LE AMARE TODA LA VIDA
CAPITULO 4
SOSPECHAS CERTERAS
-Vamos a ver Paty, cuando fue la última vez que hablaste con Candy?-Preguntó Albert intentando conservar la calma
-Si mal no recuerdo, fue unos momentos antes de que tú y yo saliéramos de compras- Contestó Paty haciendo memoria
-Y qué te dijo de qué hablasteis? Le notaste algo raro, o hizo algún comentario que te pareciera extraño?- Albert comenzaba a preocuparse
-No, estaba nerviosa, pero yo lo atribuyo a los nervios propios de la boda. Pero por lo demás estaba como siempre. Albert, estoy muy preocupada, dónde puede estar Candy?-Paty se acurrucó entre los brazos de Albert.
Su pequeña joven y dulce esposa, siempre preocupándose por los demás pensó Albert. Era tan tierna, tan cariñosa, tan serena y tan inteligente, que Albert acabó enamorado perdidamente de ella. Hermosos recuerdos acudieron a su mente, Paty, Patricia O`Brian su esposa, su amiga fiel su compañera de por vida. Albert recordó el día en que la vida la volvió a poner en su camino. Tras la supuesta muerte de Stear, Paty se sintió terriblemente abatida, un dolor como el que nunca antes había sentido se hizo dueño de su vida. Estaba melancólica, apática, sus ojos carecía de vida, esa vida que se le había ido con Stear. Sus padres muy preocupados por el grave estado físico y psíquico de Patricia, le propusieron realizar juntos un viaje, un viaje para conocer las mejores ciudades del mundo. A regañadientes y a fuerza de mucho insistir por parte de sus padres, Paty terminó cediendo. El tour iba camino ya de los 8 meses, se encontraban en el continente africano, en Marruecos, la última ciudad en la que harían escala sería en Marraketch. Visitaban uno de los zocos cuando Albert chocó literalmente con la familia O´Brian. Después de las acostumbradas presentaciones, estuvieron comiendo todos juntos en uno de los restaurantes típicos de la zona, charlando del pasado, de como les había ido en estos meses.. etc etc. El barco de los O´Brian zarpaba a la mañana siguiente, el de Albert en una semana, así que acordaron que cuando Albert regresara a América se pondría en contacto con Patricia.
Y así fue, un par de días después de arribar a América, Albert se presentó una mañana en casa de Paty con el propósito de invitarla a comer. Tras esa comida vinieron paseos, cenas visitas a teatros... Parecían congeniar a la perfección. Patricia encontró en Albert un verdadero amigo, un hombro sobre el que llorar sus penas por la supuesta muerte de Stear. Con el tiempo los sentimientos de Paty por Albert fueron cambiando, hasta darse cuenta de que estaba enamorada de él. Ella creía que ese amor no era correspondido, que Albert sólo la veía como una gran amiga, pero Patricia estaba muy equivocada. Una noche, cuando Albert dejó a Paty en su casa después de una agradable velada, con mucha cautela y temor al principio, Albert probó los labios de Paty. Ella no tardó mucho en corresponder al beso, lo que hizo que Albert sintiera una dicha en su corazón que nunca antes había sentido. Dos días después, le declaraba su amor a Paty. A los tres meses, ya tenía fijada la fecha de la boda para el año siguiente. Fue en el transcurso de ese año cuando Stear regresó de la guerra. En un principio se sintió herido y traicionado, pero cuando comenzó a intimar con Annie comprendió que lo que había sentido por Paty no había sido más que una hermosa amistad, lo que empezó a sentir por Annie era muy diferente. Albert sintió por primera vez el fantasma de los celos con el regreso de Stear, pero Paty le aseguró que él era el hombre que amaba, y que gracias a él había superado la pérdida de Stear y lo tenía completamente olvidado.
Cuantos recuerdos !!! pensaba Albert
-Albert, qué ocurre? Te quedaste pensativo...- le dijo Paty acariciando su cara
-Sólo recordaba, mi amor. Volviendo a lo de antes, se me ocurre que tal vez Candy fue a casa de Annie y Stear, con lo despistada que es Candy, quizás se le hizo tarde y no se dio cuenta.
