Hola! Aqui les va el final! *chachachachaaaan*
Con esto concluye esta historia, la cual continué gracias a dos personas! Estas son, ni mas ni menos que JulianaParra334 y Nieve Taisho. Muchas gracias chicas, en verdad me fue muy grato ver sus reviews, y espero que disfruten de la historia.
4.Día agitado.
Nuevo día, fechado como veintitrés de diciembre, con hora de once y media de la mañana. Toph comenzaba a aburrirse sin Sokka a su lado haciendo de su día un caos, así que optó por leer una nueva revista que había comprado unos días atrás en el supermercado. Le llamó la atención porque en su portada tenía el título de un tema muy interesante según su opinión, este decía algo similar a "Anime: Lo más nuevo y sangriento". Definitivamente, todo lo que llevara anime y sangre, era un tema de su agrado. Cuando comenzó a ojearla, pudo ver que le llevaría rato poder terminar de leer su artículo, así que de un salto, se tiró a recostarse al sillón que había a la par de su cama. Y cuando hizo eso, sintió un fuerte dolor punzante en su estómago, pero no se preocupó porque rápidamente había desaparecido; Además pensó que era por el hambre, pues la noche anterior no había cenado y además de eso se levantó algo tarde, aunque no tanto como lo acostumbrado. Al cabo de una media hora finalizó con su lectura, le sobraba tiempo, por lo que quiso ir a visitar a la familia de su amigo. Tomó una breve ducha y se vistió con unas sandalias color caoba y un vestido negro, de lunares amarillos y verde pastel; era una de las escasas épocas del año en que Toph usaba vestidos, después de todo se trataba de las fiestas de navidad. Ahora si estaba lista para marcharse, pero cuando iba a cruzar por la puerta, su madre llegó y le interrogó por su próximo paradero, a lo que ella, entre refunfuños y protestas por lo bajo, tuvo que contarle lo que planeaba hacer.
Justo cuando estaba terminando de hablar, la señora Bei Fong le extendió una lista de productos y le pidió que fuera de compras por estos ingredientes para así, poder llegar a visitar con un pastel de fruta cristalizada en manos. Toph accedió a ir, porque se encontraba bastante aburrida en ese día. Compró huevos, azúcar, harina, levadura y frutas; y una vez pagados los artículos se dirigió de regreso a casa, dónde se los entregó a su madre y esperó a que el pastel se horneara.
Mientras esperaba y observaba a su madre en la cocina, Toph pudo sentir como todos los olores se mezclaban y en cuestión de minutos el color de su piel desapareció, se había tornado completamente pálida y sintió como su estómago se revolvía. El aroma de cómo su madre quemaba el azúcar para hacer caramelo no era un buen olor. Y su madre, al notar eso, le tomó la temperatura y le extendió un plato con comida para satisfacer su hambre, pensando que era por la falta de alimento. Más sin embargo, eso no logró hacer que Toph se sintiera bien. Había estado nauseabunda y frágil durante todo el día. Todo a causa del horrible aroma a azúcar quemada.
Transcurrieron varias horas, en las cuales Toph se arrepintió de comprar los ingredientes y permitir que su madre demorara tanto en dejarla ir con Sokka. Ahora eran alrededor de las seis de la tarde y la familia estaba reunida tomando el té, junto con las visitas que llegaban cada año en esas fechas, y se trataba de la tía Kaori, el tío Ren y sus primos Mika, Hatzu y Tora Bei Fong. Cuando ellos llegaban de visita la casa se volvía un caos lleno de gritos y escándalo, por eso es que a Toph le agradaban tanto sus primos, a pesar de ser cuatro años menor que ella. Y es que Toph odiaba el silencio que casi siempre reinaba en el vecindario. Que solo se interrumpía para Halloween, navidad y año nuevo.
Iba a jugar con ellos como cada año mientras los adultos conversaban, cuando de pronto sintió un dolor en la espalda, esa considerablemente molesto, muy similar al de la mañana. Pero no se quejó y continuó ignorando las molestias. Mataron así una hora de su tiempo y ya eran las siete de la noche, hora de cenar todos juntos. Mientras se acomodaban en sus asientos, la chica acompañó a su madre a la cocina para poder ayudar a llevar la comida a la mesa, cuando de nuevo tuvo ese punzante dolor en el estómago.
