Bueno aquí les dejo el capitulo cuatro. Se que me tardé un poco pero acá está. Bueno acá vamos a ver un poco de todo, se que les prometí la cena de navidad pero ese va a ser el proximo capitulo, acá vamos a conoces nuevos integrantes de la familia. Espero que les guste.
maryn90: Que bueno que te guste mi historia, yo estoy muy contenta con ella. Voy a tratar de sacar los capítulos lo más seguido que pueda. Pero por esta semana no voy a poder escribir porque tengo que rendir una materia. Gracias por tu comentario.
juli: Gracias! ajaja me encantó tu comentario. Me alegra que te aya gustado la historia. Acá vas a encontrar un poquito de Rose/Scorp también. Alice soy yo en rubia jaajja digamos que es mi forma de meterme en la historia, ella tiene mi personalidad y gustos. Respecto a tus preguntas se van a contestar solas en este capitulo. :)
lobita22: ajjaja no se me había ocurrido que fueran animagos, está bueno para pensarlo. La cueva no va a ser la de Gramp porque a este le aterran los dragones, será una en la sima de la montaña. Los ojos con brillo rojo son los de Angus Noir, no los de Albus. Angus es el Draco Malfoy de esta nueva generación. Me alegra que te guste mi fic, seguiré publicando capítulos tan rápido como pueda, no quiero hacerlos esperar y yo también quiero saber como sigue esta historia.
Lule de Zodiak: Me alegra que te guste :) A pesar de ser muy parecido a Harry, Albus es muy Slytherin y es lo que trato de reflejar siempre, porque a pesar de ser un slytherin es bueno y justo. Espero que este capitulo también te guste.
Grimmauld Place
Al bajar del expreso Hogwarts los cuatro amigos comenzaron a buscar a sus padres. Por todas partes alumnos se encontraban con sus familias y despedían a sus amigos. Los merodeadores los miraban y recordaban, con cierta melancolía que ellos se volverían a ver una semana antes que el resto de los estudiantes ,para cumplir con su castigo, perdiendo la mitad de sus vacaciones navideñas, las cuales pasarian castigados.
-¡Skipi!- Gritó una niña de largos risos rubio platino, de unos seis o siente años de edad, que corría hacia ellos con los ojos miel empañados por las lagrimas.
-¡Ciane!- Scrpius extendió los brazos sonriendo al ver a su hermana. Esta se abalanzó a sus brazos y se hundió en su pecho llorando.
-¡T-te... ex-tr-tra-ñe... mu-u-chooo!-Sollozaba la niña.
Scorpius apoyó su cabeza sobre los rizos de su hermana.
-Yo también te extrañé.
-Cierra la boca, Rose- Le susurró Adda al oído.
Rose, quien miraba la escena con la boca entreabierta. Al escuchar la voz de su amiga salió de su hipnosis y la miró confundida
-Se te está cayendo la baba- Explicó con una sonrisa.
La colorada se ruborizó hasta las orejas y miró hacia otro lado, evitando su mirada acusadora. A lo lejos divisó la melena castaña de su madre acercándose a ellos.
-Allí está mi madre- Señaló y corrió hacia ella.
Adda rió picara y se volvió a mirar a la pequeña, que ya se había calmado pero aún no soltaba a su hermano, como temiendo que se fuera otra vez.
-Buenos días- La saludó Ciane.
-Buenos días, querida. Scorpius, nunca nos dijiste que tenías una hermana tan encantadora- Lo reprendió mirando a Ciane con una dulce sonrisa. Esta se ruborizó ante el alago.
-Nunca preguntaron- Sentenció inexpresivo.
-Es un placer Ciane, mi nombre es Albus- Se presentó el morocho- y ella es Adda.
-El placer es mio. Albus, Adda.
-Ciane suelta a tu hermano, y saluda correctamente- Un hombre alto, muy bien parecido, con los mismos ojos grises de Scorpius y el mismo cabello rubio casi blanco, se unió a ellos.
-¡Padre!- Scorpius aún se sentía resentido con él pero no pudo evitar sonreír al verlo.
-¿ Cómo has estado hijo?- El hombre lo saludó con una sonrisa cálida apoyó la mano sobre su cabeza y la deslizó hasta su cuello. La sonrisa de Scorpius se intensificó ante la caricia de su padre. Luego este miró a Albus y Adda que lo miraban con los ojos como platos. Nunca hubieran imaginado que un ex-mortifago fuera capas de tales demostraciones de afecto.
-Ustedes deben ser amigos de Scorpius- Draco Malfoy miró a Albus, sus ojos plateados se veían cansados y tristes, algo en ellos despertó en el muchacho unas ganas irracionales de abrazarlo, pero se contuvo y le sonrió cortesmente- Tu debes ser Albus...
-Si, señor.
-Eres idéntico a tu padre.
Albus no supo si era un alago, una simple afirmación o una ofensa.
Malfoy dirigió la mirada hacia Adda.
-Y tu... debes ser Adda. Nott nunca deja de hablar de ti en sus cartas- Tomó su mano y besó su dorso con elegancia, sin dejar de mirarla a los ojos. Esta se ruborizó y Albus gruñó entre dientes- Es un placer conocerte al fin.
-El placer es todo mio, señor- Suspiró la rubia.
-Mi hijo me ha hablado mucho de ustedes, pero...- Levantó la vista y comenzó a buscar algo entre la gente. De pronto se detuvo y su mirada cambió por completo, ya no se veía triste, ahora era dulce como si un río de miel la hubiera llenado- Entonces allí estabas. Tu debes ser Rose.
Rose había vuelto a despedirse de sus amigos luego de encontrar a su madre. Hermione la seguía a unos metros de la mano de su hijo Hugo.
