Capitulo 4
Tenia desde el dia anterior encerrada en su cuarto, solo de imaginarse de nuevo a ese hombre cerca de ella le daban escalofríos, tenia miedo mezclado con un gran desconcierto, no lo entendía, en sus miradas a veces había cierta dulzura pero en otras ocasiones tanta ira contenida que en verdad la atemorizaban.
La tarde anterior fue un claro ejemplo de eso, primero la ayuda muy amablemente con la bandeja y esas sonrisas que ella veía demasiado extrañas para la cara dura de el. Pero cuando llegaron a la cocina no sabia que fue lo que lo hizo enfadar tanto, cuando escucho el golpe se estremeció, ya al escuchar sus pasos acercandose tan solo cerro sus ojos con fuerza, no sabia de lo fuera capaz, paso mas tiempo de lo que hubiera esperado. Pero lo único que salió de sus labios fue un " no te disculpes mas, tu no has hecho nada" ella tan soprendida por lo que había escuchado se quedo ahí parada viendo como se iba no sin antes dar otro golpe sobre la mesa, solo recuerda que ella hizo un gesto de dolor por semejante golpe que se escucho mas fuerte que el primero. Y lo vio salir por la puerta.
No lo volvió a ver en aquella tarde, ella había aprendido el regreso a su habitación, al pasar por la biblioteca tomo uno de sus libros y se fue directo a su recamara, no quería verlo y ni tenia los animos tampoco.
Ya era media tarde y el tampoco había tocado su puerta y no había entrado sin permiso, cerro el libro y se tallo los ojos que ya le ardían por leer sin parar, se paro de su cama y camino por su habitación, creía que comenzaba a tener principios de claustrofobia, fue rumbo a la puerta la abrió un poco solo para poder asomar la cabeza miro hacia ambos lados del largo pasillo y no se escuchaba nada, frunció le entrecejo, salió y miro la puerta de el, no sabia si tocarle o no, pero le daba miedo andar sola por ese castillo y sin nadie mas que ellos dos, aunque si lo veía por ese lado era mejor que inuyasha no fuese con ella, se sentía mas segura ella sola.
Camino rumbo a la cocina de nuevo ya comenzaba a tener hambre ya al menos se había aprendido ese camino sin perderse, iba con todos sus sentidos alerta por si escuchaba algún ruido, pero solo se escuchaban sus pasos, llego a la cocina y estaba vacia, su bandeja del dia anterior aun seguía ahí, soplo hacia arriba haciendo que su fleco volara un poco vio un delantal y se lo puso, no rehuía de las labores del hogar, algunas veces ayudaba en su casa. Se paso una mano por su frente. No sabia por donde comenzar, y mejor opto por lavar los trastes de dia anterior.
Comenzo a tararear un melodía mientras fregaba platos y sin pensarlo ya estaba sonriendo, y bailando su propia melodía, cuando termino comenzó a hacer algo para comer, haría para dos, no era tan desconsiderada como para no devolver el favor de èl del dia anterior. No con tanto esmero que el que merecía su esposo, pues no tenia ningún placer de complacerlo, solo el simple hecho de que hubiera algo para la cena , tampoco es que fuera muy buena en las labores de la cocina pero obtuvo algo comestible eso pensó ella.
Hizo jugo de naranja, unos huevos revueltos, frutas cortadas, seguía con su canto y baile. Cuando termino y vio los platos servidos sobre la mesa sonrio con orgullo, no se veía tan mal, soplo de nuevo hacia su fleco.
No tenias por que haberlo hecho- escucho su voz demasiado gutural gracias al eco del castillo, que hizo que se le pusieran los vellos de punta y su corazón latio a gran velocidad por el susto, autómata se llevo las manos hacia el corazón como si eso hiciera que sus latidos se calmaran un poco, pero al verlo recargado en el marco de la puerta con una sonrisa de esas extrañas que tenia, frunció el entrecejo y el borro su sonrisa de inmediato.
Solo quería devolver el favor- dijo ella con tono neutral sin una sonrisa ni nada.
Gracias- fue lo único que dijo aun parado en la puerta.
Siéntate - kagome tomo asiento y se sirvió un vaso de jugo probando un bocado de huevos revueltos, trato de no hacer gestos por lo mal que sabían, se le había pasado la sal, y trago con fuerza y le dio un trago al jugo para pasar el mal sabor. Decidió pasar de los huevos y mejor acerco el plato de frutas y comenzó a comer también.