"Hija, has estado muy enferma todo el día, te llevaré a un doctor mañana a primera hora."
"No es necesario. Iré yo misma, y lo haré ahora mismo." Dijo Toph mientras llevaba sus manos al estómago y se dirigía hacia el comedor. Cuando llegó allá todos la vieron expectantes y ella se despidió al tiempo en que explicaba la situación, prometiendo a sus primos que regresaría a jugar con ellos dentro de un rato; luego de eso tomó su abrigo y se marchó de la enorme casa con un par de llaves y un abrigo en mano; ahora llevaba el pastel y selo entregaría a la familia de Sokka a su regreso. Subió al auto de su padre para conducir hasta el médico y luego se pudo observar como el vehículo se alejaba velozmente del aparcamiento.
Las luces, el ruido, los olores a alcohol de la calle… todos provocaban en Toph un malestar horrible. Comenzó a respirar agitadamente y le dolía la cabeza; tomó pocos segundos para que se mareara como nunca antes en su vida. Tales eran sus nauseas y mareos que tuvo que parar a media calle. Encendió las luces de emergencia del auto, buscó su teléfono y comenzó a marcar un número, era el de la persona en la que más podía confiar, Sokka. En momentos como estos, en los que se sentía aterrada por su salud, necesitaba de su apoyo. Mientras esperaba a que le contestara tomó aire para tratar de mejorarse, y luego pudo escuchar la voz de su amigo al otro lado de la línea.
-¿Hola? Toph, sé que eres tú, tengo identificador de llamadas. ¡Habla ya mujer!-
-Sokka, ven por mi rápido.- respondió la chica entre tosidos – No me siento bien y estoy en medio de la…- Pero antes de que pudiera terminar de hablar cayó inconsciente en el respaldo de su asiento, soltando el teléfono en el suelo y haciendo que la llamada se cortara. Sokka trató de contactarla pero al notar que no iba a responder decidió avisar a sus padres y llamar a una ambulancia. Los paramédicos, al no saber donde se encontraba la chica exactamente, tardaron quince minutos más en encontrarla. Luego notaron que había demasiado tráfico en la calle y optaron por buscar allí. Menos mal que lo hicieron, porque justo ahí yacía la joven Bei Fong totalmente inconsciente. Revisaron su pulso y se preocuparon por su salud, dejando el automóvil en medio de la calle.
Al llegar al hospital, se comunicaron con sus padres y la adentraron al quirófano. ¡Al fin había despertado! Pero no sabía dónde estaba, y lo único que podía divisar a la lejanía era gente cubriendo sus rostros con mascarillas, dando órdenes para que la sedaran. Fue cuestión de minutos para que sus padres, tíos y primos entraran preocupados a verla, y poco tiempo después llegó Sokka a averiguar que le había ocurrido.
"Disculpe" Sokka dijo a una de las enfermeras mientras la sacudía desde el otro lado del mostrador. "¿Qué le ocurrió a Toph Bei Fong?"
Rápidamente, la enfermera se dio la vuelta y revisó sus papeleos, se fue corriendo y trajo en sus manos un uniforme de doctor. "¿Usted es el padre? La joven Bei Fong se encuentra en la sala preparándose para cirugía, si no actuamos ahora puede perder al bebé."
"Espere, ¿Qué es lo que dijo?"
"Joven, le recomiendo que se apresure, la madre de su hijo está en el quirófano, en el último pasillo y primera sala." Sokka fue arrastrado por la señorita hasta un cambiador, y cuando terminó de vestirse se dirigió muy, muy asustado hacia la sala que le indicaron. Mil preguntas pasaban por su mente. Pero sabía que no era tiempo de cuestionarse, sino de apoyar a Toph, quien de seguro estaba mucho peor que él.
Antes de entrar tomó aire y suspiró, luego corrió hasta donde estaba Toph y besó su cabeza suavemente, consolándola de ese miedo que sentía. Se sentó a su lado derecho y tomó su mano delicadamente, dándole palabras de aliento y expresándole que estaba a su lado. Al terminar la operación, escucharon a los médicos preocupados. Se gritaban entre ellos ordenes para traer mascares de oxígeno y otros aparatos, ambos jóvenes se angustiaron demasiado. Ni siquiera habían conocido a el o la bebé y ya la estaban perdiendo, ¡¿Por qué les pasaba esto?! Y eso no fue todo. Sokka levantó su vista y pudo ver a un bebé pálido entre dos enfermeras.
