Hola a todos. Siento mucho estos 20 días de espera. En un principio iba a subir el nuevo capítulo el día 8, pero me costó MUCHO pensar en lo que podía pasar en el capítulo y no me dio tiempo. Del día 9 al 15 no pude porque me fui de vacaciones. Hasta que empiecen las clases podré actualizar más rápidamente, pero después solo podré los fines de semana (si puedo). En estos momentos tengo mucho tiempo libre, pero en cuanto mi madre me compre los libros, tendré que empezar a hacer los deberes de verano. No creo que me vuelva a ir, almenos hasta septiembre, que alomejor me iré a Madrid durante 1 semana.

Pero bueno, que no quiero aburriros con mi vida. Aquí está el capítulo.

PD: Intentaré actualizar el 25 de julio.


4. Nada

Eugene entró en clase. El profesor aún no había llegado, así que empezó a buscar a Rapunzel para darle la nota que se había dejado ayer en su casa. Todavía no había llegado, así que se sentó en su sitio para esperarla. Después de un momento, Rapunzel entró por la puerta. Cuando la vio, pensó que era la cosa más bonita del mundo. Él sabía que era muy pesada y que no la podía soportar, pero no pudo evitar sonreír. Una sonrisa pequeña, pero era una sonrisa. Ella llevaba el pelo trenzado hacia un lado, de la manera que sus ojos se veían más grandes y bonitos. Tenía una mirada muy tranquila, la cual fue sustituida por unos ojos enfadados cuando sus ojos se encontraron con los suyos. Ella rápidamente se sentó junto a Ashley.

"Hola Ashley."

"Hola Punzie. ¿Qué pasa?" Ashley pensó que su nombre era demasiado largo, así que decidió llamarla Punzie.

"Es él. Eugene. Quiero matarlo."

"Vaya. Veo que os lleváis muy bien, ¿no? "Dijo Ashley en tono irónico.

"Es sólo que no le soporto."

Mientras las chicas estaban hablando, Eugene fue donde estaban y se puso delante de Rapunzel con las manos en la mesa. Rapunzel se giró y miró hacia arriba, donde sus ojos se encontraron con los de Eugene. Odiaba decirlo, pero eran unos ojos muy bonitos.

"¿Qué quieres ahora?" Dijo ella, mirando hacia otro lado.

"Solo quería darte esto." Le entregó el papel y se fue. Rapunzel miró el papel.

"¿Qué es eso?" Preguntó Ashley.

"Nada. Ahora vengo." Rapunzel arrugó el papel en su mano y fue con Eugene. Cuando estaba a su lado, Eugene se giró rápidamente y sus ojos se encontraron – otra vez- . Ella no esperaba que pudiera mirar tanto tiempo aquellos ojos, los ojos de la persona a la que odiaba en ese momento.

"¿Qué?" Preguntó él, mirando hacia otro lado.

"¿Cómo tenías eso?"

"Te lo dejaste en mi casa ayer."

"Oh. Entonces, gracias."

"Denada."

Y se fue y tiró el papel a la papelera. Después de eso, se sentó junto a Ashley, quién parecía confusa. Ashley conocía a Rapunzel desde hacía pocos días, pero la conocía bastante como para saber que algo pasaba.

"¿Qué?" Preguntó Rapunzel.

"¿Qué pasa con él?"

"Nada." Ashley siguió observándola con una ceja levantada."¡Nada! Enserio, Ashley."

"¿Estás segura de eso?"

"Ashley. Para, por favor."

Ashley se acercó a ella y le susurró a la oreja: "¿No te gusta?"

¿QUÉ? Por favor. Él era un gilipollas que no se preocupaba por nada ni por nadie. Por mucho que sus ojos eran bonitos y que era exageradamente guapo- tenía que reconocerlo -, a ella nunca le iba a gustar. Nunca. "¡Ashley! ¿Cómo puedes pensar eso? Bórralo de tu mente, ¡ahora mismo!"

"Vale, vale. Lo capto." Puso las manos arriba en derrota. "Solo parece que estás loquita por él." Murmuró la última parte, pero Rapunzel la oyó igualmente.

"¿Qué has dicho?"

"Nada." Dijo con una sonrisa.

"Te lo juro, Ashley."

"Entonces, ¿qué pasó ayer?"

"Bueno, fuimos a su casa, me enfadé con él y me fui. Se me cayó algo y me lo ha devuelto. ¿Cómo puedes pensar que me gusta? Ni siquiera lo soporto."

"¿Y qué pasa con el proyecto?"

"Lo haré yo sola."

