N/A: ¡Sorpresa! xD Hoy comienza un día especial, creo, y ¡llueve!. Este capítulo va dedicado a mi querida hermanita por portarse bien xD (¡Ánimo con ese Shot sin número de capítulos estipulados!). E quitado la simbología por que ya se entienden los guiones, las cursivas y lo que va entre comillas.
Resumen: No pensó que afectaría su vida cuando decidió salvarlo. No imaginó que pasaría una noche en prisión y que sería botada de casa al día siguiente, ni creyó que, cinco años después, se enamoraría del hombre en que se había convertido el muchacho moribundo.
Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Kishi, yo simplemente manipulo sus vidas, los mato y revivo a mi antojo. Esto es sin ánimos de lucro.
Guardian
File 04: Vestido…-
Sakura sonrió mientras veía la siempre esperada escena: Anko dándole un guantazo a Kakashi por leer el libro de paraíso erótico mientras hacía de vago.
- ¡Pon la mesa al menos, so vago! – exclamó perdiéndose en la cocina.
Esa mañana, mientras pensaba en la escena que había dado en el restaurante la noche anterior, se preguntó qué pensaría Sasuke de ella. Tal vez diría que era una llorona, por que había llorado como un bebé cuando Naruto le dijo feliz cumpleaños.
Cuando había decidido quedarse tirada en su cama sin hacer nada, el teléfono sonó y ella contestó. Anko había dado las órdenes precisas:
- Te quiero bañada, vestida y con una sonrisa a las dos, pasaré por ti. ¡Nos vamos a comer a casa y a celebrar que ya tienes 24 muchachita!
Y a la hora había estado ahí, golpeando su puerta como si la fuese a echar abajo. Suspiró mientras iba a ayudar a su excéntrica amiga a la cocina. Kakashi se quejaba quedadamente que prefería estar tirado en un sofá leyendo su libro.
Esa era su rutina normal cuando venía su cumpleaños; una comida en casa de Anko, una salida por las tiendas junto a Temari y Tenten y ya. Pero la cena, el baile, el pastel y la fotografía de la noche anterior aún se le hacían irreales.
Sakura se detuvo a medio camino cuando el timbre sonó. No le hizo falta escuchar a Anko para abrir la puerta, la mayoría de los amigos de Mitarashi la conocían.
- ¡Sakura! – chilló la mujer rubia dándole un abrazo. La pelirosa comenzó a asfixiarse por el busto de la mujer mayor hasta que Shizune intervino.
- Sakura-san, feliz cumpleaños – la aludida asintió aún con la sorpresa sobre ella. Anko había invitado a Tsunade y Shizune.
- Oye Sakura, te he comprado un regalo – comenzó a decir Tsunade con una mano tras su espalda. Tenía las mejillas rojas – pero ¿sabes? No he resistido la tentación y me lo he estado tomando por el camino – sonrió jocosamente. La morena, mano derecha de Tsunade, puso una mano en su frente con completa vergüenza mientras la rubia reía.
Sakura sólo sonrió, acostumbrada al alcoholismo de su maestra en medicina.
Siempre era así cuando Naruto iba a la mansión Uchiha. A Mikoto le encantaban las visitas del Uzumaki por que era quien ponía la alegría, y por que era capaz de hacer reír a Fugaku con sus ideas absurdas que sacaba de pronto.
Sasuke y Naruto habían sido amigos desde el instituto, en su comienzo Mikoto escuchaba pacientemente los berreos de su hijo sobre el detestable rubio, siempre decía que le exasperaba su estupidez y la poca seriedad que tenía siendo que era el heredero de los Uzumaki.
Sasuke siempre se había encerrado en la idea de ser mejor que su hermano, no tenía amigos por que intentaba ser igual que Itachi, intentaba tolerar a las personas con las que sabía que Itachi podría congeniar, pero al tiempo terminaba cansándose de usar la máscara de su hermano y terminaba rechazando a la gente. Siempre era así… sin embargo, tiempo después comprendió que él no era su hermano mayor. Quien tuvo que ver en ese cambio de pensamiento fue Naruto.
Con los años, las cosas comenzaron a cambiar; Sasuke seguía hablando de Naruto y de su estupidez, la diferencia era que, cuando hablaba de él, tenía una sonrisa en la cara y en ocasiones reía cuando contaba una anécdota del rubio.
Mikoto siempre había querido conocer a la persona que cambió a su hijo. Ella creía que en la vida, siempre hay una persona que se convierte en tu mejor amigo de toda la vida. Si aplicaba esa creencia en Sasuke, Naruto era el mejor amigo de su hijo.
Ella fue capaz de ver el apoyo mutuo que ambos se daban, las confidencias que tenían, los complots que realizaban. Incluso las travesuras a las que Naruto arrastraba a su hijo, y en esos momentos ella podía ver al niño que tiempo atrás se había perdido.
Pero también sabía que Naruto no era sólo felicidad, a pesar de que era de las personas que convertían las debilidades en fuerza, el pesimismo en optimismo y la oscuridad en luz. Naruto pasó el peor momento de su vida cuando sus padres se accidentaron quedando al borde de la muerte, Sasuke estuvo ahí junto a la mejor amiga del rubio y él pudo superarlo. Después Sasuke fue atacado en la graduación, y Naruto se tomó la afrenta como algo personal y estuvo a su lado mientras su hijo se recuperaba.