Vio como inuyasha se acercaba y se sentaba en la silla de enfrente y también se sirvió un vaso de jugo. Le dio un sobro y vio una media sonrisa en sus labios. Después lo vio acercar el plato de los huevos y ya no pudo advertirle de lo mal que sabían cuando lo vio llevarse un bocado a la boca, y sin hacer gesto algumo siguió comiendo hasta acabar con el plato. Kagome lo veía con expectación, aun sabiendo que estaban horribles tenia la hormiguita de que le fuera a decir èl, tal vez la acusara de envenenarlo.
Pero el siguio comiendo la fruta hasta que termino con todo y kagome aun no había dado otra probada a la fruta siempre viéndolo atentamente esperando a que dijera algo.
Tendras mas? Esque no como desde ayer- dijo un poco incomodo en la silla.
Kagome se le quedo mirando y asintió con la cabeza, se levanto de la mesa y sirvió otro plato de huevos y mas fruta y se los puso enfrente, inuyasha tomo primero el de huevos y lo volvió a devorar sin decir ni una palabra.
Estuvo delicioso- dijo inuyasha estirándose en la silla y tocándose el estomago.
Kagome pensó por un momento que el estaba loco, trastornado o minimo que sus papilas gustativas habían tenido algún problema al nacer , pero se quedaba con la primera opción, de primera mano sabia que no estaba bien de la cabeza. Lo miro con el ceño fruncido y se levanto de la mesa recogiendo los paltos sin decir nada.
Kagome- aun estaba sentado en la silla pero ya en posición correcta- diculpame por lo de ayer, no quise asustarte.
Si no keria asustarla ella creia que esa no era la mejor manera, solo asintió con la cabeza y se dio media vuelta para comenzar a lavar los platos.
Vas a seguir asi- volvió a hablar Inuyasha pero en su voz no escucho molestia.
Asi como, y si te molesta discúlpame.- responio kagome de manera indifernte .
Ya no quiero que pidas disculpas, tu no hiciste nada.- para ese entonces inyasha ya estaba parado al filo de la mesa por un costado de donde estaba kagome.
Kagome medito sus palabras cuando volvió a escuchar que hablaba.
Puedes decir lo que te plazca no me voy a enojar- y kagome solo bufo con espeticismo.- enserio quiero saber que es lo que piensas.
Respiro profuno si era cierto lo que le decía, bien le iba a tomar la palabra, se seco las manos con el delantal que traia puesto y se volteo para mirarlo a los ojos.
¿quieres saber como me siento?- vio como inuysahsa asentía con la cabeza- bien, por donde empezare- kagome levanto una de sus manos y comenzó a enumerar- me siento utilizada, ultrajada, sobornada, poca cosa que no tuvo el valor de decirte que no por miedo a que tuvieras represalias contra mi familia, que es lo que mas quiero en esta vida, a mis papas y a mi hermanita, que no te tentaste el corazón al quitarme tal vez la única oportunidad que tenia de conseguir el amor de mi vida y ser feliz con dicho hombre imaginario, y acambio me tengo que conformar con un matrimonio por compromiso, un trato, una farsa mas bien para mi, sabes …¿Qué es lo que mas molesta?- inuyasha negó con su cabeza sin decir ni una palabra- es que a ti no te importa en lo mas minimo- a kagome se le comenzaron a aguar los ojos de la rabia contenida que tenia desde hacia poco mas de un mes, cuando comenzó todo ese drama.
Esa no era mi intecion- dijo inuyasha con un peso en el pecho que nunca había sentido, no le gustaba ver a las mujeres llorar y menos a kagome, sabia que se había comportado como un veradero cretino pero quería redimir eso.
Y cual era entonces, obligarme a casarme contigo, vivir como hermanos para toda la vida, porque no creo que tu estes pensando en un divorcio como yo quisiera.- el quería que fuera sincera pues lo estaba siendo y no le importaba lo que el pensase.
A inuyasha se le endurecieron los gestos al escuchar la palabra divorcio de la boca de kagome se acerco con los ojos flamantes de ira y la tomo por el brazo- escuchame bien, nunca, nunca vas a poder librarte de mi, entendiste? Asi que sacate esas ideas ridículas de divorcio porque desde este momento te digo que no te lo dare.
Kagome ya no pudo retener mas el llanto se le escaparon un par de gruesas lagrimas y aun con la cebza en alto y mirándolo a los ojos con toda la rabia y dignidad que algún dia jamás llego a pensar – pues acostúmbrate a vivir en el odio, porque asi como tu me dices que nunca me vas a dejar libre, óyeme tu a mi, nunca, nunca te voy a amar.- dijo con quebrada por las lagrimas, se safò del agarre de inuyasha y camino hacia la puerta y ahí se detuvo volteo un poco la cara para verlo de reojo.