Sokka se sintió perdido, como si ese no era el lugar en que debería estar. Pero algo lo trajo de vuelta a la realidad nuevamente, fue el llanto de una bebé. Era un llanto fuerte y estruendoso, que indicaba que la salud de la pequeña ya no corría riesgo. Una enfermera se acercó al moreno, y con mucho cuidado le entregó a su hija en brazos. Era frágil y pequeña; antes lloraba, pero cuando vio los azules y curiosos ojos de su padre, se calmó casi instantáneamente. Y Toph, pues ella lloraba a mares. Estaba muy desconsolada, y no sabía que iba a ser de su vida ahora. Los doctores notaron la aflicción de estos jóvenes, y decidieron salir de allí con la bebé para dejarlos conversar. Mientras ellos dos permanecían ahí, la llevarían a últimas revisiones de salud, pues su vida había estado en riesgo al tener el cordón umbilical rodeando su cuello.
Ahora sí estaban en problemas. Sokka sabía que sus padres estarían muy molestos, y estaban en toda su razón de estarlo. ¿Por qué no pudo verlo antes? ¡Todos los síntomas le indicaban un embarazo! ¿Por qué rayos tuvo que llevarla ahí esa noche? ¿Por qué no cuidó de su bebé esos nueve meses? ¡¿Y qué iba a hacer con su ahora familia?! Por otro lado, estaba muy angustiado por Toph. La conocía desde hacía años atrás, y jamás le había visto llorar. Ni siquiera de enojo. Pero ahora ella se veía como una criatura indefensa y miserable, no sabía qué hacer ni cómo cuidar de un bebé. Ella no era la madre ideal; bebía, fumaba, no sabía siquiera cómo cargar a un bebé, ni tampoco profesar amor materno, ¡Ella solo tenía dieciséis años! Estaba aterrada y sus lágrimas lo demostraban. Su voz sonaba entrecortada y aguda, lloraba como una niña perdida.
"Sokka, ¿Qué es lo que va a pasar conmigo?"Preguntaba la chica entre sollozos y gimoteos.
"No te dejaré sola, Toph. Estaré a tu lado siempre y criaremos juntos a la pequeña, digo, si decides conservarla. Solo piénsalo bien Toph, ya hay demasiados chicos en los orfanatos. No querrás darle esa vida a la pequeña que acabas de dar a luz, ¿o sí?"
"No lo sé. Tengo miedo, Sokka. Tengo miedo de lo que dirá la gente o de saber si podré cuidar a una hija con tan solo dieciséis años. Y sé que suena estúpido pero tengo miedo de qué pensarán mis padres de mí."
"Oh, amiga." El moreno la abrazó nuevamente y besó su frente, retirando unos mechones de cabello que cubrían sus bellos ojos. "No te debes preocupar por eso, solo pide perdón y continuemos con todo esto."
"Lo haces sonar tan fácil."
"Créeme cuando te digo que estoy lleno de temor. Intento no demostrarlo para no ponerte más nerviosa."
"Sokka, descubrí algo de todo esto."
"¿Qué cosa, Toph?"
"Que… esto no es fácil para mí… ¡Rayos, Sokka! te amo, y no como amigos, sino como algo más." Ese momento, fue el que Sokka tanto había esperado. Llevaba desde que conoció a esa terca y rebelde chica se había enamorado profundamente de ella, y jamás fue correspondido: tuvo que limitarse a ser nada más un amigo de Toph, y a pesar de amarla con todo y defectos, nunca se lo confesó porque ella le había dicho que no quería nada con él.
"Yo, yo también te amo."
Y por ese instante, se olvidaron de todo. Confesaron su secreto amor hacia el otro y pensaron bien en su futuro. Decidieron que, luego de todo lo que habían pasado juntos, lo mejor sería conservar al bebé. La nombraron Lin, y los padres de Toph aceptaron a que esta llevara el prestigioso apellido Bei Fong. Ella era un bella y saludable bebita de apenas dos kilos y medio, con ojos verdes y piel blanca, sin duda idéntica a su madre. Pero también había algo de su padre en ella. Era esa chispa de curiosidad en sus ojos, y la forma de su pequeñita nariz. La llegada de esa nueva criatura inesperada se convirtió en toda una bendición.