Luego fue Sasuke quien apoyó a Naruto cuando su mejor amiga desapareció. Mikoto supo que la muchacha se había vuelto inaccesible y los padres de ella se habían cambiado de casa. Ella había sido una amiga de infancia del rubio y eso resultó un golpe realmente duro para él. Entonces había aparecido la heredera Hyuuga que con paciencia curó las heridas de Naruto.
Ese chico seguramente no se daba cuenta por todas las cosas que había pasado. Él tenía la grandiosa virtud de la inocencia, algo que era casi imposible de mantener en el mundo actual.
- ¡Oka-chan! – llamó el rubio mientras jugaba con Kyoshiro. La mujer sonrió mientras Sasuke golpeaba al rubio en la cabeza por la falta de respeto, aquel gesto infantil de su hijo sacó una sonrisa más en Mikoto.
- No le digas así a mi madre – gruñó el Uchiha. Naruto sonrió con una mueca zorruna.
- ¿Qué? Pero si tu le dijiste así a mi madre la otra vez, ¡incluso recibiste un abrazo! – le acusó. Sasuke se sonrojó al recordarlo.
Fue en un momento de despiste donde sus ideas se habían cruzado. Estaba en la casa Uzumaki hablando con Naruto, estaba pensando organizar una fiesta para el cumpleaños de su madre y quería comentarlo con Kushina ya que era una buena amiga de Mikoto. Cuando la señora Uzumaki entró a la habitación de su hijo llevando una bandeja con jugos, vio su oportunidad. La mujer pelirroja sonrió y se volteó para irse, entonces ocurrió:
- ¡Oka-san! – había llamado. Naruto se enredó con su lengua cortando lo que fuese que estaba hablando y la señora Uzumaki se había detenido a medio camino. Sasuke tuvo la sensación de vergüenza más impresionante de su vida cuando Kushina gritó a su marido con una sonrisa.
- ¡Minato! Sasuke me ha llamado mamá, ¿no es adorable? – dijo abrazando al pelinegro. Minato había aparecido por la puerta con una sonrisa pícara para burlarse de la cara roja que tenía el Uchiha en esos momentos.
- ¿Almorzarás aquí, Naruto-kun? – Cuestionó la mujer mientras el rubio asentía - ¿ramen? – tanteó con una sonrisa. Naruto respondió afirmativamente y entusiasmado mientras Sasuke bufaba divertido de la actitud infantil de su amigo.
- Sabía que Naruto estaba por aquí – se dejó ver Fugaku con una leve sonrisa – ¿nos acompañarás a comer?
- Ra… men – balbuceó Kyoshiro con una sonrisa – ¡ramen!
- Es de esperarse, siendo un Uzumaki – sonrió el hombre aceptando la respuesta de su nieto – Minato también tenía una adicción al ramen – el rubio sonrió avergonzado pero feliz.
Básicamente, la familia Uchiha era la segunda familia de Naruto.
Se sentía como una pervertida… no, espera, era una pervertida. Él también, aunque tenía elegancia. Recordó que se había encontrado el día anterior con él para almorzar, entonces había comenzado: en la ducha, en la cocina, en el sofá, en la cama… durante el almuerzo de ayer, luego la cena. Miró el techo con una sonrisa cansada.
Él dormía a su lado, con una expresión relajada y el brillante cabello sedoso y revuelto, caía como una cortina castaña sobre su ancha espalda.
Era precioso.
Miró el papel sobre el mueble de tono caoba y suspiró. Había llegado el día anterior, era de la prima de Neji. Se casaba dentro de poco y ella estaba invitada. No podía evitar imaginarse dando explicaciones de por qué estaba con Neji, mucho menos de cómo lo había conocido. A Hinata la había conocido cuando iba a la tienda de lencería para hablar con Sakura… debía reconocer que esa Hyuuga era bondadosa, apenas la conocía y la invitaba para un día tan importante.
Bueno, al menos iría Sakura. No estaría sola.
Desvió su mirada a un lado y alzó su mano para tocar la suavidad del cabello. ¿Qué shampoo usaba? Se cuestionó antes de sonreír como estúpida, ¿de dónde se le ocurrían esas preguntas?
Parpadeó sin dejar de acariciar suavemente las hebras castañas, era un total gusto para su tacto y… Neji se veía condenadamente sexy con el cabello suelto cayendo por su espalda o agitándose cuando estaba sobre ella en la cama…
¡Para Tenten!
- Pervertida – susurró con reproche. Desvió su mirada nuevamente a Neji notando que él tenía sus claros ojos abiertos y la miraba con una sonrisa ladeada que anunciaba peligro.
- ¿Puedo ayudarte con eso? – preguntó con voz ronca mientras la tiraba hacia él.
Tenten, mientras era arrastrada a algún lugar, se preguntó por qué siempre era Neji el que escuchaba sus pensamientos espontáneos que expresaba a voz.
- ¡Ya vale Shikamaru, levanta tu culo de ahí ahora mismo! – el chico de la coleta dio un quejido cansado antes de rodar desde el sofá al suelo, donde se quedó tirado mientras la rubia intentaba parecer seria.
- Ya salí del sofá… – aclaró al ver la cara de circunstancias que ponía Temari. Le encantaba cuando se enfadaba, sus ojos se volvían más brillantes.
- Bien, entonces hazte un poco para allá – ordenó distraídamente mientras acomodaba los cojines. Shikamaru no se movió por que había espacio para que la rubia pasara sin pisarlo. Alzó la vista mientras ella se inclinaba para ordenar los cojines pequeños y sonrió levemente.