-Si señor. ¿Y usted es?- Ella sabía quien era, el parecido con Scorpius era inverosímil pero quería oírlo de él mismo. El hombre sonrió, con una de sus características sonrisas que hacían derretir hasta a la mujer más fría, idénticas a las de su hijo, y mirándola con una chispa de diversión en sus ojos grises. Se arrodilló ante ella y, besando el dorso de su mano, dijo:
-Draco Lucius Malfoy, para servirle mi queriada... Weasley- Escupió la última palabra, como si arruinara la oración, y sus ojos volvieron a ensombrecerse.
Rose no pudo evitar sonrojarse, y mirando de reojo vio como Scorpius fruncía el ceño irritado.
Draco de levantó con elegancia y se acercó a su hija, acarició su mejilla, provocando una risita dulce en ella, luego miró a su hijo.
-Es hora de irnos, despídete de tus amigos- Le dijo tranquilamente.
-¿Cómo está mamá?
-Aún no mejora...-Sus ojos volvieron a verse tan tristes y cansados como en un principio.- Vamos, se que se alegrará al verte.
Cuando Scorpius se disponía a despedirse su progenitor lo sostuvo por el hombro.
- Vaya, Granger. ¿Qué modales son esos? Quedarse parada allí sin siquiera saludar... es una falta de educación que no creía propia de ti.
Hermione Granger parpadeó un momento y luego le sonrió. En ese preciso momento algo cambió en la mirada de Malfoy, los témpanos de hielo que parecían ser sus ojos se derritieron, aunque sea un poco, y Albus no fue el único que notó el cambio.
-Lo siento Malfoy, creo que olvidé mis modales luego... de ver a esa princesa - Dijo sonriendole a Ciane. La niña en realidad lucía como una princesa o algo parecido, llevaba puesto un vestido largo rosado, lleno de encajes y moños. Su cabeza, cubierta de rizos dorados, era coronada por un laso de encaje, en conposé con el resto del atuendo. Una verdadera muñequita.- No sabía que tenías una hija. Te felicito, es muy hermosa.
Malfoy sonrió a su hija, esta se sonrojó y riendo se escondió detrás de su hermano.
-Gracias.
-Y felicidades a Astoria también.
-¿A Astoria?- Preguntó sorprendido.
-¿Acaso no es su hija también?- Bromeó Hermione.
Draco se mantuvo en silencio. Scorpius ocultó a su hermana con el cuerpo frunciendo el entrecejo. Hermione comprendió: la niña era una hija ilegitima.
-Ya veo. Pues entonces felicito a la madre.
-No tienes porque hacerlo- Draco parecía abatido, sus ojos se congelaron y su expresión se volvió sombría-Jamás la vio como algo por lo que alegrarse.
-Lo... lo lamento- Hermione obserbaba a la niña con campación. Albus, Adda y Rose miraron a Ciane que ahora estaba frente a su hermano. Apollaba la cabeza en su hombro mientras este le tapaba los oídos y miraba a su padre con reprobación. No entendían porqué le decía todo aquello, pero de seguro había una razón.
-No lo sientas, no había forma que lo supieras... nadie lo sabe. Muy pocas personas conocen siquiera la existencia de Ciane... pero estoy cansado de ocultarla, ella no tiene la culpa... no se lo merece.
Malfoy tenía la mirada perdida, no le hablaba a Hermione, más bien parecía estar exteriorizando sus pensamientos. Tal vez solo quería contarle ese secreto a alguien.
A continuación ocurrió algo que nadie esperaba. La tía Herm, como solí llamarle Albus, se acercó a Draco Malfoy y lo abrazó. Este, tan o más sorprendido que los niños, levantó los brazos lentamente y le devolvió el abrazó, a penas tocándola como si no supiera abrazar o no acostumbrara abrazar a nadie, lo que probablemente era así, pero luego la abrazó con mas fuerza y la estrecho brevemente. Hermione le susurró algo que ninguno logró escuchar y luego se separaron.
-Felices fiestas Malfoy- Le sonrió la castaña.
-Felices fiestas Granger- Draco se volvió hacia sus hijos y les indicó que lo siguieran. Ciane corrió hasta su padre y tomo su mano, ambos comenzaron a caminar hacia el tumulto de personas. Scorpius los miraba con tristeza, luego se dio vuelta y miró a sus amigos.
-Les escribiré- Aseguró y se fue tras su padre y medio-hermana.
-Al, Addie.
Los aludidos miraron a Hermione que aún miraba el sitio donde habían desaparecido los Malfoy.
-Vengan con migo, nos encontraremos con sus padres en la estación.
Rose tiró de la manga de su madre.
-Mamá...
-Hablaremos en casa Rose... Ahora no.
Y diciendo esto dio media vuelta y comenzó a caminar hacia el final del anden. Los tres niños la siguieron, temiendo qué les esperaría detrás de ese muro de piedra.
Allí los esperaban sus respectivos padres y la familia Longbottom que se habían detenido para charlar antes de volver a su hogar.
-¡Mamá!- Adda corrió hacia los brazos de su madre. La mujer vertía un estrafalario vestido de invierno naranja y una flor tropical roja adornaba su cabello.-¿La flor es para protegerte del frió - Preguntó la niña con curiosidad luego de abrazar a Lunatica Lovegood.
-¡Oh no, cariño! No existen amuletos contra el frió.- Explicó Luna, abriendo sus grades ojos azules, como si fuera algo obvio- Es mas bien, una mirada cálida en medio del invierno, de esa manera el frió se hace más llevadero.
