Advierto que aún no aparecerán Simón y Raphael juntos antes tengo que plantear algunas cosas.

Eso sí en el siguiente capítulo tendremos Saphael como Raziel manda.


El curso intensivo sobre seducción de Isabelle resulto de lo más perturbador. Simon no estaba ni remotamente preparado para él, y que la chica hubiera decidido ir a La Luna del Cazador a poner en práctica las lecciones no mejoro nada la situación.

La Luna del Cazador era un bar de mala muerte para hombres lobo, aunque otros subterráneos también lo frecuentaban. El lugar olía a humo de cigarro y cerveza, y un poco a perro mojado pero Simon no considero prudente mencionarlo, había poca clientela pues aún faltaban varios días para la luna llena que era el momento cuando los licántropos más necesitaba de un buen trago. Aunque pensándolo bien tener un lugar repleto de hombres lobo sobrexcitados e inquietos por la transformación no era el mejor lugar para tratar de ligar.

Y allí estaban, un vampiro siendo adiestrado por dos Cazadores de Sombras en un bar de licántropos con el propósito de humillarse públicamente, o en palabras de Izzy: poner su trasero vampírico a trabajar.

El flirteo jamás había parecido tan complicado. Simon no había pensado en la cantidad de aspectos que se relacionaban para llamar la atención de alguien. La cantidad de detalles y mínimos gestos que daban pie al contacto romántico, un ligero desliz y podías enviar el mensaje equivocado y arruinarlo todo. No le sorprendía el que Izzy disfrutara tanto coqueteando con los demás, la seducción era todo un arte e Isabelle era la más talentosa artista que Simon hubiera visto jamás. La cazadora era una Leonardo da Vinci del coqueteo, Simon por otro lado era un niño de preescolar dibujando con crayolas, un total desastre.

— ¿Te gustaría tomar algo?

— Ya estoy tomando algo

— Puedo invitarte un botana si quieres…— corrigió Simon

— Soy bastante capaz de comprar mi propia comida

— ¿Quieres bailar un poco?

—No eres mi tipo

— ¡Alec! —reprendió Simon

— ¿Qué? Isabelle dijo que actuara con normalidad— dijo con un encogimiento de hombros el Cazador

Simon volteo a ver a la chica sentada a un lado de donde ellos fingían tener un encuentro. Isabelle tenía su celular en las manos y digitaba velozmente las teclas, fuera quien fuera el destinatario debía de ser alguien importante o la chica no ametrallaría con tanto ahínco el aparato.

— Se supone que tiene que parecer real, Simon. Eso realmente podría pasar. — se excusó la chica sin levantar la vista del celular.

— Si, si tratara de ir tras de un antipático e insensible Cazador de Sombras. ¿Cómo es posible que tengas novio? — cuestión a Alec

Este simplemente entorno la mirada e hizo un gesto desdeñoso hacia Simon.

—Tú los has dicho vampiro, tengo novio— Alec le lanzo un mirada de superioridad a Simon— Y en vista de que tú no tienes hay algo que yo estoy haciendo bien y tu no.

— ¿Ser un completo tonto y no ayudar? ¿Cómo puedo practicar si rechazas todos mis avances?

— No es como si te estuvieses esforzando mucho en seducirme. Te falta persistencia, Magnus es muy persistente.

— Y aparentemente inmune a los rechazos crueles — bromeo Isabelle sin prestar mucha atención a la discusión de los chicos. Sus dedos se movían rápidamente sobre las teclas de su celular mientras una sonrisa se formaba en su cara.

— ¿Qué tal si utilizas una frase ingeniosa? Un cumplido para romper el hielo— sugirió el mayor de los Lightwood.

— Es buena idea Simon— apoyo Isabelle a su hermano.

Simon dudo un poco pensando en algo ingenioso que decir, no podía recordar haber dicho un cumplido alguna vez. Así que soltó lo primero que le vino a la mente.