El desayuno pasó en silencio y esperó como siempre a que todos hubiesen terminado para retirarse. Ajustó su corbata en el espejo del recibidor y se calzó los zapatos mientras Kyoshiro se pegaba a su pierna como una lapa. Itachi apareció por el pasillo con una sonrisa ante la común escena, aunque no pensó que su hijo aún tuviese en mente dar un tour por Uchiha corp.
- Kyoshiro… hoy tengo que hacer – se disculpó Sasuke. El niño de ojos negros lo miró unos segundos y el menor de los Uchiha suspiró con alivio de que comprendiera, sin embargo cuando miró los ojos de su sobrino, vio que poco a poco estos se ponían brillantes y el niño comenzaba a hacer muecas extrañas… las mismas que hacía Sasuke para que no lo descubrieran llorando – mierda…
- Llévalo antes de que comience a llorar – sonrió Itachi. Al pasar a un lado de su hermano, puso una mano en el hombro de este con una expresión tranquila – como tenga los ojos rojos cuando llegue del trabajo te enteras, pequeño hermano estúpido – le sonrió a su hijo y besó su frente antes de marcharse.
Sasuke se quedó ahí, con una ligera mueca frustrada.
Se suponía que llevaría a Sakura de compras después del trabajo, por mucho que quisiera a su sobrino, sabía que Kyoshiro podía hacerle sombra a un lado de la ojiverde. Las mujeres siempre tenían debilidad por los niños lindos.
- Mierda… – el infante Uchiha le miró con ojos grandes y brillantes, sólo entonces Sasuke se percató que estaba vestido para salir.
La sonrisa de su hermano flotó en su mente antes de que frotara el puente de su nariz pidiendo paciencia. Itachi lo había planeado todo.
Maldito demonio.
Bajó con su elegancia y porte serio del Ferrari spider, podía sentir al personal femenino asomándose por las ventanas con la poca cautela y discreción que tenían. Usualmente cerraba la puerta, ponía la alarma y entraba a Uchiha corp., sin embargo, esta vez rodeó el deportivo y abrió la puerta del copiloto.
Kyoshiro bajó de un salto la gran distancia entre el automóvil y el suelo. Aferró su mano al pantalón de Sasuke y caminó casi sincronizadamente con él dentro del enorme edificio.
Sonrió internamente viendo los grandes ojos de su sobrino mirando todo su entorno, en ese momento podía saber como se sentía: todo era grande, nuevo, como otro mundo y… oh mierda, esa de ahí era la pesada su secretaria.
Parecía que tuviese un radar para saber cuando llegaba o en qué parte de la empresa se encontraba. Lo que verdaderamente le fastidiaba, era que esta 'fan' era una exhibicionista. A él le parecía que cada día quería romper el record de venir con ropa más escotada.
- Sasuke-san – saludó ajustándose los lentes. Karin tenía los tres primeros botones de la blusa blanca desabrochados. Sasuke evitó mirarla y se hizo el distraído cosa que ofendió a la mujer – tiene que revisar unos permisos que envió Itachi-san sobre unas inversiones extranjeras, a las 10 tiene una junta general con los jefes de las divisiones de informática y seguridad – la mujer tomó aire mientras le seguía camino a la oficina – a las 12 ti-
- Cancela todo desde las doce en adelante – cortó él con una mirada dura. Kyoshiro le imitó frunciendo exageradamente el entrecejo mientras se cruzaba de brazos – tengo otros asuntos que atender – suavizó la voz tras ver a su sobrino. La mujer pareció escandalizada por un momento antes de ajustarse las gafas nerviosamente otra vez.
- La reunión con las empresas Hyuuga es muy importante y luego debe asistir a la-
- Cárgale el trabajo al bastardo de mi hermano – gruñó cerrándole la puerta en la cara.
Karin se mordió el labio inferior irritada. Sasuke Uchiha podía ser el partido perfecto en cuanto a apariencia, pero por dentro era un desgraciado arrogante que… cada vez que la ordenaba de esa manera la hacía embobarse.
Sacudió la cabeza antes de partir con la lista de citas para cancelar que figuraban desde las doce en adelante. De pronto se detuvo en seco, ¿qué tenía que hacer que era más importante que las relaciones financieras de su empresa?
Chasqueó la lengua decidida a averiguarlo.
Sakura miró el reloj en su muñeca con una sonrisa estúpida mientras las miradas de sus compañeras se clavaban más en ella. No les hizo caso por que faltaban unos minutos más…
- Sakura – llamó suavemente Tenten. La pelirosa desvió su mirada distraída a sus amigas y luego se puso a resguardo al notar que tras las sonrisas extrañas había segundas intenciones.
- ¿Hay algo… que quieras contarnos? – la rubia se veía más peligrosa con ese brillo diabólico en sus ojos. Dios, a veces se preguntaba que tan capaz era de comprender a Shikamaru antes de que la Sabaku lo desnucara con un guantazo. Pobre de él.
Y pobre de ella. Debía elegir con cuidado las palabras para no soltar demasiada información.
- Esa sonrisa – dijo Tenten sentándose a un lado de la ojiverde mientras su expresión de astuta felicidad la hacía resplandecer - ¿tiene que ver con el armani-psicópata?
- ¡Su nombre es Sasuke! – Saltó, y luego cubrió su boca mientras la rubia soltaba un par de carcajadas y Tenten asentía con agrado – Sasuke es… una buena persona – balbuceó intentando romper el silencio para que dejasen de mirarla.