-Sí!! puede ser, vayamos allí entonces- Dijo Paty con una pequeña esperanza
-Tú debes quedarte aquí por si acaso no estuviera allí y regresara, comprendes mi vida?
-Claro, no había caído en eso. Ve cuanto antes, no hay tiempo que perder
-Aaaalbert!!! pero que sorpresa, que haces aquí a estás horas? Si no te das prisa no llegaréis a tiempo a la iglesia Candy y tú. - Le dijo Stear cuando le abrió la puerta
-Hola Stear, por tu comentario deduzco que Candy no está aquí cierto?
-Aquí?- Preguntó Stear extrañado- Acaso te golpeaste la cabeza y perdiste de nuevo la memoria Albert? Por si no lo recuerdas, tú eres el padrino de Candy...
-Lo sé perfectamente Stear, no es momento para bromas. La situación es bien seria. Candy ha desaparecido, no la encontramos por ningún sitio, y se me ocurrió que tal habría venido aquí para hablar con Annie.
-Buenos días Albert que haces aquí?-Le saludó Annie
-Buenos días Annie, dime tú sabes algo de Candy?
-Yoo? No, por qué, que ocurre?
-Tesoro Candy esta desaparecida, Albert pensó que tal vez estuviera aquí
-Cómo!! Desaparecida?-Annie se puso pálida
-Calamte, Annie no debes alterarte en tu estado. Estoy seguro que pronto aparecerá, yo me marcho a casa, Paty está esperando allí por si volviera.
-Aguarda Albert, vamos contigo-dijo Stear con signos de preocupación- Vamos Annie.
-Hola Paty-La saludó Annie con un cariñoso abrazo
-Annie!!, Stear, cómo estáis?-Paticia se alegró de que hubieran venido con Albert
-Y Candy?, Se sabe algo, llegó?- Preguntó Albert
-No, aquí no vino nadie, y por lo que veo tampoco estaba con Annie y Stear
-Estoy empezando a preocuparme, es raro que Candy se marché sin decir nada. Stear acompáñame al apartamento de Archie, es el único sitio donde se me ocurre que pudiera estar.
-Vamos Albert- En la cara de Stear se notaba preocupación- Annie, quédate con Paty por si Candy regresara
-Stear, Albert !! Qué estáis haciendo aquí ? Sara y yo salíamos ya para la iglesia
-Buenos días a los dos-Les saludó Sara que se asomó a la puerta
Sara era una criatura angelical, no solo por su belleza, que era lo primero por lo que llamaba la atención, sobre todo por su bondad, por su solidaridad con otros, su alegría, su valentía y su arrojo. Su larga y rizada melena resplandecía como el oro viejo con los rayos del sol, sus ojos de un intenso azul cobalto, reflejaban la pureza de su alma. Una nariz pequeña y respingada, unos labios anchos y carnosos y unas cejas bien delineadas hacían una combinación perfecta en un rostro difícil de olvidar. Pero lo que a Archie más le gustaba de ella era su manera de caminar, con movimiento gráciles y delicados, adquiridos gracias a sus muchos años como bailarina de ballet. A pesar de ser tres años mayor que Archie, cuando estaban juntos parecía bastante más joven que él.
-Hola Sara- La saludó Stear
-Siempre es un placer verte, Sara-Dijo Albert mientras le besaba la mano
Archie frunció el ceño al verlo, no podía evitar sentir celos de cualquiera que estuviera cerca de ella.
-No habéis respondido a mi pregunta..
-Hermano, veníamos a saber si Candy se encontraba aquí, pero ya vimos que no.... Sabes? No la encontramos por ningún sitio
-Cómo es posible eso?, Hoy es el día de su boda...-Archie se quedó pensativo unos instantes-Y si huyó?
-Nooo!! - negó tajante Albert- Parece mentira que no conozcas a Candy, ella no es de las que sale corriendo cuando algo no le gusta, aceptó casarse con Brad por propia voluntad, nadie la obligó
-Sí, tienes razón Albert, Candy no es de ese tipo de personas. Qué sugieres que hagamos?-n preguntó Archie
-Creo que lo más importante en estos momentos es avisar a Brad, debe estar desesperado en la iglesia esperando a Candy. Stear, tú ven conmigo a comunicarle a Brad que la boda no podrá celebrarse. Archie, ve con Sara a casa, allí están Paty y Annie esperando, diles que no hay señales de Candy, y que en una hora aproximadamente Brad y yo nos reuniremos con vosotros.
