Ladies and Gentlemen!
¡Yei! Nuevo capítulo. La verdad me estoy divirtiendo en escribir esta historia, tanto me emociono que estoy escribiendo mucho. Es que son varias situaciones que se me ocurren de ellos dos como una pareja, espero seguir así con este ritmo de la historia.
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Yu-Gi-Oh! VRAINS no me pertenece. Es propiedad de Kazuki Takahashi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.
Era de madrugada cuando Ryoken caminaba por su casa con una tablet en su mano. Un bostezo dejo salir y unas cuántas lágrimas cubrieron sus ojos, el sueño empezaba a ser el vencedor pero había cosas mucho más importantes que atender.
-¿Quieres los archivos del caso Lost? -Una mujer del otro lado de la pantalla de cabello castaño pregunto extrañada.- ¿Ahora porque estas interesado Ryoken-kun?
-Sólo tenía curiosidad, pensaba que el Ignis que encontramos podría tener relación con la persona quien lo tiene
-Ya veo -Escucho como esa mujer suspiraba.- Voy a checar los archivos que tengo y luego te los mando ¿Te parece?
-Mientras antes mejor -Suspiro cansado.
-Ahí estarán, sólo déjame buscar bien, ahora ve a descansar Ryoken-kun -Le hablo con cariño.
-Hasta mañana
Y así su transmisión había terminado. Ryoken dejo la tablet a un lado, su mirada se enfocó en el ventanal de su casa, toda su vista daba directo al mar, para su desgracia esa noche no se iba a ver el fenómeno que sólo existe ahí, el Stardust Road, un fenómeno donde el mar en conjunto con el cielo nocturno, la gran Luna y las estrellas, una brecha pintada de azul se podía apreciar en el mar mismo.
Suspiro cansado, realmente quería ver aquel fenómeno, era lo único que le ayudaba a pensar mejor, incluso en esos días que su cabeza parecía un remolino. Dio media vuelta a su cuarto, se avento a su suave cama, abrazo una de las almohadas que le rodeaba y sólo cerró los ojos.
-Fujiki Yusaku... -Susurró.
Y pronto volvió a soñar con aquellos ojos esmeraldas mirándo con ilusión y tristeza.
.o.
Era de madrugada cuando Yusaku había terminado con aquel sujeto de los Caballeros Hanoi. Salió cansada de aquella parte oculta del camión y tomó asiento a un lado de su amigo Kusanagi. Dejo su disco de duelos en la mesa y aquel ojo morado parpadeo.
Yusaku empezó a teclear, su vista enfocada en el monitor y pronto empezaba a ver la informacion de la lA que había capturado esa tarde.
-Entonces tu eres la IA que ellos estaban buscando -Yusaku miraba en su disco de duelos un ojo morado parlachin.- Realmente fue el mejor momento para ser nuestro prisionero
-Y yo creía que ibas a perder -Habló aliviado el mismo.- ¡Deberías tenerme más respeto! Soy tu salvador -Exclamó enojado.
-Lo que digas, prisionero o no estarás con nosotros por mucho tiempo -Aseguró Yusaku.
-Tranquilo, nuestra querida Yu-chan no ha perdido un duelo y mucho menos es alguien violenta -Kusanagi habló en forma de broma.- Ella es una gran duelista ¿Verdad?
Cuando ambos voltearon a ver, la chica ya se encontraba dormida en su silla, soltaba algún que otro ruidito de satisfacción. Kusanagi sonrió y no tardó en levantarse y ponerle una manta que cubriera sus brazos y piernas, hasta ponerle una almohada detrás de su cabeza, Kusanagi volvió a sonreír y revólver un poco sus cabellos azules. La IA miraba todo atentamente. Fue cuando Kusanagi decidió volver a sentar para que aquella IA soltara un suspiro.
-Es una chica ¿Verdad? -Preguntó IA con curiosidad.
-Si ella te hubiera escuchado decir eso estuviera enojada -Kusanagi soltó en forma de broma.- Muchos suelen confundirla con un hombre, cuando la conocí su cabello estaba más corto y parecía un niño -Soltó una risa Kusanagi al recordar.- Después se dejó crecer el cabello y bueno, ya la has visto en los duelos -Dejo de teclear para mirar aquel ojo.- ¿Porque la curiosidad?
