-Suficiente Sal, es hora de dejarla descansar- dijo Fury mientras tomaba a su niño.
-Pero papá, quiero quedarme más tiempo.
-Tu mamá nos espera para desayunar, vamos.
-¿Podré verla mañana?
-Dependerá de cómo te portes, recuerda que sigues castigado.
-Vendré para hacerte sentir mejor Robin- le dijo Sal mientras se soltaba de Fury para darle un último abrazo.
-Yo te esperaré Sal, gracias por la visita.
Jinx la miraba, Robin se veía mucho mejor, ya estaba más despierta y se movía un poco más. Llegó Trisha a revisarla y comprobó que todo estaba bien.
-Jinx, ¿puedo hablar contigo a solas?- preguntó Trisha en voz baja.
-Claro, ¿qué sucede?
-Ella estará bien para esta tarde, creo que la podré dar de alta en un par de horas.
-Perfecto, eso es una excelente noticia- dijo Jinx sonriendo.
-Lo es, pero sigue siendo sospechosa, tengo entendido que la llevarán a una sala de interrogaciones hasta que no se resuelva lo que pasó. Sé que ella estaría más cómoda aquí, eres mi amigo, intentaré aplazar un poco su alta pero no prometo nada.
-Ellos no pueden encerrarla- dijo Jinx y la furia cubrió su rostro.
-Darkness está entrevistando a los atacantes, las cosas se resolverán pronto- intentó tranquilizarlo Trisha.
Jinx volvió a la habitación de Robin y la miró, tan indefensa e inocente. No pudo resistirlo.
-¿Qué pasa todo bien? ¿Qué haces Jinx por qué me desconectas?- preguntó Robin desconcertada.
-Te tengo que sacar de aquí, no dejaré que te encierren sola, ¿confías en mí?- preguntó Jinx.
-Sí.
Jinx la tomó en brazos y salió corriendo con cuidado de no tropezarse. Entró en la residencia de hombres y se dirigió a su habitación cuidando que nadie los viera.
-Espera, Jinx, te meterás en problemas- dijo Robin alarmada.
-Prometí que estarías a salvo y así será, no te preocupes cuidaré de ti- dijo Jinx mientras la sostenía más fuerte.
-¿No te harán daño?- preguntó Robin preocupada.
-No, ni te apartarán de mí, diré que eres mi compañera y ellos no podrán apartarte de mí o hacerte daño, nadie te podrá hacer nada.
-No soy tu compañera, eres muy guapo y me gustas, pero sé lo que ser compañeros significa, hace meses que ni siquiera nos besamos.
-Déjame soluciono eso- Jinx le besó, se moría de ganas, había entendido lo que había pasado la última vez juntos y ahora sabía que nada les impediría estar juntos.
-Jinx pero tú y yo…
-Lo sé, tranquila, no seremos compañeros, solo diré eso para protegerte, cuando las cosas se aclaren diremos la verdad, ¿te molesta tanto la idea de ser mi compañera?
-No es eso, pero… enserio no quiero ocasionar más problemas.
Se escuchó una llamada que los interrumpió.
-¿Se puede saber en qué estabas pensando? Robaste a la chica- Jinx pudo escuchar los gritos de Fury a través del teléfono.
-Ella es mi compañera, no me la quitarán ni le harán daño.
-Llévala a la sala de interrogaciones, ella podría dar información útil.
-No la alejaran de mí, lo siento Fury pero se lo prometí.
-Esto es más grave de lo que parece, lo noté desde la mañana cuando te miré observándola, sabía que serían problemas. Está bien, pero Justice viene en camino, habrá junta mañana temprano y quieras o no ella tendrá que estar presente.
La llamada terminó y Jinx regresó a la habitación con Robin. Ella vio problemas en su rostro, no se veía bien.
-¿Malas noticias?- preguntó Robin.
-Mañana conocerás a Justice North, pero no te preocupes, estando conmigo nadie te hará daño.
