D- Desesperado

Edward POV

La semana había sido pura tortura, día tras día y noche tras noche había esperado y prácticamente desesperado por escuchar su voz. La frustración recorría mi cuerpo, nada podía aliviarme, ni siquiera la influencia de mi hermano… solo ella lograba calmarme pero se había ido y mi peor y más profundo temor era que no regresara nunca.

Golpeé fuertemente la tapa de mi piano rajando la madera, estaba mil veces peor que hace unos días, ahora vislumbraba la posibilidad de estar mejor, la palpaba, la sentía en mis manos, a mi alcance… pero por más esfuerzos que hiciera, se me escurría entre los dedos.

Salí lentamente de mi habitación y me dirigí al despacho de mi padre, necesitaba hablar con el urgentemente, necesitaba hacer algo con mi vida, no quería enloquecer.

- Hijo, que te trae por aquí- se lo veía sorprendido cuando clavó su mirada en mi rostro, demonios, que había pasado entre nosotros, como nos habíamos distanciado tanto.

- Necesito que me escuches y me des tu opinión sobre algo- extrañamente un sentimiento de vergüenza se apoderaba de mi, que mierda, Carlisle era mi padre, mi creador y de verás lo quería- es algo fuera de lo común, pero pienso que tal vez alguna vez hayas escuchado algo que pueda ayudarme.

- Dime- me dijo acomodándose en su silla frente al escritorio- veremos si puedo ayudarte.

- Sabes que estoy… como decirlo, bastante amargado en los últimos tiempo, se me hace difícil seguir adelante con el tipo de vida que llevo.

- Eddddddwa

- No, déjame continuar, no me interrumpas por favor escuches lo que escuches - le pedí, y mi padre asintió en silencio- Hace unos días, estaba en mi habitación y sentí una especie de presencia. Te reirás de mi, pero sentí una felicidad que no había experimentado nunca… me sentí completo. Ella se metió en mi cabeza y me habló, no es un ser imaginario, mantuvimos una conversación, se que parece insano, pero te juro que fue verdad, ella está en alguna parte. Estoy desesperado, hace una semana que la espero de día y de noche pero no ha vuelto. No se que hacer. Me estoy volviendo loco.

- Hijo, la mente y sobre todo una tan poderosa como la tuya puede crear ilusiones- me dijo prácticamente sin inmutarse.

- Por los mil infiernos Carlisle, no puedo con mi vida, crees que soy tan brillante como para crear un alter que me dé un discurso semejante, me habló sobre la soledad, sobre el vacío interior, tomar los elementos con los que contamos para darle sentido a la vida y me pidió que intentara ser feliz- le respondí fervientemente- Si es como tu crees, si es un producto de mi mente y pudiera traerla "a piacere" te aseguro que mi vida sería mucho más placentera, me atravesó un dolor tan intenso cuando se cortó la conexión que a duras penas me pude sostener sin caer.

- Lo siento Edward- su voz sonaba mucho más cálida- trato de analizar lo que me dices desde todos los ángulos- sonrió amablemente- deformación profesional- me dijo guiñándome un ojo.

- Carlisle, crees que merecemos ser felices- lo interrumpí

- Si, Edward, lo creo realmente- me contestó y percibí en su mirada la convicción de sus palabras.

- Sabes, ella me lo preguntó- me revolví en mi asiento- y le respondí que no.

- ¿Porqué?- inquirió mientras se levantaba de su asiento y caminaba hacia mi.

- Porque me considero un monstruo sin alma- mi padre posó su mano sobre mi hombro.

- Edward, eres un hijo maravilloso. Haz sido mi amigo durante estos años. Déjame ayudarte- su voz sonaba quebrada, si mi padre pudiera llorar, de seguro lágrimas de emoción surcarían su rostro.

- A eso he venido- le dije, posando mi mano sobre la suya- Necesito que me ayudes a darle sentido a mi eternidad, tu lo hiciste con la tuya. Ayúdame a encontrar mi camino, realmente no logro verlo. Pero sé que quiero algo más, que necesito algo más. Cursar y cursar la preparatoria una y otra vez ya no es suficiente para mi.

- No sabes lo feliz que me hace lo que me pides- me respondió- Vayamos por parte. Quiero contarte algo que alguna vez escuché y se relaciona con lo que me has dicho.

- Soy todo oídos- mi humor había mejorado notablemente.

- Hay seres que tienen un don especial, son algo así como sanadores del alma, esa es su misión en la vida. Tal vez te topaste con uno de ellos.

- Ella me dijo que había percibido mi tristeza y que quería ayudarme.

