MESES OTOÑALES: LA TRISTEZA DE LA SEPARACION Y LA NOSTALGIA DEL AMOR

Hola, regreso a la carga con un nuevo capitulo bien corta venas y algo pesado de leer. Este ha costado bastante sacarlo adelante ya que comprenderán que no lo escribí sola sino que en acuerdo con mi partner, editor pornográfico y compañero Pichichu. De lo contrario no seria creíble en lo absoluto; si alguna/o cree que los hombres no tienen corazón pues se equivocan, cuando meten la pata, mientras mas pasan los días peor se sienten y mas se desesperan. Y en su desesperación mas cosas increíblemente estúpidas realizan (esto de primera mano de parte de Pichichu con quien a lo largo de nuestra muuuy extensa relación hemos tenido altos y bajos, mas estupideces de variada índole que no vienen al caso).

Vamos al grano, no sin antes reseñar que Kishimoto-Sama es el que la lleva y que Naruto mas sus personajes son una obra maestra. Yo solo escribo por diversión.


DESESPERACION

Cuando ocurre una ruptura sentimental, en los primeros días el hombre se ve muy tranquilo y hasta feliz; ha recuperado su libertad. Conforme pasan los días y las semanas esa alegría va decayendo hasta llegar a la franca desesperación al darse cuenta que está solo y no es más el centro de interés de nadie. Si sus sentimientos son genuinos intentara enmendar su error o buscara un reemplazo para no seguir solo.

En las mujeres en cambio el proceso es diferente, los primeros días llora, se siente fatal, pero conforme pasan los días y semanas su estado anímico va en franca mejoría hasta llegar a alcanzar un estado de equilibrio y tranquilidad que le permitirá estar con la mente abierta y bien dispuesta para nuevas experiencias

Ya habían pasado cuatro meses desde su quiebre con Matsuri y en lugar de aminorar su dolor y soledad, estos habían ido en franco aumento.

Parecía que cada día que pasaba su desesperanza iba en franco aumento, la determinación que había tenido el día cuando el consejo le pidió alejarla de si y el alivio que había sentido al regresar al hogar que compartía con sus hermanos se había ido desvaneciendo rápidamente, hasta llegar al fondo del pozo de la desesperanza.

Sus hermanos pasaban fuera de casa más tiempo de lo esperado; Temari estaba muy atareada con los preparativos de su boda que se llevaría a cabo en Konoha, pasaba más tiempo allá que en Suna.

Y Kankuro andaba muy sigiloso, algo se traía con Sari, ellos pasaban mucho tiempo juntos y parecía se traían secretos entre ellos dos, muchas veces coincidía con ellos en casa, donde incluso Sari se estaba quedando a dormir con más frecuencia y por lo mismo evitaba pasar mucho tiempo con ellos dos, le era incomodo estar de "clavo" además que era inevitable que Sari cuando creía que él no se daba cuenta le lanzaba furibundas miradas acusadoras, tenía claro que ella no le perdonaba el haber dejado a Matsuri y no la culpaba.

A diez días de haber terminado con Matsuri, ya la extrañaba y sintió necesidad de pasar por el apartamento donde vivieron su historia. Sabía que ella ya no estaba, pero necesitaba al menos estar ahí por un rato junto con sus cosas y su recuerdo. Al intentar entrar se dio cuenta que ella había cambiado la cerradura. Usando su arena ingreso igualmente; el apartamento parecía devastado por una tormenta, los muebles de la sala estaban fuera de lugar, en la habitación que había compartido el colchón de la cama estaba apuñalado al igual que las almohadas, no había rastro de la ropa de cama o de la ropa de Matsuri (él sabía qué por razones prácticas, era imposible que trasladase todas sus pertenencias hasta su destinación). Parecía que ella había intentado borrar cualquier rastro suyo de aquel lugar, solo quedaba el dulce aroma de ella en el ambiente y así de apuñalado como estaba se acostó en el colchón donde no pudo evitar abofetearse mentalmente por haberle dejado ir de su lado. Desde ese momento en adelante tomo por hábito ir al apartamento donde antaño fue tan feliz junto a ella como una forma de sentirse junto a ella, su aroma, a su recuerdo. Claro que esas visitas sucesivamente en lugar de hacerle sentir mejor, empeoraban su ánimo y desesperanza, al hacerle sentir cuan solo estaba y como había perdido al amor entre los dedos.