Adda sonrió. Ya estaba acostumbrada a la manera de pensar de su madre, y sabía que lo único que la mantenía medianamente "normal" era su padre. Entonces lo recordó y su sonrisa fue remplazada por una mueca de preocupación.
-¿Cómo está Francis?
-Ya está bien. Ha despertado y esta muy hambriento. Los medicos dijeron que deberá quedarse un mes más en reavilitación y que deben hacerle estudios para saber que tipo de poción anti-licantropa funcionará con el. Pero de animo está bien. Te extraña, auque jamas lo admitirá.
Adda sorió y su madre volvió a abrazarla.
Mientras tanto, Lily Luna Potter abrazaba a su hermano con tal fuerza que este no podía respirar.
-Lily por... favor- Rogaba Albus asfixiado- No... respiro.
-Oh, lo siento- La pelirroja lo soltó y sus ojos celestes lo miraron con alegría- Cuéntame ¿Cómo es Hogwarts?¿Es cómo dijo James?¿Es muy malo estar en Slytherin?¿Es cierto que su sala común está en las mazmorras?¿Has hecho nuevos amigos?¿Los conoceré?¿Te escribirán?- La niña lo taladraba a preguntas sin dejarle responder una sola.
-Lily, hija, por favor deja respirar a tu hermano. A penas a llegado- La reprendió divertida Ginny. Se acercó a su hijo y lo abrazó con fuerza. Albus sintió su aroma a canela, su calidez, su amor de madre y notó cuanto la había extrañado-¿Sabes que estas castigado verdad?- En cuanto su madre susurró aquellas palabras todo el amor se esfumó- Deberás ayudarme con la cena de navidad, este año vendrá toda la familia, y hablo de toda- Albus abrió los ojos como platos y separándose miró el rostro de su madre. Su familia completa estaba integrada por alrededor de veintinueve personas, si es que Andromeda se unía. (Andromeda era la abuela de Teddy Lupin, el ahijado de su padre).
-¿Toda la familia?- Preguntó haciendo énfasis en la primera palabra.
-Charlie volvió de su luna de miel y quiere que su esposa conozca a la familia completa antes de volver a Rumanía.
-¿No tengo opción verdad?
-¿Tú que crees?
Albus buscó la ayuda de su padre, miró por encima del hombro de Ginny pero no logró verlo.
-¿Dónde está papá?
-Está buscando a James, ya vienen.
Unos minutos más tarde, por el muro de piedra, salió un hombre con anteojos redondos y una cicatiz en forma de rayo en la frente, acompañado de un niño muy parecido a él que cargaba con un carrito lleno de bahules y jaulas.
-¿Es que creían que sus baúles serías llevados por hadas hasta sus casas?- Preguntó James jadeante y enojado-¿Por qué, yo, debo hacerme cargo de esto? Ademas, si Albus está castigado ¿No debería hacer él el trabajo pesado?
-¿Cómo sabes que estoy castigado?
-Toda la escuela sabe lo que le hicieron a Noir.- Comentó Alice en los brazon de Hanna Abbot, su madre.
-Personalmente estoy admirado del cerebro Slytherin de mi hermano, no creí que fueras capas de algo así. Felicidades te puedes recibir de mago tenebroso- James lo miraba con malicia- Aunque en cierto punto creo que se lo perecía, era un idiota.
-¿Era?- Hugo miró a su hermana como temiendo que la enviaran a Azkaban o algo así-¿Lo mataste?
-¡Claro que no!¡Solo lo petrifiqué!- Grito Rose mirando a James con odio.
-¿Cómo lo hicite? Ese hechizo es de segundo año...- Franck la miraba anonadado.
-¡Lo dejaron petrificado en el bosque prohibido! Si Hagrid no lo encontraba Merlin sabe lo que hubiera pasado- La reprendió Hermione impasible.
-¡Pero él intento besarme!- Gritó Adda tratando de defender a su amiga.
-¡¿Qué?!- Gritaron James y Albus a la vez y luego se miraron de soslayo.
-Rose solo me defendió- Continuó la chica haciendo caso omiso a los hermanos- luego Albus y Scorpius me cubrieron.
-No, no es cierto- Albus no quería que su amiga se echara la culpa- Noir nos amenazó y me obligó a dejar el equipo. Todo fue una trampa ideada por mi para poder volver al equipo. Pero luego de ganar el partido se nos olvidó que lo habíamos dejado allí.
Hermione y Ginny quisieron restarlos pero Harry las detuvo.
-Ya recibieron su castigo- Luego se dirigió a los niños- Pasaremos navidad en Grimmauld Place, es el único lugar donde entramos todos. Los dos deberán ayudar a limpiar y acondicionar las habitaciones Luego de la muerte de Krecher nadie ha limpiado el lugar- Se volvió hacia su esposa y Hermione con una sonrisa- Logramos sacar el retrato de la señora Black.
-¿Cómo lo hicieron?
-Destruimos la pared y el cuadro incluido. Lo hicimos con herramientas muggles.
-¿Destruyeron el cuadro de la señora Black?- Hermione se tapó la boca entre divertida y asombrada.
-Nadie la extrañará- Dijo subiendo los hombros, como restandole importancia.
-¡Ahora si podré convertir ese lugar en una casa!- Se alegró Ginny.
-Y ustedes la ayudarán a lograrlo- Los aludidos rodaron los ojos y se miraron melancolicos.
-Tú también ayudarás Addie.- Le aseguró Luna con una sonrisa- Tu madrina necesitará ayuda y tú eres experta en decoración.
Adda miró a su madrina y Ginny le guiño un ojo.
Los Longbottom se despidieron y prometieron visitarlos luego de navidad.
Luna se asercó de nuevo a su hija y se arrodilló frente a ella para quedar a su altura.
