II::Lio de Compañeros.
-Yamanobe-san, Yamanobe-san –escuchaba una voz amable y suave que me despertaba moviéndome un poco.
-Cinco minutos más- susurre con pesar y me tapo con las sabanas dándole la espalda.
-Lamento que no hayas dormido en días, pero Yagari-sensei se enfadara si no te llevo a clases- espeto Sayori mientras la veía con los ojos entrecerrados - y no me mires con esa cara- dijo juntando las cejas, ya que me había volteado a verla, realmente la estaba mirando haciendo pucheros y ojos de perrito rogando por comida. Daba pena por así decirlo.
-Está bien, sólo porque me trajiste comida- dije levantándome haciendo que la suave sábana se deslizará por mi cuerpo hacia abajo, a lo que Sayori pegó un grito y yo me asuste por lo que caí de bruces al piso.
- ¡¿Qué rayos con tu pijama?!- pregunto y grito señalando mi "pijama"- No puedes dormir en ropa interior, si ocurre una emergencia y tenemos que salir te verán así- me ayudo a levantarme ofreciéndome su mano a lo que yo la tomé, aun acariciando mi rostro, pues mi cara fue lo primero en tocar el suelo cuando me caí.
- No te preocupes por eso- le respondí riéndome de una manera muy animada, realmente me había causado gracia su reacción- No creo que deba sentirme avergonzada de mi cuerpo - agregue haciéndole unas cuantas poses de modelo y esta había adquirido un color carmesí en sus mejillas.
- ¡Yamanobe-san!- me grito avergonzada.
- No hay necesidad de gritar tanto en la mañana-hable con un tono serio y me miro sorprendida-, si quieres que me bañe y cambie llámame por mi nombre- dije con una mano en mi esbelta cintura, mirándola sonriente.
Note como sus mejillas se ponían aún más sonrojadas y ya ella percatándose de que la observaba bajo la cabeza, haciendo que de esta manera su cabello cubriera parte de sus mejillas. Apretó después sus manos en forma de puños en torno a su falda.
-H-hikaru- san...- emití un gruñido- Hikaru- se corrigió.
-Bien, ¿ves? No era tan difícil- dije sacando mi toalla de una maleta y otras cosas- si quieres te puedes adelantar- agregue mirándola.
-Lamento haber sido tan formal, pero es que a la única mujer que he llamado por su nombre con tanta confianza era a mi antigua compañera de dormitorio y mejor amiga, Yuuki- me informo-Además, volviendo al caso, con eso de "Te puedes adelantar" Por si ya se te ha olvidado, tienes un mal sentido de la orientación- esta vez la sonrojada fui yo.
-Está bien- exclame algo avergonzada saliendo de la habitación- Pero ya me estas tomando confianza como para responderme, espero que seamos buenas amigas- le dije en un tono alegre emprendiendo mi viaje al futuro
Caminaba por los pasillos- no al futuro- y no encontraba el dichoso baño, así que decido preguntarle a las dos dichosas chicas que estaban aún en sus pijamas delante de las puertas de sus habitaciones.
-Disculpen, ¿Podrían por favor indicarme en dónde está el baño? - pregunte y estas se giraron al instante a verme, y justo de la misma manera se sonrojaron.
-¿Acaso no vienes de ahí? - espeto una mirándome de pies a cabeza, ya que estaba envuelta en mi toalla, una cosa es estar en ropa interior en mi cuarto y otra en los pasillos.
- No, verán es que yo duermo en ropa interior- dije honestamente y estas sólo me miraron con cara de vergüenza- además, soy nueva y no se en dónde está.
- Bueno si quieres te llevamos- se ofreció la que no había dicho ni pi en toda la conversación.
- Serían de gran ayuda- comente y estas chillaron de felicidad, lo cual me pareció extraño.
Ambas caminaban delante de mi hablando entre ellas y yo las podía escuchar perfectamente cosas como: "Es tan hermosa, parece de la clase nocturna" o "Parece alguien a quién se le puede tener confianza, es algo torpe ¿no?". Yo solo sonreía mirando con detenimiento cada cosa, así no me perdería.
Tenía mal sentido de orientación con lugares nuevos, pero una vez que los exploraba no me volvería a perder.
-Bueno, ya llegamos...- dijo la chica de dos trenzas y lentes sin saber mi nombre.
-Hikaru Yamanobe, se han ganado el derecho de llamarme por mi nombre- sonreí y estas volvieron a chillar y me abrazaron yo estaba en medio de ellas dos con cara de pez confundido.
-¡Kyan ! -grito una al estilo fan- Que feliz somos, bueno Hikaru-chan estas en el ala Este del dormitorio sol, esta es el área designada para las chicas, abajo está el vestíbulo y luego un portón ahora, en el área oeste hay otro vestíbulo y un portón que es el de chicos. No se está permitido ir al área masculina- comento la chica del cabello castaño oscuro aún abrazándome- Me llamo Yosuga Toramatsuki y ella la de las dos trenzas es Sunako Toramatuski, mi hermana y compañera de cuarto.
- Gracias por la información pero... ahora tengo que darme un baño- dije y ellas me soltaron algo avergonzadas para salir corriendo.
-¡Cualquier cosa nos avisas, estamos en la habitación 115!- grito la de las dos trenzas, es decir Sunako mirando hacia atrás.
Entre después de despedirme con la mano al baño y vi que era inmenso, demasiado grande por así decirlo. Tenía duchas individuales y del otro lado de la pared estaban los inodoros para cualquier otra necesidad. Justo como un baño público de aguas termales, lo único que las duchas eran separadas y no asientos redondos en dónde te bañabas y todos te pudieran ver en donde no te da el sol.
