El que no ama por miedo al fracaso.

Fiesta.

Llegaron a la sala de Akatsuki y comenzaron a celebrar. Hidan no se demoró en sacar barias botellas de sake. El cual comenzó a tomar sin cuidado.

-Hey, rubia ten un poco.- Le extendió una botella de sake al rubio

-No voy a beber, hm.- Sentencio.

-Que pasa rubia. No me digas que no sabes beber.- Dijo burlonamente el jashinista.

-Claro que sí, hm.- Replico el rubio

-Pues pruébalo.- Le reto Hidan.

Deidara le arrancho la botella y bebió de esta sin reparo. Sasori quien estaba a su costado no podía creer que su estúpido alumno había caído en el juego del religioso, pero dejo de prestarle atención y se dirigió a felicitar a Konan con regalo en mano.

-Konan feliz cumpleaños. Esto es de parte de Deidara y mía.-

-Gracias Sasori.- Le respondió con una cálida sonrisa, algo inusual en ella.

- Konan esto es para ti.- Esta vez fue Itachi quien le dio una caja pequeña envuelta en papel azul con moño plateado. Recibió un agradecimiento de parte de ella y una sonrisa.

- Hey. Konan.- Esta vez fue el albino.- Este es un obsequio del avaro y mío.- Mintió puesto que Kakuzu no ayudo a comprar el regalo. El albino lo compro por su cuenta con algo de dinero que tenía y tuvo que pedirle ayuda a Deidara para escogerlo. El nombrado se sorprendió pero trato de disimularlo.

Luego vino el regalo de Tobi y Zetsu. Era una caja mediana. – ¡Konan - chan feliz cumpleaños!- Le dio un abrazo antes de entregarle su regalo.

Ahora solo faltaba el regalo de Pain quien por alguna razón estaba en la cocina.

-¿Que pasa Pain?- Le pregunto.

- Acomodando las cosas que estaban dentro del estante que al parecer quienes lo votaron no se dignaron a recoger.- Respondió tratando de contener su enojo.

La peli azul bordeo el estante aun en el piso y puso una mano en el hombro del otro. – Después lo arreglas ahora estoy celebrando mi cumpleaños.-

-Si tienes razón, lo siento.-

- Entonces regresemos a la sala.- Dijo para salir de ahí, pero tropezó [ya se imaginan con que] e iba a caer al piso si Pain no la sujetaba. La levanto y quedo frente a ella. La cumpleañera miro al suelo cosa que saco una sonrisa del peli naranja.

- ¿Oigan que paso?- Pregunto Zetsu.

-Konan casi se cae con el estante.- Respondió Sasori.

- Que tiene ese dichoso estante que deja a todos en el suelo.- Dijo Deidara fastidiado y se sintió avergonzado al recordar lo que paso con su maestro.

- ¡Es el estante del AMOR!- Grito el enmascarado a todo pulmón formando una corazón con sus manos.

-¡CALLATE TOBI!- Gritaron cuatro integrantes de la organización.

Poco tiempo después cantaron el famoso Feliz cumpleaños lo que dio inicio a la fiesta. Todos celebraban y a pesar de la bebida aún estaban sobrios, a excepción de quien ya suponen de Hidan y de nada más y nada menos que Deidara.

-Parece que Hidan y Deidara la están pasando bien.- Comento Kisame a su compañero.

-Pues yo no diría eso de Kakuzu y Sasori.- Respondió sin mirar a los otros dos.

Kisame volteo a ver a los susodichos. Ambos estaban recostados en la pared, uno a cada extremo y ambos miraban con atención cada movimiento de sus compañeros. Por alguna razón esto complacía a Kisame y no pudo ocultar su amplia sonrisa cuando se le vino una gran idea.

-Itachi, te propongo algo…-

En eso sonó un ruido de vidrios rotos era la botella que había caído al piso gracias a que Hidan la soltó de su mano izquierda. Hidan estaba abrazado de Deidara y este tenía una botella en la mano derecha y le invito al jashinista de ella. Hidan pasaba grandes sorbos y dejo de beber para conseguir aire, acto seguido Deidara le arrancho y bebió de la misma botella. A lo lejos podías observar a un Sasori celoso por el hecho que bebiera de la misma saliva de Hidan y que le deje hacer lo que le plazca.

Sasori amaba con locura a su inocente ángel. Era lo perfecto, para él, existente en este mundo, era sumamente bello su compañero que tenía una idea opuesta a su arte, aunque en ese momento no le importaba. El arte era eterno y deseaba hacer lo mismo con su querido Deidara, convertirlo en su más preciada obra de arte. Pero no podía él era tan preciado para el que era como quitarse la vida a sí mismo. Simplemente no podía hacerle eso. Además, el no aceptaría a una marioneta como el, que no siente aparentemente pero la verdad es que si sentía, especialmente por su corazón y debido a ello ya que necesita fuente de chakra no pudo ser una marioneta completa.

