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Imposibles
La amistad comienza en ese momento en que una persona le dice a otra:
¿Qué? ¿Tú también? Pensé que yo era el único.
-C. S. Lewis
Las suposiciones que había hecho la noche anterior fueron correctas, y esa mañana ella acompañó a su madre a presentarles sus condolencias a los vecinos de enfrente. Iris se separó de ella para saludar a la hija de la anciana, que ahora viviría en aquella casa con su familia, mientras que Jane se acercó al cajón para ver a la mujer. Se veía tan pacífica que Jane en verdad quería sentirse feliz por ella, en verdad quería pensar que estaba feliz de ir a encontrarse con su esposo y los otros que la habían dejado, y sentirse alegre, pero entre más la veía, más recordaba ver a su padre así y más le temblaban las manos.
"Nunca olvides, Jane. Nunca. Nunca. Nunca" su voz hacía eco en su cabeza y no fue consciente de que su visión se estaba nublando por las lágrimas hasta que alguien la llamó.
-¿Hola?- se giró de repente y entonces si notó que no podía ver claro. Se limpió los ojos y enfocó la vista para reconocer a la mujer que le hablaba; era la hija de la difunta -¿Estás bien?-
-Sí- respondió y tuvo que carraspear para tragarse el nudo que se le había hecho en la garganta.
-¿Cómo te llamas?-
-Jane-
La mujer sonrió –Que lindo nombre. ¿Te lo dio tu padre?-
Jane no pudo más que asentir como respuesta, bajando la vista al piso.
-Mi nombre me lo dio mi madre. Camelia-
-Como la flor- comentó Jane.
-Sí. Ella amaba las camelias-
-A mí también me gustan. Tengo varias en mi jardín-
-¿Te gusta cuidar de las flores?- asintió –Que lindo pasatiempos. Yo por mucho que lo intente no puedo. Llegué a matar tantas que mamá me prohibió volver a acercarme a una, y es una pena porque en verdad me gustaría poder plantarlas sobre su tumba, pero nadie podría cuidar de ellas- la mujer suspiró y Jane no supo bien qué responder, hasta que ella le habló de nuevo –Te escuché anoche. ¿Estabas cantando por ella?- volvió a asentir sin decir nada, y la hija de la anciana le acarició la cara mientras sonreía con lágrimas que no se veían, pero se sentían –Tienes una hermosa voz, me hiciste darme cuenta de que no debería estar triste por ella, ahora mismo debe estar tan feliz de encontrarse con mi padre- hizo una pausa que se sintió mucho más larga de lo que fue –Gracias-
Cuando volvieron a casa, Jane corrió a su habitación a buscar su bloc de dibujos. Luego fue al patio a sentarse en la mesa donde tomaba su merienda y pronto comenzó a dibujar una lápida inundada por camelias para darle a la mujer con la que había hablado. Estaba concentrada hasta que algo la golpeó en la cabeza. Se exaltó pese a que no fue nada duro ni la lastimó, pero al voltear no vio a nadie. Miró al suelo y encontró el proyectil, que no era más que una bola de papel. Lo levantó y vio que era una nota que escribía, en una letra bastante desprolija: "¿Crees que Peter Pan podría enseñarme a volar? Necesito volver a mi planeta". Enseguida comprendió que provenía de Jack y como le molestaba que la hubiese interrumpido mientras trabajaba, le dibujó una serpiente.
Lo cierto es que también seguía molesta con él. O con la Realidad en todo caso. Había sido muy decepcionante ver que no era nada como el personaje que ella creyó ver en él, y estaba enojada sabiendo que esa fue otra jugarreta de la Realidad. No tenía idea de cómo pudo creer que le haría el regalo de conocer a un personaje tan amado en carne y hueso, ella jamás podría ser tan considerada. Casi podía escucharla burlándose de ella por haber tenido ilusiones y que estas se destruyeran, pero Jane no dejaría las cosas así. Decidió que de alguna forma haría verdad alguna de sus ilusiones y entonces sería ella quien se burlase. La próxima mañana sin duda pensaría en seis imposibles antes del desayuno, y elegiría uno para hacer que sucediera.
Mientras tanto, quería deshacerse del chico que parecía un aliado de su tan odiada enemiga, y tiró el dibujo de la serpiente sobre la valla. Se volteó para volver a su trabajo pero pronto escuchó esa risa burlona y al dar la vuelta vio a Jack trepado por la valla.
-De verdad que sabes sostener una rabia ¿eh? ¿Puedo al menos saber qué hice para ganarme tanto odio?-
-Yo no te odio- reclamó Jane, y la sonrisa de Jack la hizo voltear su mirada.
