, ahora más enojada, todo lo que le había preguntado antes, pero sin obtener respuesta. Le pregunté si le sucedía algo, que si estaba enfadada por lo que había dicho sobre Ganthet; fue en ese momento donde apenas tuve el tiempo de ver cómo un resplandor salió de la guardiana, y cómo apenas tuve tiempo de materializar inconscientemente un escudo para defenderme, ante una enorme envestida de energía que me arrojó sin previo aviso. La onda expansiva me mandó varios kilómetros a través del desierto, llenándome hasta las malditas bragas de arena caliente. Cuando me pude arrastrar por la arena a mí alrededor, recuperar el aliento, incluso levantarme, en mi mente había un torbellino de pensamientos, los cuales comencé a expresarle a todo pulmón; ¿qué chingados, Sayd?, ¿cuál es tu puto problema? ¡Sólo quería saber porqué demonios tengo el anillo! ¿Por qué carajos quieres volver a pelear?

Ella no respondió. Carajo.

Otro potente ataqué se dirigió a mí, y no tuve más opción que usar la técnica de índigo para evadirlo, ¿pero qué sucedía? ¿Acaso se trata de una emboscada? Cuando me hice esa pregunta, el miedo corrió por mi espalda al pensar lo que podría pasarle a mi mamá. Otra onda de energía logró destruir otra de mis construcciones, ¡maldición! No debo temer, si tengo miedo mis construcciones no durarán. Despejé mi mente y me concentré en crear una espada, para luego usar la luz índigo para llegar hasta Sayd aprovechando que no llevaba su campo de energía, pero justo cuando voy a asestar un golpe, ella sale de mi campo visual, y me vi sorprendida por otra ráfaga, la cual logré bloquear con un escudo del tamaño de una puerta. Caí en picada y me quedé ahí, sólo para ver que otra ráfaga se dirigía hacia mí; y con la luz índigo logré evadir algunos ataques. Así nos mantuvimos un rato, hasta que por fin, ella se dignó a dirigirme la palabra:

–Voluntad, Compasión, Esperanza…son emociones poderosas para quien sepa usarlas –¿acaso intentaba darme una maldita lección?–. Pero en tu caso… ¿serán suficiente para que protejas a la gente que amas…?

La imagen de mi madre en la camilla del hospital recorrió mi mente, y mientras lograba tele-transportarme a duras penas para evitar los ataques de la guardiana, llegó a mí el recuerdo de un domingo por la tarde de hace algunos años; estábamos en el sofá de la casa, y ella me curaba una de las heridas que me había hecho al tratar de hacer un salto descabellado con la patineta de un amigo. Recuerdo que había dolido bastante. Yo me mantenía con la cara agachada, y ella de vez en vez me miraba con cierto reproche; cuando terminó de curarme, nos mantuvimos en silencio, sin saber qué decir. En esos días las cosas estaban de la mierda, y no nos manteníamos muy cercanas. Me iba a levantar e irme a mi cuarto cuando ella me sujetó dándome un fuerte abrazo. Sin saber el porqué le correspondí, y nos mantuvimos así durante mucho tiempo; ella simplemente me decía "ten más cuidado", haciéndome entender que se preocupaba por mí, siempre se preocupaba por mí, por su hija. Nunca olvidaré ese día, ya que por eso me mantuve alejada de los deportes extremos; le prometí que me mantendría fuera de problemas. Ella siempre se preocupó no por joderme, sino porque temía que algún día no volviera a casa, de que ella se quedara sola. Soy lo único que tiene; ¡no!, ¡no iba a quedarme en este desierto siendo frita por una enana! Debo volver con mi madre, ella me espera, para decirle…que todo estará bien… ¡todo estará bien!