Sabía perfectamente en el lugar donde se encontraba destinada los teléfonos no funcionaban y la única manera de obtener comunicación directa era a través de comunicación vía radio de frecuencia de onda corta, algo totalmente impersonal e inoportuno para poder decirle que lamentaba ser un pelotudo y que la amaba profundamente. La única opción que tenía para comunicarse con ella era durante los días que sabía ella descansaba, estaba enterado que no estaba viajando a Suna, sino a otro lugar, sin duda alguna para evitar encontrarse con él.

Por lo mismo después de averiguar en qué días ella se encontraba de descanso y darle muchas vueltas a que palabras ocuparía para disculparse se decidió a marcar su número telefónico. Con asombro escucho la grabación de la compañía que decía que "el número que Ud. Marca, se encuentra vacante". Empeñado en averiguar su nuevo número, se comunicó con la compañía donde le señalaron que ella había cancelado el servicio, también averiguo en otras compañías y en ninguna figuraba como cliente. Parecía que ella se había empeñado en eliminar todo rastro de sí.

Su cambio de ánimo se había hecho evidente a sus hermanos, estaba más silencioso que de costumbre, olvidaba comer y habitualmente estaba triste y nada parecía alegrarle, al contrario, había tenido varios episodios de mal humor y los trabajadores de la torre y los miembros del consejo habían sido en varias oportunidades desdichados destinatarios de su ira, por lo cual tenían mucho cuidado en provocarle y se mantenían a prudente distancia de él.

En el puesto de Matsuri, hubo que contratar a cuatro personas para lograr llevar a cabo todo el trabajo que anteriormente ella realizaba a diario.

En un primer momento pusieron como su sustituta a una linda muchacha hija de un consejero, más preocupada en mantener su peinado y su maquillaje en su lugar que en tener los documentos en orden y en el momento oportuno. Fue un desfile de sustitutas que se sucedieron durante un mes. Pronto nadie quiso ir a trabajar con él, dada la gran carga laboral y su ya legendario mal carácter.

Hubiese terminado naufragando bajo un mar de papeles sin resolver, pero afortunadamente Temari fue en su socorro y preparo a cuatro de sus antiguos alumnos para que trabajasen con él, conocedora que la labor de Matsuri no podría ser cubierta por una sola persona y que por la tranquilidad de su hermano era mejor que sus asistentes fueran hombres antes que potenciales fans girls que solo conseguirían cabrearlo aún más de lo que ya estaba.

Conforme fueron pasando los meses, su ánimo y su humor iban de mal en peor, así como su insomnio, ya nada parecía animarle o disipar la densa nube de mal humor y tristeza a su alrededor. Temari se casó en Konoha en una hermosa y emotiva ceremonia, donde con mucha desilusión vio que Matsuri aun siendo una de las amigas más cercanas de su hermana, no asistió a la boda. A pesar de ser un momento tan feliz para su familia, no pudo evitar sentirse muy triste y solitario al ver como sus hermanos bailaban felices junto a sus parejas, claro que bajo su cara inexpresiva nadie reparo en ello.

Pocos días después de la boda Gaara se enteró que sería tío por partida doble; Temari se había casado con cinco meses de embarazo y Sari tenía tres meses y pronto anunciarían su compromiso y fecha de boda con Kankuro. Se sintió contento por sus hermanos, estaban construyendo sus familias, pero no pudo evitar sentir una puntada de tristeza al recordar que estaba solo y que sus hermanos al formar sus familias le dejarían aún más solo.