- Sakura – llamó la rubia poniendo ambas manos en los hombros de la Haruno – estoy feliz por ti – Sakura parpadeó confundida y conmocionada por la sinceridad que destilaban las palabras de Temari.
- Has estado muy sola todos estos años, Sakura – confirmó la castaña.
Como cada vez que tocaban temas de ese tipo, un intenso dolor llegaba a su garganta y lograba que sus ojos lagrimearan haciéndolos más brillantes. Pero… detestaba compadecerse, así que sonrió.
- Sólo estamos arreglando las cosas para la despedida de solteros de los novios – explicó con calma mientras parpadeaba.
- No importa la excusa que ocupes Sakura, sólo diviértete – la rubia le sonrió suavemente antes de apuntarle hacia atrás. Se giró lentamente hasta encontrarse con Sasuke que caminaba con paso tranquilo y cargado de poderío. A su lado, un pequeño niño de cabellos negros, piel blanca y ojos rasgados y oscuros le seguía.
- Lo siento – se disculpó el Uchiha. A Sakura le parecía increíble que aún disculpándose, su imagen de grandeza no cayera – Kyoshiro insistió en venir…
Sakura se acuclilló frente al niño que se aferraba del pantalón de Sasuke como si su vida dependiera de ello. La miró con sus ojos grandes y parpadeó. Ella soltó una risita antes de presentarse suavemente y entonces le ofreció su mano al pequeño que, tras titubear un poco, la aceptó.
Ino miró el pétalo de saludable rosa que cayó sobre su nariz mientras salía del hospital. Con una mano en su vientre y una sonrisa tranquila y nostálgica, desvió su mirada a la cartera donde estaba la ecografía. No había podido esperar para saber: era una niña.
Y ella la llamaría Sakura.
Se volteó esperando a su marido y no pasó mucho cuando el inexpresivo joven de veinticuatro salió apresurado por alcanzarla.
- Debiste esperar dentro, alguien podría pasar a llevarte – reclamó tranquilamente. Ino por unos segundos se sintió escaneada antes de sonreír como ella siempre hacía cuando tenía la atención absoluta.
- Me estaba sofocando, necesitaba aire – se excusó mientras con una mano rebuscaba dentro de la cartera. Sacó un sobre y se lo mostró a Sai con movimientos torpes. Él miró la imagen en blanco y negro bastante disconforme.
- ¿Qué clase de pintura es esta? – la rubia le golpeó la cabeza, media divertida y ofendida.
- Es una ecografía, leíste de ellas antes de venir al hospital – le recordó, luego apuntó la foto con suavidad y su larga uña rodeó una gran parte de la foto – y este es nuestro bebé.
- ¿Y? – Cuestionó luego de un rato mientras lograba que Ino se sentase en la banca bajo el cerezo – ¿debes seguir la misma rutina?
- Si, es lo que dijeron – respondió mirando la ecografía - ¿no vas a preguntar que será el bebé?
- No me interesa que sea, no cambia el hecho de que es mío – Ino lo miró unos segundos sabiendo que a pesar de las palabras duras y carentes de afecto, Sai… vale, sólo… él era así. Ella ya se había acostumbrado, incluso podía alardear que se había enamorado de él por eso y, era extraño por que le encantaba cuando hablaba retorcidamente. Para ella eran palabras tiernas.
- ¡Entonces te lo diré igual! – Sonrió con terquedad – es una niña.
Los ojos normalmente cerrados del pelinegro se abrieron en un punto ausente. Era claro para él que si era una niña, Ino le pondría el nombre de Sakura en honor a su amiga, pero… ¡él había visto a esa tal Sakura con el heredero de las empresas Uchiha y no se veía nada triste!. ¿Por qué sólo Ino debía llevar la carga de una amistad inconclusa?
Sakura comió con toda la entereza que pudo mientras estaba en el Pompadour, el restaurante más famoso y caro de Japón. Para colmo la atención era de primera y los sabores eclipsantes.
Kyoshiro se dedicaba a adornar su plato y miraba con infinita paciencia el diseño para que el trozo de brócoli quedase en la posición perfecta. Sakura estaba segura que ese era el pasatiempo del pequeño: diseñar.
Sasuke miraba a la ojiverde mientras su mente se repetía que no había sido buena idea llevar a Kyoshiro. En el momento más importante su sobrino había interrumpido, y no siendo suficiente, la atención de Haruno estaba volcada en él. Se aclaró la garganta tras beber un poco de vino.
- ¿Has pensado la clase de atuendo que llevarás? – se mordió la lengua. Esa no era una pregunta que se hacía a una dama, mucho menos antes de la fiesta
Joder…
- No… ahora que lo pienso, aparte del vestido que me regalaste para mi cumpleaños no tengo nada de ropa para ir a fiestas – confesó con sus mejillas rojas. Para Sasuke era evidente que evadía su mirada por vergüenza.
Aunque era claro que no tendría ropa para esa ocasión. La misma Sakura le había dicho que durante todo ese tiempo se había centrado en trabajar y estudiar. Cuando le había preguntado si al menos iba a fiestas ella había reído diciendo: '¿con qué tiempo, Sasuke?'.
- Te… – frunció el entrecejo pensativo - ¿te gustaría venir conmigo a un lugar donde puedas…? – mierda. Se le estaba haciendo difícil decirlo y parecía que Sakura lo había notado por que había un brillo comprensivo en sus ojos verdes.
- Si no es molestia – dijo suavemente – aunque no traje mucho dinero – añadió.
