Capítulo III Mi historia, (algunas heridas y secretos ocultos).

Eren Jaeger

Tres semanas en el nuevo colegio.

Una semana en las clases de música.

Los chicos del instituto son bastantes amables, la gente aquí se desvive por hacer sentir bien a los extranjeros. Mi hermana y yo al parecer somos la nueva joya del colegio, mil chicos detrás de ella, mil chicas detrás de mí.

… y ninguna que me interese.

Ayer encontré una carta, tenía perfume de mujer, escrita en papel decorado con corazones, posiblemente se trate de la página de un diario, en ella me expresaban aparentes sentimientos de amor. Decía textualmente:

Eren J;

Quizás aun no te das cuenta de mi sola existencia, pero desde que te vi por primera vez no dejo de pensar en tí, eres un chico muy apuesto, me gustaría conocerte más, y poder expresarte mis sentimientos personalmente.

Debes de creer que soy una chica tonta por dejar una carta en tu casillero, pero no tengo el valor para decirte que me gustas, no ahorita, no así, cuando ni siquiera sabes quien soy.

Te pido un favor, observa a tu alrededor y mírame.

Atentamente,

A.

Por desgracia, no puedo corresponder a los sentimientos de "A" ni a los de ninguna chica, aún si lo deseara, me es imposible.

Desde que recuerdo, tengo sueños en los que aparece un hombre, aunque no pueda ver su rostro, sé que es un chico y que es alguien importante para mí, así que desde muy temprano descubrí que sentía una atracción hacía los hombres.

Mi padre probablemente me arrancaría los ojos y el corazón si llegará a sospechar que su único hijo varón es gay. Mi relación con él, no es exactamente la mejor, es quizás la persona que más odie en mi vida, lo que hizo con mi madre, es imperdonable.

La violencia jamás va tener una justificación, pero así es él, debes obedecer, sino debes recibir un castigo, mi madre era castigada continuamente y sin ninguna razón.

Mi padre fue su verdugo, la mató de diversas formas, la primera fue social cuando la aisló del mundo exterior, cuando la encerró en su palacio; la segunda fue la personal, cuando dejó de ser mujer para convertirse en un objeto de decoración, cuando se convirtió en madre, en ese momento ella dejó de ser mujer; la tercera fue la emocional cuando destruyó toda su autoestima, cuando la convenció que valía menos que una basura, cuando la obligó a criar a la hija de su amante. En ese punto de su vida, mi madre estaba más muerta que viva, así que cuando al final falleció, supongo que en realidad habrá sido un descanso.

En cambio a mí, aunque jamás he recibido un golpe, un regaño, un castigo, me siento igual de agredido que mi madre, vivir así, no es vivir, maduras con rapidez, y te desarrollas de la forma incorrecta, te conviertes en una víctima indirecta sin querer.

Mi padre sigue jurando que estoy en una faceta de la adolescencia, la típica rebeldía que afecta a todo muchacho, espera que un día me convierta en un hombre exitoso, lleno de mujeres, fortuna, que tenga hijos. En síntesis, quiere que sea igual a él.

Pero no puedo, ni quiero, estoy claro que me gustan los hombres, cuando tenía doce, besé a un chico de mi edad, bueno en realidad él me besó. Fue mi primer beso; es un bonito recuerdo, él se llamaba Marco, vivíamos en el mismo vecindario en Alemania, y los chicos lo molestaban porque era diferente al resto; yo era su único amigo; estudiábamos en colegios diferentes; mientras él asistía a uno pagado por el estado y yo iba al colegio más caro de las cercanías, pero eso no importaba, porque en las tardes siempre nos escapábamos y nuestro refugio era el bosque, ahí donde sólo los árboles me escuchaban y eran testigos; Marco siempre lloraba porque en su colegio los chicos más grandes le pegaban, y lo llamaban "papillon" que significa mariposa, yo trataba de consolarlo o al menos lo escuchaba. Un día me dijo "Eren tu me gustas", me quede helado, no sabía que hacer, era mi amigo y aunque me atraían los chicos, trataba de no pensar en esas cosas y estaba justo en ese lugar escuchando a mi mejor amigo declararme su amor, lo siguiente que recuerdo fue sentir como sus labios rozaban los míos, fue un contacto ligero, tibio, suave, se apartó de mí y me miró tratando de adivinar lo que pasaba por mi mente, pero estaba en blanco. Supongo que puse cara de terror, porque Marco se disculpó, y después ya no hubo oportunidad de hablar sobre el tema, una semana después las agresiones contra él aumentaron a tal punto que sus padres decidieron mudarse de la ciudad, ni tiempo tuve de despedirme y decirle que también me gustaba; y desde entonces estoy claro de cuáles son mis gustos, papá no podría entenderlo, no con su homofobia, mi hermana tampoco porque solo sabe repetir lo mismo que mi padre, se lo diría a papá, y seguro me encierra en un manicomio hasta que me cure de lo que él llama una enfermedad mental y una total aberración.