-Se me acaba de ocurrir algo, cariño. Nos quedaremos con ellos en Grimmauld Place y pasaremos navidad allí, estamos cerca de San Mungo y tal vez dejen a Francis salir para noche buena. Si no es posible iremos a visitarlo- Luna miró a Harry- ¿Les parece bien?
-Claro Luna, seria un placer- Contestó Harry.
-Gracias Harry.
-Gracias por tu hospitalidad, espero que mi familia no ocacióne molestias- Los diez miraron a Theodore que acababa de salir del muro vestido de muggle.
-¡Theo!- Luna sonrió de oreja a oreja, corrió hasta su esposo y colgándose de su cuello lo besó. Este respondió al beso abrazándola por la cintura, levantándola unos centímetros del suelo y girando. Luego de besarse se abrazaron con fuerza durante unos minutos hasta que Harry carraspeó. Theodore se ruborizó ligeramente y soltó a su esposa.
-Bien, vamos. Ron no está por lo que he realizado un hechizo de expansión indetectable a mi auto para que entremos todos- Comunicó Harry ayudando a James con los baules.
-¿Dónde está Ronald?- Preguntó Theodore.
-Tenía cosas que hacer- Respondió Hermione serena.
Theodore iba a continuar pero una mirada de advertencia por parte de Ginny lo detuvo.
Albus miró a su prima interrogantes y esta le hizo entender que ella tampoco tenía idea.
Al salir de King Cross un Vora negro los esperaba estacionado. Los once entraron en el, como payasos de circo, y se dirigieron a Grimmauld Place.
Pasaron la tarde arreglando la casa:
Hermione y Ginny se dedicaron a las paredes; con un movimiento de varita, el tétrico empapelado verde oscuro se transformó en cenizas, las cuales fueros recogidas por Lestie, la elfina domestica. En su lugar pegaron un empapelado beige, muy elegante y delicado. Quitaron las cabezas de los elfos domésticos y colocaron cuadros familiares, de la orden y del E.D.
Sobre el árbol genialogico de la familia Black, Adda pintó un mural que mostraba un bosque helado y un cierva platiada saliendo de él. A pesar de los colores frios, el mural provocaba una sensación cálida en todo el que lo miraba, como si el patronus fuera real.
-Addie ¿Cómo se te ocurrió este mural?- Preguntó Harry contemplando la pared, mientras la niña guardaba.
-Mi madre me dio la idea. Me dijo que el patronus en forma de cierva representa el amor eterno, y me encantó el concepto.
Albus y Rose despegaban una desteñida alfombra, levantando nubes de polvo. Albus observó como su padre sonreía y, con cierta nostalgia, tocaba a la cierva, la cual, cerrando los ojos, bajó la cabeza y se dejó acariciar.
Luna reemplazó todas las decoraciones dedicadas a Slytherin, que eran demasiadas y colocó unos hermosos candelabros en lugar de las deprimentes lamparas de gas.
Más tarde llegó Teddy. Junto a Harry y Theo se dedicaron a transformar los tétricos muebles de la cosina y el comedor.
Ginny y Hermione, al terminar con todas las paredes de la casa, cambiaron alfombras, cortinas y sabanas. Ordenaron las habitaciones y procuraron que hubiera cama para cada integrante de la familia. Una vez hecho esto, pidieron a los niños que se acomodaran en sus respectivos dormitorios.
Albus desempacó sus cosas en uno de los cuartos del tercer piso. Hugo ya estaba acostado en una de las camas, leyendo, cuando él llegó.
Hugo era el hermano menor de Rose, su cabello era lacio y rojizo como el de su padre. Sus ojos celestes parecían ver a través de ti cuando te observaba fijamente. Un niño más bien callado y sereno (Albus no entendía a quién había salido), siempre pegado a algún libro, jamás había tocado una escoba, ni pensaba hacerlo, ya que, cómo su madre, le aterraban las alturas. Hugo adoraba a su padre, a pesar de no tener nada en común con él, pero era más bien apegado a su madre.
Albus salió de la habitación, dejando solo a su primo. Cruzó el pasillo hasta la siguiente puerta, donde dormiría Rose. Esta guardaba ropa en los cajones del gran ropero, mientras que Lily husmeaba en su baúl los libros de hechizos.
-¡Estoy exhausto - Exclamó Albus mientras se tiraba en una de las camas- Y esto es solo una casa. ¡Imagínate cómo será limpiar el castillo!...¡Peor, la cueba!
-No limpiaremos la cueva Albus, solo la acondicionaremos para un dragón... no creo que sean muy pulcros- Le aclaró Rose sin dejar de acomodar sus cosas.
-¿Estas bien? Te he notado extraña desde que llegamos...
-Estoy bien... pero siento que mamá me está ocultando algo...- Frunció el ceño, pero luego levantó la vista y le sonrió con dulzura- Deben ser impreciónes mías, no te preocupes.
-¿Segura?
-Si, segura.
En ese momento una gran lechuza negra golpeó una de las ventanas de la habitación Rose corrió hacia ella y la dejó entrar. La lechuza se posó con el respaldo de su cama y dejó caer un sobre. La chica se sentó y tomó el sobre intrigada.
-Es de Scorpius- Albus reconoció al instante la lechuza de su amigo, y le molestó bastante que le escribiera a ella en lugar de a él primero.
Rose abrió el sobre, sacó dos hojas de pergamino, escritas con una letra pulcra y estilizada, y comenzó a leerla sin siquiera mirar a su primo.
Albus la observaba leer, se veía feliz, como si sus preocupaciones hubieran desaparecido. Pero, en cierto punto de la carta, la chica abrió los ojos como platos y comenzó a sonrojarse.
