El retorno de la bruja.

Parte 4

Apenas dormí en la noche, cada vez que cerraba los ojos me venían aquellas imágenes de la muerte de mi madre, decidí levantarme, al principio me sentí desorientada, hasta que recordé donde me encontraba, en la habitación se encontraba una enorme ventana cubierta por una vieja sabana, decidí quitarla para ver el exterior un poco y despejarme.

El sol apenas iluminaba, una densa nube cubría todo el castillo y el bosque, esa niebla fantasmal que lo rodeaba no me hacía mucha gracia… me volví para observar mejor mi habitación, No era un cuarto muy grande y estaba amueblado con muebles sombríos, sin embargo, era mejor que lo que tenía en el poblado.

Algo nuevo había en la habitación, sobre una vieja silla se encontraba un hermoso atuendo de color negro acompañado de unas relucientes botas negras, sobre la mesa encontré un jugoso desayuno junto a una nota.

"Os estaré esperando en la entrada del castillo, venid cuando terminéis el desayuno y comenzaremos el entrenamiento.

PD. Rumpelstiskin"

Al terminar el desayuno me cambié mi destrozado vestido por la nueva ropa, parecía estar hecha a medida, abrí la puerta y me asomé al pasillo, no vi a nadie y no se oía ningún ruido, cerré la puerta tras salir y comencé a andar pasillo abajo.

Me sentí perdida, el castillo era por dentro como un laberinto de habitaciones, escaleras y corredores entrelazados, las paredes estaban recubiertas de cálidos y ricos tapices y alfombras, unas habitaciones estaban amuebladas con orden y elegancia, otras completamente vacías llenas de telarañas, viejos muebles llenos de polvo y extraños objetos, encontré unas escaleras que daban al exterior, me apresuré a salir, no quería hacer esperar a Rumpelstiskin.

Storybrook, Mansión Mills.

El libro no me terminaba de enganchar, no podía dejar de revivir ese momento una y otra vez "Esto habría sido suficiente, Tú habrías sido suficiente." Arrojé el libro al sofá que había frente a mi llena de furia. Madre..., Maléfica me prometió venganza, estaba decidida a tenerla,Maléfica había salido temprano por la mañana y aún no había vuelto. Prácticamente me había ordenado que no saliera en todo el día, pues tenía preparada una sorpresa para mí que llamaría a mi puerta, de pronto, el timbre sonó.

Al abrir la puerta antes de decir palabra alguna me quedo sorprendida, Blanca se encontraba ante mí, estaba bastante angustiada y tenía la cara pálida como la nieve, hace honor a su nombre.

-Qué demonios haces aquí.

-Regina, me siento mal por lo de tu madre, vengo a terminar con esta estúpida guerra, mátame.

-¿Qué tipo de broma es esta?

-No es ninguna broma Regina, esta estúpida guerra a causado ya demasiadas muertes, si la mía evita que sigan las muertes lo prefiero así.

Quería morir, bien, la complacería,Introduje la mano en su pecho sin ninguna consideración y saque su corazón, para mi asombro no era tan puro como creí, estaba comenzando a corromperse, la angustia que sentía estaba oscureciendo el corazón y ya se como terminan los corazones así.

- Ves esto? -le muestro la mancha negra de su corazón- se está oscureciendo, y cuando un corazón empieza a oscurecerse, no hay forma de volver atrás. Créeme, lo sé. -dije con algo parecido a Angustia- No necesito matarte, tú sola lo estas consiguiendo.

Reintroduzco su corazón a su lugar mientras le digo con voz sádica "Tendré mi final feliz, ahora fuera de mi porche.", miro una última vez su cara de desesperación, cierro la puerta y vuelvo al salón. No sé cómo es posible, pero estaba claro que este era el presente de maléfica, vieja bruja… nunca deja de sorprenderme, por fin Henry estará conmigo, blanca muerta y Gold sufriendo el castigo de Maléfica.

Castillo oscuro, Bosque infinito

Rumpelstiskin me esperaba frente al castillo, nos transportó a las profundidades de un bosque, no quise preguntar cual, con comenzar el entrenamiento sería suficiente, me entregó un libro de hechizos el cual me dijo que el mismo había escrito.

-Presta atención esto es importante, este libro es muy peculiar, pocos de mis aprendices han logrado controlar todos los conjuros que en el escribí, podéis ir practicando día a día cada uno de ellos.