A y otra cosa, no vuelvas a ponerme una mano encima ni a tratarme como una cualquiera, que si no me das el divorcio entonces soy tu esposa y merezco el debido respeto, asi que no me vuelvas a molestar, y mejor para mi no me hables, porfavor seamos un matrimonio normal.
Salió de la cocina a paso veloz queriendo salir de ahí, por que le pasaba eso, era lo que se preguntaba kagome en esos momentos.
Sus pies parecían tener vida propia y seguía caminando si ver hacia donde iba, las lagrimas seguían cayendo y el nudo de su garganta lo sentía cada vez mas apretado, tanta rabia e impotencia no la dejaban respirar con tranquilidad. Se paro en seco y puso una mano sobre su pecho tratando de regular su repiracion, pero nada servia, se recargo en la pared y se dejo caer al suelo pero aun no respiraba.
Se estaba asutando el aire no le llegaba a los pulmones. Cerro los ojos con fuerza y trato de calmarse , pero fue en vano, solo vio negro.
Inuyasha en esos momentos se volvió a decir lo muy tonto que había sido y tambien los motivos que lo habían llevado a comportarse de nuevo igual de agresivo con ella, después de unos momentos a solas tratando de ordenar sus ideas y de controlar su fuerte carácter fue a la habitación de su esposa. Le gustaba escuchar ese sobrenombre y presisamente que fuera kagome el que lo usara, cuando la escucho cantar su corazón se acelero inmediatamente corria una carrera veloz que pensó que desfallecería e iba casi corriendo siguiendo la dulce voz, la vio bailando delicadamente de espaldas a el y no hizo mas que sonreir y verla aunque fuera unos minutos de esa forma feliz.
Pero todo se fue a la basura y fue de nuevo por su culpa parecía que ella le hacia demostrar todos sus sentimientos a todo lo que se podía llegar a pensar, desde el mas ardiente amor, hasta el mas despreciable coraje, pero s iempre iban dirigos ambos hacia ella. En vez de solo uno fuera exclusivo para kagome y el otro solo para el mismo.
Con esos pensamientos llego a la habitacion de kagome e hizo intento de tocar la puerta, pero vacilo un poco, pero si era tan valiente para maltratar a kagome y eso era lo ultimo que quería, podía tocar una simple puerta de madera.
Asi lo hizo después de unos minutos de pensarlo, pero no obtuvo respuesta, lo imagino, pero no se rendiría, volvió a tocar pero de igual manera no le respondió, no estaba dispuesto a dejar esa conversación asi. Llevo su mano a la manija y se dio cuenta que estaba abierta, abrió por completo la puerta y a simple vista no había nadie, se dispuso a entrar y hablarle, pero al buscar en el vestidor y en baño, no había nadie ahí.
Salió de la habitación con la consternación de donde estaría, aun no conocía el castillo, y se perdia, y peor aun no había ningún sirviente haste dentro de unas semanas mas.
Caminaba por los pasillos daba vueltasy vueltas en pasillos abria y cerraba puertas pero no había señal de kagome, se comenzaba a hacer de noche y ya se estaba preocupando de mas, solo le quedaba por buscar en el ala este del castillo, pero era el area mas alejada no pensó que se hubiera ido tan lejos, asi que fue hacia su despacho para ver si podía ver los bastos jardines y se encontraba ahí kagome pero el resultado fue nulo, comenzó a sudar frio de la preocupación y un dolor en el pecho se hizo presente y la consternación de saber a donde había ido.
Ya no había dudas, solo le quedaba de ver el ala este y fue directamente hacia haya, tomo una vela para aluzar los pasillo porque la luz del dia ya se estaba extinguiendo.
Volvió a recorrer pasillos y puertas tras puertas, pero esas ya habían sido vistas, ya solo tenia una sola idea en mente. Cuando llego al ala este del castillo un escalofrio le recorrió la espina dorsal , siguió caminando y caminando, peros u corazón se encogía cada vez mas tratando de no pensar que a kagome le había pasado algo malo.
Yo no quedaba mucho castillo por recorrer subió y bajo escaleras y llego al ultimo piso y en ese mismo pasillo se quedo pasmado, sus piernas ya no querían responder, inmediatamente, sacudió su cabeza y se impuso valor, era kagome y tal vez necesitaba su ayuda.
Iba con paso lento pero seguro, de pronto se quedo congelado, al final del pasillo se vio algo, y se volvió a quedar paralizado.
no porfavor – se dijo a si mismo corrio hacia donde vio el bulto obscuro y cuando llego a su lado su corazón latia freneticamente, no con kagome, la cogió entre sus brazos y la sacudió un poco , se asusto al verla tan flácida y sin vida se la llevo al pecho y solto un sollozo ahogado. –no profavor, despierta, no me dejes, aun no perdón, perdón, perdón.