-¿Qué?¿Qué sucede?
Rose se levantó de la cama y, haciendo caso omiso a su primo, comenzó a caminar como león enjaulado, mientras continuaba leyendo. Al terminar se dejó caer junto a su primo, apoyando el antebrazo sobre sus ojos, en una pose teatral.
-¡¿Qué dice?!- Albus se desesperó e intentó quitarle la carta, pero la pelirroja fue más rápida y levantándose la apretó contra su pecho, mirándolo ceñuda. Albus no pudo evitar pensar que era como un bebé que no quería compartir sus juguetes-Rose ¿Qué pasa?¿Qué dice esa carta?
-Nada- Miró hacía abajo sonrojándose más. El moreno pudo ver como su boca se curvaba en una tímida sonrisa.
-Rose, si no me dices lo averiguaré por otros medios- Miró la lechuza negra que aún reposaba sobre el respaldo de la cama- Está esperando una respuesta.
-Entonces vete.
-¿Qué me valla?
-Si, vete. No te necesito para escribir una, puedes retirarte.
-Tú no me mandas Weasley- Se cruzó de brazos y piernas- Si quiero me quedo.
Lily los miraba expectante, se sentía fuera de lugar pero no quería moverse.
-No te diré nada, vete- Rose se levantó, guardó la carta en un cajón de su escritorio, lo cerró y guardó la llave en su bolsillo.
-Sabes que Scorpius me lo dirá si se lo pregunto ¿Verdad? ¿Por qué no nos ahorramos tiempo y me lo dices de una vez?
-Si tanto quieres saber escribele, yo no te diré nada.
-¿Por qué? ¿Qué me estas ocultando? Él es mi amigo...
-Pero la carta es para mi. Si quiero te cuento y si no, no lo hago. Y no quiero, así que, como dijiste antes, no pierdas más el tiempo y vete de mi habitación.¡Ya!- Apuntó con el dedo indice a la puerta y lo miró muy ceñuda y tan roja como la blusa que usaba.
Albus sonrió con suficiencia, se levantó lentamente y mirándola a los ojos se paró frente a ella.
-¿Crees que una cerradura podrá detenerme?
-No podemos usar magia fuera de Howarts.
-¿Y quién habló de magia?- Albus sabía que se estaba comportando como un niño caprichoso pero necesitaba saber que decía. Con un ágil movimiento robó la llave del bolsillo de su prima y la valanceó delante de sus ojos.
-¿Cómo?
-No necesito magia para conseguir lo que quiero.
A Albus no le gustaba ser malo con Rose pero la curiosidad lo estaba matando. Se dirigía al escritorio cuando...
-¡TÍA!¡Albus me está molestando!
-¡Mentira, no la estoy molestando!- Gritó y luego miró a su prima incrédulo-Eso es caer bajo.
-¿Por qué te importa tanto lo que me haya escrito?
-¿Por qué él te escribe a ti y a mi no?
-¡TÍA GINNY!
-¡Mostramela!
-¡No! ¡MAMÁ!
-¿Qué pasa acá?-Ginny entró en la habitación con los brazos cruzados.
-Scorpius nos mandó una carta y Rose no me la quiere dar.
-¡Mentira!¡Me la envió a mi! Es mía y no te la quiero mostrar.¡ Déjame en paz!
-Albus-Su madre lo miraba con el ceño fruncido- Rose está en todo su derecho de no mostrarte esa carta. Tu amigo te escribirá pronto, ahora pidele disculpas- Él iba a replicar pero Ginny levantó la mano para que no siguiera- Me sorprende el escándalo que has hecho por esto hijo, ya no eres un bebe y no estas para caprichos.
Albus apretó los puños y asintió despacio.
-Ve afuera. Tu padre, Teddy y tu hermano están acomodando cosas en el patio.
-¿Patio?
-Le hicimos una transformación a la casa, ahora tiene patio interno, sal a ver- Ginny quería mantener el tono grabe pero no pudo evitar sonar emocionada al decir esto.
Albus salió de la habitación y quedó boquiabierto. La casa había cambiado completamente en solo unos minutos. Frente a él ya no se veía otra puerta, ahora, al cruzar el pasillo, un barandal de madera negra con tallados, a los cuales no les prestó atención, recuadraba la enorme abertura que dividía el edificio En el primer piso, se veía, un gran patio con césped y un único árbol en el centro de la estancia. Harry, Teddy, y James acomodaban bancos en una esquina, del otro lado Luna y Hermione colocaban una mesa y un par de sillas, Adda jugaba con Snow, su gato angora completamente blanco, por otro lado, Theodore leia un libro bajo la sombra del Nogal.
Al rededor del parque se extendían los tres pisos de habitaciones conectados por escaleras externas y pasillos que encuadraban la estancia central. En el último piso solo se encontraba una puerta que daba al altillo, el cual también había cambiado su forma, dejando espacio libre para un cielo razo que reflejaba el clima externo, como en el Gran Salón.
Albus bajó corriendo por las escaleras que conectaban con el segundo piso, sin dejar de mirar asombrado aquél rellano verde. Tomó la siguiente escalera y al llegar al primer piso observó el jardín con una gran sonrisa: Amo la magia.
-¿Te gusta cariño?- Hermione se había acercado a él.
-¡Me encanta!
-¿Me acompañas a la cosina? Se me occurrió que podíamos tomar el té afuera. ¿Me ayudas a prepararlo?
-Si.
A unos metros a la derecha se terminaban las habitaciones Una abertura en forma de arco daba paso a una escalera que conectaba la planta baja. Allí no había cambios, más que los ya realizados, aún así Albus se maravilló por lo hermosa que se veía la casa.