- "Es perfecto para mi" – pensó él. Un caballero siempre cumplía todos los caprichos de su novia – eso no es problema – la sonrisa suave se formó en sus labios y Sakura asintió dando un silencioso suspiro ahogado antes de desviar su mirada al sobrino de Sasuke.
El pequeño se había comido todas las verduras con rapidez, ya no había nada en su plato. Sakura no tenía más hambre y Sasuke también había terminado. Pidió la cuenta mientras Sasuke sacaba su tarjeta dorada.
- Con su permiso señora – dijo un mozo antes de comenzar a retirar las cosas de la mesa. La mirada sorprendida fue sincronizada en ambos: Sasuke y Sakura se miraron unos segundos antes de sonreír levemente.
Señora… ¿Uchiha?
Mientras bajaba del automóvil para abrirle la puerta a Sakura, Kyoshiro se había aferrado a la falda de la mujer con una sonrisa, él pensó en replicarle algo, sin embargo la pelirosa tiró al niño a su cuerpo cuando un transeúnte se chocó con él casi haciéndolo caer. Entonces lo tomó en brazos y la imagen se detuvo para Sasuke, como si fuese una fotografía de recuerdo.
Torpemente los guió hasta la calle donde un enorme edifico se izaba como un palacio en tonos marfil. Nuevamente se adelantó para abrirle la puerta y Sakura pasó cargando a Kyoshiro.
Las dependientas alineadas a los costados le dieron escalofríos a Sakura, sobretodo por que eran una gran cantidad de ellas.
- Buenas tardes, señor, señora – saludó la que parecía ser la jefa de todas.
- Estamos buscando a Shirahime – dijo Sasuke. La mujer asintió pidiendo que esperaran unos momentos tras hacer una reverencia.
Sakura tuvo cuidado en dejar al niño en el suelo, sin embargo Kyoshiro salió corriendo cuando una mujer enfundada en una yukata de tonos claros salió tras la puerta. Tanto el cabello castaño claro como el porte de esa mujer le parecían increíbles. Era como ver a una princesa de leyendas antiguas.
- ¿A qué se debe la visita, Sasuke? – cuestionó suavemente tras saludar a su hijo. Sakura pudo jurar haber oído aves cantar en vez de que la mujer hablara.
- Vamos al evento de Naruto y Hinata – dio por respuesta. La mujer asintió y con movimientos fluidos extendió su mano invitando a la pelirosa a seguirla al final del pasillo. Sakura miró a Sasuke unos segundos. Sólo le bastó que él asintiera indicado que se quedaría ahí para perderse tras las puertas de madera esculpida.
Naruto esperaba en el pasillo cercano a la puerta que daba a la habitación de la heredera, ella había partido a la cocina para buscar refrescos mientras el rubio intentaba despertar con la brisa fresca tras la agobiante reunión con el hermano de Sasuke y el primo de Hinata.
Hinata tenía pensado servir jugo de frutas, pero, tal vez de un sólo sabor era mejor… no le hacía gracia pensar que luego le malograría el estómago a su casi marido. Él era muy sensible en cuanto a problemas estomacales. En ese caso sería jugo de durazno.
Hanabi se asomó por la puerta notando a su hermana ahí. Como toda adolescente, se esmeraba en verse bien y, aunque aún faltase mucho para la despedida de solteros de su hermana, ella ya estaba arreglando su ropa.
- Hanabi-chan – saludó la mayor. Hanabi se acercó con su paso cargado de confianza y se plantó a un lado de su hermana mientras batallaba con el fehaciente deseo de ponerse a jugar con sus dedos.
- Él… ¿él irá? – preguntó. Y luego guardó el aliento mientras la mirada madura, que tiempo atrás había sido llorosa, la escrutaba con seriedad. Hinata había madurado de pronto sin que ella lo notara.
- Vendrá… Shino-kun no se irá hasta después de que me case – contestó con suavidad.
Ya no quería seguir insistiendo por que Hanabi no cedía. Hacía tres años le había dicho que Shino no era para ella. Hacía dos años le había replicado que la diferencia de edad y madurez era demasiado como para obviarla. Hacía un año le había dicho que el mundo de Shino se resumía en insectos que, sabía a su hermana no agradaban, y excursiones para estudiar en vivo a las especies. Hacía seis meses dijo que él no tenía tiempo para mujeres, su carrera de entomólogo iba cuesta arriba y Hinata sabía que él no la desaprovecharía.
Pero hace tres meses, Hanabi le había besado estando borracha y luego Hinata comenzó a notar un cambio en su amigo. Tuvo suerte de que esa vez su padre no viese la escena.
- ¿Quién organizó la fiesta? – Cuestionó ayudando a su hermana con la bandeja de jugos.
- Sasuke-kun y Sakura-san – Hanabi prestó atención dudosa.
- ¿Sakura…? ¿La misma Santa Sakura de la que siempre habla Naruto… kun? – agregó al ver la mirada de su hermana.
- Si, es la misma. Sakura-san es una buena persona – oh, bien. Ahí estaba una parte de la hermana que no había cambiado y que posiblemente no cambiaría jamás; cuando a Hinata le caía bien alguien, nunca daba su brazo a torcer mientras defendía al individuo. Antes lo hablaba pasivamente, ahora defendía con ahínco cuando se presentaba la ocasión.
Bien… no, no estaba bien. Miró a ambos lados oculta tras la cortina y se movió raramente intentando que el costoso vestido no se estropeara. Se podía imaginar pagando cientos de millones de dólares por sacarle un botón. Ella no podía usar algo tan caro.
