Hola aquí estoy yo de nuevo, en este capítulo las cosas se van a definir más, el pasado regresa a remover cenizas pero ellas logran disipar esa nube de polvo, espero que disfruten este capítulo, yo disfruté mucho escribiéndolo, sé que les gustará por lo que sucede al final del mismo

Glee no me pertenece, los uso para cumplir mis propios y nefastos propósitos.

Summary: UA- Quinn Fabray es una joven diferente cuya pasión es la música y su banda, famosa por su dureza y rebeldía, Rachel Berry una actriz de Broadway cuya vida es algo lineal hasta que cierta rubia mandona se topa en su camino y las cosas cambian.

Capítulo 4- Cuando el pasado te golpea.

¿Por qué esto tiene que pasar justo ahora? No, primero y principal ¿Por qué esto tiene que pasar? Es decir, la estaba pasando bien y ahí es cuando viene tu pasado en forma de persona idiota a pretender que todo está bien y que nada pasó, pero no es del todo tan malo, porque la ruda rubia vino a salvar a su damisela en peligro, dejó a Marley en la pista, pero bueno tengo que volver a la realidad en 3… 2… 1…

- ¿QUÉ CARAJOS JESSIE? – Dijo molesta la pequeña diva.

- Rach amor, he vuelto por ti, escucha quiero pedirte disculpas y que me escuches hay una explicación para todo lo que hice yo… - Y no puedo terminar porque fue interrumpido.

- Jessie, para ¿Podemos hablar en privado? – Y más que una pregunta fue una orden se llevó el chico lejos de ahí vigilados por la mirada de una rubia.

La rubia observaba la escena con el ceño fruncido, mientras bebía y su amiga la latina hizo acto de presencia.

- Veo que no disfrutas de la vista – Dijo la latina.

- ¿Quién es ese tipo? ¿Es su novio? – Dijo realmente frustrada.

- No lo sé – Dijo encogiéndose de hombros – Pero no sé por qué te mortificas tanto, es decir, a ti no te gusta.

- Eh, sí, sólo lo digo porque entró a mi fiesta sin ser invitado…

- Antes tenías excusas mejores rubia – Dijo retadora la latina.

- ¿Dices que me gusta Rachel? ¿Qué estoy celosa? – Bufó la rubia – Te equivocas.

- Como digas rubia, cuando te lo creas tu, vienes y quizás me lo crea yo… No bueno no me lo creeré tampoco pero te premiaré por habértelo creído tu, deberías decirle a Marley que te gusta Rachel, así le evitas un mal rato – Dicho eso se fue dejando a una rubia realmente pensativa.

Mientras tanto Rachel conversaba con su ex novio.

- ¿Por qué viniste? – Dijo desafiante.

- Sólo quiero arreglar las cosas, te extraño Rachel, mira se que hice mal en irme así y aprovecharme de ti para conseguir grandes papeles, pero de verdad me enamoré de ti y quiero que me des otra oportunidad.

- ¿TE ESTÁS ESCUHANDO? Lo siento pero ya estoy saliendo con alguien y nos va muy bien.

- ¿Ah sí? ¿Con quién? – Dijo el chico.

- Con… - La morena no sabía que decir cuando una rubia apareció detrás.

- Conmigo chico listo ¿Tienes algún problema? – Dijo desafiante.

Rachel entró en un estado de shock por unos cortos minutos no podía creer absolutamente nada de lo que estaba pasando pero aún así era cierto.

- ¿Tú? ¿Una chica? Ja, no me hagas reír, Rachel por favor ven conmigo y tú no te metas en lo que no te llaman.

- Pues sí una chica y para tu información esta es MI casa y que yo sepa no estás en la lista, así que deja de colarte en donde no te llaman.

- Tú no podrías estar saliendo con ella, sólo mírala, sólo yo puedo realmente quererla, yo te conozco, eres esa chica de la banda ¿Te acostarás con ella y la dejarás?