La luz azul volvió al anillo, y materialicé un campo de fuerza lo bastante sólido para bloquear sus chorros de energía; Sayd pareció sorprendida: era mi oportunidad. Me concentré al máximo, y convertí la energía azul en una especie de cohete mientras yo me envolvía en una armadura verdosa del tipo medieval, al estilo Juana de Arco. Hice despegar el cohete, sintiendo un temblor recorrer por toda mi columna vertebral, pero así y todo me mantuve firme; la construcción hizo su parte, moviéndome a gran velocidad a través de la luz poderosa de la guardiana, como si estuviera en un acuario viendo un enorme remolino de agua verdosa pasar a mi alrededor. Mientras más se acercaba, la construcción azul más perdía lucidez, y lo noté al divisar algunas grietas que se hacían cada vez más grandes; antes de chocar, el cohete explotó y yo me tele-transporté con la energía índigo, saliéndome de la armadura medieval y creé otra en el proceso. Sayd aún estaba segada con la luz, por lo que lancé la armadura medieval detrás de ella, pero logró liberar energía para destruirla, cuando en eso yo ya me había lanzado a la carga, desde abajo, soltando un tremendo golpe hacia la guardiana; ella apenas logró crear una barrera lo suficientemente dura para protegerla, pero observé satisfactoriamente como la esfera de luz que la envolvía se eleva varios metros por el aire. Hubo silencio entre nosotros, y ella delicadamente bajó la mirada hacia mí mientras yo seguía manteniendo el vuelo; la he impresionado, y ella me lo dijo, lo cual hizo que mi corazón volviera a latir muy fuerte. Me lanzó el reto de que necesitaría más colores para vencerla y yo simplemente le dije que yo ya estaba bien estufas.

Cuando lancé ese patético reto, corrientes de energía esmeralda salieron de ella, y de esas luces se formaron cuatro construcciones con forma de robots; mmm, yo reconocía esas formas. Cuando estaba dispuesta a atacar, esas cuatro figuras se lanzaron en picada contra mí, y antes de que pudiera reaccionar, una de ellas me asestó un tremendo golpe que me hizo volar hasta el suelo, provocando que se levantara un océano de arena a mí alrededor. Eran fuertes, y conforme recuperé el aliento, reconocí qué eran: ¡cazadores! El primer ejército de los guardianes para poner orden en el universo…hasta que se volvieron locos y asesinaron todo un sector. Apenas pude crear un campo de fuerza lo suficientemente fuerte para poder resistir sus ataques, los cuales me arrojaban sin parar a través del desierto. Cada golpe lanzado a mi campo de fuerza, provocaba un dolor terrible en el brazo que empuñaba el anillo, ¡joder…! Dolía de la mierda; en los cómics se veía más sencillo mantener estas construcciones. Los cazadores esmeralda me atacaban con una ferocidad tan implacable que no me daban tiempo de formular un plan para contraatacar; apenas podía defenderme. Finalmente, al chocar nuevamente contra la arena del desierto, convertí mi campo de energía, en una fortaleza adherida al suelo; las construcciones seguían lanzándome todo lo que tenían, y noté apenas que éstas no eran construcciones comunes; eran más sólidas, más fuertes, más rápidas, ¿cómo diablos Sayd logra algo así sin un anillo? Mientras la fortaleza a mi alrededor se agrietaba, y yo lloraba por la agonía que sufría mi brazo para mantener firme mi creación, la guardiana se acercó levitando hasta ver mi condición:

–Tu poder de voluntad flaquea… –¡jódete enana! Intento mantener el bote en pie, ¿qué no ves?–. Tienes buena destreza manejando los colores del espectro, ¿pero qué te detiene para manejar los otros?

La fortaleza se agrietaba más y más, y apenas podía escuchar lo que la guardiana me decía. ¡Dios…! No puedo hacer esto…no puedo hacer esto…

Una parte de mi construcción se hizo añicos. Ella siguió lanzando palabras como "Manejar los diferentes colores requiere de mucha concentración", pero apenas podía prestar atención tratando de que la construcción se mantuviera en pie. "No basta con comprender qué es la esperanza o la compasión…debes sentirlo, y para sentirlo, debes comprender aquellas partes de ti que son capaces de activar dichas emociones…", seguía como tratando de darme una lección, ¿esto era una puta lección? Carajo, yo hubiera podido tomar un puto pupitre y prestar atención de todo, ¡cualquier cosa en vez de esto! Y lo peor es que al tratar de pensar en lo que me decía, lograba que me distrajera lo suficiente para que sus construcciones pudieran romper parte de mí…

¡La fortaleza colapsó! Maldita sea, apenas pude crear una esfera de energía a mi alrededor mientras perdía total sensibilidad en mi brazo derecho. No escuchaba más allá que la voz de Sayd y los incesantes sonidos metálicos de los implacables golpes a mi alrededor, provocados por los cazadores que me atacaban con una furia sombría. Apenas y escuchaba lo que me decían; la esfera se rompió y recibí de lleno los golpes de los cazadores haciéndome gritar de dolor; lloraba de agonía, ¡por favor!, ¡por favor! No quiero morir….