-Bien, nos vemos en tu casa Albert, vamos Sara
Todo estaba preparado para la unión de Candy y Brad, las flores, el coro, los numerosos invitados que miraban desesperados sus relojes de bolsillo, y por supuesto el sacerdote que oficiaría la misa. Cunado Stear y Albert llegaron divisaron a Brad frente al altar, no parecía nervioso, con las manos enlazadas a su espalda y la cabeza muy alta no apartaba la mirada del altar. El traje de chaqué en tonos claros que había elegido para la ocasión hacía resaltar su apostura, su cabello, como era habitual en él, iba recogido por un lazo negro a la altura del cuello.
Albert se acercó a él.
-Albert !! y Candy? Por qué viniste sin ella ? Acaso no te diste cuenta de la hora que es?-Brad parecía confundido, pero no perdió la sonrisa de la cara ni un momento
-Brad, amigo, se suspende la boda- le comunicó Albert con tono solidario
La cara de Brad cambió por completo, su sonrisa había desaparecido, una mirada fría y airada se adueñó de él, tenía la mandíbula tensa y una vena del cuello no cesaba de palpitar
-Quéeeeeeee!!!- Gritó colérico-Qué está pasando, exijo una respuesta inmediatamente
-Cálmate Brad, daré una explicación convincente a los invitados y al sacerdote y nos marcharemos a mi casa, por el camino te contaré todo.
-Dónde está Candy, apareció ya?-Brad entró descortesmente a la sala donde los demás aguardaban, ni siquiera se digno a saludar a los allí presentes- Candy, Candy, Candy, dónde diablos estás?
-Buenos días Brad
-Cómo estas Brad
-Disculpadme, estoy tan preocupado por ella que olvidé por completo mis modales. Cómo estáis chicos? Por lo que veo no se sabe nada nuevo
-Así es Brad- Contestó Archie
-Vosotros la conocéis mejor que yo, no se os ocurre dónde pudiera estar?
-Yo agoté todos los recursos-Albert no sabía que más a hacer y eso lo desesperaba
Los demás negaron con la cabeza.
-Un momento!!- Dijo Archie poniéndose en pie- No me extrañaría que...
-Dinos Archie, qué se te ocurrió?- lo animó Brad
-TERRY !!-- Dijo simplemente Archie
-Archie, este no es el momento para inquinas del pasado- Lo amonestó Albert
-Quién es Terry?- preguntó confuso Brad
-Acaso Candy no te contó de él?- Le preguntó Archie. Brad hizo un esto negativo con la cabeza.
-Alguien sería tan amable de decirme quién es Terry?- su estado de ánimo comenzaba a altearse de nuevo.
-Mi hija y Terry.......
Un delicioso aroma a pan recién horneado flotaba en el aire, su olor se mezclaba con lo podría ser un jugoso asado. Terry azuzó más al caballo, deseaba llegar cuanto antes para estar de nuevo a su lado. Cuando entró a la cabaña se llevó una grata sorpresa. Todo estaba ordenado y recogido, la mesa estaba preparada para comer, incluso había colocado un jarrón con hermosas flores que seguramente habría recogido de los alrededores. Al no encontrarla dentro de la cabaña se imaginó que estaría en el porche trasero. La conocía muy bien, y no se equivocó, Candy admiraba el hermoso paisaje con una sonrisa radiante, cuando Terry rodeó su cintura acercándose a ella por atrás. Al sentirlo a su espalda Candy apoyó su dorada cabeza en el pecho de él y entrelazó sus manos con las suyas.
-Terry...parece que transcurrieron siglos desde que te fuiste, cuando tan sólo han pasado tres horas- Le dijo con voz muy dulce
-Candy, yo también ansiaba regresar cuanto antes a tu lado...El caballo llegó exhausto, le sometí a un ritmo frenético para llegar cuanto antes
Ella se giró hasta quedar de frente a él y entrelazó las manos alrededor de su cuello, mientras Terry aún la tenía tomada por la cintura.
