El hábito no hace al monje
Durante los días siguientes Bulma casi no se había encontrado a Vegeta, ya que estaba ocupada con los proyectos que dejó abandonados durante su viaje. Su madre de vez en cuando le comentaba lo encantador y agradable que era Vegeta, que había vuelto a verlo más seguido por la casa y que de hecho ahora parecía interesado en aprender algunas cosas de la Tierra como saber sobre la cantidad de habitantes o los lugares donde se encontraban ciertos minerales. A Bulma esto solo le sonó a lo que era: él estaba evaluando la plusvalía del planeta.
A la hora de la cena decidió encararlo.
Su madre servía y servía platos sobre la mesa; su padre tomaba asiento en la cabecera, y ella se ubicaba en su lugar, que para su desgracia quedaba frente al que había escogido el saiyajin "¿que acaso mi vida no puede ser más complicada?" pensaba mientras miraba el reloj de péndulo, que marcaba el compás de un tiempo que parecía no avanzar. El saiyajin no aparecía y la madre de Bulma se estaba poniendo cada vez más triste.
– Parece que algo ha ocupado a nuestro huésped más de lo necesario… - comentó el señor Briefs mientras acomodaba sus gafas - El otro día me pidió que le enseñara a leer y escribir en nuestra lengua. Me preguntó además si habían dialectos en este planeta,…absorbe conocimiento de una manera sorprendentemente rápida. No sé si será un rasgo de su raza o él es simplemente excepcional.
- No creo que sea por ser saiyajin…Gokú también lo es y digamos que le cuesta mucho entender las cosas. Además los otros dos saiyajin que vinieron a la Tierra solo parecían seguir las órdenes de Vegeta - soltó ella sin pensar mucho, ya que su mente estaba en otra parte.
- Oh, entonces es, me imagino, que quizás ellos no solo seleccionaban a sus gobernantes por fuerza…
- Supongo - comento aun distraída - ¿De qué serviría un rey que solo es un bruto sin cerebro?
El anciano solo asintió señalando que estaba de acuerdo con su hija.
– Podría haberme dicho que no vendría a cenar… que pena, debió ser algo urgente. Y yo que le había preparado muchas cosas deliciosas - decía la señora haciendo un puchero con sus labios.
Bulma solo se ponía más nerviosa con el pasar de los minutos.
– Qué le vamos a hacer, comencemos. Buen provecho - dijo su padre y comenzaron a cenar.
En eso apareció él, con una sonrisa entre triunfo y mofa.
- Hola, joven Vegeta, creí que no vendrías, es un placer que nos acompañes - y con esto dicho comenzó a servirle, transformándose su puchero en una enorme sonrisa.
- "Sí, la madre de la gritona es bipolar" - Lo siento, tenía que atender unos asuntos.
Bulma y su padre se miraron entre sí y Bunny solo sonreía complacida.
Sus padres comentaban cosas del día y Bulma no dejaba de asentir mientras observaba al hombre frente a ella tratando de averiguar cuál sería el mejor momento para confrontarlo. Vegeta también observaba a Bulma "Algo se trae entre manos…"
Ambos se miraban, escrutándose entre bocado y bocado. Finalmente Vegeta se levantó y salió al jardín donde se sentó de piernas cruzadas en el pasto a meditar, mientras contemplaba ese cielo nocturno, donde apenas podían verse las estrellas debido a la contaminación lumínica de la ciudad.
"Kakaroto, supongo que debes estar tan ansioso como yo de enfrentarnos nuevamente, no es de extrañar, la sangre de nuestros antepasados guerreros corre por nuestras venas… o quizás piensas que ya soy uno de los ustedes y te llevarás una sorpresa cuando te destroce, después de ser revivido, ja. Ese escenario me gusta. Así recuperaré lo que me fue arrebatado: ser el saiyajin más fuerte del universo…"
Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no sintió cuando la muchacha tomaba asiento a su lado y lo miraba con atención tratando de descifrar sus pensamientos. Por un momento se sintió absorbida por la presencia de aquel hombre "Tiene unos ojos muy bellos y profundos… pero ¿en qué diablos estoy pensando?"