Uno de los golpes me lanzó por los aires, y mientras volvía a caer hacia abajo, una de las construcciones me tomó en brazos para hacerme chocar dolorosamente contra el suelo; ya no sentía mis piernas. Intenté defenderme creando un escudo sobre mi piel, pero igual no pude zafarme del agarre del cazador, mientras que los otros siguieron mutilando lo que me quedaba de cordura por cada golpe sobre mí. Por un momento los golpes cesaron, pero seguía sujeta, y estando así, Sayd se acercó para seguir hablándome. Sentía la sangre escurrir por mis mejillas, y mi vista estaba nublada por la hinchazón de mi piel a causa de todos los golpes:

–¡Debes sentir la energía! ¡Debes liberarla!

–Por favor…detente…

–¿No dijiste que estabas lista? ¿Te enorgullece llevar el poder esmeralda de la voluntad?

–Me duele…duele mucho…por favor… –ya casi no podía escuchar.

–El anillo te escogió por una razón, ¡entonces pruébalo! ¿Vas a permitir que tus seres queridos mueran frente a tus ojos? –recordé a mi madre, y al atento de Daniel.

–No…

–¡Entonces demuéstralo! –una vez más un cazador golpeó mi rostro, haciéndome gritar y escupir sangre.

"Debes sacar lo que hay en ti, debes comprender…", eso es lo que podía captar de su voz mientras era otra vez cubierta por duros golpes; ella seguía lanzándome preguntas: ¿a qué le temes?, ¿qué anhelas?, ¿qué te enfurece?, ¿qué amas…? Los golpes no me dejaban concentrarme…sólo quería que acabara, quería que el dolor terminara, pero… ¡ella seguía atacándome! ¿No ves que estoy mordiendo el polvo pendeja? ¡No! Sólo sigues con tus putas preguntas… ¿a quién amo? Amo…amo a mi madre, pero apenas pude decirlo, sin estar segura si ella lo entendió; otro golpe me sacudió mientras Sayd seguía cerca de mí, preguntándome: ¿a quién odias?, esa fue su siguiente pregunta; odiaba…a todo el mundo, a los gordos imbéciles que despidieron a mi mamá, a los vecinos arrogantes que no le prestaban ayuda, a los hombres imbéciles que se aprovecharon de ella…a mi padre, ¡odiaba a mi padre! Él la abandonó, él se fue sin siquiera dejarle algo con que ayudarla, se fue a formar otra familia mientras nosotros le importamos una mierda, ¡el provocó su sufrimiento! Mientras más golpes recibía, mientras más pensamientos como esos inundaban mi mente, sentía un cosquilleo ácido en la boca de mi estómago; me quemaba por dentro, no sabía lo que era.

Ella seguía hablándome, pero por los golpes, era casi como si pudiera estar fuera de mi cuerpo, y poder ver el sufrimiento por el que estaba pasando; era extraño, mi cuerpo se retorcía de una manera extraña a pesar de los golpes, y no sabía porque…fue cuando por encima de los ataque de mis enemigos, pude escuchar algo: "pensaba que eras fuerte, pero sigues siendo débil", uy, gran insulto hermana; "tu madre humana nunca pudo sobreponerse a la pérdida de su ser amado", espera… ¿qué fue lo que dijo? Los sonidos se volvieron a consumir a través de la lluvia de dolor de la que no podía salir, pero eso último aún retumbaba en los muros de mi mente; ¿acaso estaba hablando de mi madre? Esa hija de perra, ¡estaba hablando de mi madre! ¡Nadie habla mal de mi madre!, ¿pero qué carajos podía saber ella? Mi boca reaccionó, gruñendo como un animal enjaulado, intentando liberarme del agarre del cazador, pero al hacerlo, una punzada de agonía atravesó desde mi culo hasta la vértebra; me sentía demasiado débil, apenas y percibía mi brazo. Aun así, el cosquilleo caliente dentro de mí se volvía más ardiente con cada segundo que pasaba.