-día a día? No tengo tanto tiempo, estuve toda la noche pensándolo y tengo clara una cosa, quiero vengar la muerte de mi madre, y aprender tantos hechizos me llevara años.

-Existe una forma de aprender todos los conjuros, al menos memorizarlos y ser capaz de conjurarlos, controlarlos depende de lo sagaz que sea quien los conjure, pocos han logrado hacerlo, por no decir que todos murieron en el intento.

-qué forma es esa, como he de hacerlo.

-las páginas del libro están escritas con una tinta mágica, no solo leyendo se aprende, la forma de la que hablo es aspirando las palabras, pero aspirar demasiadas podría ser demasiado para vuestro cuerpo y provocaros la muerte, si estáis dispuesta a hacerlo simplemente soplad sobre las paginas y aspirad el polvo que aparecerá.

-una vez hecho eso podre usar cualquier conjuro de los que en este libro describe?

-así es, una última advertencia, toda magia tiene su precio, escoged bien.

Rumpelstiskin chasqueó sus dedos desapareciendo envuelto en humo soltando esa peculiar risilla suya, se escuchó un tremendo rugido que hizo que varios pájaros alzaran el vuelo huyendo del bosque, el suelo comenzó a temblar cada vez con más intensidad hasta que de entre los arboles apareció un gigantesco ogro, me quedé aterrorizada al ver el tamaño de ese monstruo, su único ojo mostraba la furia que llevaba en su interior. Acercó su cabeza hacia mí, me agaché nerviosa y arrojé arena a su ojo para después comenzar a correr al interior del bosque intentando escapar de ese ser, en mi cabeza escuchaba la voz de Rumpelstiskin, "no podéis huir de un ogro, lo sabéis bastante bien", me escondí en unos matorrales, aún escuchaba a ese ogro rugiendo, sé que me estaba buscando y no tardaría ni 2 minutos en acabar conmigo, el único modo era usando mi magia, recordé lo que mi madre dijo, no usar la magia negra a no ser que sea necesario, "recordad que le pasó por no usarla, si queréis seguid su camino no uséis la magia contra el ogro" , era la voz de Rumpelstiskin en mi mente, el ogro cada vez se oía más cerca, abrí el libro y pase las paginas mientras soplaba formándose una nube negra, cuando pase todas las paginas aspire y sentí como todo ese humo penetró en mi interior, cerré los ojos quedándome paralizada, sentí calor por todo mi cuerpo, me dolía todo, era como si estuviese ardiendo en mi interior, recordé el momento en el que los guardias del rey mataron a mi madre, estaba decidida a usar la magia más poderosa para vengarme, no quería morir, abrí los ojos y el anillo comenzó a brillar volviendo a convertirse en el cetro, lo cogí decidida, era una señal de que mi madre estaba junto a mi para ayudarme a vencer a ese monstruo, me giré hacia donde se escuchaba aún el ogro y comencé a correr hasta estar detrás de él, levante mi mano envolviendo al ogro en una densa nube de humo convirtiéndolo en un hermoso unicornio blanco, al instante Rumpelstiskin apareció junto a mí.

-Me habéis sorprendido querida, sois la primera persona que logra sobrevivir al libro de hechizos, tenéis un corazón fuerte, mas no veo que hayáis matado al ogro.

-Ya no hay razón para matarlo, ahora es un ser inocente, un hermoso unicornio.

-Nada es inocente-usó su magia para cambiar el aspecto del unicornio al del rey Mario- el también es inocente para otras personas, después de todo libró a su reino de una poderosa bruja, por qué razón tendríais entonces que matarlo?

Introduje mi mano en el pecho de ese hombre con todo mi odio y rencor y saqué su corazón, sé que no es el rey realmente pero solo ver su apariencia me satisface, usé el cetro para conjurar una esfera de fuego y mientras miraba a Rumpelstiskin sonriente hice arder el corazón reduciéndolo a cenizas.

-satisfecho?

-Pregúntatelo a ti misma, eres un diamante que pulir, si realmente te gustó podrás hacérselo al verdadero, por hoy es suficiente, estarás agotada después de todo esto.

Rumpelstiskin uso su magia para transportarnos al castillo, volví a mi habitación y al tumbarme me quede dormida, estaba exhausta después del combate, me gustó esa sensación de poder, ver cómo me temía, estoy deseando vengaros madre, pronto lo podré hacer.

Continuará.