— Uhh... Que tal…Nena tu personalidad es más electrizante que el mismo Zapdos—un giño de ojo y una sonrisa tonta acompañaron la frase.

Izzy soltó una risita y se cubrió rostro con palma de la mano, Alec lucia confuso

— Fingiré que no escuche eso, porque realmente no sé qué significa pero conociéndote debo suponer que es algo tonto. — declaro Alec.

—Lo es— dijeron al mismo tiempo Simon e Isabelle seguido de un estallido de risa.


¿Era idea suya o el amanecer tardando demasiado?

La de la noche nunca le había parecido tan larga a Raphael, aunque tal vez se debiera a que esperaba ver llegar a cierto novato al hotel. El tiempo siempre transcurría más lento cuando esperabas algo, más si ese algo era un bobo vampiro con una hermosa sonrisa y la habilidad innata de enloquecerlo.

Tenía horas (bien, pude que solo unos veinte minutos) dando vueltas en su habitación pensando la manera de deshacerse de los nefilims y toda su estirpe sin demasiadas preguntas, aunque con deshacerse de un par de Cazadoras amigas de Simon le bastaba.

Raphael sacudió enérgicamente su cabeza tratando de sacar esas ideas ridículas de su mente, el juntarse tanto con Magnus lo hacía pensar igual de absurdamente que él. ¿Desde cuándo se comportaba de esa forma por el simple hecho de saber que Simon estaba con Clary Fairchild e Isabelle Lightwood? Ah, claro, desde que se dio cuenta que se sentía atraído al otro vampiro. Jodidos sentimientos.

No podía evitar tener esos pensamientos homicidas hacia las nefilim y menos aún por la forma en que Zeke se expresó de ellas. Que la menor de los Lightwood fuera guapa no le sorprendía mucho, ya antes había escuchado a más de un subterráneo declarar que ser arrestado por la Clave no sería tan grave si era la chica Lightwood quien hiciera el arresto, el látigo de Isabelle daba rienda suelta a las fantasías de muchos hombres. La pelirroja por otro lado era tema nuevo en los bares del Submundo, una Shadowhunter que paso toda su vida entre mundanos, un bonita chica con unos impresionantes ojos verdes y una llamativa cabellera naranja. Para Raphael ninguna de las chicas parecía ni remotamente interesante, no encaban en sus gustos, que al parecer eran castaños y parlanchines. Tal vez no fueran su tipo pero el de Simon si, Raphael no tenía ni idea y no quería averiguarlo.

Soltó un suspiro resignado y se dejó caer en el diván de cuero que ocupaba el lugar central de la habitación, siendo un vampiro no necesitaba dormir y obviamente no necesitaba una cama. Raphael puso los brazos detrás de su cabeza y miro el techo. Si tenía que esperar un instante más a que Simon volviera estaba seguro que empezaría a hablar consigo mismo en voz alta. De repente algo vibro en el bolsillo de su pantalón, metió la mano y extrajo su celular la pantalla indicaba un nuevo mensaje entrante por un momento su corazón se aceleró desbocadamente hasta que noto que el mensaje era de Magnus. Estaba por arrojar el aparato al mismo tiempo que maldecía al brujo cuando la curiosidad pudo más en él y decidió abrir el mensaje.

Alexander acaba de llamarme, tu polluelo esta con él. Te anexo la fotografía que Alec me envió.

¿No te parece que es un grandioso fotógrafo?

Dulces no-sueños Rafe ;)

-MB

El mensaje como bien lo dijo Magnus venía con un fotografía, en ella se veía de fondo un bar que Raphael recordaba vagamente haber visitado una vez, también se podía observa una especie de escenario donde alguien cantaba y en una orilla de la fotografía se veía Simon, el vampiro estaba mirando al escenario y por la sonrisa que había en su cara estaba disfrutando del show. Raphael pensó que valía toda la espera del mundo si podía ver esa sonrisa frente a frente, debía de reconocer que Alexander Lightwood era un excelente fotógrafo y que Simon tenía la sonrisa más bonita del mundo entero.