-No imbécil, tú no me conoces ¿Cómo que sólo tú puedes quererla? No seas patético, ella puede conseguir a quién quiera, incluso a mi… Ahora lárgate antes de que llame a seguridad – Rachel se sentía en un sueño.

- Sé que volverás Rach, cuando te des cuenta que nadie te quiere y sólo yo puedo hacerlo babe.

- ¡TERMÍNATE DE LARGAR! ¿QUIERES? M VIDA ESTABA PERFECTA HASTA QUE TUVISTE QUE REAPARECER ¡LARGO! ¡LARGO! – A la final, Rachel explotó.

- Ya la oíste ¡Seguridad! – El chico se retiró, Quinn le dio un papel a los de seguridad y en la salida le dieron una pequeña "Charla" al chico.

Rachel salió corriendo, no sabía a donde, a un sitio tranquilo en todo este lugar lleno de personas, en la amplia casa Unholy, llegó a un lugar inconscientemente, la azotea, ahí se sentó y rompió en llanto.

Su amigo el castaño dijo que iría a buscarla pero Quinn se ofreció, el chico aceptó, estaba consciente de la conexión que tenía esas dos, Quinn no tuvo que pensar mucho, al ver a su alrededor y no encontrarla supo donde estaría, tomó dos bebidas y fue a buscarla.

- ¿Quieres un trago? – Dijo alargando el vaso a la morena, esta lucía calmada, pero tomó el vaso y volvió a llorar, la rubia se acercó la abrazó y acariciaba su cabello.

- Nunca fui buena en esto de consolar, es decir, apenas puedo conmigo misma y nunca le di mucha importancia a estas cosas, tu deberías hacer lo mismo, no le hagas caso y olvida el pasado.

- Es que tú no entiendes, el tiene razón. Desde que el se fue no he vuelto a encontrar a nadie más ¡Mírame! Sólo me buscan por fama y dinero, nadie realmente me quiere – Dijo entre lágrimas.

- Rachel, te golpearé si sigues llorando o sea ¡No le hagas caso a ese imbécil! Mira, afuera pueden haber mucha gente que quisiera tener algo contigo, incluso… Este, no le hagas caso ¿Sí? Eres hermosa – Dijo un tanto poco sutil la rubia, no tenía paciencia para estas cosas.

- Tienes razón… Gracias Quinn – Dijo más calmada.

- Tranquila, además les dije a los de seguridad que tuvieran una pequeña charla con él – Dijo con una gran sonrisa de malicia.

- ¿Sí? ¿Y qué le dirán? – Ese comentario se ganó la mirada fija de la rubia con la ceja levanta – Deja de mirarme así ¿Qué le dirán?

- Haber, una pequeña CHARLA – Haciendo símbolo de comillas con sus manos, hubo un silencio t ambas estallaron a carcajadas.

- Creo que debería bajar, deben estar preocupados por mí – Dijo la morena, aunque prefería quedarse ahí con la rubia, SU rubia.

- Que se preocupen un poquito más, quiero quedarme aquí contigo – Dijo la rubia bajando la mirada, luego simplemente se quedaron mirándose por un rato prolongado, entrando en sus mundos en donde no existía una fiesta fuera de control allá afuera donde todo el mundo estaría haciendo lo que le da la gana, incluso la música parecía haber desaparecido para ellas, comenzaban a acercarse lentamente con sus miradas fijas en sus labios, pero una voz las sacó del trance haciendo que se volvieran a donde estaba esa voz, era Puckerman, algo ebrio.

- ¡Oh! Lo siento chicas, estaba buscando un sitio para… Con… ¿Cómo es que te llamabas? – Dijo preguntándole a la chica ebria que llevaba a su lado, la chicas sólo pudieron reír ante esa imagen, era típico de Puck.

- Lárgate a un hotel Puckerman – Dijo entre risas Quinn.

- Por allá hay bastante árboles, muy romántico – Dijo bromeando Rachel.