-¿Entonces? ¿Estás enojada porque no me parezco al Principito? Puedo ser un Príncipe Encantador, si quieres-
Jane soltó un suspiro intentando contener una risa, volvió a verlo y él le devolvió la mirada quedándose así unos minutos, dejando varias palabras sin pronunciar, pero que llegaron al aire y ahí se quedaron. Ella quería decirle que ese papel no le quedaba, y tal vez no pudo porque sabía que no era del todo cierto. El chico tenía un cierto encanto cuando sonreía, sólo le molestaba que al hacerlo parecía estar riéndose de ella.
-¿Qué es lo que quieres?- le preguntó al fin.
-Te lo dije, quiero volver a mi planeta, necesito que Peter Pan me enseñe a volar. Aunque si con eso te referías al oscuro que vi ayer, tal vez prefiera la serpiente-
Ahora sí Jane no pudo reprimir la risa –Ay, el Oscuro, no…- no podía parar de reír pero tuvo que hacer el intento de enderezarse y ponerse seria -¡No! No te permito hablar así de él-
-Oh, disculpa, ¿es tu novio?- curioseó Jack, que por supuesto la había acompañado en la risa.
-No. Es mi hermano- aclaró mientras volvía a acercarse a la valla, trepándose a la raíz del árbol que ambos patios compartían.
-¿Oh, sí? ¿Y el otro también?-
-No, Matt es su novio- contestó Jane y Jack dejó de sonreír para mostrarse constipado.
-¿Su novio? Oh, wow, no esperaba eso. No es que sea nada… es sólo que… pues, no se nota-
-¿No se nota? ¿Acaso el tipo de persona que te gusta debería afectar tu personalidad?-
-No, no. Es…- suspiró y se rindió –Nada, no importa-
Jane se olvidó del tema y aprovechó el breve silencio para sacarse una duda -¿En verdad te llamas Jack?-
-Sí- respondió él, algo confuso por la pregunta –Tengo unas habichuelas mágicas para probarlo-
Jane bufó –No te estaba por comparar con ese Jack -
-Pues sí que soy él. Este árbol de acá creció de esas habichuelas, y cuando lo trepé ayer me encontré con dos gigantes-
Jane se rio entendiendo de quién hablaba –Pues no suenas a que tienes un corazón mecánico, así que…- (4)
-¿Un qué?- preguntó Jack.
-Nada, nada…-
-No, dime-
Ella suspiró –Es un libro francés. Y tiene una hermosa película también-
Jack sonrió –Pues tendré que buscarla- otro silencio se hizo de pronto, si se le puede decir así, porque aunque no salieron palabras, las miradas sí que hablaron un montón hasta que él las interrumpió -¿Para quién cantabas anoche?- preguntó por lo bajo -¿Me estás engañando con otro?-
Ella rodó los ojos –Era para la señora de en frente-
-¿Quién?-
-La señora Lewis. Vi que su familia la estaba acompañando anoche, y se veía bastante enferma. Falleció a la madrugada-
-Ou, que pena-
Jane asintió –Pero vi que no estaba triste. Llevaba mucho tiempo de vida, creo que ya se estaba poniendo ansiosa por irse a descansar-
Jack apoyó la cabeza sobre los brazos, viéndola desde abajo –Eso es bueno- ambos quedaron pensativos un momento hasta que él le prestó atención al bloc de dibujos que ella había dejado sobre la mesa -¿Qué estabas dibujando?-
Ella giró en la dirección en la que él estaba mirando –Oh, es una lápida llena de camelias. La hija de la señora Lewis dijo que le gustaría poder plantarlas ahí, pero no sabía cómo cuidar de ellas-
Él volvió a agrandar una sonrisa que esta vez no escondía ninguna burla, por lo que la hizo sonrojar un poco –Eso es un lindo regalo. ¿Puedes hacerme un Nunca Jamás? Así me quedo ahí y no tengo que crecer más-
-¿Cuál es el problema con seguir creciendo?-
-¿Por qué querrías seguir creciendo?-
-Pues, nunca se sabe que cosas nuevas hay. Yo siempre pensé que el problema era olvidar, no crecer-
-Sí, pero… No me vas a decir que no era mejor no tener responsabilidades- se quejó él.
-Yo creo que en cualquier etapa tenemos algo de que quejarnos. Yo quería crecer para poder ser niña sin que nadie me lo prohíba, y la verdad creo que eso opaca mucho las responsabilidades que pueda tener-(5)
-Entonces debes tener muy pocas-
-O tú debes tener problemas para prestarle más atención a la Magia y menos a la Realidad- en cuanto se dio cuenta de lo que dijo, se cohibió por completo. Nunca se había permitido hablar en voz alta sobre sus opiniones respecto a la existencia de la Magia y al malvado reino de la Realidad –Quiero decir, más a lo bueno y menos a lo malo- trató de corregirse.