Una especie de calor de apodero de su pecho y Raphael cerro los ojos dejándose sumergir en esa sensación. Tal vez era tonto hacerse tantas ilusiones como si fuese un niño, tal vez Raphael ni siquiera tenía un corazón que ofrecerle a Simon y tal vez Simon nuca sintiera lo mismo que el sentía, pero ver esa sonrisa le daba el coraje para no desistir, para intentarlo.

El mundo entero era un gigantesco tal vez. Raphael no tenía nada seguro pero algo era cierto si pudiera desear algo seria soñar todos los días con esa sonrisa, con Simon y con sentir su corazón latiendo.


Después de practicar cumplidos con Alec, Isabelle dictamino que Simon estaba más que listo para ir al Dumort y poner todo lo aprendido en práctica con Raphael. A Simon más bien le parecía que la chica quería deshacerse de él. Tanto ella como Alec se veían cansados y estaban bastante refunfuñones, Simon lo adjudico a la falta de sueño era pasadas las cuatro de la mañana, bueno eso y a la noche de aficionados en el bar.

Al pacer La Luna del Cazador tenia noche de micrófono abierto para todo aquel que quisiera subir a toca. Había un pequeño escenario instalado en una parte del bar, normalmente Simon se emocionaría ante el espectáculo pero los músicos que había subido a tocar era terriblemente malos. Daban ganas de llorar al escuchar como destruían las canciones que interpretaban, no le sorprendía nada que los Lightwood quisieron marcharse lo antes posible. Además toda la instrucción que Isabelle vio necesaria ya había sido dada.

— ¡Por el Ángel! No volveré a escuchar una canción de Adele sin recordar este horrible cover—comento Isabelle después de la interpretación especialmente mala de Hello cantada por un fornido Ifrit de piel verde y de cabeza afeitada.

—No sé, tienes que darle algo de crédito —dijo Alec— Canto con mucho sentimiento, creo que incluso lloro un poco en el coro final.

Simon iba a decir algo cuando un sonoro y aplauso se escuchó entre la poca clientela del bar, miro escéptico a los hermanos Lightwood que estaban igual de sorprendidos que él. Se quien fuera el siguiente músico parecía ser conocido entre los clientes y no solo eso sorprendentemente no era tan terrible como todos predecesores.

La voz del cante era profunda y grave, la clase de voz que Simon esperaría ver en un concierto de blues o en un grupo indie. La canción le venía como anillo al dedo, el chico lo sabía y le sacaba el máximo provecho. Fue una muy buena actuación, la mejor que Simon hubiera escuchado antes. No pudo evitar que una sonrisa se formara en su rostro, la buena música siempre era bien recibida.

— ¿Quién-es-es? —jadeó Isabelle.

—El músico menos terrible que ha pisado este mugriento bar en toda la noche— dijo irónicamente Alec mientras redactaba un mensaje de texto, para Magnus supuso Simon, ya lo había escuchado llamándole durante la última canción— ¿Por qué te interésa? Tú ya tienes a tu amiguito secreto.

—No lo decía por eso— se defendió la chica mirando molesta a su hermano, había un leve sonrojo en sus pómulos—Pero sería un buen examen para Simon.

El vampiro pareció reaccionar ante las palabras de Isabelle, se enderezo en su silla y aclaro su garganta.

— ¿A qué te refieres con examen? — cuestiono inseguro el vampiro

—A que tienes que pedirle una cita a ese chico— dijo sin más la Cazadora.


Un par de golpes a la puerta de la habitación sacaron a Raphael de sus cavilaciones, el vampiro se puso prontamente de pie y fue a ver quién tocaba, en el pasillo se encontraba Lily, la chica sostenía en sus brazos una caja de cartón por lo que se alcanzaba a ver estaba repleta de discos, revistas y demás cosas.