La perra seguía hablando, lo sabía por cómo se movían sus labios; no supe exactamente qué me dijo, pero era algo referente de cómo los guardianes interactúan con la energía de sus linternas, por lo que tienen acceso a sus pensamientos. Un momento después lo comprendí: ¡esa desgraciada infeliz sabía de mi madre! "Si Sofía, lo sé", pude llegar a escuchar eso, al igual que un "Sé de tu madre, de tus amigos…y de tu padre":

–¡Cállate! Sólo cállate, ¡déjame ir! –recuperé mi voz, dispuesta a escupirle la mierda que sea necesaria si decía algo más acerca de mi madre.

–¿Al fin reaccionas? –respondió, y aunque creí que era con burla lo sabía, siguió con ese aire tan tranquilo.

–No lo menciones, ¡no te atrevas…!

Pude ser completamente consciente de mí misma; me retorcía como un animal salvaje queriendo despellejarla. "Él te abandonó Sofía, y nunca volverá…no le importaste", siguió hablando la muy perra, ¡dios, cállate!, ¡cierra el hocico o te mato! Tú…no sabes. "Si tu madre no pudo sobreponerse a su pérdida, con lo débil que es…", su voz aún era demasiado suave, juro que iba a arrancarle la lengua; noté que hizo una pausa, ¡no te atrevas, carajo! ¡NO TE ATREVAS…! Pero lo dijo: "¿qué te hace pensar que en tu caso sería distinto…?"

¡Chingas a tu madre! ¿Cómo se atreve…? ¡Ella no sabe nada! ¡NADA! Sentí cómo una llama ardiente subía por mi cuello atorándose en mi garganta; de pronto me importó una mierda lo demás: mi brazo, mis piernas, la sangre, los golpes, todo… ahora sólo quería partirle su madre a esta pinche enana hija de puta. Mi mano tembló, y el anillo resplandeció con una intensa luz rojiza: el poder de las linternas rojas, la luz de la Ira. La luz hizo retroceder a la guardiana, y en medio de un doloroso grito ahogado, expulsé una baba ardiente sobre los cazadores esmeralda, consumiéndolos en medio de poderosas llamas de energía. Una vez que acabé con ellos, miré a la guardiana, y mi vista se volvió color sangre mientras seguía lanzando terribles gritos. Escuché un disparo de energía, y de pronto…todo se volvió oscuro para mí…de nuevo…

Sentía un enorme calor sofocar cada poro de mi cuerpo, y al no soportarlo más, abrí los ojos apenas encontrándome en primer lugar la cima de una enorme roca que lanzaba una gran sombra encima de mí. Carajo, me sentía de la mierda. Intenté incorporarme a pesar de que cada gramo de mí rogaba con mil clemencias que permaneciera quieta, pero me tragué el dolor; aún seguía en el desierto, lo cual no me alegró. En ese momento escuché su voz, pidiéndome con su tranquilidad habitual que no me esforzara, ya que mis heridas eran graves; chingas a tu madre pendeja. Moví la cabeza lentamente en su dirección, y vi que ella se encontraba alejada de mí, mirando tranquila hacia algún punto en el horizonte; siguió hablando, pidiéndome una "disculpa" acerca de que sus métodos fueran poco sutiles; hija de puta, ahora me iba a escuchar. Exploté completamente frente a ella, "¿Poco sutiles, pendeja? ¡Mírame! Casi me matas allá, y luego empezaste a decir todo eso para fastidiarme; si vuelves a hablar sobre mi madre te juro que…", todo eso y mucha mierda más, hasta de lo que se iba a morir. Honestamente, no me esperaba que una guardiana que yo veía tan tranquila en los cómics fuera tan dura conmigo, ¡carajo!, ¡creo que ni a Hal Jordan se le sometió a tanto su primera vez! Seguí reprochando y gritando hasta que la voz se me quebró un poco.