-Sólo eso, curiosidad -Respondió con simpleza.
-¿Una IA puede tener curiosidad? -Preguntó un poco impresionado Kusanagi.
-Tal vez... -Respondió la misma.
Kusanagi soltó un poco de aire, volvió a mirar el monitor frente a el y empezó a buscar información que le podría ser útil. IA no dejaba de mirar aquella chica dormida.
.o.
Cuando Ryoken despertó, se dio cuenta de cuán tarde era para ir a clases, sólo volvió a bostezar y acomodarse en su cama. Tomó la tableta que estaba en el mueble al lado de su cama y la encendió. En lo que está iniciaba su programación Ryoken se tallo sus ojos. Quito las manos de sus ojos cuando escucho la notificación de un mensaje.
Abrió rápidamente el icono de un sobre, un correo le habia llegado, se alegro al saber que quien mando el mensaje era la mujer que había contactado en la noche. Espero a que el documento se descargara y lo abrió.
Miraba la foto de cada niño como de la evolución del experimento. Leía la información como el estado en el que habían quedado durante el proceso de creación de aquellas inteligencias artificiales conocidas como Ignis.
Realmente, Ryoken quería terminar con todo eso, el recordatorio de aquellos niños aún le dolía, iba a cerrar el archivo cuando llego con lo que realmente había estado buscando. Una foto de un niño pequeños, de ojos esmeraldas y cabello bicolor. Lo que le llamo la atención de aquel niño fue su gran sonrisa, los olluelos creados de sus mejillas y el brillo de la vida misma dentro de sus ojos. Tuvo que separar sus ojos de aquella foto para leer la información.
Nombre: Fujiki Yusaku
Lugar de nacimiento: Den City
Edad: Seis años
Tipo: Cyberse
Tipo de Deck: Beat Down
Atributo: Oscuridad
Se ha mostrado una mayor capacidad, una gran fuerza y ha mejorado en la resolución a gran velocidad de duelos en este joven individuo. Suele tener problemas con la decisión de sus jugadas pero normalmente cuando puede llegar a entender la jugada de su contrario, es capaz de derrotarlo en simples y rápidas jugadas.
Los duelos más difíciles son los que serán capaz de desarrollarlo mejor, incluso con falta de alimentos y prohibición del sueño, entrega resultados factibles y necesario para llegar a la conclusión esperada.
Un buen sujeto a experimentación. Seguir observando y ponerle a prueba sus instintos, el Ignis creado para él es el indicado para la supervivencia de la humanidad.
Ryoken soltó un grito frustrado, a pesar de leer aquella información para su desgracia no decía si había sido un niño o en caso contrario, una niña. Sin embargo, al leer la última frase, su corazón volvió a encogerse al intentar imaginar los experimentos que en ese entonces le iban a realizar, tuvo que cerrar el correo para evitar pensar en aquellos gritos de dolor.
-¿Quien eres realmente Fujiki Yusaku?
Sin ninguna respuesta que le pudiera aclarar sus problemas sólo se levantó perezoso de su cama, era momento de iniciar con sus actividades antes de ir a un lugar en específico.
.o.
-¿Sucedió algo en casa Ryoken-kun? -Un maestro le entragaba algunas hojas al nombrado.
-Ninguno, sólo me quedé hasta tarde en el trabajo de medio tiempo -Mintió.
-Debes descansar más Ryoken-kun, aún eres un alumno en crecimiento y te entiendo lo que es querer dinero a tu edad -Aquel profesor soltó una risa.- Este es el trabajo que nos entregaras para el lunes, descansa y estudia muy bien
-Gracias profesor -Ambos se dieron la mano e hicieron una reverencia.
Ryoken salió de la escuela, con suerte había podido entrar para pedir por los apuntes de ese día. Volvió a soltar otro bostezo cuando un agradable aroma empezó a oler. Su estómago empezó a rugir y pronto se le hizo agua la boca, ya sabía de quien podría tratarse.
