Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Advertencia: este fanfic contiene temas sociales que abarcan el matrimonio y la sexualidad desde el punto de vista de distintas mujeres. Las opiniones expuestas son subjetivas y no están sujetas a ninguna persona en especial.

Capítulo 4

15 años después

El estallido de un cristal rompiéndose se escuchó desde el interior de la casa. La puerta de entrada se abrió y un hombre de cabellos tricolores salió apresuradamente de la vivienda.

Se detuvo fuera de ella y miró atrás con el rostro ensombrecido. Una mujer cruzó el umbral de la puerta y aventó la ropa del tricolor al suelo arenoso.

-¡Lárgate!

El hombre miró sus prendas y luego a su mujer.

-¿Sabes que necesito esa ropa para mañana cuando me presente a trabajar?

Yami trataba de controlar su voz para fingir, ante los vecinos, que no pasaba nada. Pero era inútil, porque todos sabían que su matrimonio estaba en la ruina.

-¡Mientras no traigas el dinero para el viaje de tu hija no te aparezcas por aquí!

Tras lanzar ese grito desgarrador, Tea entró en la casa otra vez y azotó la puerta con fuerza. Literalmente, retumbó el lugar.

Las manos de Yami formaron puños. Enfurecido, recogió su ropa de la tierra y subió a su auto.

-Me tienes cansado.

Sin más, Yami se marchó a buscar a la única persona que en momentos así lo ayudaba. Aquel que le brindaba su apoyo incondicional cuando Tea lo corría de la casa.

Porque no era la primera vez que esto pasaba. Era la quinta vez.

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-¿Rechazado? ¿De nuevo?

-Lo sentimos, señor. Pero no necesitamos un videojuego como el suyo. Tenemos mejores propuestas.

-Puedo hacer otra clase de juegos.-dijo Yugi notándose que estaba desesperado.

-Lo lamentamos, señor. El jefe rechazó su propuesta.

Yugi supo que era inútil insistir, era ya casi una costumbre que rechazaran sus propuestas como diseñador de juegos. Así que, apesadumbrado, salió del edificio con pasos pesados.

Se veía triste y desilusionado, sobre todo porque sabía que debía alimentar dos bocas en su casa. Cuando su celular sonó creyó, por un momento, que se trataba de su mujer, pero en realidad era su hermano.

-Bueno…

-Yugi ¿te importa si me quedo en tu casa esta noche?

Yugi frenó en seco.

-¿Otra vez te sacó Tea de la casa?

-¿Tú que crees?

Yami suspiró cansadamente. Había detenido su auto en una esquina para descansar, frente a una cafetería que frecuentaba muy seguido.

-¿Dónde estás?-preguntó Yugi.

-En el lugar de siempre.

Yugi también conocía esa cafetería.

-Voy a verte.

Colgó sin agregar más y se encaminó por la ruta más fácil para encontrarse con su hermano mayor.

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-¿Ahora cuál fue el pleito?

-Lo de siempre: dinero.

Yugi movió los ojos y negó con la cabeza. El mismo motivo de todo el tiempo.

-Ella dice que yo le robo.

Yami dio un sorbo a su café, pero su expresión mostraba lo furioso que estaba con la actitud de su esposa.

-Pero si tú trabajas mucho y llevas el pan de cada día con ella.

Yugi siempre defendía a su hermano, aunque conocía los defectos de él y sabía, como cualquier persona, que podía resultar un poco desesperante en ocasiones.

-Sí, pero no permito que ella administre el dinero y eso la altera.

Yami perdía de repente la mirada en su taza con café y movía los dedos de un lado a otro.

-¿Por qué no la dejas administrar el dinero?-preguntó Yugi interesado.

-¡Nunca!-respondió Yami casi en un grito-Si lo hago será un caos. Ella gasta todo el dinero en tonterías sin pensar en nuestra hija.

Llevaba 16 años casado con Tea; Yami sabía que era una mujer conflictiva en lo que respectaba a las finanzas. Gastaba todo el dinero en joyas, prendas y objetos de alto valor.

Al comienzo no fue así, pero Yami obtuvo un buen empleo en una empresa prestigiosa llamada Ilusiones Industriales, en la que no ganaba grandes cantidades de dinero, pero sí lo suficiente para no escasear.

Y ahora podía darle más cosas buenas a su esposa e hija, lo que causaba el interés de Tea y las discusiones frecuentes por finanzas.

-Yami, no es que quiera ser metiche, pero ¿Por qué no te divorcias?

-No puedo hacerlo. Quiero estar junto a mi hija. Ella sería capaz de hacer algo para que no la vea.

Yami apretó la fuerza del agarre de su vaso de plástico. La sola idea de perder a su hija lo enloquecía. Muy en el fondo, Yugi suponía que se trataba de cobardía por parte de su hermano mayor.