-Después de esta sofocante carrera, creo que me merezco que me saludes como es debido no crees pecosa?-Una sonrisa cómplice apareció en su rostro mientras sus labios descendían lentamente para saborear los de ella.
-Terry haces que todo me de vueltas....
Terry la miraba y no se cansaba de hacerlo, aún le parecía mentira que estuviera junto a él.
-Ven- La dijo tomándola de la mano- Te mostraré lo que te compré
Candy quedó maravillada por todo lo que veía, pero no porque sintiera delirio por las prendas de vestir, la ilusionaba saber que era él quien se lo había regalado. Eligió para ponerse en ese momento un vestido verde que combinaba a la perfección con sus ojos, unas puntillas de seda adornaban el cuello los puños y la parte baja del vestido.
-Qué te parece?
-Estás hermosa Candy....
-Bueno ahora sólo espero que te guste lo que preparé para comer....
-Si sabe la mitad de rico de lo bien que huele...
-También encontré esta botella de vino te parece si la abrimos?
-Claro que sí!!. Deja que te ayude- dio Terry descorchando la botella de vino y sirviéndola a ella primero.
-Brindo por la felicidad, por poder estar juntos, por que nada nos aleje al uno del otro!!
-Brindo por ello, salud mi amor.
Candy había aprendido a cocinar, tanto así que Terry repitió dos platos de asado. Pero aunque le hubiera cocinado el peor de los potingues, se lo hubiera perdonado. Prefería alimentar su alma con ella a el mejor de los manjares.
-Te prometí que veríamos juntos la puesta de sol, se que lo vas a disfrutar. Vayamos al porche, el sol empieza ya a ocultarse tras las montañas. Aguarda un segundo, cojamos una manta para cobijarnos, el frío a estas horas es intenso.
-Ummm ya lo se, vine en camisón parte del trayecto a caballo, hasta que me cubriste con tu capa. O lo habías olvidado?
-Claro que no pecosa.
Terry la tomó de la mano y caminaron juntos hasta el porche, puso la manta por detrás de él y luego la abrigó a ella dentro.
Terry tenía razón, el espectáculo era grandioso, el sol bañaba las bastas extensiones de campo con una tonalidad anaranjada al principio, el naranja fue tornándose rosáceo a medida que el sol iba desapareciendo en las montañas, para acabar en un tono violáceo antes de que se ocultara por completo
-Terry, es hermoso!! Qué mágica combinación de luces!!
-Candy- Dijo para que lo mirara. Levantó su barbilla con un dedo, mientras acercaba sus labios a los de ella.
-Terry..-Dijo ella ofreciéndole sus labios.
Terry la besaba dulcemente, y ella se dejaba besar, enredando sus dedos en el cabello de él. El beso se fue tornando más profundo, hasta que su lengua invadió la boca de ella. Candy sentía como acariciaba cada rincón de su boca, ella se atrevió a imitarlo y paso la punta de su lenguecita por los labios de él. Terry sentía como el pulso se la aceleraba y un gemido ronco brotó de su garganta. Sus manos la estrechaban fuertemente contra su cuerpo. Candy se volvió más audaz e introdujo su lengua en la boca de él. Eso fue demasiado para el joven, debía detenerse antes de que fuera demasiado tarde.
-Candy debemos parar, ante todo soy un caballero...-Su respiración estaba agitada
Ella bajó la mirada, estaba segura que sus mejillas estaban teñidas de un rubor intenso
-Lo siento Terry..
El le levanto la cabeza
-Mírame Candy, no te disculpes. Cuando uno ama, la pasión se hace dueño de todo, de su cuerpo de su mente, pero es mejor que hagamos las cosas como es debido. Vayamos a dormir, mañana tendremos que levantarnos temprano si queremos estar al día siguiente en la estación. El tren para New York sale a las 5 am.
-Sí, me parece buena idea. Vayamos pues.
Tomados por la cintura, subieron al piso superior, donde estaban los dos cuartos. Ella se miró las dos puertas.
-Terry, como dormiremos?
Terry la miraba intensamente ante ante la inocencia de su pregnnta......
CONTINUARA