Mantengo bajo reserva absoluta mi homosexualidad, he crecido viendo la forma en que eres discriminado, señalado, satanizado si eres diferente al resto; sino encajas a la perfección en la sociedad, entonces eres minimizado y desvalorizado, eres "el raro", "el extraño", incluso ahora en esta sociedad tan moderna y desarrollada, tener una orientación sexual distinta es objeto de rechazo o en el mejor de los casos objeto de burlas. Se habla de tolerancia, pero no se habla de aceptación.

Así que he fingido tener interés en un par de chicas, estoy consciente que no es correcto, pero aún no estoy listo para enfrentarme al mundo, al reproche, al rechazo, a la discriminación, a que me satanicen, a la burla, a que me juzguen simplemente por no ser "normal".

Y heme aquí, otro día viviendo una vida que no es mía, y de manera privada, pensando en una sola cosa, o mejor dicho en una sola persona, desde el examen de admisión no he vuelto a ver a Mr. Ackerman. Todos los días guardo la esperanza que lo veré, y al finalizar las clases la decepción de no encontrarlo me llega, es muy popular en el conservatorio, todos lo conocen, se refieren a él, como un profesor estricto y amargado, pero sobre todo como un verdadero prodigio.

Aun no estoy seguro que siento por Mr. Ackerman, ya me han gustado otras personas, pero la reacción que tengo con él, es totalmente distinta, lo he visto dos veces, y me siento obsesionado. Es una real estupidez, nadie me lo tiene que decir, estoy consciente.

He hecho un par de amistades en ambos colegios; en el conservatorio hay una chica su nombre es Historia, es una rubia muy bonita y grácil, toca el chelo y lo hace excelente, es del grupo de avanzados, te hace sentir en otro mundo cuando toca el chelo, tiene el sueño de pertenecer a la orquesta de Viena, con sus quince años va en tercero de secundaria y al finalizarla viajará para hacer la audición. En el colegio conocí a un chico llamado Armin, vamos en el mismo curso, tiene una apariencia bastante femenina y es demasiado listo, también va a clases de música toca el violín y forma parte del grupo de intermedios, a pesar de tener solo unos meses practicando.

Concluyeron las clases y es otro día que no veré a Mr. Ackerman, iré a buscar a Armin a su salón para caminar juntos a casa, quedamos de hacer un ensayo para la clase de literatura y se quedará a dormir.

sin embargo, cuando Eren llegó a la sala donde se encontraba su amigo, observó que aun estaba en clases, así que después de pensarse un rato si quedarse o irse, decidió esperarlo en el patio de atrás del instituto, ese día como la mayoría, el sol se mantuvo oculto entre las nubes, gobernaba el cielo gris, el frío y un impresionante color verde por todos lados; caminó y tomó asiento en una banca justo bajo la sombra de un gran abeto, cuyo tronco estaba cubierto de musgo, se quedó un rato observando la capa vegetal que recubría el enorme árbol, perdido en sus pensamientos e inmóvil, después pareció que el chico recordó alguna cosa, agarró su móvil y tecleó un mensaje de texto. Luego buscó algo en su bolsillo y sacó un cigarrillo lo encendió y comenzó a fumar con la vista fija al cielo, admirando las nubes de color gris que se extendían mas allá de donde su miraba llegaba.

MSN:

Armin ya termine, estaré junto al gran abeto detrás de la escuela, alcánzame en ese sitio…

-Eh, tú mocoso.

Aun con la vista en el cielo, reconoció la voz que lo llamaba. Se congeló al instante.

-Tú mocoso voltea, está prohibido fumar dentro de la institución. Dijo mientras se acercaba.

-Mr. Ackerman, ¿es usted? Lo dijo con un tono de sorpresa a modo de pregunta, tratando de confirmar que su mente no le jugaba una broma. Pero el hombre no contestó, solo siguió caminando hasta detenerse justo enfrente del chico.