-Tea Elizabeth ya tiene edad suficiente para tomar sus propias decisiones. Aunque Tea intente algo, ella no se dejará manipular.

-Mientras sea menor de edad, la madre tiene derecho sobre ella.

Yami volvió a apretar el vaso que tenía en sus manos, sintiéndose incompetente. Amaba a su hija, pero a su esposa no. Desde que se casó con ella, hacía 15 años, supo que su corazón no le pertenecía a esa chica. Mucho tiempo estuvo arrepentido de haberse casado con ella, cuestionaba que hubiera hecho lo correcto. Sin embargo, amaba a su hija más de lo que pensaba; ella había cambiado su mundo para siempre.

Admitía que esa era la única ganancia de la relación con Tea.

-¿Hay inconveniente en que pase la noche en tu casa?-preguntó Yami alzando la vista.

-¡Claro que no!-exclamó Yugi casi en un grito.-Eres mi hermano; no podría dejarte solo.

-¿Molestará a Rebeca eso?

Yami sabía que para Rebeca era fastidioso el hecho de compartir su hogar con la familia de su marido.

-De eso me encargo yo. Ella es muy accesible.

Yugi le guiñó un ojo a su hermano mayor y este le dedicó una sonrisa complaciente.

Fueron interrumpidos por una joven mesera que apareció repentinamente junto a ellos.

-¿Necesitan algo más?

La joven era una chica de tez blanca, igual que su cabello y ojos azules que resaltaban la belleza de su rostro. Su cuerpo estaba bien formado y lucía radiante con su traje de mesera.

-Muchas gracias, Kisara. Pero creo que es todo lo que pediremos hoy.-respondió Yugi sonriendo.

-De acuerdo, señor Yugi. Si algo se les ofrece, no duden en llamarme.

Kisara se retiró tras inclinarse de forma respetuosa. Yami la siguió con la mirada, observando las curvas del cuerpo bien formado de la chica. Las comisuras de sus labios formaron una media sonrisa y Yugi pudo leer los pensamientos de su hermano mayor.

-Ni lo intentes, Yami.

-¿Qué cosa?-preguntó Yami un poco alterado.

-Vi que posaste tus ojos en Kisara.-achicó los ojos-No trates de acercarte a ella con otras intenciones que no sean de amistad.

-¿Estás loco? Jamás me he comportado así.

Yami refunfuñó ante las ideas descabelladas de su hermanito. Sin embargo, en contadas ocasiones, Yami deseaba tener una persona diferente a su lado.

-Kisara es una mujer seria con esos asuntos. Ella no saldría con un hombre casado ni aunque le pagaran todo el dinero del mundo.

Yami frunció el ceño y encogió los ojos.

-¿Desde cuándo conoces tan bien a Kisara? Que yo sepa, sólo es la mesera de este lugar.

-Kisara me ha brindado su apoyo muchas veces. Ayudó a Rebeca con los cuidados de Yuri, así que la conozco y la considero mi amiga.

Otro hombre tal vez no lo creería, pero Yami sabía que Yugi era un hombre fiel. Algo que caracterizaba a los hermanos tricolores era su fidelidad a sus esposas.

Yami nunca había tenido aventuras con otras mujeres, a pesar de que Tea lo trataba mal. Respetaba su relación con ella por ser la madre de su hija, y consideraba que mientras estuvieran casados no era bien visto que la traicionara. Sin mencionar que estimaba a su esposa.

Estimar, sólo eso. Amor era una palabra que no existía en su vocabulario marital.

Y eso lo sabía desde antes de casarse con ella.

Mientras tanto, Yugi era bastante fiel a su mujer, Rebeca. Resultaba inconcebible que un día viviera una aventura. No porque no pudiera, sino porque Yugi era muy unido a su esposa.

Aunque el ser unidos, no significaba que las cosas fueran color rosa.

Continuará...

No sé mucho de líos maritales, así usé lo que me vino a la mente con el problema de Yami en cuanto a su relación con Tea.

MarBere123: Se verá raro que lo diga, pero me alegra que sí reflejé el realismo deseado con respecto al matrimonio forzado. Gracias por leer, me alegra que te gustara mi historia. No te preocupes, yo también deseo que sea una historia realista, jijijiji.

Usagi Moonie: ¡Claro! Kaiba no puede faltar en mis fics, jajajaja. En la mayoría de mis historias aparece ese personaje. Haré lo posible por hacerlo, porque a veces les doy unos pequeños cambios para adaptarlos a mis escritos. De hecho yo soy fan del Revolutionshipp, pero casi siempre destrozo a esa pareja. No me gusta usar siempre lo mismo. Hago cambios constantes en mis escritos.