Todos estaban expectantes, una vuelta y la carrera terminaría, Cato y Clove empatados en primera posición.
La curva más difícil se acercaba, la llamaban la Rompe-huesos, ya que muchos se habían caído en esa curva y se habían dejado la vida incluso.
-¡KENTWELL, SOLO UNO PUEDE PASAR POR LA ROMPE-HUESOS Y SER EL GANADOR, Y CLARAMENTE VOY A SER YO! Gritó Cato desde su moto
-NI LO PIENSES POR UN MOMENTO RUBIO DE BOTE. Contestó Clove, acelerando.
Pero se le fue el control durante un segundo, lo suficiente para que su cabeza pasara a centímetros del suelo y que el corazón de Cato, que iba detrás, se encogiera y dejara de latir por un segundo; gracias a sus reflejos Clove consiguió enderezar la moto a tiempo para pasar la meta la primera con su corazón aún en la garganta.
Celebró su triunfo dando tres vueltas en caballito en su moto, mientras Cato la miraba aún con el susto en el cuerpo, por un momento había creído que la perdía y eso no le gustó para nada.
Definitivamente sentía algo hacía esa pecosa y no se lo podía permitir, porque el amor estaba sobrevalorado, además él jamás se enamoraría, necesita ligarse a una chica, follársela e ir a por la siguiente.
-Clove pensaba que te ibas a caer de la moto y… ¿estás bien? . Preguntó un asustado Finnick.
-Mejor que nunca, acabo de ganar a Hadley. Contestó la pelinegra.
-Preciosa, ¿todo bien? . Preguntó Haymitch.
-Sí, tranquilo, por cierto ¿dónde está la bebida? Dijo Clove para cambiar de tema, ella también se había llevado un gran susto, pero ya está.
-Todo recto, CK- Contestó el jefe del Hueso.
Clove asistió y se dirigió hacia allí, y comenzó la gran fiesta, el alcohol, las drogas y todo tipo de cosas ilegales circulaban por el Hueso, lo único que se oía era mucho jaleo y algún que otro gemido de alguna de las chicas que estaban por allí.
Cuando eran las 22:30, Finnick estaba tan borracho que sus dos amigos tuvieron que irse de la fiesta cuando empezaba lo mejor.
Llegaron al internado a las 22:59, justo a tiempo antes de que se cerraran las puertas del internado y que la directora/sargento Alma Coin no les castigara por los siglos de los siglos.
Cato se ocupó de dejar a Clove en su dormitorio y después llevó a rastras a Finnick hasta la cama.
-Cato Hadley, creo que me he enamorado. Dijo de repente Finnick
-Y yo creo que estás muy borracho amigo.
-En serio lo digo, estoy enamorado hasta las trancas, sus ojos, su pelo, ella es perfecta.
-Bueno… y de ¿quién estamos hablando?
-De… An … Annie… Annie Cresta…
Cato estaba alucinando con lo que le había confesado su mejor amigo, el cual se había quedado dormido al instante y posiblemente a la mañana siguiente no se acordaría de su confesión nocturna.