-Puedo sancionarte por fumar dentro de la institución chiquillo.

-Yo, disculpe, es que, yo.

-En serio sufres de una deficiencia seria.

Compórtate Eren, y trágate el corazón, haces el ridículo portándote como retrasado.

-Eh no sabía que era prohibido fumar, usted lo hace.

-Intenta cuestionarme mocoso y hago que te expulsen.

-Ah, disculpe, no se volverá a repetir señor.

-Puedes tener talento, pero no eres diferente al resto de mocosos estúpidos metiéndose cosas dañinas en el organismo ¿Qué mierda tienes en la cabeza?

-Se equivoca, yo no soy igual al resto, mi nombre es Eren Jeager, seguro ha escuchado hablar de ese apellido, yo soy diferente, no se atreva a compararme con cualquiera sino me conoce. En realidad me enfurece que piense que soy igual a todos los chicos de mi edad, no lo soy.

-¿Jeager?, claro que he escuchado ese apellido en la ciudad de "no me importa de quien eres hijo", ahora escúchame vuelve a fumar en esta institución y haré que te expulsen. Dijo mientras daba media vuelta para retirarse.

No quiero que se vaya…

Mi cabeza no acababa de procesar lo que estaba pasando cuando me levante para seguirlo, mi mano sujetó su brazo para evitar que se marchara, en un impulso lo atraje hacía mí, y entonces paso otra vez, la misma corriente de electricidad de la primera vez recorrió hasta el último rincón de mi ser y todo se puso oscuro.

Ya no estaba ahí, estaba huyendo, no sé de quien, o que, había inmensos árboles y a lo lejos se divisaba una especie de castillo, podía oler mi propio miedo, tenía sangre en las manos, y sentía la adrenalina circular en mi cuerpo, el pulso golpear mi cuello; y otra vez todo se volvía a oscurecer, muchas imágenes aparecieron, una casita muy pequeña en medio de la selva; extensas mesetas de color verde; un atardecer con un hermoso color naranja; yo de pie en una gran roca de donde logró observar la inmensidad del mar; arrinconado en la cubierta de un barco que transporta gente, todos lloran y gritan y hay columnas de humo y a lo largo se divisa una ciudad destruida.

-Eren me escuchas, mocoso despierta, ¿que tienes? Vamos reacciona, maldita sea alguien llame una ambulancia.

Siento…

Siento el pasto húmedo y frío en mi espalda, y su mano pequeña y fría sobre mi frente.

Lo escucho gritar, creo que me desmaye, me cuesta abrir los ojos y al inició todo es borroso, lo primero que veo al reaccionar son sus ojos grises con un atisbo de preocupación en ellos, me mira, y habla pero no logró entender lo que dice.

-Mocoso, me escuchas, ¿estás bien? ¿Puedes hablar?

Trago un poco de saliva, siento la garganta seca, y todo mi mundo gira aún.

-Sí, estoy bien. Intento incorporarme pero sus manos me detienen.

-Quédate en el suelo, te diste un buen golpe en la cabeza, una ambulancia viene en camino.

-¿Qué me paso?

-Me sujetaste del brazo, y te desplomaste en el suelo, llevas inconsciente más de diez minutos, ¿te sientes bien, estás enfermo o algo?

-No… no estoy enfermo, no sé que paso. Mi mundo aún gira, las nauseas y el dolor en la cabeza no se hace esperar y me siento aturdido.

Llegó la ambulancia y los estudiantes se empiezan a reunir en el patio de la escuela, todos curiosos de saber que había ocurrido. Los paramédicos rápidamente hacen su trabajo, mientras el señor Ackerman, explica lo sucedido, me llevan en la camilla a la ambulancia. Armin aparece alarmado y llega hasta donde estoy y en su nerviosismo hace mil preguntas sobre lo acaecido.

-Armin, sabes donde vive este chico. Preguntó mi profesor.

-Sí señor, Eren y yo vamos juntos a la escuela, ¿que tiene? ¿es grave?

-Armin, ¿me ves cara de médico?, comunícate con la familia de Eren y diles que lo trasladaron al Hospital Central, que sufrió un desmayo y se golpeó la cabeza, yo voy con él, date prisa.

-Sí señor. Y el chico desapareció de entre la multitud.