- Se supone que hacen eso, se conectan con las personas y los ayudan en lo que necesitan, los rescatan de alguna forma - me dijo- Prácticamente hacen milagros, pero por lo que he leído alguna vez la tarea les insume mucha energía. Tal ves por eso ella no ha podido regresar, porque no tiene suficiente energía para hacerlo.

- Tal vez sea así y pueda regresar pronto- le respondí esperanzado.

- Edward, hay algo más que tienes que saber- me dijo pensativo.

- Dime- cuando clave mi mirada en la suya, supe al instante que lo que me diría no era para nada alentador.

- No se como explicarlo con claridad- la duda me carcomía como una infección- tocan tu vida, pero no se quedan mucho. Hacen lo que creen que necesitas y se marchan a ayudar a otro. La conexión puede ser duradera, mientras viva acudirá a tu lado cada vez que lo necesites, pero no estará a tu lado permanentemente. ¿Lo entiendes?- un frío intenso me recorrió el cuerpo.

- No es eso lo que deseo, ella es la compañera que el destino me tiene preparada- el sólo imaginarme lejos de ella me hacía daño, me estremecía- no me preguntes porque o como lo se. Simplemente lo se.

- No la conoces, hijo, ni siquiera la has visto- me respondió quedamente- ¿Cómo puedes amarla?

- La estuve esperando todo este tiempo- le contesté sin un atisbo de duda en mi voz- Necesito encontrarla.

- Hijo- su voz sonaba suplicante, la inquietud se reflejaba en su rostro

- Carlisle, te parece que dejemos esto así, por lo menos hasta que la encuentre, si es que logro hacerlo algún día. Si estoy equivocado, si me doy cuenta que no es mi mitad, bien, será más fácil dejarla marchar- le respondí- Puedo estar engañándome, creando una ilusión vana, no voy a discutirlo, pero sea lo que sea, ella ha tocado mi existencia y le estoy agradecido por ello.

- No será tarea sencilla localizarla- me dijo- ¿Sabes su nombre? ¿Dónde vive? ¿A qué se dedica? ¿Algo?

- Realmente no, supongo que se tiene que dedicar a algo relacionado, me dijo que conocía a mucha gente que sufría de una u otra manera- trataba de repetir una vez más la conversación en mi cabeza, buscaba pistas que me llevaran a ella- donde, no tengo ni idea.

- No me ayudas mucho, ehh – bromeó

- Cuando se rompió la conexión esa noche escuché que alguien la llamaba, pero no logro recordar mucho, algo asi como Isabela o Bella Guan, Suan, Tuan… no lo sé realmente.

- ¿Tú hermana, Alice…?

- No logra ver nada- le interrumpí

- Llamémosla de todas formas y también a Jasper, tal vez puedan ayudarnos- me sugirió- Por un lado, si Alice se enfoca bien, tal vez pueda darnos alguna pista y él es un experto en búsquedas en Internet y tiene algunas conexiones interesantes que podrían ser de utilidad.

- Me parece bien- le respondí poniéndome de pie y acercándome a la puerta. Carlisle me miró con cariño y se acercó a mi rodeándome en un fuerte abrazo y palmeando mi espalda.

- Estoy feliz por ti - me dijo emocionado - La encontraremos, removeremos cielo y tierra si es necesario.

- Eso espero.

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Bella POV

Como todas las noches desde hacía más de un mes la hora del crepúsculo traía a mi mente su imagen. Abrí la puerta del departamento… sip, Jake ya estaba en casa. Arrojé las llaves y mi cartera sobre el sillón de la sala mientras me dirigía a mi habitación.

- Todavía sigues enojada conmigo- me preguntó Jake apoyado en el marco de la puerta que daba a la cocina, poniendo esa cara pícara que me resultaba tan difícil de resistir.

- Me lo vas a preguntar todos los santos días de díos- le dije poniendo en blanco mis ojos y mordiéndome el labio inferior.

- Sip – me contestó- y por favor deja ya de morderte el labio que al fin de cuentas soy un hombre, mierda, deja ya de seducirme

- Las ganas- le repliqué- La verdad es que si, sigo enojada- le respondí- odio cuando me haces eso.

- Lo siento Bells, pero deberías haber visto como te encontré esa noche- me dijo con un tono serio- casi no tenías fuerza para respirar.

- Puedo llegar a admitir que tengas razón en eso, que me haya excedido un poco- le repliqué- pero quien mierda te da derecho a interponerte cada una de las veces en que intento saber como está, ¿que eres mi guardaespaldas personal?