Bajaron hasta la cocina, la cual ya no era tétrica si no que ahora se veía muy acogedora y Albus ayudó a su tía a preparar té, tostadas, muffins y galletas caseras. Al terminar Hermione le indicó que dejara las cosas en la cocina y la acompañara al jardín.
-Gracias cariño ¿Me ayudas un poco más llamando a Lily y mis hijos?- Movió su varita e hizo aparecer en la mesa del patio el té ya servido.
Albus recordó que se había peleado con Rose pero asintió y subió hasta el tercer piso.
-Rose, Lily. Tomaremos el té en el jardían- Les avisó asomándose por la puerta. La lechuza ya se había ido, Rose hacía tarea y Lily leia un libro.
-Gracias ya bajamos- Rose ni lo miró al contestar.
Llily supo que tenía que irse y sin más dejo el libro y dalió sin decir palabra.
-Rose, lo siento. Creo que me puso celoso que Scosrpius te escribiera a ti y a mi no. ¿Qué puede decirte que yo no pueda saber?
Ella se giró hacia él.
-No te preocupes. Yo fui demasiado misteriosa, eso hubiera encendido la curiosidad de cualquiera. No es algo importante, pero... seguro él te lo dirá- Se ruborizó un poco.
-¿Qué?¿Acaso comenzaron a salir?- Dijo burlón.
- ¡No! - Se puso roja hasta las orejas- ¡Claro que no!
Albus comenzó a reír ante la reacción de la pelirroja.
- Esta bien, si tu lo dices. Avisaré a Hugo.
Bajaron a tomar el té y no volvieron a tocar el tema.
- Albus, dime qué se siente hablar con las serpientes- Se burló James.
- ¿Hablas parcel, Albus?- Preguntó Luna abriendo los ojos.
- No, se refiere a Scorpius.
Albus miraba a su hermano desafiante.
- Supongo que para ti es normal, siendo que eres una. Tan cobarde y maliciosa como todas.
- ¡James Sirius Potter! ¿Cómo te atreves a hablarle de esa manera a tu hermano?- Gritó Ginny levantándose de su asiento.
- No me molesta mamá, despues de todo esta serpiente lo venció en el juego de Quidditch, y nada me va a sacar esa victoria. Ni el record que obtuve en mi prueba como buscador. ¿Tu obtuviste algún record? Mmm... no lo creo.
-Pues yo no petrifiqué a un alumno y lo dejé en el bosque prohibido para que los lob...-Miró a Teddy que fruncía el ceño- para que lo devoraran.
- ¡Vamos, hermano! Solo lamentas no haberlo hecho tú en primer lugar. Odias a Angus Noir desde tu primer día a Hogwarts.
-¡Claro que no lo hice! No soy una serpiente escurridiza como tú.- James miró de reojo a Theo al cual parecía importarle poco sus comentarios.
-¿Y dices que no soy valiente?¡Tu no tienes el valor ni de enfrentarte ante un matón!
-¡Eso no es valor! Es hacer lo que más te conviene.
-¡Ya paren los dos! - Gritó Harry golpeando la mesa con el puño. -James, deja de provocar a tu hermano. Sabes que Slytherin es tan buena como el resto de las casas. Y tú, Albus, no le sigas la corriente. Sabes que tu hermano se exaspera con facilidad...
-Cómo todo Gryffindor- Susurró Albus por lo bajo pero James pudo escucharlo.
-¡Ya esta!
James se levantó empujó a su hermano, que ya se había incorporado, haciéndolo caer. Ginny y Hermione corrieron a separarlos.
-¡SUFICIENTE!- Harry los miraba decepcionado- ¡Estoy harto de esto! Creí que ustedes podían superar esa inutil rivalidad entre las casas pero veo que no...
- Pero papá, el me provoca, yo no soy así en el castillo, Adda, Scorpius, Rose y yo siempre estamos juntos a pesar que estamos en diferentes casas y...
- Entonces aplicalo fuera de Hogwarts. Eso se llama hipocresía hijo, es la peor forma de engaño, porque no solo engañas a los otros, te engañas a ti mismo.
Albus y James se miraron.
- Bien.- Dijo James con desgana- Prometo no volver a molestarte por estar el Slytherin... te molestaré por otras cosas.
-Gracias.- Contestó simplemente y se dispuso a sentarse.
- Albus...- Ginny lo miró frunciendo el entrecejo.
- De acuerdo.- Se volvió hacia su hermano- Prometo no volver a burlarme de ti por no ser tan bueno como yo en Quidditch.
- ¡Albus!
En ese momento se oyó tocar la puerta. Harry miró a sus hijos un momento y luego bajó a abrir. Nadie podía entrar a la mansión Black a menos que Harry abriera, ya que estaba protegída por un encantamiento de protección llamado Fidelio, este hechizo evitaba que la casa fuera detectaba e inpedía la entrada de cualquier persona, solo a quieres el portador del secreto, ocea Harry, abriera podían entrar.
-No creas que te salvaste de esta jovencito, tu padre y yo hablaremos con tigo muy seriamente. Recuerda que estas castigado, deberías comportarte lo mejor posible en esta semana para que no extendamos el castigo hasta el verano.
Albus decidió solo asentir, no quería enfadar más a su madre.
- ¡Ron!- Se escuchó gritar a Harry desde la planta baja.- ¿Dónde has estado?
- Tenía cosas que hacer, ya sabes, con todo el tema de la navidad y eso...- Se quedó en silencio por un momento- ¡Valla!¡Que cambio!
- ¡Y no has visto lo mejor! Ven, sube. Estamos tomando el té en el jardín.
- ¿Jardin?