Dentro de la ambulancia, los paramédicos tomaron los signos vitales de Eren. Al llegar al hospital, lo trasladaron al area de emergencia, donde le practicaron diversos exámenes, el señor Ackerman lo acompañó en todo momento, preguntando para que hacían cada cosa, hasta que al final dejaron al chico y a su acompañante en una habitación, mientras esperaban al médico y los resultados.

-Gracias señor.

-¿Te sientes mejor?

-Sí, todo esto no era necesario, estoy bien, sólo fue un desmayo.

-La gente no se desmaya por nada. ¿Hay alguna cosa que quieras contarme?

-Ah, no realmente, ¿Por qué?

-Hubo un momento antes que te desplomaras como piedra, tu mirada estaba perdida.

Se quedó pensando y recordó que antes de desmayarse otra vez había tenido una alucinación, pero prefirió guardar silencio -No recuerdo nada de lo que paso.

-¿Qué ibas a decirme?

Esa era una pregunta que ni el mismo podía contestar en ese momento, en realidad sólo fue impulso-¿De qué habla?

-Me sujetaste, ¿lo recuerdas?

-Creo que no recuerdo eso, pero seguro era para disculparme por portarme como un chiquillo altanero.

-Bueno no importa, supongo que es normal a tu edad.

-No crea que soy un niño más, estúpido e irresponsable.

-¿No lo eres?

-No lo soy.

-Eren, ¿consumes drogas?

-¿Que? No, lo del cigarrillo fue…

-Eso no era sólo un cigarrillo y lo sabes.

-Pero le juro que es algo ocasional, no tengo una adicción.

-Las mayorías de las adicciones comienzan con la marihuana Eren.

-No tengo un problema de drogas, se lo juro, eso es bastante normal en Europa.

-Yo estoy consciente de eso, pero no es correcto, aun eres un niño y uno con mucho talento, no arruines tu vida con estas cosas.

-No soy un niño, y no tengo un problema de adicción, no voy a mentirle si he probado algunas cosas, pero ha sido una vez y ya, no soy adicto, ¿lo reportará a mi familia?

-Promete que no volverás hacerlo y no diré nada.

-Se lo prometo, no lo haré nuevamente.

Se quedaron viendo por unos instantes sin decir nada, hasta que un doctor acompañado de una enfermera que sostenía una bandeja ingresaron en la habitación.

-Mi nombre, es Dr. Hannes, tú debes ser Eren, y usted es. Dijo dirigiendo la mirada al acompañante del chico.

-Levi Ackerman, soy profesor del chico, estaba con él cuando se desmayo.

-Ya tengo los resultados de tus exámenes Eren.

-¿Todo está bien? Pregunto Levi con un ligero tono de preocupación.

-No lo ésta, nadie se desmaya por nada. Dirigió la mirada al chico para continuar hablando. –Estas deshidratado, la enfermera te pondrá electrolitos y una carga de potasio intravenoso, los exámenes de sangre muestran un avanzado cuadro de anemia, que hay que combatir, antes que se vuelva irreversible, y además tienes una infección en los riñones, te dejaremos en observación esta noche porque te descompensaste y necesitamos supervisar la deshidratación, necesito a tu tutor para que firme algunas cosas, ¿ya avisaste a tu familia?

-Ya me encargue de eso. Contestó Levi.

El doctor lo miró de reojo al señor Ackerman. –Bien, entonces hablaré con tu tutor cuando llegue, cualquier cosa estaré en mi oficina.

-Deberías llamar a tu familia Eren, tu mamá y papá deben estar preocupados. Dijo el señor Ackerman cuando por fin se quedaron solos nuevamente.

-No tengo mamá, ella murió y papá está de viaje por su trabajo.

-¿Entonces quien te cuida?

-Mi hermana y yo, ya estamos grandes, no necesitamos que nadie nos cuide.

El chico mantenía la mirada baja, mientras hablaba. La puerta de repente se abrió de forma intempestiva y apareció su hermana bajo el portal.

-¿Eren que tienes? Dijo mientras llegaba al lado de su hermano y lo abrazaba, pasando por desapercibido que no estaban solos.

-Estoy bien, no es nada.

-¿Cómo que nada? Seguro es porque no comes bien, te lo he dicho un millón de veces, sólo consumes comida chatarra en la calle, y eso no es una dieta balanceada.

El chico rodó los ojos, en signo de fastidio, mientras su hermana continuaba regañándolo.