Shirahime sonrió encantadoramente al verla en medio de la fuga, lo que logró que Sakura cerrara los ojos debido al brillo de su sonrisa. La Uchiha acomodó con maestría algunos pliegues y luego fijó unas cuantas zonas sueltas con alfileres. Se hizo un poco atrás y la miró analíticamente antes de negar.
- Necesitas una caída suave para mostrar la curva de tu cadera… un corsé o una parte de torso ceñido para mostrar tu cintura y un par de pinzas para realzar busto – se mostró concentrada unos minutos antes de chasquear los dedos – Itsuko, trae el segundo modelo de la línea armani que saldrá esta estación – la mujer dio un asentimiento mientras Sakura abría la boca.
- Pero… – intentó replicar. Shirahime hizo un leve movimiento elegante y ella calló.
- No te preocupes por que sea un modelo exclusivo que ni siquiera a sido presentado en las pasarelas – sonrió. Sakura tragó saliva. Si lo ponía de esa manera… – como diseñadora y modista es un reto para mi el que los vestidos queden bien en una clienta.
- Bien, pero… – nuevamente no tuvo oportunidad de hablar ya que la asistenta llegó cargando el vestido como si fuese una reliquia sumamente delicada.
Sakura cerró los ojos. Seguramente ese vestido valía más que su vida, no se quería imaginar manchándolo con vino o algún cóctel.
Shirahime hizo una seña para que se acercara. Desenvolvió el vestido con calma mientras Sakura abría los ojos.
No era de pedrería como había imaginado, tampoco de mangas ajustadas o algún vestido antiguo rayando lo excéntrico. Le parecía maravilloso.
- Los tonos pastel van más acorde contigo – habló Shirahime despidiendo a la asistente – por eso he elegido este vestido.
Era tal y como lo había descrito Shirahime; la tela y la forma del vestido simulaban un corsé que se ataba en la espalda con cintas dejándola ligeramente descubierta. El escote tipo strapless dejaba ver sus hombros, brazos y el inicio del busto. Al término del corsé, un faldón de seda caía hasta un poco más arriba de la rodilla con capas de tul que terminaban de forma asimétrica.
A pesar de darle volumen a la falda y marcar su cintura, no se notaba ostentoso y se apreciaba con una caída suave que combinaba con unos zapatos de tacón alto.
- Ahora pruébatelo – pidió llevándola de vuelta al probador.
Sakura pensó que estaría toda la tarde ahí.
Sasuke se lo decía siempre y él comenzaba a creerlo. Era idiota. Si Hanabi no fuese tan curiosa como para preguntarle cual era el regalo que le tenía a Hinata, él jamás se hubiese enterado.
Mierda. Faltaban probablemente cuatro horas para iniciar la despedida y un regalo requería al menos dos horas para ser comprado. No quería regalar cualquier cosa a Hinata, así que optó por llamar a su madre.
- Oka-chan, ¿qué le puedo regalar a Hinata-chan? – cuestionó apenas contestaron. La risa de un hombre se escuchó en la línea.
- Puedes regalarle uno de mis libros – la expresión acelerada del rubio cambió a una de fastidio mientras se bajaba del automóvil frente al centro comercial – te daré la primera copia de mi nuevo libro que se estrenará en un mes – mencionó orgulloso.
- Ero-sennin… ¡no le voy a regalar ese libro pervertido a Hinata-chan! – reclamó. Jiraiya bufó ofendido.
- Entonces regálale joyas, a las mujeres le gustan las cosas brillantes, aunque conozco a una mujer que es capaz de rechazar un anillo de diamantes por una botella de sake – Naruto se pasó por el segundo piso del centro comercial mientras Jiraiya continuaba berreando sobre las mujeres alcohólicas. Entonces lo vio, eso era lo que estaba buscando.
- Ero-sennin, ya encontré algo. Te veo en la fiesta – se despidió antes de entrar en el local.
- ¿Necesita algo? – cuestionó el viejo de edad. El rubio apuntó a la repisa.
- Quiero esa caja
- Oh… es una buena elección – Naruto esperó en silencio mientras el abuelo hablaba de la historia de la caja de música y luego guardaba y envolvía el objeto en cuestión.
Tan pronto pagó, salió a paso rápido para llegar a arreglar un par de cosas antes de irse a la despedida. Mientras corría, chocó con una niña que cayó al suelo.
- Lo siento – se disculpó levantándola. Ella se limpió el vestido con solemnidad y mantuvo la cabeza en alta. Tenía ojos verdes y cabello claro de un extraño rubio casi verdoso. No pasó mucho cuando los padres de la niña llegaron corriendo para revisarla.
- Debería tener más cuidado – mencionó el hombre con voz seria. El Uzumaki frunció el entrecejo.
- Ya me he disculpado, señor – miró su reloj nuevamente para iniciar su camino, cuando la niña le tomó del brazo.
- Tú estás en las fotos donde sale mi hermana – dijo ella. La madre de la niña miró a Naruto unos segundos antes de soltar una exclamación.
- Uzumaki-san – susurró ella – ¿eres Naruto Uzumaki, verdad? – insistió. El aludido asintió – a pasado tanto tiempo… tu ibas a colegio con mi hija, Sakura Haruno – el hombre mayor desvió su mirada a un lado cuando escuchó el nombre. Naruto se sorprendió.
- Señora Haruno – sonrió – a pasado el tiempo
- ¿Conoces a mi hermana? – preguntó con evidente curiosidad la niña. Antes de que Naruto dijese algo, la señora Haruno sonrió otra vez.