Recordó también que con Matsuri nunca ocuparon protección cuando hacían el amor, pero ella no salió embarazada. Quizás si eso hubiese sucedido el jamás la hubiese dejado y ahora estarían juntos esperando a su hijo. Cosa que nunca llegaría a suceder en un futuro por su torpeza y necedad.

Estaba cada vez más hundido en su miseria personal, se lo notaba cada vez más gruñón y malhumorado, estaba aún más ojeroso de lo habitual, había perdido varios kilos y se le notaba evidentemente más delgado. Muchos de los shinobis que trabajaban en la torre lo eludían para evitar provocarle un episodio de malhumor que eran ya cada vez más habituales y más severos.

Los miembros del consejo también se encontraban alarmados al notar el cambio de ánimo en él; parecía que la muchacha tan insignificante tenía más influencia de la que aparentaba; debían tomar medidas rápidamente de lo contrario, el terminaría cayendo definitivamente frente a sus encantos y antes que alcanzaran a hacer algo terminaría casado con ella, algo política y estratégicamente inconveniente para los intereses del consejo.

A quien también le tenía toda la situación extremadamente alarmado era a Kankuro, cada día veía a su hermano más deteriorado física y anímicamente y eso estaba minando su labor como jefe de la aldea al estar en un estado de malhumor perpetuo. Estaba pronto a casarse, pero no se sentía capaz de irse a vivir a otro lugar junto a Sari y dejarlo solo en esas condiciones. Por ese motivo bajo la excusa de que estaba construyendo una casa a la que se mudaría con Sari tras su matrimonio habían terminado viviendo los tres en el apartamento, algo totalmente inusual considerando el embarazo de Sari y que los enamorados habitualmente buscan estar a solas.

Preocupado por el bienestar de su hermano decidió ayudarle a recuperar a Matsuri, pero lo primero era lograr saber cómo estaba, y para eso era urgente averiguar su teléfono. Para lograrlo tenía a su alcance a Sari, quien mantenía contacto con ella, pero sabía que si le pedía su número de teléfono recibiría un rotundo no por respuesta. Decidido a encontrar información, en complicidad con Temari, le envió unos días a Konoha con la excusa de acompañarle unos días ya que su hermana estaba en las últimas semanas de embarazo.

Pudo revisar libremente en las pertenencias de Sari, ahí encontró lo que buscaba: muchas cartas, prácticamente tres cartas por semana. El lugar donde se encontraba Matsuri no tenía buenos sistemas de comunicaciones modernos de modo que las cartas escritas a mano a la antigua era el medio de comunicación de rigor. Casi cuatro meses, eran una buena cantidad de cartas que tomo alegremente y las llevo hasta el escritorio de Gaara donde las deposito.

Garra miraba incrédulo con los ojos muy abiertos, su hermano se había vuelto loco de remate. Traía una gran cantidad de cartas escritas por Matsuri dirigidas a Sari y el como si no fuese la gran cosa se las traía, pasando totalmente por alto la privacidad de ellas.

- ¿Y todas estas cartas? - pregunto Gaara con incredulidad.

-Vamos hermanito, sé que estas desesperado por saber de Matsuri. Llevo rato tratando de averiguar acerca de ella y solo tengo acceso a los informes de su destinación y esta es la única forma de saber cómo esta. No seas tan escrupuloso y recuerda que somos ninjas y no debemos tener escrúpulos cuando se trata de obtener información- le respondió Kankuro con total descaro.

- Pero esto no se trata de una misión. Es Matsuri, quien deliberadamente me ha evitado- respondió Gaara alarmado con la liviandad de su hermano.