Repetía una y otra vez meciéndola entre sus brazos.
Se escucho un débil quejido y la levanto un poco trato de escuchar su respiración y se oia débil, sonrio de inmediato se levanto con ella en brazos, era tan liviana y delicada que ni siquiera sintió que la llevaba cargada, a paso veloz volvió a recorrer esos pasillo y escaleras que nunca antes se le habían hecho tan largos y tan lúgubres como en ese momento la vela que llevaba se había extinguido cuando encontró a kagome, y ahora solo le ayudaba la poca luz de la luna.
Respiraba agitadamente pero no por la preciada carga, si no mas bien por la preocupación.
Ya había llegado al pasillo donde estaban sus recamaras, y por mero impulso entro a la propia dejando delicadamente a kagome sobre la cama, se le quedo viendo un momento se veía palida a la luz de la luna pero eso no le quitaba la indudable belleza.
Salió corriendo a las habitaciones de ella y tomo una bata de seda que el mismo había escogido en su mometo y regreso, kagome seguía inconciente.
Le comenzó a quitar el pesado vestido, pero sin otras intenciones, solo la preocupación entraba en ese momento.
Le puso su bata de seda, fua hacia su baño y mojo un trapo con agua, le limpio la cara a kagome esperando que asi despertara de la inconciencia, pero solo se acomodo y se puso de lado en la cama, inuyasha sonrio, sus miedos habían sido infundados, solo estaba ya dormida.
La vio unos minutos u horas no supo cunato tiempo fue hasta que el cansiancio empezó a hacer meya en el, se recargo en el sillon de su recamara y se quedo dormido ahí sentado.
Sintió los rayos del sol sobre su cara, se tallo los ojos y solto un sonoro bostezo, se estiro un poco y miro por la ventana, aun viendo un poco borroso, se sento sobre la cama y miro alrededor, se dio cuenta que no era su habitación.
Se sintió un poco extraña y le dolia la cabeza, se llevo las manos y se sobo las cienes. Advirtió que no tenia puesto su vestido y fijo la vista con mas antencion en el lugar en donde estaba, se asusto cuando vio a inuyasha sentado con la camisa a medio abrochar y de inmediato se ruborizo al verlo dormido, se reprocho la idea de pensar que se veía algo simpatico, o tal vez guapo asi dormido, sino que hasta tierno, sin esa mirada dura.
Volvió la vista hacia la ventana, y se quedo sumida en sus pensamientos, solo recordaba haber caminado mucho y llegar a un pasillo y faltarle el aire y de ahí nada, ahora pensaba en porque estaba sobre la cama de inuyahsa con su bata de dormir colocada y ella no recuerda habérsela puesto, solo una idea cabia en su cabeza inuyasha había tomado sus derechos de esposo cuando ella ni cuenta se dio, su corazón latio mas fuerte, no tenia que reprocharle nada, después de todo era su derecho, y pensar que ya se había tardado. Respiro hondo para que las lagrimas no se le desbordasen de sus ojos.
Te sientes bien- oyo la voz de inuyasha y respiro profundo, si al menos sentía culpa de le que le había hecho, y no no se sentía bien en nada, sobre todo en el alma herida, le dolia como jamás pensó.
Movio la cabeza en forma de asentimiento, se dio cuenta de su casi desnudes que tenia pero de que servia que se tapara si el ya había visto todo, solo un ligero rubor le abordo sobre sus mejillas.
Segura no tendras fiebre?, estas un poco roja- inuyasha se acerco e hizo el ademan de tocarla, pero kagome quito la cara por miedo a que le volviera hacer algo sin su consentimiento.
No te pienso hacer daño- dijo herido por su reacción, si que le debió haber afectado la pelea de ayer.
Pues ya lo hiciste- de todas las formas posibles o por haber, quiso decrile pero se cayo.
Inuyasha se sento en la orilla de la cama y se le quedo mirando como nunca la habia mirado, esa vez si le llego al corazón a kagome, vio miedo, esperanza, angustia, pero sobre todo sintió amor, algo raro, pero lo sintió.
Una lagrima recorrió su mejilla y se encogió en la cama, quería tantas cosas, y nunca las tendría, debía vivir con un hombre al que no quería, por compromiso, y tal vez ya llevaba al hijo de ambos en su veintre, todo iba a ser tan diferente, por mucho que odiara a su esposo nunca odiaría a su propia sangre aunque también llevara la de el.