Mientras Sasori estaba en sus pensamientos, los dos compañeros no parecían perder tiempo. De la nada comenzaron a acariciarse, a decirse palabras amorosas y a cogerse el pelo. Que si sus compañeros no los conocieran pensarían que tienen algo entre ellos.

-Oye Dei estas muy guapo hic*- Dijo mientras le sobaba la cabeza y jugaba enredando los dorados cabellos en sus dedos con la mano derecha y con la otra acariciaba su rostro, deslizando la yema de los dedos hasta los labios.

-En serio maldito jashinista hic*, hm- Se habían sentado en una silla y Deidara se había sentado encima de el con los brazos alrededor de su cuello.

Todos los Akatsuki se quedaron en shock ante tal acto de los dos. Pero Itachi era el único que parecía tener ninguna reacción ante esto. Sasori por poco y se queda boquiabierto, no podía creer que esos dos estuvieran actuando de esa manera estando borrachos era el colmo de los colmos. Kakuzu era otro que, su cerebro, no lograba procesar la información. Simplemente era demasiado para cualquiera. Estaban a punto de besarse cuando Sasori al igual que Kakuzu en un mismo acto los separaron y se fueron a sus respectivos cuartos.

En los cuartos…

Sasori empujo a Deidara para meterlo adentro. No podía creerlo, ese mocoso sí que era un dolor de cabeza. Acto seguido serró la puerta tras de él. Se dirigió a su escritorio, encendió la lámpara y como siempre se puso a reparar sus marionetas.

-¿Oe pero que hic* demonios te pasa Sasori no Danna hm?- Sasori no respondió, estaba tan enojado con él por lo sucedido que no quería ni dirigirle la mirada. ¿Pero que le importaba lo que quiera hacer el rubio? La respuesta era simple, lo amaba, lo amaba demasiado desde que se volvió su compañero. Desde que llego y entro en su vida. Y esa persona que amaba estaba a punto de besarse con el maldito de Hidan.

-Sasori hic* Sasori respóndeme- Dijo Deidara sacando de sus pensamientos a Sasori.

Pero seamos sinceros, el pelirrojo quería muchísimo a Deidara pero nunca se le había declarado. La verdad tenía miedo. Miedo al fracaso a que la persona que amaba la perdiera, que no sintiera lo mismo por él y que su amor no sea correspondido.

- Es mejor que descanses y dejes de hacer un "show".- Con sinceridad no le importaba el "show", con tal de que con quien lo hiciese fuera él. Un momento… ¿En verdad pensó eso?

-Hay Danna hic* eres bien aburrido.- Dijo con una voz de ebrio y soñoliento. Sin más que pudiera decir se quitó la capa de Akatsuki y sus demás prendas hasta quedarse solamente con los bóxer. Se tumbó en la cama y se quedó al instante profundamente dormido. Sasori se levantó, se dirigió asía el rubio, le tapo con las sabanas y le dio un cálido beso en la frente.

-Buenas noches…mocoso- Fue lo último que dijo para separarse rápidamente de él

Mientras tanto…

Hidan tras mucho discutir con el mayor se hecho a dormir sin importarle que aun traía la capa y que estaba encima de las sabanas. Kakuzu estaba contando su dinero para tratar de desahogarse. Hidan era un idiota, siempre lo hacía enojar y acababan discutiendo, pero esta vez se pasó de la raya. Esta vez Kakuzu estaba molesto en serio. Es decir él estaba junto a Hidan y en su cara se atrevió a coquetear con el rubio. ¿Cómo se atrevía? Él era suyo y de nadie más, nadie tenía por qué estar en esa clase de situación con Hidan si no fuera con… Un minuto pero en que pensaba. Hidan "suyo", no se tenían una buena relación que digamos como compañeros como para decir que Hidan era suyo. No. Hidan era libre de hacer lo que quisiera. Estaba en todo su derecho. Hidan podía tener a quien quisiera, aún era joven y no se veía como el… un monstruo al que temen y que definitivamente nadie ni siquiera alguien como Hidan amaría.

Resignado, guardo su dinero y se dispuso a dormir cuando vio a Hidan sobre las sabanas y con la capa de la organización. Se acercó a él y se sentó en la cama. Comenzó a desabrochar la capa y con cuidado la retiro. Lo que si le costó un poco más fue sacar las sabanas, pero cuando lo logro cubrió al albino con ella. –Realmente eres un idiota.- Dijo en un susurro para luego ir a su cama y dejarse llevar en los brazos de Morfeo.