Camino siguiendo aquel agradable aroma hasta llegar al puesto de perros calientes que se encontraba. Suponía que aún era temprano, no había tanta gente como el día anterior. Un poco temeroso se acercó, tenía la esperanza de encontrarse con Yusaku.
-¡Buenas tardes! ¿Que le puedo ofrecer? -Ryoken miro a aquel cocinero, así como este miraba a Ryoken, un chasquido de dedos y pronto el recordó.- ¡Eres el chico que se desmayó frente a Yu! Me alegra volver a verte ¿Como te sientes el día de hoy?
-Bien, supongo que fue por la carga de tareas en la escuela que me desmaye -Mintió.
-Ya veo, fue bueno que descansaras un rato, este es un buen clima -Este miro por un rato el cielo hasta que volvió a mirar al chico frente a él.- Mi nombre es Kusanagi Shoichi
-Ryoken, mucho gusto
Ambos se dieron la mano. Un pequeño silencio se formó hasta que Ryoken suspiro y empezó hablar. Era imposible negar el hambre que tenía en ese momento, su estomago empezaba a pedir por ese alimento.
-Me gustaría comer algo como el día de ayer -Se rasco la nuca un poco nervioso.- Lo lamentó pero no se hablar con alguien más
-Tranquilo -Kusanagi le sonrió.- Te entiendo, eres igual que Yu, le costaba hablar con las personas que le rodeaban, supongo que ya se acostumbró a sólo hablar lo necesario
-¿Acaso sucedió algo con ella? -Preguntó curioso.
El sonido de una envoltura siendo abierta se escuchó, con cuidado y con un poco de aceite barnizo la salchicha para después ponerla en aquella estufa con parrillas en forma de cilindro que hacían girar dicho alimento.
-No puedo entrar a detalles pero ella sufrió algo que la dejo marcada de por vida -Kusanagi suspiro mientras asaba la salchicha ya puesta.- Le cuesta mucho hablar con las personas y no tiene amigos aunque... -Kusanagi miro a Ryoken.
-¿Sucede algo?
-Eres el primero con el que habla tan naturalmente, es como si se conocieran desde hace tiempo, curioso ¿No?
-Tal vez...
-Bueno, nuestra querida Yu es una chica lista y muy linda, así que no te preocupes, ella es muy tranquila en cuestión de estar con alguien
No entendía porque sus mejillas se sentían calientes, tal vez había sido por las últimas palabras que escucho de aquel cocinero. Volvió a rascarse la nuca un poco nervioso. El silencio se volvió a formar, su vista se enfocó en cómo estaba siendo preparado su perrito caliente. Vio como era puesto en un plato, lo puso al frente, tomó un vaso y lo lleno de refresco.
-Aquí tienes, que lo disfrutes -Kusanagi le sonrió.
-¿Cuánto sería? -Preguntó casi al momento de sacar su cartera.
-Tranquilo, eres un amigo de Yu, va por cuenta de la casa
-Gracias
Dio media vuelta y se sentó en aquella banca cercana. Escucho como la puerta del camión era abierta y de ahí salía Kusanagi con otro plato de comida, se sentó del lado contrario junto con una tablet. Veía a Kusanagi ver varias cosas mientras comía de su perrito caliente. Ryoken prácticamente saco las hojas de la escuela y empezó a leer. Así habían pasado su tiempo hasta que escucharon varios pasos, al voltear se dieron cuenta de que Yusaku había llegado ya. Vieron como se quito sus audífonos y guardo el disco de duelos que hasta hace poco había estado colgando de su muñeca izquierda.
-Bienvenida Yu -Se hizo a un lado para que ella se sentará.- ¿Como te fue en la escuela?
-Bien, estuve dormida -Soltó un bostezo.
-Eso te pasa por desvelarte, estas igual que Ryoken-kun -Kusanagi señaló a su acompañante.- Este chico no fue a la escuela por desvelarse
-¿Como? -Preguntó un tanto asombrado.