Puse la toalla en el perchero cerrando la puerta quitándome la poca ropa que tenía encima para finalmente darme un baño con agua fría.
Cerré el grifo y tome la toalla para secarme y me puse otra ropa interior, pues cuando tome la toalla elegí bragas y un sostén al azar. Me envolví en la toalla otra vez y fui directo a la habitación 101. Abrí la puerta y Sayori se había tomado la molestia de sacar mi uniforme del armario.
- Gracias- le agradecí y luego deje caer la toalla para cambiarme.
- De nada, aquí están tus libros- me los extendió, al parecer se le fue la vergüenza de hace rato al verme semidesnuda -y este es tu horario de clases, ahora vámonos – dijo cuando acabe de cambiarme pero antes tome el cintillo de guardián color blanco que tenía pétalos de una rosa en medio estampada y lo guarde en el bolsillo de la minifalda.
Fuimos corriendo de los corredores al vestíbulo y del vestíbulo, al portón para correr todo el trayecto hasta las puertas donde estaban los vigilantes. Este nos dejó pasar y fuimos a clases.
Admito que de no ser porque Sayori estuvo a mi lado todo este tiempo de camino al aula de clases, me hubiera perdido. Las clases transcurrieron aburridas y sonó el timbre del almuerzo, para ser honestos a lo único que le preste atención en todo el recorrido fue a la ubicación de la cafetería maldita glotona- dirán algunos, pero así soy.
Tome mis alimentos y los pagué y con mis cosas en mano, me dispuse a explorar durante la hora del almuerzo parte de la academia. Una fuente con forma de caballo, grandes jardines, hermosos árboles y ahora estaba viendo un establo...Momento- saque mi lápiz mental y me puse a anotar cosas en el aire: Establo es igual a equino y lo que equino significa es caballo y si ahí hay caballos… YO tengo que estar ahí.
Seguido bote los restos de comida en un cesto que había cerca y fui corriendo al establo. Abrí la gran puerta de madera y había alrededor de treinta caballos, por lo que mi sonrisa de Cheshire el gato de Alicia en el país de las maravillas estaba en mi rostro. Habían negros, blancos, pelirrojos y mestizos de varios colores que parecían vacas. Pero no había ningún blanco. Mi color preferido después del rojo.
Eso pensaba hasta que vi la cabeza de uno asomarse.
-Oh- exclame acercándome. Era una hembra y su pelaje era blanco como la leche. Tenía una mirada salvaje y en la cerca correspondiente a la suya, estaba escrito en una placa "Lily la yegua indomable" - Hola - la salude amablemente y esta se para en sus dos patas traseras relinchando molesta- No vine a hacerte daño- pero esta no parecía entender...Obviamente, pues es un animal supuestamente indomable, aunque algunos animales entienden.
Así que la tomé de las riendas bajándola con fuerza y está aún terca la forcé a mirarme a mis ojos. Sus ojos eran de una furia natural, pero esos ojos furiosos no eran nada en comparación a mi instinto asesino, por lo que ella a través de mi mirada pudo entender que sí se volvía a levantar en mi contra no resultaría nada bueno de ello.
De repente se calmó y movía su cola con cierta simpatía a lo que yo le acariciaba la cabeza.
-Muy bien bonita, eres una yegua muy inteligente-dije sonriendo mientras la alagaba, sus ojos ahora eran amables.
Las apariencias engañan.
El establo era tranquilo, un lugar muy tranquilo para descansar y al parecer no era la única en pensarlo.
-Eres la primera después de mi en domarla- dijo una voz con cierta pesadez y al parecer adormilada.
Ese tono no me gusta, sólo la he escuchado una vez pero ya la reconozco- mire hacia abajo y en efecto ahí estaba el pelo plateado de mi compañero tirado o acostado en el heno limpio.
- ¿Me estas acosando?- pregunto y una vena de furia se formó en mi frente pero aun así le sonreí mirando hacia abajo.
- Sé que hemos empezado mal pero creo que este es un buen momento para llevarnos...
-¿No crees que eres muy niña para usar bragas de encaje color negro? - pregunto y la sangre se acumuló en mis mejillas.
- Per...per -tartamudee
- ¿Per? -pregunto aún mirando debajo de mi falda.
-¡Pervertido!- le grite y le pise amablemente su cara.
Estábamos de camino al dormitorio luna, Sí "estábamos", Zero estaba conmigo de escolta.
- Sabes la suela de mi zapato te queda de maravilla - le dije mirándole de reojo caminando a una distancia recomendable de dos metros de él.
- Cállate - demando con notable molestia- ya tengo suficiente con las chiquillas de la clase diurna, no pongas a prueba tu suerte.
- ¿Qué? ¿Acaso piensas levantar tus armas contra mí?- pregunte sorprendida pero con un tono de sorna- No soy un vampiro, las balas de Bloody Rose no funcionaran contra mí.
- Soy muy bueno en combates cuerpo a cuerpo- respondió a mi comentario aun mirando al frente, note cuando se puso rígido al mencionar su arma. Estaba muy equivocado si cree que le lanzo a aventurar cuando se trata de compañeros.
- En tal caso, estas perdido Zero - dije su nombre casi como un canto y él se giró de repente, pero en menos de un segundo ya estaba tirado en el suelo. Por lo que me subí arriba de él y me senté en su cintura aprisionándole las manos por las muñecas- Porque sí te atreves a levantar tus manos en mi contra-acerque mis labios a su oído y le susurre-.
Me darás un buen motivo para erradicarte, maldito vampiro nivel E.
