Una navidad sangrienta

El gran árbol de navidad

Se proclama que el gran árbol de navidad iba a ser inaugurado, en los primeros días de diciembre, la emoción se sitúo por toda la ciudad, era una tradición ir todas las familias juntos a ver como el árbol deslumbraba con sus colores de navidad a la multitud.

La ciudad estaba vestida de color rojo y verde, los niños jugaban por doquier. Se veía a la gente apurada comprando regalos, y las botitas no podían faltar en las casas. Todo esto causaba emoción, la gente se ponía sus mejores ropas de invierno para ir a ver el gran árbol. Sólo se veía la risa desde los mas pequeños hasta los mas grandes. Sin duda alguna esta fecha abría los corazones mas necios de la sociedad.

Pero todo esto le causaba a Tea repulsión, un asco, un dolor abdominal con el deseo de vomitar. Se encontraba en la vereda de los carros caminando con gesto de mueca, nadie la notaba, porque todos estaban contentos con la navidad, que nadie notaria un corazón tan putrefacto.

Siguió toda la mañana caminando, hasta que de pronto un niño de corta edad, se tropezó con ella. Sus ojos cálidos, pedían disculpas a la señorita con quien tropezó, Tea cambio de expresión, en ese momento se dejo envolver por la magia que poseían los niños, y esa sonrisa picara.

Su madre lo llamo al pequeño y solo levanto su débil mano como ademan de despedida. En ese momento Tea recordó los hermosos ojos de su amado Yami.

Se aventuro hacia el parque de Domino, donde se sentó y dio de comer a los pajaritos que venían. En ese momento, se dejo invadir por toda la melancolía situada a través de los años.

Fue en aquel parque donde conoció a Yami, que era dos años mayor que ella. Recordó entonces, como sus ojos se abatían de lagrimas de rencor, y corrió por todos lados, hasta sin darse cuenta tropezar con un joven de ojos carmesí, su sonrisa la vislumbro, y el parque lleno de todo tipos de rosas, adornaban ese mágico momento, fue ahí donde Tea logro sentir amor por primera vez.

En ese instante, recordó las margaritas, las azucenas, las rosas, las dalias con sus exquisitos perfumes que poseían cada una de aquellas flores, las cual en toda su vida jamas presto atención, solo aquel día de verano, también recordó el césped húmedo por las regaderas, y los sofocantes rayos de sol que le tocaron el rostro diáfano a Yami, y el incontenible calor que se desprendía.

Todo aquello quedo impregnado en su memoria. Cerro profundamente los ojos y con su nariz intento captar aquellos inocentes olores de su juventud. Pero no logro recibir algún olor solo la tierra húmeda por el incontenible frío.

Siguió caminando por el parque y recordando como ese mágico momento cambio su vida para siempre.

Para esa época, Tea ya tenia serios problemas con respecto a su salud mental, pero ninguno de estos fue tan severo; Solo su psiquis estaba un poco perturbado, pero esa mañana, solo su corazón era el motivado. Yami paso sus yemas por el rostro de la joven, y quito aquellas gotitas que se desprendían de sus ojos, le regalo su pañuelo, y las manos de ella temblaron pavorosamente. Yami la acompaño a tomar un helado, la pequeña de ojos zafiros acepto. Se sentaron cerca de las margaritas, y Yami cogió la mas pequeña para darle.

Tea no hablo en todo el camino, solo tomo la mano del joven e iban caminando, y con la otra mano tomaba su helado.

Todo el día Tea se había dignado a recordar, hasta que toco el reloj las seis de la tarde. Se digno a ir a ver el gran árbol que se encendería a las 9:00 PM, antes que nada se dirigió hacia la casa de Yugi Motou y se aseguro que este vaya a ver el gran árbol de navidad, como lo suponía, Yugi se encaminaba para ese lugar. Era la tradición de la familia ir a ver el árbol, aunque este año Yami no los acompañara.

El lugar se encontraba repleto, Tea lo veía todo, desde los edificios altos de la ciudad y se infiltro en las cámaras de seguridad. Nadie, absolutamente nadie, podía darse cuenta que habitaba una bomba en el gran árbol de navidad, este explotaría a las 9:00 PM.

Tea no deseaba que Yami se acercara al gran árbol, así que su plan macabro era culparlo de uno de los delitos que ella cometió, para así separar a los dos hermanos. Su objetivo principal era Yugi.

Después de la explosión apagaría las luces de la ciudad, y por ultimo iría a la cárcel, a encontrarse con su amado.

Pero todo el perímetro de la ciudad estaba vigilado por Seto Kaiba. Mientras que parte de su gente también estaban en la cárcel vigilando al reo.

Nadie pensó sobre un bomba, todos estaban felices y en familia.