- Oye, Vegeta…
Al oír esto el hombre abrió como platos los ojos, pero solo fue un segundo. Recobró la compostura y respondió:
- ¿En qué quedamos de interrumpirme cuando este meditando? Agradece que no te haga trizas.
- No estabas meditando, estabas con los ojos abiertos
Vena comenzando a inflarse.
- ¡YO MEDITO COMO QUIERA!
- Ok, ok, pequeño, no te molestes.
- No vuelvas a llamarme pequeño "está pidiendo a gritos que la mate" - bajó el tono de su voz a uno más ronco - o tendré que demostrarte lo contrario… "a ver si con eso se asusta y me deja en paz un rato"
– "Eso fue una ¿insinuación?" No, gracias. No estoy interesada…- dijo moviendo su mano frente a su cara de arriba abajo - Venía a preguntarte algo.
- ¿Qué es lo que quieres, terrícola?
- Iré al grano… ¿de casualidad estás planeando vender mi planeta?
Vegeta se quedó mirándola entrecerrando los ojos, evaluando bien la situación antes de responder "Estúpida vieja, ¿qué tiene que andar comentando lo que hago o no?"
- No es lo que crees - se recostó sobre sus codos - Es solo una costumbre que tengo demasiado arraigada. Cada vez que conquistábamos un planeta evaluábamos su potencial y si no tenía nada de interés lo destruíamos.
- ¿Así nada más?
- Eran órdenes de Freezer, no me mires así. Nosotros los saiyajin solo los purgábamos y vendíamos después de robar su tecnología.
- ¡Pero eso es peor!
- Así funcionan las cosas allá afuera, llora si quieres. Ustedes tienen suerte de que Freezer ni nosotros consideráramos su patético mundo, supongo…- se enderezó un poco y cruzó sus brazos sobre sus piernas flectadas - ahora, si no tienes nada mejor que hacer que importunarme, vete.
- Está bien - dijo ella cabizbaja, se levantó con lentitud y avanzó unos pasos en dirección a su casa pensando en que quizás él si era lo horrible que decían todos, sin embargo se detuvo unos pasos más allá
- ¿Sabes? - le dijo sin mirarlo - Tienes unos hermosos ojos, es un desperdicio que sólo sirvan para ver el universo como un gran lugar al que sacar ventaja para tu beneficio y no para apreciar su belleza en sí…- continuó su camino, con la intención de encerrarse y pensar en otras cosas que no fuese el saiyajin, aunque algo le decía que él solo usaba una coraza para no mostrarse como realmente era frente a los demás "… Así debe de ser el gobernador de un planeta de guerreros. Siento muy dentro, en mi pecho, que no puede ser tan malo… no por nada el dragón lo trajo de vuelta con nosotros… no pudo haber sido un error… Es sarcástico y tiene un carácter horrible, pero sin embargo tiene sentido del humor, algo retorcido, sí, pero… algo debe haberlo marcado profundamente para ser de esa manera, tan desconfiado y hostil, deseando solo aplastar a los demás… supongo que es lo que le inculcaron desde niño…"
- Tsk – hizo Vegeta, mientras escupía y se recostaba completamente en el pasto "no me importa lo que pienses de mí, humana. Más temprano que tarde te demostraré a ti y a todos de lo que soy capaz… Aunque supo al instante que lo que estaba evaluando era saber cuánto se le podría sacar realmente a este planeta… ya tengo los datos que necesitaba… podría conservarlo… ya que no tengo donde instalarme y podría transformarlo en mi centro de operaciones, esclavizaría a sus habitantes… nadie sospecharía de un lugar tan alejado… No, debo matarlos, ya lo he gritado a los cuatro vientos, no puedo retractarme... Eso es de débiles… Sin embargo, la esclavitud es como no tener vida, jajaja" Sonrió ante sus pensamientos y continuó observando el firmamento.