- Himeno no ve nunca a Sakura por que ella estudia todo el tiempo – la excusó – son pocas las veces que va a casa – Naruto asintió entendiendo el porqué Sakura no hablaba mucho de su familia. Si no iba casi nunca a verles era obvio que no sabía como estaban.
- Sakura no me había dicho que tenía una hermana – mencionó. El señor Haruno se volteó a mirarlo con interés.
- ¿Mantienes contacto con mi hija? – preguntó.
- Claro que sí – sonrió entusiasmado – ella es la madrina de bodas por que me caso en unas semanas – anunció con evidente orgullo. Los señores Haruno se miraron mientras Himeno no quitaba la vista del rubio.
- Sakura… luego de independizarse nos dio la dirección de su apartamento, pero la perdimos y no hemos podido contactar con ella – dijo la mujer antes de darse cuenta de algo – pero, ¡en hora buena por tu casamiento!
Naruto se entretuvo unos minutos más hablando con los padres de su mejor amiga, incluso les dio la dirección de Sakura y el teléfono móvil para que pudiesen visitarla. Tras eso se marchó más rápido que nunca.
- ¿Con esto voy a conocer a mi hermana? – la señora Haruno asintió tomando la mano de la menor para continuar con el paseo mientras su marido guardaba el papel para no perderlo.
Sasuke miró el reloj distraídamente. Las mujeres… ese era el único pensamiento que rondaba su mente. ¿Cómo era posible que tardara tanto? ¡Llevaba más de tres horas ahí! Él había tenido tiempo para ir a casa y arreglarse luego de que Shirahime le mandase a avisar que lo hiciera por que tardarían un poco.
Dio un bufido mirando por vez incontable los cuadros que adornaban las paredes. Algo llamó su atención por un momento, el tropel de mujeres que había entrado a la sala de probadores acaba de salir. Las puertas estaban abiertas. Podía asomarse…
- Sasuke – sintió un pequeño estremecimiento pensando que lo habían descubierto, sin embargo, cuando reconoció la voz, el susto pasó a furia.
- Itachi – siseó. Su hermano tenía una expresión de frialdad que mostraba sólo cuando estaba cabreado. Bien, él se lo había buscado. Sonrió - ¿qué tal te fue en las reuniones?
- Las reuniones no es lo que importa – aquello desconcertó a Sasuke. Recordó a su sobrino y la advertencia de su hermano en la mañana… pero Kyoshiro no había llorado, ni siquiera cuando lo fue a dejar donde Mikoto - ¿Cómo puedes soportar a esa secretaria acosadora?
- Ah… la ignoro – contestó con simplicidad – es un incordio, siempre sabe donde estoy – confesó – pero no puedo despedirla, es más eficiente que el resto de secretarias que he tenido.
- Cierto. Pero deberías sugerir que vistiera más… adecuadamente – propuso. Miro a su hermano unos momentos antes de preguntar – en tu reunión con las divisiones de informática y seguridad… ¿descubrieron quien era el hacker?
- Aún no. Dicen que es demasiado hábil, no deja rastro para seguirle, aunque especulan que sea nuevamente Hiashi Hyuuga – contestó. Itachi asintió levemente.
- Ese hombre siempre ha tenido como hobby investigar nuestros sistemas, no sería extraño que contratase a alguien experto para el trabajo.
Ambos desviaron la mirada cuando Sakura y Shirahime salieron de la sala. Itachi dibujó una leve mueca de satisfacción al ver a su esposa enfundada en un elegante vestido. Miró a su hermano que parecía un idiota con esa expresión y se adelantó para recoger a su mujer.
Sasuke parpadeó lentamente para recobrar la compostura. Dio un par de pasos torpes hasta alcanzar a la muchacha de cabellos rosáceos que avanzaba despacio. Cuando tomó su mano sintió el temblor y comprendió que estaba nerviosa.
- Te vez… preciosa – atinó a decir tras dar un leve carraspeo. No era lo suyo decir cumplidos, aún así, las mejillas de Sakura se colorearon mientras una sonrisa avergonzada aparecía en sus labios.
La señora Uchiha miró a Sakura aprobando el vestido. Quedaba perfecto. La muchacha tenía buena figura, buenos rasgos y buena disposición… si le quitaba ese miedo de que no debía pagar por descocer un botó accidentalmente, entonces podría ser su modelo.
Sakura se miró en uno de los espejos grandes del vestíbulo y parpadeó. Esa de ahí no era ella… se trataba de un efecto de luces que había transformado a la bestia en una princesa. Movió su mano para tomar el brazo de Sasuke y la princesa la imitó. No, espera… ¡de verdad era ella!
- Debemos partir – anunció Itachi – ustedes deben recibir a los invitados – les recordó dándole una miraba burlesca a su hermano. Shirahime sonrió por como Sakura intentaba convencerse de ser ella. Le parecía una muchacha encantadora.
Tanto Sasuke como Sakura suspiraron a la vez. Ahora venía la parte difícil.
La fiesta.