A las 8:00 PM, empezó el acto de navidad, Tea salió del lugar, y se dirigió hacia donde estaba Yami. Sedujo a uno de los guardias, y con una droga lo dejo dormido, y tomo sus llaves. Después de un tiempo hizo lo mismo con los demás. Todo el lugar quedo libre. Se encamino hacia la ultima celda. Ningún hombre presto atención, con la oscuridad no se veía quien era.

Abrió la celda, y se sentó a frente de Yami. Este quedo con el impacto del estupor, y el miedo lo abatió, a tal punto que se cayo, no logro articular ninguna palabra. Se quedo sentado y dejo que transcurriera los minutos, hasta poderse calmar.

-Yugi morirá en unas cuantas horas- Dijo Tea, sonriendo.

-De que hablas?- Dijo calmado, intentando no creer lo que decía.

-Me recuerdas, no verdad?- Tea intento jugar con el por un rato. Se acosto en las piernas de Yami, y este no le rechazo.

-Como no recordarte... Pero, que le hiciste a Yugi?- Dijo frunciendo el ceño.

-Aun ahora estas a tiempo de salvarlo... Pero eso no va a pasar...- Pronuncio, jugando con los mechones rubios de Yami.

-QUE LE HICISTE?- Dijo Yami eufórico, intentado controlarse.

-Aun nada-Tea se separa de Yami-. Active una bomba a las 9:00 PM, pronto todo el centro de Domino será destruido, no te afanes, no alcanzaras en menos de 10 min la bomba se activara, y con ello Yugi morirá.

Yami se iba a ir corriendo, hasta que Tea lo tomo por la mano, se acerco a él y lo beso en los labios, Yami abrió sus ojos, Tea solo sonrío.

Salió del lugar con el sabor a fresa en su boca, Tea lo había planeado desde el principio, y tenia todo calculado, intento llegar, pero todo fue en vano.

Tea en ese momento, gravo en su memoria, el sabor de sus labios. El lugar no era el apropiado, era maloliente, y el olor a sangre y dientes podridos se deslizaban por toda la cárcel, también el sudor de los hombres, y se sentía la tensión y el miedo en todo el lugar.

Decidió abrir a todos los de la cárcel. Nadie entendía porque, pero ninguno se detuvo a pensar, nadie vio quien les abrió, solo la oscuridad se sentía, pues unos minutos antes, las luces de Domino City habían sido quitados, y antes de encender el gran árbol con las reservas de luz, todos los presos huyeron. El caos se sentía por todas las calles y callejones del lugar.

Tocaron las 9:00 PM, Yami no llego a tiempo, la bomba había acabado con todos los del lugar, las risas habían muerto, y la navidad solo dejo sangre por todo el lugar. Yami se rindió no avanzo, se desplomo en el suelo gritando y llorando, lo único que le importaba era su querido hermano y su familia. Las cenizas y la ropa pululaban el lugar. Solo vio como calmaban el extenuante fuego, y los que pudieron salvarse con quemaduras de tercer grado; olía a carne quemada, y a sal por las lagrimas derramadas. Yami no pensó en nada, volvió al mismo estado de antes. La depresión acabo con él.

Mientras tanto Tea solo reía en su hogar. Acabo por fin con la persona que mas amaba Yami en todo el mundo, el era su único impedimento hacia la felicidad eterna. Lo ultimo que faltaba.

-Es la muerte de Yami- Sonrío, mientras que se dejo invadir por la locura de sus pensamientos, solo tenia que planear ahora como matar al que mas amaba, y después de eso suicidarse, así los dos serian felices eternamente.

En todo el lugar no había luz, solo una pequeña vela con su pobre alumbramiento. Tea se sentó en su escritorio, y sintio como el filo de un cuchillo poseia su cuello, y vio por el reflejo del cuchillo sus ojos llenos de temor, por primera vez Tea sentía miedo.

-Si antes no te mato yo- Dijo Yugi con una sonrisa hablando al oído de Tea.


SayoriSakura: Ok! De seguro nadie imagino que Yugi estuviera a punto de matar a Tea xD!, no esperen, nadie imaginaria que Yugi también fuera un demente, pero quisiera ver sus caras :D al ver que Yugi tomo un cuchillo, la verdad de seguro estarán todos confundidos, y es que aun el pasado de Yugi no esta claro, y sobretodo, en el capitulo anterior, el Yugi que conociamos, era totalmente adorable y hermoso, y ahora que salga de la nada así xP es demasiado traumante.

Pero bueno xD! Después de levantarme a las 8:00 AM a escribir esto con mucho sueño, me fui a comer un rico flan :3 y me inspire con ese sabor suculento en mi boca.

Lo unico que puedo decirles es Feliz Navidad (no esperen falta una semana y para eso tendré que publicar el siguiente cap) D:

Entonces hasta la prox

Sayonara! :)