-Bueno, no es tu misión, pero es la mía. Y como buen hermano y buen ninja que soy te conseguí lo que necesitabas, aunque no me lo pidieses. Hasta te las ordene cronológicamente. Y recuerda que en la guerra y en el amor todos los recursos son válidos- le rebatió Kankuro de forma divertida.

-Supongo que tienes razón- Le respondió Gaara ya sin mucha convicción. La verdad es que se le había despertado la curiosidad por saber de ella, aunque las cartas no estuviesen dirigidas a él.

A través de las cartas pudo saber cómo había sido su vida durante esos meses. De la tristeza y decepción que sentía al partir sin siquiera despedirse hasta ir evolucionando y describir sentirse satisfecha en el campo de desminado con su nueva labor, inclusive que se lamentaba de no haber salido antes de Suna, haber perdido años tras cerros de papeles. Incluso era tanto su entusiasmo que deseaba seguir ascendiendo dentro del ejercito ninja, algo que ella jamás había manifestado con anterioridad, por el contrario, ella parecía muy feliz a su lado pendiente solo de él, pero él lo había arruinado todo.

También leyó de primera mano las razones de Matsuri para no asistir a la boda de Temari; no quería verlo aun sentía mucho dolor por su abandono y no se sentía lista para estar en el mismo lugar que él, sin romper a llorar de manera incontrolable. Por lo mismo para evitar arruinarle la boda a Temari es que prefirió no asistir, los matrimonios son para celebrar no para ir a llorar como lechón, le había escrito a Sari.

También pudo conseguir en una de las cartas el nuevo número telefónico de Matsuri que ahora era prepago y por lo mismo no estaba registrado a su nombre. Eso le dio una idea que sabía era incorrecta. Pero después de darle mucha vuelta al asunto le pidió ayuda a Kankuro.

Sabía que se estaba excediendo, pero le pidió muy abochornado a su hermano si podía intervenir el celular de Sari para saber todo de Matsuri. Así se enteró que estaba muy decepcionada que el asistiera a una entrevista matrimonial reviviendo todo el dolor que sintió cuando la dejo (aunque para el esa entrevista había sido un autentico martirio y asistió solo por que el consejo le obligo), también supo que soñaba en convertirse en miembro del alto mando algo que el ignoraba por completo quizás por dar como un hecho que ella siempre estaría a su lado; ella se había inscrito para rendir el examen y eso significaba que estaría en Suna dentro de poco tiempo. Esa noticia lleno su corazón de esperanzas de poder corregir su error y recomenzar otra vez, si conseguía su perdón.

También vio fotografías de ella clonadas del móvil de Sari; a pesar de haber pasado solo pocos meses, se veía muy diferente más adulta, quizás solo era la ropa más holgada que no destacaba ninguna curva, ni mostraba más piel que la de su rostro, ya que hasta su cabello estaba cubierto con el clásico turbante con tapa cuellos propio del uniforme operativo. Se le había marcado el ceño y tenía un rictus en el labio superior que le daba una expresión severa típica de alguien acostumbrado a dar órdenes y sus ojos ya no tenían esa expresión dulce e inocente que lo embobaba, sino que era una expresión seria y su rostro anguloso se había redondeado como cuando la conoció. En sus fotografías vestida de civil posaba siempre de pantalones anchos y de leñadoras masculinas sin mostrar ninguna curva ni ningún centímetro de piel y aun así, encontraba ella estaba muy bella.

En las fotos de sus días libres que le había quedado claro los pasaba en la capital, por los fondos de las fotografías. Nada quedaba de la frutal adolescente con faldas diminutas y que destacaba sus largas piernas y su delicada cintura. Tenía una imagen nueva, mas ruda, descuidada incluso hasta masculina. Pero aun así la encontró hermosa y encantadora. Le dio alivio ya que al andar más cubierta no atraería a potenciales competidores. Debía esperar el momento oportuno para acercarse a ella.