- Ya, muy graciosas, sigan en lo suyo – Dijo alzando las cejas y se fue, ambas estaban sonrojadas antes ese comentario.

- Noah jamás cambiará – Dijo Quinn.

- Es así desde la secundaria – Dijo Rachel – Estudiamos juntos en Ohio.

- El mundo es bastante pequeño – Dijo sacando un cigarrillo que fue arrebatado por Rachel.

- ¿Tienes que hacer eso siempre? – Dijo la morena refiriéndose a fumar.

- ¿Y a ti qué te importa? Dame mi cigarrillo – Alargó su mano para tratar de quitárselo pero Rachel la esquivó.

- Pero claro que me importa, te puedo dar muchas razones para que no lo hagas – Dijo mientras seguía esquivando a la rubia.

- No seas infantil y dame mi cigarro, soy bastante mayor para saber que quiero y no hacer con mi vida.

- Primero, te daña tu voz – Esquiva a la rubia – Segundo, daña tu salud – Esquivaba de nuevo – Tercero, una chica tan linda como tu no debería fumar – Rachel quedó contra la pared y la rubia paró en seco frente a ella ante ese comentario – Y por último – Dijo respirando entrecortadamente – Porque me importas…

Y ahí estaba Rachel Berry derribando los muros de Quinn Fabray, sin interrupciones, mientras sus labios se unían con suavidad, con un poco de miedo a las reacciones, pero luego se convirtió en un beso lleno de dulzura, ahí estaba una Quinn Fabray aceptando todo lo que Rachel tenía para ofrecerle, dejándola tirar sus muros y dándole paso a su corazón, cuando por fin se separaron, ambas no pudieron evitar sonreír, pero no todo iba a ser tan fácil, la realidad golpeó de repente al sentido común Fabray.

- ¿Qué acaba de pasar Rachel? – Dijo separándose – Lo siento.

- Acaba de pasar, lo que tenía que pasar – Dijo la morena dándole una mirada llena de ternura.

- Rachel… Tu me conoces…

- Te conozco más de lo que crees Quinn, sólo tienes que dejar de bloquear tus sentimientos….

- ¿Y qué voy a ganar con todo esto?

- Felicidad Quinn.

Quinn también se caracterizaba por ser una personas bastante impulsiva, por eso en eso momento lo único que pudo responder fue un beso a la morena cargado con todo lo que sentía por ella que se ha estado conteniendo, lo que pasaba por su cabeza era que le deparará el futuro con alguien tan diferente pero a la vez tan parecida a ella.

- Entonces ¿Qué hacemos ahora señorita Fabray? – Dijo Rachel.

- Bueno, ahora no sé, pero sé que harás mañana en la noche – Dijo la rubia con una sonrisa.

- Ni yo se qué haré mañana en la noche ¿Cómo es que…? Ah comprendo.

La rubia no puro evitar reírse con eso – Escucha, mañana pasaré por ti – Dijo la rubia al dejar de reír.

- ¿Es eso una cita señorita? – Dijo fingiendo sorpresa.

- Bueno puedes llamarlo cita, secuestro, violación de tu espacio personal, como quieras.

Rachel sólo rió, la rubia y sus ocurrencias, aunque a decir verdad le encantaban esas ocurrencias a menos que estuvieran ligadas a abuso de alcohol y cigarros.

- Ven, sígueme – Dijo la rubia llevándose a la morena.

La rubia llevó a la morena al salón donde tienen sus instrumentos.

- Aparte de la azotea, aquí es donde vengo cuando tengo que drenar cosas, este sitio es especial ¿Lo sientes? Te da una paz interior.

Rachel se paseó por el lugar, observando los psoters, los instrumentos de las chicas.

- Tócame algo – Le dijo la morena a Quinn, ella alzó la ceja y sonrió de manera pícara y divertida, la morena se puso extremadamente roja al darse cuenta de lo que dijo.

- Me refería a una canción – Dijo riendo – Mal pensada.

- Yo no estaba pensando en otra cosa ¿Qué pensaste que pensaba?

