Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! No me pertenecen.

Quien dice que no duele.

Su mano se cierra contra el marco de la fotografía, mira detenidamente la imagen y arruga la boca, tira el marco y el vidrio se rompe en pequeñas piezas, rueda los ojos a otra dirección.

―¿Gokudera-kun?

Gira la cabeza para verlo y se sorprende al ver a su décimo alto y más viejo.

―¿Décimo? ―pregunta titubeando, Tsuna sonríe apenas, una sonrisa forzada y temblorosa.

―¿Cómo estás Gokudera-kun?

Gokudera suelta una carcajada entusiasmado.

―¡Estoy bien, décimo!

Sawada asiente, de reojo ve la habitación blanca, sin ventanas, sin nada alrededor.

―Cuidado décimo, hay vidrio esparcido en el suelo.

―¿Vidrio?

Hayato asiente alzando los hombros con indiferencia.

―Rompí la fotografía de la mujer estúpida, salía horrible. ¡Es fea décimo!

―Oh…

Tsunayoshi palidece, se acerca cautelosamente a su guardián y mete un mechón de pelo plateado detrás de la oreja, le sonríe y Gokudera también lo hace.

Mira detenidamente alrededor otra vez, y con una mueca suspira.

―No hay ninguna fotografía, Gokudera-kun.

―¡Sí que lo hay, décimo! ¡Está ahí!

Sawada niega, con los ojos tristes y brillantes vuelve a negar, aspira el aire y luego se aparta de la vista de su guardián.

―¿Qué ves aquí Gokudera-kun?

―¿Qué pregunta es esa décimo? ¡Estamos en mi habitación! Ahí está la mesilla de noche, aquí mi cama, allá el armario.

El jefe vuelve a negar.

―Te volveré a visitar luego Gokudera-kun.

―Como desee décimo… por cierto…

―¿Sí?

―¿Cómo entro a mi habitación, décimo?

―Está no es tu habitación Gokudera-kun.

Gokudera parpadea, ve alejarse a su décimo, la puerta es abierta por un sujeto vestido de blanco y le mira con lástima, vuelve a parpadear y la habitación que tenía que ser suya va desapareciendo poco a poco, y el vidrio que tenía que estar esparcido en el suelo desaparece, en su lugar aparece solo una habitación blanca y sin adorno ni nada, huele a medicamentos, sus ojos se abren con asombro.

―¡Que pasa aquí!

Su grito resuena por el pasillo, su décimo que camina por ahí cierra los ojos.

―¿Esta tan loco como para ver a Haru de nuevo? ―pregunta Takeshi.