En ese momento el dolor se intensificó, e iba a caer de cara al suelo si no hubiera sido porque Sayd utilizando una construcción de mano gigante, logró sostenerme, y depositarme suavemente en el suelo. Carajo, me dolía hasta el culo. Ella se acercó a mí, colocó su mano en mi frente y empezó a brillar una intensa luz azul; el dolor se estaba yendo, claro, había olvidado que ella junto con Ganthet habían creado la luz azul de la Esperanza. La luz desapareció, pero ella permaneció a mi lado.

–Hice lo que tenía que hacer porque era necesario –me dijo con seriedad, sin mirarme a los ojos–. Aún tienes muchas tormentas en tu interior, siendo tan joven…por eso no te sorprenda que para sacar el poder que tienes dentro de ti, utilice métodos…algo drásticos.

No me gustaba lo que parecía intentar decirme; lo peor aún estaba por venir. Ella me dio a beber agua y también me dio a comer unas tiras de carne, que no sabía de qué eran o de dónde las sacó, pero tenía un hambre de los mil demonios. Una vez que me sentí recuperada, me puse de pie, recuperando casi toda la movilidad en mis miembros. Miré a Sayd, quien a su vez me miraba con su gesto tranquilo, y comenzó diciendo que era el momento de iniciar con la siguiente fase de mi entrenamiento; en realidad, apenas la escuchaba, ya que no quería hablar con ella. ¡Lo que daría por tener las fuerzas para aventarle un edificio en su carota! Por alguna razón, todo vino de golpe: había canalizado la luz roja de la ira, y había destruido sus construcciones…y cuando me lancé a ella, simplemente me atacó con un golpe de luz verde, haciendo que cayera derrotada…si, pero antes, había lanzado un ataque…un ataque hacia…volví a verla fijamente, y cuando presté atención, sonreí para mis adentros; había una ligera rasgadura en su mejilla. Ella no notó qué miraba, por lo que todavía me preguntó si deseaba continuar, y yo, manteniéndome firme, la miré con cara de pocos amigos, ignorando su pregunta, y a su vez preguntándole sobre qué chingados hacer ahora.

Ella alzó su brazo en mi dirección, y sorpresivamente, sentí cómo mi anillo se separaba de mi dedo; intenté rápidamente tomarlo, pero su truco fue más rápido haciendo que el anillo levitara hasta ella. Aunque estaba enojada, me quedé sorprendida ante esa habilidad, y con el rostro le pedí una explicación: básicamente, era hora de entrenar mi cuerpo en la parte física, y me maldije por la nota mental de hacer más ejercicio. Iba a replicar, pero el gesto duro en su mirada me hizo pensarlo dos veces. Aún no sabía lo que quería que hiciera, pero antes de poder preguntar, ella empezó a ascender, dejándome con la palabra en la boca. Instintivamente corrí en su dirección gritándole que se detuviera, pero ella sólo se dignó a verme por encima del hombro, diciéndome unas palabras que me dejaron petrificada al momento de oírlas: "tu siguiente prueba es salir del desierto por ti misma". Por un momento mi mente se desconectó, y regresó en funcionamiento al sentir el calor, la sequedad, el hambre y la sed; joder…debía estar bromeando, ¡¿que qué?! El enojo volvió a encenderse en mí, empezando a gritarle la razón de dicha prueba, a lo que ella me contestaba sólo con evasivas, asegurándome fríamente que lo entendería al final. Una vez más me colmó el vaso, haciendo que explotara otra vez:

–¡Chingados Sayd! ¡Espérate! –ella se dignó sólo a mirarme–. ¿Me estás entrenando porque crees que puedo lograrlo…o me estás castigando por lo que dije sobre Ganthet?

Hubo silencio después de mi pregunta, y ella sólo se me quedó mirando sin cambiar el gesto, hasta que para mi sorpresa, por primera vez desde que me la encontré en este día…ella me sonrió:

–Sinceramente…un poco de ambos.

Y se fue volando a toda velocidad, dejándome en medio del desierto sin ningún otro medio para sobrevivir que una botella de agua y unas tiras de carne envueltas en una bolsa. Me quedé ahí, mirando al cielo, pensando sólo una cosa:

Pinche enana hija de puta…