N/A: ¿¡Qué está sucediendo! ¡La autora ha actualizado luego de dos días! Pues sí, y eso me dijeron cuando dije que iba a actualizar (tengo mala imagen xD)
¿No resulta encantador Sasuke llamando a Kushina Oka-san? Itachi muestra sus dotes chantajistas para conseguir el ansiado tour de su pequeño Kyoshiro, y su adorable hijo que hace caritas para que no lo vean llorar xD Ino ha conocido a su bebé (que será una niña) y Sai conjetura que el nombre de su hija será el de la fea que vive más cómodamente que la Yamanaka, ¿se opondrá al deseo de su esposa?. ¿Y cuando se verán Ino y Sakura? (En el próximo capítulo. No, de verdad se verán en la desastrosa fiesta xD) ¿Quién será el hacker que revisa la base de datos de Uchiha Corp. tan impecablemente que no deja rastro?
¡Huy, pompadour! (en realidad no existe tal restaurante o al menos no me he enterado de ello, pero aquí, en este fic, tiene prestigio). ¡Kyoshiro le hace sombra a Sasuke! xD (para la próxima vez no invitará a su sobrino aunque le cueste un castigo de Itachi). He puesto un poco de sincronía en el "pasado" de Naruto, para que se pueda coger una línea de cómo ocurrieron las cosas (también se muestra la "evolución" de Sasuke en su amistad con Uzumaki).
¡Karin! Sus ataques seductores no funcionan con Sasuke, ¡Qué frustrante! Pero no es de las que se rinden tan fácilmente y dentro de poco comenzará a fraguar un plan para ganarse a Sasuke Uchiha… sólo necesita recabar información para ponerse en ello. (Lo siento para quien sea fan de ella, pero en el manga la muestran como una gritona, mandona y quejosa kunoichi, aquí no podía ser menos que una entrometida xD)
Tenten vive unos de los momentos más importantes en su relación con Neji antes de que venga el cataclismo cuando se entere de que él es su jefe (la verdad es que no me ha pasado algo así, pero si tuviera esas creencias de no salir con mi jefe y me encontrase en ese situación, sería completamente fiel a mis principios)
La fotografía de recuerdo a la que se refiere Sasuke es por que imaginó a Sakura sosteniendo su hijo, ¿será que se enamoró aún más de ella? Shirahime resultó ser una mujer completamente persuasiva, Sakura sólo se limitó a tragar saliva mientras la convertían en una princesa (e imaginaba que tendría que pagar alguna cantidad astronómica por sacarle un hilo al vestido xD). Hanabi también se presenta (este capítulo tuvo bastantes escenas, hay mucho para comentar, y spoilear), ¡la pequeña Hyuuga mantiene una relación secreta con Shino! (es un problema para la hermanas mayores lidiar con algo así, sobretodo si se tiene un padre estricto) ¿Hiashi debería descubrirlos? ¿Pronto?, ¿Luego? ¿No sé?
La guinda de este capítulo fue la aparición sorpresiva de… ¡los padres de Sakura! (y no podían encontrarse con mejor persona que Naruto, si hasta les dio la dirección y el teléfono), ¿de donde demonios salió esa niña que llama a Sakura "hermana"?. ¿Será el entramado plan de los señores Haruno para hacer que la culpa carcoma a Sakura?. ¿Por qué?
El próximo capítulo (esto ya parece avance) se centra en la fiesta y los pormenores de la fiesta (creo que ya puse por el principio que sería una desastrosa fiesta, pero no importa, lo repito: ¡será una desastrosa fiesta en donde Sakura no saldrá bien parada!). Este capítulo sí tardará una semana en ponerse, o sea, lo tendrán el Domingo (por que estoy ultimando detalles, y hacer eso en una semana llena de clases y compromisos ¡se hace horrible! Por lo que… me tomo mi tiempo sin prisa xD).
Kohaku-oba-san: (me encantan los reviews largos, y que critiquen y analicen la historia de esta manera, ¡Gracias!) El Sasuke de la historia original es demasiado cerrado, luego de que se fuera de Konoha dejé de prestarle atención (recién ahora, con los nuevos sucesos del manga, he comenzado a compadecerme un poquito de él). Guardian lo tengo escrito hasta el capítulo 7 (el 8 va a la mitad), y Sakura e Ino se reencuentran en el siguiente capítulo (sobre el descubrimiento del muchacho que Sakura salvó, eso va en el capítulo 6), en la boda caerán un par de problemas para Sakura, y con sus bajas de presión por estrés, me resulto complicado agregarle un impacto más (no quiero enviarla al hospital aún xD).
De Neji y Tenten no hay mucho que decir, están viviendo su momento con secretos de por medio (sobretodo Neji). Y concuerdo con tu opinión: Shikamaru muestra más relación con Temari (será por las facetas machistas y feministas que muestran ambos). La pareja de Sai e Ino sólo resulta perturbadora en su humor (el cual aún no han mostrado), fuera de eso, sólo tienen un pasado "diferente" del común (corrígeme si me equivoco con mis parámetros de normalidad, por favor).
Tu comentario sobre mi escritura y coherencia resultan halagadores (me sacaste un par de sonrisas xD). En cuanto a mi estilo, este se ha visto muy influenciado por las novelas de temática paranormal, historia o erótica que normalmente leo. Eres la primera en notarlo y hacer la observación. (Actualmente estoy leyendo a Emma Holly y su libro "más allá de la inocencia" me tiene atrapada).
Espero que este capítulo te guste (y te contenga antes de que te consuma la ansiedad, aunque comprendo el sentimiento xD).
Kotte-chan: Ino aparece en el capítulo 5 reencontrándose con Sakura (la escena es emotiva), y, quitando la brecha de cinco años que tienen separándolas, ellas volverán a ser buenas confidentes como en sus tiempos de instituto (pero no puedo poner todo ese proceso en un solo capítulo)