-Me gusta más como lo dijiste antes. ¿Así que a ti también te gusta andar buscando magia?-
Jane quedó paralizada un momento -¿Tú… también?- balbuceó.
-¡Pero claro! Es solo que últimamente me cuesta encontrarla. Tal vez puedas ayudarme con eso-
Ella no fue consciente de la sonrisa que se formó en sus labios, ni de lo mucho que ésta capturó la atención de Jack, pero es que jamás había conocido a alguien que le pidiera que le mostrase la Magia y la simple idea se le antojó más que maravillosa.
El momento se vio interrumpido por el reloj de Jane otra vez –Tengo que irme-
-¿No es algo tarde para el té?- preguntó él con un tono algo burlón, lo cual ya no le molestaba tanto.
-No para eso, para la cena. Tengo que irme-
-¿Y cuándo salimos a buscar magia?-
Ella se rio –No lo sé. Después. Adiós- y entró a la casa sin saber qué más decir.
Decidió que no podía esperar a antes del desayuno para pensar en sus seis imposibles, quería hacerlo antes de la cena en su lugar. Mientras iba de acá para allá cocinando antes de que su madre llegara del trabajo, su mente se volvía loca de tantas ideas, pero tuvo que hacer el esfuerzo de acomodarlas en solo seis.
Primero, había encontrado al Principito y en lugar de una oveja, él quería que ella le diera magia. Segundo, ella conocía a dos gigantes con los que tomaba el té a menudo. Tercero, había una mujer que sonreía a la muerte y tenía de hija una flor. Cuarto, ella se llamaba Alicia y su casa era el País de las Maravillas. Quinto, con su cantar haría venir a Peter Pan y le pediría que le preste algo de polvo de hadas. Sexto, ella le enseñaría al Principito a volar.
N/a: Que tal? Aquí me tienen de nuevo, con otro capítulo y más de mis notas de autora (yo sé que las aman):
1-Creo que después del final habrán deducido el propósito del título. La cita es de mi querido autor de Las Crónicas de Narnia. Es una saga a la que le tengo apego más que nada por que fueron los primeros libros que leí enteros por propia voluntad, y mi primera saga también.
2-La nota de Jack y la serpiente que Jane le dibuja siguen siendo referencias al Principito, no fue simplemente un mensaje de odio xD
3-Aquí tienen develada la relación de Matt con Jane. ¡Sorpresa! Bueno, acá me gustaría tomarme una pausa para explicar esta decisión. Primero, ya saben que esta historia iba a incluir personajes originales, y yo tenía fija la idea de por fin incluir en mis historias una pareja del mismo género, y ¿quién no tiene debilidad por las parejas de opuestos? Además de eso, toda la historia hace referencias a los opuestos de los que nuestra vida se compone, y como al equilibrarlos es que podemos encontrar paz. Sandman y Pitch son mostrados como dos personajes con los mismos poderes pero opuestas intenciones, por eso me pareció que encajaban perfecto con mis queridos Matt y Peter, y no porque yo fuese shipper de esos dos personajes, a ellos déjenlos como están. Pero me gusto poder desarrollar la idea de estos opuestos que encuentran el balance al descubrir lo que tienen en común y centrarse más en eso que en lo que difieren. Es algo que se aplica a la relación de Matt y Peter, y también a la de Jack y Jane.
4-La película que Jane menciona se llama "Jack y la mecánica del corazón". ¡Es hermosa!
5-Aquí Jane está citando a un par de autores. "Crecer no es el problema, olvidar lo es" viene de la película animada de El Principito que salió en 2016. "Queremos crecer hasta llegar a ser niños, para jugar a lo que queremos sin que nadie nos lo prohíba" viene del director de cine surrealista y escritor de varios libros muy inspiradores, Alejandro Jodorowsky. Hay muchos otros momentos en los que utilizo frases que reescribo para la narración, pero prefiero no atosigarlos tanto.
6-La idea de pensar en 6 imposibles viene de "A través del espejo y lo que Alicia encontró allí" de Lewis Carroll, pero eso seguro ya lo sabían.
Bien, creo que estoy rompiendo récord con estas notas, pero ¿qué se le va a hacer? Estaba muy inspirada cuando escribi esta historia. Ya, ya. Los dejo seguir y nos leemos. Saludos!