Lily esquivo el cuerpo de Raphael y entro en la habitación sin decir nada, puso la caja en la mesa de centro y comenzó a sacar cosas de ella. El vampiro no pudo más que sorprenderse por la osadía de la chica, Lily era altanera y no rendía cuentas a nadie pero Raphael era su líder y la chica solía ser, más respetuoso con él.

— ¿Que demo…?

—Estas son algunas de las cosas de Simon, los comic que más le gustas, sus discos de música. — Lily fue enlistando y extrayendo el contenido de la caja acomodándolo en pilas sobre la mesa. —Te recomiendo que le des un vistazo a todo — la chica se puso de pie y camino rumbo a la salida

— ¿Cómo…?

—Magnus Bane. —claro quien más sino ese entrometido y chismoso brujo. —dijo que necesitabas ayuda, la mayor ayuda posible

— ¿Qué más te dijo Bane?

Una sonrisa socarrona se formó en el pálido rostro de la vampira —Nada que no haya sospechado antes — dio la espalda y alzo la mano agitando los dedo — ¡Suerte!

Raphael ya se encargaría más tarde de hacerle pagar a Magnus su indiscreción,


—De ninguna manera— grazno Simon— Creí que las lecciones había terminado.

—Y así es, pedirle una cita a ese chico es tu examen final. Tómalo como tu graduación.

—Estás loca, no pienso pedirle nada a nadie

—Apuesto a que te rechaza— reto Alec.

Simon era un adulto, era maduro y pensaba antes de actuar no se iba a dejar convencer con jugarretas tan básicas como esas.

—Buen intento pero no y es mi última palabra.

—Vamos Simon—pidió Isabelle

—Déjalo Izzy de todas formas no hubiera podido. Obviamente ese chico está completamente fuera de su alcance, Simon no es para nada su tipo. — ataco el nefilim mientras le daba la espalda a Simon y se ponía de pie con toda la intención de marcharse del bar.

—Disculpa pero no veo porque no sería su tipo, ciertamente podría ser el tipo de cualquiera— objeto el vampiro ofendido—Soy un excelente partido.

Alec sonrió, al estar de espaldas Simon no pudo verle pero Izzy si, la chica no supo cuándo pero al parecer su hermano mayor se había vuelto bueno en anticipar las reacciones de Simon.

—No digo que no lo seas pero ¿has visto a ese chico? su rostro parece haber sido esculpido por los mismos ángeles no veo como tendrías oportunidad de quedar con él.

Simon volteo a ver al chico, ciertamente era bastante apuesto suave cabello Cataño, complexión musculosa y hoyuelos en las mejillas. Pero no quería darle la razón a Alec, si había algo que Simon detestara era que la gente le menospreciara. Y él se sentía lo suficiente como para pedirle una cita a ese adonis e incluso conseguir su número.

Simon no dijo palabra alguna camino decididamente rumbo a la parte trasera del escenario donde el chico tomaba un vaso de agua, Alec tenía una sonrisa burlona de la que Jace estaría muy orgulloso. No esperaba realmente que Simon invitara al chico a salir solo quería evitar que se diera por vencido, si se rendía tan fácilmente con un desconocido ni en sueño se le declararía a Raphael.

La sonrisa de Alec cayo drásticamente de su cara cuando después de un intercambio de palabras entre Simon y el chico del bar, el vampiro se despedía sonriendo y daba media vuelta para volver con ellos, en la mano Simon agitaba alegremente lo que Alec supuso era el número del cantante y en su rostro había la más grande mirada de superioridad que Alec hubiera visto antes, ni Jace podría superas esa cara de autosatisfacción.


Raphael dedico cerca de una hora a revisar la caja que Lily había dejado. No podía explicarse como era que tantas cosas habían sido traídas por Simon al hotel, hasta donde el sabia el chico no reconocía realmente el Dumort como un hogar sino más bien como un lugar para pasar el tiempo cuando los Shadowhunters salía en misiones. Que Simon tuviera tanta pertenecías en su habitación del hotel era una sorpresa para Raphael.