- Vayamos por parte- su actitud era relajada, se estaba divirtiendo a mi costa- sabes perfectamente que el tipo esta mejor, no me mientas, lo has visto. Tu lo sabes y yo se que es asi- me conocía demasiado- aprovechas mientras te duchas, para espiarlo, menos más que el no puede verte... sería una situación sumamente pervertida - con su mano me dio un suave coscorrón en la cabeza- y por el resto seeehhh.

- Sabes que si no te quisiera tanto, te golpearía fuerte, ¿no?- le respondí

- Es que soy irresistible- me contestó y tomándome de las piernas y levantándome sobre sus hombros al estilo cavernícola me llevó a la cocina.

- Mas vale diría, insoportable- le contesté lanzando puñetazos en su espalda para que me bajara- ¡Bájame ya!

- A sus órdenes capitán - me dijo sentándome en la mesada de la cocina- Bells te llegó esta carta- en su mano tenía un sobre blanco un poco gordito.

- Ya la leíste- le pregunté medio en broma medio en serio, últimamente se estaba comportando como mi auténtica sombra.

- ¿Que te crees?- me respondió tomándose en pecho como si estuviera herido- Obviamente que no. No me pareció peligrosa- me guiñó un ojo y giró sobre sus talones en busca de una taza de café- Ábrela por lo que más quieras, me ha estado llamando desde que llegó.

- Naah, mejor la leo más tarde en mi habitación- le dije para molestarlo, yo misma ardía de curiosidad pero tenia muchas, pero muchas ganas de joderlo.

- Evidentemente te quieres deshacer de mi- replicó- dime, que te hecho, no soy un buen amigo, no te llevo el desayuno por la mañana… piedad- me imploró cayendo de rodillas a mi lado, sin volcar una sola gota de la taza que tenía en la mano.

- Sólo porque me lo pides de rodillas- le contesté

Abrí el sobre y saque una nota que tenía el membrete de una famosa clínica privada de salud en la ciudad de Seattle. La verdad es que el lugar era de primera. Comencé a leerla en voz alta.

Estimada Señorita Swan:

Mi nombre es Carlisle Cullen y soy el Director General y dueño de este complejo de salud. He dedicado mi existencia a poner al alcance de quienes lo necesitan, todo aquello que esté en mis manos, con un único objetivo lograr que se recuperen de la mejor forma posible. A lo largo de mi carrera he salvado muchas vida y me duele cada una de las que he perdido. Nuestra idea es crecer en este proyecto y es por ello que estamos decididos a abrir un nuevo centro en la ciudad de Forks, Washington.

En este momento nos encontramos en un proceso de recluting de personal. Nos ha sido muy bien recomendado su trabajo y nos gustaría entrevistarla en una semana a fin de evaluarla. Debemos elegir el equipo que ocupará cada uno de los puestos que tenemos disponibles en nuestra nueva clínica.

Los gastos de su viaje y estadía por tres días en la ciudad correrán por nuestra cuenta. Hemos adjuntado al presente su pasaje en avión y por supuesto la esperaremos en el aeropuerto para llevarla a nuestras dependencias.

Le pido que nos comunique su aceptación o rechazo a esta posibilidad que le ofrecemos a los teléfonos que figuran al pie.

Ruego al cielo que le interese, necesitamos toda la ayuda posible para lograrlo.

Atentamente

Carlisle Cullen.

Me quedé muda, simplemente no podía creerlo, era un sueño. Jake se sentó a mi lado…

- Guau- fue lo único que pudo articular

- Ni que lo digas- le respondí sacando el pasaje del sobre- ¡Mierda! Está fechado para dentro de dos días ¡Maldito correo!- fue lo único que atiné a decir.

- ¿Aceptarás?- me preguntó un poco melancólico.

- No lo se- le respondí- Pero quiero saber de que se trata

- ¿Necesitas que te acompañe?

- No, que sería de nuestros muchachos aquí, si nos vamos los dos juntos- le respondí.

- Un infierno- me dijo sonriendo- A nuestro regreso no encontraríamos nada, demolerían directamente el edificio.

- Así es- le dije abrazándolo.

- Bells- su voz temblaba- tengo miedo que nuestras vidas se separen.

- No seas tonto- le respondí tratando de tranquilizarlo- sabes que estamos conectados. Eres tan parte de mi como yo lo soy de ti.

- Claro que lo se- su voz era íntima, sosegada, emitió un suave suspiro y me dijo- sabes que te quiero, ¿no?.

- Si y yo a ti- le contesté.

xoxoxoxoxoxo