Todas sus ilusiones se estrellaron bruscamente con la realidad cuando leyó que después del examen de ascenso, Matsuri tendría una cita a ciegas con una fecha aún incierta; vería a un extraño del que ella sabía muy pocas cosas pero que estaba sin duda alguna entusiasmada de conocerlo. Esa revelación sencillamente lo devasto.

No cabía en su cabeza como ella podría entusiasmarse tanto con un extraño del que no sabía mucho, ni siquiera como era físicamente o sus gustos por lo que deducía de sus conversaciones con Sari. Incluso era tanto su entusiasmo por el extraño que le había comentado sin remordimiento alguno que después del dichoso examen no regresaría al campo de desminado, sino que se quedaría en Suna preparando su apartamento para recibirle como a un rey, algo inaudito para él ya que parecía no importarle en lo más mínimo su presencia. Si parecía que hasta solo pocas semanas moría de amor por él y ahora estaba loca por un extraño del que sabía muy poco y que al parecer ni siquiera era de la aldea de la arena, peor aún ni siquiera era un shinobi.

Lo había cambiado por alguien débil y que al parecer ni siquiera tenía seriedad o compromiso alguno ya que no tenía una fecha clara de llegada a la aldea que oscilaba en un plazo de aproximadamente dos meses.

No lograba entender como había podido olvidarlo y cambiarlo por "eso", casi ya no lo mencionaba en sus conversaciones ni siquiera para lamentarse. A lo más se refería a él como Kazakage-Sama y solo si era en respuesta a alguna pregunta de Sari.

Se negaba a admitir que la había perdido, prefería creer que la cita solo era una forma de evadir sus sentimientos hacia él. Su desaliento aumento más aun cuando Sari le pidió a Matsuri ser su madrina de matrimonio con Kankuro, que sería programado para después del examen de Matsuri para no entorpecer su preparación y a solo días de su fecha de parto.

Ellas planificaron por carta y teléfono una despedida de soltera y baby shower para Sari y también aprovecharían de celebrar a Temari que se había convertido en madre un par de semanas atrás en Konoha e iría al matrimonio con su recién nacido, seria una celebración bastante inusual considerando que también era una despedida de soltera; durante el día y sin alcohol pero aun así planificaban llevar al menos un stripper, algo que irrito en sobremanera a ambos hermanos.

Lo que encendió todas sus alarmas fue leer que Matsuri asistiría a la boda acompañada por el extraño y al parecer ya no le afectaba en lo mas mínimo estar cerca de suyo en el mismo lugar, ni tampoco le preocupaba siquiera un poco las cosas que el podría hacerle a su débil acompañante. Parecía había olvidado que el aun era un asesino despiadado y que si su inútil acompañante le llegaba a provocar en el mejor de los casos podría expulsarlo de Suna sin apelación o matarlo con solo juntar sus dedos.

Debía planificar algo rápido y buscar la manera de verse a solas con ella después del examen y hacerla recapacitar. Al menos contaba con la ventaja de conocerla de pies a cabeza frente a un extraño con quien no se conocía y solo era una ilusión. En cambio el la conocía por completo de pies a cabeza y sabia donde y como tocarla, no perdería a su mujer frente a un débil extraño. Le pediría perdón, le haría el amor con todas sus ganas y después le pediría matrimonio.

Para lograr ese objetivo, aunque le doliese admitirlo necesitaría una vez más de la ayuda de Kankuro, antes que fuera tarde y la perdiera para siempre.


Eso es todo por hoy. Espero les haya gustado, quedo algo lacrimógeno pero es para retratar como ellos piensan. Ahora bien queda la otra cara de este capitulo. Ya sabremos de quien se trata "la cita" de Matsuri y las consecuencias que puede traer para ambos.

Gracias por sus reviews y comentarios. Y espero seguir leyendo sus comentarios. Besos y nos leemos.

PD: recuerden que todo nos sirve, todo nos impulsa hacia adelante, inclusive una patada en el culo.