"¿Qué? ¿Tú sola?" Ashley miró hacia Eugene."Ven conmigo." Agarro la manó de Rapunzel y la arrastró por toda la clase hasta estar en frente de Eugene.

"Eh, Fitzherbert. ¿Cómo estás? Bueno, Rapunzel quería disculparse por enfadarse SIN MOTIVO ayer." La parte de 'SIN MOTIVO' la dijo mirando a Rapunzel, qué no entendía por qué le estaba diciendo eso a él. "Así que, ¿y si empezáis de nuevo? Rapunzel, Eugene. Eugene, Rapunzel. Ya está. ¿Quedáis esta tarde para hacer el trabajo?"

Eugene también estaba bastante confuso y miró a Rapunzel, quién le dio una mirada diciendo: 'No tengo ni idea sobré qué está hablando.' "C-Claro. ¿Por qué no?"

"Perfecto. Al salir de clase, iréis a casa de Rapunzel." Volvió a coger su mano y volvieron a sus sitios."

"¿Pero qué estás haciendo?" Rapunzel preguntó en voz baja.

"Créeme, algún día me lo agradecerás."

"¿Agradecerte qué?"

"Ya lo verás." Ashley sonrió, pero Rapunzel no le dio importancia.


Rapunzel estaba recogiendo sus cosas, metiéndolas en su mochila. De pronto, se le cayó su carpeta al suelo. Eugene, quien estaba a unos metros de ella, recogió su carpeta y se la dio.

"Gracias." Dijo Rapunzel.

"No hay de qué. ¿Lista para ir?"

"Claro. Vamos." Los dos salieron de la clase y se dirigieron hacia la casa de Rapunzel. No hablaron durante el trayecto hasta que llegaron a un semáforo en rojo.

"¿Rapunzel?"

"¿Mhmm?" Giró la cabeza para mirarle.

"Siento lo de ayer. Fue todo mi culpa."

"No, no. Fue mi culpa. Me enfadé por nada."

"Bueno, supongo que los dos tenemos la culpa." Eugene le sonrió. Inmediatamente Rapunzel le devolvió la sonrisa.


"Es aquí." Rapunzel señaló hacia la casa que estaba al lado. Cuando entraron, ella se dio cuenta de lo desordenada que estaba su casa. "Perdón por el desorden. Nos acabamos de mudar."

"Oh, no importa."

Entraron en su habitación. Estaba un poco desordenada, pero era aceptable. Cuando se sentaron en frente su escritorio, Eugene vio una foto enmarcada de un hombre y una niña pequeña sonriendo. El hombre tenía los ojos azules, pelo oscuro y bigote y barba. La niña tenía el cabello rubio como el sol y los ojos verdes y grandes. Verdes como la esmeralda. Podía reconocer esos ojos en cualquier sitio.

"Emm, Rapunzel. ¿Quién es ese de la foto?" Él señaló el marco. La cara de Rapunzel entristeció y sus ojos estaban a punto de derramar lágrimas.

"Ése era mi padre."

"¿Era?" Preguntó confundido.

"Murió cuando yo tenía 6 años." Una lágrima cayó por su mejilla mientras ella miraba hacia el suelo para ocultar su vergüenza.

"Mierda, lo siento, Rapunzel. No tenía ni idea."

"No pasa nada." Se secó las lágrimas de su cara."Mejor que comencemos." Cogió el ordenador y lo encendió.

"Está bien. Empecemos."

"Está bien. ¿Qué cuento te gusta más?"

"No lo sé. ¿Qué tal Rapunzel?"

"¿Por qué ese?"

"¿Y por qué no? Será divertido."

"Vale. Vamos a buscar información."

Rapunzel empezó a teclear mientras Eugene observaba. También observaba sus manos. Sus preciosas, frágiles y pequeñas manos. Era como si se fueran a romper en cualquier momento.

Estuvieron trabajando unos 30 minutos. Buscaron información sobre el cuento, los Hermanos Grimm e hicieron un resumen de todo. La verdad es que fue más entretenido de lo que los dos pensaron que iba a ser.