- Olvídalo y toca la canción de una vez – Dijo la morena demasiado roja mientras Quinn estallaba de la risa.

- Oye, yo sí fuera tu soltara eso – Dijo refiriéndose a Rachel tomando el bajo de Santana – Se pone de muy mal humor cuando mueven su bajo.

- Oh, lo siento – Dijo la morena dejando el bajo ahí - ¿Es esa tu guitarra? – Dijo señalando una guitarra eléctrica que ahí se encontraba.

- Sí, es mi eléctrica ¿No es una belleza? – Dijo sonriendo la rubia.

- No tanto como la dueña – Dijo con naturalidad y para aliviar el sonrojo de la rubia… - ¿Cómo se llama?

- Se llama Beth… La acústica se llama Judy… Me la dio mi madre hace mucho tiempo por eso le puse su nombre… A veces me arrepiento.

- No pasa nada, yo le pondría Barbra Streisand – Dijo la morena para hacer reír a la rubia y ver su sonrisa de nuevo.

- ¿Dónde está la guitarra de Marley?

- Ella no vive aquí, por esa siempre la trae consigo, creo que aún le falta mucho para ser una Unholy oficial – Dijo la rubia.

- ¿Ella te agrada no? – Algo de celos y curiosidad Berry al aire.

- Por supuesto, sí no, ni la trataría, no soy hipócrita, digo las cosas de frente, ni estaría en mi banda.

- Interesante… ¿Y no me vas a tocar nada… Es decir una canción? – Corrigió rápidamente conociendo la mente de la rubia.

- ¿Sabes algo? Y escucha bien que no lo diré dos veces, me cuesta admitirlo… - Dijo la rubia del rapado.

- Dilo de una vez.

- Me… me… Me pones nerviosa – Dijo apartando la mirada.

- ¿He escuchado bien? No, no, no estoy hay que grabarlo ¡Dilo de nuevo! – Dijo la morena, era su turno de fastidiar a la rubia.

- Ya sé para no volverte a decir algo así.

- Viniendo de ti, es algo muy dulce – La morena se acercó y dio un beso en los labios de la rubia, luego de separarse, la rubia se levantó, fue a la pequeña heladera que tenían allí y sacó una botella, empezó a beberla directamente, la morena la observó por un rato dejándose llevar por la sexy imagen hasta que recapacitó.

- ¿Qué crees que haces? Deja de hacer eso siempre Fabray.

- ¿Hacer qué? – Dijo desentendida la rubia.

- ¿Tienes que estar ebria siempre?

- No estoy ebria, pero un poco de esto y ya no estaré nerviosa – Dijo con una sonrisa.

- A mi no me parece gracioso.

- Pues toma un poco, vamos, relájate un poco – Le dijo ofreciéndole de su vodka – En el fondo también te gusta.

- Sí, me gusta beber de vez en cuando un poco en las fiesta y eso, pero no siempre sólo porque estoy aburrida o nerviosa.

- ¿Sabes? El alcohol también me pone cariñosa… - Rachel se lo pensó unos segundo y accedió finalmente.

- Está bien, pero sólo un poco… No tienes remedio.

- Tú puedes ser mi remedio.

- ¿Así le dices a las demás chicas no?

- La verdad ninguna otra chica pensaba que yo necesitaba un remedio – Dijo la rubia haciendo reír a la morena y así se quedaron un rato ambas bebiendo y charlando.

Bueno esto fue todo, obviamente no se queda así, pero lo dejé hasta aquí por este capítulo porque necesito organizar las ideas, quería actualizar y eso pues, vendrán buenas cosas en el capítulo siguiente, espero sus opiniones, aquí les dejo un dato curioso:

La guitarra de Quinn es una Ibanez Jem images?q=tbn:ANd9GcRDdChzgCqWUOWBV_skSRQ6RC0YyjRiQk6K5YUv6jYS9O jsr7x5sC0OaghyJg (Quiten los espacios)

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