LAS CONSECUENCIAS DEL AMOR
Capitulo 4: Nueva "amistad"
Skipper: ¡Marlene!
Kowalski: ¡Marlene!
Rico: ¡Wack!
Cabo: ¡Marlene!
Los cuatro pingüinos acordaron dividirse para encontrar a Marlene, mientras más rápido la encontraran, mejor. Los lugares estaban divididos así: Cabo buscaría en todo el zoológico; Kowalski en las alcantarillas; Rico en el parque enfrente del zoológico, y Skipper en el resto de la ciudad. Si no la encontraban regresarían a la pecera exactamente a las 8:00 p.m.
Pero Marlene incluso había salido de la ciudad, bueno, casi, estaba en las orillas de la ciudad, muy cerca de la guarida de el Dr. Espiráculo (Dr. Blowhole en inglés). Y lo más extraño: Marlene no se había vuelto salvaje o algo por el estilo; la razón es muy sencilla: ella normalmente se pone salvaje cuando se siente libre... en cambio, estaba de muy mal humor y no levantaba la mirada del suelo.
¿?: ¡Cuidado!
Eso fue lo último que Marlene alcanzó a oír. Cuando recobró la conciencia estaba tirada en el suelo, con un halcón a su lado. ¿Podría ser?
Marlene: ¡Auch! Por favor fíjate donde vuelas... (Reconoció su rostro) ¿Kitka?
Kitka: ¿Como sabes mi nombre, quién eres, de donde viniste?
Marlene: Me llamo Marlene, y tú debes ser Kitka, Skipper me ha contado mucho de ti.
Kitka: ¿Skipper?, ¿lo conoces?
Marlene: Por supuesto, el y yo éramos amigos.
Kitka: ¿Éramos? Y, ¿qué pasó?
Marlene: Emm... nada, no quiero recordar nada.
Kitka: ¡Oh! bien, no te preocupes, ven, te invito a mi nido.
Marlene: ¿En serio?, gracias.
Kitka y Marlene caminaron hacia el "nido", que era la guarida de espiráculo. Por cierto, el jefe de dicha guarida solo observaba por una pantalla y se reía.
"Buen trabajo, Kitka" pensaba.
Mientras tanto, Skipper se volvía loco, buscaba en donde sea, y cuando digo donde sea, me refiero a donde sea, después de todo, Skipper hacía un gran esfuerzo, pero no la encontraba por ningún lado.
Cabo también buscaba con esfuerzo, les preguntaba a todos los animales del zoológico, aunque no encontraba nada, también.
Kowalski tampoco encontraba nada, solamente obtuvo una pista: un par de pisadas que recorrían del hábitat de Marlene hasta una parte jamás explorada por nadie. Kowalski se animó a recorrer el gran pasillo, y lo hizo. Pasaron alrededor de veinte minutos hasta que el pasillo llegó a su fin.
Kowalski: Bien, veamos que tenemos aquí.
Abrió la tapa de la alcantarilla. Solamente vio una carretera al lado de un río, lago o algo así; había llegado al mismo lugar que Marlene, pero no la vio. Tampoco estaban sus pisadas, habían sido borradas con el polvo y los automóviles que pasaban.
Kowalski: ¡Demonios! Tan cerca. Será mejor avisarle a Skipper.
Así que el pingüino listo regresó por donde había llegado, cosa que no le agradó mucho ya que a medio camino le empezaron a doler las patas.
Mientras tanto, Rico enfrentaba un gran problema ya que él no podía hablar y comunicarse con los demás. Pero, extrañamente, si hubo otro animal que entendía su lenguaje: Fred.
Fred: ¿Una nutria?, ¿qué es eso?
Rico hizo un esfuerzo tratando de describir a Marlene, pero le faltó algo: el género.
Fred: ¡Ah! Sí, ya me acuerdo, aquí está... (Llamando) ¡Antonio! Un pingüino quiere hablar contigo.
De pronto pasó una nutria macho, de ojos azules, aspecto increíble y un acento español.
Antonio: ¿Qué sucede?
Fred: Es el (señalando a Rico), quiere saber dónde estabas.
Antonio: ¡Oh! Bien, ¿para qué quería verme?
Rico negó con la cabeza.
Así, ninguno encontraba a dicha nutria que según ellos, había desaparecido.
Marlene: ¿Qué es esto?
Dijo mientras observaba la guarida de Espiráculo.
Kitka: Emm, nada, solamente que voy a presentarte a mi papá para que no se asuste si nos ve. (Gritando) ¡Papá! Estaré con Marlene en mi habitación. Por favor, ¿podrías traernos algo de chocolate suizo?
A Marlene no le gustaba nada todo esto, tenía un mal presentimiento.