"Vale. Aquí está la historia." Empezó a leer." Una pareja que quiere un hijo vivía al lado de un jardín rodeado de paredes que pertenece a una hechicera. La esposa finalmente embarazada, ve unas campanillas plantadas en el jardín, y las anhela hasta la muerte. Su marido decide ir a juntar algunos para ella y termina enfrentándose con la hechicera, la Dama Gothel, quien lo acusa por robo.-"

Eugene paró de escuchar cuando se dio cuenta de lo bonita que era y lo mal que la había tratado el otro día. Él había sido tonto."Espera. ¿Qué? ¿Qué estoy haciendo? ¡No puedo dejar de mirarla! Será porque q-quizás… ¿me guste? ¡NO! Imposible. Nunca. Pfft. ¿Gustarme? ¡Por favor! Soy Eugene Fitzherbert. Puedo tener a cualquier chica que quiera. ¿Por qué iba a gustarme ella?" Pensó esto para sí mismo.

"-Rapunzel. Deja caer tu pelo.-" Ella continuaba leyendo. A Eugene le hizo gracia esto. Se supone que Rapunzel – la de la historia – tenía el pelo rubio y largo, como ella. Bueno, estaba claro que no tan largo como para escalar una torre. Su pelo llegaba por la mitad de su espalda. Pero era gracioso de todosmodos.

"¡Oh, dios mío! ¿Me está mirando todo el rato? Pero, ¿por qué? Tal vez… ¿le guste? No. Eso es imposible. Mírame. Rapunzel, ya basta. No sé por qué estoy pensando sobre todo esto, si ni siquiera me gusta él. "Pensó ella.

"-Un día, él oyó el canto de Rapunzel en el bosque y se reunió con ella. Las lágrimas de Rapunzel le curaron su ceguera, volvieron al castillo y vivieron felices para siempre con sus hijos gemelos."Hizo una pausa."¿Qué te parece?"

"Emm… Sí. Digo… Bien. Me parece bien. ¡Guau! Ya hemos acabado."

"Oh, sí. Qué rápido."

Se quedaron callados. Ninguno de los dos sabiendo que decir. Rapunzel estaba jugueteando con sus dedos, con nerviosismo, mientras que Eugene se limitó a mirar el montón de cosas que estaba debajo del escritorio. Algo le llamó la atención. No podía ver qué era, pero parecía interesante.

"¿Qué es esto?"

"Nada. No es nada." Dijo, empujando un lienzo bajo el escritorio con el pie.

"¿Enserio?"

"De verdad." Hizo una pausa."¿Quieres-q-quieres algo para comer?"

"Claro, gracias."

"Vale. Ahora vuelvo."

Rapunzel se fue a la cocina a buscar algo de comida. Cogió lo primero que vio: 2 magdalenas con glaseado. Mientras, Eugene cogió lo que había visto antes. Era un cuadro. Se veían las siluetas de dos personas cogidas de la mano bajo la lluvia: un hombre y una niña. En el lienzo estaba escrita una frase: "Un día sin ti es como un año sin lluvia." También había otra foto de la misma niña con ojos verdes y el mismo hombre de antes. Cuando Rapunzel volvió a la habitación vio a Eugene observando el cuadro.

"¡No!" Gritó. "Dame eso, por favor."

Él simplemente la ignoró. "Has hecho tú esto?"

"S-sí." Dijo ella mientras dejaba las magdalenas encima el escritorio.

"Vaya. Es fantástico. Pintas muy bien, Rapunzel."

"G-gracias."

"¿Lo hiciste para tu padre?" Ella solo asintió con la cabeza. Al principio, tenía una sonrisa triste, pero después sus ojos empezaron a llorar.

"Le… l-le ech-o m-mucho… de men-nos."

"Lo sé, y lo siento mucho."

"Dibujé esto hace unos meses. Antes, lo tenía guardado para que nadie lo viese. Me daba vergüenza. Ni siquiera mi madre lo ha visto."

"¿Soy la primera persona que ve esto?" Ella asintió y el sonrió. "Ésta obra de arte se merece ser mostrada al mundo."

"No es tan fácil. Si cuelgo esto en mi pared, es como si… Han pasado doce años y aún no lo he superado. No puedo. No sin él. Todos estos años me he aislado de la gente. Desde pequeñita he sido la chica rara. Siempre. Mi madre me ha intentado ayudar. Ella ha intentado que sea capaz de vivir mi vida, de ser feliz. Pero creo que, si se trata de eso, mi vida nunca va a comenzar."

"Pues si se trata de eso, te ayudaré a ser feliz."

"¿Enserio?"

"De verdad. No mereces estar triste. Solo tienes que relajarte y disfrutar del momento." Eugene quitó las lágrimas de su cara con su pulgar.

"Lo intentaré." Dijo ella sonriendo.

"Pues, entonces, vámonos." Él la cogió por su mano y la levantó.

"¿Ahora?" Pero él no contestó.

A lo mejor empezar a vivir la vida no era tan malo como ella pensaba.