Mientras revisaba un álbum de fotografías Raphael pensó en la tal vez fuera un abuso a la intimidad del Simon el estar hurgando entre sus pertenencias pero si es que llegaba a cuestionarlo Raphael culparía a Lily, después de todo fue ella la que sustrajo las cosas del chico de su habitación, Raphael ni se lo pidió ni te tenía conocimiento sobre tales actos.

Simon Lewis era una persona peculiar, pero Raphael ya sabía eso aun antes de revisar sus cosas, a primera vista la caja tenia cosas bastante nerd, montones de comic, tarjetas de coleccionables de Stark Wars, incluso había una pequeña réplica de la Enter Price. Dentro de la caja había un par de libros, no eran novelas ni nada parecido, eran libros de viaje con imágenes de bellos paisajes. En el libro había detalles sobre todas las principales ciudades del mundo, los lugares turísticos y sitios históricos, en los márgenes de algunas hojas había anotaciones, seguramente hechas por Simon por lo peculiar delos comentarios, Raphael rio un poco ante las ocurrencias del novato, También había discos de música, después de todo Simon amaba la música, la mayoría era de artista y banda indie o rock alternativo pero también había disco de Los Beatles, Raphael sonrió un poco al tomar un disco de la caja, era un CD hecho en casa de cara blanca pero tenía escritas con rotulador negro varias canciones, eran algo viejas Raphael las reconoció todas. Era la música que se escuchaba en su época cuando aún era humano. Raphael no se atrevió a reproducir el CD pero podía recordar con precisión la música de las canciones, la letra y lo diferente que era la vida cuando esa música estaba de moda, recordó cuando era un joven muchacho con demasiado valor y muy poco prudencia. Recordó aquella fatídica noche, a aquel vampiro extranjero, Karnstein, que mato a unos de sus amigos y le transformo en el vampiro para después el mismo terminar con la vida de los sobrevivientes. Su mirada se ensombreció ya no había rastro alguno de la sonrisa de un momento antes, Raphael siempre seria aquel muchacho hispano de tez oscura, baja estatura y rostro angelical, tal vez su aspecto fuera el mismo de hace cincuenta años pero todo en él había cambiado ya no era ningún muchacho, ya no era humano era lo que las madres como la suya contaba a sus hijos para asustar y que fueran cuidadosos con el mundo que les rodea. Hace tiempo que había dejado de ser humano, Raphael era un monstruo, se sentía como uno y sabía bien que podía verse y actuar como uno.

Fue imposible no pensar en Simon, el muchacho que tuvo la mala suerte de ser el blanco de Raphael, él le trajo a este mundo y fue por su culpa que Camille le convirtió. Raphael no había pensado demasiado en esto, había actuado bajo órdenes y Simon no era más que un simple mundano, un desconocido. Tomo una fotografía que se encontraba entre las hojas de un libro, era un retrato familiar uno padres y su dos hijos, Raphael no pudo seguir observando la imagen la devolvió a su sitio junto con todas las cosas sobre la mesa.

Simon, Simon, Simon, era doloroso pensar en el y saber que tal vez Raphael mismo era el culpable de lo malo que había ocurrido en la vida del muchacho, hacía tiempo que Raphael no tenía pensamientos tan oscuro, que no se despreciaba a sí mismo y su condición pero ver lo que era la vida de Simon le hacía sentir más como un monstruo y menos humano que nunca. Como el demonio que hace cincuenta años destrozo su vida, tal vez no era mejor que Karnstein. También en por sus manos corría sangre inocente, tal vez no por su boca pero fueron sus acciones las que cambiaron la vida de Simon.


Tarde pero con amor :)

El amor es importante…

Chicos espero sinceramente que tanta espera haya valido la pena, gracias por leer y sobre todo por comentar. Me encantan sus comentarios casi lloro cuando los veos porque me demuestra que les gusta la historia y que no soy del todo mala escribiendo, en verdad muchas gracias.

Espero no tardar tanto con el siguiente capítulo :(