En el primer piso toda la familia había quedado en silencio para oír la llegada de Ronald. Cuando por fin Harry apareció junto con un hombre alto y fornido, de cabello color zanahoria y nariz alargada, todos se pararon para saludarlo.
- ¡Papá!- Gritó Rose corriendo a abrazar a su padre.
- ¡Rosie!- El pelirrojo levantó a su hija en un abrazo.- ¿Cómo has estado cariño? Te he echado mucho de menos en casa.
- Yo también te he extrañado mucho papá.
- ¡Vaya cambio! La última vez que estuvimos aquí... bueno, no era un lugar muy placentero para vivir... Pero mírenlo ahora. Han echo un gran trabajo con esta casa.- Bajó a su hija con cuidado.
- Gracias, cariño. - Hermione lo saludo con un dulce beso. - Todos ayudaron en algo.
- Todos menos yo...
-Ronald. Sabes a lo que me refiero.
Ron rió y besó la mejilla de su esposa, adoraba molestarla.
- Lo se, solo bromeaba. Ademas, yo traje algo.
- ¿Qué cosa? - Preguntó Hugo. Su padre lo tomó en brazos y lo miró con una sonrisa.
- El árbol. Y cuando lleguen Fred, Roxanne, Cassie, Caroline, Thomas, Stephan, Vinctorie, Louise, Dominique, Molly y Lucy- Tomó aire- Lo decorarán.- Miró a su hija y sobrinos- ¿De acuerdo?
- Si- Respondieron todos al unisono.
Se oyeron tocar la puerta otra vez. Harry bajó a abrir. Hermione le sirvió a su marido una tasa de té y todos se sentaron en la mesa otra vez.
- ¿Para qué usar tanta magia Harry podías comprarte otra casa? ¡Mira este lugar! Es... ¡Es una casa!
- Si, George. Es una casa.
- Sabes a lo que me refiero. ¡Hola familia!- Saludó George Weasley con una amplia sonrisa. Su esposa y sus hijos entraron detrás de él.
Luego de que todos fueron saludados, los niños se apartaron de sus padres para sentarse en los bancos.
-Escuché que están castigados. - Comentó Fred mirando a sus primos y a Adda.
- Dejaron petrificado a Angus Noir en el bosque prohibido.- Continuó Roxanne.
- Bien echo, es un idiota- Aseguró Cassie rodando los ojos.
Todos comenzaron a reír ante el comentario de la morena.
- Parece que Cassie lo conoce bien. ¿Te rompió el corazón?- Se burló James haciendo puchero.
- No seas idiota.
- No puedes pedirle eso a James. - Dijo riendo Lily.
- Muy graciosa Liliana.- Lily odiaba que la llamaran de esa manera, su nombre no era Liliana, ella era Lily. Fulminó a su hermano mayor y le sacó la lengua.
Pronto se oyó golpear la puerta principal y Harry bajó a abrir. Dos minutos más tarde Percy Weasley entraba al jardín junto con su esposa y dos hijas, Molly y Lucy. Luego de media hora llegaron Bill y Fleur acompañados por su hija Victorie, la cual al llegar corrió a los brazos de Teddy, Dominique y su hijo Louis. Pero no había rastro de los señores Weasley ni de la feliz pareja.
- Papá y mamá ya se están tardando. Llevaron a Darlin a dar un paseo por Londres, pero tal parece que están recorriendo toda Gran Bretaña.
- Tranquilízate, no tardarán en llegar.- Lo apaciguó su esposa.
- Tal parece que piensan quedarse lo que resta del año aquí, deben traer un dragón amaestrado o algo parecido. - Albus escuchaba la conversación que su madre mantenía con su tía hasta que Rose se levantó de un salto.
- ¡Dejé la ventana de mi habitación abierta!
- ¿Y eso qué? - Le preguntó Louise con aire arrogante.
- Esta casa esta protegida con magia, pero si una ventana está abierta cualquier cosa puede entrar.
- ¿Cómo una lechuza?- Le preguntó Stephan con inocencia. Stephan era el hijo más pequeño de George, tenía tan solo siete años.
- No, algo malo.
- Rose no seas paranoica. Nadie puede ver esta casa, solo los que saben su ubicación podrían entrar. Ademas, tu habitación está en el tercer piso ¿Cómo supones que alguien va a subir hasta allí? - Lucy la miró con extrañeza.
- Un mortifago podría hacerlo.- Aseguró la pelirroja. Albus no podía creer que acababa de decir semejante cosa.
- ¿Un mor-qué? - Preguntaron Caroline y Molly a la vez.
- ¿De qué tanto hablan, niños?- Audrey, la esposa de Percy se había acercado a ellos.
Adda, Albus y Rose se tensaron al verla.
- Madre ¿Qué es un mortifago? - Le preguntó Lucy.
Audrey abrió los ojos como platos, mostrando una clara expresión de horror.
-¿De dónde sacaron esa palabra? - Chilló.
- ¿Es una mala palabra? - Preguntó Thomas, el hijo de nueve años de George.
- ¡Si! Es una mala palabra. - Aseguró su tía.
- Rose, dijo que los mortifagos podrían meterse por su ventana. - La acusó Dominique, su prima la fulminó con la mirada. Ella y Rose nunca se había llevado muy bien pero esto lo superaba todo.
- ¡Rosalie Weasley! Vas a decirme dónde escuchaste esa palabra ahora mismo.
- ¿Por qué es tan malo que la sepa? - La enfrentó Albus, poniéndose en pie.
- ¡Porque no conoce su significado!
- ¿Qué sucede allí?- Los adultos se habían percatado de la discusión y se habían acercado para averiguar la razón de los gritos de Audrey.
- ¡Si que lo conoce! - Adda también se levantó.