-Ayer viniste con el uniforme de tu escuela, fue curioso no verte con el uniforme, pude imaginarme que faltaste
-Ya veo -Habló Yusaku. Miro los papeles que tenía Ryoken y pronto recordó algo.- Mañana debo ir a la biblioteca a buscar algo ¿Me acompañarias Kusanagi-san?
-¿Mañana? -Respondió dudoso.- Mañana debo ir de visita, lo lamentó
-No te preocupes -Sonó un poco desanimado.- Ya me iré sola
Un silencio incómodo se formó. Ryoken quien había presenciado todo quería hablar pero de alguna manera no podía encontrar alguna manera. Tomó de su bebida y volvió a mirar los papeles que se encontraba en sus manos. Volvió alzar la mirada y miro como ella sólo suspiraba mientras miraba lo que Kusanagi hacia en la tablet.
No iba a negar las palabras de Kusanagi, esa chica era linda, su atractivo cabello bicolor, su grandes y expresivos ojos esmeraldas. Y ahora que la veía mejor en su uniforme de la escuela, se dio cuenta de lo bien que se veía con esa falta, con las medias negras cubriendo sus largas y delgadas piernas. Incluso con aquel curioso chaleco amarillo cubriendola, ese saco azul sin duda le daba más personalidad o eso era lo que realmente veía de ella.
¿Porque estaba pensando en eso? Realmente esa chica le daba curiosidad.
Yusaku se dio cuenta de la mirada de Ryoken a su persona. Lo miraba de reojo y se dio cuenta de lo bien que vestía con aquel saco blanco y playera rosa. Aunque tampoco podía negarlo, aquel uniforme negro de su escuela también se le veía bien. Su cabello blanco con aquellos rayos azules le daba un toque más atractivo, incluso sus ojos azules, era como el mar profundo.
¿Acaso acaba de pensar que era atractivo ese chico? Valla que estaba mal de la cabeza.
-Si quieres -Ryoken habló.- Yo te puedo acompañar -Sus mejillas se sintieron calientes y tuvo que mirar a otro lado avergonzado.- Mañana tengo que ir para terminar las tareas del día de hoy
-¿Eh?
Tuvo que voltear, los ojos esmeraldas de ella brillaban y un dulce sonrojo coloreo sus mejillas. Verla de una manera tan inocente y, no iba a mentir con sus palabras, hermosa, hizo que su corazón golpeara con intensidad su pecho. ¿Acaso estaba enfermo? Tal vez hubiera sido mejor no hablar, no era tan bueno como todos creían, aunque por esa chica estaba haciendo las cosas que nunca había creído capaz.
.o.
Así era como había llegado el día siguiente. Ryoken se encontraba en la plaza central de la ciudad, el lugar acordado para verse y caminar a la biblioteca. Las personas pasaban por aquel lugar, miraba su celular por si le llegaba algún mensaje. El día de ayer había tenido que compartir su número como su correo para poder encontrarse el día de hoy.
Con suerte, no había clases ese día y podía pasar tranquilo ese día. El tenía en mente pasar el día con ella, ir a la biblioteca y saber un poco más. Sólo era una salida de simples conocidos. ¿No? Esto no podría tratarse como una cita ¿O si?
Dejo de revisar su celular, miro al cielo y se encontró con varias nubes. Sus pensamientos no se alejaban de aquella palabra. ¿Acaso eso había sonado como una cita? No podía ser cierto eso.
-¿Te hice esperar mucho?
O eso era lo que quería pensar. Cuando iba a responder la miro. Traía pantaloncillos cortos de mezclilla, le dejaba ver sus delgadas piernas, unas sandalias cafés, una playera negra y su largo cabello trenzado. Se dio cuenta de un brillo labial en sus labios y una bolsa azul colgando de su hombro izquierdo.
De sus muñecas se podía apreciar un par de pulseras como un reloj y sus uñas levemente pintadas de rosa.
Ese iba a ser un día difícil.
¡Muchas gracias por leer!
Es hermosa está historia que estoy escribiendo. Esperen a los próximos capítulos que se pondrán tan intensos que me pedirán más.
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Sábado 2 de Junio de 2018