Y eso era todo. Lin era todo para Toph y para Sokka también. En este momento, Toph daba alimentaba a Lin mientras veía por la ventana del comedor; se sentía satisfecha con todo, ahora tenía a su hija dejó a un lado las drogas, siguió estudiando y era feliz al lado de Sokka. Hasta estaba feliz con sus padres, no necesitaba nada más.
-Flashback-
Sokka y Toph habían terminado de conversar hacía unos minutos atrás. Ahora Toph reposaba tranquila en las instalaciones del hospital y Sokka tomaba su mano con delicadeza. Una enfermera llamó a la puerta diciendo que los padres de la señorita Bei Fong deseaban verle; fue cuando Sokka supo que estaría demás y decidió salir de la habitación. Los padres de la muchacha entraron, su padre llevaba una mirada indescifrable, y su madre corrió hacia ella para abrazarla.
"Hija, ¿Qué ocurrió? ¿La darás en adopción verdad? No podrías mantenerla." Su madre sonaba muy mal en esos momentos, le estaba diciendo palabras en verdad hirientes.
"No, mamá. Por supuesto que la criaré y Sokka estará a mi lado y me ayudará. Estudiará y también va a conseguir un trabajo, y si es necesario yo también lo haré. En verdad quiero a esa bebé y lo que me pides es imposible."
"Pero hija, piensa en lo que dirán las personas. Además tu eres demasiado incapaz de cuidarla."
"¡Madre! Eso no me importa, yo daré lo mejor de mí y la cuidaré. Y si no quieres que la conserve me iré a vivir a la casa de Sokka. Escuchen; mamá, papá, en verdad lo siento. Todos estos años me he comportado muy rebelde e irresponsable, pero es por esto. Por esta clase de palabras hirientes y malas opiniones que me dan. Ya no seré así, Lin ha cambiado mi vida. No se preocupen, yo veré como cubrir gastos. Dejaré la escuela y trabajaré."
"No." Esa fue la primera palabra de dijo el señor Bei Fong desde que ingresó al hospital. No había dicho nada y su mirada era indescifrable. Ahora Toph y su esposa lo veían asustadas, no sabían a qué se refería con esa negación.
"Cariño, ¿A qué te refieres?" pregunto la madre curiosa.
"No vas a dejar de estudiar y no trabajarás."
"Pero padre, yo…"
"Ya te he dicho que no, hija. Yo cubriré tus gastos y los de Lin. Puedes vivir en casa o si deseas te alquilaré un apartamento." El señor sonrió. Hacía tiempo que Toph no lo veía así. No recordaba su sonrisa.
Él pidió a Toph que le contara más sobre su nieta. Pasaron tiempo hablando y luego Sokka se les unió. Incluso trajeron a la bebé de nuevo y fue presentada con sus abuelos, y también llegó el resto de la familia de Toph, que anteriormente había llegado a visitarlos a casa. Lin se quedaría con sus padres, y ellos se encargarían de ella. Cuando dieron a Toph de alta, todo en su habitación estaba listo para albergar a un bebé. Era algo nuevo, pero… le gustaba. Se sentía un ambiente cálido y sano, perfecto para el bienestar de Lin. Toph decidió que viviría en casa de sus padres por el momento; no quería ir a un apartamento en caso de que necesitara ayuda alguna. Pero sus planes dieron otro giro luego. Una semana después, Sokka invitó a Toph a cenar y esa misma noche le propuso matrimonio. Ella aceptó gozosa y meses después tuvieron una pequeña pero hermosa boda.
Así se mudaron a un apartamento cercano a su antiguo vecindario; donde vivieron felices, a pesar de las críticas que se les dieron en un principio. Ser padre joven no es fácil.
Lin ya tenía un año y medio; Y Toph recordaba en estos momentos todas las situaciones por las cuales pasó. Se encontraba alimentando a Lin y esperando a que Sokka regresara del trabajo. Hoy era su aniversario de bodas; el primer y emocionante aniversario. Ahora si era feliz.
Porque gracias a Lin y a Sokka, estaba comenzando una nueva vida.