- ¡Un mortifago es un seguidor de Lord Voldemort!- Gritó finalmente Rose y toda la estancia se sumergió en un silenció tenso y lúgubre.
- ¿Qué... Qué acabas de decir? -Susurró Hermione con la voz tomada.
- Sabemos. -Albus miró a su padre con gravedad.
- ¿De qué hablas? - Harry le devolvió la mirada.
- Sabemos que hace casi veinte años hubo una gran guerra, de los seguidores de Voldemort contra el resto del mundo.
Nadie contentó, pero todos se miraron de reojo, tensos.
- Sabemos que todos participaron. - Continuó Adda. Sus padres la miraron sorprendidos.
- Y sabemos quieres murieron allí. - Rose miró a su tío George, quien la miraba con una frialdad no propia de él, logrando que se le llenaran los ojos de lagrimas al verlo.
Volvieron a quedar en silencio, varios ojos se cerraron y dejaron correr una lagrima al recordar a los caídos pero nadie emitió un sonido. Entonces Harry se acercó a su hijo y se arrodilló frente a él, para verlo cara a cara.
- ¿Cómo lo averiguaron?
- ¿Acaso eso importa? Lo importante es que lo sabemos, Héroe del mundo mágico.- Harry hizo una mueca al escuchar ese apodo salir de los labios de su hijo-¿Por qué nunca nos dijeron nada? ¡Siento que no te conozco!
- Me conoces- Contestó su padre con suavidad tomando el rostro de su hijo entre sus manos- Soy tu padre, te amo. Ellos son tu familia. Es todo lo que necesitas saber.
- Pero quiero saber más.
-¿De qué te serviría eso?
Albus bajó la mirada para luego volver a subirla con decisión.
-Para poder superarte.
Albus vio como los ojos de su padre se llenaban de orgullo y una sonrisa se formaba es su rostro.
- No lo hagas.
- Pero...
- Por ser "El elegido no pude vivir una plena vida como niño, tuve que madurar rápido todo tuvimos Miró a su alrededor. - No trates de seguir mis pasos, no hay ningún mago tenebroso que te tenga en la mira. -Hizo una mueca como diciendo: Y tú te quejas. Y le sonrió. - Vive tú vida, se tú mismo. No trates de ser como yo, no hay mucho de bueno en eso.- Bromeó.- Tú puedes ser mejor que yo.
- Entonces lo seré. - Albus sonrió con suficiencia.
La tención desapareció y todos comenzaron a reir.
-¡Seré el mejor mago de todos los tiempos!
-No, no, no. Alto ahí jovencito.- Ginny lo miró señuda.- Primero deberás ayudarme con la cena de navidad ¿Lo oyes?
- Si, mamá.
- Y nada de magia negra para superar a tu padre. Eso es trampa.
- ¡Mamá!
- Yo solo te advierto.- La mujer le giño un ojo a su hijo.
Harry abrazó a su hijo y la calides volvió a reinar en la casa.
Por última vez se oyó tocar la puerta y Harry soltó a su hijo para poder bajar.
-¡Abuela! ¡Abuelo!- Gritaron sus catorse nietos, incluso Victorie se separó se su novio para recibir a Molly y Arthur Weasley.
-¡Oh!¡Qué alegria verlos a todos aquí!- Dijo la soñora Weasley abrazondo a la mayor cantidad de nietos que le saban los brazos.
Charlie y su esposa Darlin, ingresaron al patio interno de la mansión Black. Darlin era una mujer regordeta, de mejillas sonrosadas, hundidas por un hoyuelo que se le formaba al sonreír, y un lacio cabello castaño que enmarcaba su encantadora sonrisa. Al verla uno no pensaría que trabajaba amaestrando crías de dragón.
-Ven, Darlin, cariño. Te recordaré a la familia.
-Creo recordar a la mayoría Molly, gracias.- Aseguró la mujer mirando a los catorce jóvenes que rodeaban a su suegra.
-¿Segura? Verás que son muchos.- Rió la mujer antes de abrazan a la mayor de sus nietos.
- Pues se irán presentando en el transcurso del día cariño. Ya dejala sentarse, la mantuviste andando de un lado al otro toda la tarde.
Toda la familia saludó. A los que Darlin no recordaba le repitieron sus nombres. Al acabar, los adultos bajaron al gran comedor y los niños comenzaron a decorar el gran pino que Ron había traido. Todos excepto Adda, Albus y Rose que debían ayudar con la cena. Cocinar para veintiocho personas no sería tarea fácil, pero más difícil sería convivir con once primos durante dos semanas. Por suerte volverían a Hogwarts una semana antes que de costumbre... tal vez no era tan buena suerte, pero era mejor la tranquilidad del castillo que una ruidosa casa llena de familiares.
GRACIAS POR SEGUIRME Y POR SUS COMENTARIOS! Me llena de ganas de escribir leer los comentarios.
Asi que sigan comentando para que yo siga sacando capítulos :)
Aclaración: Este fic no va a tener dramione pero deben saber que mi Draco esta enamorado de Hermione, y ella lo sabe, pero ama demasiado a Ron. Por lo que quiere acercarse a él como amiga.
Draco tuvo a Ciane con una muggle que le hacia acordar mucho a Hermione, pero terminó muy mal cuando la chica quedó embarazada y el le dijo que era mago. Emma, la madre de Ciane, tenía una hermana menor que había nacido con magia, al crecer fue a Hogwarts y entró en Hufflepuf. Murió en la gran batalla teniendo a penas catorce años, y Emma nunca quiso volver a saber del mundo mágico, por lo que no quiso aceptar a Ciane.
Un dato para que conozcan mejor la situación de la familia Malfoy.