Robin lo abrazó, la llamada lo había tensado y se veía un poco preocupado por lo que pasaría al día siguiente. Jinx fue por comida y regresó para comer con ella.
-Necesito que me cuentes todo- le dijo Jinx serio y ella entendió que se refería a lo de Salvation.
-Lo conocí al poco tiempo de estar aquí, Sal llegó un día mientras cantaba y no me pude resistir, demasiado lindo para negarme a cualquier cosa que me pidiera, me pidió que fuera secreto y así fue. Nos volvimos amigos y para cuando salí contigo ya no quería dejar de verlo, lo siento.
-¿Por qué no me lo contaste? ¿Por qué no me dijiste la verdad desde un inicio?- preguntó Jinx mirandola a los ojos.
-Pensé que me prohibirían volverme a acercar a él. No quería meterlo en problemas, me dio miedo, lo siento.
Robin se sentó en el piso y abrazó sus piernas.
-Me equivoqué verdad, ¿me volverás a dejar?- le preguntó Robin mientras lo miraba a los ojos.
-No, lo siento cariño, ven conmigo, abrázame. ¿Quieres saber un secreto?- le dijo Jinx mientras la sostenía en sus brazos.
-¿Cuál?- preguntó Robin mientras lo miraba curiosa.
-Yo también tenía miedo- dijo Jinx.
-Lo noté cuando recibiste la llamada, ¿crees que te castiguen por mi culpa?- el estómago de Robin se hizo un nudo con tan solo pensarlo.
-No, estoy preocupado por ti, pero diré que eres mi compañera, ellos no te tocaran, ni te alejarán de mí- la tranquilizó Jinx.
-¿Entonces, a qué le tenías miedo?- preguntó Robin.
-Cuando viniste a cenar aquella vez, te mentí, mi nombre es Jinx porque mi oído derecho no sirve, mi equilibrio está dañado, yo fui de los pocos defectuosos que sobrevivieron. Tenía miedo de decir la verdad, no quería que te desilusionarás y no quisieras estar conmigo por mi defecto. Mira mis cicatrices, mi mano ahora se mueve pero he pasado por mucho, no puedo utilizar mis músculos completamente.
-Basta, dime que bromeas. Mírame, no quiero que vuelvas a decir eso, no eres un defectuoso, por dios, mírate, eres mejor que cualquier otra persona que conozco. Todos tenemos defectos pero eso no quiere decir que somos defectuosos, no vuelvas a decir eso nunca. Me encantan, me gustan tus cicatrices- dijo Robin mientras tomaba la mano de Jinx y la besaba.
Se abrazaron y así pasó un tiempo, ella parecía relajarse con su aroma.
-Puedes dormir en mi cama, dormiré en el sillón. Todavía es temprano, ¿quieres ver una película juntos antes de dormir?- propuso Jinx.
-Sí, comedia por favor.
-Elígela, ahí hay varias, creo que tengo palomitas, iré a prepararlas- dijo Jinx mientras salía de la habitación.
Vieron la película y Robin no dejaba de reír, Jinx ya no sabía ni de que trataba la película solo miraba a Robin mientras se carcajeaba, para él no había nada más hermoso ni tan especial como ella. Él estaba sentado y ella se recostó en el sillón, puso su cabeza en el regazo de Jinx y él le acariciaba el cabello dulcemente. Se terminaron las palomitas y rápidamente la película también terminó.
-¿Quieres hacer otra cosa antes de dormir?- pregunto Jinx mientras le seguía acariciando el cabello.
-No, estoy cansada, creo que parte de mí sigue sedada, ¿puedo pedirte una cosa más?
-Sí, lo que sea- dijo Jinx seguro.
-Ven conmigo, me siento más segura contigo, solo dormiremos pero me sentiría mejor contigo a mi lado, ¿te importaría?- preguntó Robin dulcemente.
-No, claro que no, ven vamos a la cama.