-Señor Ackerman, le presento a mi hermana, Mikasa es el Mr. Levi Ackerman, profesor del conservatorio, gracias por dejarme en ridículo frente a mis profesores.

En ese momento la chica reaccionó y se dio cuenta que otra persona estaba en la habitación, su cara se tornó roja, indicativo de vergüenza, se disculpó e hizo una reverencia. Aunque vivía con Eren desde los diez años, no había perdido ciertas costumbres japonesas, una de ellas era la forma de saludar o disculparse. La reverencia era algo tradicional de su país de origen.

Levi en respuesta también hizo una reverencia, contestando de la misma forma y explicó a la chica lo sucedido, e indicó que el doctor requería de un tutor.

-Gracias y disculpe mi impertinencia señor Levi, hablaré con el doctor, llamé a papá y me dijo que conoce al director de este hospital y que hablaría directamente con él. Iré a buscar al médico que te atendió Eren, suplico señor Levi acompañe a mi hermano unos momentos en lo que regreso, no deseo dejarlo sólo.

-Ve tranquila, me quedaré hasta que regreses.

-Es usted una persona muy amable señor Levi, le estaré eternamente agradecida por lo que hecho por mi hermano.

Eren seguía rodando los ojos mientras su hermana hablaba y salía de la habitación.

-¿Cuántos años tiene tu hermana mocoso? Quiso saber el profesor.

-Somos de la misma edad.

Levi se quedó pensando unos momentos, antes de seguir hablando.

-Es muy madura, o al menos esa impresión tengo, ustedes son europeos según lo que dijiste, ¿de que parte?

-Yo nací en Alemania, mi hermana en Japón.

-Ahora entiendo su forma de disculparse y su nombre, ustedes no son muy parecidos.

-Somos de diferentes madres, su apellido materno es Ackerman, igual que el suyo, ¿usted también es japonés?

-Yo nací aquí en Canadá, pero mis raíces son japonesas. Tu hermana es una chiquilla muy bonita.

Por un momento sintió como el pulso se aceleraba nuevamente, y un sentimiento egoísta y vil se apoderó de todo su ser.

-Supongo.

-¿Ella también practica algún instrumento?

-Si tiene tanto interés en saber cosas de mi hermana, vaya y pregúntele usted mismo. Dijo un tanto molesto.

-¿Esos son celos de hermano?, no soy pedófilo mocoso, no me interesa tu hermana, es una niña apenas, sólo me pareció un tanto interesante ver la manera en que asumió la situación.

-No tengo celos de hermano Mr. Ackerman, agradezco todo lo que hizo, ya puede retirarse, quiero descansar.

-Prometí a tu hermana quedarme hasta que ella regresara, ¿porque te pones tan agresivo?

El chico en respuesta se dio media vuelta, dándole la espalda a su profesor, mientras fingía dormir. Al cabo de unos minutos sintió entrar en la habitación a su hermana, disculparse y agradecer nuevamente a su profesor, y a él despedirse y salir. Siguió sin moverse, ni abrir los ojos. Estaba enfadado, molesto y sobre todo se sentía ridículo con su actitud.

La noche llegó, cuando ya no escuchó a su hermana moverse abrió los ojos para comprobar que estaba dormida en un sillón en una esquina de la habitación. Siempre discutía con su hermana, porque desde que Karla murió, ella en su intento de protegerlo, asumió el rol de una madre, siempre seria, madura, responsable, preocupada por las cosas de él. Se olvido de ser niña para convertirse en mujer y madre de su propio hermano, eso a Eren lo fastidiaba, pero viéndola ahí dormida, se miraba vulnerable y frágil, y recordó que al fin y al cabo ella también había perdido a su madre a una corta edad, y sentió lástima de su hermana.

Se quedo admirando a su hermana y estudio con escrutiño sus facciones, su piel era blanca como el marfil y perfecta, cabello oscuro como la noche, sus ojos eran hermosos y muy expresivos, sus labios eran dos pétalos de rosa, tenía una figura esbelta y de buena estatura, su profesor tenía razón, era una joven extremadamente bella y cualquier hombre desearía a una mujer con aquellas características.

-A veces me preguntó porque nací con una orientación sexual distinta, todo sería más fácil si me gustaran las chicas, a veces me gustaría ser un chico normal. Se dijo asimismo mientras un suspiro se escapaba de sus labios. Luego volvió acostarse y cuando por fin logró dormir, su mundo de sueños regresó para atormentarlo.